Resumen: Después de perder a sus padres, Katsuki se siente completamente solo, así que deja de hablar con los demás y se encierra en su dolor. Debido a que ahora nadie puede hacerse cargo de sus estudios, Katsuki es adoptado por Enji Todoroki, por lo que se ve obligado a pasar su verano en la casa de esa familia. Sin embargo, los cuidados de Shoto lo ayudarán a comprender que, tal vez, no estaba tan solo como creía. Mientras tanto, una mujer manipula el destino para lograr que Katsuki se una a los villanos.
Advertencias: OoC, ligero drama. No hay lemon.
Pareja: TodoBaku — Seme(activo)/Seme(pasivo)
Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Horikoshi Kohei.
La historia es completamente mía. No acepto que sea utilizada sin mi permiso por otras personas ni resubida en otras páginas. No acepto las adaptaciones.
|Di no al plagio, haz trabajar tu imaginación y crea tus propias historias. Las felicitaciones y votos por algo que no hiciste, ¿en realidad son para ti?|
.
.
No estás solo
Capítulo 9 — Descubriendo sentimientos que no estaban ocultos
Katsuki suspiró mientras desayunaba. A esa hora estaría al lado de Todoroki, mientras ambos comían esos hotcakes que él preparaba por las mañanas y que su mamá le había enseñado a hacer. No sabía porque estaba extrañando tanto comer con Todoroki. Nunca había extrañado a nadie que no fuera su familiar.
Volteó hacia donde Todoroki desayunaba, como siempre, con Deku y ese tipo, Iida; y por un momento deseó poder sentarse también en esa mesa.
Golpeó la frente contra la mesa para sacarse ese pensamiento. No podía comenzar a pensar en estupideces.
—Ba-Bakugo, ¿estás bien? —preguntó Kirishima asustado.
—Si, no es nada —respondió tranquilamente Katsuki.
—Pero tu frente está roja..
Katsuki comenzó a sentir el dolor por el golpe en la frente. Al parecer, se había golpeado más fuerte de lo que creía. En ese momento, Todoroki se paró a su lado sorprendiendo a Katsuki.
—Bakugo, ¿puedo hablar contigo? —preguntó.
Katsuki se tapó la frente con rapidez y se quedó en silencio, sin saber que contestar.
—Vamos a otra parte —insistió Todoroki.
Katsuki se puso de pie y lo siguió hasta la salida, luego caminaron hasta las bancas donde Todoroki se sentó. Katsuki hizo lo mismo.
—Bakugo —inició Todoroki—, ¿estás durmiendo bien?
Katsuki miró hacia otro lado antes de responder.
—Si ya sabes la respuesta, ¿para qué preguntas?
Todoroki agachó la cabeza y se asomó por su lado para intentar mirarlo a la cara, pero Katsuki le dio la espalda.
—Bakugo, si no puedes dormir, tal vez deberías venir a mi habitación en la noche.
Katsuki se puso tenso. ¿Dormir otra vez al lado de Todoroki? ¿Podía hacer eso? Inmediatamente negó con la cabeza.
—No se puede. Tu duermes en la última planta, y allí están Sero y Sato. Estoy seguro que Sero abrirá la boca si se entera.
—¿Entonces voy a tu habitación? Kirishima y Shoji no dirán nada.
Esta vez, Katsuki si volteó a ver a Todoroki. ¿De verdad tenía tantas ganas de dormir con él? Ese pensamiento hizo que sus mejillas se sonrojaran. Agitó la cabeza para recordarse que solo era dormir, luego se dio una palmada en la frente por pensar idioteces.
—Bakugo, estás herido —dijo Todoroki sorprendido.
—Solo me di un golpe, no es nada —gruñó.
De pronto sintió una mano tibia en su frente. El rostro de Todoroki se veía preocupado.
—Necesitas ir a que te curen antes de que empiecen las clases. En la noche iré a tu habitación; esta vez sí podrás dormir —dijo con tranquilidad.
Katsuki se sintió inmensamente confundido. Esta persona siempre estaba allí para salvarlo cuando él no podía pedir ayuda; siempre comprendía lo que necesitaba, aunque a veces demostrara ser un tonto en las relaciones con los demás. Siempre lograba que una extraña emoción apareciera en su pecho.
Todoroki se puso de pie y estuvo a punto de alejarse, pero Bakugo sujetó el saco de su uniforme para impedirlo. Este se detuvo con sorpresa y volteó a verlo.
—Gra-Gracias —dijo Katsuki con dificultad.
No se atrevió a voltear a verlo y solo lo liberó para que pudiera irse.
—Te prometí que siempre estaría para ti cuando me necesitaras —escuchó, antes de que el otro se alejara.
Katsuki suspiró profundamente.
—En serio, debo tener taquicardia —gruñó en voz alta.
Cuando llegó la noche, Katsuki se sentó en la cama y esperó a que Todoroki llegara. Estaba nervioso y no sabía por qué. Era algo tonto. Ya había dormido con Todoroki otras veces.
En ese momento tocaron la puerta.
Katsuki pegó un salto en su lugar y luego maldijo. Se paró a abrir la puerta esperando encontrarse a Todoroki del otro lado, pero al que encontró fue a Kirishima.
—Bakugo.
—Kirishima, ¿qué quieres a estas horas?
Su amigo se rascó la cabeza con nerviosismo —Me preguntaba si querrías venir a la habitación a jugar. Hace mucho que no hablamos y... ya sabes, para recuperar los viejos tiempos.
Katsuki se asomó al pasillo, pero nadie venía aún. Dudó un poco. Kirishima tenía razón, hace mucho que no hablaban, pero realmente necesitaba dormir; estaba tan cansado que sus oídos estaban escuchando pitidos.
—Hablemos mañana. Ahora necesito dormir —respondió.
Kirishima lució decepcionado, pero inmediatamente sonrió.
—No te preocupes, ve a dormir.
—Mañana hablamos, Kirishima. Lo siento —susurró al final.
Pero Kirishima parecía haberlo escuchado debido a la sorpresa que mostró, luego le sonrió, mostrando sus dientes filosos.
—Nos vemos —se despidió, luego abrió la puerta de su habitación y entró.
Katsuki suspiró. Era difícil ser honesto con las demás personas, sobre todo decir "gracias, lo siento y perdón".
En ese momento, la puerta de elevador se abrió y Todoroki salió hacia el pasillo. Cuando llegó frente a él, Katsuki lo miró fijamente sin decir nada.
—¿Puedo pasar? —preguntó Todoroki.
Katsuki asintió y ambos entraron a la habitación. Luego, Katsuki se quedó en silencio nuevamente.
De pronto, Todoroki estiró un brazo y tiró de Bakugo hacia él. Sin preguntar antes, lo abrazó contra él.
—¿Qué mierda haces? Suéltame, imbécil —se quejó Katsuki con las mejillas completamente sonrojadas.
—Debiste sentirte muy cansado durante estos días. No has dormido para nada, ¿verdad?
Katsuki dejó de intentar soltarse y se quedó quieto entre los brazos de Todoroki. Tenía razón, se sentía muy cansado. Nuevamente se preguntó por qué el estar entre los brazos de Todoroki le transmitía esa seguridad. Sentía que podía dormir por días enteros; semanas, meses, años, siglos. Podía quedarse entre los brazos de Todoroki por toda su vida y nunca tendría suficiente.
—Ya suéltame —lo apartó por fin.
No quería pensar de esa manera.
«Es tonto enamo... gustar... ¡Sentirse a gusto con alguien!» se corrigió.
Ya no quería pensar en eso, así que se subió a la cama y se acostó, esperando que Todoroki entendiera y se acostara junto a él.
En ese momento sintió como la cama se hundió a su lado y luego las cobijas se estiraron.
—Buenas noches, Bakugo —dijo Todoroki.
Las luces se apagaron y todo se quedó en silencio. Katsuki se hizo un poco más para atrás hasta que chocó su espalda con la de Todoroki, luego cerró los ojos y se quedó dormido.
A partir de ese momento volvieron a dormir juntos todas las noches. Y siempre despertaban abrazados.
Era... agradable.
Katsuki nunca había tenido una relación tan cercana con nadie, mucho menos le había permitido ese contacto a otra persona. Por eso, era rara esa confianza que había desarrollado hacia Todoroki.
Katsuki llegó al comedor y, como siempre, se sentó en una mesa alejada del parloteo de las chicas y chicos de primero. Se la pasaban gritando y haciendo escándalo por todo. Odiaba a la gente escandalosa.
Kirishima, Sero y Kaminari se sentaron frente a él. Ya se había acostumbrado a ser seguido por ellos. No sabía porque lo hacían, pero no eran tan escandalosos cuando estaban con él, así que no le molestaba.
—¿Puedo sentarme aquí?
Katsuki volteó al escuchar esa voz monótona y encontró a Todoroki parado junto a la mesa. Sus amigos lo miraron, esperando a que él tomara la decisión, y Katsuki asintió.
Todoroki se sentó junto a él con su bandeja de comida y empezó a comer.
Los tres chicos, autoproclamados amigos de Bakugo, se miraron entre ellos.
—¿Qué pasa, Todoroki? ¿Hoy no vas a sentarte con Iida y Midoriya? —preguntó Sero.
—Hoy tenía ganas de sentarme aquí —respondió el otro con simpleza, como si fuera algo sin importancia.
Y en realidad lo era, pero los chicos no iban a dejar pasar ese extraño evento que no sucedía todos los días. Era extraño tener a Todoroki, el chico más popular de la escuela, compartiendo mesa con ellos; y es que, aunque Todoroki fuera su compañero de grupo, casi no hablaba con ellos y se mantenía al lado de Midoriya e Iida. ¿Qué lo había llevado a sentarse en la misma mesa que ellos? Pero sobre todo, ¿qué lo había llevado a sentarse en la misma mesa que Bakugo?
—¿Ustedes son amigos? —preguntó Kaminari con extrañeza.
Todoroki volteó a ver a Bakugo y luego regresó la vista hacia ellos.
—Si, somos amigos —respondió.
Como Bakugo no hizo una rabieta por la respuesta, Kaminari decidió que eso era demasiado extraño.
—¿Desde cuándo? —interrogó Kaminari.
Todoroki parpadeó antes de contestar —Desde que pasamos juntos el verano en la casa de mi padre.
Kaminari abrió la boca para hacer otra pregunta, habiéndose adjudicado el título de detective, pero Kirishima lo interrumpió.
—Que bueno que se lleven bien. Si eres amigo de Bakugo, también eres amigo de nosotros.
Todoroki asintió y continuó comiendo sin decir una sola palabra más.
Los chicos se quedaron en un silencio incómodo, por lo que decidieron comenzar una conversación sobre las clases que iban a tener después del desayuno.
Shoto siguió comiendo mientras escuchaba la conversación de los otros chicos.
En realidad, se había sentado allí porque tenía ganas de comer al lado de Bakugo. Extrañaba estar junto a él y, el poder volver a abrazarlo esa noche, no había hecho más que aumentar sus ganas de estar cerca.
Quería estar cerca de Bakugo, por eso se había preguntado por qué no podía estarlo. No había nada que se los impidiera excepto la reticencia de Bakugo, pero esas eran pequeñeces comparadas con las ganas que Shoto tenía de comer a su lado.
Volteó a verlo y no se sorprendió al ver el enorme plato de curry que se había servido. Ya conocía su gusto al picante, y también se había acostumbrado a comerlo debido a las comidas que Bakugo preparaba.
Extrañaba la comida de Bakugo. No es como si su hermana cocinara mal, pero no tenía la misma habilidad que su amigo. Shoto se metió a la boca otra porción de soba fría. Esperaba poder hablar más con Bakugo de ahora en adelante.
Katsuki estaba acostado en su cama, esperando a que Todoroki llegara. Durante todo el día no había podido sacarse de la cabeza una pregunta que había aparecido de repente. No tenía respuesta para ella, y ahora sentía que no iba a poder dormir si no la respondía.
En ese momento llegó Todoroki. Katsuki dejó que entrara por sí mismo. Llevaban varios días durmiendo juntos nuevamente y Katsuki le había dicho a Todoroki que entrara sin tocar.
Desde la cama, Katsuki vio como Todoroki entró a la habitación con su mochila de útiles.
—¿Ya tienes sueño, Bakugo? —preguntó Todoroki con curiosidad.
—No —respondió Katsuki con indiferencia.
—Entonces voy a terminar la tarea.
Todoroki se acomodó en el escritorio de la habitación y sacó su cuaderno.
Katsuki se quedó en silencio un rato, mientras escuchaba el sonido del lápiz y el borrador.
—¿Por qué haces todo esto por mí? —preguntó de repente. Tenía que obtener una respuesta—. Ya debes estar harto de tener que cargar con un tipo débil, cuando podrías estar haciendo otras cosas.
Todoroki volteó a verlo y Katsuki le dio la espalda en la cama.
—Hago esto por ti, porque realmente me preocupa tu bienestar. Solo quiero ayudarte a que estés bien y puedas recuperarte.
—Entonces solo lo haces porque es tu deber como héroe. Cuando esté mejor, ¿vas a dejarme?
Katsuki escuchó el ruido de una silla arrastrarse y luego sintió una mano tocar su hombro, así que la apartó y siguió sin voltearse.
—Hago esto porque te convertiste en alguien muy importante para mí y para mi vida. Jamás voy a dejarte —escuchó junto a él.
Katsuki volteó a verlo sorprendido, pero luego su cerebro le recordó su pasado y dejó de creer en esas palabras.
—Eso no es cierto —contradijo con enojo, sentándose en la cama y alejándose de Todoroki—. Antes de ese accidente yo te trataba muy mal; no puedes haberme perdonado tan pronto. Yo soy un simple extraño. No puedo ser tan importante para ti.
—Bakugo, no hay nada que perdonar —respondió Todoroki con una sonrisa—. Desde el inicio, yo nunca tomé tus palabras como insultos sino como un simple apodo que se ponen los amigos.
—No puedes ser tan idiota —gruñó Bakugo entre dientes.
—Solo me di cuenta de lo importante que tú eres hasta que convivimos solos —finalizó el otro.
Katsuki insistió, porque seguía sin creerlo —¡Pero ningún extraño puede ser tan importante para nadie, a menos que...!
—¿A menos que?
—A menos que yo te...
—¿A menos que tú me gustes? ¿Que yo esté enamorado de ti?
Katsuki lo miró con sorpresa.
De pronto, Todoroki se subió a la cama y se acercó a él. Katsuki no pudo apartar sus ojos mientras veía como el rostro de Todoroki se acercaba poco a poco, y entonces, lo estaba besando.
Todoroki había cerrado los ojos y, al tenerlo tan cerca, Katsuki pudo ver el color de las pestañas. En ese momento solo pudo preguntarse por qué incluso sus pestañas eran bicolores.
Todoroki se separó y lo miró fijamente.
—Bakugo, me gustas —dijo este con seriedad.
Katsuki no respondió inmediatamente, se tomó unos segundos para aclarar sus sentimientos. Siempre quería estar cerca de Todoroki, se sentía tranquilo al dormir con él a su lado, disfrutaba el tiempo que pasaban juntos y, además, la única persona que llenaba ese vacío era Todoroki.
—Tú también me gustas —confesó por fin.
Todoroki sonrió y preguntó —¿Puedo besarte otra vez?
Katsuki también quería besarlo, ¿cómo iba a negarse? Habiendo aclarado sus sentimientos y sus deseos, Katsuki se lanzó sobre Todoroki y lo besó con fuerza. Todoroki lo apretó contra él y acarició su espalda.
—¿Este beso significa que ya somos novios? —interrumpió Todoroki con curiosidad.
Katsuki lo miró con molestia por la interrupción.
—Te asesinaría si no fuera así —gruñó.
Todoroki sonrió y lo atrajo de nuevo hacia él.
Katsuki estaba tan feliz, que su verdadera personalidad había regresado. No podía creer lo bien que se sentía el ser besado por la persona que le gustaba. Era como una droga.
Los dos se siguieron besando durante bastante rato, hasta que Todoroki recordó que no había terminado su tarea. Pero cuando la terminó, regresaron a la cama y siguieron besándose hasta que se quedaron dormidos abrazados.
[Sábado — 06:00 pm]
Una mujer joven, con un trenzado cabello grisáceo y un cuerpo escultural, se sentó en una de las mesas exteriores de un restaurant. Su ceño fruncido demostraba que no estaba para nada contenta, y en realidad así era. Sus planes no estaban saliendo como ella quería.
Con molestia, pidió un cappuccino y un trozo se tarta. El mesero le trajo su orden y ella lo despidió. Mientras comía, la mujer continuó mirando a las personas que caminaban por la calle.
Haber planeado el accidente de los Bakugo había sido en vano, Katsuki no había odiado a todos después de la muerte de sus padres.
Ella quería que se convirtiera en un villano porque de esa manera era más fácil manipularlo.
Se había enamorado de él desde la primera vez que lo vio cuando fue por la liga de villanos. Ella no pertenecía a esa liga sino a un grupo más pequeño de villanos, pero quería que Bakugo estuviera con ellos para poder tenerlo a su lado. Tenía un gran plan con varios acontecimientos.
Pero las cosas no iban como ella esperaba, ya que Katsuki se había acercado a Todoroki gracias al suceso de la muerte de sus padres y él lo hizo volver a encontrar el amor. Como lo odiaba. Katsuki era de ella. Era menor, joven y guapo, debía tener mucha energía y ánimos para luchar a su lado.
—Los planes cambiaron un poco, pero pronto estarás conmigo pidiendo ser un villano —declaró en voz alta.
Se puso de pie y escapó del restaurante antes de que el mesero regresara a cobrarle.
La mujer salió a la calle y caminó tranquilamente, buscando objetos en el suelo que pudieran servirle. En ese momento observó una pequeña roca junto a la banqueta. Con una sonrisa gatuna se agachó, levantó la roca y la tomó entre sus manos, luego la puso en medio de la banqueta. Esa roca se encargaría de que Katsuki llegara a su lado.
|𝘒𝘰𝘴𝘦𝘪: 𝘊𝘩𝘢𝘯𝘨𝘦 𝘋𝘦𝘴𝘵𝘪𝘯𝘺
𝘚𝘶 𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳 𝘭𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘮𝘪𝘵𝘦 𝘮𝘰𝘥𝘪𝘧𝘪𝘤𝘢𝘳 𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘴𝘵𝘪𝘯𝘰 𝘤𝘰𝘯 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘮𝘢𝘯𝘪𝘱𝘶𝘭𝘢𝘳 𝘶𝘯 𝘰𝘣𝘫𝘦𝘵𝘰 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰; 𝘦𝘴𝘰 𝘰𝘤𝘢𝘴𝘪𝘰𝘯𝘢 𝘲𝘶𝘦, 𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘴𝘵𝘪𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘣𝘢 𝘢 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘢𝘤𝘵𝘶𝘢𝘳 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘭 𝘰𝘣𝘫𝘦𝘵𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘧𝘶𝘦 𝘮𝘰𝘷𝘪𝘥𝘰, 𝘤𝘢𝘮𝘣𝘪𝘦 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘭𝘦𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦. 𝘗𝘶𝘦𝘥𝘦 𝘮𝘢𝘯𝘪𝘱𝘶𝘭𝘢𝘳 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘢 𝘴𝘶 𝘤𝘰𝘯𝘷𝘦𝘯𝘪𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘰𝘣𝘵𝘦𝘯𝘦𝘳 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭𝘭𝘢 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘦. 𝘏𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘢𝘩𝘰𝘳𝘢, 𝘯𝘰 𝘴𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘦 𝘶𝘯 𝘭í𝘮𝘪𝘵𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘴𝘶 𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳.|
La mujer sonrió con la ilusión de que pronto tendría a su amado junto a ella, y se fue tarareando una cancioncilla romántica.
Después de esto, nadie podría evitar el futuro que le esperaba a Katsuki.
Rintaro Takeuchi salió por fin de su trabajo. Se había tenido que quedar a hacer tiempo extra en la empresa empacadora. Él era un simple asistente de ventas, por lo que no podía decir que no a su jefe; además, necesitaba ese trabajo, sus dos hijos y su esposa dependían de él.
Rintaro suspiró y recordó pasar a comprar el pastel que le había prometido a su esposa. Era el cumpleaños de su hijo menor y tenía que llegar a celebrarlo con él.
Una sonrisa se coló en sus labios. Sus hijos eran tan tiernos que no le importaba lo cansado que estuviera, iba a cargarlos y a jugar con ellos todo lo que quisieran.
Iba tan concentrado en sus pensamientos que no notó la roca que estaba en el camino. Sin poderlo evitar, tropezó y trastabilló hasta el centro de la carretera. Sus ojos solo pudieron mostrar horror cuando vio el enorme camión acercarse a él.
Lo último en lo que pensó fue en su familia y en lo solos que iban a quedarse sus hijos y su esposa. Ojalá alguien los ayudara a sobrevivir.
Los héroes observaron con tristeza mientras los forenses recogían el cuerpo del hombre que había sido arrollado por un camión. Ni siquiera habían tenido tiempo de salvarlo. Todo había sucedido tan rápido que era sorprendente.
Aún tenían que avisar a la familia del fallecido. Nadie quería tener que hacerlo porque era la peor parte del trabajo. Llamaban a ese momento "el trabajo sucio". Todos pensaban que era una lástima que el hombre haya corrido con ese destino.
Lo que ninguno sabía, es que ese no era el destino del hombre. Aún tenía muchos años de vida antes de morir, pero alguien había manipulado el destino y Rintaro Takeuchi había pagado, dejando a su esposa e hijos, quienes dependían de él, desahuciados.
Jugar con el destino era uno de los pecados más grandes que alguien pudiera cometer.
