CAPÍTULO 7
CONFESIONES PARTE 1
El castillo en estos momentos se encontraba en completo silencio. Los habitantes de éste se habían encerrado en el estudio de Meliodas y no salieron de dicho lugar hasta ya entrada la noche, agregando extrañez al asunto.
Zeldris y Gelda desaparecieron de la morada, obviamente los demás sabían dónde podían estar. En cambio, el resto había decidido quedarse, porque Meliodas y Elizabeth se los pidieron, y con toda razón, ya que, con una resurrección a la vuelta de la esquina, los chicos consideraron que podían necesitar ayuda de todos ellos. Tratar con 8 de los mandamientos, así como con los 4 arcángeles recién revividos no iba a ser una tarea fácil, y más si se toma en cuenta la enemistad entre ambos grupos y el hecho de que éstos estarán muy confundidos.
Elizabeth se ha pasado los últimos dos días planeando todo minuciosamente, claro, ella está esperando la llegada de Zeldris, puesto que la peli plateada considera que éste tiene que dar su opinión sobre el proceso a realizar.
Todos esperaban que con tantos preparativos, pudieran realizar el retorno de los susodichos en menos de una semana.
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COMEDOR DEL CASTILLO.
María se encontraba en el comedor, estaba a punto de quedarse dormida sobre la mesa, la razón de su cansancio… pues la última pesadilla que tuvo no ha dejado de reproducirse en su cabeza desde entonces. A partir de dos noches atrás no deja de tener el mismo sueño donde siente su propia muerte, y por más que intentó volver a conciliar el sueño esas noches, fue completamente en vano y eso la tiene frustrada.
Elizabeth que pasaba por esa zona, se acercó al verla tan cabizbaja y adormilada.
¡María! ¿Qué te sucede? ¿Te sientes mal? – preguntó ésta preocupada.
La peli rosa se levantó con extrema rapidez y se disculpó con un leve rubor posado en sus mejillas ante la vergüenza de ser atrapada por Elizabeth quedándose casi dormida en el trabajo.
¡Lo siento mucho Eli! No era mi intención es que… no es nada olvídalo – dijo la muchacha desviando la mirada sin poder ocultar el gran agotamiento que sentía tras pasar dos malas noches seguidas.
¡Vamos nena, cómo que no es nada! Nunca te había visto así antes, tomemos asiento un momento y dime ¿Qué pasa? - preguntó Elizabeth aún más preocupada por la joven.
Desde hace dos noches no puedo dormir, una horrible pesadilla que tuve días atrás a estado atormentando mis sueños últimamente, al principio no le di mucha importancia, pero en el transcurso de esos dos días no dejo de tenerla – comentó María reprimiendo aduras penas un bostezo de cansancio.
¿Y qué es lo que sueñas que perturba tus noches? – indagó la peli plateada.
Elizabeth, hace casi un mes yo y Katrina escuchamos una conversación que estaban teniendo el señor Zeldris, la señora Gelda, el señor Meliodas y tú. Recuerdo que ustedes hablaban sobre unos tales mandamientos y arcángeles y una guerra santa. Katrina obviamente no le tomó mucha importancia, ella pensó que quizás conversaban sobre algún libro o película, pero yo sí me asusté mucho y más cuando escuché que el señor Zeldris se enojó contigo por un comentario que hiciste, ¡Te pido que nos perdones Ely, no debimos hacerlo, fue incorrecto de nuestra parte!, ¡lo siento mucho! – María se disculpó por sus acciones totalmente apenada.
Elizabeth estaba consternada, la peli rosa podía llegar a enterarse de la verdadera naturaleza de todos los ahí presentes.
No te preocupes María, lo hecho, hecho está, no podemos hacer nada, pero dime, ¿Qué tanto escuchaste? - Cuestionó Elizabeth haciendo lo posible por mantener la calma.
¡Escuchamos todo! El señor Zeldris fue muy específico en los detalles que dio – ya a este punto, María estaba más que avergonzada.
Elizabeth suspiró fuertemente y le indicó que continuara.
Pues resulta que después de escucharlos hablar, la noche de ese día, tuve un sueño de lo más raro, me veía a mí misma, pero en otra época. En mi primer sueño yo me encontraba en mi hogar cuando de pronto dos personas atravesaron el techo de mi humilde morada, eran un hombre y una mujer – María iba a continuar, pero Elizabeth la interrumpió.
¿Dijiste un hombre y una mujer? – preguntó Elizabeth muy intrigada.
Sí, ella tenía el cabello naranja corto, no utilizaba nada de ropa, pero se tapaba lo necesario con una rara cosa negra, y él tenía el cabello púrpura, usaba un pantalón verde, botas de metal y una capa, bueno lo que quedaba de ella, ya que cuando tocaron el piso estaban inconscientes y un poco heridos – relataba la muchacha.
Eso pasó en mi primer sueño, el siguiente lo tuve hasta como una semana después y lo más perturbador es que me mostraba la continuación del sueño anterior. En ese punto de mi sueño decidí ayudarlos, al principio ella era muy arisca, cabe mencionar que despertó primero que él, lo ayudamos a ponerlo en una cama y al final logré que me agradeciera por haberles echado una mano, me presenté y ella también lo hizo – dijo María mientras contaba lo que había visto en sus sueños.
¿Puedes decirme sus nombres? – Elizabeth estaba muy ansiosa por la respuesta.
Derieri y Monspeet, esos eran sus nombres – contesto la chica con una sonrisa al pensar en la peculiar pareja.
Elizabeth se quedó sin palabras, definitivamente María estaba teniendo recuerdos de su vida pasada. Su teoría no estaba errada, ella es la reencarnación de un alma que se apiadó de esos dos.
Después volví a soñar con ellos, amm… me veía compartir momentos con ellos, es importante mencionar que no hablaban mucho, pero siempre me agradecían por el hecho que les llevaba comida y cerveza. Pero… mi último sueño…creo que buscaba avisarles que se fueran, pero cuando llegué a su casa, algo me sorprendió por detrás y…siento mi propia muerte…. Y no es agradable, cada que pienso en ello siento mucho frío y mucho miedo, porque se sintió tan real, y por eso, no puedo dormir – la peli rosa estaba llorando mientras decía lo último.
Elizabeth no hizo más que abrazarla fuertemente mientras lloraba con ella.
¡Tranquila Preciosa! todo está bien, es solo un sueño, no es real – Eli trataba de reconfortar a la muchacha.
¡Pero ya son tres noches seguidas que sueño lo mismo, ya no puedo más, siento que me estoy volviendo loca! – exclamó la peli rosa con voz angustiada.
En mi mente está grabada la expresión que tenían ellos en su rostro cuando sentí esa sensación inquietante detrás de mí, su cara era de completa sorpresa, pero a pesar de que es el último recuerdo que tengo de ellos, decidí retratarlos en sus mejores momentos – confesó la muchacha con una triste sonrisa y lágrimas en el rostro.
Elizabeth ya sabía a que dibujos se refería, no obstante, decidió hacerse la desentendida sintiendo algo de culpa por mentirle a María.
¿Podrías enseñarme los dibujos? – Le dijo la Peli plata para cubrir el hecho de que ya los había visto con anterioridad.
Por supuesto, los tengo guardados en mi habitación - Le respondió la joven secándose con un pañuelo otorgado por Elizabeth, sus lágrimas.
Elizabeth no deseaba presionar más a María, sin embargo, quería ver si podía obtener más información de ella, así que con una mirada tranquilizante le dijo a la peli rosa - Vamos Entonces.
María asintió con una pequeña sonrisa, y ambas mujeres se encaminaron en dirección al complejo habitacional donde dormían las muchachas. Ya dentro de la habitación, María fue a uno de los cajones de su cómoda y sacó todos los dibujos.
Aquí tienes, Ely - Dijo la muchacha, entregándole los dibujos a la ojiazul quien los tomó con cuidado para no arruinarlos.
No sé por qué, pero cada vez que los veo en mis sueños una mezcla de sentimientos entre el cariño, tristeza y nostalgia se apoderan de mí, pese a no saber quiénes son o quiénes fueron ellos - Explicó ésta.
Elizabeth solo miraba los bellos dibujos, poniendo suma atención en las imágenes de Derieri y Monspeet pensando que la existencia de María le daría una gran sorpresa a aquellos dos mandamientos. La peli plata le devolvió los dibujos tras terminar de verlos.
¿Elizabeth... tú crees... que acaso me esté volviendo loca? - le preguntó la joven con ansiedad por la respuesta de la diosa.
Elizabeth no pensó mucho las consecuencias de lo que le iba a decir a la peli rosa, pero sentía que necesitaba darle un respiro a la chica.
No María, no te estás volviendo loca - Dijo la peli plata mirando a la angustiada muchacha con seriedad - En realidad, tengo algo que confesarte. Las dos personas de tus sueños son muy reales, yo los conocí, y también los demás... en especial Zeldris y Meliodas, y aunque me gustaría calmar por completo tus preocupaciones, me temo que aún no es el momento de hacerlo. Te prometo que si eres paciente, te explicaremos todo, linda - Le confesó Elizabeth mientras tomaba con suavidad las manos de la chica dándoles un apretón reconfortante, a la vez que ésta solo asentía de forma ausente, atónita por la inesperada revelación de la hermosa ojiazul.
Eli, me has dejado con muchas dudas en mi cabeza, pero… seré paciente y esperaré y no hablare de esto con nadie – fue lo que respondió María depositando su confianza en la mujer.
Te juro que en cuanto se nos presente la oportunidad, te aclararemos todo – y con eso Eli fue en dirección a la puerta, pero antes de salir se dio la vuelta y le dijo a la peli rosa.
Querida niña, necesitas descansar. Tómate el resto de la semana libre, te lo mereces.
Pero Eli, mis deberes…. – refutó la muchacha.
Cualquiera de las otras puede hacerlo. Se te ve cansada y somnolienta, necesitas un buen descanso, así que te ordeno que dejes tus tareas hasta que te sientas mejor - Le dijo la diosa peli plata con voz firme sin dar su brazo a torcer. ¿Entendido?
Está bien Eli, voy a tomarme un descanso – obedeció la joven.
¡Perfecto! Hablaré contigo este fin de semana ¡lo prometo! – y con eso salió de la habitación.
La chica inmediatamente se fue a recostar un rato, en realidad se sentía muy cansada, tenía todos estos días para recuperar su salud física, no los desaprovecharía. Acomodándose en su cama, su mente divagó a la confesión de Elizabeth. Realmente la dejó impactada. ¿Cómo ella pudo haber conocido a esos dos?, según sus sueños es una época distinta con una diferencia de años enorme. A pesar de eso, gracias a esa conversación, se pudo quitar un gran peso de encima y se sintió un poco más relajada y con ese último pensamiento la chica se quedó profundamente dormida.
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EL PURGATORIO.
En el momento en el que llegaron, Zeldris y Gelda fueron bien recibidos por el clan de los demonios. La peli azabache era un rey bastante querido por sus habitantes.
Zeldris inmediatamente hizo que se organizara una reunión pública, bajo la premisa que tenía que darles una noticia y que ellos merecían saberla.
Durante la preparación de la tertulia, el pelinegro y su esposa se dirigieron a su castillo, en el reino demoniaco, tomaron dirección a donde se encontraba el trono y ahí pudieron observar las esferas que contenían a los 10 mandamientos. Ambos se quedaron un rato mirándolos algo meditativos.
Querido, recuerda que no podemos perder tiempo, tenemos una misión de cual encargarnos – dijo la rubia apartando su mirada de las esferas y posándola en su esposo.
Sí, lo sé. Es que estoy un poco emocionado – Dijo el pelinegro con una casi imperceptible sonrisa.
Por cierto querido, ¿no me has dicho como haremos para recuperar sus almas? – preguntó Gelda con curiosidad.
Pues… aunque seamos demonios, también poseemos un alma y como tal, cuando morimos estas regresan a su lugar de nacimiento, es decir, sus esencias tienen que estar en algún sitio del purgatorio – explicó Zeldris.
Pero la pregunta del millón es… ¿Dónde están? – cuestionó Gelda.
Bueno, en la actualidad, desconozco sus ubicaciones exactas... Afortunadamente, eso no es un problema para mí, puesto que solo tengo que llamarlas y ya. Como rey demonio se me han otorgado muchos pluses a los que ya tenía como un mandamiento y entre ellas puedo hacer que las almas de los que yo mencione aparezcan, siempre y cuando, estas aún existan – reveló el antiguo mandamiento de la piedad.
Mmm... ya veo... Una pregunta más querido... ¿Puedes hacer eso con miembros de otras razas? Me refiero a que ¿si puedes invocar el alma de un gigante o un hada? Y ¿Qué pasa con los cuerpos de los invocados? - Cuestionó nuevamente la bella vampiresa.
Sí puedo, de hecho, en el grupo de los 10 mandamientos había una chica que tenía esa habilidad, Melascula de la fe, solo que ella hacía que estas volvieran guardando rencor en ellos, un arte propia de su mandamiento. Mas en mi caso yo hare que vuelvan como eran antes de morir, y con respecto a sus cuerpos, estos volverán al igual que sus almas – fue la simpe respuesta de Zeldris.
Eso quiere decir ¿Qué revivirás a la elite original? Según tengo entendido esta sufrió algunos cam… – Pero Gelda no pudo terminar por que el pelinegro la interrumpió.
Eso no lo sé, es decisión de los mandamientos si los eligen de nuevo como sus portadores – respondió éste con seriedad.
El pelinegro tomo camino hasta el trono, se sentó en este, cerro sus ojos, en ese instante su marca demoniaca apareció y solo unos minutos después ocurrió algo que ya se esperaba… los mandamientos comenzaron a ponerse inquietos.
Gelda miraba todo desde donde se encontraba. La hermosa rubia no quería interrumpir a su esposo. A lo lejos pudo ver como se levantaban 6 columnas de luz que brillaban con gran intensidad. Esto duró por unos cuantos minutos que a la vampiresa se le hicieron eternos. Finalmente, el brillo fue disminuyendo y se dividió en 6 pequeñas esferas de luz de tonalidad azul que se dirigieron rápidamente hacia la misma dirección, el castillo en donde ella y su esposo estaban.
Sobresaltada, la ojiazul se echó hacia atrás al ver como las 6 esferas se acercaban cada vez más a ellos, sin dar indicios de detenerse, sin embargo, repentinamente estas cambiaron de dirección. Con asombro, Gelda observó como las almas se quedaron estáticas frente a 6 de los mandamientos y no se movieron más.
La rubia se acercó preocupada al trono y vio a su esposo, éste estaba totalmente quieto y seguía con los ojos cerrados profundamente concentrado en la tarea en cuestión.
Querido, ¿todo está bien? – preguntó algo nerviosa al no ver ninguna reacción por parte de éste.
Pero él no le contestó, continuó en la misma posición sin emitir palabra alguna.
Suspirando levemente, Gelda se limitó a esperar pacientemente a Zeldris, deseando que todo estuviese saliendo bien y que no surgiera ningún problema. Minutos después, llegaron dos esferas más, aunque, a diferencia de las otras, estas aparecieron de la nada.
Listo - fue lo único que dijo Zeldris con calma, abriendo nuevamente los ojos y haciendo desaparecer su marca demoníaca.
¡Querido, me tenías muy preocupada! ¡Por un momento pensé que te había perdido! - Exclamó con gran alivio Gelda abrazando con fuerza a su amado esposo.
Estoy bien, solo necesitaba concentración máxima para realizar lo que ya presenciaste – explico el pelinegro mientras abrazaba a su rubia y le daba un beso en la frente.
Gelda cerró sus ojos con una dulce sonrisa ante la cariñosa acción hecha por su esposo.
Querido, tengo una duda, inicialmente aparecieron 6 almas, pero minutos después de la nada se asomaron 2 más, ¿Qué significa eso? – preguntó la mujer.
Eso quiere decir que el reposo y la paciencia han elegido de nuevo a Drole y Gloxinia como sus portadores, aun por encima de los mandamientos anteriores a ellos – respondió el poderoso monarca.
Pero ellos no pertenecen a la raza demoniaca, ¿Cómo es eso posible? – volvió a preguntar Gelda.
Como les expliqué en aquella ocasión, los comandos eligen por su propia voluntad a sus contenedores. Además, el desinterés eligió a Fraudrin, pero en esta ocasión de manera permanente. Odio admitirlo, pero él se ganó ese puesto, siempre estuvo con nosotros – dijo Zeldris con cierto tono despectivo.
¡Hey! Eso fue cruel querido – regañó la rubia.
No he dicho nada malo, voy a destacar el hecho que fue él que nos liberó del sello de 3 mil años, sin él no lo hubiéramos logrado – exalto el pelinegro la acción de Fraudrin.
Gelda asintió de acuerdo con su esposo y después de compartir con él un amoroso beso, se liberó divertida de los brazos de Zeldris quien se mostraba renuente a soltarla, y regresó su mirada hacia donde se hallaban las 8 almas y los mandamientos.
¿Qué harás con ellos? - Le preguntó ésta haciendo un gesto con la mano en dirección a las 8 almas.
Dejémoslas ahí, de todas formas, no se irán a ningún lado – respondió Zeldris despreocupado.
Justo en ese momento tocaron la puerta.
¡Adelante! – grito el rey demonio.
Un demonio con forma humana entró al lugar e hizo una reverencia al llegar delante de los dos monarcas.
Sus majestades, sus órdenes han sido cumplidas, todos están ya reunidos esperando por sus presencias - informó el demonio.
Perfecto. Vamos mi querida Gelda - Dijo Zeldris ofreciéndole su brazo de forma caballerosa a su bella esposa, el cual tomó con gusto.
Estos llegaron a un área muy parecida a una plaza. Vieron como estaba llena de demonios de apariencia acorazada, terrorífica y humanizada, en fin, había de todo un poco. Finalmente se subieron a una especie de tarima y Zeldris tomó la palabra.
Quizás todos se están preguntando… ¿por qué los he reunido? Lo que voy a decirles es motivo de regocijo, he notado que la ausencia de una elite poseedora de los mandamientos los ha afectado, en el sentido que no es normal que después de tantos años no tengamos un grupo que supla esas vacantes que hay presentes, y sé que ustedes se preguntaran el ¿Por qué? La respuesta es sencilla, los mandamientos todavía están ligados a la antigua generación - le explicó el pelinegro a su atenta audiencia.
Su majestad, lo que nos dice ¿está relacionado con las luces que vimos hace unos momentos? - indagó un demonio entre la multitud ahí reunida.
Sí, es una decisión que se tomó en conjunto al lado de la diosa Elizabeth, mi hermano, y los pecados capitales. Algo pasa en el mundo superior. Todos creemos que es una futura amenaza y para evitar que nos tome por sorpresa, he decidido revivir a los antiguos mandamientos, así como también la diosa Elizabeth revivirá a los 4 arcángeles – anunció Zeldris.
La multitud comenzó a gritar eufórica por la noticia dada por su rey, estos se han sentido muy desprotegidos desde hace más de 1000 años debido a la ausencia de una tropa élite que los proteja. Pero eso se acabaría pronto, al fin tendrían de su lado guerreros formidables. Según las historias contadas desde hace siglos, esa generación fue la más temida por las otras razas.
Ahora la pregunta es… ¿estos están dispuestos a volver al grupo de los 10 mandamientos?
