La Niña Maldita

o El destino de aquellos que sufren el pasado.


Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter (Wizarding World) es propiedad de J.K. Rowling


Capítulo XVI

20 de diciembre de 2021. Tarde.

Las familias llegaron al colegio cuando el sol comenzaba a ocultarse. Cientos de padres, madres, hermanos y abuelos, en algunos casos, cruzaron el puente de piedra y se adentraron en el castillo por la entrada principal.

El punto de encuentro era el gran comedor, si el evento se situara en otra época del año, se habrían destinado los enormes patios de Hogwarts para la recepción.

El frío era particularmente crudo ese año.

Albus había desaparecido por unas horas debido al viaje que hizo con su padre a la abandonada casa de Sirius Black II, pero había logrado llegar a tiempo para recibir a su familia como si nada hubiera ocurrido.

Su madre lo abrazó y besó sin pudor, haciendo que el joven se sonrojara. A diferencia de su padre, las muestras de cariño no eran algo de lo que Ginny Weasley se avergonzara, más aún si estaba distanciada de sus hijos por el período escolar.

Lily, la hermana menor de Albus, también recibió su dosis de cariño, pero ella la disfrutaba sinceramente. Si bien era una navidad familiar en Hogwarts, el mayor de los hermanos Potter había decidido pasar las festividades con su novia fuera del colegio.

Cuando su madre dejó de mimarlo, Albus se percató de que Rose y Hugo recibían a sus padres junto a ellos. Ronald vestía aún el uniforme de la tienda de Sortilegios Weasley, pues debía trabajar hasta el último día para sacar el mayor provecho a la zafra navideña, mientras que Hermione lucía un abrigo marrón claro que cuidaba la imagen a la perfección.

Aunque Ministerio de Magia había cerrado sus puertas hasta después de las fiestas, la ministra debía lucir como tal en todo momento.

Los saludos concluyeron y Albus notó que Delphini se había acercado al grupo sigilosamente. Al voltearse y mirar directamente a sus ojos, se dio cuenta que no la había presentado.

—Mamá, tíos… —exclamó—. Ella es Delphini Paige, mi novia.

Rose carcajeó al ver los nervios reflejados en la mirada de su primo, pero su madre y el resto de la familia, ya que también había llegado su tío George, la recibieron amablemente.

—Es un gusto volver a verla, Ministra —comentó Delphini, haciendo que Albus recordara que ya se conocían.

—Puedes llamarme Hermione, Delphini —afirmó—. Él es mi esposo, Ronald Weasley.

Albus observó a su tío mientras saludaba cariñosamente a Delphini, con el pasar de los años, había aprendido que la vejez volvía a los Weasley particularmente atentos y afectuosos. También se percató que, a pesar de no conocerla en persona, la actitud de su tío delataba que ya sabía todo lo que debía sobre la muchacha.

—¿Mis abuelos no vendrán? —preguntó Hugo a su madre.

—Si, están en camino —replicó Hermione—. Tu padre tuvo la brillante idea de adelantar su regalo de navidad y decidieron estrenarlo. Esperaron treinta años para saldar esa deuda, ¿no podías esperar un poco?

—Está molesta porque ayer tuve que quedarme hasta tarde en para enseñarle a papá a usarlo —replicó Ron—. No es como su Ford Anglia, pero este al menos tiene el abal del Ministerio.

Albus desvió la mirada de su familia e intentó localizar a su amigo en el gran comedor, tardando menos de diez segundos en ubicar las cabelleras rubias de los Malfoy entre la multitud. Scorpius hablaba con su padre tranquilamente, Draco portaba una expresión solemne, que incluso le daba algunos años más.

Siguió recorriendo la sala con los ojos y pronto encontró otro grupo que llamó de inmediato su atención. Su amigo Lysander y su hermano Lorcan recibían alegremente a sus familiares.

Rolf Scamander portaba una gabardina azulada y el cabello castaño alborotado, denotando una apariencia intelectual y sobria. Luna Lovegood, por otro lado, vestía un abrigo grueso de color morado que la cubría hasta el mentón y un pantalón igual de voluminoso.

Su aspecto hacía pensar que llegaba de un viaje de esquí, pero en lugar de gafas protectoras, llevaba puesto un par de lentes con escamas y espinas hacia los lados.

Lysander notó que estaba siendo observado y le guiñó el ojo a Albus. Su castigo había terminado tiempo atrás, pero en secreto, ambos se reunían para practicar magia y charlar sobre lo que quisieran.

Ambos habían encontrado en el otro un confidente, pero aún no le había revelado nada sobre Delphini y MAE. Era peligroso que la información se filtrara y causara pánico en el colegio.

El único que sabía todo sobre MAE y Delphini, incluida la visita a la sede de los Pájaros Cantores, era al joven Malfoy. Albus había hablado con él sobre MAE desde el día que fue dado de alta de la enfermería.

«Delphini es el objetivo de MAE porque la sangre de Voldemort corre por sus venas—le dijo a su amigo—, si llegan hasta ella, la usarán como recipiente para el alma del mago tenebroso»

Albus llevaba días durmiendo mal, pero sabía que esa noche no podría descansar siquiera unos minutos. Haría lo que fuera para proteger a Delphini, aún si eso significaba perder la vida.

21 de diciembre de 2021. Madrugada.

Tal y como Albus había supuesto, le fue imposible conciliar el sueño. Leyó, practicó hechizos simples y, cuando se le acabaron las ideas que podía realizar bajo las sabanas, vagó por el castillo con la capa de invisibilidad.

Aunque no habían acordado hacerlo, subió los peldaños de la Torre de Astronomía con la esperanza de encontrarse con Delphini. Al llegar al final de las escaleras, la muchacha impactó contra él.

Albus se sacó la capa y la sorpresa en el rostro de la chica fue evidente, a pesar de que pasaban mucho tiempo juntos, nunca había visto su discreta forma de llegar a los lugares.

—Sabía que te encontraría aquí —reconoció el joven—. Imaginé que estarías en el salón practicando tus hechizos.

—Estaba… —comentó—. Pero parece que algunas personas necesitan la torre para otras cosas…

Ambos rieron, al ambiente navideño daba lugar a que algunos estudiantes se confesaran o dieran un paso más interesante.

—Conozco un lugar que estará vacío.

Albus cubrió a Delphini con el manto y descendieron con cuidado, recorriendo pasillos y subiendo escaleras para finalmente encontrarse frente al tapiz del séptimo piso.

La muchacha nunca había accedido a la sala de menesteres, por lo que Albus debió enseñarle los pasos a seguir para que la puerta se apareciese; pasaron tres veces frente al tapiz, llenando su mente con la necesidad que necesitaban cubrir en ese momento.

«Un sitio donde estar tranquilos.»

El joven suponía que la sala adoptaría una forma confortable, con revistas, algunos asientos cómodos y, con algo de suerte, una chimenea. Fue una sorpresa para ambos encontrar una cama y decenas de velas encendidas al otro lado de la puerta.

—Te… te juro que no es lo que parece —tartamudeó Albus—. Yo pensé en un lugar donde no nos molestaran, no en esto.

Delphini no se molestó, sino todo lo contrario. Se rio y bromeó sobre el tema, alegando que era un pervertido.

—Hoy no es tu día de suerte —exclamó—, aunque sería una pena desperdiciar una cama tan esponjosa.

Acto seguido, Delphini corrió y se zambulló en el lecho, quedando atrapada por las almohadas y mantas que vestían la cama. Albus no pudo evitar hacer lo mismo, pues efectivamente, el colchón se sentía suave y voluminoso.

«Aquí sí podría dormir», pensó.

Al observar el techo, no pudo evitar llamar la atención de la muchacha. De una forma similar a como ocurría en el gran comedor, el techo de la habitación reflejaba el cielo nocturno y los millones de astros que lo cubrían.

Delphini utilizó un hechizo de ventisca para apagar las velas y dejar la habitación con la tenue luz que brindaban las estrellas. Albus se sentía sumamente cómodo y relajado en ese momento, algo que no ocurría desde que el tema de MAE había llegado a su conocimiento.

Mientras miraban la infinidad del cielo nocturno, Albus no pudo evitar preguntarse sobre los pensamientos de Delphini. Habían sido pareja casi desde el primer momento de conocerse, pero si se detenía a pensarlo, no la conocía en lo absoluto.

Incluso lo poco que creía conocer, eran conjeturas que él mismo había formado en su cabeza con la ayuda de su padre, los datos sobre MAE e incluso el mapa del merodeador.

«¿Qué sería de nosotros si no hubiera visto el nombre Delphini Riddle en el mapa?» se cuestionó.

—¿Puedo preguntarte algo? —La voz de Delphini se sentía calmada.

Eran contadas las ocasiones en que la muchacha reflejaba ansiedad, enojo o tristeza; sus emociones eran un misterio que rara vez dejaba de aparentar bienestar o mera indiferencia.

Albus no era la excepción.

—Claro —respondió—. ¿Qué ocurre?

Tardó un segundo en responder y lo hizo sin mirarlo a los ojos.

—¿A dónde fuiste ayer? —increpó.

En un noviazgo ordinario, la pregunta podría denotar los celos de la otra persona, pero Albus sabía que esas cosas no eran un problema con Delphini.

Meditó sus palabras antes de hablar. No iba a mentirle, pero era la primera vez que hablarían directamente sobre el tema en cuestión; sobre MAE y Lord Voldemort.

—Mi padre y yo hemos investigado sobre la asociación que te persigue —afirmó—. Él te dijo hace tiempo que yo sabía todo sobre ti, pero no como obtuve esa información. Cuando interrumpí una de tus clases privadas de oclumancia, los recuerdos de mi padre se mezclaron con los míos y obtuve conocimiento sobre la organización que te persigue. Desde entonces, sentí un profundo interés por el caso.

Delphini se mantuvo en silencio, las palabras de Albus no eran nuevas para ella.

—Debido a una extraordinaria coincidencia, encontré un libro que versaba sobre rituales y magia oscura, que había pertenecido al miembro de una secta llamada Pájaros Cantores —continuó Albus—. Dentro del libro se hallaba un dibujo que retrataba a todos los afiliados a la logia y dos de ellos llamaron particularmente mi atención.

» Un hombre joven, que probablemente fuera estudiante de Hogwarts en aquel momento, se llamaba igual que el padrino de mi padre: Sirius Black. Cuando le enseñé mi descubrimiento, no pensé que se relacionara directamente contigo, pero al comenzar con la investigación, todo parecía estar conectado.

» Ayer visitamos su antiguo hogar, una cabaña abandonada a las afueras de Londres, donde encontramos las paginas faltantes del libro que te mencioné. Enseñaban todo lo que se debía saber sobre un ritual capaz de revivir a personas.

» Pero lo que me hizo creer que tu caso y los Pájaros Cantores tenían una conexión fue la presencia de una mujer con saco rojo en ambos grupos. Aún no tenemos ninguna clase de información sobre ella, pero creemos que debe ser un miembro importante de ambas organizaciones.

Delphini observaba el techo de la habitación mientras jugaba con sus dedos, demostrando un claro nerviosismo.

—Nunca hemos hablado de esto frente a frente, y siento que debo conocer más de ti para poder ayudarte cuando sea el momento. —Albus pensó sus palabras, y continuó—. Recuerdo cuando me encontraste practicando magia en el bosque, te dije que conocía todos tus secretos y que no me afectaban en lo absoluto, pero todo lo he sabido por los labios o escritos de otros.

La muchacha ocultó el rostro detrás de un almohadón, no lloraba ni balbuceaba, simplemente deseaba que Albus no la viera.

—Te responderé solo tres preguntas —dijo finalmente, dedicando su mirada apenas por encima de la almohada—, no quiero ocultarte nada, pero es un tema del que no me gusta hablar. Responderé a tus preguntas con propiedad y sin obviar la verdad, pero no estoy segura de que las respuestas sean de tu agrado.

—No me perderás por esto —replicó el joven de inmediato—. Bueno, no es que sea lo más importante en tu vida, ni nada de eso, pero nada de lo que puedas decir me apartará de ti.

—¿Y si te digo que te alejes lo harías?

Albus se levantó, dispuesto a marcharse, pero ella lo detuvo.

Cuando se sentó nuevamente en el lecho, notó que Delphini había adoptado la misma posición que él. Hablarían con la verdad, ya no tenía duda sobre ello, pero no sabía por dónde empezar.

—¿Quién eres en verdad? —preguntó, haciendo que la muchacha arqueara una ceja ante el cuestionamiento—. Quiero decir, cuando te presentaste en el expreso de Hogwarts, me dijiste que tu nombre era Delphini Paige, pero sé que ese no es tu verdadero apellido.

Delphini mordió su labio inferior con los colmillos discretamente, era una persona que pensaba mucho lo que iba a decir a continuación, incluso con Albus.

—Es una cuestión difícil de responder —afirmó, acomodando su cabello blanco para que no le tapara la visión—, realmente sé poco sobre mí misma. Cuando era niña, me crio una pareja de magos que me trataron como su hija y juraron siempre ser mis padres, pero no había nada que nos hiciera parecernos físicamente.

» Crecí en Sudáfrica, es un país con una población étnicamente variada, pero nuestro caso nunca pudo haber pasado por real, incluso en países europeos. Una niña casi albina, producto de un matrimonio interracial entre una maga caucásica y uno moreno… sonaba sospechoso.

» El idioma más hablado de ese país era el inglés y mis padres nacieron en el Reino Unido, pero también me enseñaron otros idiomas para que pudiera vivir en cualquier lugar cómo una muggle más. Así fue mi vida hasta los diez años.

» A esa edad, ellos sufrieron un extraño accidente del que no tengo recuerdo, pero que me dejó al cuidado del profesor Amaike y viviendo en el colegio Uagadou. Este hombre sabía todo sobre mi y no dudó en hablarme sobre ello, a diferencia de los magos que me habían criado.

» Mis sospechas resultaron ser ciertas y la pareja de magos no eran siquiera parientes míos, eran guardianes que me protegían de la asociación conocida como MAE. Amaike me dijo que se trataban de magos tenebrosos que habían experimentado conmigo en el pasado y deseaban recuperarme para seguir con sus planes.

» Nunca había tenido la necesidad de un apellido, simplemente me llamaban por mi nombre, pero cuando debí elegir uno para mudarme aquí, elegí Paige por ser uno común.

Albus se tomó un tiempo para reflexionar sobre las palabras de Delphini, mientras recordaba la charla que había tenido con su padre en la enfermería del colegio. Harry Potter le había jurado que hablaría con la verdad, pero le había mentido al decir que el profesor de Delphini no sabía nada sobre MAE.

Pero su enfado duró pocos segundos, pues su padre también le había explicado que algunas cosas del pasado de la chica, debían ser rebeladas por ella misma. Como ahora ocurría.

—Está bien —dijo Albus finalmente—. El profesor de Uagadou, te habló sobre MAE y te dijo que habían experimentado contigo. ¿Qué fue lo que hicieron?

—No estoy segura —respondió Delphini—, nunca fue explícito sobre el tema. Cuando hablábamos, me daba diferentes pistas sobre lo ocurrido y luego de un tiempo, pude armar una idea en mi cabeza con cada una de las piezas. No sé cómo lo hicieron ni por qué, pero cuando era tan solo una bebé, ellos hicieron que la sangre de un mago tenebroso corriera por mis venas.

» Ya debes saberlo, nunca lo he dicho por mí misma, pero sé que el parecido con el hombre es increíble. Se podría decir que soy la hija de Lord Voldemort, aunque sea de una manera extraña y retorcida.

» Si hubiera sido concebida por él mismo, debería tener al menos veintitrés años y solo tengo quince. Además, ¿Quién sería mi madre? ¿Bellatrix Lestrange? Pero si quieres que lo diga, como respuesta a tu anterior pregunta, soy Delphini Riddle.

Albus se quedó mudo ante las palabras de la muchacha. Aunque ya sabía parte de las respuestas gracias a su investigación, que Delphini se sincerara con él era diferente.

—Aún te queda una pregunta —recordó la bruja—, no la desperdicies, ya que no volveremos a hablar sobre el tema.

El estudiante seguía sin palabras, tenía aun muchas dudas y no sabía cuáles podrían ser respondidas por la alumna. Los experimentos, los rituales… las palabras de Delphini le hicieron comprender que no tenía idea sobre los propósitos de MAE y, aunque él creía saber la respuesta, tampoco podía estar seguro.

SI le hablaba sobre un posible plan de resurrección para Lord Voldemort, ¿qué haría al respecto? ¿Cómo afrontaría esa situación?

Prefirió guardar esa información en su interior y concentrarse únicamente en protegerla. Su mente se centró en utilizar esa última pregunta con sabiduría e intentando satisfacer alguna de sus dudas, aunque no fuera importante para la lucha contra MAE.

—¿Quieres ir al baile de navidad conmigo?

Delphini se mostró claramente sorprendida, el joven tenía la posibilidad de conocer todos sus secretos con esa última pregunta, pero prefirió usarla para algo simple y tierno. No pudo evitar sonreír.

—Si —respondió, mientras se arrojaba sobre Albus para besarlo apasionadamente—, me encantaría.


Nota de autor: ¡Gracias por leer! He estado un poco inactivo y no tengo más justificación que decir que tengo muchos proyectos y pocas ganas para realizar cada uno de ellos.

El punto es que a partir de ahora vuelvo a actualizar consecutivamente porque quiero llegar a navidad con un capítulo especial, ya que esta saga podría considerarse como la calma antes de la tormenta.