~Capítulo 8 ~


Dentro de Annie existía una fuerza poderosa que muchas veces la llevaba a mentir para ocultar sus sentimientos, y así fue cuando la propuesta de Eren de acompañarla a su casa surgió, el colectivo que tomó también pasaba por la esquina de su casa pero su mente decidió hacer lo posible para que eso no ocurriera, ya demasiado había sido recibir semejante visita totalmente inesperada que la había dejado sin palabras como de costumbre. ¿Qué fue todo eso? No había sentido incomodidad ni nada semejante por el simple hecho de la presencia de Eren, sino, por las preguntas que él tan naturalmente hacia, ¿aprender a tocar la guitarra con ella? ¿Cómo estaba Bertold? Pero lo que más la confundía eran las palabras de Eren por su ausencia a las reuniones. Nadie se había preocupado por esto, pero Eren parecía realmente interesado.

Mientras caminaba a su casa pensativa por lo ocurrido sintió que sonaba su celular e inmediatamente se apresuró a buscar su teléfono, ¿acaso Eren ya le había mandado un mensaje o algo? Ignorando el hecho de que se estaba sintiendo emocionada por algo en la vida, olvidó que en el caso de que empezaran a hablar por mensajes, ella era la que debía iniciar la conversación, pues tontamente aceptó su número y no le pasó el suyo. Se lamentó por esto poniendo los ojos en blanco y dando un suspiro. Así y todo automáticamente se apresuró a buscar el celular, ya que había recordado que hoy después de varias semanas vería a su novio nuevamente y por la visita de Eren lo había olvidado por completo. Reiner había estado tan ocupado con la universidad que no había tenido tiempo de verla ni un rato, Annie por su lado estaba acostumbrada a los tiempos de él, sus estilos de vida no tenían mucho en común y ella lo aceptaba sin más que pensar. Así y todo lo que la llevaba a buscar el celular con cierto tono de desesperación no sabía qué era, ¿acaso realmente lo extrañaba tanto? ¿O más bien temía una represalia por estar llegando tarde a su casa?. Nunca había pensado en eso, pero las últimas semanas habían sido intensas y todo la estaba haciendo reflexionar de la nada.

-Hola, llegas tarde.

-Hola… -respondió Annie algo agitada-. Perdón es que… tuve que hacer algo a último momento.

-¿Qué tuviste que hacer? Sabes que no me gusta esperar -dijo Reiner con tono ofendido.

-Ya sé, es que un chico del comedor de la Teja donó libros a la biblioteca.

-Ah, un chico, y por eso me dejaste esperando...

Annie a pesar de que había llegado tarde sentía irritación por las respuestas de Reiner, no se veían hacía semanas y lo que menos quería era empezar una discusión.

-No te preocupes, tiene novio –dijo Annie, resaltando esta última palabra-. Es un compañero de las reuniones a esas que iba.

-Ah, es puto, entendí, okey, no pasa nada entonces, podes hablarle -respondió Reiner con todo de burla mientras se acercaba para besarla y Annie afirmaba con la mirada distante.

A pesar de su poca comunicación verbal, la mente de Annie no tenía comparación con sus palabras emitidas, sintió una mezcla de sentimientos, por un lado había dejado a Reiner tranquilo ya que no se preocuparía por alguien que parecía no tener interés por chicas y por otro lado sentía una frustración por este pensamiento, ¿acaso un poco de interés de Eren ya era suficiente para que estuviera sintiendo cariño?

Viajaron por diez minutos en Uber hacia el centro de la ciudad, a una cervecería donde Reiner había arreglado encontrarse con sus amigos de militancia. Annie se sintió sorprendida por esto, pensaba que iban a pasar la noche hablando a solas, ella tenía tanto que contarle, lo que paso con Bert, el motivo de su decisión de no seguir yendo a las reuniones, lo que había estado pensado sobre empezar la universidad… pero parecía que no iba a ser posible. Y para sumar, no sentía mucho aprecio por los amigos de su novio, en realidad, sentía algo de rechazo.

Al llegar los estaban esperando Santiago y Lautaro, uno compañero del centro de estudiantes de la UBA y otro del frente de izquierda, los saludaron con un tono alegre como si las cervezas que ya se habían tomado hubieran hecho efecto.

-Llegaste tarde, boludo, ya nos tomamos 2 cervezas en tu honor

-Sí, pasa que esta no terminaba de arreglarse más. –Annie entrecerró los ojos pensando que no había tenido tiempo ni siquiera de cambiarse para salir.

-Típico de las minas –afirmó Lautaro entre risas de complicidad.

-Hola... -dijo Annie con un tono seco y desafiante.

-¡Hola, Annie! –respondieron ambos mientras seguían riendo.

No habían pasado ni 15 minutos y Annie ya estaba cansada y quería volverse a su casa, las charlas de política universitaria la aburrían a montones, y sus pensamientos la transportaban a cualquier otro lugar. Pero había algo en particular que no podía sacarse de la cabeza y se sentía cada vez más incómoda con ella misma… Eren, sabía que él tenía novio y que era muy probable que solo le hablara porque era una persona muy amable y atenta, de esas personas que aman hacer nuevos amigos. Pero por otro lado le surgía un interés que iba en aumento considerable de querer hablar con él, no encontraba explicación. De un momento a otro, Lautaro le hizo una pregunta y Annie volvió a la tierra.

-Y, Ann, ¿pensás estudiar algo el próximo año? –¿Cuánta confianza debe tener alguien para llamarte Ann y no por tu nombre completo? Con Annie hacía falta mucha y esto la irritaba más cada segundo que pasaba sumado a que por su falta de atención le costó captar en totalidad la pregunta.

-¿Aah? -respondió.

-Que si pensas estudiar algo el próximo cuatrimestre... -repitió Lautaro.

-Aah, quizás, estaba pensando en… -Reiner la interrumpió.

-A ella le gusta leer bastante, quizás podría estudiar algo así.

-Sí, quizás algo en la facultad de Letras, nos vendría bien más gente para el centro de estudiantes -expresó Santiago y rápidamente volvieron a sus asuntos.

Annie, ignorando la idea de que la única pregunta que le hicieron desde que llegó la respondió su novio, aprovechó su capacidad extraordinaria para transportarse mentalmente a cualquier otro lado, por no decir que volaba en su imaginación, mientras escuchaba la música, que dentro de todo esa noche era lo único que no le desagradaba.

Al cabo de dos horas de cervezas, discusiones de política entre personas que pensaban exactamente igual y solo se daban la razón, opiniones sobre profesores y un grado considerable de discusiones sobre fútbol, llegó el esperado momento de retirarse. Annie no tomaba alcohol, Reiner estaba algo ebrio y sus amigos ni hablar. Rápidamente se despidieron entre risas y Annie aprovechó el momento para expresar que estaba cansada y quería irse a dormir. Reiner por su lado se había puesto de la nada muy cariñoso, pero Annie sentía un rechazo total cuando Reiner tomaba de más. Aunque este insistió en que lo acompañara a su casa, Annie sacó nuevamente provecho de su capacidad para mentir e inventó en menos de un segundo alguna excusa para escapar de la situación.

-En casa no están las cosas bien, tengo que volver sí o sí ahora. No quiero problemas.

Annie sabía que Reiner ante la palabra "problemas" y todo lo que podía acarrear no insistiría en que se fuera con él. Desistió, alcanzó a Annie con el Uber hasta la puerta de su casa, y siguió su camino hacia la suya.

Nuevamente la noche, haciendo de las suyas, dejó a Annie en un estado de insomnio total y al cabo de varias horas, en la madrugada se durmió pensando, probablemente... pensando en Eren.


Notas de Lila: bueno… se nos está acabando lo que ya teníamos escrito así que estaremos actualizando de forma más irregular, nos disculpamos por eso y les agradecemos mucho a quienes aún así nos acompañan! Por otro lado también quería recordarles que no es un fic romántico, es decir puede haber romance pero no será ese el hilo principal de la historia. Lo advierto para que no haya decepciones, sé que no es lo común en el fanfiction que el romance tenga un lugar menor, pero confío en que les podrán interesar otros aspectos de esta historia. Mil gracias por su apoyo y sus lindos comentarios!