Determinante
Sev charlaba con Jack vinculado, en la cocina de la casa de los Evans.
-¿Cómo lo hacemos entonces? – le preguntó Sev - ¿Llamo ya a Ariel por teléfono para que venga o esperamos a más tarde?
-Pienso que lo mejor es que venga cuanto antes, vas a darle una gran alegría.
-Buf… Pero vamos a juntarnos demasiados en la casa y quizá ante él no pueda hablar de cosas que me asalten o me acucien en el momento.
-Vale, lo comprendo. Entonces hagamos una cosa, llámalo y charla con él, que sepa desde ya que va a dormir contigo y que se quede a la espera de que lo llames más tarde para que venga. También para que espere para acostarse, aunque hoy se duerma más tarde no pasa nada. Ya contando con eso, esta mañana no ha madrugado, se ha levantado pasadas las nueve, ni mañana va a tener que hacerlo tampoco.
-Genial, Jack, más cosas. Quiero hablar con Lily, está sola en su cuarto y debe estar preocupada, y yo también estoy preocupado por ella. Hace un rato he decidido consultar cada decisión que tomara con todos, pero sé que seguramente van a hacerme desistir de la idea si lo propongo a los demás, en especial Cecile, Remus y sus padres. Su padre, de hecho, no consideraba adecuado que hablara contigo sobre mi madre, y sin embargo yo necesitaba saber ciertas cosas que me acuciaban mucho. Pienso que va a sentarme bien charlar con Lily. ¿Te parece a ti adecuado que lo haga?
-Buf… ¿tú solo?
-Sí, los dos a solas.
-No sé si es muy buena idea, ¿eh? Por dos buenas razones. La primera, probablemente, en lugar de que te consuele ella a ti, te toque consolarla tú a ella. Lleva sola desde antes de las siete, debe estar hecha polvo. La segunda, pero no menos importante, podéis emocionaros en exceso y veros tentados a hacer algo más que hablar, que no es por meterme en vuestra vida privada, pero creo que no te conviene en este momento, no con ella, hasta que hayáis aclarado las cosas entre vosotros charlando de vuestra relación, no de lo que te acucia ahora mismo.
-Cierto.
-Si no te parece adecuado que baje a estar con todos porque piensas que los demás van a rechazarla, podemos recurrir a una solución intermedia, subir los dos a su cuarto a verla. Si está muy mal seré yo quien la consuele y os haré de carabina, os impediré que hagáis algo en un momento de debilidad de lo que después podríais arrepentiros.
-Me parece buena solución, Jack. Lo hacemos después de hablar por teléfono con Ariel.
-Estupendo. Algo más sobre Lily. No os vinculéis, vas a sentir su amor por ti y su sufrimiento, y va a sobrepasarte, y por hoy ya te llega de emociones fuertes.
-De acuerdo Jack, no pensaba hacerlo, pero gracias por la advertencia.
-¿Qué estás sintiendo ahora mismo por ella?
-La quiero con toda mi alma, no he dejado de hacerlo en ningún momento.
-Buf… tienes un enganche…
-Claro que lo tengo, Jack, siete años no se olvidan en cuatro días, y menos todavía con lo que acabas de contarme sobre ella.
-No he debido hacerlo.
-Igualmente llevo echándola en falta desde que he llegado a la casa, ¿eh? No he dejado de pensar en ella en todo el tiempo, ya ayer la eché de menos. Lo único que me está salvando de caer es que los demás me vigilan estrechamente, e Hipólita.
-Quizá es mejor que no la veas, Prince, ya subo yo solo a hablar con ella y te lo cuento después para que te quedes tranquilo.
-Quiero verla, Jack…
-Prince… no seas dependiente, no caigas en el error en el que caí yo. Pasé casi un año entero solo añorando un fantasma, alguien a quien nunca podré tener como pretendía.
-Cierto.
-Tienes ahí afuera un montón de gente que está deseando estar contigo y darte su apoyo. No te aferres a Lily, ahora mismo es quien menos apoyo puede darte. Hacemos una cosa, otra solución intermedia, mientras charlas por teléfono con Ariel yo subo a ver qué tal está, y si la veo entera y que va a ser capaz de apoyarte y no al contrario, volvemos a subir juntos.
-Vale, lo hacemos así. Algo más, Lauren me dio esta carta la última noche para que la leyera hoy después de enterarme de todo, incluso la hechizó para que no pudiera abrirla hasta este momento. Pienso que también va a sentarme genial leerla. ¿Lo hago ahora?
-Pienso que sí, que va a sentarte bien, pero no vas a poder responderle, vas a quedarte con las ganas. Te conviene más estar con la gente con la que sí que puedes interactuar. Mejor guárdala para un momento de soledad en el que flaquees, o en todo caso, un momento más próximo al sábado por la mañana que vamos a verla y podrás charlar con ella. Además, piensa una cosa, la carta la escribió antes de que se os ocurriera la idea de continuar viéndoos en verano, está desfasada, puede ser también una carta de despedida, nostálgica, quizá no te siente tan bien. Mejor no la leas hoy, lo que te digo, espera a un momento más próximo a volver a verla.
-Genial, Jack, me parece un buen consejo.
-Por cierto, antes de volver con todos, ¿estuvisteis a gusto?
-Fue increíble, Jack, probablemente la mejor noche de mi vida.
-Vaya… cómo me alegro. Pues ya sabes, aférrate a ese recuerdo para no volver a caer tan temprano con Lily. No estoy diciéndote que nunca en la vida vuelvas a estar con ella, pero no es buen momento para ninguno de ambos, tú necesitas tiempo para recuperarte de lo que acaba de ocurrirte, y ella para endurecerse y fortalecerse al margen de ti, madurar por sí misma, porque todo lo que ha madurado lo ha hecho por ti, acuciada por la necesidad de seguirte el ritmo. Tú eres una persona que se acostumbró a no depender de casi nadie y ella es una persona que se acostumbró a depender de muchos, y últimamente de ti en exceso. También necesita tiempo para desengancharse y dar pasos hacia su propia individualidad, que su objetivo en la vida sea realizarse como persona a través de sí misma, no a través de ti. Has de darle espacio.
-Gracias Jack, estás aclarándome mucho las ideas.
-¿Lo hacemos así entonces? ¿Llamamos a Ariel y mientras hablas con él yo subo a ver a Lily?
-Vale.
-¿Cuál es su habitación?
-De las dos que dan al frente de la casa, la de la izquierda.
-Vale, me sitúo, ya he visto las escaleras. ¿Sabes el número de mi casa?
-No, los he traído todos apuntados, los tengo en la mochila.
-No te preocupes, ya te marco yo, y si quieres esperamos a que lo coja Ariel para pasártelo.
-Genial.
-Intentaré bajar antes de que termines de hablar, para volver a vincularme contigo al margen de los demás y que no se enteren de la confabulación para que nadie te censure ni te pida explicaciones.
-Estupendo.
-¿Vamos allá?
-Vamos.
Se desvincularon, salieron de la cocina y se dirigieron al teléfono, que estaba en una mesita auxiliar en el comedor. Jack marcó el número de su casa, Sev observó cómo lo hacía para memorizarlo. Unos segundos después, alguien le respondió.
-Mamá, soy Jack, llamo desde casa de los Evans. ¿Tenéis el número a mano? – una breve pausa - Muy bien, dáselo a Ariel y dile que llame en cuanto pueda, cuanto antes mejor… Hasta luego.
Jack colgó.
-Jack, no tenías por qué, bien podríamos hablar llamando nosotros.
-No, no, se trata de otro condado, ninguno de ambos estamos en nuestra casa y quiero que habléis con tranquilidad el tiempo que os plazca. Así que ya sabes, prepárate para recibir la primera de muchas llamadas de tu hermano. Voy a avisar a los demás para que sepan que la llamada es para ti y no se levanten a cogerlo cuando lo oigan, y subo a ver a Lily. Dame la carta y vuelvo a dejártela en la mochila.
-Estupendo.
Sev le dio la carta y Jack se dirigió a la sala. Se quedó solo medio minuto, el teléfono sonó y lo cogió de inmediato.
-Dígame.
-¡Sev! – exclamó Ariel.
-¡Ariel!
-¿Ya te lo han contado todo?
-Sí, cariño, ya me lo han dicho todo.
-¿Cómo estás? ¿Estás contento o estás triste?
-No sé cómo estar, estoy muy contento y muy triste al mismo tiempo.
-Te entiendo, a mí me pasó igual la noche de la Selección cuando te vi sentado a la mesa. Pero me tocó reaccionar rápido, ¿eh? Sabes que soy de la be y el Sombrero me quería mandar a Huffle, y no, no, yo tenía que ir a Sly para estar contigo.
-Claro…
-Y mira que aun así me costó, ¿eh? Más de dos años.
-Cierto.
-Pero al final lo conseguí, quien la sigue la consigue, no hay que rendirse nunca. También me tocó reaccionar rápido cuando me enteré en Navidad de que te quedabas, avisar al prefecto de que no mandaran mi baúl al Expreso sin que Jack, Deborah ni Shelley se enteraran. Menudo susto se llevaron a la mañana siguiente cuando no me presenté a coger el carruaje para Hogsmeade, no veas cómo se la jugué.
-Vaya… - riendo.
-Me reí mucho a su costa ese día, pero luego me llevé un buen susto, ¿eh? Porque no apareciste a almorzar y ya pensé que iba a pasarme toda la Navidad solo en el castillo para nada.
-Es cierto…
-¿Estabas en tu lugar secreto?
-Sí, pasé el día durmiendo porque esa noche no había dormido.
-Ya, ya te vi en tu rincón llorando durante horas mientras los demás preparaban sus equipajes. Por eso supe que no ibas a marcharte, no sólo por lo que le respondiste a tu compañero.
-Claro.
-Ya sabes, yo estaba pendiente de ti siempre que podía.
-Vaya...
-Y la alegría que me llevé esa noche cuando apareciste a cenar pensando que ya tampoco venías, porque te presentaste al segundo plato, ¿eh?
-Sí.
-Pasé el resto de la cena planeando cómo tener una excusa para charlar contigo, y se me ocurrió lo del libro de Defensa de quinto, el de tu año, así que fui corriendo a la Biblioteca a sacarlo directamente desde el Comedor para llegar a casa antes que tú y que me vieras con él en las manos.
-Voy a confesarte algo.
-Di, di.
-¿Recuerdas que te saludé y subí a mi dormitorio?
-Sí.
-¿Y que bajé con objetos y un libro?
-Sí, y te sentaste en el sofá a practicar Transformaciones.
-No, no fue eso lo que hice. Te leí disimuladamente para saber qué estabas pensando.
-¿Qué dices?
-Lo que oyes. Por suerte, por entonces sólo llegaba a pensamientos inmediatos y sólo pude averiguar lo que estabas leyendo en ese momento y que querías que te hablara. Si hubiera leído un poco más profundo y hubiera buscado lo que pensabas de mí, me habría enterado de todo en ese mismo momento.
-Buaaah… vaya susto…
Rieron.
-Desde luego.
-Bueno, habría estado bien.
-Pues sí, te habría hecho más caso toda la Navidad.
-Y te habrían aceptado enseguida en La Guardia. Jack me ha dicho esta tarde que si se lo hubiera contado desde primero nos habríamos hecho todos amigos tuyos enseguida. Fui muy bobo, con lo fácil que lo tenía.
-Claro, cariño, pero lo comprendo, tú no querías que yo me enterara de la verdad.
-Claro que no, porque te habrías enfadado mucho con mamá. ¿Te has enfadado mucho con ella?
-Sí, mucho.
-Bueno, ya se te pasará, yo también me enfadé cuando ingresé en Hogwarts. Las primeras veces que vino a visitarme tuve que disimular un montón para que no se diera cuenta de que estaba enfadado con ella.
-Claro…
-Pues te va a tocar hacer lo mismo para que no lo pase mal, pobrecilla, ella también debe haberse llevado un disgusto.
-Pues sí, sí que se lo ha llevado, eso me ha contado Jack.
-Tengo muchas ganas de verla y de llamarla mamá por fin, porque yo nunca he llamado mamá a nadie, siempre la llamaba tía.
-Claro… - apenado.
-Y la he echado mucho de menos, no la he visto desde antes de Pascua porque tú le contaste cosas y no podía leerla el viejo.
-Claro, cariño, fue por mi culpa, pero fue porque yo no sabía nada, no tenía idea de que ella iba a Hogwarts a menudo.
-Ya pensaba que no iba a volver a verla nunca, al principio no quería que os lo dijeran, pero luego Jack y Valerie me han convencido diciéndome que podremos pasar el verano los tres juntos.
-Claro, estaremos juntos.
-Cuando se te pase el disgusto, ¿eh?
-Sí, cuando se me pase.
-¡Ah! Estoy recordando otra cosa de Navidad. La pasé pensando que era mamá quien te escribía todos los días. ¿Recuerdas que siempre te decía, 'tu familia te quiere mucho, te escriben todos los días'?
-Sí, claro que lo recuerdo.
-Y me daba mucha pena que a mí no me escribiera nunca, porque me gustan mucho las cartas.
-Vaya… Que sepas que no lo hacía porque no tenía lechuza, a partir de ahora lo hará.
-Claro, y ya me enteré también los últimos días que quien te escribía no era mamá, era Lily.
-Eso.
-A ti tampoco te escribía casi nunca.
-Tampoco.
-A mí al menos me visitaba.
-A mí me veía en vacaciones.
-Pues sí, la hemos tenido un poquito cada uno, siempre separados. Jo… está empezando a darme mucha pena… – muy apenado - Me habría encantado conoceros a Lily y a ti de pequeños, ese sueño que me enseñaste, y hacer magia los tres juntos en el río.
-Cierto, lo habríamos pasado muy bien.
-Jo… me está dando mucha, mucha pena… - llorando.
-No llores, cariño, ahora ya vamos a estar juntos para siempre.
-Ya no para siempre, hemos perdido más de trece años y sólo nos quedan cuatro, hasta que yo me gradúe.
-Pero cuando te gradúes, si quieres podrás seguir viviendo en Hogwarts conmigo.
-¿En serio? – ilusionado.
-Claro que sí, tendré una habitación en mi vivienda para ti. Ya sólo nos separaremos cuando queramos.
-¿Cuándo voy a verte?
-Esta misma noche si quieres. Voy a dormir en casa de Lily, ¿quieres venir a dormir aquí?
-¡Sí! ¡Claro que sí!
-¿Y te importa que Hipólita duerma también con nosotros? Los tres en una cama grande.
-No, Sev, claro que podemos dormir los tres, no hay ningún problema. Pero nunca se lo cuentes a Shelley, no vaya a ponerse celosa.
-Tranquilo, cariño. Además, me pondré yo al centro como cuando nos dimos mimos en el sofá los tres aquella noche.
-Va a ser perfecto, porque así mañana ya estoy allí, puedo ir desde casa de Lily a casa de mamá caminando por el río.
-Buf… es complicado, ¿eh? Tú solo puedes perderte.
-Que me acompañe la mamá de Lily o la propia Lily y así también estoy con ella.
-Vale, eso sí. Te llamo dentro de un rato, ¿vale? Para avisarte de que vengas, prepara tus bártulos de dormir para venir en cuanto te llame.
-Que sepas que también puedes esperar hasta tarde, si primero quieres estar con todos tus amigos para que te consuelen, porque yo no sé si sabría consolarte, ya has visto que acabo de ponerme a llorar, a mí también me da mucha pena.
-Claro, cariño.
-Con el tiempo también quiero saber todo lo que no sé, por qué nos separamos de pequeños y no hemos vivido juntos todos estos años. Pero no hay prisa, ¿eh? Cuando se os pase un poco el disgusto a los dos.
-Puedes pedirle a Jack que te lo cuente.
-No, no, prefiero que me lo contéis vosotros, ahora que ya voy a veros siempre que quiera. Mejor las cosas claras entre nosotros, las cosas de nuestra familia.
-Te aviso que son cosas muy tristes, ¿eh?
-Claro que deben serlo, si no, habríamos vivido siempre juntos.
-Eso.
-¿Quieres contarme algo más?
-No se me ocurre nada más por el momento.
-A mí tampoco, no pasa nada. Lo dejamos para hablar cara a cara, vamos a tener mucho tiempo de hacerlo.
-Claro que sí.
-Entonces preparo mis cosas y espero a que me llames. Ya te digo, no tengas prisa, esta mañana no he madrugado y todavía no tengo nada de sueño.
-Vale.
-Hasta luego, Sev.
-Hasta luego, hermanito.
Colgaron. Jack se encontraba sentado a la mesa de comedor esperando, se vinculó con Sev y le dijo:
-Puedes ver a Lily si quieres, estaba mal pero ha conseguido recomponerse.
-¿Te parece adecuado que lo haga? La charla con Ariel me ha sentado genial.
-Haz lo que quieras, Prince. Son tus sentimientos y tus relaciones, no los míos, yo sólo intento echarte un cable como sé que tú has intentado hacerlo siempre conmigo. Pienso que si tienes tantas dudas es mejor que no.
-Vamos, anda, aunque se trate de devolver un poco a la vida lo que me está dando como me has dicho antes. Estoy del talante adecuado incluso para consolarla.
-Vamos allá entonces.
Se desvincularon, subieron las escaleras y Jack llamó a la puerta del Refugio de la Princesa.
-Pasa – oyeron desde dentro.
Jack abrió la puerta y entraron. En cuanto lo hicieron, los buenos recuerdos pasados en ese lugar abrumaron a Sev. "Buf… no he debido hacerlo..." Lily estaba sentada en la cama de cara a la puerta.
-Venimos los dos, Lily – dijo Jack.
-Ya, ya lo veo. ¿Qué tal estás, Sev? – preguntó Lily, muy seria.
-Estaba mucho mejor hace diez segundos, antes de entrar aquí – respondió Sev.
-Pues lo tienes fácil, vuelve a salir.
-Lily, no es ése el talante – le dijo Jack, un tanto duro – Me has dicho que querías verlo.
-Cierto, pero no me esperaba esa respuesta.
-Pues deberías haberla esperado, el pasado no se borra de un plumazo.
-Desde luego que no. A mí también me duele estar aquí y no me queda otro remedio. Si queréis quedaros sentaos a las sillas de escritorio.
Lo hicieron volviéndolas hacia la cama, ella se sentó de frente a ellos.
-Yo traía buenas noticias para ti – le dijo Sev - Ariel viene esta noche a dormir conmigo en la habitación de invitados y mañana por la mañana podréis estar juntos. Puedes mostrarle el camino a mi casa por el río si quieres, va a hacerle mucha ilusión estar en el lugar donde pasamos tanto tiempo de pequeños. Puedes vincularte con él y mostrarle recuerdos nuestros, para que los viva como si hubiera estado allí. Yo le enseñé en el pensadero el primer recuerdo de nuestros Patronus.
-Vaya…
-Claro, por eso he subido, pero no sólo por eso, tanto ayer por la tarde como hoy desde que he llegado aquí no he dejado de pensar en ti. Yo también te quiero y te extraño mucho, Lily, y un momento así de mi vida habría sido perfecto para un reencuentro tras dos meses de separación si hubiéramos tenido una relación más sana, más sólida, basada en los sentimientos profundos y no en la dependencia y la atracción física, como te ha pasado a ti conmigo.
-¿Eso piensas, Sev? – despechada - ¿Que lo que siento por ti es sólo dependencia y atracción física?
-Si se te pasó por completo sin que hubiera ninguna acción de mi parte que lo justificara cuando encontraste a otro de quien colgarte, sí.
-Estás muy equivocado – volviendo a la seriedad.
-No creo estarlo tanto. Si yo te hubiera gustado como persona te habría gustado desde mucho tiempo atrás, te enamoraste cuando comencé a atraerte físicamente, cuando fuiste lo suficientemente mayor para pensar en esas cosas. Sé sincera, ¿qué fue primero? ¿Qué fue lo que sentías cuando intenté darte el beso bajo el haya, ahora que tienes recuerdos fidedignos? ¿Sentías amor profundo?
-No.
-En un principio sentías sólo atracción. Lo que llamas amor comenzaste a sentirlo dos meses después, cuando sentiste que me perdías. Eso no era amor profundo, era dependencia, necesidad.
-Tienes razón, pasé el mes de agosto encerrada echándote de menos. Pero las bayas te supieron intensas durante mucho tiempo, Sev. ¿Ya no confías en esa magia?
-No sé qué pensar, apenas conocemos la reseña de un libro, no pueden simplificarse tanto los sentimientos humanos para que quepan en una hoja de papel, para que sean descritos por un par de frases. Sólo pretendo darte material para que reflexiones, has tenido menos experiencias que yo, y por lo tanto, menos oportunidades de experimentar diferentes sentimientos y reacciones tanto tuyas como de los demás, no te conoces bien a ti misma en ese aspecto. Pienso que debes tener más vivencias antes de decidirte por alguien concreto con quien pasar toda tu vida.
-Es lo que estaba intentando hacer con Sirius.
-No me refería sólo a ese tipo de vivencias, Lily, sino a experiencias vitales en general, que te abras a que te pasen muchas cosas. Pero ya que has sacado el tema, ahí lo tienes, en cuanto te enamoraste de él dejaste de amarme a mí, aprendiste algo de ti misma que no sabías, que no puedes amar a varios hombres al mismo tiempo. ¿Cambió tu Patronus?
-No lo probé.
-Mal hecho. ¿Te miraste en Oesed?
-Tampoco.
-Lo mismo. Los brujos tenemos muchas guías y no las aprovechas, Lily.
-Confío en lo que siento.
-¿Y nunca te sientes confusa?
-Claro que sí, muy a menudo.
-Pues para eso están las guías que nos ayudan a salir de la confusión, nos indican el camino a seguir. ¿No me viste probar todos mis Patronus hace apenas una semana?
-Desde luego.
-Pues lo tenías muy fácil para tener material para reflexionar durante el verano, ahora no vas a tener oportunidad de hacerlo durante dos meses.
-Estoy segura de que mi Patronus no ha cambiado, con Sirius no llegué a tener ningún recuerdo tan feliz como el último contigo.
-No todos los recuerdos felices son sexuales, los que tengo con Hipólita no lo son en absoluto.
-Ya sé que no, Sev, pero lo que te digo, ni con Sirius ni con nadie, ni en ninguna situación. Mi recuerdo más feliz es el del Vínculo que hicimos como Pareja.
-Bueno, pues si al menos tienes eso claro me alegro por ti. A mí, la última vez que lo probé, que fue el domingo después de llevarme el disgusto contigo, me salió.
-Vaya… ¿Y el de Lauren?
-No voy a contártelo, tengo derecho a reservarme para mí el resto de mis relaciones ahora que he decidido no tener nada más contigo por el momento. Te llega con la información que te doy sobre lo que siento por ti. Y yo sí que puedo asegurarte con total certeza que el amor que siento por ti no está basado en absoluto en la atracción física, porque ahora mismo he perdido por completo ese sentimiento hacia ti, lo que despiertas en mí es añoranza y lo que sentí por ti durante tantos años, un sentimiento muy inocente.
-Vaya…
-¿Puedo hacerte una pregunta muy personal delante de Jack?
-Hazla.
-¿Cuándo te pusiste caliente conmigo por primera vez?
-Bajo el haya, la mañana de la salida a Hogsmeade que después fuimos al Bosque.
-Te lo noté. Yo no me puse caliente contigo hasta más de un mes después.
-¿Cuándo?
-Cuando tuvimos la pelea gorda.
-También te lo noté. ¿Nunca antes? – extrañada.
-Nunca, Lily. Ya te digo que mi amor por ti no está basado en la atracción física en absoluto, sino en tu persona, en tu interior, en cómo eres por ti misma. Aunque fueras fea te amaría igual. ¿Puedes decir eso mismo de mí?
-No lo sé. Puedo decirte que nunca te había visto guapo ni me había fijado en lo atractivo que eres hasta el viaje en Expreso de septiembre, cuando ya llevaba un mes enamorada de ti.
-Vaya… está bien saberlo.
-Siempre he pensado que la atracción física que siento por ti nació del amor y no al contrario, si no, me hubiera fijado en ese aspecto de ti mucho antes. Estaba continuamente contigo, Sev.
-Cierto.
-Y hasta ahora, en mi vida, sólo me habéis gustado dos chicos, tú y Sirius, con los dos tuve una relación cercana durante muchos años y ninguno me atrajisteis primero por vuestro físico, lo sabes muy bien. Así que en eso soy como tú. Y lo mismo si se hubiera cumplido la premonición de Remus en la que me veía con Potter. Quizá sí, habría acabado como pareja suya, pero lo habría hecho sólo después de que hubiera madurado y cambiado como persona. Sabes que lleva tras de mí cinco años y nunca, nunca, le he hecho caso, y eso que Potter tiene todo lo que se le requiere a un buen partido.
-Cierto.
-Incluso justo ante ti tienes un buen ejemplo, Jack es guapo y atractivo a un tiempo y también lo tiene todo, buen apellido, dinero, y me encanta su personalidad. Pero nunca lo he visto, ahora ya puedo decírtelo sin tapujos, más que como un hermano por la relación de parentesco que habríamos tenido con los años de haber seguido juntos, Sev.
-Claro...
-Así que sí, gracias por subir a verme y hacerme reflexionar sobre mí misma y mis relaciones. Me resulta mucho más fácil hacerlo con alguien que sola, y más todavía contigo, con quien siempre he tenido absoluta confianza y me he mostrado tal como soy sin reserva alguna.
-Desde luego que sí, cosa que yo no puedo decir.
-Ojalá lo hubieras hecho también tú. Si me hubiera dado cuenta mucho antes de que me querías de esa manera, como algo más que una amiga, estoy segura de que yo también lo habría hecho, Sev.
-Cierto, eso no es la primera vez que me lo dices.
-Y por la misma regla de tres, si nunca me hubieras demostrado tu amor intentando besarme, nos habríamos perdido ese aspecto de nuestra relación para siempre, y no habría aprendido todo lo que sé de mí misma en ese aspecto y en otros muchos gracias a ti. Así que siempre consideraré aquella tarde de finales de curso de cuarto año como un punto de inflexión en mi vida, quizá el más importante de ellos, cambiara o no premoniciones.
-Vaya…
-Por eso te digo desde ya, si eres capaz de soportarlo, que por muchas vueltas que dé mi vida siempre te amaré, pues dudo mucho que encuentre una persona más determinante en mi vida de lo que lo has sido tú incluso aunque llegara a ser mi pareja permanente y el padre de mis hijos. Nunca llegaría a cambiarme la vida como me la has cambiado tú desde que tenía nueve años, y siempre a mejor.
