Disclaimer: Esta es la traducción del fic con el mismo nombre, cuya trama, ideas y desarrollo pertenece a Koa-chan, quien muy amablemente me ha permitido compartir. Los personajes mencionados pertenecen a Hiro Mashima, y en esta historia se presentan sin ningún fin de lucro. Está prohibido postear esta traducción/trabajo. Yo, Aricat, no tomo el crédito de esta historia.


WE ARE YOUNG
Track 06: I Wanna Be Free
aka "El segundo nombre de Levy es Amabilidad"

"Is there a heart inside the night? I can feel its vital signs."

- Panic! At the Disco

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Levy McGarden se estaba en los primeros promedios de su clase, provenía de una familia buena y amorosa, y con la manera en que sonreía y reía con sus mejores amigos mientras mantenía sus increíbles calificaciones, la mayoría de la gente pensaría que su vida era buena, pero que podría ser mejor.

Levy todavía no lo llamaría amor, aún. Habría sido muy difícil llamar a sus sentimientos "AMOR". No eran tan fuertes como los que veía en la constante ensoñación de Juvia, pero tampoco eran las constantes negaciones que Erza farfullaba en su obvia atracción por Jellal.

Sus sentimientos eran en parte admiración, en parte fascinación, en parte curiosidad y en parte perdón ... "Levy es una persona inmaculadamente amable", decían sus amigas. Ella lo negaba constantemente: "No puedo ser tan buena", pero sus amigos insistían. Con la forma en que sonreía, realmente no podía refutarlos.

Esa noche, solo quería hacer un nuevo amigo.

Así que, con un paquete de tareas y notas escritas a mano fotocopiadas en sus brazos, siguió caminando con confianza. Levy era una chica tímida fuera de su estrecho círculo de amigos y siempre necesitaba un empujón extra para tratar con otras personas. Tenía los papeles -son su excusa, su razón, su ofensa y su defensa.

La chica de cabello azul se detuvo frente a un complejo de apartamentos, tomó varios tramos de escaleras y finalmente se enfrentó a la puerta de la unidad etiquetada como "Lockser y Redfox".

—Espero que Juvia-chan esté en casa —susurró, pero cuando tocó el timbre, se encontró deseando lo contrario. "No, espero que Gajeel esté solo".

La puerta se abrió y el rostro de Gajeel Redfox la saludó. Arqueó una ceja cuando la vio.

—¿Qué carajo haces aquí?

—Buenas noches, Gajeel —en cambio ella respondió, sonriendo con lo que esperaba fuera su sonrisa ganadora.

Gajeel miró hacia otro lado, siempre lo hace, porque por una razón que ella solo podría adivinar, él no puede soportar mirarle a los ojos.

—Juvi aún no está en casa, fue a ver al buen Frostbite.

Levy asintió con la cabeza afablemente.

—No estoy aquí por Juvia. Erza me pidió que te diera algunas notas y tareas ya que estuviste ausente la mayor parte de la semana. No pude preguntarte en la escuela, pero ¿pasó algo?

—Nada importante —Gajeel refunfuñó, y luego miró el paquete de papeles que la chica sostenía con fuerza contra su pecho—. ¿Por qué Titania te enviaría a ti? — Ya porque nadie quería a Levy ni siquiera a cinco pies al alcance de Gajeel. Nadie podía olvidar lo que les pasó en ese entonces...

—Me ofrecí —Levy simplemente dijo, antes de notar algo en el rostro del joven—. Gajeel, es... ¿es eso un ojo morado?

Gajeel se encogió de hombros—. Juvia me dio un puñetazo.

Levy enarcó una ceja—. No te creo.

—Ella hizo —el insistió—. Estaba molesta, pero lo arreglaré cuando vuelva. Pero eso no es asunto tuyo. Y no los necesito —Él estaba mirando los papeles en sus brazos.

—Qué...

Gajeel la miró un poco antes de volver su mirada hacia sus suaves pantuflas con estampado de kiwi verde.

—Las notas, no las necesito.

—Pero...

—Vivo con Juvia, puedo copiar sus cosas fácilmente.

—Oh —Levy, a pesar de su ingenio, no había pensado en eso. "Mierda, estoy arruinada".

—Seh. Así que vete.

Levy cambió de táctica. El plan A no funcionó, y como no hay un plan B, fue directamente al grano.

—Bueno, está bien. También estoy aquí para hablar contigo.

Gajeel la miró alarmado—. ¿Qué quieres?

La estudiante de honor respiró profundamente, luego miró al "Dragón de Hierro" del Fairy Gakuen con ojos fijos. Ella dijo lo que había estado muriendo por decir durante meses:

—Quiero que lo superes todo y te perdones, porque estoy tan cansada de no ser tu amiga.

—¿Q-Qué? —la miró de nuevo, esta vez con incredulidad. ¿A dónde se fue la manso enana de hace un momento?— Yo no...

—Y por favor déjame entrar, he tenido que caminar cinco tramos de escaleras para llegar aquí, ya sabes.

—Mierda —Gajeel maldijo, pero no trató de apartarla. Sabía que el ratón de biblioteca seguiría insistiendo. Además, podría decirle a Juvia. Dejó entrar a Levy y lo primero ella que notó fue lo ordenado que estaba el lugar, cómo todo parecía tan... tan Juvia -todo encajes, azulado y patrones de agua y una muñeca teru-teru bozu en la ventana. Había algunas cosas que indicaban lo que le correspondía a Gajeel: su rota mochila negra en el sofá y sus libros descuidados y sus cosas escolares en la mesa, su teléfono en el mostrador, una camisa desechada en alguna parte, algunos garabatos desordenados y notas en los post-it en el refrigerador. Levy también notó que el gato negro descansaba sobre la mesa del comedor.

—¿Cuándo consiguió Juvia-chan un gato?

—No, Lily es mío.

Levy alargó la mano para rascar la barbilla del gato.

—Es un esnob —advirtió Gajeel.

Pero el gato ronroneó dulcemente contra Levy.

—¡Es un amor! —Levy chilló.

Gajeel refunfuñó algo sobre los felinos bipolares antes de decirle a Levy que tomara asiento y se dirigiera a la cocina. Regresó rápidamente, dejando dos latas de refresco en la mesa de café antes de sentarse en el sofá frente a ella. Sabía que él solo lo hacía por cortesía.

—Entonces, ¿de qué va a ser la charla, enana?

—Nosotros —la chica respondió rápidamente, enderezando su posición en el sofá y mirando directamente a esos profundos ojos negros.

El silencio reinó por un momento.

Ambos sabían que esta no sería una conversación fácil.

—Ni siquiera quiero saber de qué diablos estás tratando de hablar —Gajeel dijo con brusquedad, apretando su lata de refresco. Levy mantuvo la mirada fija pero sus manos continuaron jugueteando con su falda del uniforme.

La chica respiró hondo de nuevo—. Gajeel, no tengo miedo ni estoy enojada contigo.

—Joder que no lo estás —él bufó.

—Es verdad —Levy dijo, sus ojos completamente honestos.

—Mira —dijo, inclinándose hacia adelante y golpeando una mano contra la mesa entre ellos— Un mes. Estuviste en ese maldito hospital durante un mes porque te golpeé a ti y a esos dos tipos para pelear con ese idiota de Salamander y su grupo de amigos. Soy un bastardo-

—Eras. Ya no más-

—Mira, aún voy a casa con un ojo morado y la nariz sangrando cada dos noches porque estaba golpeando punks-

—¡Pero sé que solo te estás defendiendo! Ellos empiezan las peleas, pero ya no lastimas a la gente por diversión-

Ya no, eran las palabras que Levy siempre quiso usar contra Gajeel y sus argumentos. "Ya no", siempre quiso insistir, "porque ahora es uno de los nuestros y debemos confiar en él". Ella creía eso. Se lo había dicho a sí misma una y otra vez, como una oración.

—No cambia el hecho de que cuando estaba en Phantom, te golpeé -a ti, una chica de la mitad de mi maldita talla-, porque era divertido, porque quería pelear con Natsu, y tú estabas rogando, lo recuerdo muy claramente. Me rogabas que me desahogara todo contigo y dejara a todos tus amigos libres-

Levy no pudo soportar tanto un flashback—. ¡Pero eso se acabó!

—¡Casi mueres! Ni siquiera sé cómo estás frente a mí y no tienes miedo porque soy un maldito monstruo-

—¡Un monstruo no tendría un gato tan lindo como ese! —Levy lo interrumpió rápidamente, y Gajeel simplemente la miró boquiabierto mientras ella señalaba a Lily, que los estaba mirando con atención—. Mira, vives con una chica muy linda y no te aprovechas de ella-

—Eso es porque Juvi puede convertirme en una pulpa si realmente quisiera-

Levy gimió adolorida—. ¡Ese no es el punto!

—¡Tú lo mencionaste! —el rostro de Gajeel era la imagen misma de la confusión—. ¡¿Por qué eres fan impredecible?!

—¡Porque es tan difícil hablar contigo! ¡No puedo entender qué debo decir para que me escuches! —ahí estaba. Expuesto. Levy también se había inclinado hacia adelante, pero ella ignoró eso porque en ese momento estaba agradecida de haber sido lo suficientemente valiente para discutir.

—¡¿Por qué quieres ser amigo de alguien que intentó matarte?! —el joven rápidamente rugió.

Levy no quiso echarse atrás. No cuando estaba consiguiendo lo que había venido a buscar: una conversación. Trató de reunir más coraje... Una réplica más, prometió—. ¿Por qué quieres asustarme después de que finalmente aprendí a no tener miedo de ti?

—Nunca pedí perdón...

Levy no iba a aceptar eso—. Sí, pero ¿y qué, puedes tomarte toda la vida sin siquiera mirarme a los ojos? Tal vez puedas hacerlo-... demonios, tal vez lo aceptaras, pero no puedo soportar eso porque nadie es tan malo como para merecer odiarse a sí mismo.

Gajeel miró la expresión determinada de la chica.

Él preguntó—: ¿Por qué te esfuerzas tanto por ayudarme?

Levy se limitó a sonreír débilmente y miró hacia abajo.

—¿Por qué te esfuerzas tanto para evitar que te ayude?

Un crujido interrumpió su discusión. Gajeel miró hacia abajo para ver su lata de refresco casi aplastada en su puño. Siguió un ruido cuando la bebida se derramó de la lata y goteó hasta el suelo.

—Mierda, a Juvi le encanta esta alfombra —murmuró el joven, abandonando la lata aplastada en la mesa entre ellos y sacudiendo el líquido pegajoso de su mano. Sin una palabra, se puso de pie y se dirigió a la cocina para lavarse y conseguir un trapo.

Levy miró hacia abajo y finalmente se dio cuenta de que cuando se gritaban preguntas el uno al otro, Gajeel la estaba mirando a los ojos. Sí, ella vio el punto de Gajeel, pero lo que no entendió es por qué estaba tan decidido a odiarse a sí mismo. Sí, la pelea con la pandilla de Phantom Lord contra FairyGaku hace un año había sido una de las peleas más destructivas en Magnolia. Se sabía que Fairy High tenía estudiantes delincuentes que se metían en peleas callejeras, pero cuando esos estudiantes se unieron a los otros que eran generalmente responsables y sensatos, sacudió la ciudad.

Levy, Jet y Droy habían sido las primeras víctimas: eran la línea del frente no oficial y no lo sabían. Verlos golpeados sin piedad puso a sus amigos más cercanos a la ofensiva. Entonces, peor aún, Phantom también se apoderó de Lucy. Como se predijo, Natsu, Gray, Elfman y los otros chicos se adelantaron rápidamente, pero nadie esperaba que Erza y Cana intervinieran justo después de los chicos. A Levy le dijeron que incluso Mira había estado allí, que Gildarts y Makarov hicieron todo lo posible para detener las peleas, minimizar las bajas y evitar que los chicos fueran expulsados.

Todo lo que realmente recordaba era rogarle a Gajeel que le hiciera lo peor, pero que dejar a sus amigos en paz, y a él riendo, porque la estaba lastimando y rompiéndola, y eso era lo que sabía hacer –y no dejaría a nadie en paz porque nunca prometió nada a nadie.

Ese no era él.

Después de la pelea, Juvia se fue a FairyGaku por su cuenta. Makarov le pidió a Gajeel que lo acompañara porque el anciano no creía en romper al enemigo. El director solo quería cambiar al chico de peor a bueno. Levy lo sabía. Makarov habló con ella él mismo.

"¿Odias a Gajeel?"

"¿Le tienes miedo?"

"¿Podrás perdonarlo?

"¿Alguna vez olvidarás lo que hizo?"

Makarov le hizo esas cuatro preguntas en su primer día de regreso a la escuela después de su mes en el hospital. En realidad, él no quería escuchar las respuestas, simplemente le pidió a la chica que le dijera a Gajeel cuando estuviera lista.

Los pasos que se acercaban de Gajeel sacaron a Levy de su tren de pensamientos cuando se detuvo frente a ella.

—¿Alguna vez me odiaste? —preguntó en voz baja, mirando la parte superior de su cabeza, porque ella estaba mirando sus zapatos.

—Por supuesto —luego lo miró y esta vez él sostuvo su mirada—. El director Makarov me hizo cuatro preguntas sobre ti después de que regresé del hospital, ¿lo sabías?

—No.

Levy sonrió levemente y Gajeel se sentó en la mesa justo frente a ella, sus rodillas se tocaron, desafiándola a que se lo dijera.

—Primera pregunta: ¿Te odio? Sí, porque lastimaste a las personas que amo.

—Anotado —él respondió.

Levy prosiguió— ¿Te tengo miedo? Sí, porque realmente querías hacerme eso que hiciste.

—Sí, lo quise.

—¿Podré perdonarte? Sí, porque la gente cambia, y ahora estás con nosotros.

Él no respondió, eligiendo simplemente mirarla mientras respiraba con dificultad antes de volver a hablar.

—¿Olvidaré alguna vez lo que hiciste? No, no quiero, porque algún día, miraré hacia atrás y luego te miraré en el futuro y asentiré con la cabeza y diré que realmente has cambiado para mejor.

Levy lo miró mientras inclinaba la cabeza y hundía la cara entre las manos y gemía—, Maldita sea.

La estudiante de honor parpadeó y tartamudeó sorprendida—, ¿Q-Q-Qué?

—Eres tan inteligente —dijo, dice, su voz amortiguada contra sus manos.

—¿H-Huh?

—Y amable —agregó.

Levy sonrió. De alguna manera sintió como si le hubieran quitado una carga de los hombros.

—Entonces, ¿podrías por favor tomar las tareas y venir a la escuela y dejar de actuar como si yo fuera aire?

Gajeel suspiró, apoyando la barbilla en sus manos de mal humor.

—Sí, sí, no.

La chica puso mala cara—. Pero...

Él tomó los papeles que estaban junto a ella y se puso de pie mientras los hojeaba, dándole la espalda.

Dijo—. No actúo como si fueras aire. Estoy bastante seguro de que no existes. Eres demasiado buena.

Levy frunció el ceño. Eso fue grosero. —¡Gajeel, eso es malo!

—Fue un cumplido — argumentó, todavía sin molestarse en mirarla de frente.

—Haz que suene como uno —se quejó Levy, enderezando su falda y luego acariciando el pelaje del gato negro que acababa de subirse a su regazo como si se conocieran desde siempre—. No esperaba que fueras una persona gatuna...

—Oi.

—¿Hm?

—Quieres que seamos amigos, verdad?

Levy lo miró con una sonrisa burlona—: ¿Será eso difícil para ti, chico rudo?

—Sí. Hará daño a mi reputación, mi primer amigo será un pequeño y nerd ratón de biblioteca.

—¡Pero qué hay de Juvia-chan! Y ya eres amigo de Natsu y Gray. ¡Y Lucy! Técnicamente seré la quinta.

—¿Quién dijo que soy amigo de esos bastardos y esa chica?

—Bueno, fue por ese número musical que hiciste con Lucy. Natsu y Gray porque les gustó que estuvieras con ellos cuando golpearon a los chicos de Oración seis la última vez. A mí me suena a mejores amigos.

—¿Cómo sabes que estaba allí?

Levy sonrió—. Natsu le cuenta todo a Lucy.

—Maldita Salamandra y Chica-coneja.

—Entonces, ¿somos amigos? —Levy ladeó la cabeza para mirarlo a la cara, pero Gajeel volvió a esconderse detrás de los cuadernos.

—No lo sé.

—¿Pero puedes llamarme por mi nombre de ahora en adelante?

—No quiero. "Enana" suena bastante bien —dijo Gajeel, mirándola—. ¿Por qué estás sonriendo?

—Por nada. Yo solo... —calló, encogiéndose de hombros—. Es bueno que me dejes decir lo que tenía que decir. Gracias. Creo... Me iré a casa ahora.

Lily ronroneó. Cuando Gajeel miró al gato, a Levy le pareció gracioso ver que el gato le devolvía la mirada con complicidad, como si la mascota y el dueño se estuvieran desafiando.

Finalmente, Gajeel levantó al gato y lo dejó caer sobre la mesa. Lily aterrizó en cuatro patas y procedió a alejarse tranquilamente de ellos, hacia una canasta en la esquina de la habitación.

—Te acompañaré a casa —Gajeel dijo malhumorado, como si eso fuera el resultado de cualquier debate telepático que tuvo con Lily.

Levy no quería molestar, ya que sonaba como si él se estuviera forzando—. No, voy a-

—Déjame hacerlo.

Levy lo miró un momento antes de encogerse de hombros. Ella se puso de pie feliz y lo siguió fuera del departamento. Ella lo vio enviar un mensaje de texto rápido a Juvia antes de que bajaran los cinco tramos de escaleras.


Mientras caminaban por las silenciosas calles nocturnas de Magnolia, Levy rompió el hielo.

—Entonces, ¿cómo conseguiste el ojo morado?

—Fue tan jodidamente estúpido —Gajeel suspiró—. Te vas a reir.

—Quiero escucharlo de todos modos— insistió la chica, sonriendo de nuevo con su sonrisa ganadora.

—¿Conoces esa caja donde guarda sus bolsitas de té? Dejé las ventanas abiertas para Lily y cuando vi una rana saltar en la maldita caja, la cerré para detener al maldito anfibio.

—¿Y Juvia-chan la abrió?

—Me olvidé de que lo dejé allí, ¿de acuerdo? Ella pensó que le estaba gastando una broma, pero tenía que ser una maldita RANA, por el amor de Dios. NUNCA hables con Juvi sobre ranas. Le asustan muchísimo. Y Cometí el maldito error de admitir que era responsable.

—¿Y luego ella te golpeó?

—Estaba tan ocupada llorando y pensando que la engañé, pero cuando dije que era una estupidez, me golpeó —dijo Gajeel, encogiéndose ante el recuerdo. Juvia no era un ex miembro de la pandilla Phantom por nada -esa chica podía ser repugnantemente dulce pero golpeaba como un boxeador. Gajeel se frotó el ojo morado y Levy se rió—. Estaba realmente molesta y corrió al departamento de su novio. Creo que solo le llevaré flores. A ella le gustan esas plantas caras.

—Eso será muy dulce de tu parte, ya sabes. Las flores.

—Cállate. Si ella sigue molesta, podría envenenar mi desayuno, así que tengo que ser bueno.

Levy volvió a reír y después guardó silencio. Unos momentos luego, Gajeel habló.

—Oi, enana.

—¿Si?

—¿Por qué decidiste despotricar sobre toda esa mierda sobre nosotros esta noche de todas las noches?

—Porque —comenzó Levy— algunos bullies se llevaron mis lentes para leer la semana pasada y esta mañana los encontré en mi casillero.

Gajeel desvió la mirada—, ¿Qué diablos tiene que-

—Además, Cana-chan me dijo que había algunas chicas que hablaban mal de mí y antes de que ella pudiera patear sus lamentables traseros, alguien más intervino y les dijo que se callaran.

—No sé nada-

—¡Aquí hay otro! El mes pasado había un montón de libros pesados que se suponía que debía llevar del salón de clases a la biblioteca y salí un poco para ir al baño. Cuando regresé, ya no estaban. Sensei dijo que Redfox le dijo que estaba siendo estúpido, pidiendo media persona para llevar tantos libros.

—Bueno, era verdad-

—En el Strauss escuché a Laxus contarle a Mira que el Dragón de Hierro de Fairy High se dejó golpear por otros dos estudiantes...

—Tus chicos.

—No son míos, pero sí, son mis mejores amigos. Tendré que hablar con ellos sobre eso, pero me disculpo en sus nombres. Escuché a Laxus decir que no te defendiste.

—Los idiotas no podían dar un buen golpe. Aunque me hizo un poco de cosquillas.

—Por supuesto —Levy soltó una risita.

—No hagas eso, es molesto.

Levy era un firme creyente. Creía que podía probar este sentimiento al que llamaba ligeramente amor. No hay un único sentimiento llamado amor, lo sabía. Su sentimiento era solo un tipo de amor.

"Amor" porque de hecho amaba cómo Gajeel la había estado cuidando a sus espaldas. Había llegado a amar la forma en que él silenciosamente le estaba haciendo favores pensando que no sabía que era él. Levy lo amaba porque ya era su amigo incluso antes de él saber que lo estaba siendo.

Levy se creía una buena juez de carácter. Como el amigo que no sabía que tenía (y estaba segura de que él no sabía que lo estaba siendo), pensó que Gajeel era uno de los mejores que tenía —y él estaba empezando a cambiar, así que ella estaba segura de esperar incluso algo mejor.

Levy también era una gran trabajadora. Había decidido trabajar duro en esa amistad porque estaba segura de que él sería alguien de quien ella podría estar orgullosa algún día.

Levy pensó que era irónico -él era el culpable, pero en ese momento, ella sintió ser la que quedó en libertad.

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"Por lo cual eres Romeo"