Dante y Vergil se encontraban en problemas... Los collares eran regalos de sus padres, porque los robarian? No dijeron a nadie que eran especiales para ellos.
—Bien Dante tu ganas... Por ahora no le diremos a mamá de los collares —respondió mientras se ponía su gabardina al igual que su hermano.
—Sip... Mañana nos preocupamos por eso puesto que hoy es la noche especial... —decía en regocijo el joven Dante.
—Si sobre eso... —dijo mientras las chicas se acercaban a ellos, estaban felices puesto que todo iba de acuerdo al plan... Vergil disimuladamente se alejaba mientras su hermano recibía con los brazos abiertos a las chicas.
—Increíble... Lo logramos, vengan esos cinco —dijo para luego chocar los 5 con Pinkie Pie, en cada una de ellas se veía una felicidad, el rostro de Twilight estaba con un brillo de esperanza.
—Si tenemos que prepararnos... Pero primero vamos a ver a la nueva... Llego para un acontecimiento especial... —dijo la chica vaquera, cuando voltearon a verla pero ella no estaba ahi... Se había ido.
—Se fue...? —pregunto Rainbow mientras veía a su alrededor y no se veía rastro alguno de ella... Pero también faltaba alguien más.
—Y también Vergil... —complemento Rarity señalando a un lado de Dante, donde suspuestamente estaba el peliblanco de gabardina azul, pues el estaba ahí pero se esfumó...
—¿Por qué se irían? Más aún... ¿Por qué se iría vergil? —pregunto Fluttershy, estaba algo curiosa por saber por qué el peliblanco se fue sin despedirse.
La verdad es que Vergil no quería dar explicaciones ni razones... Solo no quería ir a ese evento... Ya hizo lo qué debía, hizo lo que su madre le encomendo... Hacer amigos, ayudarlos, y punto, pero en el fondo sabía que todo esto lo había hecho por cuenta propia... En el fondo... Llego a hacerlo sin pensar en si mismo.
Se perdía en sus pensamientos mientras caminaba por los pasillos vacíos del instituto, por qué estaban vacíos? Todos se habían retirado a sus casas pues hoy es la noche especial.
Pero la soledad no era completa... En el fondo Vergil sentía que alguien estaba cerca de él, de repente... detuvo su avance y miró a su alrededor notando una silueta femenina cerca de él...
Era ella...
—Tú... Debes de ser Vergil —dijo ella sin verlo a los ojos, el mismo Vergil reacciono sorprendido por esto... Puesto que no la conocía.
—Tu debes de ser Mary... O me equivoco? —pregunto disimulando su sorpresa, mientras mantenía su firmeza ante ella.
—No digas mi nombre... Solo mi madre tenía el derecho de llamarme así... —respondió viéndolo de frente, mostrándose molesta.
Ahora Vergil sabía que ella era indiferente para nada amigable.
—Hmmm... —al verla pudo notar esa característica en sus ojos, uno de un lindo color azul, el otro cuya iris era de color mostaza- Por qué viniste a este colegio? -lo dedujo... Canterlot era una opción de muchos institutos, presentía que tenia segundas intenciones.
—Eso no te importa... —respondió mientras se acerco a Vergil y lo paso de lado caminando por el pasillo.
Lo dejo con la duda, el peliblanco volteo a verla de reojo. Que secretos ocultaba esa chica, pero no podía quedarse a pensar, sabía que su hermano y las chicas lo seguirían, apresuró su paso y salió del colegio.
—Necesitabas esto? —en un lugar recóndito, lejos del instituto Canterlot, se encontraba la rival de Twilight, hablando con su nuevo aliado... Un ser que mantuvo oculto su nombre ante ella.
Le mostró los collares de los hermanos Sparda...
—Snips y Snails hicieron un buen trabajo, no sospechan nada de mi... Por ahora —susurro ella mientras guardaba los collares.
—Muy bien niña... Lo has hecho bien, ya veras que el poder pronto será tuyo... —le dijo mostrando una pequeña sonrisa— Ahora el elemento final... La corona —le dijo mientras abría el libro en su mano derecha, para comenzar a hojearlo.
— Esas tontas están siendo protegidas por esos idiotas... Cómo quieres que lo haga? —pregunto en forma de burla, a lo que Arkham cerró su libro y a su lado de las sombras surgieron seres demoníacos.
—El poder tiene un precio... —Sunset sabía que esos demonios acabarían con la vida de todos... Los vio con temor y emoción, pues veía a su nuevo ejército, qué con el mismo iría a conquistar Equestria.
—Será... En la fiesta... Ahora, hay que esperar —le sonrio mientras se cruzo de brazos... El tiempo no importa ahora, pues nadie la detendría... O no?
Las chicas y Dante regresaron a la boutique... Aun estaban confundidos por el hecho de que Vergil se retirara sin despedirse.
—¿Creen que Vergil haya ido a alistarse? —pregunto la tímida Fluttershy mientras entraba a la boutique, aun cabizbaja.
—No lo se... Tal vez haya ido a hablar con mi mamá... Para —le era difícil crear una excusa para su hermano puesto que esperaba convencerlo para ir.
—Para que cariño? —pregunto Rarity con tono amigable, aun con la duda en su mente.
—La verdad es que no lo se... Vergil siempre fue reservado, incluso conmigo, seguro ahora está en casa —respondió... Por primera vez se cruzo de brazos mostrando una leve expresión de seriedad.
—Oh... —de inmediato a la mayoría se le bajo los ánimos puesto que su amigo no estaría allí.
—Bien chicas... ¡No se desanimen! La fiesta será pronto! Y casi estoy seguro de que mi madre lo convencerá de venir... —dijo Dante como intento de animarla, a la vez recordaba los castigos y regaños que le daba su madre... Pero la ayuda, funcionaba!
El ánimo de cada una de ellas se veía mejor, junto a una sonrisa... Dante con mochila en la espalda, en secreto había llevado a sus pistolas... Rebellion se había quedado en casa... O eso creían.
—Cierto! Basta de charla chicas debemos lucir... Fabulosas! —a lo que ella traía una gran número del vestidos consigo... Pero Dante... Tenía un regalo especial para él.
Canción: La noche especial
((En media canción Rarity se llevó a Dante a un vestidor, junto a un nuevo conjunto para el peliblanco, oculto bajo una funda de trajes))
Cada una de ella traía consigo un hermoso vestido, junto a joyeria que combinaba con cada uno de los vestido.
Solo faltaba Twilight y Dante, el peliblanco se tomaba su tiempo puesto que sabía que ellas tardarían en arreglarse.
Fue entonces cuando Rarity se llevó a Twilight a otro vestidor junto a un vestido hecho especialmente para ella...
Después de unos minutos Twilight estaba lista...
Con un precioso vestido púrpura que combinaba con su cabello... Ahora tocaba Dante.
Rarity sabía que él no era de trajes formales, sabía que el evento del baile de otoño no era del todo formal, por lo cual el uso de traje era opcional.
Así que le creo a Dante un traje que le gustaría.
—Rarity... No se como lo hiciste... Pero me gusta —dijo Dante llamando la atención de todas.
Se voltearon a ver el vestidor donde estaba él, la cortina se abría lentamente y reveló el nuevo estilo de Dante Sparda.
El aspecto oscuro del pecho, pero los brazos de tela roja, traje le daba un toque elegante, sin perder él clásico estilo del Dante, unos pantalones rojos y unas botas negras. apareciendo con una leve expresión seria... Logró un fuerte impacto entre las chicas que se quedaron sorprendidas por el joven Sparda.
—Viendo que en este evento no es necesario ir de gala porque... Jeje... Me tome la molestia de crearte un conjunto formal y a la vez con tu estilo sobresaliente —decía Rarity mientras se le acercaba por detrás para darle un fuerte abrazo.
El peliblanco estaba agradecido, mientras reía al sentir su abrazo, nunca antes un amigo le había hecho tan gran regalo. Pero una de las chicas los miraba levemente molesta.
—Muy bien... Princesa, estas lista para tu evento? —pregunto el peliblanco imitando del forma cómica la actitud caballeresca de su hermano.
—Basta Dante!... Me vas a hacer sonrojar —Dante río al ver que logro su cometido, hacerla sonrojar.
—Bien... Hora de irnos! —dijo Rainbow Dash interrumpiendo el momento, se la notaba extrañamente molesta... Pero a Dante no le interesaba mucho. Puesto que para él, ella siempre estaba molesta.
Mientras tanto...
Vergil se encontraba cerca de la nueva residencia Sparda, al acercarse a la puerta sacó sus llaves y abrió la puerta.
—¿Hola?... Madre? —entró algo temeroso puesto que no sabía cómo reaccionaria su madre al saber que él no iría al baile de otoño.
—¿Vergil? —se escucho una voz en la cocina, y de ahí se asomo Eva, traía consigo una taza de té, era más de las 7 de la tarde por lo cual ya se hacía de noche.
—Hola madre... —saludo levemente temeroso, pues ella no sabía que habían perdido los collares... Al menos no todavía.
—Vergil... Deberías estar en el baile de otoño con tu hermano y tus amigas... Por qué volviste? —preguntó antes de dejar la taza sobre la mesa y acercarse a su hijo.
—Eso no es para mi, ya hice lo que debía, las ayude... —había realizado su objetivo, pero en el fondo se lo veía un poco vacío, su madre lo sabía muy bien pues conocía como nadie a Vergil.
—Owww... Mi pequeño Vergil, ya creciste, pero para mi siempre seras mi pequeño... —lentamente se le acerco y le dio un cálido abrazo maternal, a lo que el peliblanco no dudo en corresponder— Se que pasaste por mucho en el pasado... Pero esto es una nueva oportunidad para conseguir amigos que te apoyen al igual que tú los apoyes, deberías intentarlo... —era verdad, pues lo que pasó en el pasado y la rivalidad con su hermano lo tornaron alguien serio.
—Esta bien... —se puso a pensar, amigas cómo ellas no se ven seguido, eran tan diferentes la una a la otra pero todas eran sinceras cuando se trataba de amistad— ¡Tomaré esta nueva oportunidad! —le respondió, pues su madre siempre le apoyaba en lo que podia... A pesar de que le prestaba más atención a Dante.
—Bien... Emm... Vergil...
—¿Si? —pregunto el peliblanco mientras su madre se alejaba del abrazo y lo tomaba de los hombros.
—¿Dónde esta tu collar? —en ese momento Vergil sintió el verdadero terror.
Dante miraba por la ventana de la limo, pensando en su hermano, en el fondo quería pasar una noche junto a sus amigas y su hermano, pero que podía hacer... Él respetaba la decisión de su hermano.
Aun era temprano, así que para disfrutarla dieron unas vueltas por la ciudad.
—No se porque me siento el chico más afortunado de la secundaria Canterlot... —se preguntó a si mismo en forma de susurro.
Dejo de ver por la ventana, y recordó que estaba rodeado de chicas con hermosos vestidos que resaltaban su lado femenino, todas hablaban y reían la una con la otra.
—Con razón jaja —río levemente para luego volver a ver por la ventana de la limo.
—Muy bien chicas, ya se acerca la hora... ¿Estás lista Twilight? —pregunto la chica vaquera mientras ponía la mano sobre su hombro.
—S-si... —respondió levemente nerviosa, Twilight de por sí era una chica muy nerviosa, así que esto sería algo complicado para ella.
—Tranquila Twilight —Rainbow Dash intento darle ánimos al notar sus nervios.
—Nos tienes a nosotras... —añadió Fluttershy mientras le sonreía, no solo era ella sino todas las chicas también.
—¿Y yo qué? —pregunto Dante fingiendo algo de tristeza, puesto que parecía que lo ignoraban.
—Y a él también jeje... —complemento Fluttershy, Twilight miraba a su alrededor y solo veía a nuevos mejores amigos... Qué estaban dispuestos a ayudarla con todo. Pues se ganó su cariño y respeto.
—Si... Estoy lista —afirmó Twilight más segura, la limo se había detenido, habían llegado... Fue entonces cuando Dante abrió la puerta de la limo y ayudó a Twilight a salir.
A su alrededor se veían a todos con trajes de gala y vestidos espectaculares, un evento tan especial requieria algo así.
Todos vieron al peliblanco... Uno de los chicos más atractivos de la secundaria salir de la mano junto a Twilight Sparkle... Algunas tenían celos. Otros... Simplemente envidia.
—Bien... Llegamos —las chicas salieron detrás de ellos, mientras un chico de cabello azul miraba de reojo molesto a Dante.
Dante camino acercándose a la entrada junto a sus amigas, pues... Llego el momento.
—Padre... Hoy me asegurare que pagues por tus pecados —se escucho una voz femenina entre la oscuridad llevando consigo armamento liviano, exceptuando algo... Un lanzacohetes. Cuyo destino sería nada menos que la secundaria Canterlot High.
Llevaba puesto un largo vestido negro junto a una larga chalina blanca, y unas botas con negras.
La pelinegra oculta entre las sombras de las calles más aledañas, dirigiéndose a la escuela Canterlot High, a arreglar cuentas...
Vergil no pudo salvarse del regaño explosivo de su madre, Dante tampoco no se salvaría cuando regrese... El peliblanco se encontraba encerrado, castigado en su cuarto mientras veía por la ventana.
De repente se escucho como su madre entró al cuarto, la misma se veía aún molesta y se sento en un lado de la cama de Vergil.
—Vergil... —hablaba en un tono serio, pero se la notaba preocupada— Me moleste no solo porque los collares eran un regalo de tu padre y mio... Sino porque también ocultan otro secreto... —dijo llamando la atención de su hijo, el peliblanco reacciono sorprendido pues antes parecía un simple regalo.
—¿A qué te refieres, madre? —pregunto el peliblanco mientras se acercaba a su madre.
—Te lo contaré a su debido tiempo hijo, —ahora más relajada, pero aún preocupada puso la mano sobre la cabeza de Vergil— Sólo tienes que saber que los collares son objetos peligrosos y poderosos... Y... Presiento que alguien los usará para un terrible propósito... —de inmediato Vergil puso una expresión seria, recordó sus sospechas, podrían ser ciertas.
El regalo de su padre ocultaba un gran secreto, ahora seguro su hermano y sus amigas corrían peligro, lo presentía.
—Madre, tengo que ir al baile, tengo que recuperar los collares... —dijo Vergil con determinación, a lo que Eva sonrio pues su hijo acudiría a su primer evento social... De inmediato Vergil se levanto y corrió hacia la puerta.
—¡Un momento jovencito! —dijo Eva deteniendo a su hijo en seco antes de abrir la puerta— ¡Usted no irá así!...
—¡¿Por qué?!... —preguntó Vergil parecía que hacía un puchero, pues perdía tiempo valioso.
—Tengo algo especial para este día, no se si te guste, así que ten la mente abierta... Sígueme... —levanto la curiosidad de Vergil y sin discutir siguió a su madre a su habitación.
Eva abrió la puerta de su cuarto, al entrar todo estaba ordenado y limpio, en la mesita de noche al lado izquierdo de su cama, estaba la foto de Eva y su esposo, Sparda.
Traía lindos recuerdos a Vergil de su padre, el amor que sus padres se tenían era único, era alguien estricto y rígido pero era lindo y tierno cuando quería.
Eva abrió la puerta del armario de ropa, siendo un cuarto ambos entraron, pero estaba todo a oscuras. Una vez que se escucho el click de un interruptor...
—Wow... —reacciono Vergil al verlo en frente suyo. Colgado en el muro como un hermoso recuerdo bien preservado...
—¿Recuerdas? Tu padre solía usarlo, hoy lo llevaras Vergil... —le dijo Eva con una sonrisa a lo que su hijo la miró con esperanza y les dio un cálido abrazo.
Eva río un poco pero correspondio al tierno abrazo. Para luego al verlo... Le entro la nostalgia.
Continuará...Próximamente...Final de la primera temporada.
