Sentía que su cabeza daba vueltas de tanto pensar. Ella sabía que debió de buscar negado a tener sexo. Bueno, no es como que ella haya dicho "Sí", pero tampoco se negó a que sucediera.
Cuando finalizaron su vigoroso encuentro, se quedaron acostados unos minutos, ninguna palabra salió de sus labios. Ni siquiera se miraron. Sasuke se levantó, se vistió y antes de irse, la miró por sobre su hombro y sonrió tenuemente antes de salir del cuarto.
¿Por qué sonrió así?
Desde que se hizo a sí misma esa indefensa pregunta, su mente la había atormentado por un buen tiempo.
Después de asearse un poco y vestirse, aún se sintió agotada, sabía que su sesión de sexo, combinado con el sello, hacía que estaba despierta solo por fuerza de voluntad, y las preguntas sin respuesta que su mente se encargaba de restregarle una, y otra, y otra vez.
Nunca imaginó que la primera vez que estuviese con un hombre, ese sería Sasuke. Ese pensamiento solo surgió en sus sueños más locos, pero ni siquiera pudo imaginarse lo que en realidad sucedió. A pesar de su vívida e inquieta imaginación, nunca pensó en que así se sentiría su tacto, sus besos, su roce, su cuerpo sobre ella, y en especial, nunca se imaginó cómo se sentiría él en su interior. Sakura ya no era una chiquilla, quizás fue virgen, pero su inocencia no indicaba ingenuidad, ella sabía muchos aspectos de las relaciones sexuales, no solo por su condición como médica ninja, sino también después de cientos de novelas rosas, ¿quién no aprende cosas ?; sin embargo, sintió que estas no le prepararon para la inmensa cantidad de sensaciones que experimentó con Sasuke.
Todas las kunoichis en algún punto de su vida, deben de realizar misiones de seducción y, en ocasiones, llevarlas hasta el final, todas menos ella. Después de todo, Tsunade solo le permitía entrenar y estar en el hospital, y las pocas misiones asignadas fueron con el equipo 7, y Kakashi hizo lo mismo que Tsunade. Ellos en algún punto mencionaron que la necesitaban en la aldea y que, además, ella ya era muy reconocida como para que no sospecharan de algo, pero ella en el fondo sabía que no era solo eso, ellos no querían que ella hiciera esas misiones.
En ciertos momentos agradeció que no tuviese que hacer estas misiones, pero en otros, justo como este día, le hubiera gustado tener experiencia y saber qué esperar para no fantasear con Sasuke, tal y como lo hacía ahora. Ella no sabía si esperar algo más de él o si simplemente la había usado. Tantas preguntas sin respuesta aparecían en su cabeza, que empezaba a sentir un dolor palpitante en la cien.
Después de estar horas pensando, decidió recostarse y tratar de dormir. No tenía idea de qué día o qué hora era, solo sabía que ya era de madrugada. No sabía si Sasuke volvería a buscarla o si solo era capricho, quizás él ya lo había hecho antes y por ello mostró algo de destreza, o simplemente se dejó guiar por sus instintos, en este punto, no sabía qué creer.
Decidió entonces que seguiría su juego, si quería tener sexo, tendrían sexo. ¿A quién quería engañar ?, lo había disfrutado y le encantaría hacerlo de nuevo, más aún porque era con él. Siempre sería él.
Era mejor hacer creer a Sasuke que seguiría cooperando con él para que este bajara la guardia, y en algún momento, se iría de allí. Puede que amara a Sasuke con todo su corazón, pero ella como Jōnin de Konohagakure, había jurado lealtad a la aldea sin importar qué.
Al momento de tomar su decisión, Sakura tenía pleno conocimiento de que sufriría, sabía que estaba jugando con fuego, todo porque aún lo amaba. Después de tanto y no podía olvidarlo.
Desafortunadamente, no se podía escoger a la persona a la cual se ama. Se enteró de la manera más cruda de que el hecho de enamorarse, abarcaba mucho más de lo que pensaba; descubrió entonces que enamorarse, significaba darle a alguien el poder de hacerte daño.
Sakura regresó su vista al techo y suspiró. Repasó su noche y su piel se erizó ante los recuerdos. Vio de nuevo sus ojos en su mente y su mirada, la miró de una manera tan intensa, que creyó que podía ver a través de sí.
Estaba completamente agotada y por más que trataba, era difícil dormir, se sintió atrapada. Por un lado, estaba con el hombre que amaba, pero por el otro, era el mismo hombre que había traicionado de nuevo a la aldea; lo que más le había dolido, era que lo había hecho después de agradecerle por todo y tocar su frente con su dedo anular y medio. Actualmente era de nuevo un criminal que trataba con terroristas y quién sabe qué más.
Cuando los primeros rayos del alba empezaron a filtrarse por las finas grietas que había en la pared, su mente caía en inconsciencia tras el sueño que la apremiaba. Por fin, después de horas y horas de insomnio, logró dormirse con un último pensamiento.
Amar o dejar de hacerlo… no es algo que pueda elegir.
(…)
Despertó al amanecer, se sintió satisfecho y completo.
Se duchó y al salir se miró en el espejo, tenía una estúpida sonrisa en la cara y no se había dado cuenta de ello. Frunció el ceño y se vistió.
Eran aproximadamente las 7 de la mañana, había dejado el cuarto de Sakura a la 1 de la madrugada y, aunque tardó un poco en dormir debido a su satisfacción y deseo de hacerlo nuevamente, logró caer en un sueño profundo donde, por primera vez en muchos años, estuvo libre de recuerdos tornados en pesadillas.
Siempre pensó en que Kakashi era un pervertido por llevar encima esos libros, pero quién diría que alguna vez él le daría tan buen uso a aquello que comenzó como simple curiosidad. Reconoció que en su momento le pareció comoqueroso, pero ahora, era todo lo contrario.
Decidió entonces salir de su cuarto.
Siguió su camino en busca de la cocina, cuando reparó en el cuarto de Sakura. Sería bastante simple open the puerta y acostarse a su lado, y quién sabe, quizás volver a hacerlo.
Nunca imaginó que se comportaría como un estúpido necesitado de sexo. Lo pensó de cualquiera, menos de él mismo.
Imbécil.
Decidió ignorar su cuerpo y siguió camino a la cocina, pero al llegar, todos lo miraron fijamente, Suigetsu con una sonrisa petulante, Karin se sonrojó, pero frunció el entrecejo y desvió la look, y Jūgo solo lo miró con curiosidad.
- ¿Qué diablos pasa con ustedes?
Preguntó entonces, hartó de la risita de Suigetsu y las miradas incómodas de los otros. Cuando estaba a punto de preguntar de nuevo, aún más enojado, Suigetsu lo interrumpió, donde lo que dijo, lo dejó lívido.
- Digamos que sabemos que tuviste una noche muy "movida" con Sakura.
...
Hola, solo quería agradecer sus comentarios, seguidos y favoritos. Me anima mucho que les guste lo que estoy escribiendo.
Pido disculpas si ven algún error, fanfiction me cambia algunas palabras y por más que trate de enmendar el error, se publica así: 'v
