Lux terminó de servir su comida. Tomó la bandeja con sus alimentos y sintiendo cómo su cuerpo temblaba sutilmente se dirigió de vuelta al lugar en que Garen y Jarvan le esperaban. Se sentó en silencio y comenzó a comer. Parecía buscar en la comida una huída a todo lo que ocurría en ese momento.
—¿Todo en orden? —Preguntó su hermano y ella solo asintió rápidamente sin dejar de comer—. ¿Segura?
—Sí. Solo tengo hambre.
—Tu siempre tienes hambre —rió Garen revolviendo sus rubios cabellos—. Come e iremos a descansar.
—¿Tan pronto? —Preguntó haciendo muecas de enojo.
—Su alteza está cansado y no estamos aquí de vacaciones, Lux.
—Pero todos parecen pasarla bien...
—Si desean, pueden quedarse ustedes —ofreció el príncipe con una sonrisa—. Yo deseo ir a descansar, pero no tengo interés en arruinarles la noche.
—Yo también quiero descansar y no pienso dejar a Lux aquí sola —dijo Garen tomando la bandeja ya vacía de la chica.
—Yo puedo cuidarme sola.
—He dicho que no, Luxana.
Formó un puchero en sus labios dándose por vencida. Recorrió nuevamente la sala con sus ojos y vio al hombre de antes, sentado ya sin comida en una mesa con los otros 2 noxianos. Se quedó mirando más tiempo del que debería. Y cuando se dió cuenta, giró el rostro tan pronto cómo pudo, avergonzada y deseando que nadie lo hubiese notado.
—Yo insisto, —la voz de Jarvan la saco6de sus cavilaciones—. Quédense unos minutos más, no sabemos, con lo que han dicho hoy, cuándo tengamos la oportunidad de disfrutar de otra velada cómo esta.
—Pero...
—Garen Crownguard, te ordeno quedarte un rato más a acompañar a la futura reina de Demacia —dijo con clara burla en su voz y Garen soltó una sonora carcajada.
—No le des ideas.
—¡Oh, es cierto! —Lux se levantó, dando pequeños saltitos y extendió la mano hacia Garen, mostrando su anillo—. Con ésto, puedo darte órdenes.
—Aún no eres reina —se burló el mayor de los hermanos.
—Pero lo será pronto —respondió Jarvan.
Tomó la mano en que Lux tenía el anillo, sorprendiendola. Tiró suavemente de su mano, haciendo que se acercara y sin previo aviso, cuando sus rostros estuvieron suficientemente cerca, la besó.
Garen desvió la mirada en otra dirección, lo último que deseaba ver era a su hermana pequeña, siendo besada por su mejor amigo. Aquello era simplemente demaciado. Era todo muy repentino.
Lux se sorprendió, pero recordando el trato, le correspondió tímidamente. Cerró los ojos e intentó pensar en otra cosa mientras aquello terminaba. Abrió nuevamente sus ojos, cuando Jarvan pareció haber terminado el beso y lo primero que vió fue aquel hombre de antes, mirándola desde el otro lado de la sala, con una expresión que simplemente no lograba descifrar.
—Ehem... —Jarvan volteó a ver a Garen al escucharle intentar llamar la atención y notó su incomodidad.
—Lo siento —dijo Jarvan sonriendo—. Me dejé llevar por la emoción de Lux sobre ser reina y mandarte.
—No te preocupes. Creo que solo debo acostumbrarme a que mí mejor amigo sea ahora mí cuñado. Es solo que...
—Es tu pequeña hermana, lo sé.
Luxana seguía con la vista en el otro lado de la sala. Intentando descifrar que quería decir aquella mirada que Darius le devolvía. Por alguna razón, su mirada le hacía querer ir y darle una explicación de lo que había ocurrido. Pero no le debía tal cosa. En primer lugar, él no tenía motivos para exigirle nada. En segundo lugar, en todo caso ella debía reclamarle por mirar a los demás mientras hacían cosas de pareja. Eso era raro. Y en tercer lugar...
—¿Lux? —saltó en su lugar. Mirando de nuevo a Jarvan.
—¿Todo bien? —Preguntó Garen.
—Sí... Solo... Creo que comí demasiado. Tal vez si deberíamos irnos mejor...
Quería salir de ese lugar. Por alguna razón, se sentía incómoda y no era el beso. Ese hombre la ponía incómoda. Cada vez que le veía o le hablaba, tenía la misma sensación en su cuerpo. Se sentía inquieta, intimidada e incapaz de mantenerse calmada.
Garen y Jarvan seguían charlando mientras los 3 se retiraban guiados por un guardia. En unos pasos tomarían el ascensor y al llegar a su piso, podría olvidarlo todo un rato.
Darius se levantó y caminó hacia la barra en que unos hombres ofrecían diferentes licores. Recibió el tarro con cerveza que le ofrecían y lo llevó a sus labios. Por algún motivo se sentía algo enojado. Se había enojado por lo que había visto. Eso no tenía nada que ver con él, pero le había hecho sentir enojado. Ella misma le había recordado de su compromiso, y en realidad a él le daba igual, pero por alguna razón, ver aquella muestra de cariño no sólo le incomodó, le irritó.
Dió un trago largo y dejó el tarro vacío sobre el mostrador. Llevó una mano a su frente y se reprendió a si mismo por lo que estaba en su cabeza. Tomó un par más mientras las horas avanzaban. No era una práctica habitual para él ingerir alcohol, pero tampoco era de embriagarse con fqcilifad. Llegado cierto punto Katarina había reportado su retiro y Draven se había desaparecido con una de las meseras. Así que había quedado solo en aquel lugar, dónde la mayoría de invitados ya se habían retirado. Iba a tomar el vaso que acaban de colocar lleno frente a él y una mano delgada lo sostuvo, evitando que lo levantara.
—¿Qué quieres? —Preguntó con brusquedad, sabiendo de quién se trataba.
—¿Así me tratas después de no habernos visto en meses?
—Sara, ahora no me siento precisamente de humor para tus caprichos.
—Hombre, que amargo andas —se sentó al costado y tomó un sorbo de la cerveza que le había quitado—. En realidad tengo el presentimiento de que no estás muy complacido con todo ésto... Es simple palabrería para tenernos a todos contentos y de su lado... Estos piltillos.
—Es cierto, pero, lo que vimos en esa sala no era una mentira, esa chica es real y he visto con mis propios ojos esas criaturas.
—Debo admitir que yo no estaba muy convencida sobre ésta reunión. —su expresión se había tornado completamente seria y en cierto modo incluso oscura—. Cuando Illaoi me buscó y me dijo que debía acompañarle, pensé que era una broma. Pero, no es secreto para nadie que el arroween cada año es peor. Y creo que sospecha que ambas cosas están relacionadas. O tal ves cree que si encontramos una fuerza capa de destruir al vacío, podría también servir para destruir el arroween para siempre.
—El arroween... —llevo un par de dedos a su barbilla—. ¿No fue en el último arroween que te conocí?
—Sí... —tomó el resto del vaso—. Nunca me explicaste que hacías en ese momento en Aguas Turbias. Era realmente tentador capturar vivo o muerto a la mano de Noxus. La recompensa era muy buena.
—Gracias por no delatarme —mostró una ligera sonrisa—. Eres mejor persona de lo que las personas a tu alrededor imaginan.
—Por favor, manténlo para ti, si alguien supiera que tengo mis momentos de benevolencia, mí reputación se iría a pique.
—Tranquila, Capitana. —Guardó silencio un momento y cuando halló las palabras, continuó—. Creo que no te di las gracias esa vez.
—No. De hecho en lugar de eso, aprovechaste lo que había pasado para drogarme, huíste cortando el dedo de uno de mis hombres, y, te llevaste un medallón que era mío.
—Lo siento. Tienes razón, nunca te dije que hacía en Aguas Turbias porque no podía. Si te lo decía, no lograría cumplir mi misión.
—¿Ahora me dirás? —El militar asintió. Metió una mano en el espacio entre la armadura y su pecho y le dejó ver el medallón.
—¿Qué? Pero...
—No sé cómo acabó en tus manos, y prefiero no saberlo. Pero la verdad, es importante para mí.
—Vaya idiota. Lo hubiese vendido por unas cuantas monedas de oro si me hubieses ofrecido comprarlo.
—Eso te motivaría a preguntar por qué lo quería y no podía decirlo. —Tomó la nueva taza de cerveza que le ofrecían y dió un largo trago—. De todos modos, muchas gracias.
—¿Es todo lo qué harás para agradecerme, después de todo? —Preguntó acercándose a su rostro.
—Sara... —antes de que pudiera decir algo, ya sentía aquellos labios sobre los suyos. Por instinto más que otra cosa, cerró los ojos y se dejó embriagar por el perfume y la diligencia de aquella dama. Quién, con sutileza y una lentitud que le mataba se dedicaba a su tarea.
—¿Quieres que vayamos a tú cuarto? —Pretuntó sobre sus labios y él sonrió. La sujetó con suficiente fuerza de los hombros y la hizo retroceder.
—Estamos trabajando en éste lugar —le recordó con media sonrisa en su rostro—. Además, a mí, no me vas a engañar. No sé qué quieres conseguir de mí, pero, hoy no es el día ni el lugar.
—¿Me estás rechazando?
—No. Si quiero estar contigo de nuevo. Eres la mujer más hermosa y sexy con la que me he metido en... ¿era un deposito de pescados? La verdad no recuerdo bien. Pero, el punto es que. Hay personas mirando, yo tengo que cuidar de las formas y...
—Eres un aburrido —se burló—. Si cambias de opinión...
—Cambiaré, probablemente —pero ésta noche... —tomó lo que quedaba en su copa—. Tengo la cabeza muy revuelta.
—Descansa, gatito —se bajó de la silla de un salto y lentamente, contoneando su escultural cuerpo, se retiró.
—Se llevó mí reloj —sonrió al saber que había sido engañado. Sería mejor mantener distancias con ella.
Le había ayudado en el pasado, pero, sabía que no podía fiarse de Sara Fortune. Lo más probable es que su ofrecimiento tuviera algún interés de por medio para ella más allá del sexo. Y no se equivocaba, pues en cuanto había salido de aquella terraza, se fue en busca de TF para notificarle que no podría conseguir nada por ahora.
Su meta era simple. Obtener información sobre Noxus que pudiera vender. Había alguien interesado en adquirirla y TF tenía el contacto. Ella solo necesitaba aprovechar su cercanía para conseguirla. Pero no se rendiría. Se encargaría de que ese "No" fuera temporal.
Darius tomó el último vaso de cerveza y se encaminó a su lugar de descanso. Rondaban las 3 de la mañana, pero no estaba seguro porque ya no tenía un reloj para confirmarlo. Rió al pensar en eso y siguió su camino. Se sentía pesado, pero no pensaba que era el alcohol. Tal vez esa maldita pirata le había drogado con algo cuando lo besó, o tal vez si tomó más de lo usual. No estaba seguro. Pero cuál fuera el caso, solo deseaba descansar.
Agradeció al trabajador que le guió a su hospedaje temporal y cerró la puerta tras entrar. Se encerró en su habitación y se echó en su cama con pesadez. Un dolor de cabeza se estaba alojando en él, cada ves más fuerte y cada vez se sentía más irritado por ello. Se puso de pie. Caminó al baño y lavó su rostro buscando apacigúar la molestia.
Levantó la mirada para encontrar su reflejo en el espejo, pero en lugar de verse a sí mismo, vió a una mujer. Tenía la piel azulada y el cabello blanco. Sobre su cabeza una especie de corona brillaba con una extraña esfera oscura en el centro. El rostro de aquella mujer era algo triste.
—Cuidado —escuchó una voz con eco, suave, pero con otras tonalidades al mismo tiempo hablarle—. Cuidado —volvió a decir.
—¿Quién eres? —Preguntó con firmeza. Por alguna razón no sentía miedo y su rostro le parecía extremadamente familiar.
—Cuidado, Darius.
—¿Cómo sabes mí nombre?
—Cuidado...
Frunció el entrecejo, dispuesto a seguir discutiendole pero una fuerte punzada en su abdomen le le hizo caer de dolor al suelo sobre sus rodillas. Había sangre saliendo de su abdomen junto a una hoja de metal, ¿una espada? No estaba seguro. Pero el dolor era insufrible.
—Cuidado...
Escuchó una vez más aquella voz y sus ojos se cerraron, perdiendo la consciencia por completo.
—¿Darius? —Escuchó una voz en la distancia—. ¡Darius! —Abrió los ojos. Levantando la mirada para cruzarse con los ojos verdes que le hablaban—. ¿Todo bien? —Preguntó Katarina.
—Sí... —respondió para no dar explicaciones.
Llevó la mirada al frente y estaba en la terraza de nuevo. Horas antes. Del otro lado de la sala, frente a ellos estaban los demacianos. Jarvan tiró de la mano de Lux y la haló hacia él, besándola. ¿Por qué estaba viendo eso de nuevo? Estaba seguro de que ellos se habían ido... Pero estaba ahí otra vez. ¿Tal vez a partir de ahí, todo había sido un sueño.
Volvió a mirar y Luxana le respondía la mirada. Era confusa y parecía avergonzada, ¿Era porque la estaba mirando? Se notaba incómoda con la situación, pero le seguía mirando.
—Era ella... —susurró.
—¿Dijiste algo? —Preguntó Draven y él negó con un movimiento de cabeza.
Siguió mirando su rostro y se parecía al de aquella mujer, aunque claro, susñ color de piel, su cabello, era diferente, pero por alguna razón, sentía que era ella, o alguien muy similar.
Vio pasar nuevamente la noche ante sus ojos. Todo ocurrió de la misma manera. A excepción de que ésta vez detuvo a Sara cuando se iba y le reclamó su reloj. Ella se lo regresó sonriendo. Era cómo si repitiera la historia. Se fue a su lugar de descanso. Ésta vez iba más alerta que antes. Abrió la puerta sin soltar el hacha y entró a su habitación.
Encendió la luz pero no vio nada ni a nadie. Se arrojó en la cama cómo la vez anterior.
—Cuidado... —esuchó la voz en su cabeza y se levantó.
Caminó hacia el cuarto de baño, ésta vez con el hacha en mano. Entró y en lugar de ir al lavabo. Caminó hacía la ducha. Había una cortina cubriendo la tina. Pero estaba seguro de que no la había dejado cubierta. Preparó su hacha en una mano y tiró de la cortina con la otra. Había un hombre.
Dió un paso atrás cuando aquel asesino intentó saltar hacia él. Solo necesitó blandir su hacha una vez y la cabeza del hombre cayó a sus pies. Su respiración se aceleró. No por haber asesinado a alguien, sino por todo lo que conjugaba en su mente en ese momento. Esa voz le había salvado. ¿Quién era esa mujer? ¿Qué diablos había pasado? ¿Una premonición tal vez? Pero, si había sido eso, ¿cómo había podido escuchar nuevamente aquella advertencia estando despierto y habiendo tomando menos que la vez anterior.
Corrió al espejo y le observó con recelo. Tal vez, si miraba el tiempo suficiente la mujer volvería, pero no lo hacía. Necesitaba preguntarle quién era, qué había pasado, cómo supo que iban a por él, cómo pudo revivir todo por segunda vez. Porque no, estaba seguro de que no había soñado despierto. Aquello había sido la realidad. Estaba seguro de que había muerto y como si fuera una segunda oportunidad estaba de nuevo ahí... Justamente mirando a Lux interactuar con el príncipe de Demacia.
Despejó su mente sacudiendo su cabeza y se dirigió a usar el comunicador que Caitlyn les había indicado para reportar el acontecimiento. En cuestión de minutos, las mismas Caitlyn, Camille y algunos oficiales estaban presentes en el lugar.
Habían recogido todo del lugar, habían retirado el cuerpo y aunque ofrecieron cambiarles de lugar, él rechazó la oferta. Tenía la ligera sospecha de que aquello no había sido un ataque a drede y tenía la sospecha de que volverían y ésta vez no lo mataría, lo torturaría hasta saber quién estaba yendo a por su cabeza, y dejaría que Katarina se encargara de ello. Cierto. ¿Dónde se había metido esa mujer? Draven había salido, despachando a su invitada cuando escuchó el escándalo. Pero Katarina nunca contestó a su puerta. La abrió y no la vió en su habitación.
Y no estaba muy lejos. El alboroto había despertado a Jarvan y Luxana quienes habían salido a mirar con cautela desde la puerta lo que ocurría. Garen estaba encerrado, pues no podía solo abrir su habitación para salir y arriesgarse a que vieran que tenía una peculiar visita acompañándole. Sin embargo, aprovechó el alboroto para salir y que ella cerrara por dentro. Caminó a la puerta con los demás y se enteró de lo ocurrido gracias a un oficial.
Darius despidió los hombres en la puerta y miró en dirección a sus "vecinos" temporales. Estaban los 3 ahí. Estaba ella ahí. Mientras más la veía, más se parecía a la mujer de su espejo. Sintió una extraña necesidad de acercarse, contarle lo que había pasado y ver si ella podría tal vez aclarar sus dudas, pero la mano de Jarvan, tomando de la cintura a la rubia para que entrara le devolvió a la realidad.
Volvieron cada quién a su habitación y una vez Garen ya no vio a Lux ni a Jarvan entró en la suya.
—¿Qué está pasando? —Preguntó Katarina en un susurro una vez que estuvo sentado a su lado.
—Esperemos unos minutos que terminen de calmarse las cosas fuera. Luego, debes irte de inmediato. Al parecer alguien se ha colado e intentado matar a Darius.
—¿Qué?
—Está ileso. Pero debes ir cuánto antes. Para éste punto es seguro que notaron que no estás dónde deberías.
Pasaron unos minutos conversando al respecto y finalmente el gran hombre salió. Abrió la puerta y la calma le hizo saber que en su bando todos dormían. Abrió lentamente la puerta de salida y al no ver a nadie en el pasillo volvió por Katarina. Le acompañó hasta la puerta. Y se dispusieron a salir.
—Así que aquí estabas —la voz que escucharon les petrificó a ambos—. ¿Casi matan a tu general y no te enteras porque estabas ocupada actuando como una adolescente acalorada?
—Darius, hay una confusión... Yo...
—Es mí culpa —dijo Garen, haciendo una leve reverencia—. Yo le he insistido y...
—No tienes que hacerte el caballero aquí, muchacho —tomó a Katarina del brazo y tiró de ella—. Lo hablaremos luego y espero tengas una buena explicación para todo ésto. —La voz de aquel hombre se había mantenido calma en todo momento, aunque por sus ojos y la expresión de su rostro parecía realmente perturbado.
—Entendido. —Respondió Katarina. Decidiendo si sentirse avergonzada, asustada, enojada, nerviosa... Solo sabía que en ese momento, lo mejor era callar.
—No le diré nada. Jarvan IV —aclaró dirigiéndose ésta vez al mayor de los Crownguards. Era su oportunidad—. Pero a cambio, necesito que me hagas un favor.
—¿Un favor, de él? —Preguntó Katarina y él asintió.
—Necesito hablar con tu hermana —Garen cambió su gesto de culpa a uno de enojo—. No le haré ningún daño. Pero creo que ella me salvó. No sé cómo explicarlo y por eso necesito preguntarle.
—¿Luxana? —Preguntó Garen aún sin entender nada.
—Permiteme hablar mañana con ella y me guardaré lo que he visto. —Garen iba a negarse pero Katarina lo detuvo.
—Hazlo —podió—. Conozco a Darius desde que era una niña. No hay hombre más fiel a Noxus que él y si está dispuesto a ignorar... esto, ha de ser verdad.
—La llevaré mañana —cedió—. Pero iré armado y si ocurre algo...
—No ocurrirá nada. No tengo motivos para hacerle daño. Al contrario, estoy seguro de que fue ella quien me salvó.
Garen miró a Katarina y ella asintió. El joven suspiró. Confiaba en ella, pero no en Darius. Pero que Darius hablara igualmente sería perjudicial para su hermana. Asintió y antes de que partieran los detuvo.
—Jarvan no puede enterarse —fue firme con su petición—. No quiero que se vea involucrado, o que la historia de Lux salvandote, cierta o no, ponga en riesgo el compromiso de mí hermana.
—No tengo interés en...
Un grito desde dentro de la residencia lo detuvo. Garen entró. Era la voz de su hermana. Corrió dentro y de un golpe lanzó abajo la puerta. Katarina y Darius habían entrado, le habían seguido.
—¡¿Lux?! —Garen se lanzó al suelo a su lado—. ¡Lux, mírame! —golpeaba suavemente su rostro al intentar despertarla, pero no se movía.
Las lágrimas rodaron por los ojos de Darius. Estaba muerta. La ventana de su cuarto estaba abierta. Habían indicios de una pequeña explosión, probablemente creada por ella en su defensa. Pero la enorme herida en su pecho no había dado tiempo a qué pudiera salvarse.
—¿Cómo es posible...? —Katarina sintió pena al ver el dolor con que Garen la abrazaba e intentaba inútilmente despertarla—. Garen, basta... —le pidió tomando sus hombros.
—Cuidado... —Darius escuchó nuevamente aquella voz y sintió su cuerpo pesado. Ésta vez no hubo dolor, solo sintió que se dormía sin poder evitarlo.
—Jarvan no puede enterarse —fue firme con su petición—. No quiero que se vea involucrado, o que la historia de Lux salvandote, cierta o no, ponga en riesgo el compromiso de mí hermana. —Darius se tensó. Estaba pasando de nuevo.
—¡Fuera de mí camino! —Lo empujó y entró en el lugar.
—Detente —exigió Garen pero el noxiano lo ignoró.
Corrió hasta la habitación que antes había reconocido como de Lux. Abrió la puerta de un golpe. Garen y Katarina le seguían corriendo y cuando estuvieron dentro, vieron la ventana abierta. Lux de pie junto a su cama, mientras un hombre con vestimentas similares a las que llevaba quien le había atacado saltaba hacia ella con una cuchilla en su mano.
Darius y Garen intentaron llegar al hombre, pero un cuchillo de Katarina fue más veloz. Se enterró el cuello del hombre y éste a su vez cayó al suelo sin vida.
—¿Garen? —Fue lo primero que dijo con la voz temblorosa —pero la ignoró, yéndose a por Darius, lanzandole un golpe en el rostro.
—¿Cómo sabías esto? ¡¿Tú los enviastes?! ¿Eso deseas? No te dejaré acabar con la vida de mí hermana...
—¡No! —Lux se metió entre los dos—. Garen, no —se detuvo frente a su hermano, de espaldas a Darius, intentando cubrir al gran hombre con su pequeño cuerpo—. No sé cómo explicar ésto, pero Darius me salvó.
—Él sabía que había alguien aquí, por eso entró. ¡Quiere matarte! —Espetó el Crownguard mayor y ella negó.
—No. No sé cómo explicarlo pero... Yo lo escuché. Él me advirtió, antes de llegar aquí.
Los presentes miraron confusos la escena. Garen escuchó pasos y salió. Cerrando la puerta de la habitación, dejando dentro a los noxianos y su hermana. Convenció a Jarvan de volver a su habitación y cerró la puerta principal, la cuál seguía abierta.
—Entonces... —volvió a la habitación y Llevó una mano a su frente confundidos mientras Katarina envolvía en mantas el cuerpo del asesino—. Alguien quiere matarlos a los dos... Y de alguna manera se las arreglaron para advertirse mutuamente que algo andaba mal.
—No creo que haya sido a conciencia —respondió Darius, buscando una explicación que parecía no estar en su cabeza—. Solo puedo decir que hoy morí. Recuerdo perfectamente llegar un poco ebrio, recuerdo ver una mujer muy parecida a tu hermana en mi espejo pidiéndome que tuviera cuidado y recuerdo...
—¿Cómo era? —Preguntó Lux cortando su explicación—. ¿Cómo lucía la mujer de tu espejo?
—Su rostro era cómo el tuyo —respondio—. Pero su piel era más pálida, un poco azulada y su cabello blanco, o así se veía, tenía una especie de corona en su cabeza con una esfera negra en ella y,
—En su cabello y su vestido parecían brillar pequeñas estrellas —Lux lo pronunció a la vez que él.
—Exacto. Cuando le pregunté quién era alguien me atacó mientras ella solo decía; "cuidado". Pero cuando perdí la conciencia, al recuperarla estaba otra vez en la terraza. Justo antes de haber comenzado a beber. Así que ésta vez no tomé demasiado. Estaba confundido y cuando volví, de nuevo escuché la voz advirtiendo. Así que entré al baño pero esta vez, yo ataqué primero.
—Yo recuerdo que estaba durmiendo, desperté y me ví a mí misma en una habitación oscura —dijo Lux—. No podia ver nada, así que hice un poco de luz con mis poderes y noté que llevaba otras ropas. Era un vestido hermoso y brillaba, no era una simple tela con brillos, parecían planetas o estrellas brillando atrapadas en la tela. Se movían y destellaban. Vi una salida y camine hacia ella, pero cuando me acerqué era una espejo. Y a quién ví fue a la misma persona que él describe, pero era yo. De pronto el espejo se volvió un cristal sólido y estaba frente a él, supongo que era el espejo de tu baño. Ví que alguien se acercaba a atacarlo y comencé a decir que tuviera cuidado. Pero no hizo caso a mí advertencia. La escena me hizo despertar aterrada. Me levanté, quería avisar lo que había visto y que alguien confirmara si era real porque para mí lo había sido. Pero cuando llegué a la puerta, yo misma fui asesinada.
—¿Dónde despertaste tú? ¿Que estabas haciendo? —Lux se sonrojó un poco al tener que decirlo.
—Jarvan me estaba besando. Levanté la mirada y tú me estabas mirando. —Garen frunció el seño, Katarina enarcó una ceja armandose disparatadas ideas y Darius quería obviar aquella parte del asunto, pero estaba dicho—. Y luego sentía que todo se repetía de nuevo. Pero, aunque en mí sueño caminaba buscando el espejo para advertirte no lo encontraba. Sin embargo te veía, y veía al hombre en tu habitación y entonces lo hiciste. Lo detuviste y desperté. Estaba confundidad y aliviada. Salí de mí habitación y escuché los ruidos afuera. Entonces salí y estabas vivo. Volvimos a entrar y fuí a mí habitación. Volví a relajarme. No estaba segura pero, quería buscarte y preguntarte.
—Yo vine a pedirle a tu hermano permitirme hablar contigo.
—Había decidido hacerlo en la mañana, pero en cuanto me acosté, cerré los ojos y en mí mente gritaste: "corre". Me levanté de un saltoPero un cuchillo rosó mi mejilla. Así que intenté defenderme pero mientras me posicionaba para usar mí magia me atravesó con su arma y mí magia explotó sin poder hacer nada para contenerla y solo ví cómo huía mientras me desangraba. Y de ahí solo recuerdo la voz de Garen en la distancia. Volví a dormir. Me ví a mí misma de nuevo con esa apariencia. Apareciste frente a mí, me tendiste la mano y cuando desperté. Salté y de nuevo el cuchillo venía hacia mi mejilla, pero ésta vez esquivé y entonces entraste...
—Esto es muy extraño —Katarina dejó el cuerpo envuelto—. Alguien intenta matarlos, pero cada vez que alguno está en peligro, el otro, consciente o inconscientemente logra advertir lo qué ocurre...
—¿Puedes cambiar tu apariencia a la de tus sueños? —Preguntó Darius y ella negó—. No creo que pueda, ni siquiera... Lo he intentado... —se quedó de pie y junto sus manos sobre su pecho, intentando canalizar la energía que antes sentía cuando tuvo aquellas visiones.
Sentía la mafia fluir por su cuerpo y ésta se volvía más y más poderosa a medida que se concentraba. Sentía cómo si otra magia diferente pero a la vez muy similar a la suya se mezclara con ella. Se entrelazaba con su cuerpo y le producía escalofríos. Era una sensación única pero me gustaba. En su mente vio de nuevo el rostro y su cuerpo en aquel sueño y abrió los ojos finalmente.
—Es ella —dijo Darius observando la Lux frente a él.
—Oh... Dios... mío... —Garen estaba atónito ante aquello que él mismo presenciaba.
Darius se acercó para tocarla pero ella permanecia de pie, flotando ligeramente en el aire. Cuando estuvo a un paso de ella, Lux le sonrió. Quería abrazarla y agradecerle por salvarle su vida aunque no acababa de entender cómo y al parecer ella tampoco.
—Gracias —la mujer frente a él sonrió en un gesto apacible y cerró los ojos. De pronto Lux volvió a su apariencia normal y débil por haber canalizado la energía antes se desplomó al suelo, siendo recibida por los brazos de Darius que evitaron que se golpeara.
Garen y Katarina no decían nada. Sabían que lo que estaba ocurriendo estaba por encima de ellos. Y aunque ninguno quería ser el primero en comentarlo, aquello no parecía algo demasiado simple. Había más que una ayuda mutua en ese par. Pero tendrían que esperar.
Lux estaba dormida así que Darius la acercó con sutileza hacía Garen, quién la llevó a su propia habitación. Cuidaría de ella toda la noche. Si alguien quería acercarse a ella, tendría que vérselas con él. Katarina llamo a los guardias, acomapañada por Darius y dentro de la habitación de Garen, pues éste no quería separarse de la chica explicar las partes creíbles de lo que había ocurrido. Que había escuchado un grito de su hermana defendiendose de un atacante. Estaba justamente hablando en pasillo con ellos y Katarina había asesinado al hombre para salvar a su hermana.
Jarvan había quedado poco convencido de la historia, ya que Garen había dicho que no pasaba nada cuando salió. Pero quiso pensar que el suceso había sido después.
Darius y Katarina volvieron a su espacio y se quedaron en la sala. Había mucho de lo que tenían que hablar. Aunque todo el tema con él y Luxana fuera intrigante. Quería saber qué pasaba con Garen. Ya no le interesaba que ella le ayudara a obtener información de Demacia. En ese momento lo que deseaba era saber por qué arriesgaba su vida en una relación cómo esa. Estaba dispuesto a escucharlo todo.
Hola, soy Nozomi-chan... disculpen si en los últimos capítulos notan muchos errores ortográficos... he tenido que escribir en el teléfono y cuesta más poder corregirlo, sobre todo éste que es tan largo :'v
Pido una disculpa por ello.
Gracias por leer :)
