Tradiciones de Sayajines
Por Kou Kuroi (Ai Daidouji)

ATENCION: Los personajes presentados en esta historia no me pertenecen, son creación de Akira Toryiama y Rumiko Takahashi.
Lo único que me pertenece es la trama de la historia y algún personaje secundario.
Avisar también de que los personajes pueden salir algo OOC.

Sin más, os dejo con la historia, ¡espero os guste!

Ritān II

Tras un largo camino desde la posición de la última dragón ball, finalmente llegaron al templo, cuando empezó a oscurecer.

En el lugar, encontraron a Videl y Milk, junto a Bra y Pan, que no podían quedarse solas en la gran mansión a pesar de la vigilancia que tenían, ya saben, papis sayajin protectores con sus nenas que no se fían de simples terrícolas.

La cuestión era que finalmente llego el momento de que Kagome regresara a terminar su misión de recuperar todos los fragmentos de la Shikon no Tama.

- Llego el momento… - Dijo un poco nerviosa la muchacha. ¿Le creerían sus compañeros de viaje cuando contara donde estuvo? Pero mas importante… ¿Sera que podría regresar sin ningún problema? Sabiendo lo que sabían del templo, esperaba que la magia del dragón la llevara donde realmente deseaba, al Japón feudal.

- No estés nerviosa, que no vas sola. – Dijo de repente Vegeta. – Nosotros iremos contigo. – Dijo mientras se veía a Goten, Trunks y Gohan tras él.

- ¡Yo también quiero ir papi! – Dijeron a coro las niñas, pero estas fueron paradas por sus madres.

- No puede ser niñas, es un viaje peligroso a un lugar totalmente desconocido… Y hay muchos monstruos. – Dijo Milk a las dos niñas, asustando a Bra con lo de monstruos, pero no tanto a su nieta… Obvio que su nieta no podía asustarse, siendo nieta de Goku…

- Pero abuelita yo soy fuerte, el abuelito me entreno. – Dijo Pan con un puchero, para que su mama la cogiera en brazos, tratando de hacerla entrar en razón.

- Cariño, es como la abuela dice. – Empezó Gohan hacia su hija. - Es un lugar muy lejano y peligroso y los monstruos no sabemos que tan fuertes son… - Trato de convencerla Gohan.

Pan miro a su padre, para entonces cambiar su expresión a una más melancólica.

- Pero papi volverá… ¿verdad? – Dijo en apenas un susurro que solo sus padres oyeron por la cercanía.

Fue entonces, cuando Videl y Gohan entendieron el porque de querer ir con ellos.

- Claro que volveré. – Dijo Gohan a su niña, mientras la abrazaba tiernamente, consolándola. Desde que su padre se fue a entrenar a Uub, Pan estaba bastante decaída. Y ahora tenia miedo de que tampoco volvería a ver a su padre. – Es una promesa, ¿de acuerdo? – Le dijo tiernamente, mientras Milk y Videl los miraban enternecidas.

Por otro lado, Bulma le explicaba a Kagome como funcionaban las esferas del dragón…

- Ahora las dejamos en el suelo, lo suficientemente lejos del templo y de nosotros para dejar espacio al dragón. – Explico la científica para apartar a todos unos pocos pasos tras ella.

- Ya veo… Supongo que ahora toca invocarlo, ¿verdad? – Dedujo la joven sayajin mirando atentamente todo.

- Exacto, y de eso me encargo yo. – Dijo Bulma para aclararse un poco la garganta antes de empezar. - ¡Sal de hay Shenlong! ¡Aparece y cumple mi deseo! – Grito la mujer con energía.

En el momento de gritar esas palabras, las esferas empezaron a brillar y el cielo empezó a oscurecerse. Entre rayos de luz, el dragón salió de las esferas como se le pidió.

Mientras todo eso pasaba, Kagome observaba entre asombrada y algo asustada toda la situación, apegándose un poco a Trunks, quien inmediatamente la tranquilizo silenciosamente acariciándole con cuidado su espalda.

- Cumpliré cualquier deseo que me pidáis. Dime, ¿Cuál es tu deseo? – Recito el dragón como de costumbre, con su imponente aura y su mirada carmesí.

- Necesitamos saber como funciona ese templo. – Señalo Bulma en dirección al templo. – Para que podamos usarlo como maquina para viajar a otro universo alterno. – Pidió la mujer mirando al gran dragón.

Shenlong miro el templo por un momento, para luego mirar a Kagome y entonces volver a mirar a Bulma.

- Yo puedo darle el poder que necesita para realizar ese viaje, pero necesito el poder de esa sacerdotisa. – Dijo el dragón mirando a Kagome mientras la llamaba sacerdotisa.

- ¿Cómo supo que yo soy una sacerdotisa? – Murmuro asombrada, para acercarse al dragón. – Dime Shenlong, ¿Qué debo hacer para ayudarte? – Pregunto la joven mirando con decisión al dragón.

- Necesito esos fragmentos que posees. Ponlos junto a las esferas. – Instruyo el dragón, mientras Kagome, con algo de duda y habiendo visto como afectaba a los demonios el poder de los fragmentos, hacia lo que se le pidió, aunque manteniéndose cerca para que no se contaminaran con maldad. - Ahora, todo aquel que vaya a viajar, que se meta en el templo. – Volvió a hablar el dragón, para que Vegeta, Trunks, Goten y Gohan, tras despedirse de sus familias, se metieran en el templo.

Kagome no estaba conforme con lo que escuchaba, no podía dejar allí los fragmentos.

- ¿Qué pasara con los fragmentos? Ellos no pertenecen aquí y yo no puedo dejarlos solos. Soy la única que puede purificarlos en este universo. – Dijo la muchacha, para que el dragón la mirara.

- Tanto las esferas del dragón como los fragmentos viajaran con vosotros. - Dijo sin mas el dragón. – No te preocupes, no se contaminarán. – Dijo al ver que aun así se reusaba a ir al dichoso templo.

- Esta bien… - Murmuro la muchacha, para finalmente meterse en el templo tras despedirse rápidamente, prometiendo un reencuentro temprano.

- Preparaos, será un viaje algo movido… - Dijo el dragón, para que los ojos le brillaran en una mezcla armoniosa de azul y amarillo, que también envolvió el templo.

Unos segundos mas tarde y tras unos destellos cegadores para las 3 mujeres y las 2 niñas que quedaban atrás, tanto el templo, como sus huéspedes, las esferas y los fragmentos, habían desaparecido de ese universo.

El viaje de vuelta finalmente había empezado y la aventura de los fragmentos y la batalla contra Naraku finalmente se retomaban…

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Por otro lado, de vuelta a la era feudal con nuestro grupo de viajeros, en la casa de la sacerdotisa Kaede se encontraban todos excepto Inuyasha, que no cesaba su búsqueda de Kagome.

- Realmente no se cansa… - Murmuro una intranquila Sango, que, a pesar de estar tomando un té relajante, no podía estarse quieta tampoco…

- Y tu no quieres quedarte aquí esperando tampoco, Sango. – Dijo el monje que, al igual que su compañera exterminadora, estaba tomando del mismo té que no le hacia el efecto deseado.

- Realmente entiendo a Inuyasha, justo tras una pelea con Kagome que ella desaparezca sin mas es raro… - Se animo a comentar un triste Shippo. – Ella suele decir que se vuelve a casa y si estamos lejos, como ahora, se hubiera llevado a Kirara con ella. Pero no fue así… - Explico Shippo con preocupación.

- Exacto, además esta la historia esa del templo misterioso que aparece y desaparece… - Kaede hizo notar su presencia al entrar a la cabaña con una cesta llena de plantas medicinales. Mayoritariamente plantas para aliviar el estrés y relajar el cuerpo, en vista que sus amigos viajeros no podían relajarse tras la desaparición de la sacerdotisa del futuro.

- No es la primera persona que desaparece así, según nos contaron. – Dijo Miroku recordando lo que los pueblerinos les contaron sobre ese templo.

- Eh investigado un poco sobre eso, y parece ser… - Kaede saco un libro muy antiguo en con una escritura que no reconocían nadie. – Que es el templo de algún tipo de deidad del tiempo. – Dijo pasando las paginas hasta llegar a una deidad, que era la misma imagen que los pueblerinos describieron como la diosa de la sala de la estatua.

- Vaya, si que es bella esa diosa. – Comento con tono lujurioso el monje, quien recibió un buen golpe del hiraikotsu de Sango, en un arranque de celos. – P-Pero no más bella que tú, mi querida Sango… - Se apresuro a decir tras el golpe, aunque no pareció servir de mucho.

- No soy capaz de leer nada de lo que pone en este libro, pero por la pintura que rodea la diosa, que parece un cielo muy colorido y lleno de estrellas, tiene que ser algún tipo de diosa del tiempo y el espacio. – Dedujo la anciana con calma, mientras les mostraba a todos todo lo que explicaba. – Y teniendo en cuenta que Kagome viaja en el tiempo, no seria de extrañar que ese templo reaccionara a sus poderes y a la perla de Shikon y se activara accidentalmente… - Explico su teoría la mujer sin más.

- Eso explicaría que Kagome desapareciera. – Medito Sango tras las palabras de la mujer.

- Y eso significa también que, si la señorita Kagome descubre eso, puede usarlo en su beneficio para regresar por su cuenta aquí. – Dijo mas esperanzado Miroku.

- Pero ¿cómo lo descubriría Kagome? – Pregunto Shippo. – Ella es muy lista y en su casa tiene muchas cosas que nosotros no entendemos, pero, ¿También sabrán estas cosas? – Pregunto ingenuamente el joven kitsune desconcertando a todos. Kagome no sabia nada de poderes, mas lo que ellos le habían enseñado y explicado. En su tiempo todo era más… ¿Científico? No existían ya los demonios y esas cosas sobrenaturales mas que los fantasmas…

Shippo tenia razón, ¿Sabría Kagome todo eso? Esperaban que ella misma lo descubriera.

Y mientras todos meditaban sobre eso, y porque no, dudaran de la inteligencia de la joven viajera del tiempo, un estruendo se escucho a lo lejos en el bosque…

En el momento del estruendo, Inuyasha, que ya estaba de vuelta en la aldea, paro su camino hacia la cabaña de la sacerdotisa, para ir corriendo al lugar de donde provenía el estruendo.

Al lado del pozo devora huesos, se encontraban ya unos pocos aldeanos cuando Inuyasha llego, viendo la cosa mas extraña de todas.
De golpe, sin saber nadie el porqué, un templo misterioso apareció de la nada justo al lado del pozo que usaba Kagome para volver a su hogar.

Al poco tiempo de haber llegado Inuyasha, el resto del grupo, junto a la anciana Kaede y más pueblerinos llegaron a la escena, justo a tiempo para ver salir a gente del interior del templo.

Por su lado, los tripulantes del templo, no tuvieron un muy agradable viaje que digamos…

- Maldita sea, que mareo. – Protesto Goten una vez notando que el templo finalmente aterrizaba en alguna parte.

- Me pregunto si las dragón ball y los fragmentos vinieron con nosotros… - Kagome hablaba mas para si misma, pero igual agarrada a su primo mayor por el mareo.

- Sois unas nenazas, marearos por tan poca cosa…- Vegeta aparentemente no lo paso mal en el viaje… Aparentemente.

- Debo reconocer que a sido un viaje movidito… Pero parece que emos llegado- Dijo el hijo del príncipe sayajin, siendo el primero en salir. – Oh… Tenemos visita gente. – Anuncio a los de dentro al ver el gentío a su alrededor.

- No creo estar en optimas condiciones de pelear ahora mismo, Trunks… - Dijo Goten saliendo tras su amigo, para ver la gente. – Oh… Creo que no son una amenaza… - Dijo mirando a todos por encima y notando que el ki de la gente era realmente muy bajo.

- Apartaos mocosos, tenemos que salir. – Dijo Vegeta, apartando a su hijo y mejor amigo de este, para encontrarse rodeado de asquerosos insectos insignificantes. - ¿Y estos?

- Mejor comprobemos primero si las esferas y los fragmentos llegaron con nosotros. – Dijo finalmente Gohan, saliendo del templo junto a Kagome y entonces todo paso muy rápido para todos los recién llegados.

Gritos de alegría llamando a Kagome se oyeron de sus amigos viajeros, que sin prestar atención a los chicos que acompañaban a la muchacha, fueron corriendo a abrazarla, aunque Inuyasha, ya a la defensiva, llego antes a sacarla de entre tanta testosterona rival.
Una vez apartada de sus nuevos amigos, Kagome fue envuelta en abrazos y muchas preguntas de unos muy preocupados amigos que no la dejaban responder.

Tras todo eso y cansada y mareada del reciente viaje, Kagome grito en enfado.

- ¡YA VASTA! – Haciendo que todo el mundo callara y la mirara, sus amigos de la época antigua sorprendidos y asustados, los pueblerinos sorprendidos y sus acompañantes de la otra dimensión, pues la miraban comprensivos, puesto que ellos estaban igualmente cansados del turbulento viaje en templo.

- Primero que todo, gracias por preocuparos por mí. – Empezó Kagome mas calmada. – Pero ahora mismo estoy cansada y hay muchas cosas por explicar. – Explico para mirar a su alrededor. – Y ahora mismo necesito recuperar los fragmentos y las esferas del dragón. – Dijo buscando con la mirada, asta encontrar entre el templo y el pozo ambas cosas.

Agarro el bote de los fragmentos y se lo colgó en el cuello y las 7 esferas las guardo en una bolsita que llevaría en su bolsa de viaje.
Todo eso, ante la atenta y curiosa mirada de todo el mundo en el lugar.

- Bien, ahora si podemos ir a la cabaña de Kaede y os contare todo. – Dijo Kagome, para entonces ser interrumpida por Gohan.

- Entonces… ¿Si llegamos donde queríamos Kag? – Pregunto con confusión el muchacho,

Entonces Kagome se dio cuenta de que no les había aclarado nada a sus nuevos amigos.

- Con todo este jaleo olvide deciros que sí, este es el mundo de donde llegue la primera vez que nos vimos. – Dijo la chica, mientras se acercaba a ellos.

Pero a mitad de camino, Inuyasha la paro, desconfiando de esos sujetos.

- ¿Y ellos quiénes son? Visten muy raro, más que en tu época Kagome. – Dijo el hibrido con sospecha.

- Oh, ellos son, de izquierda a derecha, Vegeta, Trunks, Goten y Gohan. – Presento uno a uno y luego se zafo de Inuyasha. – Y Gohan y Goten son mis primos. – Dijo con calma, alarmando a Inuyasha.

- ¿Qué no era que solo tu y yo podíamos pasar por el pozo? Ni tu hermano ni Sango ni nadie más puede. – Explico algo alarmado Inuyasha. – Además nunca mencionaste nada de primos. – Agrego en ultimo.

- Es una larga historia Inuyasha, además ellos no vinieron por el pozo, vinieron por el templo. – Trato de razonar calmada la muchacha, pero el hibrido no parecía entender que Kagome no quería discutir con él, por lo que, tras cansarse de sus protestas y preguntas, la famosa frase fue dicha, y el conjuro activado…

- ¡ABAJO! – Y sin más, Kagome mando a que la siguieran sus nuevos amigos y sus compañeros de viaje. Estos últimos, ya acostumbrados a eso, mientras que los recién llegados miraban con cierta lastima al muchacho.

- Kag tiene mucho carácter… - Murmuro Goten a Trunks con cierto miedo, recibiendo una respuesta afirmativa del mismo. A lo lejos se veía al chico de pelo platino levantándose del suelo, maldiciendo a la muchacha de todas las formas posibles.

Al llegar a la casa de la anciana Kaede, y tras calmar a los pueblerinos de que nada malo iba a pasar y sobre todo advertir de que nadie se acercara al templo ni entrara, finalmente estaban ambos grupos reunidos.

Por una parte, Kagome sentada entre Goten y Trunks y al lado de Goten, su hermano mayor Gohan. Apoyado en la pared, los más alejado dentro de la pequeña casa se encontraba Vegeta.
Frente a estos, sentada en el centro se encontraba la anciana Kaede, junto a Sango y Miroku que estaban sentados a cada lado de la primera, con Kirara en el regazo de Sango y Shippo en el hombro de Miroku. Inuyasha por su lado se encontraba sentado justo en frente de la salida al lado de Sango, mirando hacia la cortina de bambú que hacía de puerta en esa época.

- Bueno, como explique antes… – Empezó Kagome a presentar nuevamente, empezando por sus primos. – Ellos son Gohan y Goten, mis primos biológicos. – Dijo sin más, para luego señalar a los otros 2. – Y ellos son Vegeta y Trunks, son padre e hijo y no tengo ninguna relación familiar con ellos. – Explico calmadamente la joven, para pasar a presentar a los demás. – Y ellos, de izquierda a derecha, son Inuyasha, un mitad bestia. – Iba señalando uno a uno. – Sango, la caza demonios y su fiel amiga Kirara, un demonio gato. – Kirara maulló en saludo y Sango hizo una leve reverencia a modo de saludo. – Ella es la anciana Kaede, la sacerdotisa de este pueblo y a su lado están el monje Miroku y el pequeño Shippo, es un demonio zorro. – Termino, dejando que se saludaran todos con todos, a excepción de Inuyasha y Vegeta, que por sus caracteres solo se quedaron mirando, Inuyasha a los jóvenes por estar al lado de su amada y Vegeta a todos, pero más bien analizando uno a uno su aura de poder.

- Kagome dinos ya que es lo que te paso, estábamos muy angustiados por ti. – Pidió Sango intrigada de saber, igual que el resto del grupo.

- Bueno, pues tras la pelea con Inuyasha… - Kagome empezó a relatar como tras caminar un largo rato sin saber dónde ir, se dio cuenta que se perdió y en el momento encontró un templo, de pronto empezó a llover a cantaros y como se tuvo que quedar dentro del templo.
Conto también, que investigando encontró cierta estatua con cierta pintura y que se desmayó, recordando cosas que había olvidado tiempo atrás y que finalmente se encontró en un mundo que no conocía, y allí conoció a Goten, Trunks, Pan y Bra. Explico quiénes eran las niñas, como recordó y descubrió que ella pertenecía a ese universo y que Gohan, Goten y Goku eran sus primos y tío y lo que paso tras eso.

Tuvo que repetir un par de veces las cosas y explicar pequeños detalles, pero finalmente logro que todos entendieran todo.

- Vaya… Entonces, ¿Cómo es que tienes poderes como los de mi hermana? – Pregunto Kaede seriamente. – No deberías ser la reencarnación de Kikyo si vienes de un mundo paralelo. – Explico la anciana, a lo que Gohan se animó a hablar por Kagome.

- Pues vera señora sacerdotisa, la teoría que encontré a eso es que la diosa del tiempo y el espacio. – Señalo la mujer del libro que encontró Kaede, que curiosamente era el mismo que él y Bulma encontraron. – Cometiera algún tipo de error justo en el momento que Kagome viajaba y la señorita Kikyo moría, haciendo que el alma de esta última, de alguna forma, fuera absorbida por la de Kagome para así poder permanecer en este mundo sin formar algún tipo de brecha espacio temporal. – Explico Gohan, tratando de ser simple en su explicación, aunque claramente fallando teniendo en cuenta que hablaba con gente que no sabía nada de ciencia, espacio ni cosas así. – Etto… ¿Si entendieron?

Todos, excepto Kagome, Trunks, Goten y Vegeta menearon la cabeza en negación.

- Eso suena a cosas del futuro de Kagome. – Dijo Shippo tratando de procesar algo.

- Bueno, técnicamente así es Shippo. – Dijo Kagome, para entonces darse cuenta de algo. – Oh dios, tendré que ir a hablar con mi familia de esta dimensión… - Murmuro para ella misma, sin saber muy bien cómo enfrentar eso.

- Claro, ahora que sabes que eres adoptada, tendrás que decirles tu origen Kag. – Dijo Goten acariciándole la cabeza cariñosamente a la chica, recibiendo sin saber una mirada matadora de Inuyasha.

- Cierto… - Murmuro pensativa Kagome.

Sango miro a ambos para reír suavemente, ganando la atención de todos.

- Si que sois cercanos vosotros dos. – Comento la muchacha sin mala intención, ganándose la mirada confusa de los primos y una divertida de Trunks, Miroku y Shippo.

- Ya ves, es que los Son somos muy cariñosos con nuestra familia, y más sabiendo que finalmente tenemos a una mujer más aparte de Pan y mama. – Dijo divertido el menor.

- Y olvidaste mencionar a Videl, hermanito. – Dijo el mayor un poco enfadado.

- Pero Videl es tu mujer, Gohan… Solo tiene lazo sanguíneo con Pan. – Trato de defenderse el menor.

- No sirve como excusa, Goten. – Acuso también Kagome, lo que provocó la risa de todos, a excepción nuevamente de Inuyasha y Vegeta, que miraban sin meterse.

Tras un par de charlas casuales más, salió el tema de Naraku y la Shikon no Tama por boca de Vegeta…

- ¿Y cuándo nos enfrentamos a ese tal Naraku? – Pregunto el príncipe sayajin en una oportunidad.

- Cierto, que para eso habéis venido… - Murmuro Kagome, ya poniéndose seria.

- Khe! No hace falta que nos ayuden, yo solito con mi Tesaiga puedo derrotar a Naraku. – Dijo con orgullo Inuyasha, que se había sentado al fondo de la cabaña apoyado en su espada.

- ¡Inuyasha! – Le reprocho la joven viajera con una mirada que decía "Abajo" haciendo que el joven medio demonio bufara y saliera de la cabaña, pero quedándose en el techo.

- Que carácter… - Murmuro Goten mirando a su prima.

- Aunque sea así, Inuyasha es un buen chico. – Le excuso Kagome, mirando a los chicos. – Solo es un poco rudo a la hora de hablar.

- Y muy orgulloso. – Soltó Shippo subiendo al hombro de Kagome. – Y un celoso y muy violento… - Mientras Shippo iba describiendo los puntos malos de Inuyasha, este volvió, para darle un puñetazo en la cabeza.

- ¡Cállate mocoso! – Le grito mientras lo golpeaba el chico de pelo plateado.

- Esta vez igual te has pasado un poco, Shippo… - Murmuro Kagome, escuchando un "¿Ves?" de Inuyasha y Sango y Miroku suspiraban, acostumbrados a estas cosas.

- Volviendo al tema… - Empezó Miroku. – Esta bien que tengamos ayuda, pero seguimos sin saber dónde se esconde Naraku, y sin la señorita Kagome, no hemos podido avanzar en la búsqueda de los fragmentos de la perla. – Explico el monje, mirando a todos.

- ¿No sabéis donde se esconde? – Pregunto Vegeta algo sorprendido. – Vaya hombre… - Gruño un poco por lo bajo, cosas que solo los demonios del grupo llegaron a captar.

- Perdón por no tener poderes tan raros como los vuestros para detectar personas. – Dijo irónicamente Inuyasha, ganándose la mirada seria y fría de Vegeta.

Los demás los miraban, para mirar a Shippo quien entendía el enfado de Inuyasha.

- ¿Y eso? – Pregunto Sango mirando al más joven del grupo.

- Nos llamó inútiles. – Simplifico el joven Kitsune.

Kagome suspiro, para encarar a Vegeta.

- Señor Vegeta, sé que esto te irrita, pero entiende que esta es una época donde no hay nada de tecnología, la humanidad todavía está evolucionando y apenas usan armas como las pistolas. – Trato de explicar calmadamente la sacerdotisa del grupo. – Y, sobre todo, no podemos detectar el ki. En este universo nadie sabe hacer eso. En ninguna época. – Explico la muchacha.

- Ahora estamos nosotros y tú vas a aprender a hacerlo también mocosa. – Dijo Vegeta sin más. – Mientras buscamos a ese insecto de Naraku me encargare de entrenarte en las artes marciales. – Luego miro a su hijo y a los hijos del inútil de Kakaroto. – Y a vosotros también, que hace mucho que no entrenáis como es debido. – Ordeno el hombre sin más.

Los jóvenes asintieron de inmediato al autoritario sayajin, mientras que los habitantes originales de esa época los miraban sorprendidos. Ese hombre tenía una extraña mezcla entre el carácter frio y pasota de Seshomaru y el orgulloso y explosivo de Inuyasha.

Cuanto menos, era curioso.

Tras el pasar de las horas, finalmente la noche cayó sobre ellos y, finalmente, la hora de irse a dormir.

- ¿Segura que prefieres dormir con ellos en la cabaña en vez de la casa con nosotros Kag? – Pregunto Goten mirando a su prima.

- Descuida, estoy acostumbrada a esto, además, quiero pasar tiempo con ellos. – Dijo la muchacha sin más.

Desde hacía unos minutos, los extranjeros hablaban de algo así como una casa que tenían dentro de una capsula con todas las comodidades de su tierra natal, cosa que tenía a Sango, Miroku y Shippo intrigados, puesto que la anciana Kaede se había dormido ya e Inuyasha estaba, suponían ellos, en el techo de la cabaña.

- Kagome… - Se animo a llamar finalmente Sango a su amiga, casi hermana. - ¿De qué están hablando? – Pregunto finalmente en nombre de todos.

- Oh, es la oportunidad perfecta para mostraros todas las cosas de mi época que no podéis ver. – Dijo la muchacha para mirar a los chicos, especialmente a Trunks. - ¿Verdad que ellos pueden pasar a verlo? – Pregunto, poniendo de forma inconsciente ojitos tiernos al hijo del príncipe.

- Claro que pueden pasar Kag. – Fue la casi inmediata respuesta de Trunks, tras quedarse un par de segundos embobado mirando a la joven de pelo negro.

Acto seguido, el chico apretó el botón de una capsula y a continuación la lanzo al suelo. Un par de segundos después, había aparecido una casa algo grande, completamente equipada.

- ¡Magia! – Grito un asustado Shippo al truco, sacando las palabras que Sango y Miroku querían decir también.

- Que casa tan extraña… - Comento el monje al ver la extraña apariencia.

Mientras tanto, Gohan, Goten y Vegeta ya habían entrado y se estaban instalando en las diferentes habitaciones que tenia la casa.

La casa aparentaba ser pequeña por fuera, redonda, y de color blanco. Por dentro, en cambio, era bastante grande, con 3 habitaciones con baño propio cada uno, una cocina y sala común.
La cocina estaba equipada con todos los lujos, al igual que el resto de la casa y con la nevera a reventar de comida.

Kagome se dedico a dar un tour por toda la casa, junto a Trunks, explicando que era todo y porque funcionaba y, aunque les costó, al final lograron que entendieran algo.

- Eso de la electricidad si que hace cosas increíbles. – Comento un asombrado Miroku que lo miraba todo como si fuera un niño descubriendo el mundo.

- A mí me sorprendió más eso de tener agua caliente cuando quieras sin calentarla con fuego- Sango seguía mirando por todas partes en el baño que iba a ser de Kagome.

- La humanidad va a descubrir muchas cosas en el futuro, y aun tienen que descubrir muchas más. – Explico la joven Miko como si nada.

- Kag, déjame dormir contigo aquí porfa. – Pidió Sango de golpe. – Realmente me gustaría probar todo lo que me has enseñado. – Suplico la caza demonios.

- No hay problema, mientras no entre en otras habitaciones. – Dijo Trunks, que los acompaño todo este tiempo.

- Yo iré afuera con Inuyasha. – Dijo Miroku como si nada. – No es que no me fie, pero prefiero estar vigilando. – Y acto seguido se fue, aunque le costo un poco abrir la puerta de la calle.

- Creo que no se fía mucho. – Concluyo Kagome como si nada.

Finalmente, todos se prepararon para dormir, los hermanos Son compartían habitación, padre e hijo igual y en la ultima estaban Sango y Kagome, junto a Shippo y Kirara, que también sentían curiosidad por todo eso de la "tecnología" y todo lo que en esa casa podían hacer sin dificultad ni miedo a nada.

¡Capitulo 7 ya terminado!

¡SIENTO MUCHISIMO LA ESPERA!

Muchas cosas pasan en la vida, muchos cambios y poco tiempo para TODO
No es fácil usar el poco tiempo libre para dibujar, escribir y viciar al Genshin Impact x'D

Se que necesito ser mas constante, lo siento :'c

Espero que les haya gustado el capítulo, dejad un review si es así.

Me despido por ahora, nos vemos pronto

ATT: Kou Kuroi (Ai Daidouji)