Alerta de escenas para adultos, sino eres partidaria de este tipo de escenas entonces parte de este capitulo no sera agradable para ti, si por el contrario no le das importancia a ese tipo de escenas, entonces espero que disfrutes el capitulo.

Capitulo VIII: Tu.

La cena casi terminaba, Anthony había estado demasiado callado desde que volviera después de su conversación con George, William en el lugar principal se mantuvo alejado de ellos y apenas cruzaron alguna palabra de cortesía, Anthony le había hablado un poco de Eliza la mujer que no dejaba de observarlo y que claramente se le ofrecía con gestos corporales sin reparo alguno, Candice y el habían comentado y reído un poco tratando de sacarlo de su trance de silencio.

Las palabras de despedida del Patriarca fueron aplaudidas antes de que la música comenzara a sonar y la gente comenzara a invadir el salón de baile y la barra del bar, el comedor quedaba casi vacío y ella no podía de dejar de ver a William de cuando en cuando y pensar en las palabras de la Tía Elroy que la seguía observando con esa mirada entre burla y decepción.

Anthony se disculpó un momento para hacer una llamada… y ella acepto quedarse sola por unos minutos. Cansada de las miradas retadoras de la señora Elroy se encamino en su dirección con paso firme y tomado una decisión que quizá cambiaría el rumbo de su vida… sin embargo una escena que se presentaba ente ella la hiso comenzar a detenerse y por supuesto Elroy estuvo atenta a ello… y siguió con la mirada lo que llamara la atención de la chica con ojos de esmeralda.

-Vamos querido… tu sabes que no puedes seguir negando la atracción que sientes hacia mi…-Susana se ofrecía descaradamente ante William aprovechando que casi estaban solos, eran solo unas cuantas parejas las que quedaban en el comedor a parte de los encargados de limpiar el área.

William había dado su discurso de despedida, y cuando se dirigía a la salida fue interceptado por su peor pesadilla, Susana parecía nunca perder la esperanza a pesar de los años y de su frio trato.

-Susana así que has vuelto a afilar tus garras, pero lo lamento sabes que no eres mi tipo… no estoy interesado…- le respondió.

-Es verdad a ti te gusta lo corriente… lo barato, como aquella mujercita que jamás apareció no?, pobre William… despreciado y engañado por una simple gata de pueblo…- se burló.-

-Basta Susana…- trato de evadirla pero la joven se dejó caer en sus piernas abriendo aún más su escote.

- No te preocupes cariño… yo alejare a otra gata de ti… otra arribista.- menciono cerca de su oído mirando por encima del hombro de este en dirección a una joven que la observaba con lágrimas en los ojos.- Y sin pensarlo lo beso en los labios con voracidad.

William no podía quitarse de encima a Susana pues ella lo ato con sus brazos en esa maldita silla que era su prisión, estaba confundido a l no entender las últimas palabras de la joven. Y ella continuaba sin dejarlo hablar dominando sus labios con los de ella.

Candice se quedó paralizada, mientras Elroy a un par de metros detrás de ella observaba todo con ojo escrupuloso, los sirvientes se habían retirado y cerrado las puertas de acceso al comedor, el ruido afuera anunciaba que el baile había comenzado y que las parejas se divertían mientras bailaban y bebían. –

-"William es mi prometido, - le gritaba la rubia mientras estampaba su mano en la mejilla de la joven que incrédula sentía como sus mejillas se humedecían con sus propias lagrimas.- Tu solo has sido un pasatiempo de fin de semana, jamás se fijaría en una sucia gata de pueblo como tú"…- le grito escupiéndole el rostro,- "ya consiguió de ti lo que deseaba, ya se divirtió con lo único interesante que una pobretona como tu puede ofrecer… es por eso que me llamo para que viniera a verlo, porque le diste asco y me necesita para borrar tu asquerosa imagen y tu putrefacto sabor de sus labios, y si no lo crees puedes ir a su mansión… porque él es multimillonario, solo usa ese juego del "Albert" pobretón para ingenuas como tu… no te preocupes, le pediré en tu nombre que te dé una buena cantidad por tus servicios, así podrás comer bien por un año completo…"- la mujer le arrojo una tarjeta y una fotografía, y se alejó del lugar donde Terrece la había citado y jamas aparecio.

Los pensamientos de Candice daban vuelta en el interior de su cabeza, imágenes iban y venían confundiéndola, Elroy se acercó a ella llamándola suavemente al ver la confusión dibujada en el rostro de la chica pero ella no respondía, sus lágrimas seguían saliendo y de sus labios salió una palabra que dejo a Elroy muy sorprendida.

-Albert- fue casi un susurro.

Una imagen muy semejante a la que sus ojos presenciaban se dibujaba claramente en su mente pero en otro lugar y tiempo atrás, una a una las imágenes se fueron ordenando, el rostro de Susana apareció claro en su memoria sus palabras, la forma en que desnuda besaba al que fuese el amor de su vida, ese del que se había enamorado como una tonta desde la primer vez que lo vio en la colina, su pecho comenzó a calentarse haciendo desaparecer el hueco que antes tuviera y jamás pudo hacer desaparecer, se llenaba con ira contenida, después se vio a si misma llorando y discutiendo con un Albert que la miraba sorprendido y no decía nada, su carrera en medio de la nieve que comenzaba a caer, su llanto cuando llego al orfanato de la hna. María, su escape sin explicación alguna y después el coche, la carretera cubriéndose de Nieve, su memoria fue clara, ella se detuvo en la orilla de la carretera, Albert la llamaba por teléfono, su corazón dio un vuelco, ella no le había dado la oportunidad de explicarse, ni siquiera le había dejado hablar solo lo había estampado su mano repetidas veces en el rostro del hombre y el solo repetía una y otra vez que estaba equivocada… lloro por varios minutos y después tomo la decisión de volver, jamás había sido una cobarde y siempre enfrento sus problemas con razonamiento, esa explosión de ira no era contra el sino contra si misma por haber confiado ciegamente en un hombre que apenas si conocía…, regresaría y entonces hablarían, ambos eran culpables a su forma de ver las cosas, ella se dejó llevar por lo sentimientos acallando a la razón, y el… bueno, deseaba saber el motivo de su engaño. Encendió el motor nuevamente y dio un giro cerrado a pesar de que la tormenta de nieve ya se había desatado por completo, piso el acelerador y su teléfono volvió a sonar… quiso tomarlo pero este cayo de sus piernas al suelo del auto, en un reflejo por atraparlo soltó el volante y con su mano trato de tomar el aparato perdiendo por unos segundos la vista de la carretera y sin darse cuenta que en un movimiento involuntario encendió las luces altas, fueron segundos en los que ocurrió todo algo la golpeo de frente y ella perdió el control del auto sintió como todo dio vueltas y después todo fue silencio por completo".

Candy enfoco su mirada en el hombre que estaba a poca distancia de ella, ignoro el llamado de Elroy al sentir aquella desesperación nuevamente en su pecho, ese apuro por hablar con él, por verlo una última vez, fue la misma sensación que cuando despertó en medio de la nada sin saber cómo fue que se salió de su auto mientras este giraba, había perdido todo aquel día, y no recordaba nada, solo comenzó a caminar con el sentimiento de que debía encontrarse con alguien importante alguien a quien amaba… que necesitaba para vivir… camino en medio de la tormenta de nieve, aun sumida en aquella alucinación camino de la misma manera, tambaleándose, sumida en un sueño real, o quizá una pesadilla?...

-Albert…- volvió a llamarlo con más fuerza mientras la ira se acumulaba en su vientre al ver que Susana continuaba besándolo…

William escucho aquel nombre por el que hacía mucho tiempo nadie lo llamaba, sintió desesperación al escuchar la voz dolida de Candice, sabía que ella estaba a cierta distancia escuchaba sus pasos acercándose, pero Susana seguía aprisionándolo con su cuerpo y deteniendo sus manos con las de ella, Candice lo llamo una vez más por su tono sabía que estaba llorando… fue cuando no soporto más y arrojo a la terca mujer al suelo limpiándose la boca con clara expresión de asco.

Candice se detuvo a unos pasos de el mientras Susana los observaba con rabia…

-Me las pagaras… juro que me las pagaras, esto no se quedara así, eres un estúpido si crees que esa doctorcita arribista tiene algún interés en ti… ella es igual a la gata pueblerina que se burló de ti y jamás volvió cuando yo te libere de ella…

-Yo soy esa gata pueblerina… pero no soy ninguna arribista… ahora sé quién eres tu…-Dijo Candice con dolor y frialdad mirando a la mujer que abría sus pupilas incrédula de lo que la rubia le decía.

Susana agudizo su mirada…, se puso de pie sacudiéndose y acomodando su atuendo con la poca dignidad que le quedaba, después siguió observando a la mujer frente a ella… no podía ser la misma, aquella mujercita sin educación y apestando a hierva del campo no podía ser la misma que estaba frente a ella, comenzó a verla más detallada, el pelo era un poco más dorado, su cara estaba más perfilada, mas delegada, el cuerpo estilizado y ese aire de elegancia… observo sus ojos… ese brillo retador jamás podría olvidarlo, como fue que no la reconoció antes?...

-Estúpidos…- la rubia se giró y salió de ahí lo más rápido que sus pies le permitieron.

William continuaba de espaldas a Candice, no sabía que decir, amaba a esa mujer, pero era la misma que su sobrino amaba, no sabía porque ella ahora lo recordaba… pero hubiese sido mejor que no lo hiciera…

-Candice?..., está todo bien?..- Anthony aparecía por la misma puerta por la que Susana desapareciera, comenzó a caminar en dirección a la chica y la tomo de las manos ella tenía las mejillas húmedas.

-Anthony… necesito hablar contigo.- La Tía Elroy había presenciado todo y ahora tenía una idea más clara de lo que sucedía, quería comprobar lo que su mente ya le gritaba, pero Anthony era la otra punta de aquel triangulo.

-No, Candice no se siente bien y la llevare a su casa.- dijo tomando a la chica de la cintura casi obligándola a caminar a su lado, pero ella se detuvo apenas dio un par de pasos.

-Albert… aún tenemos que hablar…- su voz era débil pero exigente.

-Creo que ya no tenemos nada que Hablar usted y yo Señorita White, las cosas ahora están muy claras para ambos, su juego termino y su telón cayo…, es una lástima que en el último momento se haya descuidado, una simple palabra termino con todo su proyecto… una verdadera lástima…

Ella lo miraba incrédula, confusa, dolida, escuchaba aquellas palabras y estas se incrustaron en su corazón como dagas ardientes… el la estaba acusando cuando fue el quien fallo, entonces recordó la vez que la vio en su oficina en lo que ella creia la primera vez, su actitud, sus palabras, sus acusaciones… él creía que ella…

William no dio tiempo a nada y comenzó a maniobrar su silla para salir de ahí, Candy intento dar un par de pasos para seguirlo pero Anthony la detuvo.

-No, él no te merece…- le dijo en un susurro.

El lugar quedo en silencio por varios minutos, solo quedo el eco de la puerta al cerrarse detrás del hombre que salió sin siquiera volver la mirada.

Elroy observo salir a su sobrino y supo que todo había terminado, él se iría y no volverían a verlo, su viejo corazón comenzó a dolerle, el aire le falto y fue George quien la tomo antes de que callera al suelo.

-Está bien?- le pregunto ayudándola a sentarse.

-Sí, siempre apareces en el momento justo… - le dijo tratando de sonreír.

-Sera mejor que vayamos a un hospital…- le pidió.

-No hace falta, solo estoy vieja…- limpio rápidamente con su guante la lagrima que escapo de sus viejos ojos.

La pareja de rubios se acercaron al ver lo sucedido. Candice estaba aún muy confundida, pero ya había tomado una decisión aun antes de que su memoria regresara. Anthony no quería enfrentar en ese momento al hombre ahí presente, su conversación aún estaba gravada por completo en su memoria, cada palabra dicha, estaba aún causando efecto en su corazón… pero la mujer que estaba casi al borde de desvanecerse era la misma que lo crio como una madre…

-Tía, será mejor que te llevemos al médico…- Anthony la tomaba de la mano animándola un poco.

-Y salir mañana en los diarios causando un escándalo?, jamás… quizá después que termine el evento llame a mi médico de cabecera. George… avísale para que esté listo.

-Está bien... Tía.- el hombre se sintió completamente extraño al pronunciar esa palabra. Pero tenía que demostrar que sus palabras eran verdaderas ante su hijo.

-Bien, entonces vamos que el "Show tiene que continuar"…- dijo un poco más animada.

Se puso de pie y tomo el brazo que le ofreciera el moreno, Candice se acercó a ella y la detuvo antes de que comenzara a Caminar… le tomo la mano con firmeza y la miro a los ojos que ya la observaban fijamente.

-Yo no me rindo tan fácilmente, voy a demostrárselo… cueste lo que cueste…-

Fueron unos segundos que ambas se mantuvieron la mirada entendiéndose por completo, Elroy no tenía que confirmar nada más, había encontrado a la joven que mantenía prisionero el corazón de su Sobrino, y también podía ver que el de ella le pertenecía a él y a nadie más, sintió pena por Anthony, pero había descubierto que el joven también necesitaba una pequeña lección, no se podía jugar a dos puntas… y tampoco se podía salir siempre con la suya. Asintió suavemente a la joven que la seguía mirando aceptando sus palabras.

-Vamos…

Con esa palabra George comenzó a caminar llevándola del brazo, pero la joven pareja no los siguió, Candice se quedó de pie esperando a que ellos salieran, lo que iba ha decir, solo debía escucharlo Anthony.

-Supongo que ahora me toca a mí…- sonrió sin mucho ánimo.

Anthony, se lo que has intentado sentir por mí, lamento si mi comportamiento te ha lastimado, pero no quería lastimarte aún más, sé que fui tu tabla salvavidas, pero no es un sentimiento verdadero el que tratas de aferrar, no soy yo la dueña de tu corazón y lo sabes… hoy tuviste un desahogo y supongo que ya debes haberlo comprobado… ella está más aquí- toco con la punta de su dedo el pecho del joven refiriéndose a su corazón- busca el verdadero amor, ese que te da paz con solo tocar su mano, ese que no te haga sentir que debes ganárselo a alguien, porque ya es tuyo aun sin saberlo. Anthony… siempre serás mi mejor amigo y te amare como tal, estaré para ti cuando me necesites verdaderamente, pero hoy he recordado quien es mi verdadero amor y debo recuperarlo… una vez deje que me lo arrebataran… por no buscar la verdad y huir, hoy no pienso hacerlo, no voy a comentar ese error dos veces.

-Entonces si es el verdad?-pregunto conociendo la respuesta.

-Sí,… hoy recordé esa parte que estaba perdida en mi memoria… esa parte que quedo perdida el día que te conocí y que me salvaste la vida…

-Entonces recuerdas que fue lo que paso ese día?...

- Lo recordé hoy, y también se porque lo borre de mi memoria… dolía demasiado.

- Ya no duele?

-Aun duele, pero esta vez no dejare que el dolor me doblegue.

- Y si él no te ama?… si te rechaza?…- pregunto con verdadera preocupación.

-Yo daré lo mejor de mí, así no tendré ningún arrepentimiento, terminare lo que comencé aun si él no me acepta, tengo un reto que finalizar, yo quiero volver a verlo completo… y después desapareceré de su vida si el me lo pide.

-Candice… estaré siempre apoyándote… como amigo.

-Lo sé, y te lo agradezco, pero tu también tienes algo que completar… debes sanar, ambos debemos hacerlo para poder continuar con nuestras vidas sin ningún remordimiento y seguir nuestro camino con paz y tranquilidad.

Anthony extendió su mano y ella la esquivo para abrazarlo y besar su mejilla, el chico giro un poco su rostro sin verdadera intensión y la boca de ella quedo muy cerca de sus labios. El ángulo perfecto para engañar al único testigo de aquella escena, uno que al igual que un fantasma desapareció sin el menor ruido hacia la salida, no tenía más duda, la decisión tomada era la correcta.


Eliza observaba a Anthony bailar con una rubia que ella no conocía, pero solo por el hecho de observar como Susana la miraba llena de rabia ya la chica le caía bien, enemiga de su enemiga… era amiga, además podía leer en su rostro que no estaba interesada en el joven que ella si, por supuesto lo vivido poco antes con el joven estaba aún en su piel que se erizaba solo de recordar lo "animado" que estaba Anthony, quizá no la perdonara… pero por lo menos la deseaba tanto como ella a el…

Susana por su lado seguía incrédula de no haber reconocido a Candice, la joven era completamente otra persona, y por supuesto era un gran peligro para ella, William seguía rechazándola y seguramente la joven usaría a Anthony para acercarse a William y aclarar las cosas, algo que ella no podía permitirles, así que no tenía elección , viajaría a primera hora a Escocia, si, William fue muy hermético sobre la información de su viaje y futuro lugar de residencia, pero para un buen par de "encantos femeninos" no había nadie que se resistiera, fue una dura semana "consiguiendo" la información, pero al final lo tenía, y ella estaría esperando por el apenas pusiera un pie… bueno una Rueda de su silla en su mansión de Escocia. Decidida se dio media vuelta dispuesta a retirarse y conseguir su propósito antes que esa idiota gata de pueblo se le ocurriera hacer algún movimiento con la ayuda de su "futuro sobrino".

Elroy veía a la pareja de rubios divirtiéndose, bailaron tomaron algunas bebidas, nada en exceso, pero a ella le seguía preocupando ver a Candice tan relajada, momentos atras le pareció totalmente decidida a conseguir que William se recuperara… ahora no sabía si había escuchado bien o quizá ella malinterpreto las palabras de la joven. William había abandonado la celebración sin que nadie lo notara, en esos momentos debía estar volando a su nuevo destino.

-Candice, creo que estás perdiendo un tiempo preciosos para hablar con mi tío, aun no me dices que fue lo que te ocurrió… ni como estas tan segura que él es la persona a quien amas…- Anthony la miro mientras bailaban una suabe melodía, pero ella no correspondió a la mirada, sonrió y su mirada se topó con la de Eliza que los observaba un tanto discreta al estar al lado de su marido.

-Y tú no me has contado… como te fue con aquella pelirroja en el baño, supongo que fue algo muy divertido para ambos… y apasionado, sus… sonidos pasionales se escuchaban hasta el corredor…- volvió a sonreír.

-De que hablas… no se…

-Anthony, no trates de mentir, sabes que no eres bueno en eso…- sonrió, nuevamente y comenzó a pensar que estaba un poco tomada, no estaba celosa, solo envidiaba la suerte de la pelirroja por aquella "sesión de pasión".

-No te preocupes, tengo todo preparado y gracias a la ayuda de Tu tía Elroy llegare primero que el a su destino…- sonrió y le guiñó un ojo en complicidad, el chico sonrió. Y en un giro durante el baile su mirada se topó con la de Eliza… ambos se sonrojaron, los momentos vividos unas horas atrás regresaron a su mente llenándolo nuevamente de Deseo…

-"Enseguida vuelvo, voy al tocador de damas"- Eliza se ponía de pie discretamente atrayendo la mirada de un par de pupilas azules que no la habían perdido de vista.

-Me disculpas Candice… necesito hacer una llamada…- Anthony se disculpaba y la rubia que no perdía detalle noto que fue justo después que la despampanante pelirroja que le había coqueteado durante toda la cena se había puesto de pie y abandonado a su marido unas mesas al frente de ellos.

Anthony se escabullo por los pasillos cuidándose de no ser visto mientras se dirigía a donde adivinaba Eliza había ido después de tres copas de Champán, en cuanto estuvo seguro que solo ella estaba en el tocador para damas, se escurrió cual ladrón y aseguro la puerta después de cerrarla, la pelirroja no era muy dada a sentirse desprotegida por ello no cuido la puerta del elegante cubículo que usaba, no fue hasta que el hombre estaba justo frente a ella cuando se sorprendió, pero al ver quien la observaba su sorpresa se convirtió en una mirada llena de fuego y su cuerpo se estremeció.

-Anthony… nunca pensé que tuvieras fetiches…- le dijo al verlo observándola mientras vaciaba su vejiga…- vas a ayudarme con mi limpieza?- pregunto insinuante.

-Creo que me debes una noche de bodas Eliza…- le reprocho, su mirada estaba llena de ira, pero no podía negar que desde que la vio su deseo y sentimientos que creía dormidos despertaron con demasiada fuerza como para contenerse, así que su cerebro se había perdido en lo que se refería a cordura y era otra parte de su cuerpo la que pensaba por él. Tomo una de las toallas húmedas para higiene personal, y ella, bajo el hechizo de la mirada penetrante de él se puso de pie.

El rose frio de la húmeda toalla, se perdía con el calor de la mano que unidos cruzaban su entre pierna en un rose firme y lento, ahora era otra clase de humedad la que llenaba su entre pierna, ambos se miraban con tal deseo que podría decirse que el fuego iniciaría en cualquier segundo.

-La puerta…- murmuro ella.

-Nadie nos molestara…- fueron las últimas palabras coherentes que se escucharon.

De un movimiento fuerte la pego a su cuerpo mientras su boca se adueñaba de los labios rojos cual tentadora manzana, los gemidos de la chica se ahogaban en su garganta pero aun así eran audibles, con habilidad él se deshizo de su prendas y ella no tuvo necesidad de hacerlo pues no hubo oportunidad de volver a colocárselas, la coloco contra la pared, el modelo del vestido se prestaba perfecto, su boca se prendió cual infante hambriento deseoso de ser amamantado por esos perfectos senos que se descubrieron sin mucho esfuerzo, después buscando algo que le interesaba igual o más que aquellos deliciosos montes, con su mano tomo la tela de la micro falda que solo tuvo que jalar un poco para que esa parte del vestido terminara en la cintura de la joven y dejara ver claramente aquel tesoro que él había deseado apropiarse pero que ella le negó por ser una mujer de intereses altos, pero ahora la tendría y podía ver lo mucho que ella lo deseaba, el brillo en aquella piel desnuda sin rastros de bellos… le gritaba lo excitada que estaba para el…. Se sintió tentado a probarla.

El dedo humedecido se introdujo en sus labios… era deliciosa… no lo dudo más y cual adorador de su diosa venus… se hinco para adorarla…, Eliza apenas podía mantenerse en pie sintiendo el calor de la boca de Anthony, el hombre que amaba desde adolescente pero que no tenía lo suficiente para salvar a su ambiciosa madre de la ruina económica, la misma que la vendiera al mejor postor, fueron dos años de torturas… pero hoy quedaban en el pasado al sentir el fuego que el chico emanaba hacia su cuerpo, cada caricia de las manos ancianas de su marido se quemaba con el fuego que corría por su cuerpo gracias a las caricias que tanto había añorado del hombre que ella deseaba… cuando este paro después de que ella tocara el cielo un par de veces, sintió la estaca de hierro caliente y suave como la seda atravesarla sin piedad, abrió los ojos y miro al Ángel convertido en un Pícaro demonio, esa sonrisa de orgullo y satisfacción dibujada en aquel perfecto rostro le quedaría grabada en su memoria el resto de su vida, pronto él se apodero de su boca nuevamente para que su lengua danzara al ritmo de la de él compartiendo su propio sabor junto con el dulce de la saliva varonil, no le importaba si alguien escuchaba su gritos de satisfacción, estaba disfrutando cada estocada que él le penetraba haciéndola elevarse más allá del cielo una y otra vez, sentía sus fuertes y suaves manos aferrarse a sus carnosas nalgas y apretujarlas amoldándolas con fuerza mientras la poseía sin piedad, si ese era un castigo por haberlo abandonado… bendito castigo, deseaba seguir siendo castigada de aquella forma, nunca pensó que ella cometería adulterio, pero la ambición de su madre no le dejo otro camino… que Dios la perdonara… por la falta cometida, pero el amor y la pasión que un día fue separada por la ambición también merecían una oportunidad…, pediría el divorcio, Anthony era demasiado valioso como para una vida escondida, ya había satisfecho a su madre con dos años de riqueza desbordante, ahora ya no le importaba nada y sobre todo no estaba más bajo el mando de esa mujer que se decía su madre.

-Esta noche será la última que pase lejos de ti…- le prometió entre gemidos aferrándose al cuello fuerte y joven del chico mientras sus labios lo marcaban.

-Te llevare lejos, no pienso dejarte ir de nuevo, ahora puedo mantenerte de la forma que tu deseas…- le advirtió el sin perder el ritmo de su danza.

-Ya no hay nada que me impida estar contigo, nadie podrá obligarme a dejarte… hoy será la última vez que nos separemos…- le dijo ella y una lagrima rodo por su mejilla, pero no era de dolor, sino de felicidad al ver que el la aceptaría.

El borro aquella lagrima con un beso y volvió a apoderarse de sus labios mientras ambos subían al mismo tiempo al infinito para tocar las estrellas… una vez más.

Candice había escuchado los gemidos cuando al ver la tardanza de Anthony decidió ir a desahogar su necesidad física, pero al estar cerca de la puerta y ver que estaba atrancada alcanzo a escuchar los gemidos que repetían una y otra vez el nombre del chico que la abandonara a media cena, sonrió traviesa y escribió una nota que atoro en el adorno de la elegante puerta, "fuera de Servicio", así nadie se acercaría, cualquiera sabía que un papel en la puerta significaba no acercarse… nadie querría encontrase con un retrete mal aseado. Había vuelto antes de que la cena terminara a tomar su lugar en la mesa después de usar otro de los servicios cercano al salón de baile.


Candice observaba por la ventana, la vista era hermosa, el rio y su música acuática tranquila, le daba la paz que necesitaba para mantenerse apacible ante la espera, con una sonrisa recordó la despedida de Anthony en el hangar privado de la familia Andrey, la Tía Elroy había puesto a su disposición el jet privado de la dama, fue una noche bella, casi amanecía cuando el chico la acompaño hasta su viejo departamento para que se cambiara y tomara su ropa, después sin más pérdidas de tiempo habían dirigido el deportivo negro al hangar para que ella tomara ese vuelo que la esperaba, Anthony le prometió dar una oportunidad a su relación con su padre, no le conto sobre la conversación que tuvieron, pero el resultado era lo importante, el chico volvía a sonreír, pero lo que si le confeso fue su plan de recobrar a su antiguan prometida y casarse con ella, no deseaba una vida a obscuras, para él la joven merecía ser siempre la primera en su vida y mostrarse sin vergüenza ante quienes los juzgarían sin conocer la verdad. Él le daría un lugar privilegiado en su vida porque ella era la única que podría ocuparlo sin importar su pasado ni el porqué de sus decisiones, lo importante era saber que ella correspondía a sus sentimientos y a… su pasión. La rubia lo felicito advirtiéndole que mientras las cosas se hicieran como debían, no había nada de lo que tuvieran que avergonzarse… ellos no fueron culpables de su separación, y no tenían que pagar por algo a lo que fueron obligados al no dejarles otro camino, lo mejor era que corrigieran y se unieran abiertamente ante los ojos de todos.

Candice penso que una de las cosa más ruines que abandonar a un hijo, era precisamente el venderlo para conseguir una vida de lujos y comodidades tal como Anthony le conto le había confesado Eliza que le había sucedido, ella no conocía los motivos por los cuales su madre la abandonara aquella noche, pero estaba segura que no existía escusa alguna para algo tan cruel como dejar a su suerte a un ser indefenso, en fin, el juicio se lo dejaría a la vida.

Sus pensamientos vagaban en esas conjeturas cuando el sonido de la llave al desbloquear la cerradura de la puerta la trajo de vuelta a su presente, se giró cuando un rayo de luz domino el interior sin llegar a descubrirla, su corazón se aceleró haciendo que su pecho doliera por los fuertes latidos, la figura del hombre en su moderna silla de ruedas se quedó estático en el umbral observando en su dirección, era una casa estilo antiguo pero actualizada con la tecnología más moderna…

-Encender luces…- la voz varonil rompió el agobiante silencio, las pupilas brillaban en la obscuridad observando directamente a donde la chica se creía oculta.

El área brillo apenas el término de mencionar aquellas palabras… su penetrante mirada no se había movido ni un milímetro de donde había podido observar la sombra frente a la ventana… cuando todo fue cual día soleado, su bello rostro no pudo evitar un gesto de sorpresa y enfado.

-Tu…


Capitulo 8 arriba, espero les siga gustando mi historia, ya casi llegamos al final, es una historia un poco corta por lo que no me he exedido en los detalles ni en la vida de los demas personajes, pero espero que aun asi siga siendo de su agrado, bueno pues gracias mil por todos sus mensajes los que realmente aprecio y me dan animos para continuar en este candymundo, bendidiones y nos seguimos leyendo...

Akirem