Saliendo a la superficie lo primero que Lance vio fue una toalla azul.

-¿Ya estás listo? -preguntó Keith.

-No -alargó volviéndose a hundir en la piscina, pero aún podía escuchar a Keith hablando.

-Tengo las mismas responsabilidades que tú, sal ahora -dijo en tono serio.

Con un quejido Lance regresó a la superficie y salió apoyándose en el borde de la piscina, mientras que Keith no tuvo más opción que apreciar los músculos y la piel expuesta del moreno en un pequeño traje de baño...

-Sécate -dijo tirándole la toalla encima para con la boca seca apartar la mirada de las gotas de agua que se deslizaban de forma exquisita por la piel del latino.

-No sé por qué la gente quiere ser delegado -se quejó el moreno aceptando la toalla para secarse- Que tenemos que llevar esto, que tenemos que planear lo otro, que el festival deportivo, que el festival de verano... Que el festival de invierno, que el baile de graduación -contó dejándose la toalla encima para caminar a los vestuarios y la ducha- Es viernes y me quiero matar... Estamos en último año y apenas es la segunda semana, ¿por qué tienen que ser tan duros?

Keith solo le siguió escuchando quejarse incluso mientras se duchaba rápidamente.

-Si vamos a pasar tanto tiempo juntos, al menos deberías ayudarme con las tareas -se lamentó al pensar en los trabajos que tenía pendiente.

-Está bien... Puedo ayudarte un rato hoy.

-¡Sabía que te negarías! Eres un... Espera, ¿qué? -murmuró mirándole con impresión.

-Te ayudaré, hasta las tres debería estar bien -respondió tranquilamente, mirando su reloj mientras caminaban de regreso al edificio de aulas.

-¿En serio? Woah, bueno, ¡eso es genial! -asintió más dispuesto a hacer su trabajo como subdelegado, pues el resto de la semana se había estado quejando un poco- Así valdrá la pena usar este rato de auto estudio en deberes de delegado.

-¿Tienes competencia? -ladeó echándole una mirada.

-El sábado -suspiró- y aunque sé que soy genial y el más rápido -dijo con una ligera risa confiada-, no puedo evitar sentirme nervioso y que todo se acumula...

-Es normal.

-Lo sé. Hoy tendrás tu primer partido, ¿no? -ladeó curioso, ya que había escuchado una charla de las porristas- Sabes, el club de natación también debería tener porristas, ¿por qué solo ustedes y el de baloncesto? -murmuró frunciendo el ceño.

-En la tarde -respondió antes de levantar una ceja- ¿En algún momento dejas de pensar en chicas?

-No, ¿por qué lo haría?

Es mejor a pensar en tipos duros como tú... se dijo internamente, entrando en el edificio.

-Eres increíble -negó Keith.

-Lo sé -rió divertido- Bueno, ya que ambos salimos de nuestro deber deportivo, ¿quieres ir celebrar o llorar mañana por la tarde? Lo que se dé, ir a comer hamburguesas o pizza -pensó encogiéndose de hombros, pues después de una dura semana de colegio necesitaba un día para distraerse... Antes claro de ponerse a hacer los deberes pendientes.

El azabache le echó una mirada dudosa al moreno.

-¿Los dos? -preguntó, ¿le estaba invitando a una cita?

Lance negó.

-Obvio que Pidge y Hunk también van -rió moviendo una mano- Ellos deben soportar nuestra emoción o sufrimiento... Yo lo hago cuando van a sus competencias de cerebros. Y hablo de soportar su emoción, claro -dijo divertido.

-Ah... -murmuró habiéndoselo esperado un poco. No se notó su ligera desilusión cuando asintió- Bueno.

-Bien, no se diga más... Te agregaré al grupo de WhatsApp que tenemos y decidimos qué comemos -resolvió tranquilamente- Ahora, a trabajar -dijo tronándose el cuello.

Para cuándo terminaron sus deberes como delegados, fueron a la biblioteca y Keith cumplió con ayudar a Lance a hacer las tareas, terminando para cuando eran exactamente las tres de la tarde.

-Tienes un reloj interno muy agudo -observó impresionado al mirar su reloj y notar la hora, cayendo en qué había terminado gran parte de sus deberes gracias a las explicaciones del contrario- Es como si Hunk o Pigde me explicaran. Lo cual es un obvio cumplido -se apresuró a explicar pues tenía un pequeño problema con las matemáticas- Gracias, Mullet.

Keith solo sonrió un poco antes de fruncir el ceño por el apodo.

-No es nada. Bueno, mejor voy al campo y... -murmuró antes de caminar un poco más lento- ¿Irás al juego? -preguntó curioso, pues no recordaba haberle visto con anterioridad.

-¡Por supuesto! -asintió- Ya que no tenemos porristas, prefiero los juegos de fútbol americano a los de baloncesto -asintió ignorando el cómo Keith rodaba los ojos- Vamos, te acompañaré mientras le escribo a Pidge y a Hunk, ya deben de haber salido de su club -tarareó sacando su celular mientras pasaba el brazo por sus hombros, pero el otro se lo sacudió- Ah, vamos, no te pongas celoso, ¡también te apoyaré a ti! -rió mientras tecleaba.

-Idiota -suspiró adelantándose con pasos más largos.

-¡Espérame! -alargó divertido.

Mientras Keith se desviaba para prepararse, Lance era una de las primeras personas que llegaba a los asientos del lugar, ya habiendo bastante gente.

Los partidos de fútbol americano de Altea solían recibir mucha más atención que otros deportes... Lo cual a veces hacía sentir a Lance que había escogido el deporte equivocado, pues de otra forma tendría más oportunidades para acercarse a las porristas.

-Ah, que injusto -alargó volviéndose a enviar mensajes con Pidge y Hunk que ya iban en camino.

No pasó mucho para que sus dos amigos llegaran y al mismo tiempo las porristas salieran a animar junto a música a la creciente multitud.

-¿Estamos viendo a Allura de nuevo? -preguntó Pidge al dejar su trasero junto a Lance, mientras entre las animadoras, la chica de cabello blanco agitaba sus pompones.

-¿A quien más? -sonrió Lance observando como el hilo de la muchacha terminaba en uno de los asientos de enfrente, justo en la inconfundible cabellera blanca de Lotor.

-Sabes que se rumora que sale con Lotor, ¿verdad? -intervino una voz perezosa sobre ellos.

El cubano levantó ligeramente la cabeza para encontrarse con Rolo.

-¿Y qué? -bufó frunciendo el ceño- Aún se puede apreciar. Nima te cortó y aún vienes a ver sus juegos -murmuró echando un poco de sal en la herida.

Rolo hizo una mueca.

-¡Somos amigos! Además, no me cortó... Sucedieron otras cosas -murmuró rodando los ojos mientras volvía a recostarse en su asiento.

-Aja... -rió Lance levantando las cejas, mirando como el hilo en la mano del muchacho se perdía entre el resto antes de mirar a Hunk, quien escribía en su celular- ¿Vendrá tu novia?

-Shay no es mi novia -rió el muchacho apagando la pantalla- Y dijo que vendría, le tomará algunos minutos... Forma parte de un par de clubes, ¿sabes?

El latino solo pudo sonreír al ver a su mejor amigo hablar de la chica que le gustaba...

Ah...

Si tan solo pudiera experimentar algo así, pensó mirando como su propio hilo se agitaba al tiempo que Keith y el resto del equipo salían al campo bajo el ruido emocionado de la multitud. Bastó ese solo momento para que un par de ojos violetas y otro par azules se conectaran por un segundo.

El hilo en el pecho de Lance se calentó mientras miraba a... ¡su amigo! Por lo que levantó las manos para hacer dos gestos de pistolas, pero sin saber por qué y sospechando que el hilo le empezaba a controlar, no pudo evitar guiñarle un ojo.

La inexpresiva cara de Keith se mantuvo igual, obteniendo un ligero y casi imperceptible sonrojo al tiempo que se colocaba el casco para ir con el entrenador por el plan de juego.

-¿Te pasa algo? Estás muy pálido -preguntó Pidge al notar que Lance se tocaba el pecho.

-¿Eh? Si, ah... Es que... No sé, creo que es un gas -murmuró asustándose un poco.

¡¿Por qué demonios le guiñó un ojo a Keith?! Ah, no importa, no importa. Fue un guiñó amigable, trató de convencerse, pues la idea de que el hilo le hiciera hacer cosas que no haría era...

Pidge iba a preguntar algo más, pero Lance buscó una rápida escapatoria.

-¡Ah! ¡Mira! ¡Es la novia de Hunk! -observó mirando a la muchacha bajar por las escaleras.

-¡Qué no es mi novia! Deja de decirlo -susurró algo apenado el samoano.

-Pero te gustaría -tarareó divertido, cruzándose de brazos.

-Shay y Hunk, sentados bajo un árbol -tarareó Pidge siguiendo un poco la broma.

-Basta -susurró colocándose nervioso, evidenciándolo más cuando la morena llegó a su lado.

-Hola, Hunk -saludó con una sonrisa antes de inclinar ligeramente la cabeza para mirar a los otros- Hola.

-Ellos son mis mejores amigos Pidge y Lance, estaban en la fiesta -presentó moviéndose un poco junto a los otros para hacerle espacio- Chicos, ya recordarán a Shay.

-Es un placer -asintió con una sonrisa, estrechando sus manos antes de sentarse.

-El placer es de nosotros -asintió Lance feliz de ver dos hilos unidos.

Al mismo tiempo en el campo una moneda era lanzada para decidir qué equipo iría primero antes de regresar y que cada quien tomara su posición.

-¿Suelen venir seguido a estos juegos? -preguntó la morena observando como empezaba el partido.

-Sí y no -contestó Pidge- Venimos porque a Lance le gusta mirar a las porristas -ladeó señalando al muchacho con su dedo pulgar, el cual solo se encogió de hombros.

-Me gustan mucho. Me vi todas las películas de Triunfos Robados -bromeó un poco divertido- Pero esta vez estamos aquí mitad y mitad, un amigo participa -dijo señalando al corredor que en ese momento atrapaba el pase para correr.

-¿Cómo sabes que es Keith? -preguntó Hunk entrecerrando un poco los ojos.

-Ese mullet es inconfundible -negó simplemente.

Shay rió ligeramente.

-Yo suelo venir a los partidos, mi hermano Rax juega de ofensivo -señaló tratando de ubicar a su hermano- Ese de allí a la derecha -señaló.

En ese momento Pidge sacó su celular y envió un mensaje al grupo.

Su hermano puede golpearte, Hunk, cuidado. Escribió un poco divertido, ocasionando que Lance riera en cuanto lo vio y que Hunk se sonrojara un poco al verlo un momento después para no ser tan obvios.

Abajo en el campo el juego se desarrollaba hasta pasar los primeros quince minutos del partido, tomando un pequeño descanso de dos minutos.

-Bien hecho muchachos, a este paso ganaremos fácilmente -felicitó el entrenador mientras de fondo se escuchaba como las gradas cantaban al ritmo de «We Will Rock You»- Kogane, estás echando chispas, sigue así -asintió.

-Keith está más enfocado de lo común, ¿acaso al fin tienes una novia entre el público? -bromeó uno de los muchachos mientras le daba un empujón amigable al mencionado.

El resto del equipo cercano solo alargó un juguetón "uuuh".

-No -cortó dejando de tomar agua ante el empujón, pero su respuesta se ahogó en el ruido.

-Keith quiere ganar y mantener una beca, lo mismo que ustedes deberían hacer -dijo el entrenador con una sonrisa, colocando sus manos en los hombros de los que más habían reído- Ahora, niñas, concéntrense en la pizarra... -alargó tomando un marcador y la pequeña pizarra.

Mientras todos prestaban atención, Keith no pudo evitar desviar la mirada al lugar donde estaba Lance, pues no pudo evitar hacer lo mejor que pudo frente a él. Pero en ese instante, el moreno estaba muy distraído mirando a las porristas.

Idiota, pensó frunciendo el ceño, pero antes de volver a prestar atención a la explicación, el cubano le devolvió la mirada.

-Bien hecho -felicitó moviendo los labios.

Algo caliente se removió en su pecho haciendo que asintiera y volviera a prestar atención a la explicación, olvidando complementa cómo Lance se embobaba con las porristas.

Pero durante el segundo cuarto, los jugadores de la escuela rival Aspen se pusieron más rudos, ocasionando que los espectadores de Altea contuvieran la respiración en cada momento.

Los ojos de Lance no tuvieron tiempo para las porristas, estando un poco preocupado.

-Ya recuerdo por qué solo vengo por las chicas -murmuró viendo a las montañas de músculo chocar.

-Pues a mí me emociona bastante -observó Pidge con notable emoción que fue aplastada cuando uno de los defensa de Aspen logró alcanzar a Keith y saltar sobre él.

"Uhh...", fue el sonido general seguido de aplausos porque luego de levantarse Keith haya logrado llevar el ovoide a una buena marca.

-Por dios, ese tipo es como seis Keith -negó el cubano al tiempo que se decidía el comienzo del descanso de quince minutos.

-Eso dejará un dolor de espalda sin importar la protección -consideró Pidge.

-¿Deberíamos ir a ver cómo está? -murmuró Hunk dudoso mientras el equipo regresaba a los vestuarios.

-Deberíamos -asintió Lance levantándose al tiempo que las porristas comenzaban a bailar al ritmo de la música- Pero alguien debería quedarse para cuidar los asientos...

-¿Puedo ir contigo? Me dejan entrar fácilmente y quiero ver a mi hermano -propuso Shay levantándose tras él, pues en ese cuarto su hermano también había sido algo afectado.

-Por supuesto -asintió comenzando a bajar las escaleras.

Hunk observó a Lance irse antes de caer en cuenta de algo.

-¡Lance, no verás a las porristas! -exclamó, pero era muy tarde para que el otro le escuchara. Miró a Pidge con duda, pero este solo se encogió de hombros.

El vestidor del equipo no estaba muy lejos y era fácil llegar si habías recorrido el camino muchas veces como Shay, por lo que no tardaron en tocar la puerta y asomarse justo cuando el entrenador daba una charla que, un par de minutos después acabó y salió para dejar descansar a los muchachos.

-Vamos -susurró Shay entrando- Permiso, buenas noches -asintió buscando con la mirada a su hermano mientras los saludos eran devueltos.

-Está muriendo por allá -señaló uno de los muchachos más allá de la fila de casilleros.

-Gracias -dijo Shay antes de asentir buscando a Rax.

El cubano se deslizó tras la muchacha, pero Keith no estaba a la vista, por lo que siguió el camino que tomó Shay deteniéndose a la mitad al ver a cierto mullet sentado en una banca.

-Hey -saludó yendo a sentarse junto a él- ¿Estás bien?

El azabache le miró por un momento antes de asentir.

-¿No estás viendo a las porristas? -ladeó estirándose perezosamente, relajando sus músculos.

-Uhm... Entre chicas y amigos, primero están los amigos -asintió divertido, encogiéndose de hombros- Y... Bueno, nos preocupamos un poco cuando una montaña cayó sobre ti.

Con una pequeña risa, Keith se encogió de hombros.

-Me dolerá mañana.

-A mí me duele ahora de solo verte... Te ves todo magullado -murmuró.

-Espera a ver los moretones de final de temporada, estos no son nada -aseguró mirando el moretón en la pierna que Lance observaba.

El moretón sobresalía como un dedo herido. Los colores sobre la blanca piel de Keith eran imposibles de ocultar. Lance no pudo evitar llevar un dedo alrededor de la herida, ocasionando un escalofrío en el contrario. A pesar de todo, para el moreno la piel del otro era bastante suave, por lo que no pudo evitar deslizar su dedo un poco más, no notando lo que ocasionaba en el otro joven.

-Tú... -comenzó Lance, pero se vio interrumpido por una voz femenina.

-¡Keith! -jadeó la muchacha que había mirado mal a Lance la otra vez cuando cayó en el pecho del azabache- ¿Estás bien? -susurró preocupada.

El moreno apenas notaba su uniforme de porrista mientras quitaba rápidamente su mano del muslo del otro, mirando hacia otro lado como si nada.

-Uhmm -murmuró Keith algo aturdido, frunciendo el ceño porque alguien interrumpiera.

-¿Dónde estás herido? -preguntó la muchacha dejando sus pompones para sentarse a su lado con preocupación.

-En todos lados -respondió inexpresivo y con cierto tono frío.

Lance rió.

-Viejo, no le respondas así a una chica linda que se preocupa por ti -dijo levantándose- Ah, bueno, me voy ahora -alargó apresurándose a salir de ahí.

Su corazón latía con una incómoda sensación en la boca del estómago que adjudicó a celos porque Keith tuviera tantas chicas... Sí, eso era.

No había dado más de una docena de pasos para alejarse del lugar cuando le tomaron del codo.

-¿Eh? -parpadeó al mirar a Keith- Hombre, tienes a una chica dispuesta a cuidarte allí dentro, ¿qué haces aquí? -señaló.

-Entre chicas y amigos, primero están los amigos, ¿no? -murmuró mientras la mano que sostenía el codo bajaba en una caricia hasta la mano del contrario- Y ella ya debía regresar, no importa.

-Uhm... -murmuró el moreno antes de reír- Si lo dices tú suena muy...

Gay...

-¿Muy? -le animó levantando una ceja, colocando a su vez la mano libre en su mejilla.

Relamiéndose los labios Lance notó que el pasillo donde estaban era muy bonito. Altea siempre había tenido motivos del espacio, por lo que el lugar donde se encontraban estaba pintado de forma oscura con millones de estrellas y galaxias brillantes en distintos colores neón...

Mierda, el hilo, se quejó al sentirlo arder y hacer que su corazón latiese pues el ambiente era bastante ambiguo mientras estaban tomados de la mano.

-Nada... Eh, uhm... Yo...

-¿Si? -murmuró Keith acercándose a él.

Los ojos violetas bajo la tenue iluminación le daban a Lance algunos recuerdos de Keith y él besándose... Pronto una alarma se prendió en su cerebro y sonrojado Lance iba a entrar en pánico justo cuando una voz le salvó la vida.

-¿Lance?

-¡A-Ah, Shay! -exclamó- ¡Aquí, aquí! -le llamó moviendo su mano libre a la muchacha que recién salía- ¡Mira, él es Keith! Nuestro amigo, y Keith ¡ella es Shay! -presentó rápidamente- Quizás se recuerden de la fiesta -dijo levantando la mano antes de notar que seguían juntas, soltándolo rápidamente.

-Sí, es un placer -asintió ella sonriendo, parpadeando para ajustar su vista a la oscura habitación, no notando la escena- Te he visto seguido.

-Igualmente -murmuró el azabache estrechando sus manos.

-¿Ya hablaste con tu hermano? ¿Cómo está? -preguntó colocándose rápidamente del lado de Shay.

-Ah, está bien, por suerte -respondió con una sonrisa.

-¡Bien! Entonces ya que ibas a regresar, me voy contigo, ja, ja -dijo tomando su brazo- ¡Adiós, Keith, suerte! -alargó antes de rápidamente huir con una extrañada Shay- Me salvas la vida -susurró.

-¿Uh? -parpadeó sin entender, volteando a ver ligeramente al muchacho que habían dejado atrás.

Keith solo metió las manos en sus bolsillos y suspiró.

-Te salvaste -murmuró para si mismo antes de regresar dentro- Sabía que lo recordabas -se quejó.