¡Hola a todos! Sé que no escribí hace mucho, y espero que no hayan abandonado la lectura. Bien, este es el anteúltimo capítulo. Pienso publicar el capítulo final antes de año nuevo. Es el fin de una etapa, y el comienzo de otra. Espero que les guste, aunque no es demasiado largo.

Capítulo 6: Octavo Hokage

La mañana siguiente despertaron y las Mane Six ya estaban esperándolos en el Gran Salón. De alguna manera, Pinkie se las había ingeniado para limpiar todo y dejar el castillo reluciente al momento en que partieron. Naruto nunca pudo entender la lógica detrás de esa poni.

Según los cálculos de Twílight, tenían un par de horas antes de tener que regresar a Konoha, queriendo salir en el minuto y segundo exactos en que Naruto llegó el día anterior para no tener ningún retraso. Naruto propuso un desayuno mientras esperaban, por lo que los cuatro ninjas, seis ponis y dragón se dirigieron a la sala de los seis tronos. Como siempre, Pinkie se encargó del desayuno, aunque agregó algunas cosas saludables ya que los estómagos de los ninjas, especialmente de Naruto, no podían aguantar tanta azúcar en tan poco tiempo.

Pese a todo, las ponis intentaron mantener un desayuno alegre y activo, charlando con Naruto y Hinata o entre ellas, aunque el Hokage no pudo evitar notar a Himawari cabizbaja y pensativa. Temiendo lo que podía estar pasando, Naruto le palmeó el hombro.

- Oye… ¿Qué sucede?

- Es que… Hablamos de algo con mamá anoche, y hay algo que me preocupa.

Naruto y Hinata se miraron, intranquilos.

- Si es por lo que decidiste hacer, ya te dije que…

- ¡No, no! No es por eso. ¡Es por algo que tú hiciste cuando mamá y tu eran niños! ¡O más bien, que no hiciste…!

- ¿Eh…?

- ¿Por qué no notaste sus sentimientos por ti después de tanto tiempo? Mamá me dijo que ella te quiso desde que salieron de la academia.

Naruto puso los ojos como platos y comenzó a sudar nerviosamente al recordar esa época, además del hecho de que su hija lo estuviera interrogando en ese momento acerca de ese asunto. La pregunta resonó por todo el salón y todos se quedaron callados y escuchando atentamente.

- Eso… Bueno… verás… Resulta que tu padre es muy tonto, aunque te cueste imaginarlo.

- No me cuesta imaginarlo.

Naruto casi tropieza en su lugar mientras sentía como si lo golpearan con una sartén. Twilight, Pinkie y Rainbow tuvieron que ahogar algunas risas.

- No tenías que ser tan directa… ¡Como sea! Tu madre y yo estábamos en equipos separados y hasta los exámenes Chunnin no tuve contacto con ella. Además… en mi otro equipo…

Pero Naruto de repente se calló. No se atrevía a confesar aquello.

- ¿Qué?

- Nada nada… No es import…

- ¿Qué? ¿Qué pasaba con tu equipo? ¿Había otra chica? - Preguntó Himawari, pero de repente abrió los ojos grandes, recordando una foto en su casa- ¡La mamá de Sarada! ¡La señora Sakura! ¿Estabas de novio con ella? ¿Por eso no le prestabas atención a mamá?

Naruto buscó a Hinata para pedir ayuda, pero esta tenía la mano en su boca tratando de no reírse, mientras Twilight y las demás ponis lo miraban con claras miradas de picardía. Eso no ayudaba.

- Bueno… no. No éramos novios, pero yo estaba interesado en Sakura, y ella solo tenía ojos para Sasuke. ¡Jamás me correspondió mi afecto! - Se apresuró a agregar al ver la seria de Himawari, que incluso había activado sin querer el Byakugan- ¡Me golpeó más veces de las que te puedas imaginar! ¡Muchas veces casi me mata! ¡No es lo que tu piensas!

Pero Himawari le dio unas palmadas en la espalda con una mirada apaciguadora y comenzó a comer vorazmente sus panqueques con decisión. Naruto la miró completamente confundido y luego trató de buscar una explicación a todo ello, pero cuando miró a Hinata o a las demás, ellas simplemente se encogieron de hombros.

Finalmente, al terminar de comer, las Mane Six y la familia Uzumaki se pusieron en grupo y Twilight los transportó a todos al salón del trono de Canterlot. Celestia y Luna las esperaban con el pergamino listo y con un rápido hechizo, todos desaparecieron nuevamente en una voluta de humo con la invocación invertida.

La llegada a Konoha fue tan repentina que prácticamente parecía que nada había cambiado. Estaban sobre la torre del Hokage, y Shikamaru estaba a pocos metros de ellos con mirada seria y brazos cruzados. Bastó una rápida mirada a Boruto para que este confirmara su pregunta antes de que siquiera pueda formularla, no habían conseguido nada.

- Bienvenidos a Konoha- Dijo Shikamaru a las ponis- Disculpa por la falta de una comitiva mas formal, pero el último mes fue un gran desafío para intentar mantener el orden en la Aldea.

- Puedo imaginármelo…- Respondió Celestia- Tantos eventos repentinos…

- Naruto, los cinco Kages llegaron hace un par de días, y esperaban poder hablar contigo. También muchos otros ninjas y conocidos querían entrevistarte, pero al desaparecer tan de repente…

- Diles que los veré a todos brevemente en la oficina del Hokage. Aunque quiero hablar con ella primero.

- Como quieras… pero también tengo un pequeño equipo de transmisión instalado en la oficina antes. La aldea está nerviosa. El anuncio de otro Hokage y las noticias de tu condición hicieron que aumentaran los crímenes y muchos llegaron a concluir que ya estabas muerto. No es fácil desmentirlos cuando el Hokage de verdad está en otra dimensión.

- ¿El Hokage de verdad? – Repitió Twilight, sin entender.

- Jutsu de transformación- Explicó Naruto- De vez en cuando lo usamos para mantener las cosas en calma, aunque supongo que un mes entero fingiendo puede ser difícil, y más cuando llegan muchos delegados importantes de otras Aldeas. De acuerdo. -Dijo dirigiéndose a Shikamaru- Haré la transmisión una vez hable con mi familia, luego me encargaré de los invitados. Anunciaré la ceremonia de traspaso para dentro de cuatro horas.

- ¿Eh? ¿Tan pronto?

- ¡Oye viejo! - Se quejó Boruto- ¿Por qué quieres…?

- Puede que no tengamos más tiempo- Les respondió a ambos con tono serio.

Hubo un silencio incómodo de parte de todos y luego Shikamaru asintió. Naruto junto con todos los demás siguiéndolo se dirigieron a la oficina del Hokage.

Cuando llegaron al lugar, Sakura los estaba esperando junto a Sarada. Ambas con cara de preocupación. Himawari al ver a Sakura, hizo pucheros y se le acercó con cara de reproche. Al verla Sakura se extrañó.

- ¿Eh? ¿Himawari?

- Robanovios...

Hubo un par de segundos de silencio cuando todos escucharon eso, y Sakura se puso roja al igual que Sarada, quien tuvo la misma reacción.

- ¿EEEH?

- ¡Esto...! ¡No es nada!- Se apresuró a intervenir Hinata, riendo nerviosamente y empujando a Himawari para salir de la habitación mientras esta seguía mirándola con seriedad y activando su Byakugan- ¡Es solo una pequeña broma que tenemos entre nosotras!

Sarada puso los ojos en blanco y pasaba la mirada entre Himawari y Sakura intentando encontrar una explicación. Sakura tenía tantas preguntas y estaba tan confundida que no sabía por dónde empezar.

- ¿Qué? Pero... Yo... ¿QUÉ? ¿EEEEEEEEEEEHHHH?

Todos se retiraron ante tremenda confusión y Naruto le explicó a Sakura que tenía que hacer un anuncio y luego hablaría con todos los que lo esperaban. Todos asintieron y se retiraron de la habitación, dejando a Naruto solo.


Las Mane Six no tardaron en separarse. Applejack, Rainbow Dash y Pinkie deseaban recorrer Konoha, por lo que Naruto se ofreció a llevarlas a ciertos lugares donde podrían comer algo a medida que se acercaba el mediodía. Por su parte, Rarrity, Fluttershy y Twilight se quedaron con Hinata y Himawari, quien les dijo de su decisión y se encaminaron a su casa para juntar algunas cosas. Twilight miró preocupada a Hinata, pero esta solo le sonrió y asintió.

Pese a que a medida que avanzaban, más y más miradas atraídas, de repente la Aldea entera se silenció y no tardaron en darse cuenta de que todos los habitantes miraban hacia las grandes pantallas distribuidas en distintas zonas de la Aldea. En estas, Naruto apareció sentado en su silla y con mirada seria.

- Habitantes de Konoha- Anunció el Hokage, llamando la atención de todos- Les habla Naruto Uzumaki. Me disculpo si han oído rumores en el último mes acerca de mí, pero me encontraba en una misión especial para el futuro de Konoha. Precisamente es del futuro de Konoha del que quiero hablarles. Si bien los rumores de mi muerte eran infundados, las noticias acerca de mi condición de salud no lo eran tanto. Me temo que ciertas circunstancias me han llevado a tomar medidas drásticas para garantizar el furuto de la Aldea. Es por eso, que deseo que esta tarde, sobre la Torre del Hokage, se lleve a cabo la ceremonia de pasaje para anunciar a todos al nuevo Hokage que será mi sucesor, el Octavo Hokage.

Un murmullo de sorpresa y exclamaciones surgieron alrededor del grupo. Sorpresa, miedo y confusión.

- Además…- Continuó Naruto- Me temo que las circunstancias de mi salud hacen que quede poco tiempo para poder despedirme de todos ustedes. Pero debo decir, que estoy orgulloso de su Aldea, de sus ninjas, que han mantenido la paz y prosperidad en este, y sobre todo de todos nuestros habitantes que me han ayudado a construirla en todos estos años. Por motivo de mi despedida, y de mi abdicación como Hokage, los invito también a presenciar la ceremonia que ocurrirá luego del nombramiento. Invitados de otras naciones y… lugares más lejanos, estarán presentes. Y uno de nuestros camaradas de Konoha por fin será liberado de su prisión. Eso es todo.


Al terminar su discurso, Shikamaru se retiró con los camarógrafos y le dijo a Naruto que en un momento enviaría a los que querían hablar con él. Naruto acompañó a los técnicos, quienes miraban a Naruto con la misma cara de preocupación que de seguro la mayoría de los habitantes de la Aldea tendrían en ese momento, hasta la puerta y les dijo que habían hecho un gran servicio a Konoha durante todos esos años. Shikamaru salió con ellos y Naruto volvió a su silla.

Al sentarse en su escritorio, y acompañado solo de la soledad de su habitación, así como de sus libros y su vista de Konoha, Naruto por fin sintió el peso del fin. En parte compartía el punto de vista de su hijo y sus amigas, por no haberlo sentido hasta ese momento, de no sentir la verdad golpeándolo de manera más dolorosa que todo lo que sintió hasta ahora, de no darse cuenta que realmente estaba ocurriendo. Esos eran sus últimos momentos. Le sentía en su cuerpo y alma. Realmente solo quedaban algunas horas, y finalmente… iba a morir.

Su mano tembló ligeramente, y no por el dolor, el hechizo de Twilight aún le evitaba el dolor. Tuvo un impulso de levantarse e ir a buscar a su familia y abrazarlos, tratando de mantener ese momento el mayor tiempo posible. Pero se obligó a quedarse sentado y pensó en el resto, en sus amigos y la Aldea. ¿Qué podía hacer por ellos?

Recordando a su maestro Jiraiya, y preguntándose si este sintió lo mismo en su momento, se dio cuenta de que podría haber hecho mucho más para dejar su huella en ese mundo. Su maestro en última instancia fue más inteligente, dejó sus libros, una parte de él impresa en palabras que podrían leerlas en generaciones siguientes. El dejaría… la Aldea, y a sus hijos.

Naruto sonrió. Que tonto. Su maestro se avergonzaría de él si comparara sus hijos con unas cuantas palabras en páginas. Pero pensó que le gustaría dejar algo que todavía perdure, así que tomó uno de los tantos anotadores que Shikamaru guardaba en uno de sus cajones y tomó un lápiz de su escritorio. ¿Qué podía escribir?

Pensó por unos momentos, y luego comenzó a dejarse llevar y escribió pensamientos al azar, frases y palabras que desearía decirles a ciertas personas o que desearía que la oyeran cualquiera que las encuentre.

"Me han llamado fracasado. ¡Ja!"

"Inari. ¡Un héroe siempre aparece en el último segundo! Tú trata de llegar un poco antes"

"Protégelos a todos. Es tu turno ahora"

"Regresó, Sakura-chan. Cumplí mi promesa"

"Aquellos que abandonan a un amigo, son peor que escoria. Por eso… no los abandonaré nunca"

"Gane la apuesta, vieja abuela"

"Haz que otros renuncien, de querer hacerte renunciar"

"Las tres perdiciones del ninja son el dinero, las mujeres y el alcohol"

Luego de eso escribió una frase que pronto borroneó, aunque se distinguían todavía las palabras "…bio perv…".

Luego pensó por un instante. ¿Qué podía decirles a los que siguieran después de él? ¿Qué palabras podría decir que inspiraran tanto a los que vendrían como las palabras de su maestro inspiraron a él?

Pensando en su situación actual, escribió un pequeño bosquejo.

"Después de tantos años, conseguimos un tiempo de armonía luego de tanto tiempo de guerra y desconfianza. Las Aldeas prosperan, y el futuro parece brillante. Pero… todavía hay muchos enemigos, muchas dificultades, que desean poner en peligro lo que yo, mis compañeros Kages y mis antecesores trataron de construir. Pese a todo, no nos rendimos, es posible conseguir algo como la paz, lo he visto, la he sentido por un tiempo, y sé que el sueño de mi maestro y muchos otros aún está a nuestro alcance. Pero no podemos lograrlo solos. Sin importar cuanto poder o hazañas consigamos, el dividirnos y no ser capaces de entendernos se interpondrá siempre en el camino de realmente conseguirlo. Mi vida estuvo llena de hazañas, pero en el tiempo en que fui Hokage me di cuenta de que no logré la verdadera paz, como mi maestro me encomendó, y ahora… ya no tengo tiempo. Que patético. Sin embargo… si no lo logré, quizás quien lea estas palabras pueda continuar y completar lo que iniciamos. La paz existe, estoy seguro. Y si no la conseguí, te encomiendo a ti a conseguirlo"

Dejó su lápiz y lo miró. No era ningún escritor, eso era seguro, pero no estaba mal. No estaba mal.

La puerta sonó con dos golpes y Naruto dejó el libro a un costado con una nota para el siguiente que se siente en esa silla. La puerta se abrió y entró su primer visitante, el cual sacó una sonrisa al Hokage.


- Así que… ¿Realmente este es el fin de Naruto Uzumaki?

- Del Hokage Naruto Uzumaki, sí. Pero espero que mi recuerdo perdure por un tiempo, y mi legado para el Octavo...

- ¿Por un tiempo? Eres el héroe del mundo, el Séptimo Hokage, el que trajo una era de paz al mundo ninja. Incluso con el pasar de las generaciones, estoy seguro que pasaras a ser una leyenda como el Sabio de los Seis Caminos.

- NOSOTROS trajimos esta era de paz. De hecho, me parece gracioso. Hace poco mas de 20 años nosotros éramos los parias, los Jinchuriki, los miembros mas odiados de nuestras Aldeas, y ahora míranos. ¿Alguna vez te conté que estaba lleno de envidia por que lograras ser Kazekage antes de que yo fuera Hokage?

- Cambiaron muchas cosas desde ese tiempo. Ambos estábamos solos a nuestra manera, y ahora tenemos familias. Fuimos enemigos, y ahora somos aliados. Pero… En todo ese tiempo estaba seguro de que yo sería el primero en morir.

- ¿De que hablas? Tu moriste antes que yo, ¿recuerdas?

Ambos Kages rieron. De hecho, Naruto se sorprendió un poco, Gaara pocas veces mostraba esos gestos.

- Pero hablando en serio. Realmente estoy preocupado. Tu muerte traerá consecuencias, estoy seguro. Se sentirá un vacío en el equilibro.

- Por eso confío en ti y en mi sucesor para que mantengan las cosas en calma- Respondió Naruto con una sonrisa despreocupada- Si todo lo que se necesita es la muerte de una persona para desequilibrar el mundo, realmente no hicimos un buen trabajo, ¿no lo crees?

- Cierto. Aunque no sería la primera vez. Solo se requirió una muerte para convertirme en un monstruo, y un momento traumático es todo lo que se requiere para transformar un alma noble en alguien que sigue el sendero de la oscuridad. No deberías tomar tu muerte a la ligera.

Hubo un silencio en el que Naruto miro su escritorio seriamente por unos segundos. Gaara se levantó y extendió su mano.

- De todas formas. Quería saludarte personalmente. Fuiste un gran amigo, y… alguien a quien admiré por sobre todos los demás. Pese a que somos ninjas, el enterarme de que alguien tan noble moriría por la mano de un simple criminal. La noticia fue… devastadora.

Naruto le dio la mano y una fina línea de arena flotó sobre la unión como aquella vez hace tanto tiempo. El Kazekage se dirigió hacia la puerta y tomó la manija.

- Gaara…- Le dijo el Hokage, a lo que este miró de reojo. Se sorprendió de encontrarlo recostado con sus manos sobre su nuca, y por un instante vio al niño de dieciséis años que le salvó la vida hace tanto tiempo, con esa misma sonrisa que animó a tantos- No te preocupes… no voy a morir por el veneno de Hidan.

Gaara abrió los ojos, sorprendido, pero luego sonrió con una sonrisa sin dientes y salió de la habitación.


- No creí que me recibirías Naruto. Sé bien que el trabajo del Hokage es difícil, y no creí que habría tiempo. Menos en esta situación.

- Nunca dejaría pasar la oportunidad de una visita, Sensei. Sabe que lo aprecio bastante.

- Vaya… y cada vez que yo lo decía, me mirabas de manera extraña.

- ¡Es porque usted siempre se expresaba de manera extraña! ¡Parecía qué…!

Pero una toz repentina interrumpió la frase. Shikamaru le había dejado algunos pañuelos por si sucedía eso, y cuando por fin pudo limpiarse, Naruto notó la sangre. Kakashi también lo notó y dio un suspiro.

- Cuando tuvimos nuestro primer ejercicio, dijiste que deseabas poner tu nombre en la Piedra de los Héroes. En su momento, creí que eras un tonto. Pero ahora… ¿realmente quieres?

- Solo si me promete no volver a pasar largos ratos contemplando esa piedra como antes. Hace mucho tiempo que no hace eso.

- Hecho.

Hubo un instante de silencio, y Naruto decidió romper ese momento de incomodidad.

- Kakashi-Sensei. Gracias, por todo. Y gracias también por el entrenamiento que le dio a Boruto. Confío en que no le causó demasiados problemas.

- Es muy talentoso. Algunos lo llaman genio. Aunque tiene la mala costumbre de lanzarse de cabeza a los problemas. Como alguien que yo conozco.

Kakashi se dispuso a irse, pero se detuvo a medio camino sin darse vuelta.

- Naruto. Lo que estas a punto de hacer va a cambiar las cosas, quizás empezando una era donde no seamos realmente necesarios. ¿Estas de acuerdo con eso?

- Nunca dejaremos de necesitar ninjas- Respondió Naruto con tono despreocupado- Mientras la voluntad de Fuego siga existiendo en generaciones futuras y más nos acerquemos a la paz, surgirán aquellos que querrán destruirla, así como aquellos que querrán protegerla. Pero… si realmente logro hacer la diferencia, espero poder crear un mundo donde nadie tenga que enfrentar el peligro solo, ni compañeros ni amigos tengan que sacrificarse para salvar a sus camaradas.

Kakashi no respondió. Simplemente se quedó mirando a la puerta de la habitación, recordando su viejo equipo, y los sacrificios de todos los que los llevaron a ese momento, incluyendo a Naruto.

- Ya veo…- Dijo finalmente, yendo hacia la puerta y saliendo de la habitación.


Luego de Kakashi, Naruto recibió a los cinco Kages, incluyendo a Gaara, pese a que lo había visto momentos antes.

Lo primero que les dijo Naruto era quien era el candidato que elegió para ser el siguiente Hokage. La noticia no sorprendió a los presentes. Pese a que era un evento histórico en Konoha, no pusieron objeciones y estuvieron todos de acuerdo en que era una excelente elección.

Aclarado ese asunto, cada uno le dio sus condolencias y le ofreció ayuda para intentar curarlo, Naruto agradeció a todos por su apoyo, pero les aseguró que ya recibió toda la ayuda que podía pedir. Eso sí, les rogó por que mantuvieran la paz el mayor tiempo posible, y que continuaran trabajando en sus aldeas por el bien común. Todos asintieron, aunque Kurotsuchi, la actual Tsuchikage, quizo señalar un detalle respecto a su plan.

- Tengo entendido que cuando completes tu transición, tienes pensado liberar al Kyubi.

- Ese es mi plan, sí.

- Pero también tengo entendido que quieres que el Kyubi se vaya de este mundo.

- ¿Cuál es el punto, Kurotsuchi? - Le preguntó Naruto, quien no deseaba hablar con rodeos.

- ¿Realmente es sensato hacer eso? – Preguntó seriamente la Kage de la Aldea Escondida entre las Rocas.

Un silencio incómodo se apoderó de la habitación, donde Darui y Chojuro miraron preocupados a Kurotsuchi mientras que Gaara se centraba en Naruto.

- Kurama sigue siendo libre de elegir su propio camino, dattebayo- Aseguró Naruto- Si ese camino lo lleva a salir de este mundo…

- Sabemos muy bien que tu plan es precisamente que se vaya a aquel otro mundo, Hokage- Insitió la Tsuchikage- Eres el único que tiene influencia en él, y en los otros Bijuu.

- La tenga o no, no significa que sigan mis órdenes. No le pediría que se quede si realmente no quiere hacerlo.

- Lo que Kurotsuchi quiere decir, Hokage- Intercedió Darui dando un suspiro- Es que los Bijuu siguen representando un poder principal en el mundo Shinobi. Ahora los mantenemos libres y tratamos de dejarlos en paz, pero aun existen otros que no piensan lo mismo. ¿Realmente es correcto que Konoha pierda su Hokage, y también una de sus mejores armas?

Naruto no se levantó, pero miro seriamente a sus camaradas. Pese a que eran aliados, aun le molestaba el hecho de que pensaran en los Bijuu como armas mas que criaturas vivientes. Chojuro no dijo nada, pero miraba a Naruto con la misma mirada que Darui y Kurotsuchi. Gaara sin embargo, intercedió por Naruto.

- Ha pasado mucho tiempo desde que consideramos a los Bijuu y Jinchuriki como simples armas. Los lazos que forjamos desde la Cuarta Guerra, al menos para mí, no están creados simplemente por intercambios de Bijuu, como nuestros antepasados.

- Y pese a que Kurama nos ayudó mucho durante muchos años en diferentes conflictos, jamás lo consideré menos que un amigo y compañero de Konoha- Agregó Naruto- Si los Bijuu peligran, entonces debemos esforzarnos por reforzar nuestros lazos con ellos en vez de depender en Jinchurikis para brindarnos su apoyo. Además… no dependimos de los Bijuu para ganar la Cuarta Guerra, sino en el trabajo conjunto de todos los Shinobi de las cuatro Aldeas, unidos como uno solo. Pero…

Naruto tocio brevemente, lo que hizo una pausa que los Kages esperaron cortésmente hasta que se repusiera.

- Pero… como dijiste, Darui, no somos los únicos que están interesados en los Bijuu. Si el clan Ōtsutsuki, u otras amenazas desean romper la estabilidad que creamos, les pido que confíen los unos en los otros y trabajen todos juntos para enfrentar lo que sea que venga. Pero… el que Kurama se vaya de este mundo tiene una ventaja extra. Todos conocemos en cierta medida la historia del clan Ōtsutsuki , y como el Sabio de los Seis Caminos decidió dividir el masivo Chakra del Juubi en los Bijuu. Bien, ese chakra masivo puede volver utilizarse si otro ser como Madara Uchiha o alguno de los Ōtsutsuki llegara a aparecer. El liberar a Kurama y dejar que parta de este mundo impedirá eso. Si llegara un momento en que se requiriera de su poder para salvar este mundo, estoy seguro que respondería al llamado por su propia voluntad, pero de encontrarnos en una situación tan desesperada que fuera necesario proteger a los Bijuu, al menos podríamos estar seguros de que una esta fuera del alcance de nuestros enemigos. ¿No lo creen?

Gaara sonrió, y aunque los otros Kages no lo hicieron, los tres asintieron luego de un pequeño momento de meditación.

- Por supuesto- Acordó Darui- Disculpa, Hokage.

- Si queremos tener verdadera paz, no solo los ninjas debemos trabajar juntos. Tanto los Bijuu como ninjas pueden crear lazos de confianza, si se trabaja lo suficiente en ellos. Ahora… les agradecería que esten presentes en la ceremonia de pasaje, pero tengo que hablar con algunas personas antes.

- ¡Por supuesto!- Respondió Chojuro, mientras los otros Kages asentían y se retiraban, dejando a Naruto nuevamente solo en la habitación.


Por fin solo una vez más, Naruto pensó que era el mejor momento para hacer la reunión antes de su última visita. Cerró los ojos y se colocó en pose de meditación en su silla mientras se concentraba en su interior.

Su consciencia se encontró en un santuario interior, rodeada por oscuridad, pero iluminada fuertemente, donde él se encontraba en el medio, y los Bijuu estaban a su alrededor. Esta vez estaban todos, los nueve Bijuu, todos mirándolo y esperando.

Kurama, siempre intentando hacerse ver más allá de las preocupaciones del resto, se encontraba recostado sobre su barriga, y no mirando directamente a Naruto, pero con los ojos entreabiertos y uno de ellos centrado en el chico. El resto de los Bijuu o tenían miradas de preocupación o mantenían gestos indiferentes, esperando lo que El Niño de la Profecía les quisiera decir. No pasó desapercibido a ninguno de ellos, sobre todo a Kurama, que esa situación era muy similar a la última vez que vieron al Sabio de los Seis Caminos, Hagoromo Ototsuki, hace tantos años.

- Agradezco a todos por venir, quería tener una última conversación con todos ustedes.

- Entonces… ¿realmente está sucediendo? - Preguntó Matatabi, la Dos Colas- ¿Realmente…?

- Si. Voy a morir.

Hubo un silencio incómodo en donde los Bijuu se miraron entre ellos.

- Naruto…- Dijo el Ocho Colas- Si bien lamentamos mucho este incidente, muchos de nosotros estamos preocupados por lo que pasará a continuación. Tu influencia en el Mundo Ninja fue lo que mantuvo junto esta paz entre Bijuu y Shinobi. Si tu te vas…

- Hice prometer a los otros Kage que trabajasen en mantener una buena relación con los Bijuu, y si no confían en ellos, al menos pueden confiar en Gaara.

- No tenemos buenas experiencias con los humanos- Insitió Kokuo, el Cinco Colas- Incluso con tu promesa, tememos que un día seamos visto como armas para su beneficio.

Varios de los Bijuu, excluyendo al Ocho Colas, Shukaku y Son Goku, el Cuatro Colas, asintieron. Kurama simplemente se mantuvo con los ojos cerrados, fingiendo que no le interesaba.

- Les aseguro, el Mundo no volverá a como era antes, cambiamos las cosas para bien, y espero haber hecho la diferencia para el futuro. Pero, así como pedí a los Kages que mantuvieran una buena relación con ustedes, también les ruego…

Naruto en ese momento se inclinó. Todos los Bijuu se quedaron boquiabiertos ante aquello, incluso Kurama miró fijamente a Naruto con los ojos abiertos ante ese gesto. Ningún humano, jamás, se había inclinado ante un Bijuu.

- Sé que los humanos no hemos demostrado lo mejor de nosotros, y hemos sido irrespetuosos, sin realmente verlos como seres vivientes, pero… ¿Pueden ver más allá de ello y vernos por lo que podemos llegar a ser? Se que es mucho pedir, pero hay humanos que realmente… realmente quieren hacer de este un mundo mejor, tanto para humanos y Bijuu. Un mundo donde todos trabajemos juntos, nos entendamos los unos a los otros, y enfrentemos juntos lo que venga en el futuro. ¡Se los suplico! ¡Ayúdenme, no… ayúdennos a hacer ese mundo realidad!

El silencio volvió a reinar en el santuario de los Bijuu, y nadie dijo nada. Sin embargo, el Cuatro Colas, Son Goku, dio un paso al frente. Miró a todos los Bijuu y luego se centró en Naruto.

- Este es el Niño de la Profecía, el Héroe del Mundo, uno de los mas grandes, sino el mas grande de los ninjas que surgieron en la historia, y está aquí… humillándose, inclinando su cabeza hacia los Bijuu. Durante estos años nos ha estado ayudando continuamente, e incluso habla con nosotros, antes de dar su vida para que uno de nosotros pueda ser libre.

Momentáneamente se centraron en Kurama, que no les devolvió la mirada, pero seguía con los ojos entreabiertos, pensativo.

- Somos Bijuu, y orgullosos de serlo- Continuó el Cuatro Colas- ¿pero qué orgullo cabe ante esta muestra de humildad? Llevamos esperando por nuestro salvador demasiado tiempo, acumulando ira y resentimiento contra los humanos por no tratar de ser nuestros amigos, ¿y hemos hecho el esfuerzo nosotros, para cambiar todo esto?

Ninguno contestó, aunque todos sabían la respuesta. Algunos como Kokuo y Chomei apartaron la mirada, recordando el maltrato que recibieron de los humanos, pero no se atrevieron a contestar al ver a Naruto aun con la cabeza agachada frente a ellos.

- Este es el momento… esto es lo que el Viejo quería…- Dijo Kurama, levantándose de repente. El resto de los Bijuu se sorprendieron de verlo tomar partido- No podemos cambiar el pasado. Pero… podemos hacer algo, para cambiar nuestro futuro, para bien…

El Zorro de Nueve Colas estiró su puño y lo colocó frente a Naruto.

- Es un idiota, pero un idiota con un buen corazón- Aclaró Kurama con una sonrisa- Y nos ha demostrado que eso es todo lo que se necesita para cambiar el destino. Yo no estaré aquí para verlo… ¿pero estarían dispuestos a pelear por ello?

Son Goku y el Hachibi no dudaron en unir sus puños a los de Kurama, poco a poco, los otros Bijuu unieron sus puños y algunos sus colas en un montón. Naruto se levantó, sonriente, y unió sus puños a los suyos, sellando el pacto.

- Y en cuanto a ti, Zorro Idiota…- Dijo Shukaku, mirándolo de reojo con su puño aun en el montón- Asegúrate de no hacerle la vida tan difícil. Si es tan especial como para que te vayas de este mundo por ella, será mejor que hagas que valga la pena.

Kurama se sonrojó ligeramente, y apartó su puño, apartándose del resto.

- ¡No es asunto tuyo, maldito mapache!

Los Bijuu y Naruto se miraron, y una carcajada larga y sonora llenó la habitación.


Solo media hora después de terminada la charla con los Bijuu, Naruto se encontraba escribiendo los detalles finales en un pergamino que Shikamaru le alcanzó, y frente a él se encontraba su hija, quien lo miraba expectante mientras lo veía trabajar. El hechizo de Twilight perdía efecto, Naruto sintió algunas punzadas de dolor mientras trabajaba, y su hija lo miró preocupada un par de veces pero no le impidió terminar el trabajo.

- Ahora es necesario un sello con tu sangre- Le explicó Naruto- Tan solo unas gotas bastarán para sellar el pacto.

Sin dudarlo, Himawari sacó su Kunai, el cual Naruto notó que tenía un pequeño muñeco rosado colgado en una punta. Naruto sonrió al verlo.

- Espero que estés segura de esto…- Le dijo a su hija, la cual se quedó quieta antes de que pudiera realizar el corte en su pulgar- Esto no es un juego, estas comprometiéndote a ayudar a Equestria cuando más te necesite, es un pacto de por vida, y sobre todo si planeas quedarte allí.

Himawari miró a su padre a los ojos, el cual se sorprendió de encontrarse con su misma mirada.

- Dije que lo haría y yo no me retracto de mis palabras…- Aseguró Himawari.

- Porque ese es tu camino ninja- Completó Naruto, el cual sonrió con tanto orgullo, que por poco lanzó una carcajada- Esa es mi hija.

Cuando la gota de sangre tocó el pergamino, el nombre de Himawari Uzumaki apareció en el pergamino como por arte de magia, pero en todo ese tiempo, Himawari no dejó de sonreír radiante a su padre. Naruto pronto ayudó a Himawari a curar su herida, no con su chakra, pues todavía estaba envenenado, pero puso algodón y paró el sangrado.

Se sintió extraño al tocar las manos de su hija, recordó los momentos en los que llevaba a Himawari a cuestas, buscando un muñeco Kuraa-ma, y tardó unos momentos en soltar sus manos, sabiendo que posiblemente no tenga oportunidad como esa para cuidarla de esa manera.

- ¿Papa? - Oyó a lo lejos mientras volvía a la realidad desde sus pensamientos- ¡Papá!

- ¡Ah! ¿Qué? Perdón. ¿Qué sucede?

- El Señor Sasuke, el papá de Sarada. Me encontré con él cuando venía hacia aquí.

- ¿Oh? – Respondió Naruto con una sonrisa mientras se levantaba y abrazaba a su hija mientras caminaban juntos hacia la puerta. Naruto sintió debilidad en sus piernas, por lo que se tuvo que apoyar ligeramente en Himawari, y esta le ayudó sin dudarlo. En el camino a la puerta, Naruto tomó el sombrero del Hokage de un perchero- ¿Y qué te dijo?

- Me pidió que te dijera que puede hacer que todo se solucione. Me dijo que dieras la señal, y que podía usar… algo, para evitar que todo esto ocurra. No lo entendí… ¿tiene alguna especie de cura?

La voz de Himawari era curiosa, aunque Naruto notó un ligero tono de esperanza debajo de la curiosidad.

- No, no, no tiene ninguna cura- Respondió Naruto con tono amargo, aunque seguía sonriendo.

- Entonces…

- Es una habilidad que él tiene…- Se adelantó Naruto a la pregunta mientras recorrían el pasillo- Él y los del clan Uchiha. Permite… alterar el rumbo del destino, cambiar cosas, a un precio muy alto.

- ¿Y eso no es bueno? – Preguntó Himawari sin entender- ¿Cambiar lo que va a pasar? Podría salvarte.

- Hima. El destino no está escrito. Mamá te contó acerca de tu tío Neji, ¿cierto?

La chica simplemente asintió.

- Algunas cosas pasan en esta vida, que son simplemente horribles, y… el dolor a veces te hace querer buscar soluciones mágicas, o simplemente renunciar. Pero… el precio a pagar por ello es alto, tanto que… simplemente no creo que valga la pena.

- ¿Quieres decir que eso que dice el Señor Sasuke, no te ayudaría?

- Digo que no me gustaría que Sasuke haga ese sacrificio, que pierda más de lo que ya perdió, buscar soluciones mágicas o trampas para darme una recompensa incierta. Si lo hace, perderá muchos de sus poderes, y en un futuro probablemente serán necesarios para proteger a la Aldea. ¡Pero no te desanimes! - Agregó al ver la cara de decepción de su hija- Sé que parecerá duro, pero aquellos que continúan adelante pese a todo, los que aguantan el dolor y siguen adelante, los que viven su vida, por larga o corta que sea, sin arrepentirse. Esos son… ninja.

Por fin llegaron a una puerta, y Himawari se separó de su padre, pero este simplemente la tomó de la mano antes de abrir la puerta que daba hacia el exterior.

- Además, cuando luchas por lo que crees y enfrentas lo que sea que venga con tu propio esfuerzo, dándolo todo…- Agregó mientras se colocaba el sombrero del Hokage en su cabeza y miraba de reojo como la vista que tenían enfrente dejaba a Himawari boquiabierta y asombrada- En algún momento ves los frutos de tu trabajo, y sabes… como lo que vemos ahora, que todo eso… valió la pena.


Era un evento multitudinario. Jamás hubo tanta aglomeración de ninjas y personas de diferentes lugares en Konoha. Las calles estaban repletas, así como los techos. Ninjas y miembros de las cinco Aldeas y de todo el mundo, antiguos participantes de la Cuarta Guerra Mundial Shinobi, estudiantes de las academias ninja de todo el mundo, y no solo eso, conocidos de Naruto que apenas tuvieron contacto con él estaban presentes. Y aun más…

Naruto no solo se sorprendió de ver tantas personas de diferentes partes del mundo en un mismo lugar, sino que había habitantes de Equestria. En el cielo, pegasos como los Wonderbolts, Derpy, Rainbow Dash y Fluttershy se mantenían en el aire, ante la vista de todos, observando a Naruto. En el suelo, diferentes unicornios y ponis terrestres también habían sido traídos para despedirse de Naruto, entre los cuales destacaban todos los invitados de la fiesta de despedida de Naruto, incluyendo a Discord y la princesa Cadence.

El Hokage no tuvo que pensar mucho para saber como era eso posible. Por sobre todos los que volaban, Celestia y Luna miraban con afecto al ninja. Debieron de arreglar aquello mientras él se encontraba en sus reuniones.

Como era costumbre ante el nombramiento de un nuevo Hokage, todos los ninjas de Konoha

Naruto y Himawari se encontraban en lo alto de la Torre del Hokage, y esta se componía de una plataforma donde toda Konoha podían verlos, pero con suficiente espacio para dejar a una buena cantidad de gente importante cerca del Hokage. En esa pequeña plataforma se encontraban todas las personas y ponis que tuvieron una relación cercana con Naruto, incluyendo los Kages antiguos y nuevos, los once de Konoha, exceptuando a Sasuke, quien no parecía estar presente, Iruka, el viejo Ichiraku, Hinata y Boruto, las Mane Six, las Cutie Mark Crusaders, que por alguna razón también habían traído sus instrumentos, e incluso se encontraban Killer Bee, Zecora y algunos ponis que Naruto no tuvo mucho trato como Trixie, Colgate y Gilda.

Todos, absolutamente todos, habían oído de Naruto o lo conocieron brevemente, y antagónicamente al principio de su vida, que la pasó prácticamente solo y con casi nadie que lo acompañe, ahora todos los miles de presentes miraban ansiosos las últimas acciones del Séptimo Hokage de Konoha.

Entre los invitados, Naruto identificó al Futuro Octavo, a quien hizo una seña mientras se dirigía al balcón para ver a toda Konoha. Himawari se quedó junto a su familia.

Por fin, Naruto se dirigió a la multitud que lo miraba desde las calles o techos, o en las diferentes pantallas distribuidas en Konoha. Naruto nunca se dirigió a tantas personas, considerando que no solo tenía de público a toda la Aldea, sino a cientos de personas de diferentes naciones. Una ovación se levantó desde el suelo hasta el cielo, cuando Naruto se presentó ante todos. Naruto sonrió y abrió los brazos, agradecido, pero también hizo una seña para pedir silencio. Tanto Twilight como las Mane Six y las princesas miraron con afecto al ninja desde diferentes ángulos, era satisfactorio ver cuanto cariño recibía Naruto como líder de la Aldea de la Hoja. Sin embargó, Naruto se apresuró a tomarse de la barra, algunos de los presentes por poco corrieron a socorrerlo, el dolor que sentía comenzaba a acrecentarse, pero Naruto sabía que tenía que hacerlo. Incluso entre el público, algunos notaron el gesto de Naruto, y la preocupación comenzó a acrecentarse.

- ¡De esta manera…! - Anunció Naruto cuando la multitud calló- ¡Da comienzo la Ceremonia de Nombramiento del Octavo Hokage!

Hubo varios murmullos entre la multitud, pero Naruto tenía previsto que pasaría.

- ¡Debido a diferentes circunstancias, he de dejar mi puesto, para luego tomar una última acción como ninja de Konoha! ¡He mantenido con orgullo el título de Séptimo Hokage hasta ahora, y por todo su apoyo y cooperación, les agradezco!

Naruto dio una pequeña reverencia con la cabeza, la cual fue recibida con gritos de apoyo y una nueva ovación, que Naruto esperó pacientemente a que se calme.

- ¡Tal como me han hecho sentir orgullosos de esta Aldea y sus habitantes, les pido que ayuden y confíen en mi reemplazo! ¡Sé que esta persona mantendrá vivas las costumbres y valores de Konoha y de los Shinobi, y estoy seguro que con su apoyo y su liderazgo, podrán mantener la paz por la que nuestros antepasados soñaron y dieron todo por obtener!

Naruto dio un paso hacia al costado y se quitó el sombrero del Hokage. La persona que tenía detrás avanzó, vestida con el uniforme blanco y sombrero del nuevo Hokage, y en su espalda se leían claramente las palabras bordadas "octavo".

- ¡Les presento a mi reemplazo quien asumirá el rol de Octavo Hokage, primera de su Clan en asumir el puesto, una de nuestras camaradas y una de las mejores ninjas de Konoha! ¡La Octava Hokage, Sarada Uchiha!

Una nueva ovación, mas fuerte que las anteriores surgió nuevamente, y Sarada, quien hasta ese momento mantuvo una mirada seria e inquebrantable, no pudo evitar sonreír y comenzar a saludar, dando gracias a todos los presentes.

- ¡Gracias a todos! ¡Gracias a todos, y gracias también a mi predecesor, Naruto Uzumaki!

Sarada dio una rápida mirada a Naruto, quien le devolvió la sonrisa y dio un paso hacia atrás. Sarada volvió a dirigirse a su público, que volvió a callarse luego de una larga ronda de aplausos y vítores.

- ¡La tarea que tenemos por delante no es sencilla! Sé que he de tomar el puesto de alguien que ha hecho tanto por la Aldea y por el Mundo que muchos de nosotros siquiera podríamos soñar en hacer en nuestra vida. Sin embargo, debemos recordar y seguir su ejemplo, para dar lo mejor de nosotros mismos, y juntos convertirnos en algo mejor de lo que nuestros antepasados podrían soñar. ¡Agradecemos nuevamente, a Naruto Uzumaki, y ahora pido que, con respeto, lo acompañemos en su último acto como el Héroe de Konoha!

No hubo aplausos esta vez, Naruto se colocó en el centro de la torre del Hokage y miró al cielo. Tosió ligeramente, pero Naruto ignoró el dolor. Llegó el momento… el momento de liberarse del dolor, el momento de liberar a su amigo, el momento de liberar a Kurama…