Utsuro conoce muy bien a su primer discípulo, lo conoce a través de ambas visiones, la que Shouyo tenia de él, y la que posee por sus años de servicio. Es posible que el rostro impasible y calmado de Oboro deje a muchos de sus enemigos intranquilos e incluso algo desconcertados, pero no a él. Es un ser que ha vivido y sufrido tanto, que no hay emoción que no pueda descifrar e incluso, quizás disfrutar.
Es por eso que el terror y la conmoción que pasan por unos instantes en los ojos del peligris, hacen que los demonios internos de Utsuro se regocijen con la expectativa de su sufrimiento.
Sí, hasta ahora, Oboro siempre fue cuidadoso de no tener ningún miembro el cual resulte un problema sacrificar. Utsuro se dio cuenta de ello con facilidad, es muy diferente a los discípulos de la shoka sonjuku. Gintoki tiene una lista de personas que no sacrificaría, Katsura tiene su inestimables ideales que lo hace un mojigato y el propio Takasugi, el mas radical de los tres, es incapaz de sacrificar a ciegas a los mas allegados a él.
Utsuro sabe con toda seguridad que su primer discípulo ha vivido en la mas inquebrantable soledad, con el único fin de no sufrir, no mas de lo que un condenado a muerte sufriría. Por eso está mujer, este momento, es tan precioso para sus planes. Él quiere pisotear hasta la misma locura, cada una de las semillas que Shouyo planto.
- No entiendo.- Oboro expresa llevando su vista a Utsuro.- ¿Que hace ella aquí?
- Pense que seria un presente después de todos estos años de servicio.- Utsuro estudio los rasgos cansados del peligris.- Es lo que te detiene tanto en tus misiones, pensé que ganaríamos tiempo si la tenias aquí.
- Ella es una informante dentro de la oniwabanshu.- Oboro señalo con desinterés, logrando con relativo éxito desviar la presunción de una relación entre ellos.- Después de que el ultimo intento de derrocar al Shigeshige Tokugawa fracasara, me pareció lo mejor ingresar a través de sus fuerzas de mayor confianza. La nación shinobi se extiende entre las sombras de Edo, y nos sera muy útil cuando todo el juego este en la parte final.
Utsuro llevo su vista a la mujer aun aplastada contra la cabecera de la cama, Ella no está interesada en él, solo mira a su discípulo, y también lo está desmintiendo. Pero fingir ignorancia puede hacer de este juego, algo mas entretenido.
- En ese caso, puedes regresarla a la academia de caligrafía y en el futuro, no debe aparecerse por allí.- Utsuro menciono con súbito aburrimiento.
Oboro asintió sin que ninguna expresión se modificara en su rostro, él estaba ignorando completamente la mirada de la chica de cabello purpura, y rogando que no dijera nada. Utsuro camino a la puerta y se giro mirando al peligris que se marchaba tras él.
- Regresala a Edo en la mañana.- Utsuro ordeno.- Estamos en órbita a Rakuyou, en la mañana podrás tomar la dirección contraria desde el planeta Persida.
- Sí.- Oboro se detuvo sin inmutarse de la extraña forma en que los ojos de Utsuro brillaban con malicia.
La puerta automática se abrió y segundos después se cerro.
El peligris se quedo de espalda, no quiere voltear a verla. Utsuro no es un husmeador, no se quedara tras la puerta a escuchar, pero si le preocupa que su juego está en marcha y no tiene la mas mínima probabilidad de ganarle. ¿Aliarse?, no, él no necesita esa clase de estupideces desleales.
- Estás vivo.- Sachan hablo por fin, cuando considero que era suficiente el tiempo que el otro sujeto se marcho.
Oboro no contesto y siguió mirando a la puerta, ignorando por completo su existencia.
Ella mordió sus labios angustiada y sintio que sus ojos lloraban, lo que la hizo despojarse de sus lentes y limpiar sus mejillas con el dorso de su mano. La kunoichi sabia que no seria bien recibida por el asesino peligris, y muchas veces se preguntaba que es lo que esperaba obtener si él estaba vivo. De aceptarla Gintoki, ¿estaría viviendo felizmente sin ningún remordimiento?, ¿Ella olvidaría tan fácilmente a Oboro?.
Sachan se sobresalto cuando escucho metal golpeando en el piso y se apresuro a colocar sus lentes. Oboro terminaba de quitarse una pechera y soltar varios kunais, él tenia que pensar como lidiar con esta situación de modo que salieran con vida, ella y por el momento, él.
La kunoichi lo vio rodear la cama y desaparecer por la izquierda después de que el sonido de una puerta se escuchara. ¿Un baño?. Sachan contó 5 minutos y cuando él no re apareció, ella se levanto lentamente. El piso estaba frió y sus pies estaban desnudos, sin mencionar que su ropa estaba excesivamente corta, estúpido disfraz de colegiala. Ella no tenia ninguna de sus armas, lo que implica que alguien hizo un buen trabajo revisándola para dejarla indefensa.
La kunoichi se acerco hasta los restos de objetos que el peligris dejo en el piso, ella paso la mano por el metal y los restos de tela rota. Algo dentro suyo se siente demasiado roto, y el frió solo la hace mas triste. por alguna razón ella pensó que tal vez tendrían un poco del calor que él emanaba, pero estaban tan fríos como el piso de la habitación.
Veinte minutos después el sonido de la puerta al lado de la cama la hace observar en esa dirección , ella ni siquiera ha pensado en salir de la habitación, la idea de encontrarse con el sujeto de cabello largo no le parece entretenida. la kunoichi reconoce un baño antes que la puerta se cierre, ahora su atención está en Oboro, él está vestido con un pantalón y remera mangas largas de color negro. El cabello gotea restos de agua y a diferencia de ella, él no parece tener frió.
Oboro avanza hasta donde ella está sentada en el piso, los ojos se posan un instante donde ella doblo los restos de ropa sucia y ordeno sus kunais según su tamaño. al llegar frente a ella, se coloca de cuclillas y le extiende una toalla. La kunoichi se queda mirando a sus ojos, él no está enojado, ni siquiera parece molesto con ella.
- ¿No vas a decirme nada?- Ella pregunta, y lo único que obtiene como respuesta es mas silencio.
Ella extiende la mano y toma la toalla, un ejemplar de color gris. Oboro se endereza y camina en dirección a la puerta, recién allí Sachan ve que hay dos pares de botas acomodados a un lado. él se las coloca y se para en el umbral de la puerta, allí se gira a mirarla.
- No salgas de aquí.- Él ordena y sale, dejándola sola.
La kunoichi se queda mirando a la puerta incluso cuando él no está mas allí. Ella suspira y se dirige a la puerta al lado de la cama, se sorprende bastante cuando se da cuenta que es como las puertas de supermercado, solo que de metal y bastante mas pesada. Una vez dentro ella ve que está el baño de un brillante color blanco, y a la derecha hay otra habitación. La kunoichi camina poco a poco hasta llegar a la puerta que también se abre al pararse enfrente.
Ella está realmente sorprendida de que sea un vestidor, es decir hay pantalones, remeras, yukatas, abrigos e incluso armaduras en estantes prolijamente ordenados. Todo parece estar en madera y es definitivamente mas grande que su pequeño armario. Ahora comprende porque el otro lado de la habitación tiene tanto espacio libre.
Sachan está segura de que hay armas escondidas en la habitación, probablemente en secciones de la pared, no están en el vestidor definitivamente. la kunoichi pasa sus manos tentativamente por varios lugares con curiosidad y busca los sonidos que indiquen algun espacio vació, no le gusta estar desarmada en terreno desconocido.
El sonido de la puerta la sobresalta y ella se encuentra con los ojos cansados de Oboro, él tiene una bandeja en la mano y se queda viéndola un poco sorprendido, seguramente no esperaba encontrarla vestido con su ropa y con la oreja pegada a la pared.
La kuniochi se endereza de inmediato y mira al piso, ella puede ser muy convincente cuando finge ser una niña que fue descubierta haciendo algo malo. Pero él pasa de la sorpresa a su mascara de desinterés, caminando hasta donde está ella.
Oboro le extiende la bandeja metálica y ella ve un vaso de leche, un plato con galletas y un cuenco de frutas cortadas.
- Gracias.- Ella toma la bandeja y mira en todas direcciones, pero la única opción donde sentarse es la cama.- Lo siento por ir a...
- Cuando te regrese a Edo, no vuelvas a la academia, ni a los otros lugares que probablemente averiguaste que son bases de Naraku.- Oboro menciono y camino hasta la pared frente de ella.
- No pienso volver allí, es decir, solo lo hice porque te estaba buscando.- Sachan menciono sobresaltándose.
- ¿Por qué?- el peligris suspiro.- Al decidir de que lado estabas, imagine que eso era lo que querías.
- No, no era eso.- Sachan sintio el remordimiento de todo lo que sucedió.- ¿Por qué no me mataste aquella vez?, tu tenias un arma y podrías haberme asesinado en lugar de a Gin-San.
- Eso no lastimaría a Shiroyasha.- Oboro hablo calmadamente, él está acostumbrado a tener un temple calmado, y con ella es un poco difícil.
- ¿Y a ti?.- Sachan miro a los ojos del maestro de Naraku.
- No te mate porque un fragmento de espada se hundió en una de mis arterias principales, lo que imposibilito que mi mano se moviera.- el peligris informo notando que ella no le creía, y si no podía engañar a la crédula kunoichi, es obvio que Utsuro no creyó en la supuesta naturaleza de su relación con ella.
Sachan bajo la vista al cuenco con frutas y se quedo en silencio, Él está mintiendo y eso la hace muy feliz.
- En la mañana te regresare a Edo, y no volveremos a cruzarnos, no a menos que quieras morir.- Oboro expreso moviéndose para salir de la habitación, pero Ella dejo la bandeja en la cama y se adelanto tomando la manga de su remera.
- Perdóname!- Ella casi grito haciendo que se detenga abruptamente.- Tu hiciste eso para protegerme, y lo has hecho de otros modos. Pero no me di cuenta que teníamos algo mas que solo intimidad, es decir, siempre supe que no podíamos hablar de una relación formal o incluso jamas hemos hablado de otra cosa que no sean palabras sin importancia, pero, se que significa mucho para ambos.
- No significa nada.- Oboro menciono sin mirarla.
- Sí lo hace, y se que no piensas en eso. Yo te importo, y tú, tu eres realmente muy importante para mi...
- ¿Te escuchas alguna vez?- Oboro bajo la mirada hasta ella.- Soy el enemigo de Shiroyasha, estoy intentando asesinar a Shigeshige Tokugawa, y si se me da la orden, te asesinare a ti también sin pensarlo dos veces.
Sachan soltó la manga de la remera y miro al piso, los pies de él aun calzados en contraste con sus pies desnudos.
- Es por eso que no hablas mucho, ¿verdad?- Sachan dijo tragando lentamente y levanto la vista para encontrarlo mirándola.- Si casi no hablas, nadie puede saber lo que piensas realmente.
- Come.- Oboro ordeno y camino decididamente en dirección de la puerta, antes de marcharse recogió los restos de ropa y los kunais del piso, para luego marcharse con ellos.
La kunochi contabilizo tres horas, una hora desde que despertó en presencia del sujeto llamado Utsuro, una hora mas desde que Oboro volvió con la cena para ella, y una hora desde que se fue. Debe ser mas de la una de la mañana y excepto por un extraño movimiento, ella no sospecharía que están en una nave, pero sabe que están en una.
Ella miro a las luces del techo, era imposible dormir con eso en sus ojos y se pregunto si esa serian las razones de las ojeras del peligris.
La puerta anuncio el regreso de Oboro y antes de que ella se sentara en la cama vio escasamente que él pasaba la mano por una parte de la pared metálica y la luz se apago.
- Duerme.- Oboro dijo haciéndola sentirse ansiosa, solo vislumbraba un poco de su cuerpo acercándose.
Ella se acomodo en el lado derecho y pronto el lado izquierdo se hundió, señalandole que él se acostó de ese lado.
- ¿Duermes con zapatos?- Ella pregunto curiosa, estaba segura que no dormía con zapatos en su departamento.
- Duerme.- Él repitió con su habitual calma.
- ¿Puedo..
- No.- Él dijo sin esperar a que ella terminara.
- Solo quiero abrazarte... una ultima vez antes de irme.- Ella dijo con una voz ahogada.- Por favor.
Sachan sabe lo que es sentirse ansiosa e ignorada, pateada, golpeada, humillada, desolada y decepcionada. Pero ahora mismo, lo unico que quiere es reparar sus errores, solo con él.
La felicidad y los deseos de llorar la invaden cuando él coloca su brazo bajo su hombro y la invita a sus brazos, y ella se hunde en ellos abrazando su pecho mientras se esfuerza por no llorar, no quiere que se arrepienta de aceptar su petición. la mano de Oboro sube y baja en su espalda tratando de dejar impregnado su recuerdo, de dejar en ellos un sentimiento que es incapaz de expresar mas allá de sus acciones.
- No vuelvas a cruzarte en mi camino.- Él dice.- Por favor...
Sachan muerde sus labios y un gemido doloroso se escapa de ellos.
- No lo haré.- Ella responde con un espasmo involuntario.
El sonido lejano de los motores de la nave acompañan su noche llena de tristeza y angustia. Y ella ruega que no sea la ultima noche a su lado.
Gracias por sus reviews, MJ Keehl y Guest.
