[Jaque Mate]

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Adrien finalmente tuvo que decirle a Félix lo que su papá hubiera querido hacer en persona. Ellos querían ofrecerle la posibilidad de quedarse en su casa durante el tiempo que permaneciera en París. Sin embargo Félix se rehusó de plano. Él le dijo a Adrien que aquello se sentiría poco menos que vivir en una cárcel, y Adrien no pudo culparlo, ya que Félix estaba acostumbrado a tener demasiada libertad, incluso para un adolescente normal. Por otra parte, hubo un tema que ninguno de los dos volvió a tocar: se trataba de la argolla de su papá. Adrien tenía el terrible presentimiento de que Félix la había robado durante su visita.

Un par de días después, Adrien bajó del automóvil de su papá y entró al teatro, mientras que le dedicaba un par de pensamientos al asunto. Él aún recordaba la forma en la que Félix les había arrebatado de las manos el akuma, con el fin de negociar con Papillon. Adrien trató de recordar qué era lo que su primo quería en aquel entonces, y de repente, se dio cuenta de que él buscaba una joya. ¿Sería posible que se tratara de aquel anillo?

– Hola Adrien– dijo Marinette quien se acercó suavemente hacía él. Adrien se sobresaltó al escuchar su nombre, pero se alegró al ver de quién se trataba. Marinette tenía ese raro efecto tranquilizador en él.

–Hola Marinette – dijo Adrien – ¿has visto a Félix? – preguntó.

– Aún no ha llegado, lo que me preocupa, porque debe medirse la capa. Marie finalmente la terminó.

Adrien y Marinette caminaron hacia la máquina expendedora. Él la volvió a invitar a tomar un refresco de naranja, pero esta vez, ella aceptó. Marinette le dedicó una mirada cargada de alegría. Al parecer, todo el drama de su último encuentro había quedado en el pasado, pese a que los sentimientos de Adrien eran más confusos que nunca. La revelación que tuvo mientras presenciaba el ensayo de Félix y Marinette aún se encontraba fuerte y clara en su memoria. ¿Sería posible que realmente estuviera enamorado de Marinette?. Una nueva página se abría frente a ellos. Adrien sólo esperaba poder escribir claramente en ella sin arruinarla.

– Pero qué tenemos aquí– dijo Dauphine quien se acercó a ellos dos con voz cantarina y una hermosa sonrisa en su rostro. – si son los bebés de la producción – dijo ella mientras les lanzaba sus brazos sobre sus hombros, uniéndolos en un gran abrazo comunal.

– ¿Los bebés? – preguntó Marinette divertida.

– Son tan lindos – dijo la chica – ¿Cuándo será el matrimonio? – preguntó.

– Cierra la boca – respondió Marinette riendo.

– En navidad – dijo Adrien siguiéndole el juego – ¿Quieres asistir? – preguntó en broma. De repente, un grupo de actrices que se hallaban cerca comenzaron a reír y a intercambiar comentarios. ¿Sería posible que Marinette y Adrien pusieran a trabajar la imaginación de toda aquella gente?.

– Tienen que invitarnos a todos – gritó una de las chicas en el grupo. Adrien se sonrojó. Todos en la producción esperaban que Marinette y él eventualmente se convirtieran en novios, y Adrien no encontraba la idea para nada desagradable. De repente, sus pensamientos se fueron a la estratosfera. Sería maravilloso poder compartir sus días con ella, tal vez, así tuviera la oportunidad de probar aquellos labios rosa, eventualmente podría comprarle un hamster, según había escuchado, ella también amaba aquellos animalitos, y lo llamarían…

– Buenos días – dijo una mujer muy alta que se aproximó a Dauphine – ¿Dauphine Pernak?

– Sí, ¿en qué la puedo ayudar? – preguntó Dauphine con desconfianza.

– El director del teatro quisiera hablar con usted, en privado – murmuró la mujer para que todos aquellos que la rodeaban no pudieran escuchar.

– Si es sobre el accidente nuevamente… – empezó Dauphine molesta en un tono de voz tan bajo que apenas pudo ser escuchado.

– Por favor, señorita Parnak, evitemos un escándalo – respondió la mujer. Algo en aquellas palabras debió calar en Dauphine, quien sin pensarlo dos veces, decidió ir con ella.

Adrien y Marinette permanecieron estáticos luego de haber escuchado aquella conversación. Adrien le regaló una mirada a la chica, y se dio cuenta de que ella nuevamente tenía aquella mirada pensativa e inescrutable, que él asociaba con Ladybug. Marinette parecía calcular algo, pero él no sabía qué.

– Marinette– empezó Adrien – ¿Crees que esto tiene que ver con aquellos rumores acerca de los que nos contó Marie? – preguntó.

– Estoy completamente segura de que así es– respondió Marinette.

– Pensé que este asunto estaba completamente claro, que se había tratado de un accidente– dijo Adrien.

– Aparentemente, no. – respondió Marinette quien lucía seria como escasas veces la había visto Adrien.

– Marinette – dijo Adrien muy serio, tratando de cambiar de tema – no terminamos la conversación que empezamos en el vestidor.

– ¿A qué te refieres? – preguntó ella.

– La escena del lago te hace sentir incómoda, y no creo que sea justo que tengas que soportarla– dijo Adrien. Marinette se mordió el labio, evadió su mirada y comenzó a repartir su peso de un pie hacia el otro. Este era un tema que ella evidentemente no quería tocar, pero precisamente por eso, Adrien creía que era completamente necesario.

– Adrien – dijo Marinette muy seria, pero sin dirigir su mirada hacía Adrien.

– ¿Tú disfrutas modelar? – preguntó.

– No siempre– respondió Adrien –hay momentos en los que me divierto, si el fotógrafo es buena persona puede llegar a ser agradable, pero, por lo general es algo aburrido, solo tengo que pararme ahí y lucir bien.

– ¿Te hace sentir incómodo? – volvió a interrogar Marinette. Adrien tomó una gran bocanada de aire, porque lo cierto era que sí. Aquel era uno de sus más grandes secretos. Pudiese que otros se encontrarán cómodos con las implicaciones de ser modelo, pero Adrien era una persona reservada, y le perturbaba pensar que su imagen era materia de sueños húmedos de mujeres y hombres desconocidos, que en muchas ocasiones eran mucho mayores que él.

– Sí, a veces, no es fácil lidiar con los fans– dijo Adrien mientras sentía que la boca se le secaba y las manos le comenzaban a sudar.

– Y aún así tu pareces dispuesto a soportarlo – respondió Marinette. Adrien sabía que aquello era una afirmación, ya que era precisamente lo que él hizo durante aquellos años: soportarlo lo mejor que podía, pues había demasiado en juego, todos tenían expectativas sobre él. En aquel instante, Adrien resintió a Gabriel. Su padre sabía cuánto le molestaba aquel aspecto de su trabajo. Al parecer, su papá se encontraba dispuesto a "protegerlo" de todas aquellas maneras en las que no debía hacerlo, ya que lo único que hacía era aislarlo de sus amigos, mientras se volvía material de exhibición para pedófilos de todo el mundo.

Aún así, él no quería que Marinette tuviera aquella sensación, no quería que ella se sintiera tan atrapada como él.

En aquel momento, Félix cruzó por la puerta. Él se veía poco menos que como una estrella de cine mientras se acercaba a ellos, usando gafas oscuras en espacios cerrados y dándose ínfulas de importancia. Era la primera vez que lo veía desde que lo golpeó en el rostro, por lo que Adrien no pudo evitar sentirse nervioso, al tiempo que sentía la sangre palpitar en su rostro y su mirada rehuía la de su primo.

– ¡Félix! – exclamó Marinette– ¿qué te pasó? – preguntó. Adrien se alarmó al escuchar aquello, y le dirigió una nueva mirada a su primo, quien ya se había quitado las gafas oscuras. Félix se encontraba muy mal herido, tenía la parte superior de la nariz completamente ennegrecida. Irónicamente, el moretón no dañaba su aspecto atractivo, sino que lo hacía ver como una persona peligrosa.

Adrien resintió aquello, pues pese a que los dos tenían un aspecto muy similar, si hubiera sido él, se vería como un tonto. Mientras tanto, allí estaba su ridículo primo viéndose como una estrella de cine que se había acabado de meter en problemas. Siempre era así, Félix era aquel sujeto muy cool, él que no necesitaba la aprobación de nadie, el que podía darse el lujo de patear el mundo en la cara, y aún así todos lo seguían queriendo. Mientras tanto, él debía encontrarse dispuesto a complacer, en tanto negaba sus verdaderos deseos con tal de hacer a todos felices. Para Adrien siempre existían consecuencias desagradables de todos sus actos, pero para Félix no, y esto le molestaba.

– No sé – dijo Félix con sarcasmo – Adrien ¿Por qué no le dices tú lo qué fue lo que me sucedió en la cara?

– Lo golpee – empezó Adrien quien enfocó su mirada al muy interesante piso de mármol mientras decía aquello.

– Fue un accidente – agregó –quería quitarle los zapatos, porque Félix sabe que no debe subir a mi cama con los zapatos puestos, y aún así se acostó, aunque supiera que me molestaba. Además, se comió un trozo de pizza.

– ¿La pizza que yo te envié? – preguntó Marinette con voz desmayada. Adrien se alarmó. Él conocía a Marinette lo suficiente como para saber que ahora ella comenzaría a responsabilizarse por aquella pelea.

– Lo lamento – empezó nuevamente Marinette– si hubiera sabido que esto iba a ocasionar una pelea – murmuró ella completamente preocupada. Adrien decidió que ya había tenido suficiente, por lo que se apresuró a tomar los hombros de Marinette y mirarla a los ojos.

– Esto no fue tu culpa, por favor, no creas que fue así. Yo estoy muy agradecido por tu regalo, tú pensaste en mí, y eso es mucho más de lo que puedo desear – dijo Adrien amablemente.

– Sí, no es tu culpa que el "macho alfa", aquí presente, hubiera decidido pelear– dijo Félix sarcásticamente. Adrien sintió como si alguien hubiera rasgado intencionalmente una pizarra. – además, Adrien aprendió su lección.

– ¿Qué lección? – preguntó Adrien quien soltó a Marinette y se dirigió a su primo – ¿tú me enseñaste una lección? porque él único que se vé como si hubiera perdido la pelea eres tú.

Félix dio un paso adelante, mientras que Adrien daba dos hacia atrás, esta vez su primo se encontraba furioso, y parecía un toro listo antes del ruedo. Afortunadamente, él fue salvado por la campana.

– Señores y señoras, por favor, ubiquense en sus posiciones, el ensayo general se encuentra por dar inicio – dijo una de las asistentes de la directora.

Aquello fue el inicio de una carrera maratónica de todas las áreas por tener lista la presentación. Adrien caminó hacia los vestidores tras ayudar en múltiples zonas. Se suponía que este era el último ensayo general antes del estreno, y debía ser completamente perfecto.

– Adrien– le dijo uno de los asistentes de la directora mientras le entregaba cambio – ve a comprar tres latas de limonadas en la máquina de refrescos en el lobby.

Adrien hizo lo que le pidieron. Él le entregó las limonadas a una de las asistentes, quien regresó al teatro. Por su parte, Adrien se quedó completamente solo en el lobby. Él aprovechó aquellos tranquilos momentos para tomarse un respiro, se acercó lentamente a la puerta de cristal que daba hacia la calle. La tarde estaba comenzando a caer, y los turistas que inundaban la ciudad se encontraban paseando. Adrien tomó una gran bocanada de aire en tanto disfrutaba aquella breve sensación de libertad. De repente, él volteó su mirada, y encontró a Marinette parada en la mitad del lobby.

Se veía como una visión de blanco inmaculado con algunas notas de azul en su vestido. Nuevamente, ella traía puesto el vestuario de su escena, pero esta vez, los encargados del cabello y el maquillaje la habían preparado como si el estreno fuera aquella misma noche. Marinette parecía una criatura de otro mundo parada en medio de aquel lobby mientras inspeccionaba algo en la pequeña cartera que ella siempre llevaba con ella.

– Marinette – la llamó Adrien. Ella levantó su mirada, la que se veía intensificada por el maquillaje y el rojo de sus labios. – Si te diriges hacia el escenario, te encuentras en la dirección contraria.

– No voy al escenario – respondió ella quien se mordió el labio antes de volver a hablar – ¿Puedo pedirte un favor? – preguntó.

– Por su puesto.

– Acompáñame – dijo Marinette quien tomó su mano y lo guió por el pasillo hasta que llegaron a la puerta que conducía hacía la parte histórica del teatro. Adrien observó la angosta escalera que conducía a la plataforma metálica. Los zapatos de tacón de Marinette por poco se quedan atascados en el metal de la construcción, por lo que ella se agachó con dificultad y se los quitó antes de continuar subiendo por las escaleras. El sonido metálico era casi estruendoso en comparación con el silencio que los rodeaba.

Al subir a la plataforma, Adrien escuchó las voces suaves de los actores y actrices que declamaban. Sin embargo, ninguno podía verlos, ya que la escenografía cubría todo aquello. Él comenzó a asustarse, no sabía qué era lo que deseaba Marinette, Adrien simplemente la había seguido obedientemente.

– Mira esto – dijo Marinette mientras tomaba fotografías, ya que a juzgar por el sonido, la cámara de su celular se activaba una y otra vez.

– ¿Qué? – preguntó Adrien, al tiempo que ella le indicaba que mirara la cuerda que flotaba en la mitad de la nada junto al barandal de la plataforma

– No entiendo – dijo Adrien mientras veía la cuerda flotante – ¿Qué es lo que se supone que debo ver? – volvió a preguntar. Marinette abrió la foto que recién había tomado con su celular y le enseñó la imagen de la cuerda ampliada.

– ¿Ves eso que está ahí?– preguntó Marinette mientras que le señalaba con su dedo – es claro que alguien trató de cortar la cuerda con una navaja – Adrien prestó atención y encontró aquello que Marinette le señalaba.

–Estas de aquí – continuó mientras que señalaba una mancha en la cuerda– son manchas de aceite. Alguien aceitó los nudos para que se deshiciera con mayor facilidad.

– Marinette – Empezó Adrien al tiempo que sentía que el ritmo de su respiración se aceleraba – ¿Crees que alguien hizo esto intencionalmente?.

En aquel momento, Marinette le contó acerca de un encuentro que tuvo con el curador del museo, y como este le había comentado sus sospechas. Al parecer, ella también creía que aquel accidente no era simplemente casual. Alguien lo había ocasionado intencionalmente. Adrien levantó su mirada hacia Marinette. Ella le recordó a Ladybug, con su fría y controlada determinación, siempre dispuesta a encontrar una salida a los problemas, no importaba que tan desesperados fuesen.

– ¿Es esta cuerda? – preguntó Adrien mientras se acercaba para tocarla con ambas manos.

– ¡No la toques!– dijo Marinette alarmada, quien tomó sus muñecas con sus manos y lo alejó de la cuerda – podrías dejar tu huella allí. A partir de ahora, no toques nada.

– Lo lamento – respondió Adrien quien se sintió torpe en comparación con Marinette. En aquel momento, ambos continuaron su camino de descenso hacia el pasillo. Marinette tenía que sostener la cola de su vestido, y mantener su equilibrio por su cuenta, ya que no podía valerse de la barandilla para evitar caerse, pero le fue imposible hacer las dos cosas mientras sostenía sus tacones. Adrien notó su predicamento y se ofreció a llevar sus zapatos por ella. El camino de regreso fue lento, y Adrien no pudo evitar tomar la barandilla en un par de ocasiones, ya que aquella escalera era demasiado estrecha. Era una suerte que la escena de Marinette no tuviera lugar sino hasta el segundo acto.

– Marinette– empezó Adrien. – ¿por qué estás tan interesada en saber cómo ocurrió el accidente?

– Dauphine podría ser inculpada, y sé que ella no lo hizo – dijo Marinette muy seria. Adrien prefirió no indagar más sobre sus intenciones. Después de todo, él ya conocía a Marinette, sabía cuán dispuesta estaba a entregarse a otros. Adrien encontró aquello completamente cautivador. Por supuesto, tampoco le ayudaba el hecho de que él siempre hubiera preferido mujeres con carácter cómo aquel.

Al llegar al pasillo, Adrien notó que como consecuencia del largo del vestido y el corset debajo de este, Marinette no podía ponerse fácilmente los zapatos, por lo que él prefirió ahorrarle trabajo y se arrodilló frente a ella mientras se reía suavemente.

– Ven cenicienta, déjame ayudarte – dijo Adrien burlándose. Marinette dudó y se sonrojó como nunca, pero finalmente levantó de uno en uno sus pies, y dejó que él la calzara nuevamente. Mientras que él tenía la posibilidad de entrever la forma de sus piernas desnudas a través de la enagua de lino blanco.

Adrien se puso de pie muy lentamente, no quería admitirlo, pero la intensidad de aquello lo hizo sentirse avergonzado. Por su parte, Marinette aún se encontraba completamente sonrojada. Él quería mandar al diablo todas sus dudas y temores, por lo que dió un paso hacía ella, Marinette lo imitó mientras que lo miraba con sus bellos ojos cargados de ilusión. Él tomó una gran bocanada de aire, y tuvo la firme convicción de que ella deseaba besarlo, y lo cierto era que él también deseaba hacerlo con todas sus fuerzas.

Él la tomó firmemente por la cintura, mientras que la música clásica del piano de la obra se colaba por los pasillos del teatro. Marinette puso sus pequeñas manos sobre sus hombros y le dió un largo y cadencioso beso. Adrien se entregó a los labios de Marinette, en tanto sentía que sus manos subían por su cabello. Él repasó la tela de aquel bello vestido con las llemas de sus dedos, sintiendo la pronunciada curva de su cadera bajo sus palmas, así como el vaivén de su respiración.

Adrien la unió aún más a él, y ella aceptó de buena gana el gesto, ya que lo besó aún con más pasión. Una fuerte alegría lo embargó, ya que ni en un millón de años pensó que despertaría aquella magnitud de sentimientos en una persona tan cándida como Marinette.

Adrien besó el cuello desnudo de Marinette, al tiempo que la escuchaba dar un muy leve quejido de sorpresa. Ella lanzó su cabeza hacía un lado, mientras que él recordaba uno a uno los impedimentos que tenían para estar juntos. Ella aún amaba a Luka, pero en aquel momento a él poco le importó. Sí él tenía la posibilidad de poder volver a perderse en aquel aroma a vainilla, no le importaría terminar con un corazón roto. De repente, la figura de Gabriel Agreste se impuso ante él, y él lanzó bruscamente a Marinette lejos, como si el simple contacto pudiera quemarle. Ella lo observó con una expresión cargada de sorpresa que fue rápidamente remplazada por el dolor.

– Lo lamento – murmuró Adrien.

Marinette lo miró con el corazón roto, mientras los ojos se le veían cada vez más acuosos, y sus labios estaban tan tensos que apenas lucían como una delgada línea, y aquello lo llenó de una culpa infinita.

– Por favor… – empezó Adrien quien sólo quería que hablaran y lo dejarán en el pasado. Pero Marinette no deseaba escuchar ninguna de sus excusas, ella desapareció por el pasillo sin dedicarle una segunda mirada.

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Marinette se metió en una de las cabinas del baño y lloró sin ningún control mientras que Tikki trataba de consolarla. Ella apenas si podía escucharla, mientras que los sollozos vinieron uno tras otro. Marinette dudaba que de esto fuera a resultar una akumatización, ya que pese a que sus sentimientos eran muy fuertes, ella no estaba molesta, esto era más bien la confirmación de todos sus temores y presentimientos respecto a Adrien. Él no la quería y no podía hacerlo.

El lugar donde le puso las manos le ardía como si la hubiera tocado con fuego. Marinette contuvo el aliento y decidió que ya era momento de regresar al teatro. La obra debía continuar, y ella no debía dejarse derrumbar por un simple amor no correspondido. Este nunca fue el estilo de Marinette. Ella había decidido seguir adelante cuando Adrien comenzó a salir con Kagami, y lo haría ahora que ya sabía a ciencia cierta que él no deseaba saber nada de ella.

Marinette arregló lo mejor posible que pudo el maquillaje de la obra al regresar al vestidor. Aún así no pudo hacer nada contra la obvia hinchazón de sus ojos y el enrojecimiento. Alguién observador podría notar de inmediato lo que sucedió, alguién precisamente como Félix. Marinette contuvo el aliento. Ella sabía que debía ser fuerte, pues la última vez que Adrien le había roto el corazón, ella había cedido a la insistencia de Luka y había terminado aceptando salir con él, aunque no estuviera segura, y de todo eso, sólo habían resultado aún más corazones rotos.

Ella se ubicó en la parte de atrás del escenario. En unos minutos daría lugar su escena. Por lo menos, había tenido la oportunidad de tomar nuevas fotos del lugar en donde ocurrió el accidente. Ella quería comprobar que todo siguiera justamente como lo dejó la última vez que lo visitó como Ladybug. Marinette recordó que Adrien había intentado tocar la cuerda, y se lamentó. Lo único que ella esperaba era que nadie analizara con más detenimiento aquel lugar.

– Pensé que me habías dejado plantado– dijo Félix, quien ya tenía su disfraz de lago completo. Marinette lo observó y encontró aquel vestuario increíble. Marie y los demás terminaron la compleja capa labrada, mientras que los de maquillaje habían dibujado una especie de máscara con pintura de color azul oscuro. Félix, que de por sí ya tenía un aura un tanto misteriosa, se veía completamente escalofriante.

Marinette se preguntó cómo se vería ella a los ojos de todos. Ella se sentía muy bien en aquel complejo vestido, pero no pudo evitar preguntarse qué tipo de apariencia reflejaba. Marinette sonrió para sus adentros, probablemente tan sólo se veía como el perfecto arquetipo de la "damisela en apuros". Ellos no sabían que era ella quién rescataba a las damiselas en apuros día tras día. Sin embargo, Marinette decidió seguir con el juego, eso era justamente lo que siempre había hecho para proteger su identidad.

– ¿Estás bien? – preguntó Félix con curiosidad mientras se acercaba a ella. Marinette había estado en lo cierto, él notó de inmediato que había estado llorando.

– Sí, sólo fue una tontería – mintió. Él debió entender que ella no deseaba hablar más sobre el tema, por lo que se quedó en silencio, y Marinette le agradeció infinitamente por ello.

– Es nuestro turno– dijo Félix. Los dos salieron en medio de la oscuridad. Se suponía que aquel ensayo era el definitivo. Todo sería puesto a prueba aquí, desde las luces, la escenografía hasta el maquillaje y los actores. Marinette se colocó en su marca y pronto comenzó la señal.

"Si quieres ocuparte en algo y llenar tu cántaro, ven, ven a mi lago.

El agua se agarrará alrededor de tus pies y murmurará su secreto.

La sombra de la lluvia cercana está en las arenas y las nubes que cuelgan

bajas sobre las azules líneas de los árboles como tu pesado pelo sobre tus cejas.

Conozco bien el ritmo de tus pasos, están latiendo en mi corazón.

Ven a mi lago si quieres llenar tu cántaro." [R. Tagore]

Recitó Félix al tiempo que Marinette le respondía. Los dos se movieron tal y como decía la coreografía, e hicieron un círculo mientras caminaban, ella escapando, y él tratando de encontrarla. Marinette era la presa y él el depredador. Por alguna razón, ella se sentía más sensible y perceptiva a las sensaciones de la obra, casi cómo si llevara sus sentimientos a flor de piel, y posiblemente, aquello beneficiara su actuación.

"Si quieres no hacer nada y quedarte sentada indolentemente y dejar flotando tu cántaro en el agua flotando en el agua, ven, ven a mi lago.

La ladera de hierba está verde, y las flores silvestres crecen innumerables.

Tus pensamientos escapan de tus ojos negros como pajarós de sus nidos.

El velo te caerá a los pies.

Ven, ven a mi lago si has de estar sin hacer nada". [R. Tadore]

Félix rompió el círculo en el que caminaban, y con un paso más enérgico, se acercó, tomó su mano y la besó en el dorso. Chat Noir había hecho aquello en infinidad de ocasiones, al igual que Adrien, pero esta vez se sintió más personal, más íntimo. Marinette al igual que su personaje, se asustó y se alejó de él, no sin antes dedicarle al lago una mirada insinuante, ya que cómo había dicho la directora: se suponía que ella quería ser seducida.

"Si quieres abandonar tus juegos y sumergirte en el agua, ven, ven a mi lago.

Deja tu manto azul extendido en la playa: el agua azul te cubrirá y te esconderá.

Las olas se pondrán de puntillas para besar tu cuello y murmurar en tus oídos.

Ven, ven a mi lago, si quieres zambullirte en el agua. [R. Tadore]"

Él volvió a alcanzarla, pero esta vez se ubicó detrás de ella y la abrazó fuertemente por la cadera mientras murmuraba aquellas palabras. Marinette repitió su parte, con los ojos cerrados y la cabeza hacia atrás, mientras se dejaba mecer por la increíble suavidad del abrazo del lago, que asemejaba al vaivén del agua.

"Si debes ser loca y correr hacia la muerte, ven, ven a mi lago.

Es frío e insondablemente profundo. Es oscuro como un dormir sin sueños.

En sus abismos iguales son noches y días, y las canciones son silencio.

Ven, ven a mi lago, si quieres zambullirte en tu muerte [R. Tadore]".

Finalmente, y sin despegar su mano de su cintura, Félix la rodeó, mirándola con sus insistentes ojos verdes, los cuales parecían ser ligeramente más oscuros que los de Adrien, y algo más atemorizadores que los de su primo. Marinette se sentía más sensible y perceptiva que en ninguno de los otros ensayos, por lo que aquello la abrumó. Marinette repitió sus líneas, y se sumergió en el abrazo del lago, dejándose caer en sus aguas, mientras que él la cubría con su capa.

Marinette puso su cabeza sobre el hombro de Félix en tanto las luces comenzaban a descender. Fue entonces cuando sintió sus labios sobre la piel de su cuello.

– Está claro que has estado llorando – murmuró – tú sabes que no vale la pena. Por favor Marinette, por favor, nada va a cambiar si no lo haces tú.

– No puedo– dijo Marinette quien sabía que exorcizar a Adrien de su corazón no había sido una tarea fácil, y hasta ahora, ella no había tenido ningún éxito. Nadie más podría llevarla hasta la locura de hornear macarons prácticamente todos los días con la esperanza de poder darle uno, o de sentir celos por cualquier chica que se le acercara, o de pensar en el posible futuro que podrían tener juntos.

En aquel momento, mientras las luces descendían completamente, Félix la beso en el cuello sin ningún recato. Marinette se estremeció.

– Dime que por lo menos lo pensarás.

– Lo pensaré.

Después de ir al departamento de maquillaje por una botella de removedor. Marinette entró en el vestidor en donde también se encontraba Félix quitándose el maquillaje sin apenas tener la fuerza para frotar su nariz. Ella sintió pena por él, y se sentó a su lado.

– ¿Quieres que te dé una mano con eso? – preguntó Marinette.

– Por favor– respondió.

Marinette se dio media vuelta, sacó un pañuelo de papel y comenzó a quitarle la pintura delicadamente, mientras que él, de vez en cuando, hacía alguna señal de dolor. Marinette se disculpó, pero él le dijo que todo estaba bien, aquel dolor no era ni la mitad de grave que el que había tenido que soportar cuando le pusieron la pintura en la cara. Al parecer, los miembros del departamento de maquillaje no sólo se encontraban irritados por tener que cubrir su terrible aspecto, sino que adicionalmente estaban muy apresurados.

– ¿Qué fue lo que pasó? – preguntó Marinette mientras lo limpiaba– ¿Por qué Adrien te haría algo como esto?.

– Porque me acosté en su cama con los zapatos puestos, él odia que lo haga, dice que la ensucio– dijo Félix. Marinette se rió al escuchar aquello.

– Lo que realmente sucedió debió ser grave, Adrien nunca te golpearía así de fuerte si no estuviera verdaderamente molesto– respondió Marinette quien al tratar de alcanzar un segundo pañuelo de papel se dio cuenta de que la caja se había terminado.

Ella se puso de pie y caminó hacia el otro lado del vestidor, en donde encontró unas actrices charlando animadamente. Las chicas le dieron unos cuantos pañuelos de papel en tanto la felicitaban por su actuación durante los ensayos. Marinette agradeció los cumplidos y regresó a su lado del vestidor, en donde Félix la esperaba en uno de los tocadores luminosos. Para su sorpresa, él se encontraba mirando un celular, pero no cualquiera, se trataba del suyo.

– Félix – lo llamó Marinette – ¿Qué haces con mi teléfono? – preguntó.

– ¡Oh!– exclamó él sorprendido– ¿Es tu teléfono? Lo lamento, pensé que era el mío, eso explica por qué la clave de entrada no funciona – dijo Félix mientras que lo devolvía a la mesa. – al parecer, tenemos el mismo modelo.

– Sí, no hay problema– dijo Marinette quien volvió a su asiento y terminó de limpiar la pintura en el rostro de Félix.

– ¿Qué sucedió con Adrien antes del ensayo? – preguntó Félix mientras ella le retiraba la pintura.

– ¿Cómo sabes qué está involucrado?

– Yo simplemente lo sé.

– No quiero hablar de ello – respondió Marinette. En aquel momento, Félix la tomó suavemente por la quijada.

– Si es que no resulta nada con él, puedes darme una oportunidad a mí – dijo. Marinette no sabía si reír o llorar, era la segunda vez que un muchacho le decía aquello, y nuevamente, creía que era una mala idea seguirle la corriente. Luka también le había dicho que no habría problema, que él sabía cómo se sentía Marinette, pero al final había resultado que no era así. Él no había tenido paciencia, y ella no había logrado complacerlo. Todo aquello había sido un verdadero desastre, en dónde los dos habían sido los culpables de engañarse mutuamente. En aquel breve momento, Marinette decidió que si las cosas no resultaban con Adrien, lo mejor sería que estuviera sola por un tiempo. No era bueno para su salud mental estar continuamente saltando de chico en chico, en busca de una validación que no llegaría de ellos.

– No te puedo dar la respuesta que quieres – dijo Marinette quien se volteó hacía el espejo del tocador y se miró a sí misma por algunos minutos, confiando en que si no le hablaba él se iría. Después, ella se puso de pié por lo que Félix la siguió. Marinette pensó que él ya se había marchado, por lo que comenzó a luchar por alcanzar la cremallera del desdichado vestido que no había hecho otra cosa más que ser un obstáculo de su movilidad durante toda la tarde. De repente, ella sintió que la cremallera se bajaba, pero alguién lo sostenía en su lugar. Marinette se quedó completamente estupefacta.

– Aún sigo aquí– dijo Félix quien tenía un tono de burla en su voz – Esto es lo más extraño que me ha sucedido, ninguna chica me había rechazado, y exactamente después, había comenzado a desvestirse.

– Yo- yo-yo n-no…

– Tranquila– dijo Félix – tranquila– Dijo él quien se arrodilló siguiendo a Marinette, ya que ella se dejó caer sobre el banquillo del tocador y hundió su rostro en sus manos sintiéndose completamente avergonzada. Al agacharse, él soltó la tela del vestido, pero nunca dejó de sostener el hombro de Marinette.

– Estoy tan avergonzada.

– Sí te hace sentir mejor, me iré.

– Lo lamento Félix. – respondió Marinette sin poder quitar las palmas de sus manos de su rostro.

– No hay problema, tu sabes mejor que nadie que no me molesta– dijo Félix – pero deberías ser más cuidadosa– concluyó. A Marinette se le heló la sangre, pero esta vez se aseguró que él se había marchado antes de volver a descubrir su rostro.

La última frase no le había agradado ni un poco. Aquello sonó como una amenaza, sin mencionar que esto era un obvio cambio en su comportamiento. De repente, ella recordó que Félix había inspeccionado su celular poco antes de que llegara, por lo que lo tomó y revisó que no hubiera nada por fuera de lugar. Marinette notó que la galería de fotos se encontraba abierta en las imágenes del teatro. Ella no sabía por qué, pero tenía un mal presentimiento. Aparentemente, su teléfono se veía completamente bien, Aún así supo que era momento de intervenir cómo Ladybug.

– Marinette– la llamó Adrien quien había entrado en el vestidor y ahora la miraba como un gato asustado. Marinette se sintió increíblemente expuesta. – ¿Quieres salir conmigo?

– ¿Esta tarde? – preguntó Marinette sorprendida.

– Sí.

– Tu papá jamás te lo permitirá – dijo Marinette.

– Ya pensaré qué decirle después. A veces es mejor pedir perdón que permiso– dijo Adrien dedicándole una breve sonrisa– por favor, ven conmigo, realmente necesito que hablemos. – continuó. Él volvió a tomarla de la mano. Marinette se sintió más generosa con aquel gesto, pues ahora que le dedicaba un segundo pensamiento al asunto. Él había tratado de hablar, pero ella simplemente había preferido salir corriendo antes que enfrentar la verdad.

– Está bien – aceptó Marinette quien mentalmente reafirmó su decisión de aceptar lo que viniera, para bien, o para mal, lo único que ella deseaba era que de aquella situación obtuviera una verdadera resolución.


Hola a todos, pensé que no lo podría publicar hoy, he estado muy ocupada, estas últimas semanas del año serán una locura. Ya tenía el capítulo terminado desde hace semanas, en realidad ya tengo otros tres capítulos adelantados, pero faltaba editarlo, y eso me toma mucho tiempo.

Como verán, perdí la vergüenza completamente con este fic. Este es el más auto-indulgente que he escrito en esta sección, y específico: "en esta sección" porque tengo otro par así. Uno que se llama "atrapada" en la sección de Frozen de Disney, y otro "La Reina en la tierra de los osos" en el fandom de Valiente también de Disney. "Atrapada" en especial es mi bebé, puede que no sea una obra de arte, pero trabajé mucho en ese fic y disfruté cada palabra que escribí en él.

La verdad es que esta sección era bastante grande en una época, y a veces puede ser complicada, entonces, a veces me da pena escribir, pero en este fic al punto que voy he perdido gran parte de mi vergüenza, aunque no se convertirá en raiting M.


RESPUESTA A LOS REVIEWS.

Lordthunder1000: Hola, gracias por dejar comentario. Respecto a Félix, sí supongo que hay un encanto en la historia del villano, aunque últimamente los medios están revaluando el papel de los antihéroes en las historias, pero esa es una conversación que no puedo tener ahora, te dañaría la historia. Tienes razón, Félix es una hoja en blanco, realmente no sabemos qué va a pasar. Es como decía un comentario en Reditt que leí hace un tiempo: Felíx, aquel chico gremlin que a hacer cosas de gremlin. Probablemente ocasionará muchos problemas. Me gustaría contarte la historia de mi Félix, pero no puedo hacerlo, en este punto de la historia sería spoiler.

Esmebebe: Hola, gracias por dejar comentario nuevamente. Respecto a Adrien, siiiiii esa es la idea, que él se contenga, esta última temporada me dió la idea, en Chamaleon e Ikari Gozen, me pareció que por fin estábamos viendo la personalidad de Adrien, él es demasiado pasivo, mientras que Marinette es la persona que siempre trata de tomar el enfoque práctico de la situación, y hallar la solución a los problemas, a él parece que le doliera enfrentarse a los demás. Es por eso que la escena en que enfrenta a Lila me encantó, él lo hizo sólo por Marinette.

Respecto a Marinette, estoy de acuerdo contigo por una parte, pero por otra no. Por una parte creo que Marinette en la serie está enamorada de Adrien por las razones acertadas, por decirlo así. Él la trata bien, la respeta, la admira,en general, es una buena persona, lo cual es un buen cambio al tradicional protagonista "cretino con el corazón de oro", y en orígenes quedó claro que a ella no la impresionaba que fuera el hijo de Gabriel o su status de modelo. Pero creo que tienes razón en el sentido de que en la serie no la hemos visto ni por una vez dudar de la perfección de Adrien, y francamente, si creo que les hace falta conocer sus partes no tan agradables, uno realmente no puede conocer a una persona sin pasar por el golpe de darse cuenta de que no es perfecto.

Noir0: Hola gracias por dejar review. jajaj mi idea con Adrien aquí es ver hasta dónde va su pasividad, hasta donde va a dejar que los otros lo pisoteen. El parece la persona que siempre trata de mantener a todos felices, evitar los conflictos y evitar que todos se enfrenten, pero ¿qué pasa cuando lo que él quiere se enfrenta con su instinto de no causar problemas? esa es la idea.

Respecto a Jeremy Zaz, no lo sé podría ser, aunque él tiene pinta de ser el tipo muy "corporativo" que no admite bromas, mientras que Austruc no, pero sí sería divertido.

Estuve a dos segundos de defender a starco, pero recordé que sólo ví la mitad de la primera temporada de esa serie, y la única referencia que tengo es a una amiga muy cercana que conocí en el fandom de Frozen, que los shippea y publica cosas cómo loca. Francamente, estoy segura de que acabará Adrienette (si es que algún día acaba) y no pienso que esté en absoluto forzado, es más creo que hasta ahora lo han desarrollado muy bien.

Manu: Hola gracias por el review, la verdad es que dudo mucho que le pueda dedicar mucho más tiempo a mis fics, estoy haciendo lo que más puedo. TTTT_TTTT en mi país hasta ahora se están comenzando a suavizar verdaderamente las medidas de la cuarentena, yo tengo mi propia oficina, por lo que estoy trabajando lo que más pueda para recuperar las pérdidas de los meses en los que no pude hacer mayor cosa. Pero seguiré subiendo este porque ya lo tengo muy adelantado.

Sobre parejas, Jaged y Penny son mis favoritos, el perfecto Hambre/niño con su niñera, me gustan mucho, son divertidos de ver. Respecto a Kagami y Luka… habrá que ver, por ahora el fandom está muy invertido en esta pareja, pero sólo el tiempo dirá. Y Vivika y Luka, D-I-O-SSSSS no niego que se vea bien, pero ¿Te imaginas el discurso en el fandom? él es un mocoso de 15 o 16 y ella claramente ya está en medio de los 20. El fandom los destrozaría, veríamos posts de kilómetros de longitud diciendo por qué es "problemático", digo esto teniendo en cuenta lo que sucedió con Theo el escultor.

La película se ve super interesante. Para ser honesta, yo pensé que el especial de Nueva York iba a ser como un OVA de los animes, que realmente no aportan casi nada a la historia, pero me encantó, y la relación de Adrien y Marinette avanzó kilómetros en este especial, por lo que me dejaron callada. Espero que la película sea así de buena.

Este fin de semana voy a leer la historia de tu amiga, pero por favor dime cómo se llama su historia, o su perfil, realmente no he tenido tiempo de ponerme al corriente de los fics a los que sigo, pero, por supuesto que puedo darle una mirada.

Xenialatte: Hola, que alegría verte por estos lados :). jejejejje siiii todos tienen un límite a su paciencia, incluso Adrien. Sería bueno ver un poco más de ese lado de Adrien, el mismo que se enfrentó a Lila solo por defender a Marinette. HoOHOHOHO los conflictos apenas empiezan.

Azaak Damian: Hola, gracias por dejar comentario. Adrien adora evitar el conflicto, jejeje, por supuesto que se iba a disculpar. Respecto al teléfono… jeje si ya leíste este capitulo ya sabes que pasó, y si no, no te digo porque spoiler, en realidad no puedo decir nada más porque peligro de spoiler.

LunosA: Hola, gracias por dejar review nuevamente, lo cierto es que sí, Félix es quien sabe cómo apretar los botones indicados en Adrien para que él lo pierda, y esto será muy importante en la historia. Aunque por poco vemos a Adrien perder la paciencia con Lila.

Arianne Luna: Oh, por supuesto que sí :)