Capítulo 16

Esta historia está resultando más larga de lo que pensaba… Las cosas marchan aquí… algunas conversaciones… una extraña ocurrencia… y luego… algo de sexo.

A medida que Hermione y Severus van comprendiendo y confiando más el uno en el otro, están volviéndose más… imaginativos… Me encontré escribiendo la última escena sola y en silencio, nunca algo bueno para evitar el smut 'descriptivo' (o definitivamente algo bueno, dependiendo de cómo lo miréis).

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Regresaron a Hogwarts justo después de la una y media, habiendo perdido el almuerzo, no es que lo necesitaran.

Hermione y Severus volvieron al mismo salón de clases que habían abandonado antes. Él simplemente se agachó para recuperar su túnica y volver a ponérsela sobre su persona.

"Estoy ocupado esta tarde… desafortunadamente." Había recuperado los tonos fríos de intolerante maestro de escuela.

"Sí."

"Sé que Filch va a limpiar mis habitaciones esta noche. No veo cómo puedes venir."

El corazón de Hermione se hundió. "¿Limpiando tus habitaciones un sábado por la noche?"

"Creo que prefiere trabajar… sin ser estorbado por adolescentes. Tengo cierta empatía."

"¿Seguramente se usa magia para limpiar el castillo?"

"En general, pero a Filch le gusta sentirse… útil."

"Eres amable por complacerlo."

Él no respondió.

Una sensación parecida al dolor se precipitaba a través de Hermione. Le dolían las entrañas con la idea de no estar con él. "¿No puedes aparecerte… o lo que sea que hagas…? Podríamos encontrarnos en un lugar seguro."

"Sería un riesgo. Es más difícil hacerlo dentro del castillo que más allá de él."

"Entonces, ¿no te veré hasta mañana?" Su voz era desolada.

"Eso parece." Las palabras de Snape fueron desdeñosas, pero aun así oyó claramente el pesar en su tono.

Él se apartó de ella. Eran casi las dos en punto. Tendría que ir a la detención. Con pies de plomo, Hermione se giró para marcharse. "Así que… hasta entonces, supongo…" Pasó junto a él, pero él atrapó su mano con la suya y la detuvo firme pero suavemente. Ella lo miró, y él despacio bajó la cabeza hacia la suya.

El beso comenzó con ternura y languidez, pero fueron incapaces de refrenar la inexorable acumulación de pasión, y pronto sus lenguas y labios se mezclaron desesperadamente mientras intentaban habitarse el uno al otro.

Cuando al fin se separaron, Hermione recostó la cabeza en su pecho y Severus la abrazó estrechamente.

"No creo que pueda soportar estar lejos de ti." Sus palabras fueron pronunciadas desde algún lugar en lo más profundo.

Él no respondió, pero su mano se movió en círculos en la parte baja de su espalda, y ella tomó su silencio como concurrencia.

Por fin ella se echó hacia atrás, y con un último beso, susurró, "Adiós," contra sus labios, y abandonó la habitación.

Hermione pasó la tarde en la biblioteca, tratando desesperadamente de llenar el vacío interior. Alrededor de las tres y media escuchó pasos acercándose.

"¡Te encontré! ¡'Mione, es sábado! Estamos todos afuera. No pierdas el tiempo aquí."

Era Ginny. Hermione le sonrió cansada. "Hola, Gin. Lo siento. Sólo estoy intentando ponerme al día con las cosas."

"Te echamos de menos esta mañana también. No pudimos encontrarte en ninguna parte."

"Fui a dar un paseo." Hermione comenzó a recoger sus cosas, pensando que era prudente mostrarse dispuesta, pero mantuvo la cabeza baja.

"¿Sola?"

"Sip." Estaba feliz de ir con Ginny ahora, pero no quería ser presionada.

"Una pena. Cierto bombón de Quidditch estuvo buscándote."

Los ojos de Hermione se lanzaron a los de Ginny y no pudo evitar gemir, "Oh, dios."

"¡Hermione! ¡Es guapo! Todas están celosas de ti – todas saben que le gustas. ¿Por qué simplemente no te diviertes un poco – te sueltas el pelo?"

Hermione no pudo soportarlo. "Yo sólo… simplemente no estoy interesada en él," dijo con firmeza.

Ginny hizo una pausa momentánea. "Bueno… ¿hay alguien en quien estés interesada?" Estaba mirándola con curiosidad.

Hermione sabía que su rostro estaba sonrojándose. Mantuvo los ojos bajos y murmuró un apenas audible, "No."

"Bueno, has perdido tu oportunidad con Laurence por hoy. Está en detención toda la tarde."

"¿Lo está?" Trató de parecer indiferente.

"Sabes que lo está," la voz de Ginny se había endurecido un poco. "Oí que estabas sentada justo a su lado cuando Snape lo castigó."

"Oh, sí – se me fue de la cabeza." Todavía no podía obligarse a mirar a su amiga, pero podía sentir la mirada de Ginny sobre ella.

"Parece que Snape estaba en su típico modo sádico ese día. ¿Qué pensaste?"

"Pienso que Laurence dijo algo insultante sobre él," murmuró.

"¿De verdad? Me resulta difícil creer que fuera tan malo. Normalmente eres la primera en defender a alguien frente a Snape."

¿Por qué Ginny persistía en discutir este asunto? Una sensación de inquietud se arrastró sobre Hermione, y escuchó su voz poniéndose a la defensiva e irritada. "No lo sé. No puedo recordarlo. En realidad no estaba prestando atención." Miró a Ginny abruptamente. "¿Nos vamos?"

Ginny sostuvo su mirada, silenciosa y seria por un momento, como si esperara algo. Finalmente bajó la cabeza con una leve sonrisa pesarosa. "Vamos, 'Mione. Vamos a sacarte de aquí."

La tensión se dispersó y las dos jóvenes salieron juntas de la biblioteca.

Estar con sus amigos fue bueno, y alivió el vacío interior. Ginny parecía haberse relajado con ella otra vez, y pasaron una tarde poniéndose al día y riendo. Aun así, su conversación anterior inquietaba a Hermione. ¿Ginny lo había notado? Parte de ella casi quería soltárselo todo. Era una verdadera amiga, y Hermione confiaba en ella por completo, pero no quería traicionar a Severus. Y Ginny ciertamente no sentía afecto por su Maestro de Pociones. ¿Encontraría toda la situación incomprensible, seguramente?

A medida que avanzaba la tarde, el buen humor fácil y familiar de las dos amigas finalmente empujó el asunto al fondo de la mente de Hermione.

Ella y Snape sólo coincidieron brevemente en la cena, y Hermione tuvo cuidado de mantener la cabeza baja, aunque la necesidad de conexión con él ardía más fuerte que nunca. También la alivió encontrar a Laurence Filmore sentándose lejos de ella en la mesa. Parecía completamente harto después de su tarde malgastada, y fue capaz de evitar más encuentros incómodos con él.

Después de cenar, regresó a la sala común de Gryffindor y se sentó a leer en silencio. Laurence de nuevo no estaba allí – tenía una sesión de mantenimiento de equipos. La sala común tenía un ambiente relajado de fin de semana, y sus amigos en ocasiones se acercaban para charlar. Hermione se apartaría de su libro y se volvería hacia ellos, conversando libremente, recostándose lánguidamente en el sofá. Se sentía cada vez más relajada.

Alrededor de las nueve la puerta se abrió y entró un chico de pelo desaliñado con un jersey de Gryffindor. Debía haber sido de cuarto o quinto año. Hermione notó que la miraba mientras se acercaba a un sillón en el rincón. Tenía un semblante intenso y melancólico que le resultaba familiar. Hermione estaba segura de que lo conocía, pero no podía ubicarlo. Regresó a su libro.

La sala común se vació gradualmente. Hermione disfrutó la creciente paz y se quedó leyendo un rato. Finalmente, pensó que debería irse a la cama, y bajó su libro. Sus ojos se posaron en el chico con el cabello desordenado en el rincón. Estaba mirándola con atención. Ella enseguida bajó la mirada. Mierda. Ya era bastante malo lidiar con Filmore. De verdad no quería un adolescente hormonado rondando a su alrededor también. Velozmente se levantó y fue a su habitación.

Se lavó y se desvistió, agradecida por la paz y la soledad. Poniéndose su ropa de dormir de seda, estaba a punto de meterse en la cama cuando llamaron a la puerta. Sonó como el tipo de llamada que Ginny daba normalmente. Hermione puso los ojos en blanco. Ya no estaba de humor para ser sociable, pero fue a abrirle la puerta a su amiga.

Fuera estaba parado el muchacho de pelo desaliñado. Hermione se puso rígida e instintivamente cerró la puerta un poco. "¿Qué quieres?" preguntó con firmeza.

"¿Puedo pasar?" Su voz era sorprendentemente mesurada para un chico joven. Ella no podía dar crédito a su audacia.

"Uh… ¡No!"

Pero antes de que pudiera detenerlo, él había empujado la puerta con fuerza y entró en la habitación, cerrándola suavemente tras él.

Hermione retrocedió, agarrando su varita velozmente y apuntándola directamente hacia él.

"Vale. Tienes que irte – ahora. Esto es completamente inaceptable. Si McGonagall se entera de esto, serás expulsado."

El muchacho continuó caminando en silencio hacia ella. Era notablemente alto para ser de cuarto año, más alto de lo que había notado antes. Hermione retrocedió aún más pero contuvo su nervio. "¡Para! Te estoy advirtiendo. No tengo miedo de usar esto."

"Estoy seguro de que no lo tienes." Su voz era más profunda de lo que había esperado.

Sus ojos miraban los de ella con un ardor que a Hermione le pareció casi doloroso, pero cuando volvió a mirar, los vio oscureciéndose desde un castaño oscuro a negro. El chico parecía estar creciendo más alto con cada paso. Su desaliñado pelo castaño se alisó y se volvió de un negro intenso, y sus rasgos cambiaron gradualmente, madurando, alargándose. Cuando al fin se detuvo a un paso de ella, Hermione se encontró, todavía aferrando su varita, mirando el rostro de Severus Snape.

"Creo que quizá debería bajar eso, Señorita Granger."

"¿Cómo hiciste…? Pero… ¿qué…?" Hermione sólo podía mirar con maravillado desconcierto al hombre ante ella.

"Una vez más… olvidas quién soy."

Ella arrojó sus brazos alrededor de él, su varita traqueteando ruidosamente en el suelo en el proceso. Tenerlo para ella en la intimidad de su habitación la llenó de tan profunda alegría, que todo lo que pudo hacer fue abrazarlo lo más estrechamente posible, respirando la fuerza de él.

"¿Puedes quedarte?"

"Ésa era la idea general." El sensual arrastre sardónico había regresado y palpitó a través de su pecho hacia ella, alimentando su deseo al instante. Pero fue él quien llevó las manos a su rostro y levantó su cabeza hacia la suya, mirando de un ojo al otro con más ternura inquisitiva de la que nunca antes había visto.

"Hermione."

Fue casi una plegaria.

Los ojos de Hermione picaron y supo que él los vería humedecerse. Pero antes de que pudiera sentir vergüenza, él había cerrado la distancia entre ellos, sus labios separando los de ella, cálidos pero insistentes. Se fundió con él y sintió su lengua deslizarse lánguidamente en su boca, revoloteando sobre la suya para saborear su dulzura como por primera vez.

Finalmente sus manos bajaron para abrazar su cintura, y sosteniéndola con firmeza le dio la vuelta, atrayendo su espalda con fuerza hacia sí. Su boca regresó a su cabeza, y ella se volvió instintivamente para permitirle buscar sus puntos más tiernos. Él se desplazó sobre su rostro, plantando deliciosos besos a medida que viajaba, descansando en su oreja, donde dejó que su lengua explorara el pabellón antes de deslizarla ociosamente dentro para excitar y acariciar el sensible lugar interno.

Él nunca había sido tan exquisitamente sensual, su cabeza cayó hacia atrás sobre su hombro y Hermione dejó que sus ojos se cerraran y su boca colgara abierta con perezoso placer.

Mientras su boca continuaba la sensual exploración de su oreja, sintió una mano bajar para sostener y apretar su pecho, el pulgar frotando levemente el tejido que cubría el pezón. Ella aspiró un brusco aliento, pero su placer se intensificó todavía más cuando su otra mano se deslizó hacia abajo por su cuerpo, moviéndose hacia el frente. Sus dedos buscaron provocativamente dentro de sus pantalones de seda, abajo, hasta que la encontraron madura y goteando. Hermione estaba consumida por el placer y jadeó, levantándose hacia sus dedos. Él alcanzó debajo de ella y empujó un dedo con fuerza hacia adentro, mientras la mano en su pecho tiraba del tejido hacia abajo para pellizcar el tenso pezón rosado entre el pulgar y el índice.

Su lengua seguía dando vueltas ociosamente dentro de su oreja, y la mano en su coño empapado la acariciaba y engatusaba tan deliciosamente que sintió el familiar apretar en su vientre llegar a una insoportable plenitud. Su mente estaba nublada por el delirio y se concentró sólo en las sensaciones que él estaba extrayendo de las tres partes de su cuerpo. Finalmente no pudo esperar más. Con un último roce y torsión en su clítoris y pezón se corrió por completo, casi derrumbándose sobre la mano que le había traído un placer tan exquisito. La mano en su pecho se desplazó para agarrar su cuerpo, atrayéndola hacia su firme torso mientras se estremecía contra él, un grito jadeante desgarrado de ella.

A través de su placer, Hermione podía sentirlo duro e insistente presionando su espalda, y casi de inmediato, el deseo de corresponder, de devorarlo, la desbordó. Cuando se hubo recuperado lo suficiente, se dio la vuelta y bajó las manos a su cinturón. Pero era demasiado frustrante, y dobló las rodillas, recogiendo su varita y murmurando un hechizo en el mismo movimiento. De repente se encontró desnudo.

Severus elevó una ceja burlona hacia ella, pero ella frunció el ceño en medio de su jadeante necesidad. "¡Joder! Te necesito… no puedo esperar…"

Todavía estaba de rodillas, y al nivel de su enorme polla palpitante, que se balanceaba ligeramente hacia ella, buscando su placer. Sonrió con anticipación, una burbuja de risa emocionada saliendo de ella, antes de abrir la boca por completo y hundir la cabeza sobre él.

Él echó la cabeza hacia atrás y gimió largo y fuerte. El placer que esta mujer le daba era indescriptible.

Hermione estaba desesperada por engullirlo, tragarlo lo más profundamente que pudiera. Su cabeza se movía rápido, succionando con fuerza. Su lujuria era tan frenética, que no provocó esta vez, como lo haría normalmente. Sólo sabía que lo quería tan lejos como pudiera tomarlo. Su cabeza se movió hacia adelante pulgada a pulgada, atrayendo más y más de él hacia ella. Se sorprendió de su capacidad de engullirlo tan completamente. El hombre encima de ella gemía con asombrado rapto ante la visión de esta hermosa y brillante bruja tomando su virilidad más profundamente en su boca de lo que sabía posible. Entonces, de repente, ella tuvo que retroceder, arrastrando los labios con fuerza sobre él a medida que avanzaba antes de liberarlo con un jadeo urgente, tragando un aire muy necesario. Alzó la vista hacia él; había una expresión de asombro maravillado en los rostros de ambos, antes de volver a bajar la cabeza enseguida y repetir el proceso. Mientras descendía hacia su garganta, lo sintió hincharse y ajustó sus atenciones, ahora girando la lengua con fuerza alrededor de la cabeza hinchada. Su mano subió para agarrar su saco, y supo que él estaba ahí. Con un último tirón duro de sus labios y lengua, lo sintió tensarse dentro de su boca, antes de que calientes ráfagas de su semen se dispararan hacia el fondo de su garganta. La golpeó con tanta fuerza que luchó por atraparlo todo. Se retiró un poco para capturar los últimos chorros sobre la lengua, saboreándolo espeso y salado en su boca.

Finalmente de apartó de él, liberándolo con ternura de sus labios hinchados. Ninguno habló. En ese momento, las palabras eran tan inadecuadas como para ser obscenas.

Severus se mantuvo en pie sobre ella, casi paralizado por un momento. Ella levantó la cabeza para mirarlo. Sosteniendo su mirada, tragó, sintiendo su esencia gotear en su interior. Por primera vez sus ojos se llenaron de algo que ella nunca había visto en ellos antes – admiración.

La golpeó con irónica diversión que, después de toda su brillantez académica y su fuerza para ayudar a derrotar a Voldemort, debía ser ese acto el que sacara eso de él. Podía ser un mago y académico supremo, pero seguía siendo un hombre después de todo.

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Oh, sí, damas (y cualquier hombre ahí afuera) – sabemos lo que les (os) gusta… ;-)

Y la noche es joven… Me temo que puedo ser aún más 'imaginativa' la próxima vez… ¡Simplemente pensé que tenía que terminar este capítulo con esa frase!

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