Capítulo 16
Aquellas últimas palabras enfurecieron a Peter. Por su parte, Gwen se encontraba débil, ella suponía que debía ser por haber bebido ese suero sintetizado con la sangre radioactiva de Peter.
Peter le dijo a Gwen que huyera. Así que hizo caso y de donde pudo, sacó fuerzas y fibras elásticas del simbionte comenzaron a cubrir todo su cuerpo. Los agentes comenzaron a dirigir la mira de sus armas hacia Gwen, quien ya se elevaba con sus redes. Peter se percató de esto y antes que dispararan lanzó telarañas a cada uno de ellos despojándolos de sus armas. Sin embargo, desarmados, se dirigían a subir a los vehículos y perseguir a Gwen. Tenía de un modo u otro que alcanzarla o algo malo podía pasarle.
Fue corriendo por un callejón y abandonó su ropa quedando sólo con su traje. Luego un ruido lo paralizó. Eran dos helicópteros volando velozmente. Gwen ahora sí estaba en problemas y tenía que ayudarle a escapar. No sentía ninguna señal arácnida así que mientras se balanceaba, estaba absolutamente perdido, por más que se empeñase no podía localizar dónde estaba ella. Comenzó a pensar lugares en los que podría Gwen esconderse y recordó su departamento, pero de seguro estaría rodeado de agentes de S.H.I.E.L.D.. Luego pensó en Industrias Parker aunque también debía estar rodeada de agentes. Mientras se balanceaba comenzó a recorrer las azoteas de los edificios buscándola mientras una leve llovizna comenzaba a caer.
— ¡Peter!
Volteó hacia donde provenía la voz y allí estaba ella.
— ¡Gwen!
—Estaba aquí escondida y pasaron dos helicópteros.
—También los vi.
—De seguro deben andar buscándome para arrancarme al simbionte—dijo mientras pretendía esconderse en un ducto hasta que la mano de Peter la detuvo.
—No tenemos que permitirlo. Juntos saldremos de esta. Vamos.
—Estoy cansada de huir y ya no tengo fuerzas—dijo algo debilitada.
—Vamos, Gwen. Sé donde puedes refugiarte. Mi Tía May seguro comprenderá.
—Bueno—respondió sosteniéndose de Peter y de la pared para poder pararse.
Comenzaron a balancearse ambos hacia su destino hasta que una red de Gwen se rompió. Comenzó a disparar más telarañas, pero éstas ya no surgían de sus brazos, por lo que Peter en el acto al ver cómo ella caía al vacío, se lanzó también a su encuentro.
—Te llevaré.
Peter cargaba a Gwen en sus brazos pero avanzaron tan sólo unos pocos metros.
—Por favor, detente—dijo Gwen en un susurro.
Peter se elevó suavemente con ella en sus brazos hasta llegar a la azotea del edificio más próximo por el que pasaban. La dejó recostada, pues apenas podía moverse de lo débil que se encontraba.
— ¿Qué sucede, Gwen?
—Peter, tienes que irte.
—No. No te dejaré aquí.
Su rostro iba quedando al descubierto. Las finas bandas elásticas del tejido simbiótico iban desprendiéndose de su cuerpo.
—Si no te vas… se fusionará contigo de nuevo.
—No puedo dejarte.
—Nunca lo hiciste—dijo esbozando una sonrisa.
Gwen acercó una de sus manos al rostro de Peter y lo acarició.
—Te amo. No lo olvides nunca.
—Yo también te amo, Gwen.
Cada vez mayores porciones de su cuerpo estaban quedando al descubierto. La viscosidad simbionte parecía reaccionar ante la presencia de Peter.
—Debes irte ya.
Aunque ella no lo viese bajo su máscara, Peter estaba llorando y tomó una más de las tantas decisiones difíciles en su vida como lo era apartarse de ella. Mientras se marchaba miraba de vez en cuando a la azotea donde yacía recostado el cuerpo de Gwen sin señales de vida.
Peter lloró en todo el trayecto hasta su departamento.
Días después...
Se esclarecieron las dudas por todos los medios de comunicación acerca del escándalo de quien se hallaba bajo el poder del simbionte. El cuerpo de Gwen había sido encontrado por los dos helicópteros de S.H.I.E.L.D. sin rastro alguno del simbionte.
Con respecto a Peter, no fue otro que Stark el primero en reprenderlo por haberla ocultado y refugiado en su departamento. También lo culpó por haber dejado huir al simbionte. Ante esta desagradable situación, Peter se desvinculó de Industrias Stark desasociándose para no trabajar más en conjunto.
Después de días de desaparecido por lamentar la pérdida de Gwen, refugiado en su departamento, salió a las calles.
Iba caminando cuando letreros digitales y manifestantes vitoreaban la muerte del criminal: Gwenom. No pudo evitar salir inmediatamente de allí, toda esa gente le causaba disgusto al igual que el mismísimo J. Jonah Jameson.
Más tarde se apareció por Industrias Parker.
—Peter, lo lamento tanto—dijo Anna Maria Marconi.
—No digas nada. Ella ya sabía que no funcionaría.
Se dieron un abrazo.
—Hice todo lo posible.
Peter no pudo evitar una vez más que una lágrima se le escapara.
— ¿Cómo pudo saber S.H.I.E.L.D. que era ella quien se encontraba bajo el simbionte?
—Stark me lo dijo. Analizaron restos de sangre que habían quedado de cuando Gwen fue a extraerse una muestra en sus industrias. Ahora estamos oficialmente separados de Industrias Stark.
—Ese Tony Stark nunca me agradó.
Peter se despidió y se fue a donde vivía su Tía May. Cuando golpeó su puerta, agradeció que no hubiera en el mundo una persona que lo entendiera tanto como su Tía May. Ambos en silencio, sin mediar palabras por lo sucedido, se abrazaron.
— ¿Quieres un vaso de leche con galletas?
—Sí.
—Adelante. Pasa que la noche esta fría.
FIN.
