Capítulo 16
Disclaimer: Star Wars no me pertenece, propiedad de Disney y Lucas Film.
Leves corrientes de aire fresco rozan como una dócil caricia su rostro erizando cada vello de su piel. Inhala hondamente respirando el exquisito olor a rocío que emanada ese lugar, todo allí permanecía en una perfecta armonía con la fuerza, embargándose de una sensación de paz que no lo poseía hace tanto tiempo. Con cautela abre sus párpados incorporándose a la intensa luz del sol que lo cegaba. Al recobrar la visión, todos sus músculos se tensan al verse sentado en un viejo tronco a la orilla de un apacible lago de aguas cristalinas que de inmediato reconocería.
"Este lugar"
Su temple se desestabiliza tomando la obscuridad el control de sus pensamientos, ese paisaje le evocaba tan dolorosos recuerdos retornando uno tras otro golpeándolo sin piedad. El fuerte estallido aturdiendo sus tímpanos, el olor a muerte, el terror absoluto al contemplar ese escenario de pesadilla envuelto de altas llamaradas consumiéndolo todo a su paso. No lo toleraba, dolía volver a estar ahí después de lo sucedido esa fatídica noche, aquella perfecta armonía que lo envolvía hace unos instantes se había convertido en un auténtico tormento, formando en su corazón un único deseo, huir de su pasado y enterrarlo en lo más profundo de sus memorias.
"¡Ya basta!"
En su arrebato oprime sus manos contra su cabeza tratando de suprimir toda imagen en su mente, su cordura estaba a punto de desmoronarse cuando una presencia familiar se hace presente en la fuerza, sacudiendo sus emociones.
-Hola, viejo amigo- escucha aquella pacífica voz emerger desde su espalda acercándose a él con lentas pisadas. Un escalofrío recorre su espina dorsal al reconocerla estrujando su garganta.
"Tai" se queda enajenado tratando de asimilar lo que ocurría concluyendo que se trataba de un simple producto de su imaginación al cual quería negarse, era incapaz de girarse y corroborar su propia deducción, se abstenía y es que, no merecía aquella cálida compañía después de lo vivido años atrás.
- ¡Sal de mi cabeza! - le exige prescindiendo de su presencia que cada vez estaba más cerca, la imagen de sus ojos volverse blancos y su cuerpo desvanecerse ante él aún lo perseguía, atormentándolo desde entonces - Solo eres una simple memoria- termina por pronunciar resquebrajándose esperando con ello fulminar con los fantasmas de su pasado.
-Tu memoria- exclama con suavidad aproximándose a su costado, tomando asiento en el mismo tronco. La tensión crece dentro de él al sentir su mirada posarse sobre su rostro, terminando por desbordar la poca cordura que le quedaba.
-Ben-
- ¡¿Qué es lo que quieres de mi?! - se gira exaltado topándose con la viva imagen de su viejo amigo quien se conservaba sereno ante su agitada reacción.
- ¡¿Vengarte?! – escupen sus labios enardecidos desahogando todo el tormento que reprimía en su pecho. Él era el único responsable de la muerte de sus compañeros y si esa era la razón por la que estaba allí lo entendía. En cambio, el ojiazul mantiene su postura relajada mirándolo con compasión. ¿Por qué lo hacía?, no merecía su afecto.
- Te vi morir ante mi, ¡tú estás muerto! – espeta volviéndose sus profundos ojos marrones cristalinos. Rompe contacto visual volviendo su mirada al frente, evitando con ello mostrar la fragilidad de su rota alma que luchaba por salir a flote, encerrándose en su propio infierno.
-Nadie se va realmente- responde con aquella calma que lo caracterizaba, era increíble creer que después de todo el daño causado él se conservara a su lado.
-Ben- Lo llama sintiendo la calidez de su tacto posarse sobre su hombro transmitiéndole tranquilidad a su abatida mente. Contrae sus manos en puños tratando de reprimir sus emociones, pero estas son más fuertes que él, rompiendo con la carcasa que lo protegía, quedando expuesto.
- ¡Todos murieron por mi culpa! - vuelve a su rostro dejando salir el dolor que lo atragantaba –Yo los maté- reafirma con su voz raspada sintiéndose sofocar ante su declaración. Tai le observa fijamente moviendo su cabeza ligeramente a sus costados negando lo recién dicho.
-No, mi amigo, no fue así- responde con delicadeza enternecido por sus palabras. Odiaba ver esa compasión reflejada en su rostro, claramente sabe que él estaba en lo cierto.
-Maté a Hennix- replica estrujándose su pecho haciéndole notar que tan equivocado estaba - Yo hice girar su sable hacia él atravesándolo sin piedad- confiesa entre leves quejidos.
-Fue un accidente, Ben jamás lo haría, yo se que no quisiste hacerlo -su respuesta lo deja estupefacto, negándose a aceptarla, él era un asesino, un asqueroso monstruo.
-¡Asesiné a Voe!- alza su voz interponiéndose ante la suya, esperando hacerlo callar de una vez, mostrándole toda esa obscuridad que aguardaba dentro de él, dejándole ver que no había nada por salvar.
-Te vuelves a equivocar, fue Kylo Ren quien la mató- eleva su tono remarcando lo último-Deja de huir de tu pasado, ya no le des la espalda a la luz- exclama ahondando en aquellos buenos sentimientos que sabía que ocultaba tras esa fachada. El ex jedi rápidamente se percata de sus intensiones, bloqueando todo lazo entre ambos.
-No soy ya esa persona que piensas, es tarde para mi, ahora este es mi camino – le reafirma dejándole claro su postura mas no logra convencerlo. Sus ojos celestes denotan un pequeño brillo esbozando una media sonrisa en sus labios dejándolo un poco aturdido por su extraña reacción. Le observa desviar su mirada al frente, inhalando lentamente en varias ocasiones el puro aire que los envolvía antes de girarse y volverse a él.
- Ben, siempre hay esperanza- pronuncia con gentileza evocando a esa luz casi extinta dentro de él - No importa en que punto de tu historia te encuentres ahora, cualquier camino no es para siempre- sonríe abiertamente, dejándole ver que no todo estaba perdido -Aún no es tarde amigo mío, todavía puedes detenerte, dar la vuelta y regresar a donde perteneces- puntualiza dejándolo pensativo y con un nudo en la garganta, ¿acaso alguien como él tenía salvación?
-Pero yo- su quijada tiembla temeroso por sus palabras- he hecho tanto daño- traga su saliva reprimiendo esas lágrimas que amenazaban por salir.
-Ben, solo tú puedes detener todo esto, el destino de tantas vidas pende de tus manos- se queda mudo, incapaz de poder hablar sin soltar algún sollozo. Su amigo tenía razón, si bien no podía retroceder el tiempo y cambiar con ello las tragedias y atrocidades cometidas, aún era capaz de frenarlas y regresarle a la galaxia aquella paz tan anhelada. ¿Pero cómo?, no sabía como volver atrás, sus inseguridades se hacían presentes, era incapaz de perdonarse tan siquiera a si mismo.
- Sea lo que decidas mi amigo, se tu mismo, el hombre que yo sé que realmente eres- palmea su hombro dándole el valor suficiente para enfrentar sus temores. Algo dentro de él se estremece, disipándose esa obscuridad que lo cegaba, dándose cuenta de aquello que verdaderamente deseaba.
-Se lo que debo hacer-pronuncia armándose de valor -Pero no sé si tenga la fuerza para hacerlo- termina por completar con voz temblorosa, dudoso por como debía actuar. Las comisuras de su boca se pronuncian dibujándose una amplia sonrisa en el rostro del ojiazul.
-La tienes, lo harás- mueve su cabeza en un ademán de aprobación, transmitiéndole la confianza que necesitaba -Hay personas por las que vale aún la pena luchar- su corazón se agita al venir a su mente aquel rostro tan familiar acelerando sus palpitaciones.
-Sabes a que me refiero- le mira con picardía deduciendo de inmediato que lo había descubierto, provocando en sus mejillas un leve sonrojo.
-Rey-
Todo se desvanece a su alrededor sintiéndose absorber por un vacío gélido, el miedo se había disipado, las voces que lo atormentaban cesaron de repente, dejándose abrazar por un acogedor silencio.
"Sé quien realmente eres"
"Tú eres, Ben Solo"
Sus ojos se abren lentamente, parpadeando un par de ocasiones incorporándose a la oscuridad que lo envolvía. Su diafragma subía y bajaba pacíficamente y sus palpitaciones eran normales, por primera vez en años las pesadillas no lo atormentaron. Se hallaba recostado sobre su cama con la mirada fija en el techo, completamente absorto en sus pensamientos.
-Rey- murmura su nombre poseyéndolo una calidez que emergía de su pecho expandiéndose por cada rincón de su cuerpo al recordar el exquisito sabor de sus labios. La imagen de sus ojos profundos iluminados por el deseo mirándolo tan fijamente después de desprenderse de su boca lo hicieron tambalear, no existía duda, realmente la amaba, pero ese amor que sentía por ella lo situaba entre la espada y la pared, todo cuanto luchó y creía que era correcto se fragmentaba ante él en mil pedazos, regresando esa luz que por tanto tiempo se había negado. Aquel beso lo cambió todo y ahora su mente se hallaba en conflicto por ello.
"Se lo que debo hacer, pero no sé si tenga la fuerza para hacerlo"
La respuesta se alzaba ante él mas no sabía como proceder. Se sentía perdido, frustrado, desorientado, todo en su cabeza era caos total, la razón iba en contra de sus deseos y esa luz, esa maldita luz seguía aferrándose en su corazón, nunca se fue, siempre estuvo rodeado por ella. ¿Por qué?, por qué tenía que ser tan difícil decidir, gruñe lanzando un golpe con su puño sobre el colchón, dejando ir un suspiro al aire.
Se coloca de pie, tratando de mitigar el conflicto, caminando de un lado a otro de la amplia recámara. No podía dejar de pensar en aquel sueño, las palabras de su viejo amigo se extendían como eco por toda su cabeza, pero ante todo, sus pensamientos estaban ocupados por esa sola persona, su adorada Rey.
"Hay personas por las que vale aún la pena luchar"
Frena su andar, sintiéndose atraído por girarse a su costado. Su garganta se oprime al contemplarse ante el espejo que se hallaba a escasos pasos de él. Inmerso en su reflejo, se dirige rumbo al objeto quedando frente a frente. Odiaba mirarse a si mismo, el rostro de un chico cansado, herido, débil, la viva imagen de sus padres la cual deseaba extinguir, pero ahora, algo dentro de su ser se agitaba, aquella repulsión al verse se desvanecía, remplazada por la necesidad por reconocerse y ver más allá de un simple reflejo.
"¿Quién eres?"
Sin despegar la atención de su rostro, retira de una de sus manos el guante de cuero negro, llevando sus dedos desnudos a la fría superficie del espejo. Con un movimiento lento los desliza siguiendo el contorno de su cara.
"¿Qué es lo que quieres?"
Se queda en silencio, observando más allá de esa fachada débil y asustada, viéndose a través de sus ojos marrones transportándolo a sus más profundos pensamientos. Toda una vida sin poder elegir, recayendo sobre sus hombros el peso de un gran legado, abandonado, reclamado por la luz y la obscuridad desde pequeño, manipulado por esas malditas voces en su cabeza. ¿Qué hacía ahí?, ¿quería pertenecer a un lugar?, él eligió ese camino, Snoke le ofreció un refugio al verse traicionado, huyendo de su tormento, pero, ese vacío no fue llenado, entre más poder obtenía más solo se sentía, la tristeza no desaparecía, el sentimiento de soledad no se iba. Nadie en la Primera Orden lo valoraba realmente, para su decrépito Líder solo era una pieza como cualquier otra en su tablero, utilizándolo para lograr sus planes, maltratándolo y humillándolo hasta el cansancio por no igualar a su abuelo, entonces, ¿qué es lo que pretendía al quedarse?, ¿a dónde quería llegar?, ¿era ese el camino correcto?
No lo soporta, retirando los dedos del espejo, baja el rostro topándose con su casco que reposaba en una mesa a su costado, lo toma entre sus manos contemplando cada detalle del mismo. Aquella fría máscara de metal, ¿ocultaba a su verdadero ser?, ¿él eligió unirse a los Caballeros de Ren para apaciguar su soledad?, o acaso era para huir de su propia culpa por lo sucedido esa noche, ¿él en realidad estaba solo?
"No"
La respuesta viene en automático a su mente destrozándolo por dentro, él tuvo la alternativa de volver, pero su ira lo había segado, Tai le tendió su mano en el último momento siendo incapaz de tomarla, estaba herido, destrozado, para él no existía retorno, pero ante todo, fue esa pequeña niña quien nunca lo abandonó iluminando su conflictuada alma, siempre estuvo ahí, luchando por él para que se quedara y ahora la fuerza los unía, Rey no descansó hasta encontrarlo a costa de su propia vida. La había alejado porque deseaba protegerla ¿o era acaso que no quería que viera en lo que se había convertido?, o es porque ¿quería reprimir ese cariño que crecía por ella por creer que lo hacía débil?, que equivocado estaba. Esas voces en su cabeza lo manipularon a lo largo de toda su existencia, mentían, atrayéndolo a su propia perdición, las decisiones que creyó tomar fueron manipuladas, convirtiéndolo en el monstruo que le hicieron pensar que era, por eso se sentía vacío, el poder no lo llenaba, ese no era él, no pertenecía a ese lugar.
"Sé quien realmente eres"
El solo deseaba ser alguien normal, no quería el poder ni la gloria, ni cargar con el pesado legado de su familia, siendo esa serie de expectativas que le adjudicaban, quería ser libre de sus pesadillas, no planeó ser un jedi al principio pues solo ansiaba ser un piloto como su querido padre, pero no se arrepentía, haber sido el maestro de esa pequeña de cabellos castaños era lo mejor que le pudo pasar, ahora era capaz de ver lo que realmente anhelaba su corazón.
"Se lo que debo hacer"
Se desplaza con su casco en mano hasta detenerse donde reposaba el casco derretido de su abuelo. Lo contempla en silencio, sin permitirse sucumbir ante él.
-Lo lamento, este no es mi camino –
Sin poder contenerlo por más tiempo, estrella su casco en repetidas ocasiones contra el de su abuelo, desahogando todo ese dolor, dejando morir ese conflicto interno, eliminando toda duda, destruyendo esa falsa identidad que él mismo había creado para protegerse de su pasado, de quien era realmente, no huiría más, no esta vez, enfrentaría las consecuencias de sus actos.
Su pecho bajaba y subía con ímpetu liberando largas y entrecortadas bocanadas de aire, el esfuerzo lo había dejado exhausto reduciendo ambos cascos a solo fragmentos. Se sentía incrédulo ante lo hecho, sin creer que al fin era libre de esas ataduras. Tenía claro en mente lo que haría ahora, Rey era su prioridad, ideándose rápidamente un plan para poder salvarla, no era del todo su agrado la idea formulada, pero tampoco tenía más alternativa, si algo salía mal nadie la lastimaría sin antes pasar sobre su propio cadáver. Debía actuar de ya, el tiempo se le agotaba, era ahora o nunca. Con paso apresurado se dirige al pequeño buró al lado de su cama, deslizando el cajón superior dejando ver aquellas piezas de sumo valor sentimental para él.
-Rey- musita con dulzura sin poder evitar colmarse de su calidez al sujetar en sus manos su sable de luz, desviando su atención sobre aquel objeto pequeño envuelto en su empuñadura. Un cosquilleo surge en su estómago al tomar entre sus dedos el bello dije de mariposa de relucientes tonalidades azul zafiro, sin percatarse sus labios estaban ligeramente curvados en una sonrisa al pensar en lo valioso que era para Rey ese brazalete. El que lo conservara por tantos años le hacía feliz, pues era su regalo, una parte de él siempre estuvo con ella.
Con cuidado, retira la pequeña joya de la empuñadura colocándola en una diminuta bolsa de cuero negro sujeta a su cinturón, incrustando en este mismo el sable de luz, ocultándolo tras su larga capa. A punto de cerrar el cajón algo más llama su atención, era ese viejo cuaderno perteneciente a la castaña y que tanto guardó con recelo todos esos años, sin dudarlo lo toma entre sus manos cruzándole por su mente una fugaz idea, una sonrisa amarga se traza en su rostro, decidiendo llevarlo con él.
Sale a toda prisa de su habitación, desplazándose con largas zancadas por los extensos corredores del Supremacy. Miradas de asombro se posan sobre él, era de esperarse ya que muchos allí desconocían el rostro del hombre que se ocultaba bajo el negro casco de combate, pero a pesar de no llevarlo puesto, el joven pelinegro imponía temor, su semblante endurecido enmarcado por su ceño fruncido imposibilitaba que cualquier curioso se le acercara a cuestionarlo sin ser antes fulminado por su mirada.
Ignorando todo a su paso llega hasta el final de un estrecho pasillo parando frente a la entrada de la celda de la chica. Los latidos en su pecho se desbocan al abrirse la compuerta permitiéndole el pase a su interior. Se introduce sigilosamente buscando hacer el menor ruido posible, para su alivio Rey se había quedado dormida en una de las esquinas del pequeño cuarto, facilitándole la tarea.
Se aproxima a ella con cautela hasta colocarse de cuclillas quedando sus rostros a escasos centímetros el uno del otro. Podía sentir el calor de sus exhalaciones rozar sus mejillas, sus más profundos deseos lo estremecieron poseyéndolo una gran necesidad por volver a besar sus carnosos labios rosados, pero para su mala fortuna, aquel no era el momento oportuno. Traga un poco de saliva y respira hondamente reprimiendo sus impulsos, despacio eleva su brazo, llevando la palma de su mano a un costado de su cabeza preparándose para entrar en su mente.
-Perdóname Rey, pero no pienso perderte- le susurra casi inaudible antes de cerrar sus ojos y entrar en sus recuerdos. No le llevaría tanto tiempo encontrar lo que necesitaba, rompiendo con inmediatez el enlace para así evitar causarle algún tipo de molestia. Retira su mano, quedándose ensimismado contemplándola en silencio, guardando en su memoria cada detalle de tan bellas facciones. Como le hubiera gustado que las cosas hubieran sido diferentes pero ya no existía vuelta de hoja. Despacio se balancea hacia su rostro depositando en su frente un cálido beso, descargando en él todo el amor que sentía por ella.
-Volveré- musita en su oído, oprimiéndose su garganta al momento de alejarse y colocarse de pie nuevamente. Temía por su futuro incierto pero ya nada importaba, solo deseaba salvarla, a partir de allí ya no habría marcha atrás.
Con todo el dolor de su corazón, abandona la celda sin mirar atrás dirigiéndose rumbo al hangar. Con paso veloz llega hasta su imponente caza TIE, abre la compuerta deslizándose por la amplia cabina, tomando asiento alistando todos los controles para encender la nave. Cierra sus ojos por un instante meditando su plan, respira hondamente calmando sus dudas y temores, ese era el camino, se repite en su mente para enseguida despegar y dar el salto al hiperespacio.
Su mirada desconfiada se clava en la majestuosa nave, siguiéndole el rastro hasta verla perderse en el basto espacio. El delgado Almirante lo había visto llegar al hangar, sospechando del Caballero de Ren, captando su atención al instante al notar que no llevaba puesto su característico casco de combate. Tenía un presentimiento, intuyendo que algo se traía entre manos.
._._._._._._._._._._._._._._._._._._.
Ajan Kloss / Base de la Resistencia
-Ya te lo dije, ¡ella era una jedi! - repite por tercera vez el ex stormptrooper exasperado de que no le creyera.
-Creo que te has dado duro en la cabeza, no más misiones para ti mi amigo- pasa por un costado del moreno palmeando su hombro, escabulléndosele una risita socarrona - ¿No opinas lo mismo BB-8? - el pequeño droide astromecánico rueda siguiéndole el paso dando pitidos en aprobación a la respuesta de su amo dejando atrás a Finn que no le cae en gracia la burla del piloto, arrugando el rostro en una mueca de disgusto.
-Date cuenta Poe, ella es nuestra última esperanza- lo sujeta firmemente del brazo impidiendo que diera un paso más, obligándolo a girarse. Los ojos del castaño ruedan ante la insistencia de su amigo -Estoy seguro de que sabe la ubicación de Skywalker, debemos ir a rescatarla- propone al final pero el piloto se niega haciendo un ademán con su cabeza rechazando la idea.
- ¿Rescatarla de la Primera Orden?, ¿de Kylo Ren? estás loco o qué, ¡eso es una misión suicida! – se interpone a su propuesta pero Finn no da su brazo a torcer.
-Pero ella es la clave para salvarnos, ¿qué no te das cuenta?, hay que decirle a la General, conozco la nave, se como entrar, si tan solo…-
- ¿Estás pidiendo que pongamos en riesgo toda la Resistencia por esa tal chica Rem que acabas de conocer? - irrumpe contra él soltándose de su agarre.
-Rey, se llama Rey- corrige el moreno con seriedad, causándole gracia a Poe la reacción del joven.
-Bueno Rey o como se llame, eso es lo de menos, ¿acaso te dijo que conocía Skywalker? – se cruza de brazos, arqueando su ceja esperando una respuesta sensata de Finn.
-Bueno- lleva su mano detrás del cuello rascándose, haciendo memoria de sus palabras exactas -No precisamente me lo dijo, pero yo sé que lo sabe- titubea un poco pero algo dentro de él intuía que estaba en lo cierto, el asombro plasmado en el rostro de Rey al preguntar por el jedi fue tan claro, no había cabida para la duda, sin tan solo Poe hubiera estado allí esa noche.
- ¡Te has vuelto loco!, ni siquiera estás seguro de ello Finn- eleva su voz, exaltado agitando sus manos al aire.
- ¡Hey ustedes dos! - una voz femenina los interrumpe haciéndolos callar -Dejen de pelear y ayúdenme con esto, esta nave no se reparará sola- exclama la pequeña chica de cabellera azabache y ojos rasgados, arrojándoles una caja de herramienta a sus pies.
- Rose, tú si me crees ¿cierto? - se gira hacia la mecánica quien tuerce su boca ante su incredulidad. Mientras revisaba unas piezas, su atención fue captada por la conversación que sostenían los chicos.
-Bueno, Finn yo creo que-
-La niña de Jakku- Una dulce voz retumba detrás de ellos haciéndolos girarse hacia su origen. De entre la densa maleza aparece la General Leia Organa quien llevaba escuchándolos hace un rato sin que se percataran. Su memoria aún seguía intacta, conservando el recuerdo de esa pequeña de mirada apagada y cabellos castaños quien la observaba atenta desde la cabina de la nave de su adorado hermano. Aquel rostro devastado no lo olvidaría jamás, el dolor que transmitía era tan intenso que la sofocaba, esa niña había vivido los peores horrores.
- ¿La conoce? - un sorprendido Finn se apresura rumbo a la General iluminándosele su semblante al demostrarle a sus amigos que estaba en lo cierto. A punto de despegar sus labios y responder la quietud al joven rebelde, un sentimiento tan familiar en la fuerza se apodera de ella, sumiéndola por completo.
"Leia"
Su corazón se estremece al escucharlo tan claro, quedando incrédula por breves instantes, tanto tiempo había pasado deseando que volviera y ahora estaba ahí. Su mandíbula tiembla, ahogando en su interior todas sus emociones para no quebrarse.
"Luke"
._._._._._._._._._._._._._._._._._._.
Los recuerdos de sus sueños se desvanecen al momento de abrir sus ojos, el débil susurro aún hacia eco en su cabeza, sin lograr dilucidar si aquello fue solo un producto de su mente.
"Volveré"
Despacio se incorpora a su entorno, asimilando lo sucedido una vez más recobrada la conciencia. Se hallaba sentada recargada en una esquina de la celda, el cansancio la había sometido, por más que intentó conservarse despierta el sueño al final pudo con ella. ¿Cuanto tiempo había transcurrido?, lo desconocía y no importaba en realidad pues su mente ya divagaba en aquel dulce recuerdo inundando su cuerpo de una calidez que la enloquecía, embriagándola de una felicidad infinita al recordar el dócil roce húmedo de sus labios.
Sus movimientos eran intensos y apasionados, no deseaba parar ni por un instante, pero la falta de aire la obligaría a separarse de su boca. Los latidos en su pecho eran desbocados al igual que lo suyos, sus jadeos cálidos golpeaban contra su rostro irrumpiendo con el silencio que los envolvía. Sus ojos permanecieron cerrados, sintiendo las mil maravillas recorrer por cada fibra de su piel, cuerpo y mente permanecían unidas en una sola, avivando con intensidad su enlace en la fuerza. Las palabras estaban de más, mediante su conexión transmitía el gran amor que le profesaba.
-Ben- sus labios salen del trance mascullando con dulzura su nombre, con cautela abre sus párpados topándose con sus profundos ojos marrones mirándola fijamente, al contemplarlos, percibe a través de ellos esa confusión por lo ocurrido, el deseo mezclado con su conflicto, sus temores resurgiendo, la duda ante lo incierto de sus destinos lo consumía.
"Todo estará bien"
Pronuncia mediante su enlace, haciéndole notar que no debía temer, que jamás lo abandonaría y que buscarían la manera de volver juntos. El chico no dice nada, quien seguía asimilando sus sentimientos. Pero aquel momento es efímero ante sus ojos, Ben sin previo aviso se aleja de su cuerpo recogiendo su casco para de inmediato llevarlo a su cabeza, a pesar de ocultarse tras esa máscara podía sentir en su conexión que algo había cambiado dentro de él, esa luz lo llamaba arrastrándolo a ella.
Esperanza.
Podía percibirla, pese alejarse y dejarla sola en esa celda nuevamente, sabía que Ben volvería, él regresaría.
A casa.
La compuerta se reactiva inundando la habitación del estruendo del metal deslizándose a los costados sacándola del trance. Sus sentidos se activan en un santiamén colocándose de pie, su corazón se acelera al sentirlo en la fuerza, ese era Ben, pero, no solo era él, reconociendo quienes lo acompañaban.
"No temas" su voz inunda su mente a través de su enlace ante su conmoción.
"Todo estará bien" sus palabras eran sinceras, sin embargo, no terminaban por encajar ante lo que contemplaba, dejándola sin aire. Frente a sus ojos se alzaba Ben acompañado por aquellos seis guerreros que repudiaba, para su sorpresa, ya no llevaba puesto su casco negro de batalla, mostrándole su rostro completamente inexpresivo de facciones endurecidas, desvaneciéndose todo rastro del joven dulce que besó momentos atrás. Su mirada desafiante se clava en ella, observándola con una frialdad que le helaba la sangre hasta los pies.
"Ben, ¿qué sucede?" pregunta mediante su vínculo pero la respuesta nunca llegaría, al menos no de la manera que esperaba. ¿Era este acaso su plan para alejarla de su lado?
-Tú- camina con paso firme hacia su dirección, para Rey fue un duro golpe su indiferencia al referirse a ella sin su nombre - Sé que conoces la ubicación de Luke Skywalker, tú estuviste con él, ¿o me equivoco? - la pregunta la toma desprevenida dejándola atónita. Trata de asimilar a lo que quería llegar con ello, pero en su mente nada encajaba, volviéndose todo cada vez más confuso. No sabía en que creer ya.
"Ben, ¿qué pretendes?" insiste confundida llamando al muchacho en su enlace pero este solo la ignoraría.
- Escúchame, sé que lo sabes, así que me guiarás hasta su ubicación, ¿te ha quedado claro? - puntualiza con dureza calando en su pecho como filosas cuchillas cada una de sus palabras.
- ¿Y si me niego? - lo confronta pero su desafío no le cae en gracia al pelinegro, quien no accedería a un no por respuesta.
-O cooperas, o te liquido- le expresa con inmediatez sin ninguna pizca de compasión en su tono de voz. Sin tiempo para replicar, su mano es alzada ante ella paralizando cada músculo de su cuerpo.
"Ben, para" le ruega un tanto asustada, pero sus plegarias no serían escuchadas.
- ¡Espósela! y súbanla a la nave de inmediato- ordena sin escrúpulos a sus Caballeros sorprendiendo a la chica.
"¡¿Qué?!" todo en su interior se desmorona dejándola en shock. Con su cuerpo inmovilizado, Vicrul se aproxima colocándole los grilletes metálicos sin ningún contratiempo.
-Este es tu fin asquerosa jedi- le susurra con su voz burlona cerca de su oído haciéndola arder en furia de la impotencia de estar a su merced.
-Bien, ¡tráiganla! - Ben baja su mano soltándola de su agarre y sin ninguna explicación, se da la media vuelta, dándole la espalda alejándose a la salida.
"¡No lo hagas por favor!" suplica en su enlace pero Ben no se volvería a ella en ningún momento, siendo sujetada a la fuerza y escoltada por los seis sujetos, conduciéndola contra su voluntad por los pasillos del Supremacy hasta llevarla al hangar. Su pecho se oprime al verse caminar por la rampa de aquella imponente nave, la misma que la trajo a ese lugar. Con empujones es introducida y aprisionada en un pequeño compartimento.
"No temas"
El recuerdo de sus palabras la tranquilizan un poco haciéndola reflexionar, acaso ¿estará ocultándole algo?, ¿por qué lo haría?, no lo entendía, quizás fue amenazado y no tuvo más alternativa, o tal vez este era parte de su plan para alejarla de su lado y protegerla, pero ¿por qué debía de llevarlo a con Luke?, algo no cuadraba temiendo por la vida del viejo jedi.
Ben se aproxima al pequeño compartimento de la nave donde reposaba la castaña rodeada por tres de sus caballeros resguardándola. Su mirada desorientada llena de dudas conecta con la suya al momento de sentirlo en la fuerza estrujando su pecho por tener que mantenerse distante, dolía ser frío e indiferente pero no tenía otra salida, pronto todo acabaría y Rey estaría a salvo. Conocía a la chica, era mejor no decirle nada y seguir con el plan, a ese punto no existía retorno y no podía permitirse el lujo de correr ningún riesgo innecesario que levantara sospechas. Resguardando muy bien sus emociones, se dirige a ella con lentitud extendiendo su mano hacia su frente.
- Vamos, muéstrame el camino- le exige entrando sin permiso a su cabeza para sondear en sus recuerdos la ubicación del jedi, Rey no opone resistencia pero a cambio aprovecha su enlace mental para comunicarse y hacerle ver su error.
"No lo hagas, se lo que pasó esa noche, Luke me lo contó todo, fue un malentendido él te aprecia y le duele haberte perdido, jamás te haría daño, detente por favor, no sigas este camino" suplica con desesperación pero nada cambia, el joven solo termina ignorándola obteniendo la información que requería.
-Bien, alístense para el despegue, tenemos lo que necesitamos- pronuncia satisfecho rompiendo el enlace con su mente. Sin mirarla más, se da la vuelta caminando rumbo a la salida.
- ¡Y no la lastimen! - se gira ya en la puerta, haciendo un ademán con su dedo en advertencia- Cuidado aquel que le ponga una mano encima, la necesito intacta- exige con su voz profunda estremeciendo a todos los allí presentes.
-Si mi líder- exclaman en unísono los tres hombres antes de desaparecer de su visión y abandonarla en el reducido cuarto a su completa merced. Durante todo el camino se conservaron distantes sin provocarla ni dirigirle la palabra siendo un gran alivio para Rey, suficiente tenía con la incertidumbre generada por sus pensamientos. Trataba de conservar la calma pero a veces era simplemente imposible, recuerda entonces su promesa, dándole la fortaleza que necesitaba. Debía luchar hasta el final, buscar la manera de devolverlo a la luz, amaba a Ben, no sería tan sencillo para él deshacerse de ella.
No pasaría mucho tiempo cuando una agitación llega a su mente, aquella sensación tan familiar en la fuerza acelera sus latidos reconociendo el lugar. Su pecho se oprime al sentir descender la nave, estremeciéndose al tocar tierra firme. Habían llegado a Ahch-To.
-Vamos asquerosa jedi, ¡levántate! - le ordena Vicrul mientras la sujeta de su brazo arrastrándola a la salida. Las olas furiosas chocaban contra las rocas cubriendo con su brisa helada a Ben, quien ya la esperaba un costado de la rampa de la nave.
-Síganme- les indica dirigiéndose por la extensa escalera de rocas resquebrajadas. Rey le sigue por detrás sintiendo sofocarse con cada paso que daba hacia la cima. Iba tan sumida en sus pensamientos que no se percataría del momento preciso en que había pisado el último escalón, llegando a la pequeña explanada donde se alzaban las pequeñas chozas de piedra.
"Luke"
El aire escapa de sus pulmones al conectar con aquellos ojos azules que la miraban con dulzura. Luke estaba frente a ellos, llevando puesto sus antiguas vestiduras jedi.
-Hola Ben- pronuncia con serenidad sin movilizarse ni un poco ante la presencia de su sobrino.
- Snoke te quiere muerto- responde con frialdad el pelinegro dando un paso al frente.
- Así que te has sometido a él- deduce su ex maestro incomodando al muchacho.
-Eso no te incumbe- explota dejándose llevar por sus emociones inestables -Vendrás conmigo- le termina por ordenar fulminándolo con la mirada.
-Y que harás sino lo hago- lo contrataca provocando que su sangre ardiera ante su reto. Sin dejarse doblegar por su tío, con un ademán de sus dedos le indica a Vicrul traer frente a Luke a Rey y arrodillarla, sometiéndola a su yugo.
- Si tú no vienes conmigo, entonces ella morirá- le indica señalando a la chica con su sable de luz, amenazándolo con encenderlo.
-No serías capaz de hacerlo- responde sereno - Tú tienes sentimientos por ella- aquella declaración termina por desbalancear al chico, entrando en una furia ciega.
- ¡Cállate! - arremete contra él, terminando por encender su hoja de intensa luz roja inestable apuntándole directo al cuello - Ahora verás de lo que soy capaz de hacer, no me subestimes- lo amenaza, poniendo en estado de alerta al jedi.
-No te atrevas- sigue fijamente cada uno de sus movimientos, tomando el sable de su cinturón.
-Demasiado tarde- pronuncia el pelinegro, preparándose para proseguir con su ejecución.
- ¡Detente! - Escucha el sonido del sable de luz de Luke encenderse al mismo tiempo que Ben se gira quedando frente a frente. Sus pupilas avellanas se dilatan del horror al observarlo precipitarse sobre ella con su hoja apuntándole.
"¡Ben!"
"¡Yo sé que no quieres hacerlo!" exclama con todas sus fuerzas a través de su enlace. Todo se congela ante su mirada al verle extender su mano en su dirección, al mismo tiempo que observa como su sable de luz se desvía por un costado de su cuerpo atravesando el pecho de Vicrul sin piedad, Rey se paraliza ante la sorpresa, siendo suspendida en el aire sin previo aviso por Ben, quien la empujaría lejos de él.
"Ahora estarás a salvo"
"Perdóname Rey, pero no puedo perderte"
El cuerpo sin vida de Vicrul cae al suelo, dejando estupefactos al resto de los Caballeros de Ren.
-Vaya, como en los viejos tiempos en aquel templo, menos mal, estaba empezando a creer que tu plan no funcionaría y que me traicionarías joven Solo- Luke se aproxima al chico colocándose contra su espalda en posición de ataque al verse rodeados.
-Calla, éste no es el momento adecuado para una charla, ¿no te parece? - le recrimina a su tío con fastidio preparándose a pelear.
- ¡Traidor! -
