Batalla por Ecuestria

Los héroes se colocaron alrededor de la mesa en la que estaba Blueblood, observando un maletín.

- Esto nos servirá de ayuda para comunicarnos entre nosotros, Time Whooves termino de hacerlos hace muy poco.

Blueblood abrió el maletin y reveló seis pequeños auriculares para una sola oreja, que se ajustarían perfectamente. El unicornio cogió uno y se lo puso, indicando a las demás que le imitaran, cosa que hicieron enseguida.

- Han sido ajustados para que comuniquen lo que queremos a los que lo lleven, solo debes pensar en quiem quieres que lo escuche y el aparato hará el resto- dijo cuando todas tuvieron sus auriculares puestos.

- Sabía que nos serias útil- comentó Wonder Mare con una sonrisa, una que Blueblood ignoro.

En ese momento, una llama verde se materializó justo frente a Rainbow, de la que salió un pergamino que la pegaso agarró al vuelo. A medida que lo leía, su ceño se fruncia muchísimo más, preocupando a Alicorn Marvel.

- ¿Paso algo?

- Esus...- dijo lentamente, haciendo que los otros se miraran inseguros y Alicorn Marvel se preocupara mucho más.- Ha llegado al castillo y ha convertido en piedra a todas. Spike ha escapado mientras transformaba a Pinkie y a Fluttershy. Dice que parece que está haciendo un ataque masivo a Ponyville.

Alicorn Marvel abrió sus ojos antes de gruñir, raspando su casco derecho en el suelo en señal de pelea.

- Ese... ese...

- Mantened la calma- dijo Supermare, tratando de calmar, no solo a la niña en el cuerpo de una adulta, sino también a la pegaso.- Nuestra prioridad es Esus y mantener a salvo a los civiles.

- ¡¿Y dejar a Twilight y a mis amigas convertidas en piedra?!- grito Dash.

- No podemos hacerlo, no podemos dejarlas así- comento Rarity con el mismo tono de furia.

- Sabemos que el las quiere con vida- comento Blueblood mientras se acercaba a su ordenador, siendo observado por las otras.- Después de todo, ha dejado en paz el árbol de la armonía, solo lo ha inutilizado temporalmente, por lo que, si tengo razón, ese hechizo petrificado es revertible.

- Eso es verdad, así que, por favor, mantened la calma- dijo Wonder Mare con severidad.

Rarity, Rainbow y Alicorn Marvel se miraron entre sí antes de suspirar y asentir. Una vez se calmaron lo suficiente, Supermare observo a Blueblood, que se había sentado en su silla y parecía estar haciendo algo en una emisora de radio.

- Y... ¿cuál es el plan?

- Iremos a Ponyville, ahora mismo me estoy inflirtrando en la emisora de radio de la policía de la ciudad, Time Whooves y Service me servirán de guía. The Dash, ¿puedes avisarles? He dado el día libre a todos los sirvientes, podrás llegar a ellos sin arriesgarte a levantar sospechas. Están en la mansión sobre la cueva.

- Recibido- dijo Dash con un asentimiento, colocándose su casco y desapareciendo en un borrón azul con rayos arcoíris.

- Lantern- continuo Blueblood, llamanado la atención de la unicornio-, ¿puedes crear una nave capaz de llevarnos a nosotros y al batmovil?

- La duda ofende, querido.

Green Lantern se alzó en el aire y se acerco al batmovil, empezando a crear, con la ayuda de su anillo, una estructura a su alrededor. Primero, surgieron amarres que aseguraron el vehículo a la proyección de luz sólida, y después se formó una nave con varios motores y una cabina para seis ponis. Dash apareció nuevamente, un poco mojada por la cascada, sacudiéndose para secarse.

- ¿Por qué la salida tiene que tener una cascada?

- Porque así se camufla y es un 20% más genial- dijo Alicorn Marvel, recibiendo una mirada de Dash, que pasó a una pequeña sonrisa.

A los pocos minutos, el ascensor se abrió y reveló a Service y a Time Whooves, este último mirando con la curiosidad de un niño a las heroínas, que aumento al ver la proyección verde de Green Lantern, corriendo a la barandilla para verlo mejor.

- Señor, hemos venido tan rápido como hemos podido- dijo Service, mirando un poco avergonzado al terrestre.

- Bien, necesito que me aviséis de todo lo importante que pase en la radio. Se está realizando un ataque a Ponyville e iremos a contenerlo.

La mención de un ataque saco de su estado eufórico a Time Whooves, que observo a Blueblood con preocupación.

- ¿Un ataque? ¿A Ponyville?

- No se preocupe, doctor, su esposa e hija estarán bien, se lo prometo- dijo Blueblood mientras se levantaba, observando con decisión al terrestre, que asintió débilmente.

En cuanto a Service, vio con una ceja alzada como el unicornio se había quitado la máscara, pero se abtuso de decir nada.

- ¿Nos vamos o que?- dijo Dash con un poco de impaciencia.

En lugar de responder, Blueblood fue a una pequeña puerta, colocando su casco en un pequeño panel, la abrió y entró. Durante dos minutos, armo su cinturón con infinidad de batarangs de diversos usos, bombas de humo y muchas otras herramientas antes de salir. Cogió su casco y se lo colocó, observando luego a las yeguas que le esperaban espectantes.

- En marcha.

Uno a uno, fueron subiendo a la nave esmeralda mientras eran observados por Service y Time Whooves. La cabina era bastante grande, una gran puerta de entrada a la derecha, el batmovil detrás de todos los asientos y seis de estos en filas de dos. Al frente se colocaron Green Lantern y Batponi, detrás Wonder Mare y Supermare, y por último The Dash y Alicorn Marvel. La nave despegó y salió disparada de la cueva, alcanzando el cielo en pocos segundo y viajando a gran velocidad hacia su destino. Unos cuantos minutos después, llegaron allí y los tripulantes vieron con preocupación lo que allí había, cuatro hidras aladas.

- No sabía que hubiera hidras voladoras- dijo Dash en un susurro.

- Y golems voladores- dijo la voz de Time Whooves desde los auriculares, todo atizbo de curiosidad o emoción sustituidos por seriedad.- La policía informa de cientos de grupos de no más de diez que vuelan por toda la ciudad, por no mencionar que estos pueden lanzar proyectiles mágicos.

- Por si los golems normales no eran lo suficientemente irritantes.- dijo Alicorn Marvel con un suspiro.

- ¿Se sabe de donde vienen?

- Señor, según los informes de la policía, hay un gran portal en Harmony Park del que salen todos esos seres, y he de añadir que también hay timberwolves- comento Service.

- ¿Tenemos un plan?

Batponi ignoro a Supermare y observo la ciudad, cada vez más cercana, antes de hablar.

- Bien, esto es lo que haremos, Alicorn Marvel, ¿controlas los rayos?

- Si...

- Pues necesito que crees una nube eléctrica sobre ese portal e impidas que salgan más.

- Espera, espera... No puedo crear algo así, solo he hecho pequeños rayos y...- se vio interrumpida por el toque del casco de su madre, que la miró con una sonrisa.

- Scoots, confío en ti, yo se que puedes.

Tras un minuto mirándola, suspiro, antes de levantarse e ir a la puerta, que se abrió enseguida. Alicorn Marvel dio una última mirada a su madre, extendiendo sus alas y dejándose caer. Batponi la observo a través de la ventana antes de mirar al frente, específicamente a las hidras.

- Supermare, Wonder Mare, vosotras aprovechad vuestra fuerza y capacidad de vuelo para eliminar a esas cosas.

- Pensaba que nunca lo dirías- dijo Wonder Mare con una sonrisa, ansiosa de entrar en batalla.

Las dos yeguas se levantaron y se acercaron a la puerta, mirándose mutuamente antes de saltar.

- Suerte.

- Lo mismo digo, Supermare.

Con eso, saltaron, saliendo hacia dos hidras distintas, observadas por Green Lantern y Batponi. Este último se giro para ver a la unicornio, a los mandos de la nave.

- Tu encárgate de los golems voladores, elimínalos- dijo mientras se levantaba e iba hacia el batmovil.

- ¿Y tú y yo que vamos a hacer?- comento Dash, también levantándose y mirando impaciente al murciélago, que le dio una leve mirada.

- Nosotros dos nos encargaremos de los golems y los timberwolves que van por tierra. Hay que impedir que esas cosas dañen a los civiles.

- Eso está hecho, dame un minuto y acabaré con todos.

- ¿Crees que es el mejor momento para presumir de velocidad?- dijo Rarity desde los mandos, a lo que Dash sonrió.

- ¡Siempre es un buen momento!

Dicho esto, desapareció de la nave y se lanzó a la calle. En cuanto a Batponi, entró en el batmovil, activando el motor y su auricular, específicamente, para hablar con la unicornio.

- Baja lentamente la nave, y cuando te diga, hazla desparecer.

- ¿Seguro?

- Sí.

- Muy bien, suerte, querido.

Green Lantern bajo poco a poco la nave, entrando en una calle que estaba hasta arriba de ponis huyendo por las aceras y unos pocos coches, y los peatones que corrían observaron sorprendidos la construcción de luz verde. A lo lejos se podían ver a varios timberwolves correr hacia la estructura, que no reducía la velocidad. En el interior del batmovil, el murciélago de Canterlot aceleró, aún con el freno de casco, y se preparo para desactivarlo.

- ¡Ya!

Green Lantern hizo desaparecer la nave y el batmovil cayó en el asfalto, y Batponi quito el freno casi de inmediato. El vehículo dio una pequeña sacudida pero se estabilizó enseguida, avanzando a gran velocidad hacia los timberwolves, bajo la atenta mirada de la unicornio verde y los ponis sorprendidos. El murciélago activo un mecanismo y un cañón surgió del capo del coche, disparando y desintegrando a los lobos de madera, y los que sobrevivieron, eran arrollados por el. Pronto, giro la esquina y desapareció de la vista, dejando sola a su compañera, que dio una pequeña sonrisa.

- Y yo que pensaba que no podría hacer daño ni a una mosca- dijo en un susurro.

No obstante, el gemido de terror de los ponis que tenía debajo de ella hizo que girara su cabeza y viera a varios golems alados, que preparaban sus cuernos para disparar a la amenaza.

- Ya tardabais.

Antes de que cualquiera disparara, creo un cañón gigantesco que disparo una sola ronda y acabó con la mayoría de ellos. Los ponis vieron asombrados como Green Lantern salía volando, en busca de más golems, y supieron una sola cosa... la ayuda había llegado.

Alicorn Marvel aterrizó con fuerza demoledora cerca del gran portal, del que salían varios golems y timberwolves que iban en su dirección. Creando un escudo para no ser distraída, observo al cielo despejado, pensando como podría evitar que ese portal siguiera sacando monstruos. Respiro profundamente y cerró sus ojos, debía calmarse, su madre, sus dos madres, confiaban en ella, y no pensaba decepcinarlas. Al abrir sus ojos, estos, además de su cuerpo al completo, despedían rayos, y al mirar al cielo, este se cubrió de nubes de tormenta. Irguiendose sobre las dos patas traseras, y manteniendo el equilibrio con las alas, dejó ir todo su poder, sacando un foco de magia concentrada de inmenso poder eléctrico desde su cuerno. Desde las nubes, un gigantesco relámpago, casi tan grande como el portal, cayó al mundo, impactando enseguida en dos de las cuatro cabezas de una de las hidras que estaba saliendo, obligándola a volver a meterse dentro. En cuanto a los golems y timberwolves, fueron repelidos por el escudo, que explotó en una gran energía mágica que los desintegro.

Lejos de allí, en un gran hotel, concretamente, en una planta de fiestas, en la que en ese momento se celebraba una con grandes músicos de la época, con grandes ventanales hacia la calle, un grupo de ponis observaba con terror las vistas. Entre ellos, estaba la famosa Octavia Melody, una terrestre de pelaje gris y crin negra, que no estaba teniendo un buen día. Para empezar, se había enterado esa misma mañana que su amiga de infancia había vuelto a su hogar después de estar desaparecida durante varios años hacía un mes y no le había dicho nada. Y para colmo, estaba viendo justo delante suya las cuatro cabezas de una hidra que pasaba volando lentamente, sin mucha prisa, por la gran avenida. Cuando se vio su cuerpo los presentes pudieron ver a una gran cantidad de golems agarrados por lianas al monstruo.

En el mismo momento en el que saltaban hacia la ventana, un borrón rojo y azul paso por delante, convirtiendo a todos los golems en cenizas, calcinados por algo. Lo que se acercaron a la ventana para ver mejor, vieron a Supermare colocándose frente a la bestia y dar un potente golpe a una de las cabezas. La hidra rugio de rabia y trato de matar a ese pequeño incordio, pero la kryptoniana voló a su alrededor, entre los cuellos, logrando que se enredaran y aprovecho el momento para ir a su lomo y pisotear con fuerza, obligando al monstruo a caer a tierra, rompiendo su columna vertebral. Una vez así, la yegua se acero y disparó su visión calorífica hacia los cuellos de las cuatro cabezas, cortándolas y matando a la bestia. Era algo que no le gustaba, pero tal como estaba la cosa en ese momento, tenía que aguantarse, consolándose con que no eran seres conscientes, alzando el vuelo para ir a por su siguiente objetivo.

Al otro lado de la ciudad, varios policías disparaban a un grupo de golems que surcaba el cielo a gran velocidad, poniéndose tras las puertas de sus vehículos a modo de cobertura. Un agente corrió a paso veloz hacia el sargento, que se detuvo un momento para recargar sus proyectiles eléctricos, algo que en ese momento no era muy útil, según la opinión de todas las fuerzas de la ley.

- ¡Han llamado de la comisaría! ¡La guardia real no podrá venir, están ocupados tratando con una invasión al castillo!

- ¡¿Y qué hay del puñetero ejército?! ¡¿O de la jodida Supermare?! ¡¿No se supone que debería ayu...?!

En ese momento, los agentes presentes retrocedieron intimidados, y cuando el sargento se dio la vuelta para ver el motivo, vio una gigantesca hidra dar la vuelta a la esquina y mirarles con sus cuatro cabezas y sus ocho ojos llenos de maldad. Antes de poder hacer nada, un borrón cruzó el cielo, deteniéndose frente a la bestia, revelándose como una terrestre, una que no era la yegua de acero. Desenrrollo un lazo de oro y empezó a volar sobre los apéndices, esquivando las fauces del monstruo y enredando la cuerda entre los cuellos, y al terminar, se colocó sobre el lomo y tiro con todas sus fuerzas. El reptil alado se irguio, rugiendo de rabia, pero pronto ese grito se truncó al quedarse sin aire, tratando desesperadamente quitarse a la yegua de encima. Pronto, todos pudieron escuchar el claro sonido de los huesos rompiéndose y la hidra cayó al suelo con un ruido sordo. Wonder Mare se elevó en el aire, recogiendo el lazo de la verdad, observando en su camino a los policías, que miraban sorprendidos a la amazona. Esta les dio un saludo con la cabeza y se fue volando, rumbo a su próximo objetivo.

En el edificio del clima de Ponyville, creado en los primeros días de la expansión de la ciudad, el líder del equipo del tiempo desde la partida de Rainbow, estaba junto a varios miembros del equipo, apostados en el vestíbulo para tratar de mantener fuera a los monstruos. No obstante, pronto destrozaron las puertas, reforzadas con todo tipo de muebles y entraron en tropel. Los pegasos atacaron con todo lo que tenían, sillas, lámparas, jarrones... y los pocos unicornios presentes lanzaban proyectiles mágicos, al menos los que sabían hacerlo. Aunque estaba claro que iban a perder, lo sabían, eran muchos y regeneraban los daños enseguida, pero entonces, escucharon un silbido. El bate que la pegaso Cloudchaser sostenía fue arrebatado por un borrón azul lleno de rayos arcoíris que empezó a surcar el recinto y a destrozar las cabezas de los golems, que apenas tuvieron tiempo de reaccionar. En poco tiempo, de veinte monstruos, sólo quedaron los cuerpos, que no se volvieron a levantar, y el bate lleno de sangre verde en medio de todo.

El batmovil pasó a gran velocidad girando una esquina, aún arrollando a cualquier bestia en su camino. Su auricular vibro y le llegó la voz de Service.

- Señor, según la radio policial, el teatro Mayor de Ponyville ha sido secuestrado. He colocado su localización en el GPS del batmovil.

- Gracias, Service- dijo mientras dirigía el vehículo a su objetivo.

En el edificio mencionado, Derpy Whooves, esposa de Time Whooves, apretó a su hija contra si mientras observaba a los golems que habían reunido a todos en el vestíbulo del teatro, donde se podía ver un gran vitrial que representaba las características máscaras de comedia y tragedia, que daba a la calle. En un momento dado, un rugido de motor se escucho justo a las puertas del local, alertando a los monstruos, y unos minutos después, la silueta de lo que parecía un murciélago se vio en el cristal. Batponi entró destrozando la ventana y aterrizó frente a los golems, que retrocedieron sorprendidos antes de avanzar para atacar. El caballero oscuro, no obstante, ya tenía planeado eso, por lo que lanzó una bomba de humo que desoriento a sus adversarios.

La pequeña Dinky Doo sólo pudo ver la silueta de Batponi, acabando con esas cosas, y pudo entender porque su amiga Sweetie Belle era su mayor fan. Cuando el humo se disipó, sólo quedó un golem, que miró a su alrededor en busca de la amenaza, que se irguio a su espalda. En el preciso instante en el que se dio la vuelta, lanzó un batarang que explotó a los pocos segundos. Una vez las amenazas fueron eliminadas, observo a todos en la sala mientras salía al exterior.

- Manténgase dentro, es más seguro.

Abrió las puertas y los ponis pudieron ver un vehículo que se parecía más a uno de esos tanques de las películas y cómics de ciencia ficción. Entró en el mismo y arrancó, alejándose con velocidad.

En el castillo de la amistad, Esus observaba la ciudad detenidamente, con su rostro curvado en una leve molestia. Su mirada se centraba primero en la gran nube que despedía un poderoso rayo sobre el portal del que salían sus aliados, las hidras siendo eliminadas por Wonder Mare y Supermare, y sus golems le transmitían imágenes de The Dash, Green Lantern y ese Batponi. " Si quieren guerra, tendrán guerra", pensó mientras concentraba su magia en dos nuevos puntos. En el estadio de carreras aéreas de la ciudad y en medio de otro gran parque se generaron dos nuevos estanques del que empezaron a salir más hidras, golems y timberwolves. El señor de los bosques dio una sonrisa mientras veía a más de sus creaciones y fieles mascotas ir a la batalla. Mientras, Alicorn Marvel desvío su mirada un poco en la dirección de uno de los dos pulsos mágicos que había sentido.

- Corregidme si me equivoco, pero creo que han surgido dos nuevos portales.

- No te equivocas- dijo la voz de Supermare.- Uno es en el estadio, el otro es sobre el Prado del Sol.

- En ese caso, sal de ahí, Alicorn Marvel, ayuda a los demás.

- ¿Seguro Batponi?

- Chica, a más portales, más monstruos, necesitaremos más ayuda- dijo la voz de The Dash.

Con un pequeño gruñido, Alicorn Marvel dejó el rayo, disipando las nubes, y se lanzó a los cielos, dispuesta a ayudar.

El batmovil surcaba las calles a una gran velocidad, atropellando a todo timberwolve y golem en su camino, y los que se libraban eran destrozados por el cañón. Al girar una esquina se topo con veinte monstruos vegetales, quienes sabían que el murciélago era un estorbo, y había que eliminarlo. Podía pasar por dos o tres de los suyos, pero el vehículo volcaría con una gran cantidad, pero eso no se sabría nunca, pues un gran foco de energía verde los redujo a cenizas, para que segundos después el coche pasara sin problemas. La responsable fue Green Lantern y un gigantesco cañón que siguió volando por los cielos, perseguida por dos o tres bestias aladas, eliminándolas sin muchos problemas.

Su estela paso sobre cinco timberwolves que se acercaban amenazadoramente a una pareja de ponis que habia intentado ir a la casa de sus familiares para pasar esa invasión juntos. Antes de que cualquiera de los lobos de madera saltara sobre su presa, un silbido se hizo presente antes de que un borrón azul pasara sobre las bestias salvajes y las convirtiera en astillas. The Dash siguió volando a gran velocidad, aprovechando esta misma para destrozar de un golpe a los invasores. En un momento dado, pasó por una calle, ignorando a la gran hidra que se veía a la distancia, en la cual había cientos de golems que luchaban con dos yeguas en específico. Uno de estos se abalanzó sobre una de las terrestres con un rugido, pero se corto en cuanto dos rayos de calor derritieron su cabeza, rayos lanzados por Supermare, que se giro para dar en el rostro de otro monstruo, dando la espalda a otro que se acercaba. No obstante, un lazo se envolvió en su cuello y lo arrastró hacia Wonder Mare, que destrozo su cabeza en el suelo antes de ir a por el siguiente.

Un trueno rugio sobre sus cabezas y alzaron la vista para ver una gigantesca nube, y en el centro, Alicorn Marvel, con sus ojos blancos y todo su cuerpo despidiendo chispas. Sabiendo lo que venía, Supermare y Wonder Mare abandonaron la hidra en el instante que un gran rayo la cubría por completo, calcinando a los golems sobre esta. Una vez el rayo desapareció y la bestia rugio de dolor e ira a la responsable, las tres heroínas se lanzaron a su cuerpo, rompiéndolo por varias partes distintas y clavándolo al suelo. Las dos yeguas terrestres bajaron a tierra y saludaron a la alicornio que observo una de las cabezas. Esta respiraba con dificultad, pero eso no fue lo que llamó su atención, fueron sus ojos, que tenían un brillo verde que desapareció, sustituidos por el color amarillo común en su especie, antes de morir.

- ¿Pasa algo, Alicorn Marvel?- dijo Supermare mientras se acercaba.

Por respuesta, Alicorn Marvel activo su comunicador para hablar con todos.

- Atención, creo que se como acabar con esto de raíz. Hay que eliminar a Esus.

- Esta muy bien protegido en el castillo- dijo la voz de The Dash.- Además, aunque acabemos con él, aún nos quedarán todos estos...

- Eso es lo que quiero decir. Las hidras y los timberwolves no hacen esto voluntariamente, lo hacen controlados por Esus, y los golems responden a su magia. Quita esto del camino y...

- Y la invasión acaba de raíz- termino Batponi.


Esus observaba la ciudad con una gran sonrisa. Puede que esos héroes estuvieran dando batalla, pero al final, el prevalecería, esta lucha estaba ganada.

- Adoro ganar- dijo en un pequeño susurro.

Detrás de él, hablando en un tono increíblemente serio, una voz sonó a través del pasillo.

- No has ganado aún.

Esus frunció el ceño y se dio la vuelta, no viendo a nadie, cosa que le extraño un poco.

- ¿Quién osa entrar en mi palacio?

- Primero, es el castillo de la princesa Twilight, no el tuyo. Segundo... soy Batponi.

- Batponi...- dijo Esus con calma, dando una pequeña risa.- Se quien eres, el murciélago de Canterlot, el caballero oscuro, un ángel guardián para los débiles, un demonio para los criminales. Pero tengo una duda, ¿por qué un murciélago? ¿Por qué elegir a esos animales como tu símbolo?

- Porque me dan miedo... y tú compartirás mi miedo.

Antes de poder soltar una carcajada enorme, la figura de Batponi se hizo visible a través de la puerta, dejándose caer desde las alturas, y lanzó un proyectil que Esus agarró en su magia sin dificultad.

- Buen intento, Batponi, pero no...

Antes de poder terminar, el batarang pitó con una luz roja antes de estallar en una gigantesca explosión, haciendo que el señor de los bosques retrocediera unos cuantos pasos. A eso se le unió una bomba de humo que explotó a sus cascos, cosa que Batponi aprovecho para ir hacia el alicornio y golpear con fuerza en su pecho, sacando un grito de dolor, aunque tenía más rabia que otra cosa. Pronto, el murciélago se apartó para golpear en el costado, sobre los pulmones y el ala derecha, un punto delicado para los pegasos y alicornios. Pero antes de dar el siguiente golpe, Esus extendió sus alas y disipó todo el humo, agarrando en su magia al caballero oscuro por el cuello, mirándolo con ira.

- Debo felicitarte, Batponi, pocos mortales han logrado hacerme daño. Pero al igual que aquellos que lo consiguieron, pagarás con la muer...

Unos lazos verdes se enrollaron en su cuerpo y lo arrastraron al jardín de Twilight, dejando a Batponi en el balcón. Cuando Esus alzó la mirada, lo hizo a tiempo de ver un cañón decorado con joyas, todo en un color verde, disparar una enorme carga de energía hacia el. Con poco tiempo para reaccionar, logró crear un escudo que impidió que el foco le diera, pero no lo detuvo. Mientras preparaba algo para eliminar la molestia, vio por el rabillo del ojo un borrón azul y rojo ir directo hacia el. Antes de poder hacer nada, Supermare chocó con fuerza demoledora sobre el dios de los bosques, haciendo que se arrastrara por el suelo varios metros.

Cuando se levantó para encarar a la insolente que se había atrevido a luchar, el lazo que el sabía perteneció a Hestia se envolvió alrededor de su cuello y le arrastró hacia la llamada Wonder Mare, que le golpeó con fuerza demoledora. En el momento en el que fue a dar otro golpe Esus la detuvo y golpeó en su lugar, lanzándola hacia atrás.

- No sabía que aún existiera el título de Wonder Mare- dijo con ira apenas contenida, agarrando el lazo y tirándolo al suelo.

- Ahora y siempre- dijo Wonder Mare mientras se levantaba.

Esus iba a responder, pero algo aterrizó a su derecha, y al girarse, vio a Alicorn Marvel mirarle con seriedad. El señor de los bosques sonrió, a punto de decir algo, pero se vio interrumpido cuando un borrón azul lleno de rayos arcoíris pasó al lado de la alicornio y empezó a rodearle, lanzando uno o dos golpes de vez en cuando. El semental gruño, harto de todo eso, harto de que unos míseros mortales trataran de vencerle, ¿es que no veían que era inútil? The Dash se apartó en el momento justo en el que la campeona de la magia lanzaba un poderoso hechizo que su adversario bloqueo con otro. No obstante, había algo mal, era muchísimo más débil, ¿por qué? Al observar al lado de la mortal más poderosa del planeta, vio el motivo.

- ¿Buscas esto?- dijo The Dash con una sonrisa mientras enseñaba el sello que le daba su poder a Esus.

Sin el, sus hermanas le superaban, sin el, mortales como estos podían derrotarle, sin el... no era un dios. El rayo de Alicorn Marvel pasó sin mucho esfuerzo el de Esus y le dio de lleno, estampándolo contra la pared del castillo de la amistad, dejándole inconsciente. La alicornio se permitió respirar tranquila, pero sabía que no había acabado, pues quedaba una cosa por saber...