Una prueba

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Para el desafío del foro Hasta el final de la pradera.

Diez de bastos: "Estar sobrecargado de trabajo, exigirse demasiado, olvidarse de la salud y el bienestar de uno mismo, morder más de lo que uno puede masticar."

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Los ojos se le cierran, pero no puede permitirse dormir. Sus tributos lo necesitan. No es que ninguno de ellos esté en un potencial peligro en ese momento, pero al fin y al cabo están en la Arena. En cualquier momento pueden estar en peligro y Luster no puede dejarlos solos.

Lleva desde que comenzaron los juegos en un constante estado de tensión. Supone que los años siguientes serán más fáciles, ya que formará parte de la alianza profesional, pero este es su primer año y su academia aún no está lista para mandar voluntarios, así que está solo.

–¿Cuánto llevas sin dormir?

Matthew Dashner se sienta a su lado y lo mira con preocupación. Luster se hiergue en su asiento intentando disimular lo cansado que está. No quiere que Dashner piense que está débil y lo aproveche.

–¿Y a ti qué te importa?

Su voz consigue sonar cortante a pesar del cansancio, pero Dashner no parece impresionado y continúa hablando como si Luster no hubiera contestado.

–-Ahora todos los tributos están durmiendo. Es un buen momento para que te vayas. Sabrina y yo nos vamos a turnar esta noche para vigilar a los chicos y si pasa algo llamaremos a sus mentores. Lo hemos acordado con Celina y Michael y podemos hacerlo contigo también.

Sabrina Callahan no parece la clase de persona que le tendería una trampa a nadie, pero ella no está y Luster no se fía de Dashner. Además, claramente los profesionales están fuera de ese acuerdo. De hecho, junto a Matthew y él el único otro vencedor en la sala es Enea Langley, y él es realmente el que le preocupa.

–El año que viene serás de los nuestros porque no nos queda otra, Daniels, pero este año será mejor que tus tributos duerman con los ojos abiertos.

Luster no sabe si Langley tiene intención real de cumplir la amenaza que le hizo en la inauguración de la academia, pero desde luego él no tiene intención de averiguarlo y no va a dejar a sus chicos solos.

Niega con la cabeza enérgicamente y le lanza a Dashner una mirada de desprecio con la que pretende dejarle bien claro que no lo necesita para nada. El primer vencedor de la historia de los juegos lo mira con algo parecido a la condescendencia y se levanta.

–Voy a traerte un café, al menos, y ya de paso otro para mí. ¿Tú quieres algo de la máquina, Langley?

–No, me he traído un termo.

Dashner sale y ambos se quedan solos. Luster se muere de sueño. Reconoce que le vendrá bien el café. De hecho, lleva sobreviviendo a base de café desde que empezaron los juegos. Se frota los ojos con cansancio antes de recordar que los lleva pintados. Debe de haberse dejado la cara echa un desastre.

–Eres cabezota ¿eh?

No esperaba que Langley le dirijiera la palabra y no sabe qué contestar. De todos modos él no espera respuesta.

–No iba en serio, Daniels. No les hemos dicho a nuestros tributos que vayan a por los tuyos. Estaba enfadado en ese momento. Nos hiciste una putada, reconócelo, pero ellos no tienen nada que ver con eso y además el año que viene tendremos que hacer equipo. Puedes irte tranquilo, o al menos todo lo tranquilo que podemos estar en los juegos. Matthew y Sabrina te avisarán si pasa algo. Son como los padres de todos aquí.

–Nunca has tenido intención de mandar a tus tributos a por los míos –Su voz suena pausada y fría. No quiere iniciar una pelea abierta, pero no puede contener el enfado.

–Nunca –le asegura Langley.

–Y entonces –Y ahora sí que sube un poco la voz– ¿Por qué has dejado que me lo crea hasta que casi me muero por la falta de sueño?

–No seas exagerado, no te vas a morir. Solo quería probarte, saber de qué pasta estás hecho. Ya veo que eres testarudo y también bastante resistente.

Langley le dedica una media sonrisa. Luster lo odiaría, pero está demasiado aliviado por poder marcharse y además, en cierto modo comprende la prueba. Quizá Langley y él puedan hacer un buen equipo en el futuro después de todo.

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Ha pasado tiempo, pero me apetecía volver al fandom aunque fuera con una escena tan tonta como esta. Ha sido extraño escribir de Luster así, tan novato y tan cansado, cuando normalmente él lo tiene todo siempre bajo control, pero Linus no iba a ser el único que tuvo un comienzo difícil. Los primeros vencedores, Matthew, Celina, Michael y Sabrina, estaban bastante unidos y en especial Matthew y Sabrina son del tipo de personas que al menos los primeros años intentarían cuidar de los demás. Luego ya habría más vencedores y se irían haciendo grupitos, pero Sabrina y Matthew siempre estarían pendientes de una u otra forma.

La putada de la que Enea habla es que Luster creó la academia sin consentimiento de la presidenta y por eso puso en un aprieto a las otras academias. Además que un tercer aliado no entraba en los planes de Nerea y Enea, aunque a la larga tener a Luster les beneficiará más que otra cosa.