Diciembre del año anterior

La navidad se acercaba, por lo tanto también la semana de vacaciones correspondiente por parte de la escuela. Era la primera luego de ser "chicos grandes", al ya estar en noveno grado de la preparatoria, sentían que no eran unos niños, por lo que los amigos planeaban qué hacer para aquel día. Claro, suponiendo que sus familias los dejaran salir de casa en navidad.

Para Yuri era una total molestia, puesto que ahora, además de comprarle un obsequio a su abuelo y madre, debía ver que le daría al par de idiotas y a Otabek. Era demasiado, pero Beka lo había convencido de que sería bueno que se juntaran los cuatro, aunque fuera un momento, el veinticinco de diciembre. No pudo negarse cuando él que le caía mejor, era quien lo estaba invitando.

Bufando, el fin de semana antes de que aquel día especial llegara, se fue a hacer las compras. A su abuelo le daría una bufanda, ya que sabía que a este le gustaban mucho; A su madre le había mandado a hacer un llavero donde había pedido que pusieran una fotografía donde salía su abuelo, ella y él, para que siempre los tuviera presente.

Caminó por muchos lados, logrando encontrar para Otabek unos guantes sin dedos de color negro, que imaginaba le quedarían bien. A jean le compró un oso de peluche que tenía una corona, como si fuera un rey, lo cual llamó su atención ya que el idiota se creía uno, siempre diciéndole a todos que era "el rey JJ". El último regalo fue el que más le costó escoger, no sabía que elegir, así que recorrió distintas tiendas para ver si se le ocurría algo, solo para no llegar al encuentro con las manos vacías.

En una tienda encontró algo que llamó su atención, un lindo gorro de invierno que tenía como detalle, orejas de gato. El accesorio le había gustado como para tenerlo él, pero el color no le agradaba del todo, le recordaba a...

Minami —murmuró, dándose cuenta que el gorro era amarillo mezclado con manchas blancas, pero por alguna razón, una de las orejas era roja. Sonrió para sí mismo pensando que había encontrado el regalo perfecto.

El veinticuatro de diciembre, Minami y Yuri lo pasaron con sus respectivas familias. En el caso de Kenjiro, estuvo con su padre y vino su tía a hacer la cena navideña junto a su esposo e hijos que tenían cuatro y seis años, así que el japonés se divirtió jugando con los menores. Yuri fue feliz de que su madre estuviese con ellos en noche buena, aunque al día siguiente tuviera que marcharse después de almorzar. Por su parte, Otabek y Jean lo pasaron con sus familias, pero mantuvieron una video llamada antes de dormir, era como una tradición entre ellos, hablar sobre cómo había estado la cena y que esperaban recibir al día siguiente.

El veinticinco de diciembre, luego de almorzar cada uno en sus casas, se juntaron para ir a algún parque y ahí intercambiar regalos mientras conversaba. A Yuri ya no le parecía tan desagradable la idea al darse cuenta que todas las navidades anteriores las había pasado solo con su abuelo y ahora reía un poco de las estupideces que hablaban jean y Minami.

Conversaron por un rato, sentados en el pasto y observando a los niños correr, recordando que no hace mucho ellos estaban igual y decidiendo que podían jugar al pillarse. Después de correr durante veinte minutos y avergonzarse porque los adultos comenzaban a mirarlos extraño, entre risas y quejas volvieron a sentarse para ahora proceder a intercambiar obsequios.

Jean y Otabek se habían visto antes, puesto que "el rey" había ido por el moreno a su casa como una hora antes de que realmente se pusieran en marcha al lugar de encuentro. Al tener ya todos sus regalos, los abrieron sintiéndose contentos por los pequeños detalles que habían tenido los otros para con ellos.

Jean les había dado a todos camisetas que decían "JJ style team", a lo cual el ruso se la tiró por la cabeza para luego guardarla en su mochila. Otabek le dio a Yuri un peluche de tigre que había visto en una tienda y a Minami una bufanda, ya que era lo que regalaba cuando no se le ocurría que comprar, de hecho, su hermana ya tenía varias en su armario gracias al moreno. Minami, le dio a Jean un tazón para beber café que decía "soy el rey", a Otabek también, pero que tenía un oso estampado y a Yuri…

¡Ah! ¿Por qué me copias? —preguntó el ruso entre enojado y sorprendido, sacando del envoltorio navideño un gorro igual al que él que le había dado a Minami, pero amarillo completo.

Yo no sabía que comprarías lo mismo —respondió el japonés con algo de pena y poniéndose su gorro, la verdad era que le gustaba bastante.

Por insistencia de sus amigos, Yuri termino poniéndose también el suyo e inmortalizaron el momento en una fotografía sacada desde el celular de Jean, quien no paraba de molestarlos con que hacían juego igual que un par de novios, recibiendo un golpe de parte de Yuri.

La tarde pasó amena, entre bromas y risas. Yuri y Kenjiro no se quitaron sus gorros e incluso al devolverse a casa, se fueron de esa manera, con las personas mirándolos y haciéndolos sonrojar. Ya que iban en la misma dirección, no sacaban nada con ir separados. Se despidieron en el momento que sus caminos debían separarse, Kenjiro le regaló una tímida sonrisa a Yuri antes de despedirse y el ruso simplemente lo golpeó suavemente en el brazo con su puño.

Nos vemos, Yuri.

Sí, sí, copión. Nos vemos después de año nuevo —respondió para luego alejarse mientras agitaba su mano a modo de despedida.

Había sido un buen día, a Yuri le había encantado el gorro y el color de este, aun si hacía juego con el del japonés, ¿a quién le importaba?