Disclaimer: Ranma 1/2 es propiedad de Rumiko Takahashi, yo solo hago esto por diversión.
Capítulo 7 "Cuarta mentira: Ranma es mi hermano"
Ranma se encontraba en un dilema; por un lado podía simplemente ignorar la carta y evitar que Kuno volviera a ver su forma femenina, pero por el otro la idea de escapar de un desafío le recordaba a cierto chico de grandes colmillos.
—Aunque para ser honestos, lo estuve esperando por tres días— Pensó el joven, tratando de callar su conciencia —Pero esto es diferente... —
De acuerdo al contenido de la carta, lo había citado en el mismo lugar donde pelearon pero esta vez seria al ocultarse el sol, realmente no comprendía porque el kendoista necesitaba verle a esa hora o como podía pedir otro combate cuando estaba más que claro que perdería.
—Pensándolo bien, esa parte encaja con el tipo de persona que es— Suspiro amargamente recordando la situación de Akane —Un momento, ¡Akane! — El joven de cabello azabache se levantó de súbito poco después de que la campana sonara en señal de que el almuerzo termino.
Mientras Ranma bajaba las escaleras, regresando a su salón y evitando cualquier interrogatorio, su mente ideaba un plan para poder sacarle provecho a su encuentro con Kuno.
—Si Kuno quiere a la pelirroja, eso es lo que tendrá— Pensaba mientras salto a un grupo de hombres que tenían la intención de acorralarlo —Pero a cambio, tendrá que cumplir con mis demandas—
Realmente no estaba del todo seguro que su plan funcionaria, pero el azabache creía que esa era su oportunidad para poder ganarse su amistad con Akane.
Poco sabía que el resultado de ese encuentro sería algo que ninguno de los dos esperarían.
Después de la escuela, en el Dojo Tendo
Un poco de suerte corrió de su lado en las últimas horas de clase, una vez que logro llegar a su salón nadie más se atrevió a dirigirle la palabra, por supuesto al terminar el día el profesor le encargo una pila de tareas para ponerse al corriente con todo lo que se perdió en su último año de entrenamiento, pero para Ranma eso era lo de menos.
Utilizo su torre de libros como escudo contra el interrogatorio de su padre y se encerró en la habitación de invitados con la excusa de que necesitaba estar solo para poder concentrarse, los Tendo estaban un poco inseguros de que no sería otro intento de escape por parte del artista marcial, a lo cual él se aseguró de dar señales de actividad dentro de la habitación, después de todo aun le quedaban unas horas antes del encuentro.
— ¿De verdad crees que no intente escapar? — Preguntaba preocupado el señor Tendo a su viejo amigo mientras disfrutaba de una taza de té en el comedor.
—Mi muchacho podrá ser muchas cosas, pero escapar de sus responsabilidades es muy raro en él— Respondía con tranquilidad el padre del azabache —Además, siempre que tenía que dejar la escuela por más de unos meses, llegaba a reprocharme de que le gustaría quedarse en un solo lugar para variar— Concluyo un poco irritado mientras ajustaba sus lentes.
En la cocina
Esto último llego a los oídos del prometido de la mayor de las hermanas Tendo. Desde el primer día que vio a Ranma el joven doctor sintió que era un chico con muchos problemas y al parecer la falta de un hogar fijo era uno de estos.
Realmente le parecía un buen muchacho y estaría mintiendo si dijera que no le tomo cierto afecto, por lo que tenía la esperanza de poder ayudar tanto a Ranma como a Akane; Con estos pensamientos fue el cómo poco a poco comenzó a ignorar cualquier sonido externo, al menos así fue hasta que sintió una mano en su hombro que lo regreso a la realidad.
—Perdona, ¿Decías algo Kasumi? — Se disculpó con su prometida.
—Quería preguntarte algo con respecto a la cena de hoy pero, parece que tienes problemas más grandes que discutir— Respondió la joven de cabello castaño con una mirada que reflejaba la preocupación del doctor.
—Me temo que si—
— ¿Puedo saber qué es lo que te preocupa? —
—Es Ranma, parece que por el momento decidió escuchar mi consejo y quedarse— Comenzó a relatar —Pero me preocupa por cuanto tiempo durara esta falsa paz que hay entre él y Akane— Suspiro mientras ajustaba sus lentes —No es como si estuviera de acuerdo con el compromiso, pero... —
—No sería una mala idea que se hicieran amigos, ¿No es así? — Continúo la joven castaña.
—Exacto, debe haber un modo de poder ayudarlos— Pensaba el doctor —Solo necesitan un pequeño empujón en la dirección correcta—
—Si queremos ayudarlos, primero debemos ganarnos su confianza— Analizaba Kazumi —Por parte de Akane se podría decir que esa parte está resuelta, pero con Ranma... —
—Tenemos que trabajar un poco en ello—
—Y para eso tengo una idea en cómo podría funcionar— Concluyo la mayor de las Tendo.
En la habitación de invitados
Ranma se encontraba sentado en un escritorio rodeado de cuadernos y libros, a simple apariencia uno pensaría que estaba estudiando, pero todo esto era una fachada para lo que realmente estaba escribiendo.
—Si quiero que todo salga bien, tengo que pensar claramente lo que tengo que decir— Se decía mientras observaba unas hojas que contenían un borrador de lo que podría considerar "su discurso" para terminar con los problemas que causaba Kuno.
Por supuesto que él sabía que esto no significaría que las cosas estarían completamente resueltas, pero si lograba que el kendoista se detuviera en sus intentos para salir con Akane, eventualmente el resto de los chicos haría lo mismo y tal vez así Ranma podría conversar con ella sin el temor de que lo desprecie tanto.
—Por supuesto, suponiendo que Ryoga todavía no aparezca por la ciudad... — Recordó el joven de la trenza —Pero en el caso de que si apareciera ¿Por qué no habría de quedarme en Nerima? —
Esto detuvo por unos instantes al joven. Desde que llego a la ciudad su padre le hizo saber del compromiso al cual lo metió muchos años antes de siquiera nacer, esto despertó en sus instintos una señal de alerta que le pedía huir del lugar, pero realmente no tenía idea de a dónde ir.
Por años Ranma y Genma estuvieron viajando con el objetivo de entrenar al más joven en el arte del combate libre, por lo que el azabache no tiene recuerdo alguno de haber vivido en un hogar como lo es en el caso de la familia Tendo.
Estos pensamientos recorrían su mente hasta escuchar como alguien tocaba y abría un poco la puerta.
— ¿Todo en orden Ranma-kun? — Preguntaba amablemente el joven doctor.
—Eh si, ¿Por qué no habría de estarlo? — Contestaba mientras guardaba todas las hojas de su borrador en una libreta.
—Me preguntaba si necesitas ayuda con algún tema en particular— Elaboro el doctor mientras entraba a la habitación y cerraba la puerta.
— ¿Tema? ¿Qué clase de tema? — Pregunto con un poco de alerta por temor de haber sido descubierto.
—Con tus tareas por supuesto— Aclaro mientras ajustaba sus lentes —Aunque parece que mis intenciones si son un tema del que está interesado— Pensó con un poco de alivio.
— ¡Oh! Por supuesto— Suspiro levemente el azabache mientras observaba todas sus tareas pendientes —Para ser sincero, realmente no tengo idea por donde comenzar—
—Ya veo, en cualquier tema que tengas algún problema estoy seguro de que Akane podría... — Comenzó a hablar el doctor, tratando de meter un poco de presión en el tema, pero inmediatamente fue interrumpido.
— ¡No!... Quiero decir— Aclaro un poco su garganta —Estoy seguro que Akane está bastante ocupada con su propia tarea— Respondió desviando la mirada y rascando un poco su nuca.
— ¿Seguro?, bueno si ese es el caso— Tomaba uno de los libros y comenzaba a hojearlo —Tal vez yo pueda ayudarte un poco—
— ¿Usted? No me gustaría quitarle su tiempo—
—No te preocupes por eso, realmente mi trabajo en la clínica no es tan ajetreado— Comenzó a explicar, aprovechando que el azabache bajo su guardia para sentarse —Además, no por nada llegue a graduarme con honores y saltándome un par de años—
—No tenía idea de eso— Hablo con un tono bastante sorprendido —Aunque no creo que toda esta tarea pueda terminarse en unas horas... ¿No le causara problemas si tomo un poco de su tiempo cada cierto día? —
—Por el contrario Ranma-kun— Cerro el libro con una sonrisa —De hecho, incluso Kasumi podría ayudarte de vez en cuando—
— ¿Kasumi? —
—Así es, estos días se ha dedicado a estudiar para entrar a la universidad y estoy seguro que el ayudarte le serviría de repaso— Explico mientras se levantaba y caminaba hacia a la puerta —Yo le comentare al respecto, así que no dudes en preguntar por cualquier problema que tengas— Concluyo mientras abría la puerta y la cerraba, satisfecho del resultado de la conversación.
A Ranma le tomo un momento procesar lo que acababa de ocurrir, estaba sin palabras pues desde el primer día no ha parado de notar que cada miembro en esta familia oculta habilidades interesantes que por un lado tenia curiosidad por averiguar, pero por el otro solo despertaban alarmas más grandes que le pedían alejarse.
Un par de horas más tarde, en los jardines de la escuela
Después de la conversación que tuvo con el doctor, Ranma considero que era el momento apropiado para ir a su encuentro con el kendoista, se aseguró de que esta vez nadie lo viera salir por la ventana y salió del dojo Tendo saltando por los tejados de las casas hasta llegar al parque en donde, con un poco de agua fría, siguió su recorrido para llegar al lugar acordado.
—Tal vez deba cambiar un poco mi apariencia... En caso de que aún no descubra quien soy — Pensó la -ahora- joven de cabello rojo— Cuando me vio tenía el cabello suelto para que se secara más rápido— Realmente no quería llegar a esas medidas, pero por esta ocasión tendría que arriesgarse y soltar su cabello, atando en su muñeca lo que a simple vista parecía un hilo común.
Poco tiempo después de que soltó su cabello, una silueta apareció reflejándose con los últimos rayos del sol.
—Ahora el país ya está en ruinas— Empezó a recitar el dueño de aquella silueta —Sin embargo, las montañas y los ríos permanecen— Continuo mientras más se acercaba a la joven de cabello rojo —Las plantas brillan con fulgor— Finalmente la silueta se hizo más reconocible y la joven pudo saber de quien se trataba —Pero las personas arrogantes se van antes de terminar con todo— Termino de recitar levantando una mano para acomodar su cabello.
Ranma no estaba seguro de que planeaba Kuno con su dramática aparición, pero si sus intenciones eran impresionar... definitivamente no lo logro.
—Las 5:36, es el momento preciso en que el ocaso luce esplendoroso— Continuo hablando, comenzando a impacientar a la joven —Capitán e invicto campeón del club de Kendo, todos me aclaman como el Rayo azul de Furinkan, yo soy Tatewaki Kuno— Se presentó tan extravagante como siempre —Gracias por venir, chica pelirroja del árbol—
—Déjate de palabras y comencemos de una vez— Hablo por primera vez la joven, expresando clara irritación. Estaba por tomar posición de pelea pero noto como un elemento importante le faltaba a su oponente — ¿Dónde está tu bokken? —
—Je, no necesitare mi espada para esta ocasión— Respondió con completa seguridad mientras observaba el paisaje.
—Veo que te sientes muy confiado— Comento la joven comenzando a enojarse por la actitud del chico.
—Lo que realmente necesito... — Decía mientras parecía sacar un objeto escondido en su espalda — ¡Es esto! —
Todo paso demasiado rápido, Ranma se había colocado en posición de defensa dispuesto a responder, pero lo que termino atrapando en sus manos era algo tan inesperado que cambio por completo sus planes que tardo horas en elaborar.
Sentía como la suave brisa movía su largo cabello rojo y unos pétalos rosas comenzaban a invadir su vista junto con dulce aroma. Sostuvo lo que parecía ser un ramo de rosas en sus brazos, pero estas eran diferentes a las que comúnmente se obsequian, estas tenían menos pétalos y eran de un color rosado.
—Rosas salvajes— Hablo nuevamente el kendoista, sacando de su estado de shock a la joven —Visualmente no son tan hermosas como las rosas rojas, pero su aroma es mucho más fuerte y dulce de disfrutar— Termino de explicar mientras volvía a acomodar su cabello con una mano.
Kuno se sentía más que satisfecho y orgulloso de la forma tan "elegante" que había llevado hasta este momento su confesión, solo faltaba un paso y podría retirarse para terminar de cautivar a la joven de cabello rojo, al menos esto fue así hasta que escucho un murmullo de su parte.
—Disculpa, ¿Podrías repetir eso último? — Pregunto, desconfiando de lo que sus oídos alcanzaron a entender.
—Dije... ¿Qué pretendes con todo esto? — Volvió a decir la joven mientras apretaba levemente el ramo en sus manos, comenzando a maltratar algunas de las rosas.
— ¡Oh por supuesto! — Exclamo completamente ignorante de los pensamientos hostiles que comenzaban a formarse en la mente de su más reciente amor —Todo esto es una humilde confesión de mis sentimientos—
Ranma estaba paralizado, en el corto año que llego a vivir con su maldición negaría que es la primera vez que nota como un hombre intenta acercarse con las mismas intenciones que el kendoista.
—No... —
Esta era una de las cosas que más repudiaba de su condición, el cómo estos hombres esperaban recibir una respuesta positiva de su parte mientras que él tenia que callar su secreto por la vergüenza que le causaba.
— ¿Eh?... Creo que mis oídos me están fallando bastante el día de hoy— Trataba de evadir la obvia realidad mientras tocaba su frente —Por un momento creí escucharte decir... —
— ¡NO! — Grito la joven de cabello rojo mientras tiraba el ramo de rosas — ¡Estoy harto de esto! — Exclamaba mientras sujetaba cada lado de su cabeza en clara desesperación.
Pero lo que más detestaba... Es el cómo estas situaciones siempre lo confundían.
—... ¿Te encuentras bien? — Pregunto el joven mientras se acercaba a la chica de cabello rojo, siendo esta la primera vez que fue sacado de sus delirios de grandeza.
— ¡POR SUPUESTO QUE NO ESTOY BIEN! — Grito con más intensidad comenzando a sentir como salían lágrimas de sus ojos, lágrimas de frustración — ¿¡Cómo puedes decir eso cuando llevas acosando a Akane por meses!? —
Por un momento el kendoista retrocedió, sintiendo como algo dentro del despertaba por primera vez, algo que al parecer nunca había sentido... Culpa.
—T-te equivocas... Mis sentimientos por Akane son puros, yo... — Trato de negar y regresar a su actitud extravagante.
—Entonces si esos sentimientos son tan "puros"... — Trataba de secar sus lágrimas pero era imposible, estas no se detenían y solo lograban molestarle aún más — ¡DIME PORQUE TE ATREVEZ A CONFEESARTE A ALGUIEN MAS! — Volvió a contraatacar, esta vez sujetando el cuello de su keikogi para evitar que escapara a sus falsas ilusiones.
—Y-yo... — Por primera vez estaba sin palabras, se sentía acorralado de un modo que nunca había experimentado.
— ¿Siquiera alguna vez te detuviste a pensar en cómo se sentía ella? — Sus lágrimas comenzaban a nublar su vista, pero no pensaba desistir, no cuando estaba logrando entrar en razón al kendoista — ¡Akane no te ama, no le gustas, NI SIQUIERA ESTA REMOTAMENTE INTERESADA EN TI! —
— ¿Cómo lo sabes?... —
— ¡Porque yo... — Finalmente no pudo más, había perdido todas sus fuerzas y termino soltando al chico al mismo tiempo que se dejó caer de rodillas en el césped —Éramos amigos... Ella, Ranma y yo, pero ella no quiere ser amiga de Ranma por su estúpido compromiso y ese estúpido desafío que tu creaste—
—Saotome y Akane Tendo... ¿Son solo amigos? —
—Al menos así era... hasta que su odio a los hombres los alejo... —
La mente de Kuno nunca había estado tan clara como este momento, pero aun había algo que no lograba comprender.
— ¿Cómo conoces a Saotome? —
— ¡Es porque yo... — Calló, era su turno de quedarse sin palabras —No puedo decirle la verdad, terminaría empeorando todo— Pensó la joven mientras sentía como el viento seguía moviendo su cabello y sus lágrimas comenzaban a parar —Yo... Somos familia— Trataba de secar su rostro usando solo sus manos hasta que noto como el joven le entregaba un pañuelo y se sentaba a su lado —Ranma es mi hermano— Por un momento dudo de si debería de tomar el pañuelo, pero al final decidió tomarlo y limpiar su rostro.
Esto cambio por completo la perspectiva del joven, pues por unos instantes vio en aquella joven una imagen que le recordaba a su propia hermana, mostrando un lado de él que casi nadie conocía... un hermano protector.
—Entiendo... — Suspiraba el kendoista mientras observaba los pocos rayos del sol del día —En ese caso deberé de pedirte perdón, tanto a ti como tu hermano y... — Cerro los ojos por un momento, sintiendo un nudo en su garganta junto con un dolor en su pecho —Sobre todo a Akane Tendo, sé que esto no borrara del todo mis acciones, pero de algún modo debo hacerme responsable—
Ranma estaba sin palabras, a pesar de que nada ocurrió de acuerdo a su plan parecía que había logrado llegar a un acuerdo con Kuno.
—Gracias por entender— Respiro profundo y se levantó limpiando un poco su ropa del polvo —Entonces me retiro—
Estaba por irse hasta que el kendoista le pregunto algo
—Espera, ¿Cuál es tu nombre? —
Se detuvo por unos instantes, observando el pañuelo en su mano, volteo y miro el ramo de rosas en el césped.
—Mi nombre... — Guardo el pañuelo en su bolsillo y se acercó al ramo para tomar la única rosa que sobrevivió a su agresividad —Es Ranko Saotome— Acomodo el tallo de la rosa en su oreja y volteo por última vez observando directo a los ojos a Kuno.
No dijo nada más, solo lo observo por unos instantes con una mirada indescifrable, así fue hasta que no hubo más rayos de sol y el joven intentara hablar nuevamente. Ranko fue más rápida, pues antes de que pudiera decir algo más, la joven de cabellos rojos se encontraba corriendo, alejándose de aquel lugar tan rápido como sus piernas le permitían.
Sentía una extraña sensación de libertad, su cabello se movía con el viento y aun podía detectar el aroma de la rosa, no sabía porque se sentía de esta forma pues su mente está hecha un caos, pero a pesar de todo una sonrisa comenzó a formarse en su rostro.
Más tarde en el Dojo Tendo
Para su suerte parecía que nadie volvió a entrar en la habitación durante su ausencia, Ranma inspeccionaba el lugar, buscando un lugar donde guardar todo lo relacionado a su reciente escapada, abriendo el armario encontró una pequeña puerta en el piso donde podría guardar cualquier cosa que quisiera esconder de su padre; en esta metió el cuaderno donde escribió sus borradores, la carta que le escribió Kuno, su pañuelo y la rosa.
Finalmente volvió a atar su cabello en una trenza, respirando profundo con la esperanza de que el día de mañana sea uno mucho mejor que este.
Notas de la autora:
- Como podrán ver, la dinámica que habrá entre Ranma/Ranko y Kuno también es diferente, pero esto no quiere decir que va a dejar de ser un rival para Ranma, simplemente que las circunstancias serán otras.
- ¿Acaso Ranko mostro interés en Kuno? No exactamente, pues incluso el mismo Ranma no sabe ni siquiera como sentirse al respecto.
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