DISCLAIMER: LOS PERSONAJES Y MUNDO DE HARRY POTTER LE PERTENECEN A JK. ROWLING.
FICTOBER 08 GAFAS "EL REGALO"
Draco Malfoy había recibido miles de regalos en su niñez, de todo tipo, aunque principalmente juguetes o golosinas. Al crecer obviamente sus gustos fueron cambiando; su estilo y porte seguían siendo los mismos, pero el generalmente no solía molestarse por el tipo de regalos que recibía. A su edad ya le daba igual lo que pudiese recibir o así lo creía él, hasta que llegó ese día, el día que cambiaría su vida.
Creyó que eso ya había sucedido al casarse con la mujer de su vida, esa castaña de ojos color chocolate de la cual había estado secretamente enamorado en la escuela.
Pero el cruel destino le hacia las bromas más pesadas, regresándole con creces las burlas que alguna vez les había hecho a su ahora esposa y a sus aún mejores amigos.
Ahora celebrando su cumpleaños número cuarenta, en compañía de su familia, ésta como toda una leona, con un toque de vena slytherin de la cual él se sentía muy orgulloso por cierto le dio el peor regalo que alguien pudiese darle.
-Ábrelo cariño, espero te gusten los elegí especialmente para ti. –Dijo Hermione extendiéndole una bolsa de regalo con mucho papel y dándole un fuerte abrazo, seguido de un pequeño beso en los labios a su esposo.
Draco se apresuró a sacar de la dichosa bolsa una cajita rectangular de piel color negra.
-¿Qué es esto amor? –Preguntó con interés dándole vuelta a la cajita, seguro es algo muggle. –pensó.
-Lo tienes que abrir Draco. –Hermione rodó los ojos y suspiró, casí quince años de casados y él aún desconfiaba de los objetos muggle que ella le llevaba.
Al abrir la dichosa cajita, Draco parpadeó varias veces, frunció el seño y dijo:
-¿Qué significa esto Granger? –mostrando unas gafas de moldura semi redondas color negro e impregnando en sus palabras su molestia a su esposa.
-Bueno… yo te he observado mientras leer, que ya no puedes visualizar como antes lo hacías, es decir, -Hermione se acomodó un mechón de su cabello detrás de su oreja-. Ahora acercas demasiado el libro a tu rostro y luego lo alejas, en ocasiones entrecierras los ojos, al leer. Así que yo pensé que podrías necesitarlos. Incluso busqué un hechizo especial para que no tuvieras que estarle cambiando la graduación, en caso de que sea necesario.
-Pero Hermione… pareceré… me pareceré como Potter. –Dijo Draco casi escupiendo el nombre del amigo de su esposa, ya no se odiaban, incluso habían logrado hacer una amistad gracias a su castaña, quien influenció mucho en ambos lados.
-Y qué, no tiene nada de malo, Harry los usa. –Hermione se cruzó de brazos comenzando a ponerse a la defensiva.
-Es que ahora Potter se burlará de mí, me dirán cuatro ojos, cegatón, justo como lo hacía yo cuando estudiábamos juntos.
-Y te lo mereces, eras un patán en ese entonces pero ahora, es tiempo de madurar y tú los necesitas, anda póntelos. –Le ordenó la castaña.
-Oh claro que no lo haré –respondió el rubio.
-Oh claro que si lo harás, o prefieres la comodidad del sillón, por haber rechazado mi regalo. –Hermione colocó sus manos en sus caderas al estilo Molly Wesley, él lo sabía muy bien, ya había visto a la Sra. Wesley hacerlo con sus hijos y nietos.
Y ahí estaba la vena slytherin de la que tan orgulloso se sentía, jugándole en contra. Su mujer, toda una manipuladora innata, haciendo lo que fuese para alcanzar su objetivo. En este caso, que él se pusiera las malditas gafas.
-Está bien, pero solo porque el sofá es demasiado incómodo. –Draco dio un suspiro y se colocó las gafas.
-Oh, amor te ves tan sexy- Dijo Hermione mordiendo su labio.
-¿Enserio? –Preguntó animado.
-Por supuesto, parece un profesor muy, muy atractivo señor Malfoy.
Draco sonrió y se acomodó en el sofá.
-Señorita Granger, ¿le gustaría ganar puntos extras para su casa?
-Por supuesto profesor –Hermione se sentó en el regazo de Draco.
-Tendremos una clase de anatomía ¿Qué le parece?
-Me parece estupendo profesor Malfoy. –Dijo Hermione mordiendo la ojera de su esposo, y comenzó a sonreír mientras lo desvestía. Ella ya sabía cómo convencer a su marido, tenía casi quince años de experiencia.
Fin.
