Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Robsmyyummy Cabanaboy. Yo solo traduzco con su permiso.


Capítulo siete

EPOV

El sonido de mi alarma es brutal. Debería haber una regla que prohíba las alarmas en vacaciones, pero la coloqué a propósito para las seis de esta mañana esperando levantarme antes que Bella. Quiero ser capaz de ir a la cocina y preparar algo de la fruta que compramos ayer y café para llevar como agradecimiento por la cena de anoche.

Me olvidé de cerrar las cortinas anoche, así que el sol brillante es mi despertador natural si mi alarma no hubiese funcionado. Rodando fuera de la cama trae consigo el crujido de mi cuerpo mientras doy esos primeros pasos. Me coloco una camiseta y salgo de mi cuarto, frotándome los ojos. Justo como esperaba, el departamento está en silencio.

En el refrigerador, encuentro los frutos del bosque, el melón cantalupo y melón verde. Los lavo y los corto, colocándolos en uno de los platos que encontré en la alacena. Presionando unos botones después de añadir el café en el filtro, me doy unas palmaditas en la espalda por lograr hacer todo en relativo silencio, al parecer sin perturbar a Bella.

Vuelvo a meterme en la cama y coloco mi alarma de nuevo para las 7:30 así puedo comenzar mi día oficialmente a una hora razonable; además Bella y yo acordamos estar fuera de la casa para las nueve de cada mañana para aprovechar al máximo nuestro tiempo de turistas.

~TotS~

¡Tío Edwaaaaaaard!

—Buenos días, payasita, ¿cómo estás? —Tomo un sorbo de café caliente… mmm, celestial.

¡Estoy muy bien! ¡Me divertí mucho en la casa de la Nana y el Abu! ¡Vi al tío Emmett y la tía Leelee!

—¡Me dijeron que vinieron a visitarte! ¿Qué cosas divertidas hiciste en la casa de la Nana y el Abu?

¡Oh! Me llevaron al paaaaarque y nadé en su piscina y pude andar en mi bicicleeeeta y me llevaron al zoolooooógico…

—Vaya, Bay. Parece que te aburriste mucho y la pasaste muy mal.

Ella pone sus ojos en blanco y se cruza de brazos.

Tío Edward. ¡Deja de bromear!

—Okey, okey. Tienes razón, estaba bromeando. Pero estoy contento de que te hayas divertido mucho. ¿Y qué hiciste cuando el tío Emmett y la tía Leelee fueron a visitarte?

¡Comimos hot dogs y choclos y el tío Emmett me dio mordiditas en la barriga!

Ensancho mis ojos y golpeo la mesa con mi mano.

—¡BAILYN GRACE YORKIE! ¡Soy el único que tiene permitido darte mordiditas en la barriga! ¿Por qué dejas que el tío Emmett muerda tu barriga? ¡Es mía!

Ella se ríe histéricamente.

Noooo, tío Edward. Es miiiii barriga —dice, levantándose la camiseta—. Puedes morderla cuando estás conmigo, pero no estabas aquí, así que el tío Emmett lo hizo.

—Bueno, voy a llamar al tío Emmett y le diré que se mantenga lejos de tu barriga, ¿entendido?

—¡Entendido! —Se ríe un poco más—. ¿Dónde estás? ¡No estás ni en el cuarto azul ni en el blanco!

Pequeña inteligente. Mi oficina en casa tiene paredes azules, las de mi sala son blancas, y allí es dónde usualmente estoy cuando charlamos. Las paredes del condominio son color amarillo pálido.

—Nop, tienes razón. No estoy en mi oficina. Tomé un avión de aventura y estoy visitando otra isla en Hawái.

¿Solo?

Sonriendo, bufo y levanto la mirada para ver a Bella moverse por la sala en ese momento y agitarme una mano en saludo.

—No, Bay. No estoy solo.

Bailyn instantáneamente se sienta derecha en la pantalla y frunce su rostro.

¿Quién está allí?

Noto a Bella riéndose mientras se sirve una taza de café.

—Estoy con una amiga. Su nombre es Bella.

Ella jadea melodramáticamente.

¡Belle, cómo Belle de la Bella y la Bestia! ¿Tiene cabello largo? ¿Es marrón? ¿Tiene puesto un vestido amarillo?

—Bay —intento interrumpir, pero mi sobrina se encuentra en una misión para conocer una princesa de Disney.

¿Tiene un libro? A Belle le gusta leer. ¿Y también canta? Belle canta muchas canciones. Y baila con la Bestia…

Bella ahora se encuentra inclinada sobre la encimera, apoyada sobre sus codos, escuchando cómo recibo una inquisición.

¡BAILYN!

¿Sí? —Ella se detiene con una sonrisa enorme en el rostro, sus hoyuelos a la vista.

—Cariño, su nombre es Bella, no Belle. Ella tiene cabello largo y marrón y la he visto leer y la he visto bailar.

Bailyn comienza a chillar y Bella ahora tiene sus brazos sobre su cabeza, sacudiéndose de un lado al otro sobre la encimera.

—No sé si tiene un vestido amarillo, pero la escuché cantar una canción una vez mientras estábamos en el coche… tendré que pedirle que cante de nuevo para mí —añado con un guiño, ahora que Bella ha levantado la cabeza.

¿PUEDO HABLAR CON ELLA? —chilla Bailyn con lo que puedo asumir el nivel sonar de los murciélagos.

Miro hacia Bella, que tiene una sonrisa avergonzada en su rostro, y comienza a caminar hacia el sofá donde estoy sentado.

Sonrío a mi teléfono y los ojos de Bailyn se salen de su cabeza cuando Bella se deja caer sin delicadeza a mi lado, su rostro ahora visible para mi sobrina.

—¡Hola, Bailyn! —dice Bella, emocionada.

Esta pequeña niña se encuentra estupefacta. Está teniendo una videollamada con Bella de la Bella y la Bestia por lo que sabe. El sueño de su vida oficialmente acaba de ser cumplido.

—¿Bay? —pregunto mientras una sonrisa lentamente aparece en el rostro de mi sonrisa, reemplazando el asombro y la maravilla.

¡Ho-hola, Belle! —Comienza a agitar su mano salvajemente.

—¿Cómo estás, Bailyn? ¡Tu tío Edward me ha contado todo sobre ti, hermosa!

Estoy bien. Tengo cuatro. Vivo en una casa, no en un castillo como tú. ¿La Bestia está allí contigo? —Su mente de cuatro años toma control.

—¡Sí, cariño, está aquí conmigo! —Bella me da unas palmadas en mi muslo un par de veces y no puedo resistirme a hacerle cosquillas, haciéndola retorcerse y reírse sin control.

¿Dónde? ¡No lo veo! —Bella mueve su cabeza de un lado al otro como si eso cambiara su campo visual y le permitiera ver su príncipe favorito y peludo.

—Gracias, Bailyn. —Sigo haciéndole cosquillas a Bella y ella ahora lucha para quitarme las manos. Finalmente, cedo y escucho a Bella suspirar.

—¿Tu película favorita es la Bella y la Bestia, Bailyn? —pregunta Bella.

¡SÍ! —grita Bailyn—. ¿Amas tu película, Belle? —Ahora se encuentra saltando sobre su silla. Su rostro se encuentra fuera de cámara y todo lo que podemos ver es desde sus rodillas huesudas hasta su barbilla regordeta.

—Bailyn —corrijo—. Es Bella, cariño, no Belle. —Esto me consigue una palmada en la pierna y que Bella me saque la lengua.

—Puedo ser Belle para ella —sisea, con lo que respondo encogiéndome de hombros y levantando las manos en rendición. No voy a meterme entre estas dos chicas y el robo de identidad de la realeza de Disney que ocurre frente a mis ojos.

—De hecho, Bailyn, mi película favorita es Enredados. ¡Amo a Flynn Rider! —Bella canturrea el nombre del personaje y observo a mi sobrina emocionarse en respuesta. Arqueo una ceja, viendo el nivel de estrógeno elevarse entre estas dos.

—¡Será mejor que no estés amando a ningún niño, Bailyn Grace! —la reprendo con un tono chistoso—. Flynn Rider —suelto—. Tienes al tío Edward y al tío Emmett… ¡no necesitas pensar en ningún otro niño, pequeña!

Bailyn se ríe de nuevo.

Oh, tío Edward… ¡eres tan tonto conmigo!

—Flynn Rider. ¿Qué clase de nombre es Flynn Rider, de todas formas? —murmuro lo suficientemente fuerte para molestar a Bella.

Ella entrecierras sus ojos, su humor aun en su rostro.

—Di lo que quieras sobre mí, pero NO mancharas el nombre de mi amor de caricatura. —Se cruza de brazos—. Y si debes saberlo, su nombre real es Eugene.

Mi sonrisa abarca todo mi rostro.

—¿Tienes un amor de caricatura, Clementine? ¡Tengo que ver a este tipo!

¿Quién es Clementine? —Bailyn se tranquiliza y vuelve a unirse a la conversación, haciendo que Bella y yo nos riéramos.

—Es solo mi sobrenombre para Bella, cariño. Pero escucha, tenemos que irnos. ¿Podemos hablar de nuevo otro día? Tenemos que prepararnos para irnos.

Ella luce decepcionada, pero asiente.

Está bien. ¿Qué tal después de la siesta?

Bella y yo estallamos en risas.

—Mmm, probablemente mañana o el día siguiente.

Ella se sienta en su silla y suspira fuertemente.

Está bieeeeen. ¡Te amo, Belle!

Bella suelta un «aww» y responde sin esperar un segundo.

—¡También te amo, Bailyn! ¿Puedo hablarte pronto?

¡SÍ! —grita ella, entusiasmada con la atención que Bella le está dando—. ¡Bueno, ADIÓS! —Bailyn grita de nuevo al teléfono.

—¡Oye! —interrumpo antes de que termine la llamada—. ¿Qué hay de mí?

Sus ojos se ensanchan.

Oh, sí, adiós, tío Edward. —Termina la llamada.

Mi mandíbula se desencaja, dándome cuenta que acabo de ser reemplazado por la princesa de Disney impostora a mi izquierda. Echo un vistazo y sus manos están cubriendo su boca y su nariz, y está temblando.

—¿Te…? ¿Te estás riendo de mí, Clementine?

Ella cierra sus ojos e inhala, apartando las manos de su rostro.

—No. Por supuesto que no —susurra con una sonrisa pícara—. Me voy a tomar una ducha, capitán. Gracias por el increíble desayuno, por cierto.

Se pone de pie y cruza el cuarto, pero se vuelve hacia mí antes de desaparecer por el pasillo.

—Oh, y tienes una cita para mirar Enredados, por cierto. Nadie se ríe de su arma mortal.

—Arma mortal —espeto, raramente celoso de una caricatura—. ¿Qué significa eso? —grito hacia la habitación ahora vacía.

—¡YA LO VERÁS!

~TotS~

Decidimos comprar entradas para el tour de seis horas de Hollywood que nos llevará por toda la isla. Mientras viajamos de lugar en lugar en el autobús con aire acondicionado, hay escenas de series de televisión o de películas en las pantallas pequeñas que cuelgan por el coche. La idea es que los turistas puedan ver la escena y luego el autobús frena justo al lugar exacto donde dicha escena fue grabada; es genial. Nos dan la oportunidad de bajar y caminar un poco para sacar fotos. La Isla de Gilligan, La Isla de la Fantasía, Jurassic Park, Seis Días, Siete Noches y Piratas del Caribe son solo algunas de las locaciones que pudimos visitar. Para la una de la tarde, nos detenemos en un restaurante tahitiano para almorzar, lo cual fue incluido en el precio del tour.

Realmente es una fantástica experiencia y Bella tiene otra oportunidad para cantar su tema de Jurassic Park. Incluso me uno a ella esta vez.

Elegimos ir al Smith Family Garden Luau, que tiene muy buenas reseñas. Llegamos alrededor de las cinco de la tarde y somos recibidos por unas damas que nos presentan unas leis hechas con pequeñas caracolas. Damos unas vueltas mientras el cerdo es asado en el horno de barro, o como lo llaman los nativos, el imu. El escenario es bastante hermoso; tomamos unas fotos fantásticas del sol poniéndose sobre el agua. Nos compro a cada uno una gran taza hecha con la cascara de un coco y tallada para parecerse al rostro de un mono. Está llena de leche de coco. Curiosamente, la leche de coco no se parece en nada a la leche, sino más al agua y sabe a un jugo dulce. ¡Aprendes algo nuevo todos los días!

Mientras esperamos para que nuestra mesa sea llamada, Bella decide comprar una flor para su cabello así puede combinar con los demás. Me paro a su lado mientras hace su compra y la señora mayor que recauda el dinero en la mesa le instruye a Bella en cómo se supone que debe usar el adorno.

—Toma esto y colócalo detrás de tu oreja izquierda, mostrando que se encuentra más cerca de tu corazón. —La señora hace contacto visual conmigo y asiente—. Él es tu amor verdadero, ¿no? Debes usarlo detrás de tu oreja izquierda para mostrar al mundo que ya no eres soltera.

Las mejillas de Bella se sonrojan y mi espalda de endereza.

—Oh… oh, no —Bella tartamudea con una sonrisa—. Sigo soltera. Esto debería ir detrás de mi oreja derecha —dice mientras la mujer la ayuda a prender la orquídea con seguridad.

—Listo. Encantador —la mujer le dice a Bella y entonces me mira—. No seas tonto por más tiempo, niño. Los caballeros ven a esta chica hermosa sin una flor en su oreja izquierda, y se acercarán rápidamente para cambiar el estado.

Ella sigue mirándome intencionadamente, pero mis ojos están sobre Bella, que mira hacia el espejo del otro lado de la mesa, arreglando su cabello. Sonrío a la mujer y camino hacia Bella.

—¿Qué piensas? —pregunta, colocando sus manos en una pose de "ta-da".

—Es perfecto… luces increíble.

—Gracias.

El cerdo asado es realmente delicioso, así como los vegetales asados y las papas violetas hawaianas. El poi… no tanto. Sabe a engrudo de papel. No que he comido eso en mi vida… pero si tuviera que describirlo, estoy seguro que el poi tiene el mismo sabor y consistencia que el engrudo de papel… o quizás incluso masilla.

Una vez que el show sobre el escenario comienza, Bella y yo ya hemos disfrutado de varios tragos y nos sentimos ligeramente ebrios. Observamos a los hombres hacer su baile de fuego, haciendo malabares con antorchas y caminando sobre carbón caliente. Entonces, docenas de mujeres hermosas salen a bailar al ritmo de la música nativa de Hawái, Tahití, Japón y Fiyi. Miro a Bella cada cierto tiempo y disfruto de la hermosa sonrisa que tiene en su rostro. Está maravillada por el show… y no puedo evitar sentirme maravillado por ella.

Mi peor pesadilla se hace realidad cuando algunas de las bailarinas bajan del escenario y comienzan a tomar las manos de observadores de luau desprevenidos para llevarlos y enseñarles a bailar. Espero por Dios que pasen de largo por mi lado y afortunadamente, mis plegarias son respondidas cuando soy completamente ignorado. Entonces, veo en shock mientras un corpulento bailarín, vistiendo solo una falda de césped y tobilleras de hojas, toma la mano de Bella, haciendo que ella chille de emoción.

—¡Bella! —la llamo—. ¿Estás segura?

Mientras es dirigida hacia el escenario, me mira.

—¡Por supuesto que estoy segura, esto será increíble!

Mi cabeza da vueltas y zigzagueando por todo el lugar, intentando encontrar a Bella en la muchedumbre en el escenario, pero no sirve de nada. Creo que desapareció detrás de una pantalla que han puesto al otro lado de la plataforma. Cerca de cinco minutos pasan y el tambor comienza a sonar de nuevo mientras tres hombres y tres mujeres seleccionados de la audiencia —Bella incluida— toman sus lugares en el frente del escenario.

Tengo la sensación de que el disfraz era opcional, considerando cómo cuatro de las seis personas siguen usando su ropa original, pero curiosamente, Bella quiso participar completamente, razón por la cual está frente a más de cien personas en nada más que una falda de hierba, algún tipo de sostén, una corona y tobilleras de hojas. Su cabello está suelto y tiene la sonrisa más brillante en su rostro… ella opaca a los demás. Es deslumbrante. Y está mostrando demasiada piel en la presencia de todos, a mi parecer.

Mi corazón se acelera mientras la observo recibir instrucciones en cómo mover sus brazos y caderas. Sumado con unos movimientos de sus pies, Bella de repente luce como si ha sido una bailarina de luau por casi toda su vida. Una vez más, estoy cautivado.

Después que todos reciben las instrucciones correctas, se convierte en un concurso donde los mejores bailarines se determinan por los gritos y los aplausos de la audiencia. Por supuesto, Bella llega a la ronda final, probablemente porque nuestra mesa ha estado gritando por ella como un grupo de locos, conmigo siendo el más fuerte. Sus caderas lucen como si tuvieran un motor por la forma en que ella es capaz de moverlas de un lado al otro tan rápidamente. Aterradoramente, Bailyn hace un baile parecido, el cual mi hermana y mi madre han apodado "el sacude pompis", porque sus caderas se mueven a la velocidad de la luz. Ella y Bella podrían formar un gran equipo. Es ese pensamiento que ahora me tiene frotando el pecho… Bailyn y Bella en el mismo cuarto, juntas. Parece como un sueño imposible.

Más gritos me despiertan de mi ensoñación y me doy cuenta que el concurso ha llegado a la ronda más rápida. Bella y su compañero, con el que ha sobrevivido las previas eliminaciones, ahora están por bailar por su cuenta sin la ayuda de los bailarines profesionales.

Aunque el hombre sabe realmente cómo moverse, Bella deslumbra por completo a la multitud. Sus brazos son elegantes y la forma en que sus caderas se mueven lentamente y luego rápidamente mientras el ritmo se acelera… parece que no hubiera un concurso.

El aplausometro y el volumen de los gritos aseguran la victoria de Bella. Cualquiera que pasara por allí pensaría que nuestra mesa acababa de ganarse la lotería por la forma en que gritábamos de felicidad. Ella baja del escenario con sus prendas en un bolso de mano y me pongo de pie para recibirla con una sonrisa que espero que sea igual a la suya.

Ella corre hacia mis brazos en un abrazo y luego aparta su cabeza de mi hombro y me sorprende al besarme firmemente en los labios. Dura al menos unos cinco segundos, porque nuestros compañeros de mesa ahora están silbando y alentándonos. Sus labios son dulces, como los tragos fríos y tropicales que ella ha estado disfrutando toda la noche. Son carnosos y están húmedos y estoy haciendo todo lo posible para no abrir mi boca e intentar profundizar el beso. Ella tampoco presiona, pero cuando se baja de sus puntitas de pie, me mira con una enorme sonrisa.

—¿Cómo lo hice, capitán?

—Estuviste… —Pauso, aun embobado por el beso inesperado.

—¿Tonta, divertida, horrible? —cuestiona, intentando llenar el espacio.

Sacudo mi cabeza, mis brazos aun alrededor de ella mientras sus manos siguen en mis hombros.

—Increíble, Bella. Estuviste increíble.

~TotS~

El sueño no viene fácilmente. Me encuentro dando vueltas, aun pensando en Bella sobre el escenario y entonces… ese beso. Cierro mis ojos con fuerza y llevo mi brazo sobre mi rostro. La imagen que conjuro es sobre Bella meciendo sus tentadoras caderas de un lado a otro, su vientre tonificado ondeando elegantemente, sus largas piernas entre esa hierba suave que las cubría. Saber que solo unas cuantas hojas cubrían sus pechos, apenas contenidos con un nudo alrededor de su espalda y hombros, hace que mi sangre se caliente. Un meneo de más y todos hubieran visto sus atributos.

No es nada bueno eso.

Tomo mi teléfono y checo el tiempo y me doy cuenta que son casi las seis de la mañana. Puedo ver que el sol ha comenzado a elevarse por las cortinas. Bella y yo acordamos anoche que nos lo tomaríamos tranquilo hoy e iríamos a la piscina. Ella también mencionó que quería aprovechar el servicio de spa que ofrecen aquí en el hotel. Podría ir por un masaje, pero necesito entrenar y sacarme la tensión que siento en mi cuello y espalda primero. No he ido al gimnasio en cuatro días, con razón me siento tan nervioso. Sé que no seré capaz de volver a dormir ahora; será mejor chequear sus instalaciones.

Al llegar al gran gimnasio, noto que estoy solo. ¿Qué otro idiota estaría en el gimnasio a las seis menos cuarto de la mañana en sus vacaciones hawaianas? Ese sería yo y solo yo.

Entro en calor con una simple corrida de dos millas en la cinta y luego voy a las pesas, concentrándome en mis brazos y espalda. Hago treinta dominadas, pero después de hacer cien flexiones de brazos y doscientos abdominales.

Satisfecho que he podido entrenar decentemente, especialmente considerando que estoy de vacaciones, decido correr varias veces el perímetro del hotel como elongación antes de dirigirme hacia nuestro departamento.

~TotS~

BPOV

No he escuchado ni un ruido desde el cuarto de Edward desde que me desperté hace una hora. Debe estar durmiendo después de todas esas cervezas y tragos tropicales que consumimos anoche. Dios, eso fue muy divertido. Estar en ese escenario bailando como una loca fue tan liberador. Incluso si me hizo quedar como una tonta, ¿a quién le importa? Me divertí y creé recuerdos, dos de las razones más importante por las que hice este viaje a Hawái en primer lugar.

Debí estar emocionada y extasiada después de que todos me alentaron y fui elegida la ganadora del concurso de baile. ¿Qué más me hubiera poseído a lanzarme a los brazos de Edward de esa forma? ¡Y luego lo besé! No fue un beso beso… pero ciertamente me costó todas mis fuerzas no poner a prueba al destino y presionar por más. Cuando finalmente me espabilé y me aparté, él parecía estar felizmente sorprendido. Supongo que es algo bueno. No quiero forzarlo, pero cielos, si no lucía delicioso en sus caquis y camisa negra, con un par de botones desabrochados y sus mangas enrolladas hasta sus codos. Uf. Me siento mareada de solo pensar en esa imagen.

La grasa del tocino salpicándome en la muñeca me hizo volver a la realidad. Las tiras ya casi están; comenzaré con los panqueques de banana. De repente, escucho la puerta principal abrirse y cerrarse fuertemente. Mis ojos se ensanchan y me quedo quieta, pensando en que tenemos una persona no invitada… ¿o quizás el servicio de limpieza apareció sin tocar a la puerta primero?

—Hola. —Escucho a Edward dejar sus llaves en la encimera. Sonrío, agradecida de que no fuera un intruso, sino que mi apuesto compañero de viaje.

Me doy vuelta de la plancha y me encuentro con la vista más increíble… del mundo. Edward está de pie a unos dos metros de mí, vistiendo nada más que shorts largos de básquet, zapatillas blancas y una gorra negra al revés. Todo su cuerpo brilla con sudor. El centelleo de sus chapas identificatorias se intensifica por el movimiento de su pecho. Hay una pequeña toalla blanca metida en la cintura de sus shorts e instantáneamente estoy maravillada por el movimiento de su manzana de Adán mientras bebe una botella de Gatorade naranja.

Creo que voy a morir.

Inclina su cabeza con cejas levantadas.

—¿Estás bien? —Esperando mi respuesta, toma la toalla de sus shorts y la pasa por su rostro y cuello.

Creo que respondo con un «mmm», pero no estoy segura. Ahora mismo estoy concentrada en la gota de sudor que acaba de rodar detrás de sus chapas identificatorias, que lentamente se hace camino por sus abdominales y hasta su ombligo.

—Es un día hermoso afuera; acabo de correr por la propiedad tres veces después de entrenar en el gimnasio. —Se acerca a mí y lleva un pedazo de banana a su boca. Yo simplemente me quedo allí, armada con solo una espátula mientras mis otras defensas están caídas—. ¿Qué hay para desayunar, Clementine?

De alguna forma, logro recomponerme lo suficiente como para responder la pregunta del hombre y no gruñir como una cavernícola.

—Panqueques… eh, panqueques de banana y tocino.

Él sonríe amablemente.

—Huele increíble. —Toma otro pedazo de banana y se aleja después de que lo reprendo por su robo—. ¿Tengo tiempo para una ducha rápida?

Asiento de nuevo, aun sufriendo de algún tipo de fallo intelectual.

—Sí. Estoy por mezclar la preparación. Estarán listos para servir una vez que salgas.

—Genial. Nos vemos en un momento.

Dejo caer la espátula en la encimera, abro la puerta del freezer y rápidamente meto mi cabeza allí. Necesito enfriarme. Ese hombre es demasiado tentador para su propio bien. Quizás debería quitarme esta energía acumulada entrenando un poco. Correr un par de cientos de millas… sí… eso puede que ayude a distraerme de la imagen de calendario que acababa de estar frente a mí.

~TotS~

*DING DONG*

Escucho el timbre, pero no estoy completamente vestida aún. Afortunadamente, Edward responde la puerta.

—Hola. Estoy aquí para darle a la Srta. Newton su masaje.

—¿Tú eres el masajista que Bella solicitó?

—No sé si ella me solicitó específicamente, pero estaba disponible, así que me enviaron. ¿Hay algún problema, señor?

Me estoy secando rápidamente el cabello, vistiendo solo un par de bragas de algodón. Necesito ponerme una camiseta y unos shorts para salir a recibirlo. ¿Por qué Edward suena tan enfadado? ¿Qué diablos le pasa con el hombre que enviaron para mi masaje? No me importa a quién enviaron, mientras él o ella sepa cómo dar un delicioso masaje.

Peino rápidamente mi cabello, me coloco un par de shorts de jean y mi camiseta rosa sin mangas de USMC, y salgo a la sala. Me encuentro algo parecido a un concurso de testosterona, pero no tengo idea de por qué.

—Hola, soy Bella. —Extiendo mi mano hacia el hombre alto samoano de pie en nuestra sala con un bolso sobre su hombro y su mesa de masajes debajo de su brazo izquierdo. Su credencial dice Haku.

—Hola, Srta. Newton, soy Haku. El spa me envió por su masaje —añade con una sonrisa—. ¿Dónde debería ubicarme?

—Puedes hacerlo justo aquí —intercede Edward, haciéndome fruncir el rostro en confusión mientras que Haku frunce el ceño.

—¿En medio de la sala? —pregunto—. Es algo raro, ¿no crees? —Me vuelvo hacia Edward.

—No tan raro. —Escucho murmurar a Edward para sí mismo.

—Sígueme, Haku. Puedes ubicarte en mi cuarto. —Camino al masajista hasta mi cuarto y le doy unos minutos para organizar su equipamiento.

De vuelta en la cocina, encuentro a Edward leyendo una revista sentado en uno de los bancos de la barra. Está pasando las páginas furiosamente; no hay forma de que esté leyendo tan rápido.

Abro el refrigerador para tomar una botella de agua para mí y le ofrezco una a Edward también. Él declina, pero no deja de mirarme.

—¿Está todo bien? —cuestiono, tomando un sorbo de agua.

—Sí. Está bien. Bien. ¿Por qué?

Entrecierro los ojos.

—Curiosidad. Luces… eh… un poco tenso ahí, capitán. —Niega con la cabeza—. ¿Vas a ir a la piscina ahora?

—Nah, parece que está por nublarse afuera. Creo que me quedaré.

Echo un vistazo por encima de su hombro y hacia la ventana y el balcón que parece reflejar el sol de la mañana.

—¿Estás seguro que viste el reporte climático correcto? Se ve fantástico allá afuera.

—Está bien. Voy a chequear mis correos, asegurarme que no me pierdo nada que necesite mi atención inmediata.

—Oh. Okey… bueno, si el sol sigue afuera cuando termine, ¿quieres bajar a la piscina conmigo?

Él asiente rápidamente.

—Sí. Suena bien. Estaré aquí.

Le doy una sonrisa y camino de vuelta a mi cuarto para disfrutar de cada pizca de lujo que viene con un masaje de cuerpo completo.

~TotS~

EPOV

Estoy dando vueltas por el pasillo como uno de esos padres expectantes afuera de la sala de parto en el pasado. Hay silencio, excepto por un suspiro o gemido por aquí y por allá. Esos sonidos… esos jodidos sonidos me hacen querer derribar la puerta.

¿Este idiota la está haciendo gemir?

¿Y estoy permitiendo que ocurra bajo mi techo?

Bueno, técnicamente no es mi techo, pero mierda… ayudé a pagar por él. Y si alguien haría gemir a Bella, sería yo. «Diablos, escúchenme». Paso mis manos por mi inexistente cabello por la vigésimo sexta vez en los últimos quince minutos.

Mmm… Mmm…

Mis manos involuntariamente se empuñan cuando escucho a Bella gemir de nuevo en apreciación de lo que sea que ese gigante le está haciendo allí. Chequeo mi reloj y veo que solo tiene otros cuarenta minutos más o menos hasta que este payaso termine con ella. Cuarenta minutos. Creo que puedo lograrlo… eso es, si no tengo un jodido paro cardiaco antes de que el tiempo acabe.

¿Es demasiado temprano para comenzar a beber? Miro mi reloj solo para asegurarme… casi el mediodía. A la mierda. ¿A quién le importa? Son las cinco en alguna parte, ¿cierto?

Cerveza y Angry Birds. Eso me mantendrá bien y ocupado.

~TotS~

—Buenos tacos, señor Masen —ríe Bella mientras toma un sorbo de su vaso número quién-sabe-cuál de sangría.

—Mi placer, señora Newton. Y gracias por ayudarme a limpiar la mesa. —Termino de llenar el lavavajillas y comienzo el ciclo.

En su estado ebrio, Bella camina hacia el sofá de la sala donde decido unirme a ella.

—¡Juguemos un juego, capitán! —Bella rebusca en el cajón de la mesa de centro y saca un mazo de cartas UNO.

—Oh, estás en problemas ahora, Clementine. Soy despiadado cuando juego al UNO. —Sonrío, mezclando las cartas.

—Bueno, resulta que soy una jugadora increíble de UNO —responde—. ¿Te gustaría volverlo interesante?

Mi interés se eleva.

—Adelante.

Ella mueve sus dedos por sus labios y dice:

—¡Strip UNO!

Mis ojos se abren como platos, sabiendo que esta que habla es la sangría.

—Bella, quizás deberíamos tranquilizarnos. Strip UNO, ¿en serio?

—No necesitamos tranquilizarnos. Hemos pasado los últimos días viéndonos en poca ropa como los trajes de baño… ¿Cuál es la diferencia? Además, el desnudo solo tiene que pasar cuando uno de nosotros gana una ronda… Y, aunque la persona que gana dice qué prenda quitarse, el perdedor puede hacerle cualquier pregunta y el ganador tiene que responder honestamente.

Asiento, impresionado.

—Vaya, has pensado mucho en estas reglas, ¿o no?

Bella mueve sus cejas.

—¿Qué dices, señor? ¿Suena como un plan?

—Yo reparto primero.

~TotS~

Bella no estaba mintiendo; ella es letal en el UNO, lo cual es por qué estoy sentado aquí en solo mis bóxers. Ella aún tiene su top, pero no sus pantalones. He intentado todo lo posible para mantener mis ojos por encima de su cadera. Tiene puesto el par de bragas del color amarillo pálido más pecaminoso. Tengo que seguir bebiendo mi cerveza así no comienzo a jadear de solo verla.

Comenzamos el juego en el sofá, pero ahora estamos en el suelo y sentados juntos.

A pesar de que ella ha ganado muchas rondas y yo he perdido mi ropa, la parte buena ha sido sus revelaciones cuando le hago preguntas.

Como con cualquier otro juego de bebida al que he jugado, las preguntas comienzan básicas e inocentes, hasta que cambia hacia un rumbo atrevido y actualmente estamos sumergiéndonos en el lago de los Secretos Sucios.

—Vamos, Clementine… responde. ¿Cuándo y dónde fue tu primera vez?

Ella suspira, toma otro trago largo de sangría y comienza.

—Está bien… bueno, honestamente, mi primera vez fue con Mike. Tenía veinte años y me había llevado a la playa Myrtle por el fin de semana largo. Fue muy especial. —Se encoge de hombros y toma otro trago—. Y no he… —comienza.

Parpadeo varias veces y aparto la mirada por un momento.

—Vaya. Solo has estado con… eso es…

—Estúpido, lo sé. Especialmente en estos tiempos —interrumpe ella.

—¡NO! —Niego con la cabeza—. No iba a decir eso… creo que es increíble. Sabías lo que querías, así que esperaste por ello y lo apreciaste mientras lo tuviste. Eso es realmente especial, Bella. Deberías estar orgullosa de eso. Va contigo. Ese es el tipo de persona que eres. —Tomo su mano y le doy un apretón a sus dedos—. En serio. Jamás deberías estar avergonzada de eso.

Ella sonríe y seguimos tirando cartas hasta que gano la próxima ronda.

—¡Uh, mira eso! Quítate el top, Clementine.

Ella suelta unas risitas en medio de otro sorbo de sangría y se quita el top, dejándolo caer en el sofá detrás nuestro. Y aquí se sienta, con su sostén amarillo a juego. Tiene encaje; no puedo apartar la mirada.

Tomo aire profundo y espero mi pregunta.

—Bien, adelante. ¿Cuál es mi pregunta?

Estamos hombro a hombro, cadera a cadera… nuestras piernas estiradas juntas debajo de la mesa de centro.

—Okey, entonces, mi pregunta es… —Sus labios están torcidos a un lado de su boca, pensativa—. ¡Oh, lo tengo!

Me río de su euforia.

—¡Adelante!

—¿Alguna vez te arrepentiste de acostarte con alguien? —Bella pregunta suavemente, y entonces toma otro trago rápido de su copa.

Tuerzo mi cabeza de un lado a otro, pensando en mis ligues pasados. ¿Alguna vez me arrepentí? Vacilo en mi mente.

—Eh, no creo que alguna vez me haya arrepentido haberme acostado con alguien. Puede que haya habido momentos donde significó más con una chica que con otra… pero no… no creo que alguna vez me haya arrepentido.

—Esperaba que dijeras eso.

Antes de siquiera saber lo que está pasando, Bella se pone de rodillas con su pierna izquierda cruzando mis caderas. Está sentada sobre mi regazo, no del todo sobre mi semi excitada polla; sus manos descansan sobre sus muslos.

Sé que ninguno de los dos está borracho, pero también sé que no estamos completamente sobrios. Pero de alguna forma no importa cuando Bella se inclina y lleva sus labios a los míos.

Al primer contacto, ella solo se queda quieta en el beso, pero entonces se aparta ligeramente y capta mi labio inferior entre los suyos. Es suave… amable y lento. De la forma más delicada, sus labios tiran de los míos una y otra vez hasta que roza su lengua en el mismo labio. La lengua de Bella está pidiendo permiso a los míos para poder unirse al baile.

Es una invitación que ya no me tiene reclinado, sino ahora enderezado e inclinándome hacia ella. Mis manos buscan el rostro de Bella y toman sus mejillas. Estoy abrumado. Nuestros labios se unen una y otra vez. Ella sabe tan jodidamente dulce. Mis pulgares están rozando sus pómulos mientras mi corazón late audazmente en mi pecho. Tirón… succión… lamida…

Bella gimotea mientras nuestras lenguas entran y salen de las bocas del otro. Me siento volar como un cometa. He estado estudiando los labios de esta chica desde que chocó conmigo en California. Ni todo el estudio del mundo me hubiera preparado para la realidad. Sus uñas rasgan mi cabellera, excitándome incluso más.

Con Bella en mi regazo, llevando las riendas y besándome enloquecidamente, la adrenalina corre dentro de mí; es excitante. Nuestros besos se sienten tan naturales, como si lo hubiéramos ensayado demasiadas veces antes.

Pero no lo hemos hecho. Es nuevo, es emocionante y está pasando, y no quiero detenerme jamás.

Bella se aparta solo por un segundo y encuentra mi mirada.

—¿Demasiado pronto?

Sacudo mi cabeza.

—Para nada.

Aparentemente, respondí bien porque ella me otorga otra sonrisa brillante y se acerca para un segundo beso ardiente. Es tierno, sus labios esponjosos y dulces son como una fruta fresca en mi lengua.

Mis ojos siguen cerrados cuando la siento levantarse de mi regazo. La miro desde abajo, mis ojos cansados y emocionados; estoy seguro que están iguales a los suyos.

—Dulce sueños, Edward —susurra con otra sonrisa y camina hacia su cuarto. Al escuchar su puerta cerrarse, mi cabeza cae hacia el sofá. ¡Mira que cerramos la distancia!

La pregunta ahora era, ¿cuál será el próximo paso? ¿Cuándo será?

Me pongo de pie y junto mis botellas y su copa de vino, depositándolos en el fregadero. Echo un vistazo a su puerta cerrada y sonrío, sacudiendo mi cabeza. Dulce sueños, en efecto. Mañana comienza un capítulo completamente nuevo.

Jamás he estado más emocionado de programar mi alarma y comenzar un nuevo día como esta noche.


Lei: guirnaldas/collares hawaianos que adorna el cuello y que se obsequia al llegar o marchar como símbolo de afecto.


Hoy DDTK y Tip se pusieron de acuerdo para ser adorables jajaja

Hasta el próximo :)