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XV

Víctimas y verdugos

«If I burn you will see the fire in your mind when you sleep.
And if I rise up in smoke around your eyes you'll know its me. And the rain won't wash away the ashes underneath your nails today, doesn't matter where you go or what you do.
Cause if I burn, so will you».

If I Burn, Emilie Autumn

31 de diciembre de 2023

Esa noche, la nieve se confundió con las cenizas que se alzaban hacia el cielo.

—¡Mira, mamá! ¡Está nevando otra vez! —A través de la ventana de su pequeño piso en Londres, Lily señaló las calles, cubriéndose de nuevo con un manto blanco y pálido. La madre de Lily se asomó con su hija por la ventana, maravillándose ante el espectáculo.

—No había nevado tanto en años, arrancar el coche mañana será una pesadilla —se lamentó, en su indignación se derramó un poco de té en la camisa. Mirando discretamente a su alrededor y asegurándose de que nadie la observaba, hizo un pequeño gesto con la mano y el té que manchaba su camisa desapareció.

Lily estaba a su lado, pero Lily tenía ocho años y estaba demasiado concentrada pensando en la guerra de bolas de nieve que podría tener con Jimmy al día siguiente, así que no se dio cuenta de nada.

De fondo, su padre tarareaba un villancico del que ya nadie recordaba la letra, y su abuela terminaba de hornear sus galletas favoritas. Olía a Navidad y a hogar.

En el mundo mágico, los gritos de los elfos eran el sonido de fondo, y el hedor a carne quemada inundaba cada esquina.

La tierra se abrió en dos, y los cadáveres obligados por la maldición inferi se alzaron de sus tumbas y avanzaron con ánimo de destrucción.

El cielo se oscureció con cientos de sombras que prometían desesperación y muerte, y cuando los dementores se echaron encima, los gritos de agonía se convirtieron en vacíos murmullos provenientes de cáscaras sin alma.

Los magos, como siempre, precedían la destrucción. Destrozaban sus propios edificios con la esperanza de aplastar a algún elfo bajo ellos, gritaban «¡Libertad!» como si alguna vez hubieran entendido el significado de la palabra, y hacían arder los cuerpos de los elfos que ya habían recibido el beso del dementor y permanecían mudos y sordos, privados de su propio ser.

Esa noche, los verdaderos monstruos se ocultaron tras los dementores y los inferis para pretender que todavía eran personas.

De fondo, entre los gritos, la voz del peor monstruo de todos retumbaba en todos los rincones del mundo mágico, como una promesa de muerte y horror que no te podías despegar de la piel:

«Magos y brujas de Gran Bretaña:

Os habla Lord Voldemort. Sé que estaréis sorprendidos al escucharme de nuevo, tras tantos años. Sé que algunos temblaréis y recordaréis todos vuestros agravios contra mí, temerosos de que haya vuelto para castigaros por vuestras acciones. Sé que otros estarán incrédulos, incapaces de creer que haya regresado una vez más, aunque Lord Voldemort haya demostrado una y otra vez que es intocable por la misma muerte.

Pero Lord Voldemort es compasivo, y se ha alzado en estos tiempos de extrema necesidad porque ha llegado el momento de dejar de luchar entre nosotros y enfrentarnos al verdadero enemigo: aquel que se niega a aceptar su lugar y trata de reducirnos y asesinarnos.

Los magos y brujas de este país siempre hemos sido demasiado misericordiosos con criaturas inferiores a nosotros, y este es el resultado. Los elfos han tomado el lugar que nos pertenece por derecho, y eso debe acabar.

En una muestra de mi poder y espíritu compasivo, os presto mi ayuda para acabar con los asesinos que han tomado el gobierno y a vuestras familias. Esta noche, bajarán los dementores y se alzarán los inferi. Ese es el regalo de Lord Voldemort.

A cambio, Lord Voldemort os pide que deis un paso al frente y luchéis por lo correcto. Por la justicia y la verdad. Alzad las varitas y defender el lugar legítimo que le corresponde a todo aquel con sangre mágica.

Ha llegado el momento de dejar de vivir arrodillados».

El monstruo no apareció en la batalla, pero tampoco hizo falta. Los magos se levantaron con las palabras del mago oscuro que los había oprimido durante años, clamando por una justicia que acababa con cadáveres y llamas ardientes.

Hermione Granger cruzó un campo de batalla cubierto de cuerpos de elfos que habían muerto sin morir del todo, que miraban en su dirección sin verla realmente. Los dementores se erguían sobre ellos, absorbiendo el alma de sus pequeños cuerpos. Hermione se obligó a mirar, se obligó a recordar que todo aquello era su responsabilidad.

Un elfo todavía vivo cayó a sus pies. Le faltaba una mano, y el muñón le sangraba profusamente. Sus ojos, grandes como pelotas de tenis y asustados como el de un cervatillo enfrentándose a un depredador, la miraron con súplica:

—Por favor, por favor, no le dejes darme el beso, cualquier cosa menos eso, cualquier cosa menos eso…

Un dementor descendió desde el cielo y lo sujetó contra el suelo. El elfo chilló por ayuda, pero el dementor acercó su boca putrefacta hacia él y lo cayó para siempre. Hermione no se movió. Una vez alimentado, el dementor alzó la cabeza y pareció mirar a Hermione un instante. Esta le devolvió la mirada, esperando. Pero el dementor no atacó, y volvió a elevarse en busca de más víctimas.

Hermione se dejó caer al suelo y acunó el cuerpo del elfo al que había matado. A su alrededor, los cadáveres se amontonaban como nieve.

A varios kilómetros a distancia, Lily había salido a la calle a pesar del frío y de las protestas de su madre y estaba terminando de construir su muñeco de nieve. Le había hecho orejas puntiagudas, como las de los elfos de los cuentos que le contaba su madre, los que tenían buen corazón y siempre estaban dispuestos a ayudar.

—Te llamarás Príncipe —le comunicó a su creación con una sonrisa desdentada—. Y seremos amigos para siempre.

Lily entró de nuevo en casa con los regaños de su madre de fondo, y Príncipe se quedó solo en el parque.

Al final, las cenizas lo cubrieron tanto que sus orejas se volvieron indistinguibles.


NOTAS

Lily es la hija de Cho Chang, que se enamoró de un muggle y abandonó el mundo mágico para vivir con él y formar una familia. Nadie en su nueva familia sabe que es bruja. Cuando era pequeña, Cho fue criada por el elfo doméstico de su familia, y todavía piensa en él con mucho cariño, por eso le cuenta historias a su hija sobre elfos mágicos que ayudan a las personas. Aunque Lily todavía no sepa nada de magia ni Hogwarts.

¡Solo queda un capítulo y el epílogo de esta primera parte! Estoy muy emocionada. ¡Contadme qué os va pareciendo todo en comentarios!