Prompt: revolución


La activista


—¡Para! —grita alguien a sus espaldas.

Pandora corre más deprisa, apretando los carteles contra su pecho. Si el hombre la atrapa, probablemente la maldecirá de la forma más desagradable que se le ocurra.

Cuando gira una esquina está a punto de resbalar con un montón de nieve. Se detiene un instante, buscando otra ruta de escape, y entonces escucha un silbido.

—Por aquí. —Alguien le hace señas desde la puerta de un edificio. Pandora no se lo piensa mucho; corre hacia él.

Entra en una estancia repleta de máquinas de escribir que golpean solas las páginas. Una de ellas termina con el papel, que vuela para colocarse en la pila; se trata de una portada que reza El Quisquilloso.

La puerta se cierra tras ella y Pandora inspira, tratando de recuperar el aliento. Escucha las voces de los hombres que la perseguían fuera, y se siente aliviada cuando sus pasos parecen perderse en la distancia.

—¿Por qué te perseguían? —le pregunta el hombre que la ha ayudado. Pandora lo conoce: es Xenophilius Lovegood. En Hogwarts iba un par de cursos por encima de ella; ahora trabaja también en Hogsmeade, aunque dicen que su periódico no funciona demasiado bien.

Pandora traga saliva antes de contestar. Le arde la garganta debido a la carrera.

—Estaba…, colgando carteles… —Pandora le muestra los que todavía conserva.

—«No creas las mentiras de Quién-No-Debe-Ser-Nombrado». —Lee Xenophilius en voz alta—. «Todos somos iguales».

—Han intentado atacarme —protesta Pandora.

—Pues claro. —Xenophilius niega con la cabeza—. Hasta que no nos liberen…

Los mortífagos atacaron Hogsmeade hace unos días y de momento se las están arreglando para retenerlo mejor que el Callejón Diagon, aunque los aurores atacan el pueblo cada jornada.

—¿Qué pretendías, iniciar una revolución desde dentro? —pregunta Xenophilius, con un toque de admiración.

—No del todo…. Solo me indigna que algunas personas del pueblo los estén ayudando. —Pandora no entiende como pueden obedecer a un hombre que ha vertido tanta sangre. Se molestarían en saberlo si leyesen los periódicos; no El Profeta, que intenta mantener la moral alta ocultando muchas cosas, sino la prensa extranjera. Pandora, que trabaja experimentando para Zonko's, recibe publicaciones de institutos europeos dedicados a la creación de hechizos, así que conoce más que el resto.

—Será mejor que te quedes aquí hasta que sea seguro salir —dice Xenophilius, mientras recoge un par de papeles—, y puedo cederte un espacio en el periódico para que denuncies lo que quieras. Quizás será mejor que pegar carteles.

—¿En serio? —Siempre ha pensado que El Quisquilloso habla de cosas muy extrañas: historias de seres que se supone que viven en Gran Bretaña y conspiraciones sobre el gobierno que nadie ha escuchado antes. Muchos se ríen del diario y lo usan para poco más que escribir en caso de que les falte pergamino, pero Xenophilius sigue repartiéndolos.

— Yo también estoy comprometido con la verdad —afirma Xenophilius.

Pandora debe admitir que lo admira por ello.