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Advertencias del capitulo: (Lemon y lenguaje obsceno)

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Diclaimer: Inuyasha y sus personajes NO me pertenece

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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.

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SWEET DEVOTION

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"Toy"


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Inuyasha se detuvo sorprendido mientras escuchaba los gemidos femeninos en la parte superior de su casa.

Había llegado un poco antes del trabajo pues había decidido llevar a su esposa a un buen restaurante.

Los últimos días habían sido de lo más agotadores. La empresa consumía demasiado de su tiempo y a veces volvía hasta altas horas de la madrugada por lo que Kagome ya se encontraba dormida.

Apenas había tenido tiempo para ella y la extrañaba profundamente. Quería pedirle que se pusiera hermosa y luego llevarla a un bonito lugar a comer. Talvez pedirían algo de champagne y esos mariscos que hacían que su mujer se pusiera caliente. Entonces volverían a casa y la tomaría en todos los espacios del lugar hasta que ambos sucumbieron al cansancio.

Incluso le habia avisado a su hermano que volvería hasta el medio día del día siguiente para despertar con su esposa en brazos y disfrutar un momento matutino juntos y un buen desayuno.

No había esperado que al llegar a casa ella no le recibiera. Menos aún escuchar sus gemidos excitados que por primera vez no era él quien incitaba.

Pudo sentir el profundo dolor en el pecho. Kagome era el amor de su vida y le estaba engañando. En su propia casa.

Subió las escaleras furioso. Estaba dispuesto a matar al desgraciado que había seducido a su esposa. Sabia que habia trabajado mucho en ello, porque Kagome era una mujer buena y honesta, lo más seguro era que esa basura la hubiera persuadido de maneras imposibles.

Escucho los gemidos ahogados y los suspiros entrecortados de su mujer. Podía saber por el sonido de su voz que estaba cerca de llegar al orgasmo. Conocía cada sonido de su placer.

–Inuyasha – incluso gemía su nombre aún estando con otro.

Con un rugido, abrió la puerta y se quedó estático en la entrada.

Ahí estaba su hermosa mujer, desnuda, de piernas abiertas. Podía ver el sonrojo en su piel, las lágrimas de placer en sus ojos, los estremecimientos en su cuerpo. Miro sus pechos desnudos, su vientre tembloroso y su interior húmedo y enrojecido.

Kagome estaba acariciándose el clítoris con un pequeño aparato. Por el sonido supo inmediatamente que se trataba de un vibrador.

Inuyasha estaba sorprendido, agitado y profundamente aliviado.

Kagome se estaba tocando.

Buscaba su placer porque él no la había podido complacerla en las últimas semanas.

No había ninguno otro hombre. Ella jamás le engañaría porque se amaban.

Su imaginación se había llevado la peor parte de si mismo.

¿Como pudo haber pensado siquiera que Kagome le traicionaría?

Seguramente ella se sentiría muy dolida si lo supiera.

Nunca había sido un hombre inseguro, pero, nunca había amado con la intensidad con que la amaba a ella.

–Inuyasha – exclamó Kagome asustada al verle entrar como un demonio.

El alivio trajo consigo un impulso de adrenalina y excitado, Inuyasha empezó a desvestirse, mientras cerraba la puerta con el pie.

–Te estabas tocando – intentó sonar despreocupado pero pareció una acusación.

Kagome trago saliva nerviosa y se irguió temblorosa, dejando el vibrador a un lado y cerrando las piernas.

–Yo… – intento levantarse.

–Quédate ahí – le ordeno mientras dejaba caer el saco y se desabrochaba la camisa. Se quitó el cinturón, tiro los zapatos a un lado y los pantalones le siguieron luego.

–Inuyasha… – gimió ella mientras sus ojos le recorrían. Era caliente cuando le miraba de aquella manera. Se acercó a ella solo en ropa interior y la tomó de las piernas, abriéndola y haciéndola caer de espaldas al colchón.

No espero un segundo antes de ponerse de rodillas y hundir el rostro en su humedad. Kagome gimió, alzando rápidamente las caderas y tomándole del cabello.

Estaba caliente y temblorosa, solo tuvo que darle unos lametazos para que se viniera ruidosamente.

Satisfecho, Inuyasha se irguió, sabiendo que sus caricias lograban encenderla más que cualquier otra cosa. Apenas la había tocado y su mujer había sucumbido.

Se quitó el bóxer y se subió en la cama. La tomó de la cintura llevándola hasta el centro del colchón. Se dejó caer sobre su cuerpo y la besó ardientemente mientras acariciaba con el miembro su humedad. Kagome empezó a gemir y le buscó apresuradamente. Sabia que le gustaba que se hundiera en ella con rapidez, de un solo movimiento, por lo que se permitió juguetear un rato.

–Inuyasha, por favor…

–Eres mía… solo mía – gruño acariciándole un pecho. Tenia que reafirmarlo luego del susto que se había llevado.

–Si, si…

El albino se irguió poniéndose sobre sus rodillas y halo las caderas femeninas hasta apoyarlas sobre sus muslos. Tomo una almohada y la acomodo bajo su trasero, luego fijo la mirada en su enrojecida y empapada vagina. La acaricio de arriba a bajo, concentrando las caricias en su clítoris y penetrándola con los dedos, cuando Kagome empezó a temblar, agarró su miembro y lo hundió en su canal. Ambos gimieron presos de placer.

Inuyasha sostuvo una de sus piernas abierta mientras le pedía que agarrara la otra. Kagome era increíblemente flexible, lo que le volvía loco. Empezó a introducirse rápidamente en ella mirando su rostro vulnerable y sus pechos rebotando.

Observo como a un lado de ella se encontraba el pequeño vibrador olvidado. Su mujer estaba tan concentrada en el goce que ni siquiera noto cuando lo tomo y lo encendió. No fue hasta que lo apoyó en su clítoris que Kagome saltó, tratando de retraer las caderas y empezó a temblar.

–No, no por favor – gimoteo llorosa. Inuyasha la sostuvo abierta y apoyó más duramente el aparato mientras seguía moviéndose dentro de su tenso y tembloroso interior.

Kagome se vino gloriosamente sobre su endurecido pene. Su orgasmo fue ruidoso, húmedo e intenso. Inuyasha la tomo de las caderas y empezó a moverse con dureza hasta que se vació en su interior temblando descontroladamente.

Cuando recuperaron el aliento, levanto el rostro y miró la expresión satisfecha y agotada de su mujer. Le dio un beso en los labios y mirándola a los ojos le dijo que la amaba más que a nada en el mundo. Kagome le abrazó y acaricio su cabello y espalda. Estuvieron un momento compartiendo caricias, hasta que Inuyasha salió de su interior cayendo sobre su espalda y llevándola consigo.

–Se queda…

–Mmm… ¿De que hablas cariño? – murmuró ella somnolienta.

–El vibrador, se queda – sonrió traviesamente.

–¡Inuyasha!

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FIN DEL CAPITULO


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Palabras: 999

NOTAS DEL CAPITULO:

¿Fueron tan mal pensadas como Inuyasha?

Me imagino que no, pues con la palabra era más que obvio hacia donde se dirigía el fic.

Gracias por leer el capítulo y a las personas que siempre me comentan.

Zio Takumi, Aika Koizumi, Nena Taisho, serena tsukino chiba, son mis personas favoritas.

Les cuento que para el siguiente capítulo tenemos la continuación de "Ascensor" la relación de Inukag en Jefe-secretaria.

Así que esperen por "Disfraz". Esta emocionante.

Besos y abrazos hermosas. Nos leemos mañana.

10/10/2020

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