Nota del autor:

Bienvenidos lectores a un nuevo capítulo de "Modes, Harmony and Tempo". Yo soy Halsenbert y espero que esta pequeña entrega sea de su agrado.

Cuídense mucho y sin más por el momento… COOOOMENZAMOS!

Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.

Lean y comenten


Leyends of harmony – Modes, Harmony and Tempo.

Capítulo 15 – Una vieja historia

Hoity escuchó con atención la historia de Octavia, encontró bastante interesante que la chelista no mencionará nada relacionado con la repentina transformación de Vinyl, y más aún le resultó muy curioso el hecho de que la chelista se decidiera a cuidar a la inconsciente unicornio al mismo tiempo que interpretaba música para relajar el sueño de la DJ.

Durante su plática en Canterlot, Vinyl había omitido por completo comentarle a Hoity y a Photo acerca de las pesadillas que había sufrido durante su estado de inconciencia. Y el hecho de que Octavia mencionara aquel pequeño detalle, indicaba que la chelista realmente había decidido no indagar mucho en el tema, a pesar de haber hecho lo posible por aminorar el sufrimiento de la DJ usando el sonido de su violonchelo para brindarle a Vinyl un sueño más apacible.

A pesar de lo poco que el afamado diseñador había interactuado con la chelista, Hoity pudo percatarse de que aquella joven yegua poseía un corazón amable, y sobre todo notó que la primogénita de los Melody parecía genuinamente preocupada por la DJ.

Al menos ahora podía comprender un poco mejor el dilema de Vinyl, y por qué la DJ estaba tan reacia a alejarse de aquella yegua y más aún, a aceptar la propuesta de Hoity de alimentarse de la chelista para aclarar sus sentimientos de una vez por todas.

-¿Entonces, te prometió tocar el piano nuevamente para ti…? ¿No crees que le moleste si yo también la escuchara o sí?- comentó Lyra.

-No lo sé Lyra, hablaré con ella, pero no creo que le moleste interpretar algo para nosotras- comentó la chelista. -Después de todo, parecía disfrutarlo mucho.- el corcel chasqueó la lengua contra sus dientes superiores, acto que inmediatamente atrajo la atención de las dos jóvenes.

-Debo decirle señorita Melody, que dudo mucho que Vinyl acepte una petición así.- la chelista estuvo a punto de interrumpir al corcel. -Ella no es de los ponis que gustan de tocar sus instrumentos en frente de otros.- añadió Hoity. -El hecho de que la hallas descubierto tocando el piano es algo extremadamente extraño… después de todo ella no suele interpretar música en frente de otros, o por lo menos no lo ha hecho… en un largo tiempo.- añadió el corcel mirando al exterior.

-Emm, ¿No crees que eso es un poco extraño viniendo de un DJ? Es decir, ella debería estar acostumbrada al pánico escénico, o de lo contrario no podría haber realizado tantos conciertos masivos.- comentó Lyra con una ceja levantada.

-Las mezclas de Vinyl y el sonido de sus instrumentos son muy distintos.- algo en el tono de voz del diseñador causó que la chelista le prestara mucha más atención. -Ella crea mezclas usando las melodías que más aprecia, tomando piezas de distintos artistas para construir algo completamente nuevo usando su propio talento.- comentó el corcel.

Octavia notó que la mandíbula del semental pareció tensarse por un instante.

-Pero con sus instrumentos era distinto. Ella pasaba horas, incluso días componiendo las melodías con sus instrumentos antes de mezclar los sonidos para crear piezas únicas que nacían completamente de su propia inspiración.-

-No lo entiendo, ¿cuál es realmente la diferencia?, en ambos casos ella usa los sonidos para crear sus mezclas. Y al final ambas mezclas siguen llevando su sello característico.- comentó Lyra.

-Así es, en ambos casos el resultado final es una melodía llena de vida que adquiere su fuerza de la personalidad y talento de Vinyl.- añadió Octavia.

-Y a pesar de provenir del mismo artista, la base sigue siendo distinta.- añadió el diseñador. -Para mí, el trabajo de Vinyl es muy similar a lo que yo hago con mis diseños… Por ejemplo: Cuando me invitan a crear los vestuarios de una obra de teatro situada en una época histórica definida, mis diseños adquieren un estilo antiguo, basado en la moda que se usaba en aquel entonces. Y aun cuando siempre llevan detalles únicos que reflejan mi personalidad en cada uno de los diseños: Como lo puede ser una combinación de color, un patrón de figuras o incluso una serie de accesorios a juego. Lo cierto es que si retiras esos detalles y dejas la base original de la vestimenta, podrías no reconocer que he sido yo quien uso su tiempo para zurcir y cortar cada pieza de tela.- Explicó el Corcel con entusiasmo.

-Sin embargo, cuando recibo una petición de un cliente para crear una vestimenta única, uso mi propia imaginación y creatividad para visualizar cada detalle, combinación de colores, tipos de tela, forma, estructura, accesorios, patrones y adornos. En esos casos, cada pequeña parte de la vestimenta posee una fracción de mi ingenio, y es creado a partir de mi talento. Por lo que, sin importar cuantas piezas, accesorios y adornos retires de la prenda, al final podrás encontrar algo en ella que nació de mi- esclareció Hoity.

Ambas yeguas pudieron comprender a lo que se refería el diseñador. Octavia, por su parte pensó seriamente en aquella analogía. Si bien era cierto que tanto ella como Lyra habían estudiado muy duro en sus clases y se esforzaban constantemente, lo cierto es que la creatividad de Lyra era algo que superaba a la chelista en cierta forma. Después de todo, en varias ocasiones había notado que las interpretaciones de su amiga parecían poseer vida propia, sin mencionar la melodía que la unicornio de color menta había creado para una de sus convenciones.

Por su parte, Octavia jamás había creado música propia, si bien sus profesores siempre la elogiaban porque sus interpretaciones eran excelentes. Ella siempre supo que existía algo que le hacía falta, algo que no era capaz de agregar a sus melodías, algo que extrañamente no estuvo ausente durante su dueto con Vinyl.

Ahora sabía lo que era, y más importante, comprendía porqué Vinyl se había percatado de la ausencia de aquella pieza clave en sus interpretaciones. Las interpretaciones de Octavia carecían de personalidad, en todas sus melodías, Octavia se había dedicado a tocar las piezas musicales de memoria, pensando siempre en la melodía, anticipando cada acorde con precisión para no cometer ningún error, pero jamás se había preocupado en darles vida.

Pero basándose en lo que Hoity acababa de explicarles, Vinyl sabía cómo imbuir sus melodías con personalidad. Quizá haber llevado su preciado Cello sería aún más útil de lo que imaginaba. Quizá si Vinyl le daba algunas lecciones antes de la presentación de Rarity, Octavia podría ser capaz de comenzar a practicar una forma de agregarle personalidad a sus interpretaciones.

-Comprendo tu punto- dijo Lyra cruzando sus cascos traseros mientras se recostaba completamente sobre el respaldo de su asiento.

Octavia por su parte no pudo evitar golpearse el rostro con el casco al notar la completa falta de modales de su compañera, en especial sabiendo lo mucho que los ponis de la alta sociedad valoraban las reglas y el comportamiento de etiqueta, ponis de alta sociedad Equestre como Hoity.

-Pero hay algo que no me queda del todo claro, ¿Por qué Vinyl se negaría a tocar el piano para nosotras?- comentó Lyra con perspicacia.

El ostentoso Diseñador simplemente se limitó a sonreír. Por alguna razón que no podía entender, Octavia sintió como si Hoity hubiera esperado que su explicación desviara la atención de las yeguas de aquella interrogante.

-Porque Vinyl solo creaba melodías para los ponis que considera especiales. Y desde que el último de ellos murió, no ha existido ningún otro poni por el que Vinyl se sienta interesada- Comentó Hoity.

Octavia sintió nuevamente la mirada de Hoity posarse en ella a través de aquellos cristales púrpuras.

-Entonces no creo que haya algún problema, después de todo, Vinyl realmente parece interesada en Octavia. Así que, dudo que se niegue.- comentó Lyra.

-En algo tiene razón señorita Heartstrings.- dijo Hoity sin dejar de sonreír. -Ciertamente los miembros de la familia Melody son… difíciles de ignorar.- Añadió el semental.

-Debo decir que estoy de acuerdo con eso. Y Octavia es particularmente interesante- añadió la unicornio de color menta antes de abrazar a la chelista con fuerza.

Octavia optó por no hacer ningún comentario. En ese momento tenía dos cosas bastante claras. La primera era que el diseñador no se refería solamente a ella, después de todo, Hoity había mencionado con anterioridad al fundador de la familia Melody. En segunda, era completamente consiente que en ningún momento le habían mencionado el apellido de Lyra, por lo que el Diseñador parecía estar más informado de lo que demostraba.

-Perdón por mi rudeza Mr. Toity, pero… la forma en la que se expresa me hace pensar que usted es un amigo cercano de la familia. Mas, sin embargo, no puedo evitar notar que esta es la primera vez que interactuamos. Lo que me hace pensar… ¿acaso usted y mi padre son viejos amigos? O ¿Cómo es que conoce a mi familia?- dijo la chelista de la forma más casual posible mientras tomaba una botella de agua que Lyra le ofrecía en ese momento.

-Conozco a Clef Melody y a la Señorita Charlotte por su talento y sus carreras, pero debo admitir que personalmente no he interactuado mucho con ellos. Sin embargo, a pesar de que la señorita Scratch ha permanecido varios años alejada de su familia, señorita Melody, Vinyl es ciertamente una poni mucho más cercana a tu familia, después de todo, fue ella quien nos presentó con tus familiares en primer lugar.- añadió Hoity recargando flojamente su mentón sobre su pezuña.

-¿En verdad?- dijo la chelista arqueando la ceja, ciertamente no esperaba escuchar aquella respuesta. Hasta donde recordaba, su primer encuentro con Vinyl había ocurrido en un vagón de tren, pero por lo que comentaba Hoity, la familia de Vinyl parecía tener un pasado en común con la familia Melody. Aunque, ciertamente existía la posibilidad de que sus padres conocieran a DJ-Pon3 por su nombre artístico y no por su nombre real. Y por coincidente existía la posibilidad de que Hoity escuchara de ellos a través de Vinyl.

-Tú… ¿Tú crees que puedas contarme un poco acerca de Vinyl?- titubeó la violonchelista

Tanto Hoity como su amiga la miraron por un momento. Lyra encontraba bastante curioso que Octavia hubiese desarrollado semejante nivel de interés por la DJ. Por otro lado, Hoity se sentía intrigado por la pregunta de la chelista. Aun así, el afamado diseñador imaginó que aquello podría ser de utilidad y ciertamente sentía curiosidad por lo mucho que la primogénita de los Melody había comenzado a influir en la DJ. Sobre todo, por la forma en la que la chispa de la vieja Vinyl comenzó a encenderse desde que la unicornio albina conoció a la violonchelista.

-Me gustaría contarles una pequeña historia, si es que me lo permiten señoritas.- comentó el corcel mirando con atención a la violonchelista. -Es una vieja historia con la que probablemente esté familiarizada señorita Melody.- Tanto Octavia como Lyra asintieron.


Siglos atrás.

Esa noche la nieve caía en abundancia, las numerosas estrellas de invierno se precipitaban desde las esponjosas nubes hasta alcanzar el suelo, por las calles de Manehattan caminaba una yegua de pelaje blanco pálido, su crin y cola azul eléctrico lucían un peinado elegante y perfectamente estilizado, ni un solo cabello fuera de su lugar.

La yegua vestía un hermoso vestido de color rosa claro adornado con moños de un tono azul cielo. Sobre el vestido de gala portaba un elegante abrigo a juego de un color salmón, el cual la protegía del frio del invierno. Sobre su cabeza portaba un sombrero adornado con flores y un listón azul celeste. En uno de sus cascos llevaba un hermoso ramo de rosas rojas que le habían entregado como resultado de su interpretación de esa noche. Sobre su lomo cargaba un estuche que contenía un viejo violín, el cual permanecía firmemente atado a su pecho por medio de una correa de cuero grueso.

Aquella noche había sido una de sus mejores noches, aún podía escuchar el eco del vitoreo de su audiencia. La presentación que había hecho con el piano en el auditorio había sido todo un éxito, esa noche fue suya, esa noche se convertiría en su salto al estrellato.

Varios ponis se acercaron esa noche para poder felicitarla por su interpretación y ofrecerle un puesto como pianista en sus orquestas.

-Lo pensaré y les proporcionaré una respuesta la próxima semana.- respondió la joven unicornio dirigiéndose a la salida del auditorio. Después de todo aquello sería una decisión importante y quería asegurarse de escoger la mejor opción posible.

-¿Qué dices Vi, nos acompañarás esta noche? Esta es tu noche después de todo y es justo que te hagamos una celebración especial para la ocasión.- le ofrecieron sus compañeros.

-Muchas gracias y aunque me gustaría acompañarlos, en estos momentos hay alguien más que espera mi regreso con ansias.- respondió la yegua con una sonrisa en el rostro.

-Descuida Vi, dale nuestros saludos a Happy.- respondió uno de los integrantes del grupo de instrumentos de viento.

Aunque la joven habría estado encantada de acompañar a sus compañeros a festejar su triunfo, la joven yegua solo podía pensar en otra poni esa noche. Su abuela era el último miembro de su familia, había ido a verla unos días antes de la presentación para invitarla personalmente y entregarle un boleto exclusivo para el evento, pero la salud de la anciana le había impedido abandonar la habitación del hospital para presenciar el recital de su nieta esa noche.

Aun así, la unicornio albina prometió llevarle un hermoso obsequio además del ramo de rosas que ganaría para ella. A su abuelita siempre le había gustado escucharla tocar música, quizá esa era la razón por la que había decidido convertirse en una gran intérprete. Y valla que lo era, conocía miles de sinfonías de memoria, y podía interpretar la mayoría de ellas en más de un instrumento. En las palabras de su abuela Happy Harp, ella era el orgullo de su familia y estaba dispuesta a brindarle a su familia el renombre que merecía.

Pero siendo sincera consigo misma, aquello lo hacía porque su amada abuela disfrutaba de sus melodías más que nada en el mundo, y sus interpretaciones parecían ser lo único que lograba brindarle verdadera dicha a Happy Harp. De algún modo, la joven pianista estaba segura de que sus melodías era lo único que impulsaba a su amada abuela a seguir adelante contra aquella enfermedad.

La pianista, no tardó mucho en llegar al hospital. Entro al complejo saludando a la recepcionista antes de seguir su camino al segundo piso, al acercarse al cuarto en el que se encontraba su abuela, escucho los susurros de un poni provenir del otro lado, sin embargo, aquella voz no se parecía en nada a la de ningún poni del personal del hospital. El dueño de aquella voz tenía un tono calmado y suave, el cual era rodeado por un aire de elegancia.

Una segunda voz se unió a la primera igualmente usando un tono bajo, sin embargo, la joven no tardó en reconocer el tono de su amada abuela. Ambos ocupantes de la habitación continuaban hablando, usando un volumen tan suave que la interprete era incapaz de comprender los murmullos que a duras penas se escuchaban de su lado de la habitación.

A pesar de que Happy Harp la reprendía siempre que escuchaba conversaciones ajenas, la joven yegua no pudo detener su curiosidad. Por lo que colocó una oreja sobre la puerta para escuchar mejor lo que conversaban del otro lado.

-Será rápido, te lo prometo Happy.- escuchó la voz de aquel poni desconocido.

-Pero debes prometerme que una vez que te la entregue, no la tocaras a ella- respondió su abuela con tono serio.

-Lo prometo Happy- concluyó el acompañante de su abuela en un tono suave y sumamente amable.

Un ligero quejido acompañado de lo que parecía ser el sonido de algo suave y jugoso siendo perforado por un objeto filoso, provino del otro lado de la habitación seguido de un absoluto silencio. Inconscientemente, la joven presionó su oreja aún más en un intento por escuchar algo, cualquier cosa. Desafortunadamente, uno de sus cascos se recargó más de lo necesario sobre la manija de la puerta causando que esta se abriera por completo.

Lo que vio la dejó completamente congelada en su lugar, en la oscuridad del cuarto logró distinguir la figura de un poni el cual se encontraba inclinado sobre el cuello de su abuela. Al escuchar el sonido de la puerta abriéndose de pronto, el poni se apartó con rapidez dirigiendo su mirada a la entrada del cuarto dejando ver su hocico lleno de sangre. En su rostro se podía apreciar un largo par de colmillos y un par de ojos rojos y brillantes que la miraban intensamente.

Antes de que la yegua pudiera decir algo, el poni salto por la ventana de la habitación atravesando el cristal.

La intérprete galopó hasta su abuela intentando detener la hemorragia de su cuello. Happy pareció intentar comunicarle algo, pero los nervios de la intérprete y el miedo que recorría su cuerpo no le permitieron escuchar con claridad.

-No te preocupes te pondrás bien.- repetía una y otra vez la joven pianista antes de gritar a sus espaldas. -¡Auxilio! ¡Por favor! ¡Necesito un doctor!- la joven colocó sus blancos cascos sobre la herida del cuello de su abuela, tratando de presionar la herida la cual continuaba sangrando a un ritmo alarmante.

-Vi…- trató de decir la anciana mientras se ahogaba con su propia sangre.

-No te preocupes, estarás bien, te lo prometo- dijo la joven. Su vestido al igual que sus patas frontales salpicados con sangre. -¡Maldición un médico!- continuaba gritando por encima de su hombro.

Para cuando los paramédicos la apartaron para atender a la anciana, Happy Harp había perdido demasiada sangre.

-La hemos perdido- dijo uno de los médicos apartándose del cuerpo de Happy.

Incapaz de contener sus propios sentimientos en ese momento, la yegua salió del cuarto dispuesta a encontrar al culpable y hacerlo pagar. Escuchó la voz de varios doctores y enfermeras llamándola por su nombre, pero su rabia le impedía escuchar con claridad lo que le gritaban.

La joven salió del edificio exponiéndose una vez más al frio del exterior antes de comenzar a seguir el rastro de sangre que el atacante había dejado sobre la nieve. Si bien ella jamás había aprendido hechizos de sanación que hubieran podido ayudar a su abuela, si conocía hechizos básicos para defenderse, aunque estaba segura de que, si incrementaba la energía de aquellos hechizos, podría causarle a aquel asesino una muerte segura o por lo menos lograría romperle varios huesos.

Galopó por las calles usando su magia para apartar cualquier obstáculo que se interpusiera en su camino, en ese momento su corazón estaba lleno de rabia, una rabia que nublaba su buen juicio.

Por el rabillo del ojo observó la forma en la que otros ponis la miraban con miedo, aunque posiblemente aquellas miradas podían ser causadas por el hecho de que la yegua se encontraba cubierta con la sangre de Happy Harp mientras galopaba a toda velocidad con una expresión asesina en su rostro.

En su prisa por encontrar al asesino de su abuela, la joven dio la media vuelta en una esquina topándose cara a cara con un corcel de color marrón y crin negra, quien se encontraba acompañado por una yegua de pelaje rosa y crin roja brillante. La yegua encendió su cuerno para intentar apartar a la pareja de su camino cuando de pronto sintió el peso de otro poni derribarla sobre la nieve por un costado.

Antes de que pudiese reaccionar, sintió un par de largos colmillos atravesar su garganta, rasgando su piel y dañando sus cuerdas vocales, impidiendo así, que pudiese emitir algún grito de auxilio.

-¡Vasta Viper!- ordenó el corcel, haciendo que la yegua soltara a su víctima al instante.

La unicornio albina sintió su cuello arder de dolor, mientras su sangre brotaba de la herida quemándole la piel al tiempo que le impedía respirar. Aquella yegua a la que el corcel había llamado Viper, le había causado una herida mortal en el cuello y después de haber visto lo que ocurrió con su abuela momentos antes, no tenía duda alguna de que moriría en ese lugar.

-Lo lamento maestro, esa yegua salió de la nada… creí que los atacaría- dijo Viper.

-Es un bello espécimen- comentó el corcel mirándola mientras su sangre teñía de rojo la nieve a su alrededor. La joven notó que aquel corcel se encontraba vestido elegantemente por lo que no cabía duda de que se trataba de un poni de familia noble. -Sería una lástima desperdiciarla- añadió el corcel sin dejar de verla.

La pianista observó al corcel morderse su propio casco infringiéndose una herida lo suficientemente profunda antes de tomarla por detrás de su cuello y colocar la pata herida y sangrante sobre los suaves labios de la intérprete.

-Red, ¿Qué crees que haces?- reprochó la yegua de pelaje rosa, más el corcel no pareció prestarle atención.

La unicornio albina sintió como sus sentidos la abandonaban uno a uno, estaba segura de que no tardaría en caer en la total inconciencia antes de que su vida terminara de forma miserable.

Su visión se volvió borrosa, mientras la grave voz de aquel corcel se abría paso en su mente.

-Bébela si deseas tener una oportunidad de sobrevivir. El veneno de Viper es extremadamente potente y es muy poco probable que sobrevivas aun después de darte mi sangre. Pero al menos tendrás una oportunidad- escucho aquella voz dirigirse a ella.

No supo si fue la falta de sangre que nublaba su mente, la ira que sentía por terminar muerta en aquel lugar sin haber encontrado al asesino de su abuela o el puro impulso, todo lo que supo es que deseaba sobrevivir en ese momento… Así que hizo lo que el corcel le pedía y sin meditarlo separó sus labios permitiendo que el espeso líquido recorriera su paladar, deslizándose dolorosamente por su garganta hasta su estómago.


En el presente.

-No tenía idea de que le gustarán las historias de terror, señor Toity- dijo Lyra antes de terminarse el resto de su soda de naranja.

-Existen muchas leyendas en Equestría señorita Heartstring- respondió Hoity recargando su espalda sobre el respaldo de su asiento. -Muchas de ellas son difíciles de creer, pero les puedo asegurar señoritas, que en toda leyenda siempre hay algo de verdad- añadió el corcel mirando a la Chelista.

Octavia se encontraba completamente inmóvil en su lugar, y aunque lo miraba con atención, Hoity estaba seguro de que la joven yegua se encontraba completamente perdida en sus propios pensamientos en ese momento.

La historia de Hoity poseía detalles bastante solidos de lo que Octavia había presenciado la semana anterior, y aunque una parte de ella se negaba a creer que Vinyl fuera una especie de poni Vampiro. Otra parte de su mente no podía evitar comparar aquella descripción con la forma en la que el semblante de la DJ lucía aquella mañana en el salón de música.

-Estoy segura de que sí, después de todo a mí tampoco me creen que los humanos sean algo real, pero te aseguro que son mucho más reales que los ponis vampiro.- rió Lyra. -Me gustaría saber lo que pensaría un humano si viera un poni vampiro- pensó la joven unicornio de color menta mientras se rascaba el mentón.

-Estoy seguro de que usted también conoce leyendas muy interesantes, ¿no es así señorita Octavia?- comentó Hoity. -Puedes creerme cuando te digo que a Vinyl le interesaría mucho conocer la historia detrás de tu amado instrumento.- añadió el corcel.

-Yo…- dijo la chelista antes de dirigir su mirada a su preciado Cello.

Si bien la leyenda del Cello hechizado era la razón por la que aquel instrumento se encontraba a su lado en ese momento, la Chelista realmente no recordaba mucho con respecto a esa noche. De algún modo, Octavia sabía que se trataba del Cello de su antepasado, aunque ahora que lo meditaba con mayor detenimiento, no podía recordar con exactitud cómo lo había obtenido en realidad.

Si bien sus padres siempre habían apoyado su entusiasmo por tocar el violonchelo, lo cierto era que ninguno de los dos le había preguntado mucho acerca del Cello. Todo lo que recordaba era haber encontrado un viejo diario oculto en uno de los estantes de la biblioteca y lo siguiente que recordaba era a sus padres despertándola abruptamente de su sueño. Recordaba a su madre haberla cuestionado esa misma noche; en dónde estuvo en todo el día y, sobre todo, donde había encontrado ese viejo violonchelo y cómo fue posible que lograra trasportarlo hasta la entrada de la mansión. Más, sin embargo, después de esa noche ninguno de sus padres abordó el tema nuevamente por lo que Octavia tampoco le dio mucha importancia.

Una sensación punzante invadió el cráneo de la chelista obligándola a soltar un gemido mientras se llevaba los cascos a su sien, en un intento por disminuir el dolor.

-¿Octavia, te encuentras bien?- dijo Lyra genuinamente preocupada por ella.

-Si, e-estoy bien Lyra gracias, es solo que…- Octavia miró nuevamente su instrumento antes de añadir. -Ahora que lo pienso, no recuerdo cómo fue que me hice con mi Cello, es todo.- respondió con sinceridad la joven chelista.

-Es una lástima, estoy seguro de que habría sido una historia interesante.- comentó Hoity en el instante en el que el Carruaje se detuvo. -Hemos llegado a Ponyville señoritas, espero que pueda verlas nuevamente.- añadió el corcel mientras el chofer procedía a abrir la puerta del carruaje.

Ambas yeguas se sorprendieron al notar lo oscuro que se encontraba el cielo en esos momentos, habían pasado prácticamente todo el día conversando con el diseñador de ropa. Frente a ellos se encontraba una fuente de agua con la forma de un poni. A unos metros podía observarse la alcaldía del pueblo y al otro lado pudieron apreciar el hotel de Ponyville, en cuya entrada se encontraba una yegua de pelaje amarillo pálido con una crin y cola esponjosas de color azul oscuro con franjas rosas.

-¡BonBon!- Gritó Lyra descendiendo del carruaje de un salto para reunirse con la otra yegua antes de arrojarse a sus cascos. Milagrosamente, la poni terrestre atrapó a la unicornio en el aire antes de comenzar a dar vueltas abrazadas la una a la otra.

Octavia descendió del carruaje con lentitud teniendo cuidado de no golpear su instrumento contra el angosto marco de la puerta.

-Señorita Melody.- dijo Hoity llamando nuevamente la atención de la chelista. -Sé que Vinyl parece haberse interesado mucho en usted…- dijo el diseñador mirándola por encima de sus gafas de sol, dejando al descubierto sus ojos púrpuras. -Pero le puedo asegurar que si lastima a la señorita Scratch…- Octavia pudo apreciar el instante en el que los ojos del diseñador destellaron con un brillo carmesí sumamente familiar. -Nuestra próxima reunión podría no ser tan amigable. Así que le recomiendo pensar detenidamente si realmente desea acercarse más a ella, o si lo más conveniente es que cada una continúe con su propia vida por separado- añadió el diseñador antes de colocarse nuevamente sus gafas sobre su nariz. Posteriormente Hoity cerró la puerta para continuar su camino rumbo a lo que debía ser el lugar en el que se llevaría a cabo el evento de Rarity.

-Mira BonBon, ella es la amiga de la que te hablé, su nombre es Octavia- dijo alegremente la unicornio de color menta mientras alaba del casco de BonBon hasta el lugar en el que se encontraba la confundida Chelista.

-Hola Octavia es un… placer- dijo BonBon haciendo una pausa nerviosa en el instante en el que la chelista cruzó su mirada con la suya.

Octavia no tuvo que ser una adivina para entender lo que pasaba por la mente de la otra yegua. Y ciertamente no la culpaba, después de todo todavía podía recordar con bastante claridad lo que había ocurrido en el cuarto de baño del tren durante la noche de la celebración del verano.

-Es un gusto BonBon. Mi nombre es Octavia Melody- comentó la chelista estirando su casco amablemente. La otra yegua titubeó por un momento antes de estrechar el casco de la violonchelista. En ese momento Octavia supo que la situación sería bastante tensa. Solo esperaba que el show de moda y los trajes que mostrara la diseñadora en la pasarela, fueran lo suficientemente llamativos como para evitar que la situación se volviera más tensa aún.

-Por cierto Octavia.- La voz de Lyra atrajo la atención de ambas yeguas hacia ella. -¿No traías contigo la tarta de manzana?-

Los ojos de la chelista se abrieron de par en par. Había olvidado el regalo de Vinyl en el interior del carruaje de Hoity Toity.


Notas del Autor:

Por fin les puedo entregar el último capítulo de "Modes Harmony and Tempo" de este año. Ya sé que es un poco tarde, pero espero que se la hallan pasado excelente en esta navidad, y aprovechando, me gustaría desearles un próspero año nuevo.

Los veré el próximo año con un nuevo capítulo de esta historia. Cuídense.

Hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.


En memoria de Carolina López Amada tía y ejemplo de vida

Mayo/1947 – Febrero/2020