La Sala Conocida como que Viene y Va
'Debería estar aquí mismo.'
Severus y Lily estaban encarando un gran muro de piedra en el extremo de un corredor en el séptimo piso.
'¿Estás absolutamente seguro de que está aquí, Sev?'
'Tiene que estar, la he visto aquí antes,' dijo mientras tocaba algunas piedras.
'¿Algún hechizo concreto que tengas que utilizar, quizá?'
'No creo que sea así como funciona,' dijo él con frustración. 'Si recuerdo correctamente, había un modo especial de hablarle, salvo que no sé qué decir.'
'Ábrete,' le dijo Lily al muro en un débil intento, pero el muro permaneció inmóvil. 'Ábrete, necesitamos una sala para entrenar,' dijo, ahora palmeando las manos contra el muro. Apoyó la cabeza contra el muro con frustración. 'Parece como si estuviera intentando convocar a Bloody Mary a partir de la nada.'
Como si una luz se hubiera encendido en su cabeza, Severus había descubierto la solución.
'Lily, eres un genio,' dijo con entusiasmo.
Lily le lanzó una mirada estúpida. '¿Es algo que dije?'
'¡Bloody Mary, eso es todo!'
'Vale, espera,' dijo ella mientras se apartaba del muro con las manos en alto. 'Lo último que quiero es que un fantasma horripilante llegue a través del muro y abra un portal para mí.'
'No, no me refiero a eso. Lo que quiero decir es que tienes que pedir tres veces específicamente lo que quieres. Espera, déjame intentarlo.'
Murmuró 'Necesito una sala en la que practicar defensa contra las artes oscuras' tres veces mientras se paseaba a lo largo del muro.
El polvo comenzó a sacudirse de los surcos de las piedras, y una puerta, parecida a una versión mucho mayor de la puerta de su laboratorio de pociones, se había materializado ante sus ojos.
Lily estaba mirándola fijamente con semblante perplejo. 'Wow,' fue todo lo que pudo decir. 'Eso fue brillante.'
Severus había agarrado el picaporte. '¿Lista para echar un vistazo?'
El interior era de la misma altura y tamaño que una iglesia de pueblo. Montones y montones de almohadones estaban apilados contra los muros, y había estanterías repletas de libros dedicados a la defensa contra las artes oscuras. Cualquier cosa que pudieran necesitar estaba justo aquí en esta sala.
'Sev, ¿cómo es que nunca me habías enseñado esto antes?' preguntó Lily mientras miraba a su alrededor maravillada.
'Yo- pensaba que ya no nos hablábamos cuando la descubrí,' mintió. 'Y además, no he tenido un uso real para ella hasta ahora.'
'¿Por qué no has pensado en poner aquí el laboratorio de pociones?'
'Porque el laboratorio tiene que ser seguro. Este lugar es perfecto para entrenar pero cualquiera que conozca cómo hacerlo, será capaz de entrar.'
'Tiene sentido,' dijo Lily mientras abrazaba una de las almohadas. '¿Quieres ir a contarle a los demás sobre este lugar?'
Severus sacudió la cabeza. 'Dejemos que sea una sorpresa para cuando comencemos después de Hallowe'en.'
Hallowe'en cayó en viernes, y las clases fueron canceladas por el día. Una vez más, Severus se encontraba sentado a la mesa Gryffindor durante el banquete.
'¿Qué vais a hacer todos después del banquete?' preguntó Mary a quienes se sentaban a su alrededor.
'Frank va a llevarme a las cocinas esta noche a por unos aperitivos de última hora,' dijo Alice riendo.
'Los aperitivos probablemente no son lo único que va a pasar allí abajo esta noche,' respondió Mary poniendo los ojos en blanco. '¿Y qué hay de vosotros?'
'Oh,' dijo Lily mientras espantaba un murciélago de su pastel de calabaza. 'Slughorn nos ha invitado a Sev y a mí a unirnos a su fiesta después del banquete esta noche.'
Mary levantó los brazos molesta y los golpeó contra la mesa. '¿Ninguno de mis amigos tiene ya tiempo para mí?' dijo con desprecio.
Lily le lanzó una mirada de disculpa. 'Espera, tengo una idea.'
Arrancó un trozo de su pastel y se lo lanzó a Pettigrew, golpeándolo directamente en la oreja.
Pettigrew chilló y miró hacia allí. '¿Qué demonios… quién hizo eso?'
'Yo,' dijo Lily con sequedad. '¿Qué hacéis los chicos buenos esta noche?'
Pettigrew se encogió de hombros. 'No mucho todavía, pero creo que Canuto ha hecho algunos planes para más tarde. ¿Por qué lo preguntas?'
'La pobre Mary está un poco sola esta noche porque el resto de nosotros ya tenemos planes. Por favor, ¿podríais llevarla con vosotros a lo que sea que vayáis a hacer?'
'Claro, por qué no. Cuantos más seamos más divertido será de todos modos.'
Pettigrew volvió a darse la vuelta para hablar con los otros merodeadores y Mary le dirigió a Lily un asentimiento de aprecio. 'Gracias, Lily.'
'Sin problema y, uhm,' Lily se inclinó un poco más cerca de Mary, 'sé que le tienes echado el ojo a Potter,' dijo con un movimiento de cejas. 'Al menos ahora tienes una excusa para pasar algún tiempo con él.'
Joder, sí. El corazón de Severus dio un pequeño salto cuando Lily mencionó que Mary le tenía echado el ojo a Potter. En algún lugar en lo más profundo de su interior, tenía la esperanza de que Potter se diera cuenta y saliera con Mary, en lugar de molestar a Lily insistentemente con sus pobres intentos de cortejarla.
'Oye, Severus,' dijo Frank. Se habían acostumbrado a dirigirse el uno al otro por sus nombres de pila durante el transcurso de las últimas semanas. '¿Tienes algo formal que ponerte para la fiesta de Slughorn?'
Severus lo miró con los ojos muy abiertos. 'No, ¿debería?'
'Lily va. Sería un poco tonto si ella llega luciendo toda guapa y tú estás simplemente allí parado con tu sencilla túnica del colegio.'
'Pero no tengo nada formal,' dijo Severus con una pizca de vergüenza. Había comenzado a echar en falta vestir la túnica negra que siempre llevaba de adulto.
'Está bien, sólo ven conmigo a la sala común de Hufflepuff y te daré algo que puedes llevar.'
'Pero Frank, tú tienes al menos dos veces mi talla,' soltó Severus protestando.
'Oh, maldita sea, Severus. ¿Acabas de olvidar que eres mago? Encontraremos un modo de hacer que te quede bien.'
Frank se levantó de la mesa. 'Severus, termina tus arañas de chocolate, y Lily, asegúrate de que estás lista y abajo en el vestíbulo de entrada en el momento que Severus y yo regresemos.'
Severus se llenó la boca de arañas de chocolate y enseguida salió disparado para seguir a Frank, que había abandonado la mesa abruptamente. El corredor que conducía a la sala común estaba frente al de las mazmorras en el vestíbulo de entrada, y hasta ahora había sido la única sala común en la que Severus había entrado alguna vez en su tiempo tanto de estudiante como de maestro.
'Aquí es donde están escondidas las cocinas,' dijo Frank mientras señalaba una gran pintura de un frutero. 'Simplemente hazle cosquillas a la pera y te dejará entrar.'
'Nunca supe eso,' dijo Severus. Aunque técnicamente era mentira, tampoco se había molestado nunca en visitar las cocinas en todos esos años que pasó en Hogwarts. Quizá podría traer a Lily aquí abajo algún día, pensó para sí mismo. Mostrarle que esos jactanciosos merodeadores y su birlar comida de las cocinas no era tan gran hazaña después de todo.
Se detuvieron frente a un montón de barriles en el lado derecho de la pintura de la cocina y Frank golpeó uno de los barriles con el ritmo de Helga Hufflepuff.
La tapa se abrió balanceándose, revelando una sala redonda y soleada.
'¿Te gusta?' preguntó Frank mientras se encaminaba hacia una puerta redonda que probablemente llevaba a los dormitorios de los hombres.
'Sí,' dijo Severus mirando a su alrededor. 'Es bastante… agradable.'
Por decirlo en palabras muggles, la sala se veía como había imaginado que sería el agujero de un hobbit. Con el techo bajo, montones de muebles de madera revestidos en amarillo y negro, y ventanas mágicas que derramaban luz como si fuera una mañana de verano temprano, tenía que ser el lugar más acogedor del castillo que había encontrado nunca.
'Sólo sígueme al dormitorio, Severus.'
El dormitorio no se quedaba corto de la comodidad con la que venía el resto de la sala común. Miró los calienta-camas de cobre colgando a un lado de la cama y se preguntó por qué Slytherin nunca se molestó con cosas así. Puede que Hufflepuff reciba un montón de mierda de las otras casas, pero sin duda tenían la mejor sala común del castillo.
Frank sacó un traje negro de tres piezas que parecía muy de los años cuarenta. 'Aquí hay un espejo. Cámbiate y esperaré tras la puerta a que estés listo.'
Una vez se vistió con el traje de Frank, se dio una buena mirada en el espejo. Era más de estilo muggle que mágico, pero se sentía sorprendentemente cómodo con él.
'¿Te importa que entre?' la voz amortiguada de Frank preguntó desde detrás de la puerta.
'Claro, entra.'
Frank notó de inmediato que los hombros eran un poco demasiado anchos y comenzó a hacer su magia.
'¿Cómo es que sabes hacer esto?'
'Mamá es sastre en el Callejón Diagon, así que me enseñó una o dos cosas. Aunque no le gusta que la consideren sólo sastre, también me enseñó a batirme en duelo. Una mujer luchadora, mi madre.'
'¿Su nombre es Augusta, por casualidad?'
'Sí, lo es, ¿la has conocido antes?'
'Creo que midió algunas cosas para mí antes.'
Ella no lo había hecho, desde luego. Pero no podía olvidar cómo aquel chico Longbottom, el futuro hijo de Alice y Frank, lo había temido tanto que su boggart se había convertido en él mientras llevaba la ropa de su abuela.
'Ahí, todo hecho. Todo lo que necesitas ahora es un sombrero de copa y un bastón.'
'Por mucho que aprecie tu gesto al prestarme tu traje, creo que prescindiré de esas dos cosas, pero gracias.'
Frank rio. 'No te preocupes, tampoco tengo nada de eso.'
Juntos regresaron al vestíbulo de entrada. Lily todavía no había llegado.
'Voy a volver con Alice. Que te diviertas esta noche, Severus.'
'Gracias por ayudarme, Frank, de verdad lo agradezco,' dijo Severus, sonrojándose un poco a su pesar.
'Sin problema, nos vemos.' Y así Frank dejó a Severus esperando a Lily.
Aunque técnicamente esto no era nada como una cita, ni pretendía serlo, no podía evitar sentirse un poco animado ante la perspectiva de tener a Lily a su lado, pasando la noche con él.
Esta noche iba a ser una buena noche.
N/T El fantasma del espejo (con nombres variables según la región) es una leyenda sobre un supuesto espíritu que aparece al ser pronunciado su nombre un número determinado de veces (variable según las versiones, aunque suelen ser tres) frente a un espejo. En España se conoce al personaje como Verónica, María Sangrienta, María la Paralítica o La Vieja del Quinto, y en el mundo anglosajón como Bloody Mary. La leyenda suele aparecer vinculada a un juego o ritual adivinatorio.
