*Serendipia 16:*
Bueno, es tarde, en todos los sentidos posibles y me disculpo con todos ustedes.
Tres meses he tardado en publicar este capítulo, que estaba parcialmente hecho, y me costó demasiado concretar. He tenido un bloqueo de escritor enorme, pero por fin estoy saliendo de él.
Hice muchas cosas para eliminarlo, incluso me forcé a escribir, pero nada de lo que hacía me gustaba, borre y reconstruí este y el siguiente capítulo innumerables veces, hasta que conseguí un término medio. Y de paso salió otra historia de la nada, de la que he avanzado un par de capítulos y me ha ayudado bastante a no estancarme con Serendipia.
Me disculpo humildemente esperando su perdón por tan largo retraso.
Al final del capítulo dejare comentarios adicionales.
Espero que les guste el capítulo. Muchas gracias a los nuevos suscritores, y amor eterno a quienes dejan reviews. Alimentan a la musa interior que ha estado un poco muerta de hambre.
AU Itasaku No Masacre
Dedico este capítulo a Negaigotox y Maribalza. Espero lo disfruten 3
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Veintitrés horas después de haber sido despertada, Tsunade cruzó el umbral de la puerta de la habitación de su discípula. Una chica dentro se apresuró a salir al verla entrar. La mujer mayor se acercó a la cama y observó la palidez cadavérica de Sakura, le rozó la frente con los dedos y le acarició el cabello con delicadeza.
Ya la habían limpiado y cambiado de ropa, también habían reemplazado la ropa de cama. Estaba muy cansada de haber estado casi veinticuatro horas seguidas salvando la vida del heredero de los Uchiha, pero en su mente lo único que había ocupado sus pensamientos, fue su alumna.
En coma, se dijo. ¿Qué mierda había sucedido en esa misión? La piel entre sus ojos se arrugó. Aún tenía que hablar con Shisui para conocer los detalles, pero antes que nada, debía descansar. Dando una última caricia a la cabeza de la chica, se fue en dirección a la torre Hokage.
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A la mañana siguiente, el Hokage fue directo al hospital a realizar un chequeo a ambos pacientes. Había citado esa tarde a Shisui y Genma para obtener un informe verbal sobre lo acontecido en la misión. Giró hacia el pasillo principal del tercer piso y divisó a la familia principal de los Uchiha fuera de la habitación de Itachi. Disminuyó su paso al llegar a ellos.
- Hokage Sama. - llamó Mikoto al ver a la mujer rubia, tenía los ojos brillantes y nublados, los rastros de lágrimas fueron difíciles de ocultar, había estado llorando.
- Mikoto, Fugaku. - los saludo con un gesto de cabeza, deteniéndose en la puerta. - Sólo uno de ustedes puede entrar, aún está en cuidados intensivos. - informó con voz grave, posicionándose frente a la puerta.
Los Uchiha se miraron unos segundos antes de que el patriarca asintiera y la matriarca diera un paso adelante. Tsunade la dejó pasar y la puerta se cerró tras ellas.
Fugaku se apoyó en la pared frente a la habitación de brazos cruzados, líneas tensas dieron profundidad a las arrugas propias de la edad. Sasuke se había mantenido en silencio mirando la baldosa blanca del pasillo.
Cuando el cuervo llegó chillando la noche anterior con el mensaje de Shisui, su madre había estallado en lágrimas y su padre había permanecido estoico y silencioso. Ella estaba desesperada por ir, pero durante la madrugada se había quedado dormida de tanto llorar. Treinta y tres horas después estaban listos para saber de la condición de su hermano.
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- ¿Cómo está? - preguntó la mujer de cabello negro, acariciando la mejilla pálida de su primogénito.
- Fuera de peligro. - respondió Tsunade mientras hacía un escaneo corporal del Uchiha con la palma de su mano iluminada de verde. - Logramos reconstruir el tejido de los órganos lacerados, unir las venas, arterias y nervios. No perderá ninguna función, pero necesitará curaciones diarias por las próximas tres semanas para terminar de reemplazar las células específicas y epiteliales destruidas. - le informó mientras movía las mantas y revelaba el estado del abdomen.
Mikoto sollozo al ver a través de la tela de rejilla la carne abierta, su Sharingan brilló rojizo grabando instantáneamente la imagen de la herida en lo más profundo de su mente. Tsunade retiró la tela y sondeo la piel abierta.
- ¿Cómo...? - no pudo terminar la pregunta.
- Aún no lo sabemos. Tengo una reunión esta tarde con el resto de su equipo para obtener un informe preliminar de la situación. Eso es todo lo que puedo decir. - se tomó unos segundos más para revisar la herida y la volvió a ocultar.
- Sé que se ve mal, pero es así como debe verse. Utilizamos un método experimental de regeneración celular con resultados satisfactorios. No deberías preocuparte por él, estará bien. - dio un vistazo a la maquinaria, escribió notas en una carpeta y con un gesto, indicó la puerta.
Mikoto acarició el rostro de su hijo y besó su frente dejando palabras silenciosas de consuelo. Tsunade esperó a que la mujer se despidiera y luego la guio a la salida. Una vez fuera les habló a los tres.
- No habrá visitas aún, al menos hasta que la lesión se haya sellado por completo. Cualquier contaminación, incluso una partícula de polvo, puede provocar una infección en una herida tan delicada. - Mikoto asintió por los demás. - Se les informará cualquier situación fuera de lo normal, esta estable por el momento, así que deberían estar tranquilos. - metió las manos en los bolsillos esperando preguntas.
- Gracias, Tsunade Sama. - agradeció la matriarca Uchiha. Fugaku hizo una reverencia sutil y envolviendo los hombros de su esposa con un brazo la guio por el pasillo. No había mucho más que hacer aquí, Sasuke tardó un momento en seguirlos, luego de cruzar una profunda mirada con ella.
El Hokage se quedó unos segundos con las manos en los bolsillos de su haori mirando la espalda de los Uchiha. Negó con la cabeza y fue directo a la habitación de Sakura.
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A las cuatro de la tarde Shisui y Genma anunciaron su llegada. Tsunade ya se había bebido un par de botellas de sake, mientras pensaba en la situación una y otra vez.
- Buenas tardes, Hokage Sama. - saludaron al unísono. La nombrada no les regresó el saludo, se recargo en su silla y cruzándose de brazos los observó un momento, había una frialdad inusual en su postura.
- ¿Qué pasó? - preguntó. Shisui no desvío sus ojos negros de los orbes ámbar frente a él, sopeso las palabras que diría a continuación.
- No lo sabemos. - el silencio se hizo pesado en la habitación. El ceño de Tsunade se profundizó, sus manos se apretaron en sus bíceps. Estaba molesta, molesta era un eufemismo en realidad.
- ¿Cómo qué no lo sabes? - la pregunta salió más brusco de lo que esperaba.
- Itachi fue el capitán de la misión, nos separamos en dos grupos hace cuatro días aproximadamente. Nosotros fuimos a la frontera, ellos dos se quedaron en el pueblo. El día de la misión recibí dos cuervos, el primero informando que la misión había sido un éxito y que nos reuniríamos al día siguiente. El segundo llegó una par de horas después, pidiendo ayuda. Nos movimos de la frontera inmediatamente, llegamos un poco después del amanecer para encontrar a Itachi sobre un charco de sangre con Katsuyu Sama y Sakura sobre él, mientras realizaban los primeros auxilios... - Tsunade lo interrumpió.
- ¿Katsuyu? - cuestionó.
- Sí, ella nos informó la gravedad de la situación. Nos dijo que Itachi era el más crítico, por lo que asumí el mando de la misión y tome la decisión de traerlo primero. Luego volví para encontrarme con Genma y traer a Sakura. - finalizó el Uchiha.
- Sakura está en coma. - Ambos hombres palidecieron, Shisui miró a Genma que estaba estupefacto.
- Pero... - el Uchiha no pudo continuar.
- Está tarde me informarán sobre su condición. Lo único que sé en este momento, es que esta en inconsciente, cuerpo y mente en suspensión. -
- Entiendo. - fue Shiranui quien habló esta vez.
- Bueno, ya que no tienen mucho que decir, habrá que esperar a que alguno de los dos despierte para saber qué fue lo que sucedió. Por el momento no pueden recibir visitas, si quieren saber algo me consultan directamente a mí, ambos están a mi cargo. Se pueden retirar. - sin esperar preguntas dio por terminada la reunión.
Ambos hombres se dieron media vuelta y salieron por donde habían venido. Tsunade se quedó con un vaso lleno de sake a medio camino de sus labios, pensando. La expresión de su rostro se agrio lo suficiente como para dejar el trago sobre la mesa. Le tomó un tiempo decidirse y realizar los sellos correspondientes para invocar a Katsuyu. Una babosa blanca y moteada de azul se materializó sobre la mesa.
- Tsunade Sama. - saludo la criatura.
- Katsuyu. - respondió a cambio la mujer mayor.
- ¿Puedo ser de ayuda? - sus pequeños ojos se fijaron en la mujer mayor.
- Si, hace dos días Sakura te invocó, quiero saber por qué. - la babosa abrió los ojos ante la pregunta inesperada.
- El joven Uchiha estaba en mal estado y Sakura Sama me pidió que lo curará. Ella parecía haber estado luchando, el sello de su frente había desaparecido, sus reservas de chakra eran escasas, así que hice lo que pude. - la babosa inclino la cabeza, disculpándose. - ¿Cómo se encuentra Sakura Sama? - preguntó.
- Está en coma. Llegó sin chakra, sufrió un shock hemorrágico y un paro cardio respiratorio. Casi la perdemos... - dijo con la voz quebrada restregando su rostro y bebiendo por fin el trago que se había servido tiempo atrás.
- Lo siento mucho. - dijo la babosa cabizbaja.
- ¿No recuerdas nada más? - le preguntó después de un momento.
- No, sólo que dijo que todo había sido su culpa. -
- Entiendo. Te puedes retirar. - la babosa se inclinó y desapareció con un puff.
Se sirvió otro trago pensando en las palabras de Katsuyu. Sakura no tenía chakra, Itachi estaba herido... Si no tenía el sello al momento de invocarla, significaba que ya lo había activado, pero no en el Uchiha...
- Tsk. - chasqueo la lengua al unir los eventos, se llevó el dedo pulgar a la boca y lo mordisqueo, algo no estaba bien.
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A las cuatro de la tarde estaba cruzando la puerta de la oficina de Shizune. La mujer joven se encontraba sentada en su escritorio almorzando. Se puso de pie al verla.
- Tsunade Sama. - la nombró preocupada.
- Termina de comer, Shizune. - dijo a cambio la rubia sentándose en la silla al otro lado de la mesa.
- ¿Sucedió algo? - se preocupó mientras daba un sorbo a su sopa.
- No, pero quiero saber qué pasó con Sakura. Además del agotamiento de chakra y el shock. - la mujer joven frunció el ceño, se limpió las manos, sacó las bolsas de comida de la mesa y tomó una carpeta del cajón.
- Bueno... Había un charco de sangre bajo la camilla cuando entre. Al parecer hubo negligencia, porque nadie notó la herida de salida en su espalda, sólo se encargaron de la herida frontal en su abdomen. - dio otro vistazo a la carpeta trazando las líneas con un dedo. - Se le administraron seis unidades de sangre, las tres primeras no fueron suficientes. Se ha estado restaurando el plasma y las plaquetas. El paro cardio respiratorio fue consecuencia de la caída de hematocritos, por lo que habrá que hacer un seguimiento por anemia en los próximos días, después de superar los niveles críticos. - Tsunade almaceno la información.
- ¿Algo más? - cuestionó.
- No hay información sobre las reservas de chakra aún, sólo que llegó prácticamente en cero. Las chicas hicieron dos transfusiones inmediatamente, pero en este momento sus niveles aún son bajos. Estamos tratando la deshidratación y los niveles de glucosa, al parecer no había consumido alimentos en más de quince horas. Tiene heridas menores, huesos rotos, luxados, contusiones varias, hueso nasal fracturado con curación incompleta, mandíbula fisurada con compromiso del cartílago articular en los cóndilos mandibulares, todo en tratamiento. - Shizune cerró la carpeta y fijó sus ojos oscuros en la expresión de su maestra.
Había líneas de tensión marcadas, tenía algo en mente y no era nada bueno. La observó recargarse sobre el respaldo de la silla.
- Hablé con Katsuyu. Me dijo que Sakura la invocó y me dio información muy útil. - la mujer joven frunció el ceño. Las únicas dos personas capaces de invocar a Katsuyu en el mundo, eran Tsunade y Sakura.
- ¿Qué dijo? - preguntó con cautela.
- Que Sakura la invocó cuando el Uchiha ya estaba herido. No pudo usar su Byakugou, porque la marca había desaparecido de su frente. Eso sólo significa que usó su sello de un centenar para beneficio propio sin pensar en sus compañeros. - Tsunade apretó los dientes, estos crujieron. - Ignoró todas las reglas de los Iryo nin, arriesgando no sólo su vida sino la de su equipo. Todos estos años pensé que le había enseñado bien, pero ahora veo que me equivoqué. Quizás fue demasiado pronto para ella. - las palabras salieron con decepción, su tono parecía estar dirigido más a si misma que a la mujer frente a ella.
La expresión de Shizune estaba llena de dolor, por Sakura, por Tsunade. No sabía que había pasado, pero esto estaba lejos de acabar.
Vio a Tsunade ponerse de pie e irse sin despedirse. La mujer detrás del escritorio, regresó la carpeta al cajón y miró la comida a medio comer. Soltó un suspiro y haciendo un nudo en la bolsa la tiro a la basura, había perdido el apetito.
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Al quinto día, la lesión de Itachi había sido sellada permitiéndole visitas acotadas. Shisui fue el primero en llegar al hospital pasando todo el tiempo que se le permitía en la habitación de su primo, haciéndole compañía.
Itachi abrió los ojos para enfrentarse a un techo completamente blanco, un olor estéril inundó sus fosas nasales inmediatamente después de inspirar. No sabía dónde se encontraba, pero si aún estaba vivo no podía ser del todo malo, pensó.
- ¿Dónde estoy? - su voz salió quebrada al hacer la pregunta en voz alta. Carraspeo al sentir la boca seca, la lengua como algodón y los labios agrietados.
- Estás en el Hospital General de Konoha. - escuchó una voz grave.
Itachi movió su cabeza buscando el origen de la voz, pero le costó casi toda su voluntad realizar una acción tan común. Fijó sus ojos negros en la figura oscura que estaba sentada en una silla al costado de su cama, tenía los pies sobre el borde de la camilla.
- ¿Shisui?. - nombró Itachi a la figura borrosa.
- El mismo. - respondió a cambio. Estaba de brazos cruzados y rostro inescrutable.
- ¿Qué sucedió? - preguntó el Uchiha en la cama.
- Bebe agua. - se puso de pie de un sólo movimiento y caminó hacia el mueble a un costado de la cama. Tomó un vaso de vidrio, lo lleno con el agua y agregando un sorbete al vaso, se lo acercó a los labios.
Itachi intentó acomodarse para beber, pero un dolor profundo atravesó su cuerpo maltratado. Se rindió fácilmente ante el intento fallido de ser autosuficiente. El hombre de pie puso el sorbete sobre sus labios y lo obligó a tomar unos sorbos para humedecer su boca y su garganta. Luego de hacer un gesto para que lo alejará, Shisui lo dejó sobre el mueble y volvió a su posición anterior.
- ¿Te sientes mejor? - le preguntó.
- Un poco. ¿Qué sucedió? - reiteró su pregunta. - ¿Cuánto tiempo he estado aquí, durmiendo? - la última palabra la dijo con cautela.
- Llevas siete días inconsciente y no tenemos idea de qué fue lo que sucedió. Estábamos esperando a que recuperarás el conocimiento para hacerte la misma pregunta. - Itachi frunció el ceño ante la revelación.
Enfocando su vista alrededor de la habitación, distinguió un ramo de flores frescas, unos libros apilados y una caja con dangos. Su ropa estaba limpia y doblada cuidadosamente en una esquina. El Uchiha mayor pareció comprender su expresión curiosa al ver la dirección de sus ojos.
- Las flores son de tu madre, los libros de tu padre y los dulces de Sasuke chan. - comentó con una sonrisa el hombre de cabello rizado.
- Ya lo había deducido... - respondió elevando las comisuras de su boca. La acción provocó que la piel seca y agrietada de sus labios se abriera y la sangre brotara de la piel maltratada.
- No te esfuerces demasiado, Itachi. Te traje inconsciente con un agujero en el costado del abdomen. Llevas casi una semana en terapia intensiva, deshidratado y con suero. - Itachi permaneció en silencio analizando las palabras que acababa de escuchar echando un vistazo a la vía conectada a su brazo. No
- ¿Dónde me encontraste? - su voz salió entrecortada.
- Fuera del pueblo. El cuervo que me enviaste me llevó directo a ti, pero cuando llegamos ya había amanecido. Estabas inconsciente en el suelo con parte de tu abdomen literalmente destrozado. Sakura estaba sobre ti usando lo último de su chakra. Según Katsuyu sus reservas estaban agotadas, logrando sólo sellar la carne lacerada y deteniendo el sangrado. Tardaron más de veinte horas en reconstruir tus órganos, tuviste suerte. - su expresión se agravó.
- ¿Suerte? - lo cuestionó.
- Casi pierdes un riñón, un cuarto del intestino delgado y el bazo estaban destruidos. Sakura logró sellar el tejido de los órganos junto a Katsuyu antes de que llegáramos. Eso facilitó la cirugía cuando llegaste aquí. El único problema es que ella está inconsciente y aún no sabemos qué fue lo que sucedió. - comentó con tono agrio.
Itachi desvió sus ojos hacia el techo blanco otra vez, no dijo una palabra ante la inesperada información. Tenía la mente en blanco, las eventos de esa noche estaban borrosos y le estaba costando concentrarse, algo raro en él.
Regresó su vista a Shisui para hacerle más preguntas, pero la puerta se abrió interrumpiendo la conversación.
- Uchiha san, se ha terminado el tiempo. - dijo Shizune desde la puerta entreabierta. Había una expresión de disculpa en su rostro.
- Está bien. - respondió a cambio el Uchiha mayor. Poniéndose de pie, se alzó por sobre su primo observándolo unos segundos con las manos en los bolsillos. - Me alegro de que hayas despertado. Tu madre estará muy contenta al saber que recuperaste la conciencia. - sus labios se alzaron en una sonrisa que no llegó a sus ojos. Itachi tardo unos momentos en asentir.
- Nos vemos mañana. Dile a mi madre que no se preocupe, estoy bien. - le pidió. Shisui asintió antes de salir de la habitación.
Itachi miró hacia la ventana con las cortinas entreabiertas, un cielo anaranjado se divisaba en el horizonte. Activó su Sharingan para revisar los recuerdos de esa noche haciendo que los tomoe girarán sobre carmesí, pero un dolor agudo estalló dentro de su cráneo, obligándolo a cerrar los ojos y desactivarlo. Eso sumado a la agonía de su cuerpo ante el menor de los movimientos en sus músculos, lo dejaron inmóvil sobre el incómodo colchón del hospital.
Se sintió completamente inútil, sin poder moverse y sin activar su Sharingan. Permaneció varios minutos en silencio, hasta que la puerta se abrió otra vez.,
- Buenas tardes, Uchiha San. Me alegro de que hayas despertado. - era Shizune. Se acercó a la camilla y revisó sus signos vitales. - ¿Cómo te sientes? - preguntó.
- Cansado y con mucho dolor. - fue su respuesta acotada. Permaneció silencioso mientras lo controlaba.
- Es lo normal. ¿Es mucho el dolor? Te puedo dar algunos calmantes. - comentó mientras descubría su parte superior. Itachi lo pensó unos segundos, si quería dormir necesitaba hacerlo sin molestias y sabía que su cuerpo se reparaba mientras dormía.
- Si, por favor. También me gustaría lavarme... - pidió suavemente.
- Mandaré un enfermero. - Shizune lo miró y le guiño un ojo, Itachi se sonrojó ante la implicación de sus palabras. Soltó un suspiro mental ante lo absurdo de las peticiones de la familia principal.
Vio a la mujer medir sus signos vitales, tomar muestras y darle curación, se retiró luego de finalizar. Media hora después entró un hombre de mediana edad con un carrito.
Cerró los ojos mientras el sujeto lo aseaba. Odiaba sentirse inútil, pero no podía hacer más que esperar. Una vez terminó, el hombre se retiró y se sintió más a gusto consigo mismo. Al rato entró otra mujer, le administro medicamentos, revisó el suero y también se fue rápidamente. No supo en qué momento se quedó dormido.
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Diez días después ya podía moverse por sí mismo, le dijeron que podría irse a casa una vez fuese completamente funcional. Su madre estaba feliz de verlo prácticamente curado, su padre lo había visitado un par de veces, era un hombre ocupado y lo entendía. Sasuke y Shisui iban todos los días pasando sus tardes con él. Genma, Kakashi y Tenzou también lo visitaron un par de veces.
Kakashi fue quien más llamó su atención, su expresión estaba tensa y parecía estar en otro lugar cuando le preguntó cómo se sentía. Eso le hizo preguntarse por qué nadie le había hablado de Sakura. ¿Le habría pasado algo grave? Sintió un apretón en su pecho cuando pensó en ella. Algo estaba sucediendo y necesitaba saber qué era.
Espero a que Sasuke se fuera y sólo quedará Shisui para hacer la pregunta que lo había estado acosando.
- Shisui. - lo llamó. Este estaba apoyado en el marco de la ventana, Itachi estaba sentado en la cama con cojines detrás de su espalda.
- Dime. - sus ojos negros eran inescrutables en ese momento.
- ¿Le sucedió algo a Sakura... san? - casi olvida el honorífico al final de su nombre. Blanqueó cualquier expresión de su rostro para no revelar sus pensamientos acerca la chica de cabello rosado.
- ¿Por qué lo preguntas? - se separó de la ventana y se sentó en el borde de la cama.
- Llevó más de dos semanas aquí y nadie me ha dicho nada de ella. Sasuke es su amigo, él debería estar preocupado. Es nuestro compañero de equipo y no has dicho nada. - las palabras salieron monótonas. Shisui miró entre sus orbes oscuros y bajó la vista.
- Sasuke no lo sabe. Sólo Tsunade, Shizune, Kakashi, Genma y yo lo sabemos. Sakura llegó en estado de coma al hospital. - Shisui fijó sus ojos en los de su primo una vez le informó sobre la situación. Itachi permaneció estático sin decir una palabra, pero sus manos hablaron por él, puños blancos se aferraron a la manta blanca. El pulso en su garganta se aceleró y las líneas en su rostro se acentuaron.
- Entiendo. - dijo a cambio. Unos segundos después las manos se relajaron y se abrieron. Si fue consciente de su actuar, Shisui no sabría decirlo, pero estaba seguro que las noticias sobre Sakura lo habían afectado.
El hombre de cabello largo se dejó caer sobre las almohadas, oculto sus pensamientos en lo profundo de su mente y se distrajo tomando uno de los dulces que Sasuke le había llevado. El Uchiha mayor lo observó sin poder interpretar sus acciones más allá de las evidentes. Estuvieron en silencio un momento más, hasta que Shisui decidió mencionar los eventos próximos que involucraban a su mejor amigo.
- Hay buenas y malas noticias para cuando salgas de aquí. - dijo el chico de pie, metiendo las manos en los bolsillos.
- ¿Noticias? - cuestionó el futuro patriarca de los Uchiha con un dulce a medio camino de su boca.
- Cuando salgas de aquí tendrás vacaciones. No puedes rechazarlas, has bajado de peso y perdido masa muscular y tendrás que recuperar tu condición física. Esa es la buena, la mala es que tu padre ha hecho planes para ti, tienes tres citas para el próximo mes. - el rostro de Itachi se deformo en un ceño fruncido, ojos afilados y labios en una línea. Miró el dulce que tenía en la mano y lo devolvió a la caja. Dejó el resto sobre la mueble gris al costado de su cama. - Lo lamento. - agregó el mayor con la mirada afligida.
- No es tu culpa. Gracias por avisarme. - miró el techo blanco. - Tengo varias semanas para prepararme entonces. - agregó.
- Bueno, se está haciendo tarde y no quiero que me echen. Te veré mañana. - Shisui se despidió de su primo, pero este sólo asintió con la cabeza sin decir nada a cambio, su mente estaba en otro lugar.
Una hora más tarde, entró un enfermero y lo condujo al baño. Allí lo ayudó a evacuar y bañarse. Estuvo apoyado en la ventana observando las calles de Konoha mientras el hombre cambiaba la ropa de cama y aseaba la habitación. Cuando terminó de ordenar, lo ayudó a volver a la cama y se retiró tan silencioso como había llegado.
Itachi se quedó solo con sus pensamientos nuevamente. No quería reunirse con esas mujeres, tenía que encontrar una forma de suspender esas citas, pero no tendría misiones como excusa. Estuvo inmóvil buscando una y mil formas de zafarse de esas reuniones. No hubo un momento en que hubiese pensado en mujeres.
Recordó una chica que lo había seguido cuando era sólo un niño, pero él jamás estuvo interesado más allá de la curiosidad. Ella lo había seguido y él se lo había permitido, luego un día ella había desaparecido y él no lo había cuestionado. Ahora había muchas que lo seguían, pero nadie se distinguía en ese mar. Hace no mucho, una mujer había llamado su atención, pero ella no estaba interesada en él más allá de lo profesional. Él tampoco sabía si quería su atención, pero no negaría su presencia.
Hace no mucho, su mente se había aclarado a los eventos de aquella fatídica noche y lo que su Sharingan grabó. Intentó desterrar las imágenes de su misión al fondo de su mente, pero la piel blanca con marcas rojas y dedos impresos profundamente, habían despertado una rabia cruda dentro de él que jamás creyó experimentar.
Tampoco fue ajeno a su comportamiento anterior, la había insultado, la había menospreciado y había dudado de su aptitud para la misión. No lo había hecho deliberadamente, pero había sido mezquino, ella de alguna manera había podido leerlo mejor que él mismo. Había algo en ella que lo enojaba y no podía darle sentido. Tenía la confianza de Sasuke, la de Shisui, la del Hokage, incluso la de Kakashi, y ¿él?
Podría haber reafirmado sus pensamientos con lo que ocurrió en esta misión, pero no pudo. Y ahora algo dentro de él lo llamaba hacia ella, quería verla, necesitaba verla y convencerse a sí mismo de su condición. Dándole vueltas a los mismos pensamientos una y otra vez, fue incapaz de dormir.
Eran más de las tres de la mañana cuando se puso de pie, sus movimientos eran lentos, pero más por inactividad que otra cosa. Él sabía que ella estaba frente a su habitación por los comentarios casuales de varias enfermeras fuera de su habitación. No lo dudó ni un momento sabiendo que no sería capaz de hacerlo si titubeaba, salió al pasillo, miró en ambos sentidos con el Sharingan activado para distinguir la presencia de personas. Cuando estuvo seguro de estar completamente solo, cruzó el pasillo rápidamente y entró en la habitación, su cuerpo se protestó ante la brusquedad de sus acciones, pero ignoró las molestias. Aún con su Sharingan activo para no encender la luz, se acercó a la cama.
Allí estaba, tendida sobre sábanas blancas, piel pálida como la tela estéril que la cubría. Su pecho subía y bajaba uniformemente, su cabello rosado estaba esparcido sobre la almohada. Permaneció en una quietud antinatural que lo llenó de un temor inexplicable. Se decepcionó cuando su aroma fue adormecido por el olor de desinfectante y sábanas con blanqueador. Deseó poder despertarla, pero no sabía cómo ni por qué. Llevó su mano hacia su mejilla, pero se detuvo a sólo un centímetro ¿Realmente quería tocarla? Una imagen vino a su mente como un flash, dejándolo paralizado.
Ojos verdes vidriosos observándolo con abandonó mientras uno de sus dedos se sumergía dentro de su boca húmeda. Recordó el cuerpo pequeño y delgado apoyado contra el suyo mientras su miembro hinchado se aplastaba contra su abdomen plano. Sintió el tirón en su bajo vientre y retrocedió horrorizado.
Se dio media vuelta y regresó a su habitación, metiéndose bajo las mantas, ignorando el dolor sordo en su cuerpo. No era normal sentirse así y menos con ella en esas circunstancias. Se llevó una mano al rostro y se tapó los ojos.
¿Qué fue lo que le sucedió? Nunca había perdido el control de esa manera, pero su pene erguido descansando sobre su vientre dio un respingo como prueba acusatoria de sus últimos pensamientos.
Recostándose de lado sobre el delgado colchón, intentó conciliar el sueño, pero su mente se vio inundada por imágenes de ella danzando en el campo de batalla. Quizás lo correcto sería aceptar esas reuniones con aquellas mujeres desconocidas, se dijo.
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Una semana después fue Naruto quien alertó a todo el mundo sobre la condición de Sakura. Regresando de una misión con Sasuke y Kakashi, entró imprudentemente a la oficina de Tsunade.
Se encontró a Tsunade y Shizune una frente a la otra. Por un momento todos se quedaron quietos, hasta que Naruto vio la oportunidad de preguntar por su amiga de cabello rosa de la que no había sabido nada en mucho tiempo. Las respuestas fueron evasivas incluso cuando se quejó de que ya sabía de su condición de ANBU y que no era tan estúpido como lo querían hacer parecer. Exigió que le dijeran dónde estaba y cuándo regresaría, pero las respuestas siguieron siendo esquivas.
Fue por culpa de la misma Tsunade, así como la expresión de Kakashi y Shizune lo que alertó a Naruto. Enojado dio un manotazo sobre el escritorio de madera para que el informe médico de la chica saliera volando por los aires. No se perdió el nombre cuando lo recogió del suelo. No cruzó palabras con la mujer mayor luego de lanzarle una mirada acusatoria y salir corriendo en dirección al hospital.
Cuando exigió a gritos que le dejarán ver a su Sakura chan, fue un Kakashi silencioso quien los guio a la habitación de Sakura a través del hospital. Sasuke quedó de piedra al verla tendida en aquella cama rodeada de máquinas, los ojos de Naruto se llenaron de lágrimas sin derramar y volvió a levantar la voz acusando al mundo de mentirle. Kakashi fue el único que no cambió su expresión al ver a la chica acostada, revelando a Sasuke que él ya lo sabía.
- ¿Por qué no dijiste nada? - exigió el Uchiha con tono acusatorio y tono controlado. Los ojos de su ex sensei estaban opacos.
- No dependía de mí. - dijo sin más. El ceño de Sasuke se profundizó más allá de lo normal.
- ¿No dependía de ti? Ella es nuestra amiga, podrá ser ANBU ahora, pero sigue siendo Sakura. ¿Qué esperaban? ¿Qué se muriera para decirnos qué fue lo que ocurrió? - cuestionó enfadado subiendo su tono una octava.
Naruto sin querer escuchó las duras palabras de Sasuke, permaneció quieto acariciando la mano de la chica de cabello rosado. Shizune permaneció en la puerta escuchando todo el intercambio. No tardó en notar que ese arrebato había atraído la atención del resto del personal de turno y así fue como Ino, que no tenía idea de la situación, también se enteró.
- ¿Qué sucede? ¿Por qué tanto alboroto? - exigió la rubia cruzando por primera vez el umbral del piso de terapia intensiva al ver a Sasuke, Naruto y Kakashi obstaculizando la puerta de una de las habitaciones. El grito de horror quedó en su garganta cuando se llevó la mano a la boca al ver a su mejor amiga inconsciente sobre la camilla.
- ¿Sakura? ¡Oh por Dios! - corrió a su lado, para estallar en sollozos al verla tan quieta. - ¿Sakura? - la llamó mientras la tomaba de los hombros y la sacudía, al no obtener respuesta volvió a moverla, pero Shizune fue quien la apartó de su lado.
- No hagas eso, Ino. - la increpó, alejándola. - Está en coma inducido. - revisó sus signos vitales mientras los dos rubios no apartaban los ojos llorosos de la chica dormida.
- ¿Coma inducido? - preguntó un Sasuke muy enfadado que no se había dejado llevar por sus emociones. Su enojo iba dirigido a Kakashi por haberles ocultado información.
- Si. - respondió Shizune. - Todo su sistema está en perfecto estado. Aunque llegó en pésimas condiciones, ya se ha curado por completo. Sus ondas cerebrales están intactas así como las vías de chakra. Es más, ya ha recuperado el estado de su Byakugou, por eso creemos que entró en un estado comatoso para sanarse a sí misma. - comentó la mujer de cabello corto mientras terminaba los exámenes de rutina.
- Pero... Si no es grave ¿por qué no decirle a los demás? - fue Ino quién hizo la pregunta que todos tenían en mente.
- Hemos estado haciendo pruebas con el sello de un centenar mientras se restauraban sus reservas de chakra y se curaban sus lesiones, no había necesidad de informarles. - fue la respuesta llena de frialdad en la voz de Tsunade que ahora estaba de pie en el umbral de la puerta.
Kakashi frunció el ceño ante la información que acababa de escuchar, nadie le había dicho nada sobre esas pruebas, haciéndolo enfadar por primera vez. Casi parecía que Sakura había estado siendo usada de conejillo de indias mientras estaba inconsciente.
- Es momento de que se retiren. - la voz del Hokage ordenó entrando por completo en la habitación. Esta vez, todos voltearon la cabeza en su dirección.
- Pero... - Naruto e Ino hablaron al unísono, pero la rubia los interrumpió.
- ¡Fuera! Lo único que están haciendo aquí es alterar el proceso de sanación de Sakura. - objetó molesta, posicionándose al lado de la puerta y esperando que todos salieran. Kakashi fue el primero, pero se quedó fuera en el pasillo, Sasuke se cruzó de brazos en un desafío tácito a la mujer mayor, Tsunade fijo sus ojos entrecerrados en los negros, pero la batalla duró menos de un minuto.
- Tsk. Vamos Naruto. - llamó al chico zorro que aún sostenía con preocupación la mano de Sakura, dudó unos segundos antes de soltarla. Fijo sus ojos azules en Ino y la observó acariciar la mejilla de su amiga con el dorso de la mano mientras los sollozos se intensificaban. Shizune le dio una palmada en el hombro como consuelo.
- ¿Puedo atenderla mientras...? - preguntó entre lágrimas la chica de ojos celestes.
- No. - fue categórica la negativa de la rubia. - No estás capacitada, Ino. - eso sólo aumentó el llanto de la chica. Salió de la habitación corriendo, sintiéndose inútil y humillada ante las palabras de su superior.
El ex equipo Siete se quedó un momento fuera de la habitación de Sakura después de que la puerta se cerró con las dos mujeres dentro. Kakashi miró a ambos chicos, tratando de encontrar las palabras adecuadas para explicar el porqué de su silencio.
- Naruto, Sas... - no pudo terminar.
- No quiero escuchar. - Naruto lo interrumpió. - Nos mentiste, Sakura Chan estaba aquí, inconsciente y no nos dijiste nada... - el rubio estaba molesto, su ceño fruncido y ojos azules profundos acusándolo, le dijeron a Kakashi que esto no se lo perdonaría tan fácilmente.
- Lo siento, Naruto, pero debes entender que Sakura ya no es un Jounin, ella... - Sasuke pareció entender el mensaje implícito en las palabras cuidadosamente escogidas por su ex sensei. Sus ojos se abrieron ante la comprensión que lo invadió, se dio media vuelta y se fue sin decir una palabra.
- ¡Sasuke! - lo llamó el rubio, pero el otro chico ya se había desaparecido. Kakashi soltó un suspiro cansado, Sasuke lo había descubierto.
- Déjalo, Naruto. Ya te lo dirá. - y con esa frase el ninja copia también desapareció con un puff, dejando a un Naruto confundido y cabizbajo.
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Sasuke llegó a las cercanías del río Nakano buscando a Shisui en los campos de entretenimiento de uso exclusivo de los Uchiha. Lo encontró practicando tiro al blanco sobre varias dianas.
- Sasuke. - lo nombró mientras lanzaba hacia tres objetivos al mismo tiempo. El joven se detuvo a su lado.
- ¿Por qué no me lo dijiste? - preguntó
- ¿Decirte qué? - lo miró girando un kunai en su dedo.
- Que Sakura estaba en tu equipo ANBU. - Shisui no se extrañó, en algún momento lo iba a descubrir, pero pensó que sería más tarde.
- Eso no es de tu incumbencia. El equipo al que Sakura pertenece sólo compete a ANBU y el Hokage. - lanzó el kunai, acertando en el centro de la diana.
- Itachi estaba con ella, ¿cierto? - lo cuestionó, ignorando deliberadamente sus palabras anteriores.
- ¿A dónde quieres llegar? - el hombre de cabello rizado se alejó para quitar las armas de los objetivos.
- A la verdad. Si Sakura estaba con ustedes, ¿Cómo es que Itachi llegó tan mal herido? - lo cuestionó.
- No estaba conmigo, estaba solo con ella. Lo que sucedió no lo sé, pero aunque lo supiera no podría decírtelo. - regresó al lado de Sasuke con las armas entre sus dedos, se inclinó tomando un bolso que estaba tirado en el suelo y las arrojó dentro.
- Sakura es la mejor Iryo nin de la aldea después de Tsunade ¿cómo es que Itachi terminó en tal estado y ella en coma? - hizo la pregunta que Shisui había tenido rondando en la mente durante casi un mes.
- No lo sé. Están esperando que Sakura despierte para comenzar la investigación. Dicen que esta en perfecto estado, así que solo queda esperar. - termino de ordenar sus pertenencias y cerró el bolso. Sasuke observó sus movimientos, pensativo.
- ¿Qué clase de misión era? - preguntó con cautela metiendo las manos en los bolsillos.
- Lo siento, Sasuke, pero no puedo decirte nada. En lo que a mi respecta, Sakura es tu superior. No puedes hacer preguntas y esperar respuestas acerca de ella. - con esa revelación, Shisui se desvaneció en un montón de cuervos, dejando a Sasuke solo y estupefacto en medio del campo de entrenamiento.
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Un par de días después, Itachi fue informado del alta al día siguiente, un suspiro de alivio lo inundó al pensarse fuera de ese lugar.
Esa noche, como la mayoría de sus días en la última semana, su mente estuvo plagada de imágenes de Sakura. Revivió con lujo de detalle más de una vez ese estúpido sueño, así como lo ocurrido en la misión antes del desastre. Aunque no lo había deseado, ahora tenía un mapa perfecto del torso desnudo de la chica en su memoria, y había transformado la fantasía de su sueño en algo demasiado real para su gusto. El único consuelo era que el deseo que podría haber sentido por la visión de ella desnuda, era opacado rápidamente por la rabia al recordar a ese hombre sobre ella.
Hoy sería el último día y aunque había tratado de ignorarlo, había una sensación dentro de él que se negaba a desvanecerse. Esta era su última oportunidad para verla. Sabía que se estaba engañando, pero cuando estabas completamente solo era difícil ignorar la picazón de la curiosidad.
Permaneció sentado en el borde de la cama mirando sin ver los rayos de luna entrando por la ventana con las cortinas a medio abrir. Las visitas habían terminado hace horas y se suponía que debería estar durmiendo, pero estaba inquieto y no quería saber por qué. Intento leer buscando el sueño reparador que tanto necesitaba, pero éste se negó. Se quedó de pie a un costado de la ventana perdido en sus pensamientos observando las calles desiertas de Konoha. Después de un tiempo, volvió a la cama e intentó en vano conciliar el sueño. Cerca de las cinco de la mañana decidió que engañarse a sí era de tontos y salió de su habitación por segunda vez en menos de una semana cruzando el umbral de la puerta frente a él.
Entro sin hacer el menor ruido y observó el entorno; las luces estaban apagadas, las cortinas abiertas de par en par dejando que la luz externa entrará en la habitación. Parecía dormida, tan pálida y tranquila.
La luna de finales de agosto iluminaba su cuerpo dejando un halo tenue de luz blanca sobre su rostro. Sólo necesitaba asegurarse de que se encontraba bien y podría irse, se repitió en su mente.
Permaneció quieto observándola, igual que la última vez. Las mantas sobre ella le impidieron ver su respiración uniforme y temió por un momento, impulsándolo a romper la distancia para asegurarse de que estaba respirando. Soltó un suspiro cuando vio su cuello tensarse, fue en ese instante que tomó nota de lo cerca que estaba de ella. Podía sentir la respiración de su nariz hacer cosquillas sobre su mejilla.
No pudo evitar mirar sus pestañas, eran igual de rosadas que su cabello, eso lo hizo darse cuenta que jamás había observado a ninguna mujer como había mirado a Sakura. Recordó sus ojos verdes asustados cuando aquel hombre la tocó, una rabia justificada lo inundó al repetir ese instante en sus recuerdos.
Su nariz pequeña, sus labios descoloridos, el diamante en su frente, sus ojos verdes mirándolo imperturbables.
Se sobresaltó al ver los orbes esmeralda fijos en los suyos, se congeló a menos de dos centímetros de su rostro. La vio parpadear un par de veces, sin apartar sus ojos brillantes por la luz de luna de los suyos carmesí.
- ¿Itachi? - lo nombró con voz quebradiza. Él no tenía nada que hacer allí, un pánico desconocido lo inundó cuando sintió que ella lo tocaba. Dedos delgados se aferraron a su antebrazo.
Permaneció en silencio mientras ella se lamia los labios resecos. Sus ojos se desviaron hacia el imperceptible movimiento de su lengua, ese gesto agitó algo que no quería reconocer en lo profundo de su estómago. Su voz agrietada inundó suavemente el espacio.
- ¿Itachi? ¿Eres tú? - pero está vez huyó y ella fue con él. La mano pequeña se apretó dolorosamente sobre su hombro, obligándolo a detener su huida.
Itachi permaneció quieto mirando a una Sakura con enormes ojos verdes fijos en los suyos. El dolor que sus dedos temblorosos estaban provocando en su hombro había sobrepasado su tolerancia. Con mucho cuidado la tomó de la muñeca y alejo la pequeña extremidad de él.
- ¿Itachi? - volvió a nombrarlo, está vez sus orbes se llenaron de lágrimas. - Dios mío... - susurró.
- Pensé que morirías... - no tuvo tiempo de reaccionar cuando se lanzó sobre él, abrazándolo.
Se congeló contra la muestra de preocupación y estrecho contacto. Sus sollozos fueron amortiguados sobre su hombro mientras la tela de su camisa se humedecía rápidamente. Los brazos desnudos se envolvieron alrededor de su cuello, congelándolo.
- Itachi... - la sintió sollozar más fuerte mientras un escalofrío recorría su espalda al sentir sus labios restregarse por la piel del hueco entre su hombro y cuello. El contacto fue demasiado, no estaba preparado para tanta cercanía así que la alejó suavemente de él, tomándola de los hombros.
Su Sharingan observó a la luz de la luna los ojos verdes brillantes de lágrimas, la nariz mocosa y sus labios entreabiertos y húmedos, y supo que ella era una de las mujeres más hermosas que había conocido en su vida. El momento se rompió cuando la oyó hablar mientras una de sus manos tomaba el borde de la sábana y se limpiaba los rastros de humedad de su rostro pálido.
- De verdad... Lo siento mucho... - la voz salió en un hilo. Cerrar los ojos cuando sintió la mano pequeña y fría sostener su mejilla fue natural. No pudo evitar envolverla con la suya.
- Yo soy quien lo siente. - dijo en un susurro ronco mientras los dedos calientes se presionaban contra el dorso de la mano más pequeña. Un sollozo involuntario inundó la habitación, sus ojos se suavizaron al ver la preocupación en su rostro afligido. - No llores. - intentó darle consuelo con palabras suaves.
- Perdóname, por favor... - suplicó ella apoyando su frente amplia sobre los labios de él, levantó el rostro para verlo de cerca y dar énfasis a sus palabras. Quedaron a sólo un par de centímetros de distancia uno del otro. - Por favor... - rogó.
Itachi miró sus ojos suplicantes y algo dentro de él se rebeló a sus pensamientos. No supo quién de los dos fue, pero no le importó. Sostuvo su mejilla cuando la distancia entre ambos disminuyó y sus labios se unieron. Sus labios tibios y húmedos sobre los suyos fue una sensación extraña, pero tampoco le importó cuando se movieron.
La palma sobre su mejilla fue a su cabello mientras acortaban la distancia, fue ella quien dio el siguiente paso al sentirla abrir la boca y tocarlo con su lengua empapada. Sus ojos carmesí grabaron su expresión iluminada por la luna mientras la impresión de ella sobre sus labios despertaba sensaciones involuntarias sobre su cuerpo. Dudó en corresponder sus avances, pero no pudo decidirse cuando sintió el chakra de alguien detrás de la puerta de la habitación de Sakura.
Los ojos de la chica se abrieron y se cerraron rápidamente cuando una luz brillante inundó el espacio blanco en el que se encontraba. Frente a ella y bajo el marco de la puerta abierta, estaba una mujer de cabello corto y negro que jadeo al verla sentada sobre la cama.
- ¡Sakura! - la llamó en voz alta mientras cerraba la distancia entre ambas y la envolvía en sus brazos. - ¡Estás despierta! - su voz se quebró sobre su hombro donde apoyaba su mentón. Sakura parpadeó confundida mirando alrededor, pero sólo estaban ellas dos.
- Shizune... - la nombró en voz baja. La mujer mayor se alejó del abrazo y miró al rostro pálido de su amiga y hermana. La sostuvo por los hombros observando el brillo en los ojos verdes llenos de lágrimas no derramadas.
- Nos tenías tan preocupados, Sakura. Has estado casi un mes inconsciente. - la chica frunció el ceño ante la información. - Me alegra tanto que al fin hayas despertado. Tsunade sama estará muy feliz. - le dio otro abrazo estrangulador.
- Lo siento. - se disculpó sintiéndose culpable. Los hechos de ese día la inundaron como un torrente. Se preguntó si estaba soñando momentos antes, había besado a Itachi, pero él no estaba en ningún lugar haciéndola sentir tonta.
Sus manos en puños apretaron la ropa de cama mientras un sollozo involuntario la hacía hipar. Sin saber por qué, las lágrimas e hipos se dispararon con renovada fuerza y escaparon incontrolables mientras Shizune le acariciaba la espalda en consuelo.
- No llores, Sakura. Ya todo está bien. - la chica nombrada envolvió sus trémulos brazos sobre la otra mujer y derramó la pena que la inundó inexplicablemente.
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Muchas gracias a quienes siguen esta historia a pesar del tiempo que ha pasado.
No me he olvidado de algunos reviews que dejaron, y acotadamente me gustaría contestar.
Con respecto a que Sakura desobedezca ordenes, siempre he visto a Sakura muy apegada a las normas de ser ninja, las ha seguido y respetado, las memorizo, como vimos en el arco de Zabuza, pero siempre he considerado que hay una parte de ella que no soporta las injusticias y fue alentada por su cercanía con Naruto, y es esa parte la que la ciega y la obliga a actuar según sus ideales de un mundo ninja. Esa parte y su especialidad como Iryo nin la llevan a intentar solucionar las injusticias del mundo, por eso actuó así en esta misión. Dije acotado y me extendí como siempre jajaj lo siento. :(
Y eso responde de alguna manera, que sé que molesta a varios, el actuar de Sakura.
Negaigotox, me costó mucho no hacer predecible esa misión, espero que a pesar de la ansiedad, te haya gustado tanto como este. Saludos.
Muchas gracias Maribalza por recordarme que hay quienes gustan de este fanfic. Mucho amor y Saludos,
Agradezco nuevamente a los quienes se suscriben y amor eterno a quienes dejan sus comentarios.
