Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es MrsK81, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is MrsK81, I'm just translating her amazing words.


Thank you MrsK81 for giving me the chance to share your story in another language!


Capítulo 16

¿Te veré antes de la fiesta? E x

Por muchas ganas que tuviera de verlo, tenía planeado todo un día de mimos. Amber, Carmen y yo estábamos teniendo un día juntas en el apartamento haciéndonos manicuras, pedicuras y tratamientos faciales, luego ellas me ayudarían a alistarme para la fiesta.

Ya había elegido mi ropa y no podía esperar a ver la reacción de Edward. Aunque ya ansiaba el final de la noche cuando pudiéramos irnos juntos, también quería atormentarlo un poco más por insistir en mantener en secreto quién sería su cita para la fiesta. El vestido sin espalda era corto, me llegaba a medio muslo, y estaba hecho de una ajustada tela con lentejuelas que era perfecta para una fiesta.

Nop. B x

—Dios mío, Bella, te vas a ver como una bola de discoteca super buenísima —dijo Carmen efusivamente y fruncí el ceño.

—¿Bola de discoteca? —gruñí y miré mi reflejo—. Ese no es el look que estaba intentando tener, Carmen.

—Lo dije como halago —protestó.

—¿Cómo es que decirle a alguien que parece una jodida bola de discoteca es un halago, Carmen? —dijo Amber y me indicó que girara frente a ella—. No sé qué se ha estado fumando ella, Bella, pero prometo que no hay nada de bolas de discoteca a la vista. Diría que tal vez al final de la noche habrá un par de bolas palpitando en cierto Sr. Cullen, pero eso es todo.

—Eso espero —me reí—. ¿A dónde irán ustedes esta noche?

—Todavía no decidimos, pero te mandaremos mensaje y si la fiesta está super aburrida, siempre puedes unirte a nosotras —sugirió Carmen.

—Entre más aburrida esté la fiesta, mejor —sonreí y salí hacia la sala—. Estoy esperando que llegue el final de la noche más que cualquier otra cosa.

¿Nop? ¿Es todo lo que me dirás? Estoy herido y solo aquí en el hotel, sin mencionar endemoniadamente caliente porque me rechazaste ayer. E x

Me acomodé en la orilla del sofá con una copa de vino y esperé a que Amber y Carmen me acompañaran. Como todas íbamos a salir, decidimos tomarnos una copa o dos juntas antes de dejar el apartamento.

No recuerdo haberte rechazado en absoluto… ¿tal vez me estás confundiendo con tu cita? ¿Tal vez tu cita pueda ayudarte con tu calentura? B x

Comenzaba a amar este tipo de mensajes más que los dulces.

De repente ya no me siento tan excitado. De hecho, puede que nunca más vuelva a excitarme. E x

¿Quién demonios era su cita? Si no supiera que había perdido a su madre, estaría convencida de que ella era quién lo iba a acompañar.

Entonces, ¿de verdad no vas a venir? Eso es muy decepcionante, Srta. Swan. ¿Qué se supone que haré ahora? E x

Es horrible ser tú, supongo. Te veré en la fiesta, Sr. Cullen. B x

Me reí para mí y me terminé mi vino.

—Vengan, ustedes dos, ya voy en mi segunda copa.

xxx

—¿Aquí? —preguntó Emily cuando el taxi se detuvo afuera de un antiguo almacén—. ¿En serio?

—Al parecer, este es el lugar más popular en la ciudad —me encogí de hombros—. No entiendo por qué, pero es barra libre así que no me quejaré.

Tanya Denali había organizado la fiesta en lo que inicialmente se conocía como Warehouse 97. En su vida anterior había sido una planta embotelladora, pero después de que el negocio cerrara, alguien con un bizarro gusto en arquitectura decidió que sería el lugar perfecto para tener una fiesta.

Para darle crédito a quién quiera que fuera el responsable, el interior no era para nada cómo había esperado que se viera una planta embotelladora, aunque había algunos detalles que se habían mantenido. Las antiguas escaleras de metal se habían quedado en su lugar y llevaban hacia los baños. El espacio inferior era muy grande; al menos treinta mesas estaban esparcidas alrededor de una enorme pista de baile. Señalé la barra en la esquina más lejana y Emily sonrió.

—¿Deberíamos encontrar dónde sentarnos? —preguntó, escaneando el lugar en busca de Seth y Jake—. ¿O te vas a sentar con tu madre y Phil?

—Por muy divertido que suene eso; no —dije y se rio—. Hay un banco grabado con mi nombre en la barra.

—Vamos, Bella. —Tiró de mi brazo—. Veo a Seth por allá.

Miré alrededor del lugar y reconocí a algunas personas. La cabeza hueca de recepción estaba sentada con algunas otras chicas que había visto antes, y me saludó como si fuéramos amigas de toda la vida. A pesar de su monumental cagada con mi pago, le regresé el saludo.

Noté a mi madre y a Phil sentados con Irina, su esposo Elezear y, para mi felicidad, con Kate – sin Edward. No pude evitar sentirme presumida y estaba segura de que tenía la sonrisa más satisfecha en mi cara al saludarlos. Peter Hale, su esposa y Rosalie también estaban en la misma mesa, lo que desafortunadamente significaba que Royce King estaba aquí.

—Genial —le susurré a Emily—. Royce está aquí.

—Sólo vigila tu bebida esta noche —me dijo con seriedad y asentí.

También había tres sillas vacías en la mesa; probablemente dos serían para Edward y su misteriosa cita, pero no estaba segura de la otra. Me pregunté cuánto tardaría para que el Sr. Cabeza de pito llegara, el patán probablemente estaba esperando ver mi reacción cuando entrara. Pues le esperaba una sorpresa, porque está chica ni siquiera reaccionaría a quién quiera que fuera a traer.

—Hola Bella —dijo Alice con dulzura.

—Hola —respondí, todavía indecisa sobre esta nueva versión amigable.

—Bella, este es mi novio Jasper. —Señaló al chico cuyo brazo estaba acomodado flojamente sobre su hombro—. Jazz, esta es Bella. Es la asistente del Sr. Cullen.

—Gusto en conocerte —dijo con un acento sureño en su voz.

Jasper era en realidad algo lindo – incluso con el cabello rubio hasta los hombros que parecía necesitar una lavada y cepillada, pero no era alguien a quién habría imaginado con Alice… o no con la Alice que conocí al principio.

—Igualmente —sonreí y me senté junto a Alice.

Antes de que Emily pudiera sentarse a mi lado, Seth se deslizó hacia la silla y me rodeó los hombros con su brazo.

—Ves, Jakey. Te dije que tendría a la cita más guapa de aquí. —Se rio y luego me codeó juguetonamente.

—No cuenta si ella no sabía que sería tu cita, baboso —Jake le tiró dedo—. Ignóralo, Bella, está actuando como imbécil porque lo dejaron anoche.

—¿Qué? ¿Te dejaron? —pregunté y miré a Seth—. Creí que ella era la indicada, eructaba y todo.

—Al parecer, no es fan de los pedos —dijo con una sonrisa—. Específicamente, echarse pedos mientras teníamos sexo.

—¿No le gustó eso? —me reí—. No puedo imaginar la razón.

—Es mejor que regresé con Jakey Poo allá. No le gusta cuando platico con otras chicas y le dejo de prestar atención —bromeó y Jake le tiró dedo de nuevo; esta vez con ambas manos—. Puedes tener tu silla de regreso, Emily. La mantuve linda y cálida con mi culo.

—Tal vez deberías cambiar la silla —sugerí y Emily hizo una mueca.

Sobre la mesa había dos jarras de agua, tres botellas de vino y una cubeta de hielo que contenía una muy linda botella de champaña. Ciertamente, Phil e Irina no escatimaban en gastos cuando se trataba de sus fiestas.

—¿Vamos a tomar o qué? —preguntó Jake y Alice se encogió de hombros.

—Todavía nadie ha abierto sus botellas. Todos están tomando agua… creo que nadie quiere ser el primero en comenzar —Leah, una de las otras chicas malas que ahora estaba siendo un poco más amable, habló por primera vez.

—Eso es algo estúpido —refunfuñó Seth.

—¿Quieres abrirla entonces? —exclamó Leah y Seth negó con la cabeza—. Eso pensé.

—Al carajo. Yo lo haré. —Me paré y agarré primero la champaña, luchando con el corcho. Explotó ruidosamente y fue como el pistolazo para empezar, porque después de eso todos hicieron lo mismo. Le serví una copa a todos los que ya estaban en la mesa y me senté—. Salud a todos.

—Cásate conmigo, Bella —dijo Seth y me reí.

Durante los siguientes quince minutos, las tres sillas vacías en nuestra mesa se ocuparon por más gente de nuestro piso; Colin, Embry y Claire. Unos cinco minutos después de eso, Jessica apareció en la mesa y de repente se dio cuenta de que no había lugar donde sentarse.

Debí sentirme complacida de verla ahí parada sola como la chica en el exterior que no tenía nadie con quien hablar; sin embargo, al haber estado en esa situación no hace mucho tiempo no pude evitar simpatizar con ella. Justo cuando estaba a punto de irse viéndose muy incómoda, me paré.

—Jessica —la llamé y se giró—. Agarra una silla. Todos nos podemos recorrer, ¿cierto?

—Al carajo con eso. Jessica puede ocupar tu silla, Bella, y tú te puedes sentar justo aquí. —Seth palmeó su regazo y me guiñó.

—Iré por una silla —dijo Jessica en voz baja—. Gracias.

—Por nada —sonreí. Pude haberla dejado que se fuera y que supiera qué se sentía ser una intrusa, pero ¿sabes qué? Era más satisfactorio ser una persona madura.

—¿Dónde está el Sr. Cullen? —preguntó Emily—. Todavía no ha llegado.

—Hicimos una pequeña apuesta sobre a quién traería —dijo Embry—. Entras con quince dólares.

—¿Por quién apostaron? —pregunté incrédula.

—Yo dije que vendría con Kate Denali —me dijo Alice—. Y Leah dijo que con Tanya.

—Casi atinaste —le dije a Alice—. Irina le preguntó si podía acompañarla, pero él ya tenía una cita.

—¿Quién? —se acercó a mí y agregó—: Porque si sabes quién es deberías pagar los quince dólares y ganar la apuesta; anoche ya llevábamos noventa y cinco dólares.

—La verdad no tengo ni idea —me reí.

—Pregúntale a Jake por quién apostó él —dijo Seth, apenas conteniendo la risa.

—¿Por quién? —preguntó Emily—. ¿Y por qué demonios no me dijeron sobre esta apuesta?

—Pudiste haber enviado a Bella para que espiara por ti —le dijo Seth—. Vamos, Jake, diles.

—Pues… sólo porque fui el último en entrar a la apuesta. Todos los demás ya habían elegido a las buenas opciones… —vaciló y me miró con nerviosismo—. Por ti.

—¿Por mí? —pregunté sorprendida—. ¿En serio?

—No es que piense que te lo estés follando ni nada así… sólo pensé que tendría una mínima posibilidad de ganar si él decidía traerte porque eres hija de Phil —Jake se encogió de hombros—. Perdón.

—¿Por qué no podría estar follando con él? —dijo Alice y gemí.

—¿En serio? —Me terminé los últimos tragos de champaña y rellené rápidamente mi copa.

—Ella es guapa… él es atractivo… creo que se verían lindos juntos.

—¿Crees que él es atractivo? —gruñó Jasper y Alice le palmeó la mejilla con una sonrisa.

—Es simple, Bella es dulce y Cullen es un cabrón —dijo Seth como si fuera muy obvio—. Mi chica tiene mejor gusto como para acostarse con Cullen.

—Se supone que estamos hablando de quién es la cita de Ed… del Sr. Cullen, claramente no soy yo así que, ¿podemos volver al tema? —me terminé otra copa de champaña, no lidiaba muy bien con ser el centro de atención.

Emily susurró en mi oído.

—¿Por qué te estás sonrojando?

La ignoré y mejor abrí una de las botellas de vino.

—¿Alguien quiere vino?

Cuando me paré para servirlo, miré hacia la puerta y fue justo entonces cuando llegó Edward. No fui la única que lo vio y Jake se soltó riendo inmediatamente.

—Pues parece que el dinero se reparte porque estoy seguro que nadie imaginó esto. —No estaba siendo para nada discreto y para ser honesta era toda una visión.

Sonreí y me senté de nuevo, la imagen de la Sra. Goff con su brazo entrelazado con el de Edward mientras él la acompañaba al cruzar el lugar era mejor que cualquier otro escenario que pude haber imaginado en mi cabeza.

—Así se hace, Sra. Goff —Emily se rio entre dientes—. En realidad, fue algo muy dulce de parte del Sr. Cullen.

—¿Verdad que sí? —dijo Alice y luego miró a Jessica—. Te dije que no era tan malo, Jess.

—Tal vez es noventa y nueve por ciento patán y cinco por ciento aceptable —dijo Jessica y me reí—. No sé cómo aguantas trabajar con él.

—Ella no comete errores —dijo Emily—. Deberías intentarlo, Jess.

Miré hacia la mesa de Edward, le había sacado la silla a la Sra. Goff para que se sentara. Nuestras miradas se encontraron por un brevísimo momento y sonreí rápidamente antes de apartar la vista.

La conversación en nuestra mesa se alejó del tema del Sr. Cullen y su acompañante, y comenzaron a platicar entre ellos. El lugar se llenó rápidamente y justo antes de las siete y media, la única silla vacía era la que estaba en la mesa de Edward, todavía no había averiguado para quién era.

Escuché el zumbido de un micrófono y alguien golpeteando su copa para llamar la atención de todos. Phil estaba parado a punto de dar un discurso.

—Espero que sea más corto que el que dio Peter en la fiesta de Navidad del año pasado —susurró Emily—. Habló y habló sin parar… fue muy aburrido.

—Buenas noches a todos. Estoy encantado con el increíble resultado para poder darles una gran fiesta de despedida a dos de nuestros amigos. —Señaló a Peter y a la Sra. Goff, y todos aplaudimos—. No los aburriré con historias graciosas e interminables mensajes de agradecimiento. Creo que todos tuvimos suficiente con la fiesta de Navidad del año pasado cuando Irina decidió que Peter debía dar su último discurso.

Todos comenzaron a reír, incluso Peter.

—Es con una gran cantidad de tristeza con la que tenemos que dejar atrás a los tres niños ingenuos que fundaron Denali, Dwyer y Hale hace tantos años, pero creo que todos podemos jubilarnos ahora con la seguridad que brinda el saber que logramos alcanzar algo muy extraordinario. Peter, amigo mío, te deseamos todo lo mejor para tus años venideros, y Sarah, siéntete libre de enviárnoslo de regreso si en unos meses te vuelve loca estando en casa. Peter, ¿te gustaría decir algunas palabras?

Escuché un gemido colectivo cuando Peter se paró y tomó el micrófono de Phil.

—Gracias, Phil. Primero que nada, me gustaría agradecerles a todos…

—Gracias, Peter, ese fue un discurso muy conmovedor. —Rápidamente le quitó el micrófono a Peter y todos comenzamos a aplaudir de nuevo. Phil se rio y tomó la mano de Peter—. Ahora, sigue usted, Sra. Goff. Confío en que será corto y dulce.

La vi negar con la cabeza cuando le entregó el micrófono. En lugar de ella, Irina lo tomó de la mano de Phil y se levantó.

—Mi querida amiga, nos has dado años y años de servicio impecable y la gratitud que sentimos por ello no se puede describir con palabras.

—Yo podría intentarlo —bromeó Peter y otra vez todos se rieron en voz alta.

—No fue tan divertido —susurré y Emily asintió.

—Si escuchas bien, hay dos tipos de risa. El primer coro de gente es de lameculos riéndose de cualquier cosa que creen que debería ser percibido como gracioso. Luego están los que se ríen de los lameculos por ser tan patéticos.

—Tenemos un regalo para ti, uno que esperamos te encante. Consideramos muchas cosas, pero decidimos que esto era más apropiado. —Irina le entregó un sobre blanco a la Sra. Goff y comenzó a llorar en cuanto lo abrió—. De parte de todos tus colegas aquí en D. D. H., queremos desearte suerte en tus próximos proyectos, comenzando con un crucero alrededor del mundo. Hay un boleto extra ahí para un invitado si hay alguien con quien quisieras compartirlo.

—Peter está disponible —comentó Sarah Hale y de nuevo todos se rieron, aunque yo sí lo encontré muy gracioso.

—Lameculos —bromeó Emily y le saqué la lengua.

—Siguiendo el ejemplo de Phil, seré breve, disfruten todos de esta noche y estaríamos brindando con champaña justo ahora, pero creo que ya todos se terminaron sus botellas.

Seth se soltó riendo y me señaló.

—La culpa es de ella.

—Seth —siseé.

—Debí saber que fuiste tú, Bella —bromeó y me sonrojé fuertemente—. Diviértanse, damas y caballeros. Es todo.

Se sentó de nuevo, las luces se atenuaron y la música comenzó a sonar ruidosamente. Hice un pequeño puchero porque con esta luz no podía ver bien a Edward.

—¿No nos darán algo de comer? —preguntó Jake—. Estoy hambriento.

—Al carajo con la comida —le dijo Jessica—. La barra libre es suficiente para mí.

—Brindo por eso —dije.

Mi teléfono vibró con un mensaje de Edward. Me recargué en la silla, manteniendo la pantalla oculta.

No creo que pueda mantenerme lejos de ti esta noche, no en ese vestido. E x

Tendrás que hacerlo porque me temo que follarme en una de estas mesas no es algo que vaya a suceder. B x

Dios, me estás matando. E x

Me encanta tu acompañante – fue perfecto. ¿Sabías que había una apuesta sobre a quién traerías? Si me hubieras dicho, pude habernos ganado cien dólares. B x

Maldición, ¿cien dólares, en serio? Pude haberme jubilado. E x

No te burles de mí, cabeza de pito. Soy una persona pobre ahora, ¿recuerdas? B x

—¿Con quién hablas? —preguntó Emily, intentando leer mi teléfono.

—Con nadie —le dije, llevándome el celular al pecho—. Chismosa.

—Somos amigas, ¿cierto? Las amigas deberían contarse todo —argumentó.

—¿Todo?

—Todo —asintió.

—Tienes razón. Primero que nada, usualmente me llega la regla cerca del día once. No suelo sufrir de cólicos fuertes y esas cosas, pero sí sufro un serio problema de antojo por chocolate. Cuando como comida india me altera el sistema digestivo…

—Vaya. —Agitó las manos con fuerza—. ¿Qué demonios?

—Dijiste que las amigas debían contarse todo —dije con inocencia.

—Bien, qué graciosa. —Me entrecerró los ojos—. Pero algo está pasando y descubriré de qué se trata.

—Buenas suerte con eso. —Le guiñé y me paré—. Iré a la barra antes de que mi madre me convoque a su mesa. Me ofrecería a traerte una bebida, Emily, pero creo que mis manos estarán llenas con las que voy a pedir para mí.

Me acerqué a la barra y tomé asiento mientras esperaba que me atendieran. La chica sirviendo asintió en mi dirección para darme a entender que me había visto. Miré el espejo que estaba detrás de la barra y me fijé que veía perfecto a Edward. Estaba platicando con la Sra. Goff y Sarah Hale. Lo vi reírse, pero era su risa de trabajo – la risa formal, recatada y reprimida.

—Castaña, ojos cafés, piernas de muerte y malditamente preciosa. —Me giré y quedé de frente a un hombre muy alto y fornido que me sonreía.

—No necesito un perfil para un sitio de citas, muchas gracias, pero estoy segura de que se me puede ocurrir uno para ti —le dije de forma altanera. Apuesto o no, no tenía paciencia para cabrones arrogantes como él; mis manos estaban llenas con el que ya tenía—. Chico con exceso de confianza con necesidad de un trasplante de personalidad busca una chica igualmente tonta y pretenciosa con quien intercambiar neuronas.

—Mordaz, graciosa y feroz —siguió y casi lo golpeo—. Tienes que ser Bella. He escuchado mucho sobre ti.

—¿Quién demonios eres? —pregunté, sintiéndome cada vez más molesta.

—Soy el chico que estaba al otro lado del teléfono cuando decidiste darle una mamada a Eddie. —Se rio—. Ese fue un buen movimiento.

—¿Eres Emmett? —pregunté y asintió.

—Gusto en conocerte al fin —dijo y se sentó a mi lado—. He estado muriendo por echarle un vistazo a la chica que tiene agarrado a mi amigo de las bolas.

—Hago lo mejor que puedo —dije y se rio de nuevo—. Eres la silla vacía, o sea, en la mesa.

—Estaba intentando llegar elegantemente tarde. —Meneó la cabeza—. Pero me perdí buscando este lugar y ya todos se estaban divirtiendo demasiado como para notar mi entrada bien planeada.

—Deberías agregar "Busca mujer con sentido de orientación" a tu perfil. —Sonreí y aplaudió, sus hombros se sacudieron cuando se rio.

—Creo que eres exactamente lo que él necesita, Bella Swan. Puede que todavía no se haya dado cuenta, pero confía en mí cuando te digo que lo notará.

Si no hubiera estado ya completamente encantada con el hombre más guapo de este lugar, pude haber encontrado a Emmett muy atractivo. Tenía unos ojos azules muy amigables y cabello rizado color café oscuro, el cual se veía muy lindo en un hombre tan enorme.

—Estarás con nosotros en San Francisco, ¿cierto?

—Sí —dije, asintiendo.

—Entonces guardaré mis otras preguntas para entonces —me guiñó.

—¿Otras preguntas?

—Las que no debería hacer frente a testigos. —Agitó las cejas y luego soltó un silbido por lo bajo—. Hablando de testigos, tenemos uno justo ahora y no se ve feliz de verme hablando contigo a solas.

—¿Quién? —pregunté y seguí su línea de visión hacia el espejo detrás de la barra.

Sonreí cuando noté que Edward nos estaba viendo y Emmett tenía razón, no se veía para nada contento – de hecho, se veía completamente celoso.

—A veces es tan odioso —Emmett se rio entre dientes y se levantó—. Un gusto conocerte, Bella.

—Igualmente, Emmett —sonreí—. Dile que digo que se relaje y se la pase bien. No quiero ir a casa con un aguafiestas.

—Le diré esas palabras exactas con mucho gusto —dijo y lo miré caminar hacia la mesa.

Se sentó junto a Edward y se acercó para decirle algo discretamente. La mirada de Edward se alzó hacia mí y lo vi sonreír. Emmett le palmeó la espalda y pude escuchar su retumbante risa hasta la barra.

—¿Qué puedo ofrecerte? —la camarera estaba parada frente a mí.

—Quiero un shot de tequila y un Cosmo —sonreí y asintió.

—De inmediato.

Diez minutos y dos shots de tequila después, me tomé mi Cosmo que seguía completo y comencé a caminar de regreso a mi mesa. Mi mamá me vio y se levantó para hacerme una seña.

—Bella —gritó—. Ven a sentarte con nosotros por unos minutos.

Asentí con reticencia y cambié de dirección. Sentarme con esta gente no era parte de mi plan para la noche y sentarme tan cerca de Edward podría tener terribles consecuencias.

—Sólo siéntate lo más alejada posible de él —murmuré para mí, pero al llegar a la mesa sólo había una silla disponible y estaba justo junto a Royce—. Aw mierda.

Rodeé la mesa para llegar con mi madre primero y me agaché para abrazarla.

—Hola mamá —le dije y me besó la mejilla.

—Te ves muy bonita, Bella. —Sonrió—. Siéntate, cariño, te he extrañado.

—Seguro —dije, atrapé la mirada de Edward y noté que se veía muy enojado—. Um…

—Siéntate aquí, Bella —dijo Emmett, parándose rápidamente de un brinco—. Iré a presentarme con algunas de las otras personas.

—Gracias Emmett. —Suspiré aliviada y me acerqué a él para susurrarle—. Podría besarte justo ahora.

—Creo que Eddie aceptaría eso antes que dejarte sentar junto a ese saco de mierda —me dijo por lo bajo.

—Debes regresar pronto, Emmett —dijo mamá de forma efusiva—. Ha sido muy divertido estar aquí contigo.

—Claro, Sra. Dwyer. —Le dedicó un saludo y luego se acercó a la mesa donde yo había estado sentada antes.

—Hola Bella. —Me saludó Kate Denali—. Me encanta ese vestido.

—Gracias —dije, y sentí que todos me veían.

—¿Estás disfrutando de tu nuevo trabajo? —me preguntó Rosalie, alzando la nariz—. No sé cómo es que no le dijiste a Phil y Renee que se fueran al demonio. Se llama darse a respetar, chica.

—Rosalie —advirtió Peter cuando se terminó lo que parecía ser un vaso de whiskey—. Creo que necesitas calmarte.

—No estoy de acuerdo —respondió mordaz.

—De hecho, lo estoy disfrutando —dije, esperando disipar un poco la tensión—. Claro que extraño mis tarjetas de crédito… estoy teniendo síndrome de abstinencia de compras.

Se rio de mi broma.

—Ven a buscarme mañana, te dejaré usar mi tarjeta de crédito para que tengas tu dosis.

—¿Deberíamos tomar el primer vuelo a LA e ir a Rodeo Drive? —me reí.

—Me gusta el plan —dijo y agarró una botella medio vacía de vino, tomando directamente de la botella.

—Rose, al menos sírvetelo en un vaso —siseó Royce—. Intenta comportarte, ¿sí?

—Royce, querido, cuando tú descubras cómo mirar lascivamente de forma discreta a cada chica de este jodido lugar, yo consideraré tomar de un jodido vaso, ¿de acuerdo? —Rose le dio otro trago para dejar en claro su punto.

—Estás actuando como una loca —le murmuró.

—¿De verdad? Yo creo que has mirado más las piernas de Bella en los últimos cinco minutos que cualquier otra cosa. Es ella o Edward quién tiene tu atención… oye supongo que eso sería algo diferente. ¿Por qué detenerte con sólo las chicas, eh Royce? —se bebió el resto de la botella y luego se paró de forma inestable—. Al carajo con esto, necesito una bebida de verdad.

Sentí esa misma inquietud cuando noté la mirada de Royce en mí y quise seguir a Rosalie al irse. Sentí la pierna de Edward presionarse con la mía; no lo miré, pero sabía que él estaba haciendo su mejor esfuerzo para distraerme de Royce. ¿O tal vez intentaba distraerse a sí mismo?

—Ha bebido mucho —nos dijo Royce—. Han sido unos meses difíciles para ella.

Nadie dijo nada, pero algunas personas sonrieron con simpatía, incluyendo a mi madre. Hice una nota mental de preguntarle qué sucedía la próxima vez que tuviera oportunidad de hablar con ella.

—Pensé que traerías a tu nuevo novio —me preguntó mamá y gemí—. Cuéntanos sobre él.

—No sabía que estabas saliendo con alguien, Bella —comentó Kate—. ¿Quién es?

—No estoy… yo… —lo negué y Phil bufó—. Quiero decir, no es nada… ya saben… estamos… preferiría no hablar sobre eso.

Mamá sonrió.

—Aw, mira a mi pequeña nerviosa por este chico misterioso. Sólo dinos cómo se conocieron.

—Um… —le di un gran trago a mi bebida, intentando ganar tiempo, pero estas personas eran como langostas.

—¿Cuánto tiempo llevan saliendo? —preguntó Irina y casi empiezo a llorar.

—En realidad, no es nada serio… nos conocimos en un club hace más o menos un mes, y lo he visto un par de veces desde entonces. No hay nada más. —Los miré esperando que eso fuera suficiente.

—Entonces, ¿qué edad tiene?

Claramente no fue suficiente.

—Pregúntenle a Edward —dijo Phil de forma casual.

—¿A mí? —farfulló Edward, mirando alrededor de la mesa como si estuviera en un juicio.

¿Quieres que sea más obvio, Sr. Cullen?

—¿Por qué sabría Edward sobre el novio de Bella? —preguntó Irina.

—Le dije que llegara al fondo de esto —dijo y me relajé—. ¿Descubriste algo al respecto?

Edward negó con la cabeza.

—No suelo entrometerme, Phil. Lo que ella haga en su tiempo personal en realidad no me interesa.

No iba a mentir, la forma en que lo dijo… tan indiferente y calmado – carajo, dolió y tuve que apretar los dientes al decir:

—¿Podemos dejar el tema? Mamá, si conociera a alguien de quien valiera la pena hablar, créeme que te diría. En esta situación, mi silencio dice más que mis palabras.

—Lo siento, Bella —dijo Irina con mi madre asintiendo animadamente tras de ella—. Estuvo mal de nuestra parte estar fisgoneando.

—Iré por un trago —dije y me puse de pie. Por la comisura del ojo vi a Emmett saltando en la pista de baile con algunos chicos del departamento de IT—. Un comentario rápido… todos los del trabajo están aquí. Todos están felices, se la están pasando bien y se están mezclando con gente con la que normalmente no hablan. Deberían intentarlo; aparte de Emmett, todos ustedes están aquí sentados hablando con las mismas personas como si hubieran salido a tomar un café. ¿Qué tiene eso de divertido?

Me fui hacia la barra, enojada con mi madre por sacar el tema de mi novio, e igualmente enojada con Edward por ser tan jodidamente patán al responder la pregunta de Phil.

—Qué se vaya al carajo —murmuré.

Cinco minutos, un tequila y un Cosmo más tarde… me tambaleé de regreso para hablar con Emily.

—¡Bella está borracha! —gritó Seth cuando me dejé caer en mi silla.

—Ni siquiera voy a intentar negarlo —sonreí.

—Creímos que te habíamos perdido con la gente importante —me dijo Alice y negué con la cabeza.

—Fue una distracción irritante, pero necesaria para saludar a mi madre. —Noté que habían repuesto el vino de nuestra mesa, así que agarré una de las botellas y rellené las copas de todos—. Ahora que ya me escapé de los cabezas de pito, quiero divertirme.

—¿Cabezas de pito? Has estado pasando mucho tiempo con Seth —se burló Jake.

—Oye hombre, eso fue idea de Bella… pero definitivamente me lo voy a robar. —Seth alzó su copa—. ¿Qué les parece si brindamos?

—¿Por qué estamos brindando? —preguntó Emily, alzando su copa con todos los demás.

—¡Por los cabezas de pito! —gritó Seth.

—¡Por los cabezas de pito! —estuve de acuerdo y moví la copa a mis labios.

—No, no —dijo Emily y me detuvo—. No puedes beber antes de chocar las copas.

Clinc —dije, topando su copa—. Ahora bebe.

—No puedo creer que les dijeras cabezas de pito a la gente importante —susurró Alice.

—No a todos. —Me encogí de hombros—. Sólo a una minoría específica.

—¿Y esa minoría específica es alto, excesivamente apuesto y me avergüenza decir que lo noté, pero… tiene un culo malditamente bueno? —Emily me guiñó un ojo y me sonrojé inmediatamente.

—¿Tú también notaste que el culo de Peter Hale es super lindo? —bromeé.

—Ew. —Alice hizo una mueca y Emily se rio—. A menos de que esa minoría específica involucre a alguien menor de treinta y cinco años, no estoy segura de querer saber.

—Supongo que la minoría especifica definitivamente tiene menos de treinta y cinco —Emily sonrió.

—Quién es la minoría especifica… o qué edad tiene es totalmente irrelevante. —Consideré servirles a todos otra copa, luego decidí sólo mantener la botella cerca de mí—. Ellos son, como ya dije anteriormente, unos cabezas de pito… que se joda la minoría específica y que se jodan los cabezas de pito.

—¿Qué se jodan los cabezas de pito o jodamos con los cabezas de pito? —preguntó Emily y le tiré dedo, esperaba recordar esta conversación mañana para poder preparar mi discurso de negación otra vez.

—No habrá nada de joder con los cabezas de pito… absolutamente nada de joder con los cabezas de pito. Sólo estoy haciendo una observación… sólo jodan a los cabezas de pito. —Moví mi copa en el aire de nuevo.

—¿Vamos a brindar otra vez? —preguntó Seth y me reí.

—Algo así… ahora vamos a decir que jodan a los cabezas de pito —le dijo Alice.

—¿Qué jodan a los cabezas de pito? —preguntó y asentí.

—¡Jodan a todos los cabezas de pito!

Nadie más se unió a mí; de hecho, todos se quedaron extrañamente callados y comenzaron a bajar la vista hacia la mesa, a mirar por todo el lugar y a sus celulares. Mirando a todos lados menos a mí… ¿o detrás de mí, tal vez? Me di la vuelta y vi la minoría específica de cabezas de pito parado ahí con las manos en los bolsillos.

El silencio se extendió durante varios segundos incómodos, cuando de repente Edward alzó su propia copa y sonrió.

—Jodan a todos los cabezas de pito.

Siete palabras – eso fue lo que se necesitó para cambiarlo todo. Ya no estaba pensando jodan a los cabezas de pito, estaba pensando quiero follar a este cabeza de pito y cada persona en la mesa se soltó riendo. Seth le aplaudió a Edward como si acabara de salvar el planeta de una aniquilación y el Sr. Cullen, famoso por ser una persona difícil, se acababa de ganar un tipo de respeto diferente. Recorriéndonos un poco más, nuestra mesa que ya estaba saturada ganó otra silla y Edward tomó asiento entre Seth y Jake.

—¿Se la están pasando bien? —preguntó Edward casi con timidez.

—Es barra libre, bocadillos gratis y montones de chicas guapas en sexys vestiditos… esta fiesta es maravillosa —dijo Seth y Edward sonrió—. Ese es el beneficio de ser un chico cualquiera del departamento de arte en lugar de ser alguien como usted, Sr. Cullen. Existe la posibilidad de que me pueda llevar a una de estas chicas a casa al final de la noche… qué dices, Bella, ¿puedo sacudir tu mundo esta noche?

Casi me encojo cuando me guiñó. Aunque Edward estaba haciendo un muy buen trabajo en mantener el rostro tranquilo, pude notar que su mandíbula se tensó casi de inmediato y creí que la copa en su mano se iba a quebrar por lo fuerte que la estaba agarrando.

—Creo que paso, Seth —dije, intentando sonar apenada y no asustada por su vida—. Creo que esta noche sólo iré a casa a vomitar.

—Por pensar en ti sacudiéndole el mundo —le dijo Jessica a Seth y él se encogió de hombros.

—Un pez menos en el estanque, pero hay muchos más para pescar al final de la noche. —Se paró y rodeó la mesa para llegar a mí, pasando su brazo sobre mis hombros—. Sabes que sólo estoy jugando, ¿cierto? Sólo me divierto bromeando contigo.

—Entonces, ¿no quieres llevarme a casa y sacudir mi mundo? —pregunté haciendo un puchero.

—No eres lo suficientemente pedorra para mí, Bella —bromeó y luego señaló a Jake—. Vamos, Black. Vayamos a pescar.

Mi celular vibró mientras los veía acercarse bailando a un grupo de chicas. Sabía quién era incluso antes de mirar el mensaje.

Este cabeza de pito está muy apenado por la forma en que actuó frente a Phil. ¿Me perdonas? E x

Sonreí para mí y elegí no contestar. Probablemente no era buena idea que nuestros teléfonos estuvieran vibrando mientras estábamos a unos pies de distancia. Emily se fue a la barra y Jessica estaba metida en una conversación con Jasper y Alice, dejándome sólo con Edward lo suficiente cerca para platicar.

—¿Te la estás pasando bien? —preguntó de forma torpe.

—Sí —dije—. ¿Y tú?

—De hecho, sí —asintió.

No pude pensar en nada más qué decirle, podía pensar en muchas cosas que hacerle… pero las palabras no se me ocurrían. Él parecía encontrar que este momento uno a uno en público era un poco difícil de manejar y nos quedamos sentados en silencio.

—Iré al tocador. —Me paré lentamente, probando mi balance.

Podía sentir sus ojos en mi culo mientras caminaba hacia las escaleras y si existía la más mínima posibilidad de que pudiéramos salirnos con la nuestra, querría que me siguiera. Creo que el que los baños estuvieran subiendo una escalera que no era apta para tacones significaba que las chicas no se congregarían afuera del baño como siempre pasaba y aparte de otra chica que se fue cuando yo estaba entrando, no había absolutamente nadie cerca.

—Qué desperdicio —dije para mí.

Estaba retocando mi labial y arreglándome el cabello cuando se abrió la puerta, mi corazón se saltó un latido y miré alrededor con entusiasmo.

—Oh, hola —le dije a Emily y se rio.

—¿Esperabas a alguien más?

—Seth y yo organizamos un pequeño encuentro en el baño. —Puse los ojos en blanco—. Apúrate y vete en caso de que aparezca por aquí.

No se molestó en cerrar la puerta del cubículo y ésta se abrió ligeramente.

—Dios, Emily, no quiero verte orinar.

—Pues no veas.

—Tampoco quiero oírte orinar —gruñí.

—Entonces canta o algo así. —Se rio.

Cuando se abrió la puerta por segunda vez apenas tuve tiempo de girarme antes de que me empujaran contra la pared y un par de labios hambrientos se posaran sobre los míos. Me sorprendió tanto que tardé unos segundos en comprender que Edward y yo definitivamente no estábamos solos en el baño.

Lo empujé.

—Detente —susurré.

—¿Por qué? —murmuró, besándome de nuevo.

—En serio —repetí—. Tienes que detenerte. No estamos…

Cuando comencé a decirlo, se escuchó que jalaron la cadena del baño y la puerta del cubículo se abrió.

—Disculpen —dijo Emily con una sonrisita—. Necesito lavarme las manos.

¡Nos atraparon!

Edward…

Oh carajo… carajo, carajo, carajo.


Oh-oh, los atraparon por culpa de Edward jaja ¿cómo reaccionará Edward? Hasta ahora no ha mostrado mucho interés por hacer pública su pseudo relación.

Mil gracias como siempre por leer, no olviden dejarme sus comentarios ;)