CÓMO NO SUPERAR LOS NERVIOS ANTES DE LOS T.I.M.O.S.

Por Cris Snape


Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.

Esta historia participa en el minirreto de diciembre para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

A continuación, voy a escribir una historia inspirada por la petición de GinLyra: "Qué le pasó a Sally-Anne Perks para no presentarse a sus T.I.M.O.s"


—¡Joder, joder, joder, joder!

Zacharias Smith levanta la cabeza de los libros para mirar a su compañera de casa. Sally está muy roja, las manos le tiemblan y camina de un lado a otro de la sala común. Zach pone los ojos en blanco y siente la necesidad de decirle algo. No sabe muy bien por qué, si a él le importan un comino los demás.

—¿Qué te pasa, Perks?

Sally le mira muy fijamente y se planta frente a él de un salto. Parece un poco loca.

—Voy a suspender. Se me ha olvidado todo. No voy a aprobar ni un solo examen. Soy un desastre.

Zach suspira y echa un vistazo a su alrededor. Espera encontrar a alguien que pueda ayudarle con ese problemilla, pero sólo ve a niños de primero y segundo haciendo el tonto. Se cruza de brazos, arrepintiéndose de haber hablado antes.

—Vamos a ver. ¿Has estudiado?

Sally agita la cabeza. Está tan cerca que Zach puede verle las venillas de los ojos.

—Un montón.

—¿Y te lo has aprendido todo bien?

—Creo que sí.

—Entonces no hay problema. Aprobarás.

Zach se siente satisfecho con su consejo y se prepara para volver a repasar los últimos temas de Transformaciones. Le molesta muchísimo que Sally siga hablándole.

—Te digo que se me ha olvidado. Tengo la cabeza hueca.

Zach se muerde la lengua. Ofenderla sería demasiado fácil y él es un Hufflepuff y se supone que un Hufflepuff no ofende a los demás. Alza la vista de nuevo y mira a Sally, quien ha pasado del rojo al blanco en cosa de diez segundos.

—Lo que pasa es que estás nerviosa. Cálmate y lo verás todo más claro.

—No puedo calmarme, Smith.

—¿Por qué no?

Sally aprieta los dientes y parece bastante molesta. Zach está a punto de sonreír, pero no necesita enfadarla más.

—Está bien. Creo que Ernie podría ayudarte.

Como hiciera Zach anteriormente, Sally busca entre la gente de la sala de estar.

—No está aquí.

Zach suspira y se pone en pie.

—Ya lo sé. Ernie guarda unos cuantos viales con pociones relajantes en su habitación. Te traeré un par de ellos y te tranquilizarás enseguida. Tú espera aquí.

Por primera vez en los últimos siete días, Sally-Anne Perks sonríe. Observa a Zach traspasar la puerta que lleva a los dormitorios de los chicos y espera con impaciencia su regreso. Como tarda demasiado, piensa que ese cretino se la ha jugado, pero Smith regresa con un saquito rojo entre las manos.

—Aquí tienes.

Sally duda antes de coger lo que le tiende.

—¿Ernie no se enfadará?

—Para nada. Aunque tendrás que pagarle las pociones después.

Sally sonríe de nuevo.

—Vale. Muchas gracias, Zach.

Y la chica se va. Zacharias Smith estira los brazos por encima de la cabeza y regresa al estudio. Él también está nervioso, pero sabe controlarse muchísimo mejor. Menuda blandengue está hecha Perks.


Ya está. Ha terminado el examen de Transformaciones y le ha salido perfecto. Zach está bastante seguro de que obtendrá una calificación extraordinaria y recoge sus cosas. Cuando sale al pasillo, está sonriente, satisfecho y ensimismado en sus pensamientos. Aún tienen muchos T.I.M.O.s por delante y tiene que asegurarse de que están todos controlados.

—Zach, ¿has visto a Sally?

Es Hannah, quien le ha hecho sobresaltarse. Su primer impulso es darle una mala contestación, pero nadie puede ser antipático con Hannah Abbott. Hace memoria y niega con la cabeza.

—Pues no.

—No ha hecho el examen y estoy muy preocupada. Esta mañana estaba muy contenta. Decía que se lo sabía todo muy bien, que sólo necesitaba hablar con Ernie para pedirle unas pociones para relajarse.

Zach se encoge de hombros, dispuesto para olvidarse de Perks hasta el final del día.

—Ayer estaba muy nerviosa, así que le pillé a Ernie un par de viales. Le habrán ido bien.

Zach da un par de pasos, pero Hannah le detiene. Se ha quedado muy pensativa y cualquiera que la conozca sabe que está atando cabos.

—Las pociones de Ernie son muy potentes. ¿Dices que le diste dos?

Zach asiente y empieza a temerse lo peor.

—¿Por qué le habrá pedido más esta mañana?

Zach alza una ceja. Hannah se muerde el labio inferior y da una patada al suelo.

—Será tonta.

Hannah se aleja de él y, aunque es bastante cruel por su parte, Zacharias Smith tiene que reírse.


—Sally, ¿estás bien?

Es la voz de Hannah. Ha dado un par de golpecitos a la puerta del baño y parece preocupada. Quiere decirle que se encuentra perfectamente, pero siente otro retortijón y no puede despegar el trasero del retrete.

Vaya mierda.

—¿Quieres que avise a la señora Pomfrey?

Sally se muerde el labio.

—No.

Otro retortijón. Menos mal que Hannah sólo puede escuchar los sonidos que produce. La puerta la protege del olor.

—¿Seguro? Llevas así todo el día y podrías deshidratarte.

—Estoy bien.

Sally confía en que Hannah se marche. Toda esa situación ya es lo suficientemente oportuna de por sí. No necesita que todo Hogwarts se entere de lo que le está pasando. Lamentablemente, Hannah se comporta como una buena amiga e insiste.

—Sally, ¿de verdad estás bien?

Más retortijones. ¿Es que no se van a terminar nunca?

—Sí.

—Vale. No llamaré a la señora Pomfrey, pero me voy a quedar aquí hasta que te encuentres mejor. Ernie dice que el efecto de las pociones puede durar horas y no quiero que te desmayes.

A Sally empieza a darle vueltas la cabeza. ¿Tendrá que seguir soportando ese infierno durante horas? Es humillante, aunque saber que hay alguien al otro lado de la puerta la tranquiliza.

—Gracias, Hannah.

—Para eso estamos las amigas.

Sally se imagina su sonrisa. Ojalá le hubiera pedido ayuda a ella. De haberlo hecho, ahora no tendría diarrea y su futuro académico no pendería de un hilo. Malditos fueran Smith, Macmillan y las pociones relajantes.


Hola, holita.

Esta historia tiene 981 palabras. Me he quedado cerca del límite, pero no me he pasado.

Los acontecimientos de este fic están inspirados en hechos reales. La protagonista fue una chica que tomó demasiadas tilas el día de su boda y se pasó todo el banquete en el cuarto de baño. Todo muy escatológico y precioso. Espero que os haya divertido, aunque sea un poquito.

Besetes, suerte a todos en el reto y hasta la próxima.