¡Buenas! Siento que haya pasado un tiempo desde la última actualización, pero he estado liada con la universidad. Aquí está el siguiente capítulo, espero que lo disfrutéis y os esté yendo bien a todos. Y ya sabéis, si tenéis alguna sugerencia dejadla en los comentarios.
CAPÍTULO 7
POV Brittany
Me despierto a la mañana siguiente y noto un peso sobre mi costado, sonrío sabiendo a quién pertenece y abro los ojos.
Santana tiene los ojos cerraros, todavía dormida, y la boca entreabierta. Mi sonrisa se ensancha.
Estoy así un rato hasta que escucho su voz ronca.
-Estás mirando -comienza a abrir los ojos todavía adormilada y yo solo me río.
Me sonríe somnolienta y se acerca más a mí, entierra su cara en mi pecho y murmura:
-Es temprano, vamos a dormir -pero en ese momento se escucha ruido en el salón.
Me río y me separo.
-Sí, dile eso a ella -le doy un beso y me dispongo a salir de la cama, pero San me rodea la cintura con su brazo y me empuja hacia abajo. Grito por la impresión, pero rápidamente coloca su boca sobre la mía y me calla.
-Espera un momento, todavía no sabe que estamos despiertas -me lanza una sonrisa
insinuante. Se agacha y comienza a dejar besos por mi cuello, se detiene en mi pulso y chupa hasta dejar una marca.
-Mmmm -gimo
Sus manos viajan debajo de mi camiseta y amasan mis pechos, mis pezones se endurecen rápidamente.
-Ugh, así bebé.
Sus besos comienzan a bajar por mi clavícula mientras tira de mi camiseta hacia arriba, ya empiezo a sentir mi humedad.
Antes de que pueda terminar de quitarme la prenda la puerta se abre.
-Ugh -la cabeza de San cae sobre mi pecho y gime en frustración.
-¿Sí bebé?
-Tengo hambree -Sophia le lanza un puchero y en ese momento sé que no hay nada que pueda hacer para terminar lo que empezamos, mi esposa no soporta el puchero Pierce.
-Cariño ve y prepara el desayuno, yo voy a darme una ducha fría -le digo.
San me lanza una mirada de disculpa y asiente, antes de irse se acerca a mí y susurra en mi oído:
-Esto no ha terminado.
Se levanta, me guiña un ojo y sale de la habitación
Sí, definitivamente necesito una ducha fría ahora.
Después de la ducha me pongo unos pantalones de yoga y una camiseta de Barrio Sésamo ancha de tirantes.
Entro en la cocina donde veo a San haciendo tortitas, me acerco y le doy un beso casto.
-Buenos días, ¿dónde está Soph, no tenía tanta hambre?
-Sí, pero estaba aburrida aquí así que está viendo eso mientras espera -no entiendo a qué se refiere hasta que veo dónde está señalando, miro mi propia camiseta del monstruo de las galletas y sonrío.
Comienzo a preparar café y pongo la mesa para el desayuno.
-¿Hay algún plan hoy?
-Bueno… pensé que como hoy es sábado podríamos ir a la farmacia a comprar tus
medicamentos, las tiendas están abiertas y todavía tienes dos días libres para adaptarte a él sin tener que preocuparte por el trabajo u otra cosa. Además, podemos aprovechar e ir al parque después con Soph.
-Está bien.
-¿Sí? -puedo ver su sorpresa, sonrío y respondo
-Sí San, no puedo hacer como que no pasa nada. Además, tienes razón, no sé cómo voy a reaccionar a las pastillas y me gusta tener el día libre y no tener que preocuparme por mis clases y eso.
Ella me sonríe y vuelve su atención a las tortitas. Voy al salón a buscar a Sophia y la veo
embobada mirando como el monstruo de las galletas se come, obviamente, una galleta.
Sonrío para mí misma y camino detrás suya silenciosamente, cuando estoy justo detrás grito:
-¡AAAAH! ¡SOY EL MOUNSTRO DE LAS GALLETAS! -entonces la sujeto contra el suelo y
finjo que me la estoy comiendo mientras le hago cosquillas.
Ella chilla, se ríe, me pide que pare e intenta respirar, todo a la vez
-Ma-mami… para por fa-favor…
-Aaaah soy el monstruo de las galletas y tengo hambree.
-¡MAMÁ SOCORRO!
Entonces escucho alguien carraspeando detrás de mí, giro la cabeza sin soltar a mi hija, que ahora está jadeando intentando recuperar el aire, y veo a mi esposa parada en la puerta con una expresión divertida.
-Estoy segura, monstruo de las galletas -empieza-, que mis tortitas están mucho más buenas que ese bicho de ahí.
-¡Oye! -suelta nuestra hija indignada mientras San me ayuda a levantarme. Las dos soltamos una carcajada y todas juntas nos dirigimos a la cocina.
San y yo estamos acurrucadas en el sofá mientras Sophia termina el episodio de antes.
-Ey Soph, ¿quieres ir al parque? -le pregunta San.
-¡Siii! -aplaude emocionada.
-Ve a cambiarte bebé
Cuando nuestra hija sale de la habitación Santana se dirige a mí.
-Oye Britt… -empieza nerviosa-, ¿alguna vez has pensado en tener otro hijo?
La miro sorprendida, no sabía que estuviera pensando en esas cosas. A decir verdad, siempre he querido tener más hijos, pero con mi enfermedad últimamente no he pensado mucho en eso.
-Sí -sus ojos se iluminan emocionados-, siempre he querido tener más hijos, pero no he
pensado mucho en eso últimamente, ya sabes, con las visitas al médico y eso.
-Ya… es solo que… -se muerde el labio, nerviosa.
-¿Qué pasa San?
-No sé, es que..., yo siempre he querido más hijos también, pero desde ayer que me lo comentó Puck no puedo dejar de pensar en eso, no sé cómo explicarlo. Y sé que con tu enfermedad va a ser más difícil, pero podemos hablar con el doctor para ver si es seguro para ti o siempre puedo llevarlo yo si es demasiado para tu cuerpo.
Me quedo un momento en silencio asimilando lo que acaba de decir, la verdad es que no veo por qué no tendríamos otro hijo, las dos queremos y eso es lo único que importa, mi enfermedad no tiene porqué impedirlo.
Veo que mi silencio empieza a impacientarla y se asusta de que no esté de acuerdo con ella por lo que me dice:
-Pero no vamos a hacer nada si no quieres o sientes que es mucho en este momento…
-De acuerdo -la corto.
-...podemos esperar un tiempo a que te adaptes y… -la miro divertida-, espera ¿qué?
-He dicho, de acuerdo, San.
Sus ojos se ensanchan.
-¿Enserio?
Me río de su reacción
-Sí bebé, las dos queremos otro hijo, y sé que dijimos que yo llevaría el siguiente ya que tú tuviste a Soph, pero que mi cuerpo no pueda soportar la presión de cargar a un bebé no quiere decir que no podamos aumentar nuestra familia. Además, a Sophia le encantará tener alguien con quién jugar. Sé que será un ajuste, con todo esto nuevo pasando ahora mismo, pero juntas podemos hacer cualquier cosa así que -me encojo de hombros.
San se abalanza sobre mí y me tira de espaldas contra el sofá, me deja besos por toda la cara murmurando "te quiero" una y otra vez mientras yo me río.
Finalmente se separa y me dice
-Podemos ir a hablar con tu doctor esta semana y comentárselo, para ver si podrías hacerlo -sugiere.
-Cariño, por mucha ilusión que me haga llevar dentro de mí a nuestro hijo, si me cansa dar una clase de baile, no quiero ni imaginar cómo voy a acabar cuando tenga que sacar un bebé del tamaño de una sandía por mi útero -nos reímos, pero pronto aparece un puchero en su cara, sé que también le hacía ilusión que yo tuviera esa experiencia, pero no hay nada que podemos hacer-. Está bien San, además, me encanta verte embarazada -me sonrisa crece al recordar a Santana embarazada.
Ella asiente de acuerdo.
-Entonces… ¿podemos ir esta semana a la Doctora Ferguson? Ya sabes, con Sophia hicieron falta tres intentos, cuanto antes empecemos a intentarlo antes podremos tener un bebé.
-Claro San, podemos pedirle a Rachel que cuide de Sophia el miércoles por la tarde.
-¿Rachel? ¿Por qué no Quinn y Puck?
-Ellos la han cuidado las últimas veces y hace mucho tiempo que no vemos a Rachel, me gustaría verla y ver qué tal le va -me encojo de hombros.
-Sí, tienes razón, ha estado perdida últimamente. La llamaré más tarde para que no haga planes.
En ese momento pasa corriendo junto a nosotras una Sophia ya vestida.
-¡¿Podemos darle de comer a los patos?! -grita desde la cocina.
Ambas nos reímos y le doy un golpe a San en el trasero para que se levante de encima mía.
-Anda vamos, vístete, los patos nos esperan -y sale de la habitación riéndose.
De camino al parque pasamos por la farmacia, Santana entra a comprar las pastillas mientras yo espero fuera con nuestra hija.
Cuando llegamos a la entrada del parque Sophia comienza a tirar de mi mano para que me dé prisa en llegar al estanque.
-Vamoos mamiii -se queja.
-Hija el estanque no se va a mover de allí
-Pero los patos se van a morir de hambre si no le damos de comer ya -dice de forma dramática y me tengo que reír porque ha sacado el mismo dramatismo que su madre.
Pasamos el resto de la mañana en el parque con nuestra hija dando vueltas entre ver los patos y jugar en los columpios.
Al mediodía decidimos ir a comer a un local de Chick-fil-a cercano, a San le encanta, pero no lo va a admitir nunca, creo que piensa que decirlo en voz alta es como engañar a Breadsticks o algo así, mi esposa es boba, pienso riéndome.
A media tarde por fin volvemos a casa y pasamos el resto del día jugando y viendo películas de Disney con Sophia.
Después de cenar Sophia está cansada tras todo el día fuera por lo que San la lleva a
acostarse temprano.
Estoy en el sofá esperándola cuando aparece y se sube a horcajadas encima de mí. Me besa con hambre y yo intento seguir el ritmo, pasa sus labios por mi mandíbula hasta que llega a mi oído y susurra:
-Vamos a la cama bebé, tenemos algo pendiente -en ese momento baja su mano izquierda por mi cuerpo y ahueca mi centro vestido mientras su otra mano amasa mi pecho por encima de la camiseta.
-Joder San -ya puedo notar mi excitación.
San se levanta y me guía de la mano hasta nuestra habitación, donde nos desvestimos rápido y caemos en la cama.
Ahora estoy tumbada boca abajo, medio encima de Santana desnuda, sudando y jadeando, intentando reponerme de nuestro último orgasmo.
Tengo la cabeza apoyada en su pecho y puedo escuchar su pulso acelerado, pongo mi mano justo en el lugar donde está su corazón y lo noto latir, el sonido me tranquiliza y empiezo a quedarme dormida, agotada después de todo el día. De repente escucho a San preguntar:
-¿Deberíamos decirle a Sophia lo del bebé?
-Creo que deberíamos esperar a estar seguros de que estás embaraza, quiero decir, cuando vaya a ser una realidad y no solo una idea en nuestras cabezas, no quiero que se desilusione si los primeros intentos no funcionan.
-Tienes razón -me da un beso en la frente-. Buenas noches bebé, te quiero.
-Te quiero -respondo ya medio dormida.
