Llevaba varios minutos caminando por la escuela, buscando el club de Teatro, me parecía interesante y sería la primera vez experimentar como sería la actuación. Quería empezar de nuevo, la amistad que hice con Sasuke-kun había mejorado, él tiene una personalidad muy distinta, pero en cierto modo tener una conversación con él es interesante. A lo lejos vi que había un campo con rejas, y un pequeño Dojo. Me comencé acercar por curiosidad y escuche un golpe fuerte, gire mi vista y vi una flecha que estaba clavada a una tabla de tiro. La Flecha estaba al centro, giré mi vista buscando a la persona que había dado ese tiro, solo vi una persona alta, tenía el cabello rojo y tenía puesto un uniforme de Kyudo, era un kimono que la parte de arriba era blanca y la parte de su pantalón era negro. Era realmente hermoso la posición que tenía, sostenía un arco grande y su cabello se movía al mismo ritmo que el viento.

-¿Estas interesada a unirte al club de Arquería? –escuche una voz a mi costado y vi que era un chico alto de cabello negro y sus ojos eran del mismo color.

Lo miré sorprendida y dirigí mi vista al chico de cabello rojo. –Sólo pasaba por aquí buscando el Club de Teatro. –Ese chico tiene una postura realmente hermosa. –susurré, pero en eso escuché que el chico se empezó a reír.

-Sempai, es el capitán… -me dijo cruzando sus brazos y mirando al chico de cabello rojo. –Su nombre es Akasuna no Sasori-sempai, está en tercer año.

Me quedé sorprendida y no despejaba la vista de Akasuna-sempai, ese chico era el que vi ayer en la azotea y él fue quien me aconsejo. Me sonroje ya que era muy guapo… su piel era blanca y esos cabellos eran hermosos, quería saber cómo era su cara, porque desde la distancia que estaba no podía ver sus ojos.

-Akasuna-sempai –susurré y puse mi mano en la reja apretándolo.

-Sí, ¿Conoces a Sempai? –me preguntó mirándome.

-Solo lo vi una vez. –le dije sonriendo y viendo como ese chico de cabello negro se sonrojo.

-Sí deseas, te doy esta guía. –me dijo dándome una hoja sobre el club de Arquería. -¿No quisieras aprender?

-Piénsalo. –me dijo cogiendo mi mano y poniendo la hoja encima.

-¡Sempai! –escuche un grito y vi una chica rubia que se acercaba a nosotros. -¿Haruno-san? –me miro.

-Yamanaka-san –le dije sonriendo y viendo que tenía el uniforme del club. ¿Tú también estás en este club?

-Sí. –sonrió y vi que agarro el brazo del chico de cabello negro. –Sai-sempai, fue mi sensei en este deporte.

-Ino, ya te dije que estamos en la escuela, no puedes ser muy confiada. –le dijo el chico de cabello negro jalando su mano.

-Pero sempai. –se quejó enseñándole un puchero muy tierno, pero el chico puso cara de molesto.

-Me imagino que ya terminaste tus 14 tiros ¿no? –le preguntó mirándola serio.

-Sí, te vine a buscar ya que Sasori-sempai tiene que decirnos algo. –le dijo sonriendo

-Está bien. –el chico me miro y sonrió. –Sí deseas unirte me busca, en el salón 2-3, para que ingreses, si es que está interesada.

-Está bien Sempai. –le dije haciendo una reverencia.

-¿Cuál es tu nombre? –me preguntó

-Haruno Sakura. –le dije mirándolo a los ojos.

-Un gusto Haruno-san, mi nombre es Kurosaki Sai. –me dijo sonriendo. –Espero que quieras unirte, la arquería es más interesante que el teatro.

-Si.

Vi como los dos se iban caminando hacia el Dojo, vi la hoja que me había dado sempai, sonreí y dirigí mi vista donde había varios estudiantes en una fila levantando su arco.

-Arquería. –susurré mirando las flechas que se clavaban en las maderas de tiro.

¿Por qué no? Sería una experiencia practicar un deporte durante estos tres años. Nunca me había metido aun deporte, pero al ver la postura de Akasuna-sempai quede maravillada. Lo pensaré bien estos días que este en la excursión, además no me sentiría sola ya que estaba Yamanaka-san en el club. Me di la vuelta y empecé a caminar hacia la salida de la escuela.

-Arquería. –sonreí yendo a casa.

Los minutos pasaban… de ahí había media hora…. Ya eran las 7.30am y cierta chica que había dicho que nos encontremos en el templo cerca de nuestras casas, no llegaba. Llevé mi mano a mi cabello y empecé a desordenarlo; estaba realmente irritado y estresado. Este día había empezado mal, uno me levante temprano, dos había llegado a la hora acordada y tres llevaba media hora esperando a esa mota rosada que ni siquiera contestaba el celular. Para que tiene celular si no va a contestar las llamadas.

-¡Sasuke-kun! –volteé mi mirada y vi a esa chica problemática corriendo hacía donde estaba. –Lo siento Sasuke-kun, me dormí tarde y por eso me demoré, lo siento mucho. –me dijo sonriendo.

Levante mi mano y agarre sus mejillas estirándolas. -¿Sabes cuánto tiempo lleve esperándote aquí, Ha-ru-no-san? –apreté más sus mejillas, estaba muy molesto.

-Ya, dije que lo siento Sasuke-kun. –me dijo cerrando sus ojos y dándole pequeñas palmadas a mi mano haciendo que le suelte las mejillas.

-Hmp… vamos. –le dije empezando a caminar hacia la estación del tren. –Por tu culpa vamos a llegar 3 minutos antes de subir al bus.

-Lo siento, ya verás que llegaremos a tiempo. –me dijo sonriendo y caminando a mi costado.

-Hmp… -la mire de reojo. –Es la primera vez que me quedo esperando a una chica media hora, que no se vuelva a repetir.

-Qué bueno. –me dijo cerrando sus ojos y sonriendo. –Así aprendes a ser tolerante cuando tengas una novia.

-No me gusta la impuntualidad, así que si tuviera novia tendrá que ser puntual en nuestras citas. –le dije metiendo mis manos a los bolsillos de mi pantalón azul y mirándola. –Sabes es la primera vez que te veo puesto un pantalón.

Me miro sorprendida y bajo su vista hacia su pantalón de color crema. –Es que corre un poco de aire, aunque estemos en primavera.

-Cierto. –le dije mirando que ya estábamos llegando a la estación. –Verdad, ¿Cómo te fue en tu primer día en el club de teatro? –pregunté mientras que bajamos las escaleras de la estación para esperar el tren.

-Estoy interesada en otro club. –me dijo abriendo su mochila y sacando un libro.

Me lo dio y vi que era un libro de deporte. Lo abrí y vi que tenía una hoja separada, dirigí mi mano al separador para chequear. -¿Arquería? –la mire levantando una ceja.

Asintió y me sonrió. –Ayer cuando buscaba el club de teatro, me encontré este club y… la postura que tenía y como lanzaban las flechas me gustaron mucho.

-Así que arquería. –le dije mirando el libro. -¿Estás segura?

Ella solo sonrió y me quito el libro pegándolo a su pecho, tenía un pequeño sonrojo. – Sí

La mire curioso por su reacción, bueno es decisión de ella, pero ¿arquería? No sabía que en la escuela había ese club. ¿Cómo sería ese club? Yo siempre estaba en el club de baloncesto, ya que me gustaba desde pequeño, nunca había tratado otro club, pero ¿arquería? Se me hacía conocido ese nombre, pero no tenía idea. En eso vimos que el tren llego, lo cual subimos y nos sentamos en unos asientos vacíos. Teníamos que esperar veinte minutos de viaje para llegar a la estación de la escuela, tenía sueño ya que también me había dormido tarde por haber visto una película. Bostecé y eché mi cabeza atrás pegándolo a la ventana del tren.

-Sasuke-kun, si tienes sueño puedes dormir un poco, yo te aviso cuando lleguemos. –escuche su voz de esa mota rosada.

-Y si al final quedándome dormido tú también lo haces. –le dije mirándola de reojo. –Nos pasaremos de estación.

-No, lo haré, anda duerme yo seguiré leyendo el libro de deporte. –me sonrió, bueno si está leyendo no creo que se duerma.

-Está bien Haruno-san, confiare en ti. –le dije cerrando mis ojos y poniéndome la capucha de mi polera negra.

No sé cuantos minutos habrán pasado, pero es la última vez que confió en la palabra de esta chica, ya que al final ella está durmiendo poniendo su cabeza sobre mi hombro y había tirado su libro al piso. Me sentí realmente irritado al sentir su presencia demasiado cerca y sintiendo su peso en mi hombro. La mire de reojo y vi que estaba muy tranquila, no podía negarlo era muy hermosa, al tenerla tan cerca su piel estaba totalmente limpia y blanca no tenía manchas o marcas que algunas chicas tenían, su rostro era perfecto, sus cejas eran hermosas, todo de ella era hermosa. Comencé acercar mi mano a su rostro tenía ganas de tocar esa piel suave, pero sentí mi celular sonando.

Agarre mi celular y conteste la llamada –Dime.

-Oye Sasuke, ¿ya llegaste? –escuché la voz de mi hermano y solté un suspiro.

-No, aun no. –le dije mirando por la ventana viendo los edificios. –Ya casi llegamos, ¿Por qué Niisan?

-Bueno no quería interrumpir en tu excursión. –me dijo y escuche que había alguien estaba con él. –Bueno te llamaba, si es que me querías acompañar a una competencia de arquería.

-¿Arquería? ¿Por qué? –le pregunté mirando a mi compañera.

-Bueno el kouhai de Deidara y mío, va a concursar en las finales de las nacionales. –me dijo riéndose

-¿Kouhai? –le pregunte poniéndome serio. -¿Desde cuando tienes un kouhai?

-¡¿Qué?! –me grito haciendo que aleje un poco el celular de mi oído. –¡Acaso no te acuerdas que tu Niisan estuvo en el club de Arquería!

-¡¿Qué?! –me paré y viendo que Haruno-san estaba a punto de caerse y la agarre a tiempo antes que se golpeé la cabeza y se despierte. –No me acuerdo que hayas estado metido en ese club.

-Te lo puedes creer Deidara, mi hermanito no se acuerda de mis deportes. –lo escuche quejarse y escuchando como su amigo se reía.

-Dejando eso de lado Niisan, ¿Por qué lo dejaste? –le pregunté agarrándome de una baranda que estaba cerca a la puerta del tren.

-Tuve una lesión en la pierna derecha, por lo cual te acuerdas que tenía un yeso puesto. –lo escuche bajo ya que hablaba muy despacio. –Ya no pude seguir con mi sueño, por la culpa de esa lesión.

-Entiendo. –le dije mirando hacia la ventana. –si me pasará eso… me pondría igual de triste.

-Sí, pero me sorprende que tu no hayas querido practicarlo, ya que cuando eras pequeño siempre me acompañabas y veías maravillado como disparaba. –me dijo riéndose. –Me acuerdo que me decías que te enseñara.

-No me acuerdo, lo siento. –le dije bajando mi mirada. –Acuérdate que tuve un golpe en la cabeza en el accidente.

-Sí, lo sé. –me dijo quedándose callado un rato. –Entonces que dices ¿Quieres venir? –me preguntó lo cual suspiré.

-Está bien, voy a ir. –le dije viendo que estaba a punto de llegar a la estación. -¿Cuándo es?

-Este domingo. –me dijo. –Lo cual ya estarás en casa.

-Sí, entonces hablamos cuando regrese a casa. –le dije cortando la llamada y acercándome a mi compañera moviendo su hombro. –Haruno-san. –la llame

Ella solo abrió sus ojos verdes y se sonrojó al ver que se quedó dormida. Abrió sus labios para decirme algo, pero le hice una mueca con la cabeza y saliendo del tren. Cuando salimos de la estación vimos la hora y faltaba diez minutos para que saliera los buses del colegio, lo cual empezamos a correr. No podía creer que mi hermano había practicado ese deporte que le empezó a gustar a esta chica, además no puedo creer que su sueño de él, lo esté viendo de su kouhai. Me sentí molesto ya que si fuera mi hermano me sentiría molesto… ¿Arquería? Pensé mientras que no dejaba de correr vi a mi costado y vi que esa mota rosada estaba muy lejos, se notaba que estaba cansada. Me acerqué a ella y la cogí de la mano.

-Si sigues corriendo lento, nos van a dejar. –le dije jalando su mano y empezando a correr con ella. Su mano era muy cálida, me sonrojé un poco y seguí corriendo hasta que vi de lejos las puertas de la escuela.

Al llegar vi, como Hatake-sensei se nos acercaba. –Casi nos vamos sin ustedes. –nos dijo mirándonos y viendo que estábamos agitados. –Rápido suban para ya irnos.

Empecé a caminar y subí al bus buscando un asiento vacío, sentándome y soltando un suspiro.

-Sasuke-kun, ya podrías soltar mi mano. –escuché la voz de mi compañera y vi que aun la tenía agarrada de la mano, lo cual la solté muy rápido. –Gracias.

-De nada. –le dije mirando a la ventana y apoyando mi cabeza. –Ahora si voy a poder dormir en el camino ya que no me asustare que mi compañera se quede dormida. –la vi de reojo y tenía un pequeño puchero. Reí divertido.

-Idiota. –la escuche susurrar y seguía riéndome por la forma infantil que se quejaba. –Hay creo que deje el libro de deportes en el tren. –la escuche buscando en su mochila.

La ignore y fije mi vista en el camino pensando en lo que me dijo mi hermano, que a mí me gustaba ese deporte desde pequeño, pero si me gustaba porque estuve en el club de baloncesto por mucho tiempo. Lo único que me acuerdo es que mi madre me llevaba a las clases de baloncesto y desde ahí empecé a practicarlo que llego a gustarme.

-Arquería… -susurré despacio y cerré mis ojos pensando en ese deporte.

No sé cuánto tiempo me había quedado dormido, pero otra vez sentí un peso en mi hombro, volteé mi mirada y vi esa cara dormida, otra vez se veía hermosa… Esa chica me atraía mucho, aunque lo negará, sé que tenemos un pasado, pero no me acuerdo, no sé cuándo recuperare la memoria, pero sentía que si lo hacía sería una persona diferente. Siempre escuchaba una voz en mi cabeza que me decía que me quede a su lado, que no me aleje de ella, pero no lo hacía ya que no quería que mi otro yo regresará, tenía una vida tranquila, no sé en que cambiaría si recuperara mis recuerdos de ella…. Pero no podía negar que ella estaba empezando a gustarme y siento que solo es su físico…

Dile que la extrañas…

Abrázala, dile que la extrañas, que te hizo mucha falta esos días que estábamos mal…

Dirigí mi mirada a la cara de esa chica y acerqué mi mano a su rostro acariciando su mejilla y acercándome a ella. ¿Por qué me haces esto? Sentí su respiración y acerqué mis labios a los de ella….

-¿Qué estoy haciendo? –me pregunté cuando me aleje de ella y apoye mi cabeza en la ventana mirando el paisaje apretando mi mano formando un puño. –Esto está mal, necesito mantener mi distancia de ella.

Cerré mis ojos y relajé mis músculos para dormir un poco más antes de llegar.