"¡Ya lo verás, Haruka!... ¡Voy a proteger nuestro hogar y no permitiré que te lastimen otra vez!"
- Esta mañana, el oficial superior del puerto reportó que los guardias abandonaron esa zona al atardecer. – Makoto se reunió con su tío en la biblioteca para discutir cómo mejorar la seguridad del pueblo. – La rutina de varios hombres contribuye a que algunos lugares cercanos a las fronteras se vuelvan peligrosos por la noche.
El joven amo sacó un plano del sector comercial y lo extendió encima del escritorio.
- Es terrible. – dijo el señor Hiragi, avergonzado. – Esta paz se está prolongando tanto que los soldados ya no atienden sus responsabilidades. Ese deshonroso comportamiento merece un severo castigo.
- Mi plan es trasladar parte de las defensas centrales a los extremos del país para garantizar la captura de estos bandidos y enemigos de guerras antiguas. – continuó Makoto, decidido a acabar con la amenaza. – El bienestar de nuestra gente es lo primero.
- En serio, lamento que pasaras por esta mala experiencia, pero tu entusiasmo para corregir las fallas del sistema gubernamental me da una gran tranquilidad. – El anciano quedó muy conmovido con esa actitud y contempló a su sobrino lleno de orgullo, antes de empezar a toser con fuerza. – Sin duda, el reino estará en buenas manos.
- No digas eso, tío. – suplicó Makoto, apresurándose a ayudarlo y tomar su brazo. – ¡Yo no me haré cargo hasta dentro de mucho tiempo!
- Tal vez. – respondió él, porque deseaba permanecer a su lado. – Pero, ya que tu primo Tsubasa está interesado en la expansión de nuestras tierras, agradezco tener a alguien con un corazón amable para atender a las personas... ¿Sabes?, me recuerdas demasiado a tu padre.
"Gracias por tu confianza." – pensó el joven señor, acompañando a su querido tío hacia su dormitorio. – "Yo siento que aún no soy digno de tu herencia. Sin embargo, no me rendiré porque amo a mis súbditos."
- ¿Dónde está Haruka? – El hombre mayor cambió de tema con esta pregunta. – ¿Acaso no van a pasar la tarde unidos?... ¿Cómo están las cosas entre ustedes?
El hermoso joven se encontraba pintando con sus nuevas acuarelas en un elegante caballete de madera junto a su balcón, exhibiendo su talento al representar con detalle la escena principal de un cuento europeo que habían comprado durante su aventura en el sector comercial. La mezcla de colores estaba compuesta por varios azules y verdes brillantes pero, sin importar cuanto se esforzara en resaltar los tonos cálidos, acababa dando un aspecto frío a su dibujo.
- Haruka-san, usted es impresionante. – comentó Rei, maravillado con sus finos trazos. – Yo no puedo sujetar el pincel con tanta firmeza.
- La práctica es el secreto. – respondió el invitado, pensando en alguien que le dijo una cosa similar. – Ese paisaje también se ve asombroso.
El cuadro de Rei no estaba cerca de la perfección amada por su dueño, pero el anaranjado y el amarillo cobraban vida sobre el lienzo.
- Muchas gracias. – El aprendiz de mayordomo se ruborizó por el cumplido. – No sé por qué me gusta pintar el amanecer.
"El color del cabello de Nagisa." – Haruka no tardó en darse cuenta de esto.
Una gota rosa pastel salió volando desde otra paleta.
- ¡Oh! ¡Lo siento, Rei-chan! ¡El pincel se resbaló de mi mano!
- ¡Por favor, ten cuidado! ¡Esta pintura no se quita fácilmente!
"Ya es tarde." – suspiró Haruka, pues Nagisa estaba cubierto de manchas.
- ¡Estoy enfadado porque Mako-chan no está aquí! – gritó el rubio, de una forma muy infantil, mientras salpicaba su retrato abstracto. – ¡Me costó un enorme trabajo terminar mis entregas para quedar libre este día!... ¡Ah, Rei-chan! ¡¿Por qué el pellizco?!
- ¡Porque no tienes delicadeza! – lo regañó su compañero. – Si Makoto-senpai no puede pasar el rato con nosotros es por los importantes deberes a su cargo, ¡él nunca se apartaría de su pareja sin una buena razón!
"¿Qué?" – El corazón de Haruka comenzó a saltar.
- ¡Haru-chan lo extraña mucho! – continuó Nagisa. – ¿No es verdad, Haru-chan? – (El bello noble guardó silencio.) – ¡Yo propongo que vayamos ahora a buscar... ¡¿Eh?!...
- ¡Mis más sinceras disculpas, Haruka-san!, acabo de recordar que olvidamos terminar un último pendiente. – Rei agarró a su amigo y le cubrió la boca para evitar un discurso. – No se preocupe, enseguida volvemos.
"¡Yo ya abandoné esos molestos sentimientos!"
El mayordomo no soltó al encargado del correo (que no dejaba de protestar) hasta que llegaron a las escaleras principales del palacio.
- ... ¡Ah! – Nagisa respiró profundo para no ahogarse. – ¿Qué te pasa, Rei-chan?
- ¡¿Por qué nunca puedes comportarte correctamente?!... Haruka-san es el más afectado por la actitud de Makoto-senpai, ¿no lo ves?
- ¡Por supuesto!, y por eso deseo ir a buscarlo... ¡Quiero ver feliz a Haru-chan! – chilló Nagisa, y Rei no supo qué contestar. El menor estaba tratando de enfrentar el asunto a su manera. – Además, Mako-chan tampoco debe estar contento con la decisión de permanecer separados.
- ¿Por qué estás tan seguro?
- ¡Porque cuando alguien te gusta siempre quieres estar con él!
- ...
"Nagisa y yo pasamos juntos cada momento del día."
- Tal vez, pero no creo que debamos entrometernos. – añadió Rei, esforzándose por ignorar ese hecho. – Una pareja necesita resolver sus problemas sin ayuda.
- ¡Pero, Rei-chan!
- ¿Ustedes no van a entrometerse en un asunto importante? – La voz de otra persona interrumpió su conversación. – ¿Cuánto tiempo ha pasado desde mi última visita?
- ¡Rin-chan!
- ¡Rin-san! – Rei y Nagisa exclamaron esto al unísono y el primero se corrigió deprisa. – ¡Lo siento mucho!... ¡Buenas tardes, su alteza!
- No hagas eso, nos conocemos desde niños. – le dijo el noble, aburrido con las formalidades. – Me alegra verlos a ambos.
- ¡Te extrañé tanto! – Nagisa saltó a sus brazos de inmediato.
- Yo también. – sonrió él, revolviendo los rizos dorados.
- ¿Dónde está Gou-san?
- Sousuke me hizo el favor de llevarla a comprar ropa. – respondió Rin. – ¡No cambien el tema!... ¿Por qué discuten, curiosos?
Los dos sirvientes se tomaron un descanso y compartieron cada detalle sobre el compromiso de sus amos Makoto y Haruka con el príncipe guerrero.
- Ahora, entiendo. Esa relación es más complicada de lo que imaginaba.
- Nuestro amo se comportó distante con su prometido esta mañana.
- ¡Mako-chan está actuando extraño y Haru-chan está muy triste!
- ¿Qué opinas de esto, Rin-san? – le preguntó Rei.
- No lo sé... Tal vez, una pelea entre enamorados.
- ¡¿Qué?! – Nagisa se alarmó demasiado. – ¡Es terrible!
- Por supuesto que no. – continuó Rin. – Las parejas pelean todo el tiempo, es normal.
"¡Qué inocentes!"
- ¿En serio?... ¿Cuánto tardarán en reconciliarse y volver a ser como antes?
El viento sacudió los árboles del jardín e hizo caer los pétalos de sus flores.
- No se preocupen, existen diferentes maneras de alcanzar a una persona. – dijo Rin, sonriendo. – Y Makoto podría descubrir una de ellas pronto.
- ¿Por qué dices eso? – le preguntó Nagisa, y él decidió hablar de su charla secreta con su joven amo.
- ¿Makoto-senpai va a pasar la tarde contigo?
- ¡Pero, ¿por qué?!... ¡¿Qué está sucediendo?!
- ¡No malinterpreten las cosas! – Rin levantó la voz sin perder la paciencia. – Tengo una idea, lleven a Haruka para centro del jardín en cuanto puedan, creo que encontrarán algo sorprendente.
El príncipe no explicó nada y dejó a sus amigos confundidos sin otra opción.
"No lo entiendo, ¿por qué es difícil estar lejos de él?... ¡No es posible que me acostumbrara a su compañía en tan corto plazo!" – Haruka se desesperó y abandonó ese cuadro de colores apagados. – "Yo decidí aceptar esta realidad y poner una distancia entre nosotros, ¡pero esto escapa de mi control!... ¿Qué es este sentimiento?"
Makoto y Rin se reunieron bajo el árbol de cerezos al atardecer y el príncipe le prestó a su alumno la espada con la que entrenó en su niñez.
- ¡Esta es el arma favorita del señor Toraichi! – exclamó él. – ¿Puedo usarla?
- Sí, el balance es ideal para los principiantes... Ahora, escúchame. Yo puedo enseñarte lo básico, pero qué tanto mejores después dependerá de tu disciplina.
- Sí, entiendo. – Makoto se puso en las manos de Rin.
- Vamos a empezar con las primeras posturas de defensa y ataque.
- ¡Sí!
El muchacho pelirrojo experimentó una extraña felicidad al entrenar con su querido amigo (Sousuke no es un amigo), porque siempre tuvo el presentimiento de que si ese chico de carácter dulce lo intentaba descubriría un talento natural, sus perfectos músculos se desarrollaron para luchar, y los avances durante la clase confirmaron estas sospechas. Makoto poseía una increíble fuerza en sus brazos y piernas que con la instrucción correcta podrían derribar objetivos más pesados a los blancos de práctica. Rin sintió mucha confianza en esto y decidió colocarse al frente para desafiarlo a atacar.
- No, olvídalo. – El joven señor se negó. – No voy a hacer eso.
- No te preocupes, detendré cualquier golpe.
- No puedo lastimar a una persona y menos a un amigo.
- Entonces, ¿por qué quieres aprender a pelear? – suspiró Rin, decepcionado. – Ya lo tengo, imagínate a uno de los bandidos que hirieron a Haruka.
- ...
El príncipe guerrero encontró la respuesta a su problema. Makoto no tenía idea del horrible aspecto de esos hombres, pero todavía guardaba rencor contra ellos por el daño a su novio.
- Muy bien. – Rin sonrió encantado con el nuevo rostro de su rival. – ¡Ahora, ataca!
¡Makoto lo hizo y golpeó a su compañero con fuerza en el costado de la pierna!
- ¡Excelente! – El maestro se defendió tras comprobar ese potencial oculto. – Realmente, amas a tu prometido.
- ¿Eh?... ¡Pero, ¿qué dices, Rin?!
- ...
"¿De verdad, no lo sabe?" – El príncipe se impresionaba cada vez más con la inocencia de todos en esa casa.
- Haruka-san me gusta, es un chico lindo, pero aún no estoy seguro de qué es el amor.
Makoto se sonrojó y comenzó a temblar, recordando su sueño.
- Además, no hemos compartido por más de una semana.
- El amor es amor, sin importar el tiempo. – interrumpió Rin, un poco molesto. – ¿Acaso no quieres conquistarlo antes de la boda? ¿Qué estás haciendo para conseguir tu objetivo?
- Pues, algunas veces tenemos citas. – respondió Makoto, sorprendido por la simpleza con la que su amigo hablaba del tema.
- ¿Rei y Nagisa están con ustedes?
- ... Sí.
- Esas son salidas grupales, no citas.
- ...
- No llores... Es normal estar nervioso y desear que las cosas vayan despacio si te gustan.
"¡Es un experto!" – Makoto quería preguntarle a Rin cómo sabía tanto del corazón, pero su mundo entero se detuvo en ese momento, porque llegaron Rei y Nagisa junto con Haruka para ver su entrenamiento.
- ¡Oh, Mako-chan! ¡Rin-chan!
- Buenas noches, señores.
- ¡Bienvenidos!
- ¡No me digan que van a enfrentarse en un duelo de espadas! – chilló Nagisa, mientras tiraba de Rei por su brazo.
- Por supuesto que no, Makoto no tendría posibilidad contra mí, sólo vamos a practicar algunos movimientos básicos del combate.
- ¡Mi señor Makoto, eso es muy peligroso! ¡Y el amo Hiragi no ha autorizado estas lecciones!
- Tranquilo, Rei. – Rin se echó a reír. – El tío no está enterado del asunto.
- ¡No le puedo mentir a su excelencia! ¡Voy a perder mi puesto!
- ¡Increíble! ¡Estoy contigo, Rin-chan!
- ¡Nagisa-kun, no me estás ayudando!
- ¡Ah, Rei-chan! – suplicó el rubio, restregando la cabeza en el hombro de su compañero. – ¡Es un secreto entre nosotros cinco!
- Seis. – lo corrigió Rin. – Sousuke también nos apoyará... Nuestra misión es convertir a Makoto en un guerrero capaz de proteger a otros.
"¿Por qué quieres pelear?... Por favor, dime que no es por mí."
Makoto y Haruka cruzaron miradas y se olvidaron de qué ocurría a su alrededor.
El hermoso joven no podía creer esto, después de un terrible ataque de celos, su señor le demostraba con acciones que no existía nadie más importante... Haruka sintió deseos de arrancar su corazón para detener esta tortura, pero Makoto acarició la mano contra su pecho, provocando que el dolor se volviera placentero... Tal vez, ambos pasaban por lo mismo y perderían una oportunidad maravillosa, si alguno rechazaba este nuevo sentimiento.
- ¡Vamos, Makoto! – Rin le gritó para traerlo de vuelta. – ¡No es un descanso!
- ... ¡Sí!
El viento aumentó su fuerza y sacudió las ramas del árbol sobre sus cabezas, adornando con una lluvia de pétalos los hombros y las espaldas de los dos valientes guerreros.
Haruka no pudo evitarlo y se sintió incontrolablemente atraído por Makoto.
"¿Qué es este sentimiento? ¿Tú lo sabes?"
PRÓXIMO CAPÍTULO
Los sentimientos más difíciles de comprender
(El aniversario de la muerte de los Tachibana.)
