Sentada tranquilamente en una antena ubicada en la cima de un edificio cercano al área comercial de Nekomi, la versión en miniatura de Urd observaba atentamente los eventos que se desarrollaban debajo de ella. Su misión original era encontrar a Lind y regresar con ella al templo, pero la situación había tomado un giro muy interesante ya que los padres de Keiichi se las habían arreglado para encontrarse con la Valkyria.

Por otro lado, Keima Morisato no se estaba divirtiendo tanto. La mirada de desaprobación en la cara de su esposa era toda la evidencia que necesitaba para darse cuenta de los problemas en los que se había metido. Ella tenía razón, ya que él se había gastado la mayor parte de su dinero en alguna compra relacionada con su negocio, mientras que la intención original era comprar algo para el cumpleaños de su hijo. "Lo siento. Me entusiasmé y gasté demasiado en el jarrón..."

"Bueno, es un poco tarde para eso, ¿no es así, Keima-kun?" preguntó su esposa "Debo admitir que es bastante sorprendente ver que Keiichi tenga amigos artistas, él nunca estuvo interesado en el arte de Keima-kun. ¿O tiene que ver con el hecho de que tú eres amiga de Belldandy?"

"¿Cómo lo sabes?" preguntó una desconcertada Lind, ya que la mujer se había unido a ellos recientemente y no podía haber oído que conocía a Keiichi por su conversación con su padre.

"En realidad, son las marcas en tu cara. Todas las chicas que viven con él también las tienen" dijo Takano.

"Oh..." Sus signos eran algo muy natural para ella, pero por otro lado, los mortales no estaban familiarizados con ellas. Estos últimos tenían algunas técnicas para crear marcas con pintura bajo su piel, pero eran muy diferentes en naturaleza y propósito comparados con los que tenían los primeros, Ella podía hacerlas invisibles para los mortales, aunque ya era un poco tarde para eso, ya que de todas formas ya las habían visto. "Es cierto que soy amiga de la esposa de Keiichi-kun, pero también considero a Keiichi-kun como un muy querido amigo."

Por encima de ellos Urd hizo un gesto de decepción al darse cuenta del error de la Valkyria. En su intento de dar una respuesta útil, había revelado accidentalmente esa información. Tal vez había sido una mala idea dejarla manejar esto por su cuenta, ya que era una persona muy honesta que no intentaría engañar a nadie, especialmente en una situación crítica como esta.

La pareja miró fijamente a la diosa de pelo azul durante mucho tiempo mientras intentaban procesar ese último trozo de información. Era muy posible que la mujer de aspecto extranjero confundiera la palabra "novia" con "esposa", pero ella hablaba japonés con mucha fluidez, como Belldandy y sus hermanas. Eso sólo dejaba la posibilidad de que ella quisiera decir exactamente lo que dijo.

"¿Se casaron?" preguntó Takano, ya que ella todavía estaba tratando de recuperarse de la noticia. "¿Cuándo ocurrió eso?"

Fue exactamente en ese momento que la diosa se dio cuenta de su error. 'Oh no...' pensó la Valkyria intentando encontrar una manera de deshacer el daño.

Urd se rasco la parte de atrás de la cabeza mientras intentaba averiguar qué hacer también. Tal vez si no se hubiera tomado esto tan a la ligera, podría haber evitado que la Valkyria hablara de más, aunque era demasiado tarde para esa idea. Si Keiichi se enteraba de esto, el pobre chico iba a terminar en el hospital por todo el estrés, era posible que la situación exigiera una de sus píldoras hacer olvidar lo sucedido, pero podría ser pronto para tomar una acción tan drástica. La mejor opción era seguir observando y saber adónde iban las cosas, si lo peor llegara a ocurrir, entonces sería necesaria alguna intervención divina.

Lind todavía estaba luchando por encontrar algo que la sacara de su actual situación. Tal vez contarles parte de la verdad iba a ser mejor. "La verdad es que se casaron ayer"

"¿En serio? No habíamos recibido ninguna invitación. Nadie nos dijo nada tampoco... Hm... ¿Acaso fue una boda privada?" preguntó Takano, mientras intentaba obtener más información de Lind.

"Bueno... Sí, supongo que podría llamarse así, pero..."

"¡Ajá! ¡Lo sabía!" exclamó la mujer, ya que se había acercado un paso más a la verdad. "Debe haberse quedado sin dinero, ¿no? ¿Pero por qué no nos llamó en ese caso?"

"¡¿Eh?!" era lo único que la diosa podía decir. ¿Cómo, en nombre de Asgard, se le ocurrió eso? Los humanos a veces son tan extraños...

Fue Keima quien ofreció una respuesta a su esposa. "Keiichi siempre había querido ser autosuficiente, así que es natural que eligiera este curso de acción, después de todo es mi hijo."

"Um... perdón..." empezó Lind, que sintió la necesidad de corregir este malentendido antes de que se saliera de control, sin embargo, recordó las palabras que Peorth le había dicho el día de ayer, cuando Hild había dicho que había sido Hagall quien dañó la casa de Keiichi.

"Lind, sólo sigue la corriente..."

Al encontrar que este era el mejor curso de acción por el momento, se detuvo de corregir a los padres de Keiichi. En su lugar, decidió que volver era su nueva prioridad. "Disculpen, pero llevo mucho tiempo en las compras y ya deben estar esperando mi regreso. Pero antes de irme, ¿puedo preguntarles una cosa?"

Mirándose por un momento, los dos mortales se preguntaron qué quería saber la mujer de pelo azul. Finalmente, Takano decidió averiguarlo. "Claro, ¿qué pasa?"

"No parecen muy sorprendidos de que Keiichi-kun se haya casado. Esperaba que hubieran tenido otra reacción ante la noticia."

"Bueno... Para ser honesto, ya sabíamos que quería casarse con Belldandy," dijo Takano. "Durante nuestra última visita, era obvio que la amaba mucho, así que era sólo cuestión de tiempo antes de que ocurriera."

"Eso es cierto", añadió Keima mientras asentía lentamente con la cabeza. "Realmente mostró mucha determinación en la carrera que tuvimos en ese entonces, así que estábamos seguros de que esto no era un simple noviazgo. Realmente quería que ella se quedara con él toda su vida."

"En realidad, él quería que ella se quedara con él para siempre..." pensó la Valkyria. Pero eso era algo completamente diferente de lo que la pareja mortal tenía en mente. "Ya veo... Bueno, tengo que irme ahora..."

"Espera un segundo", dijo Takano. "Gracias a Keima-kun, ya no tenemos dinero para comprar un regalo, así que ¿por qué no vamos todos juntos a la casa de Keiichi?"

Pensando en ello por un momento, Lind no encontró ninguna razón para rechazar la oferta de la mujer. "Muy bien. La motocicleta está a una cuadra, entonces podremos ir al templo."

Este extraño trío, más la mini-Urd que los vigilaba desde el cielo, se dirigieron hacia el lugar donde estaba aparcada la BMW de Keiichi.


Ithavoll, Asgard.

En las afueras de la capital de Asgard se encontraban las llanuras de Ithavoll, el mismo lugar donde los antiguos dioses celebraban sus reuniones. Hoy en día, un enorme complejo se levanta para proporcionar las instalaciones y oficinas necesarias para el Alto Consejo de los Dioses. Este último consistía en doce miembros que representaban a los dioses, sin contar al propio Daitenkaicho. Las diosas, por su parte, se reunían en Vingolf, una sala situada en la parte principal de la ciudad donde se reunía el Alto Consejo de las Diosas bajo la supervisión de su Director Representante, que también era el segundo de mayor rango celestial en Asgard.

Técnicamente hablando, se suponía que el Daitenkaicho controlaba los dos órganos administrativos, pero por razones prácticas, sólo tenía uno de esos dos bajo su control directo. Basándose en el género del líder de Asgard, se le nombraba en el consejo apropiado y alguien más tenía que supervisar al otro. Debido a que la gran mayoría de los Daitenkaicho eran dioses, el segundo al mando era naturalmente una diosa para adaptarse a las necesidades de este sistema de gobierno. En la mayoría de los casos el cónyuge del líder se las arreglaba para ocupar ese puesto, aunque no era una regla como tal. Cuando Tyr, el actual Daitenkaicho, tenía intenciones de desposar a un miembro del clan de los demonios, algunos bromearon en secreto que Vingolf iba a cambiar para parecerse a Niflheim para satisfacer los caprichos de ella.

Nadie sabía realmente por qué el gobierno celestial estaba organizado de esa manera y casi seguro que no había nadie vivo que supiera la razón, esta tradición pasó de generación en generación y se convirtió en parte de la historia y tradición de Asgard. La mayoría de esos primeros dioses ya no existían, ya que la constante lucha con los demonios había cobrado muchas vidas en ambos bandos. Aunque eran algo inconvenientes, a los dioses les gustaba seguir las viejas costumbres y eran muy reacios a cambiarlas, debido a ello, había dos oficinas idénticas disponibles para el Daitenkaicho, la primera asignada al que portara ese título y la otra para su segundo al mando. La única diferencia era su ubicación basado en el género del nuevo gobernante.

Tyr se encontraba en la misma oficina en la que su padre y su predecesor habían estado. Odín tuvo uno de los periodos como Daitenkaicho más largos, más que cualquier otro dios en la historia. Pero Tyr encontraba poco consuelo en este lugar, a pesar de lo mucho que el pasaba en esa oficina, uno de los mayores problemas fue que debido a las largas jornadas laborales prácticamente termino viviendo en esa oficina. Los dioses tenían estándares muy altos para su líder, así que su trabajo tenía que ser perfecto en todos los aspectos, algo que simplemente significaba mucho esfuerzo para mantener esas expectativas. Lo que había comenzado como unas pocas noches de aburrido papeleo se había convertido en un estilo de vida. Tomar un descanso era muy difícil y lo mejor que podía hacer era dirigirse a la ventana para mirar el mundo exterior con sus propios ojos, en lugar de depender de las diversas cámaras a las que podía acceder a través de su terminal.

Lo mismo ocurría con su esposa, Ansuz, que también lo estaba pasando mal como Directora Representante del Consejo de Diosas. Ella vivía en una oficina prácticamente idéntica en Vingolf y estaba igual de ocupada. Aunque existía el Consejo Menor que regulaba las necesidades de la capital, los otros dos órganos administrativos tenían que supervisar todas las actividades celestiales no sólo en Asgard sino también en el resto de los reinos bajo su control. Esas tareas requerían una atención constante que se tradujo en muy pocas interacciones entre ellos. De hecho, ambas deidades dependieron de Baldr para criar a sus hijas, ya que rara vez visitaban su propia casa.

El dios de la luz y el más joven de los cuatro hermanos, estaba más que feliz de criar a las Nornas ya que él no tenía hijos propios. Incluso fue el que recibió a Urd cuando Hild la llevó a Asgard, presentando a la nerviosa diosa a una ansiosa Belldandy que la esperaba. Baldr era considerado un modelo a seguir entre los dioses y la decisión de criar a Belldandy fue buena, aunque se negó a educar a Urd y en su lugar dejó esa tarea al mayor de sus hermanos, Thor. Había declarado repetidamente que no tenía problemas con la chica y que era sólo una cuestión de personalidades conflictivas.

A diferencia de Belldandy, Urd tenía el mismo temperamento que Thor, además el dios del trueno ya tenía una hija de la edad de Urd, lo que nunca le dijo a Urd fue que tratar de criarla como a su hermana menor no funcionaría ya que era una híbrida y que usar el mismo enfoque que con cualquier otra diosa suprimiría su lado demoníaco, a diferencia de él, que sólo era un sanador en las Alas de combate, Thor tenía mucha más experiencia con los demonios. Sin embargo, estos hechos se mantuvieron en secreto para la joven Urd, ya que sólo harían más difícil su temprana vida en Asgard.

Separar a las dos hermanas también habría sido una mala decisión, por lo que ambas permanecieron juntas y Urd sólo visitaba a Thor para sus lecciones y pasó el resto de su tiempo libre con Belldandy e incluso con Baldr, que vigilaba a las jóvenes diosas.

A pesar de la situación con el entrenamiento de Urd, Thor no había hablado con su hermano menor durante bastante tiempo más que para asuntos oficiales, pero nada más allá de eso. El dios del trueno era un poco anticuado en ciertos aspectos y valoraba la familia y las tradiciones más que cualquier otra ley en Asgard, ya que era una cuestión de honor para él. Cuando Tyr fue obligado a separarse de Hild, Thor se enfureció porque su hermano simplemente lo aceptó, lo llamó cobarde sin carácter y nunca le habló desde ese momento, al menos por asuntos personales.

Tal vez esa fue una de las razones por las que Thor no estaba interesado en la posición del Daitenkaicho, valoraba demasiado a su propia familia como para aceptar un trabajo que consumiera todo su tiempo personal, al menos Thor no había mostrado la misma actitud hacia los otros miembros de su familia e incluso en muchas ocasiones mimaba a las tres diosas, aun así, se negó a reconocer a Ansuz como su cuñada basándose en que Tyr aún no se había separado adecuadamente de Hild e incluso llegó a llamar a esta última "hermana", un hecho que enervo enormemente a la segundo al mando de Asgard. A pesar de eso, el nunca intentó corregirlo, ya que el dios del trueno no era conocido por su paciencia y no hacía falta mucho para molestarle, con resultados más que previsibles.

Tyr, sin embargo, tenía problemas más importantes con los que lidiar en ese momento como para preocuparse por su hermano mayor. Dando la espalda a la ventana de la oficina, el Daitenkaicho decidió volver a su trabajo. La rebelión de Niflheim había generado un mes de papeleo en menos de un día. Rascándose la cabeza, ni siquiera sabía por dónde empezar, ya que el número de informes que tenía que leer era simplemente absurdo, al menos no tenía que lidiar con los informes de Peorth y Lind, ya que les dio unas cortas vacaciones, pero eso no cambiaba nada, sin embargo, apaciguaría a los que se quejaban constantemente de que el consejo nunca recompensaba realmente a nadie de los que hacían el trabajo duro, de hecho, esas dos diosas parecían muy felices, ya que tenían la oportunidad de quedarse con sus hijas por un tiempo.

El repentino ruido de la puerta le hizo girar, era el dios que estaba esperando, usando su poder para empujar la mayoría de los papeles a los lados de su escritorio en pilas bien organizadas, decidió que era hora de tratar este asunto de una vez por todas "Adelante."

Al abrirse las puertas dobles, entró un dios de pelo rubio que llevaba una larga cola de caballo. Echando un vistazo a la oficina con sus ojos verdes, finalmente se dirigió al dios de pelo oscuro que todavía estaba esperando que se acercara. "Hola, Onii-sama".

"Hola, Baldr. ¿Has traído el artículo que he pedido?" preguntó el Daitenkaicho mientras miraba a su hermano menor.

"Sí, acabo de recibirlo de la Institución de Investigación Mágica. Aquí, está dentro de la caja, aunque no me dijeron cuál es su propósito, dijo el dios de la luz.

Tomando la caja en sus propias manos, Tyr rápidamente se dio la vuelta para inspeccionar el contenido. Dentro había un brazalete de apariencia sencilla con una sola piedra preciosa, así como una nota con lo que probablemente eran las instrucciones de sus creadores. Revisando ambos por unos minutos, asintió con la cabeza al descubrir que el artículo estaba construido según sus especificaciones. Sin embargo, cuando estaba a punto de volver a su hermano, se dio cuenta de que Baldr estaba jugando con una segunda caja. "¿Hm? ¿Qué es eso que tienes ahí?"

"Oh, ¿esto?" preguntó Baldr al abrir la caja. "¡Es un regalo! Tengo un bonito prendedor para ti".

"¡¿Eh?!" exclamó el asustado Daitenkaicho. "Realmente... de todos... Eres la última persona de la familia en la que pensaría que me haría una broma, tu pelo es tan largo como el mío, así que no eres quien para hablar. Además, no uso prendedores... ¿Entiendes? ¿Quién te pidió que hicieras esto? ¿Loki?"

El dios de la luz pareció desconcertado por un momento, hasta que se dio cuenta de que su hermano lo había malinterpretado. "Um... En realidad, no es para ti. Sólo pensé que habría sido bueno comprar un regalo para mi hermanastra, ya que se acerca su aniversario y conociéndote, es poco probable que lo recordaras."

"¿De qué hablas, Baldr? Por supuesto que llevo la cuenta de estos asuntos. Incluso lo tengo marcado en mi calendario, así que no podría olvidarlo". Se acercó a su escritorio y tomo el artículo, pero en el proceso decidió revisarlo también. De repente, el gobernante supremo de Asgard empezó a perder su color mientras miraba la fecha marcada con un círculo, que estaba peligrosamente cerca y sin embargo él no había hecho ningún tipo de preparativo. "Ahora que lo pienso, este prendedor es muy bonito. ¿En serio me lo puedo quedar?"

"Por supuesto, Onii-sama."

"Gracias", dijo Tyr mientras colocaba ambas cajas en su escritorio y usaba sus poderes para envolverlas como regalos apropiados. Sin embargo, notó la mirada en el rostro de su hermano que indicaba claramente que el joven dios estaba esperando algo. "¿Hay algo más que pueda hacer por ti Baldr?"

"Bueno, estaba pensando en ir yo a entregarle el regalo a mi sobrina" Respondió el dios rubio.

"En realidad, iba a enviar una Valkyria..." empezó a decir el gobernante de Asgard.

"Pero, Onii-sama, tanto Thor como Loki ya están en Midgard. ¿Por qué no puedo ir y felicitar a mi propia estudiante también?" preguntó Baldr. Estaba seguro de que sus otros dos hermanos ya habían ido a Midgard a reunirse con los recién casados y sin embargo, ¿En serio dejaría que una Valkyria llegara allí en su lugar? ¿Después de que prácticamente el crio a Belldandy? No puede ser...

"¡Espera! ¡¿Qué has dicho?!" gritó Tyr, poniéndose pálido una vez más.

"¿Que quería felicitar a mi alumna?", preguntó Baldr mientras inclinaba ligeramente la cabeza.

"¡No! ¡Antes de eso!"

"¡Oh! Que Nuestros hermanos ya están en Midgard", dijo el dios de la luz.

"¿Tienes idea de lo que eso significa? ¡Cada vez que esos dos se dirigen allí, causan mucho alboroto! Y ¡¿Me dices que esos dos ya están allí?!" Agarrando uno de los dos regalos envueltos, Tyr le arrojó el artículo a su hermano menor y comenzó a empujarlo hacia la puerta. "Toma. ¡Diviértete! Tómate unos días libres, yo invito. Sólo asegúrate de que no hagan nada esta vez. ¡Ya tengo suficiente trabajo! Envía a mis hijas mis saludos. Adiós, cuídate, etc..."

El abrumado dios miró la puerta detrás de él mientras se cerraba, dejándolo solo y ligeramente confundido en el vasto salón. Tyr estaba tranquilo y serio la mayor parte del tiempo, pero empezaba a actuar de forma rara e infantil cuando estaba bajo mucho estrés. Bueno, él tenía un regalo que entregar y estaba ansioso de ver a sus sobrinas nuevamente. Aunque las tres eran a menudo problemáticas, en realidad el las extrañaba ya que las tres se fueron a Midgard y con una sonrisa, se dirigió hacia la tierra.


Keiichi y Megumi ya habían terminado su quinta vuelta alrededor del área cuando el joven mecánico reconoció de repente su preciada motocicleta entre los vehículos estacionados. "¡Mira, Megumi! ¡Está ahí!"

"¡¿En serio?! Podría jurar que ya habíamos pasado por este lugar antes. Bueno, al menos encontramos tu motocicleta." Estacionando su KSR justo delante de la BMW de Keiichi, dejó escapar un suspiro de alivio. Qué situación tan loca fue esta... Pero a su vez ella extrañaba la emoción de esos incidentes locos que ocurrían alrededor de su hermano. Desde que Keiichi se "graduó" del NIT, aunque técnicamente aun no era un graduado debido a un error con un crédito faltante de su segundo idioma extranjero, las cosas eran bastante aburridas para Megumi, considerando que su hermano casi no se presentaba en la universidad. Sus amigos del Club también eran mucho más dóciles, ya que Tamiya y Otaki también se habían graduado y, aunque la reputación del club era todavía cuestionable, rara vez se involucraban en las mismas locuras que solían hacer.

La vida empezaba a ser aburrida para la joven Morisato. En un año o dos ella iba a graduarse también y realmente ella no tenía ni idea de qué hacer a partir de ese momento. Keiichi se las arregló para conseguir un puesto en la tienda de Chihiro y aunque no era el más glamuroso de los trabajos, era algo. No sabía si podría trabajar en esa tienda también, dado que el fundador del Club de Automovilismo no tenía el presupuesto para montar un gran negocio. La tienda en cuestión estaba alojada dentro de un contenedor de envío modificado para satisfacer sus necesidades. Era dudoso que hubiera espacio para un empleado extra allí. Pero por otro lado, habría sido muy agradable estar cerca de Kei-chan y Bell-chan de nuevo.

La inspección de la moto de Keiichi confirmó que nada estaba fuera de lugar o roto, ahora todo lo que necesitaba era encontrar a Lind y volver al templo, con la esperanza de que Belldandy preparara algo para la llegada de sus padres. Al menos de esa forma, probablemente se tomarían la noticia un poco mejor y no lo repudiarían por no invitarlos a su boda.

"Um... Kei-chan. ¿Esa tal Lind tiene el pelo azul?" preguntó Megumi cuando de repente notó que alguien se acercaba a ellos en la distancia.

"Sí..." dijo un desconcertado Keiichi. "Pensé que no la habías conocido, Megumi."

"No, no la conozco Kei-chan pero…", dijo su hermana mientras señalaba hacia la Valkyria. "Estoy segura que ella debe ser la que está caminando junto a Keima y Takano por allí."

Keiichi sentía que a veces el universo hacía su mejor esfuerzo para ponerlo en las situaciones más extrañas posibles. Esto empezaba a parecerse a uno de esos casos, con su mala suerte golpeando una vez más, después de todo, ¿qué posibilidades tenía la Valkyria de encontrarse con sus padres antes de tener la oportunidad de hablar con ellos? Girando la cabeza lentamente hacia la dirección indicada, se dio cuenta de que su hermana tenía razón.

"¿Kei-chan? ¿Estás bien? De repente te pusiste pálido..." Agitando una mano frente a la cara de su hermano, se dio cuenta de que no respondía en absoluto, entonces decidió golpearlo en la parte posterior de su cabeza, trató de llamar su atención. "¡Despierta! Este no es el momento para pasmarte de esa manera."

"Ow... ¡Tienes razón, pero no había necesidad de golpearme así, Megumi!" se quejó Keiichi mientras se frotaba la cabeza.

Cuando Lind se acercó a la motocicleta, notó que Keiichi ya la estaba esperando. ¿"Keiichi-kun"? ¿Ya se ha ido tu visitante? Por cierto, me encontré con..."

"Sí, al menos eso es lo que me dijo Belldandy cuando llamé antes", dijo Keiichi mientras miraba cansado a sus padres. "Y puedo verlos muy bien, Lind..."

Antes de que nadie pudiera decir nada, una explosión ensordecedora sacudió el suelo e incluso rompió algunas ventanas en la distancia. Fue más que suficiente para que todos miraran en dirección a su fuente, la cresta de la montaña Nekomi.

"Definitivamente eso fue hecho por un celestial", pensó Lind. Ignorando a los otros mortales, las Valkyria se centró en Keiichi. "Keiichi-kun, lo mejor sería que yo volviera lo antes posible. Necesito comprobar lo sucedido."

Mientras el resto de sus parientes miraban en la dirección general de la explosión, al igual que algunos de los otros peatones, Keiichi se acercó un poco más a la diosa con la esperanza de evitar ser escuchado. Bajando la voz todo lo que pudo, susurró la primera pregunta que se le ocurrió. "¿Crees que sea un demonio?"

Vigilando al resto, la Valkiria sacudió la cabeza. "Dioses", le susurró.

"Lo que faltaba…" susurro Keiichi. Recapitulando los acontecimientos que pasaron en menos de 24 horas: Una rebelión demoníaca, pasar la prueba del Portal del Juicio, su boda, la fiesta, Sayoko, Lind, su familia... ¿Cuándo iba a ser capaz de descansar un poco? Los últimos dos días habían sido tan frenéticos que ni siquiera pudo celebrar su cumpleaños, no es que fuera realmente importante ya, solo quería pasar por fin algo de tiempo con su... esposa. Es curioso... Todavía le era difícil de creer que estuviera casado.

"Kei-chan", dijo su hermana, sacándolo de sus pensamientos. "¿Acaso eso no fue en la dirección del templo?"

"No... probablemente no sea nada..." mintió como una forma de evitar cualquier tema que pueda involucrar a los inmortales frente a su familia. "Tal vez fue sólo un trueno."

La joven Morisato levantó una ceja incrédula. "¿En serio? ¿Un trueno? No hay ni una sola nube, así que ¿de dónde vendría?"

'¿Urd? Tal vez...' Se le hizo divertido pensar en las muchas posibilidades para este tipo de situaciones. Era natural que la mayoría de los demás mortales no tuvieran ni idea de ninguno de esos asuntos. "No creo que sea algo serio."

"¿Tú crees? ¿Recuerdas el incidente en el que el centro de convenciones de Makuhari quedó completamente destrozado?" preguntó Megumi. "Me pregunto que habrá pasado ese día…"

"Esa era Urd siendo poseída por el Amo del Terror..." pensó Keiichi mientras trataba de suprimir un suspiro.

Viendo que su hermano no iba a hacer nada, Megumi se puso el casco y encendió el motor de su KSR. "Bueno, quédate aquí si quieres, Kei-chan. Voy a ver si todo está bien en el templo."

Sus padres también compartieron una mirada, antes de que se volvieran a marchar. "Vamos a ir tras Megumi-chan también.", dijo su madre.

"¿Eh? ¿Vas a ir allí?" preguntó el mecánico sorprendido.

"Bueno... Planeábamos visitarlo de todas formas", dijo Takano. "Además queremos ver cómo se encuentra tu esposa."

"Nos vemos en el templo, Keiichi", añadió su padre.

Tan pronto como se perdieron de vista, Lind le entregó a Keiichi las bolsas de la compra. "Keiichi-kun, por favor llévalas a casa, mientras tanto, me adelantare para ver qué está pasando."

Antes de que tuviera la oportunidad de decir algo, se quedó solo con las bolsas mientras la Valkyria presionaba su mano en el parabrisas de un coche aparcado cerca y desapareció en un instante. Viendo que no tenía otra opción, se subió a su BMW y partió hacia el templo también.

Por encima de él, la versión en miniatura de Urd decidió que su misión había fallado técnicamente, pero se estaba divirtiendo demasiado, ya que las cosas estaban a punto de ponerse realmente interesantes. Con eso, ella también se dirigió al templo.


En el Templo Tariki Hongan, una nube de humo espeso se estaba disipando después de la feroz explosión que tuvo lugar hace unos momentos. En medio de los restos del campanario, dos figuras se desempolvaban mientras inspeccionaban los daños a su alrededor. Aparentemente parecía haber una estructura debajo del punto de destino de su traslado, que fue volada en el momento en que aterrizaron. Especialmente gracias al gran impulso que uno de ellos ganó al descender del cielo donde la Puerta se había abierto.

"Sabes, Thor..." dijo Loki mientras observaba a su hermano mayor. "La guerra ha terminado".

"¡¿Eh?! Y cómo es eso relevante para esta situación" El dios del trueno sabía que tratar de entender la mente del embaucador era una causa perdida, pero aun así le molestaba cuando le decía ese tipo de cosas. "¿De qué estás hablando?"

"Se supone que debemos conocer a nuestras sobrinas y a nuestro nuevo sobrino, no asediar un campo de batalla", respondió Loki. No era inusual que las Alas de Combate usaran a veces tales entradas dinámicas como una forma de proporcionar cobertura, así como un método para interrumpir una posible emboscada. Usarlo en una situación como esta era completamente inútil y peligroso, ya que este chico Morisato era un mortal y posiblemente estaba cerca.

"¡Oye! Me contuve bastante, sabes. Si no lo hubiera hecho, entonces este pueblo habría sido..." Thor comenzó a decir pero entonces noto la mirada escéptica de su compañero. "¿Por qué me miras así?"

"Sabes... Ahora que lo pienso, definitivamente Hild se intentó casar con el dios equivocado", dijo Loki mientras se rascaba la barbilla, perdido en sus pensamientos. "De hecho, habrían hecho una gran pareja".

Sintiendo que el embaucador estaba tratando de molestarlo o simplemente siendo tonto como usualmente lo era, Thor se quedó en silencio y comenzó a caminar hacia la casa frente a él. Justo cuando estaba a punto de llegar a la puerta, sintió que una pequeña cantidad de magia era invocada detrás de él. Aparentemente Loki había decidido arreglar el daño que ellos... o más bien el dios del trueno había causado. Era un espectáculo bastante interesante ya que el otro dios era todo menos responsable, después de todo Thor no iba a dejarlo así, sólo quería saludar antes de limpiar el desastre. ¿Acaso golpeó accidentalmente la cabeza del embaucador? o tal vez su hermano sólo intentaba dar una buena primera impresión. Como sea... ya era hora de que el arreglase algo en vez de causar desastres, podría convertirse en un buen hábito.

Antes de que pudiera tocar el timbre, alguien ya había salido a recibirlo "¡Tío Thor! ¡Qué sorpresa! ¿Por qué no nos llamaste antes para que preparáramos algo?" dijo Urd mientras se acercaba al alto dios con una sonrisa pero Thor la conocía mejor que su propio padre. "Urd-chan, ¿Sabías que eres una mal mentirosa? No hace falta ser un genio para darse cuenta de que no me quieres aquí, ¿Puedo saber la razón?"

Dejando escapar un suspiro, la diosa del pasado puso sus pies en el suelo y cruzo los brazos. "Lo que no pasa es la verdadera cuestión, los padres de Keiichi ya están en Nekomi, tenerlos a los dos aquí podría ser demasiado para el pobre chico."

"Sí, lo sé..." dijo Thor encogiéndose de hombros. "Pero ya sabes cómo soy y como estaba en el vecindario, aproveché la oportunidad para pasar por aquí también. Si volviera a Asgard, quién sabe cuándo me permitirían visitarlos".

Urd sabía que su tío tenía razón y para ser honesta lo echaba de menos a él y a sus tontas payasadas, pero había que priorizar algunas cosas, Keiichi volvería a casa con las bolsas de las compras según su versión en miniatura que acababa de regresar, pero lo más probable es que sus padres llegaran antes que él. Belldandy estaba haciendo más té para tener algo para ellos.

"¡Tío! Bienvenido a nuestra casa", dijo Belldandy, que acababa de llegar para saber quién estaba en la puerta. Mientras la diosa del presente ofrecía una pequeña reverencia, miró a su alrededor con una expresión de perplejidad. "¿No estaba el tío Loki contigo también?"

"Está allí", dijo Thor mientras señalaba detrás de él, pero de repente se dio cuenta de que no había nadie al lado del campanario. Girando a su derecha, vio al embaucador junto al templo principal. Aunque algunos pudieron haber asumido que se había confundido con los dos edificios, el dios del trueno lo conocía perfectamente. Acercándose a la corta valla de madera que separaba el templo principal de la casa, vio a Loki inspeccionando las ofrendas. "¡Oye! ¡¿Cuántas veces te he dicho que dejes el dinero de las ofrendas en paz?!"

"Pero... ¿no somos dioses? Seguramente no está mal si sólo recogemos el..."

"¡Sólo ven aquí!" gritó Thor, que no tenía intención de pasar por la misma vieja discusión con su hermano adoptivo. No era la primera vez que pasaba que cuando se encontraban en los templos Loki quería adueñarse del dinero de las ofrendas usando esa excusa. Para ser honesto, estaba seguro de que el embaucador ni siquiera necesitaba el dinero, pero mayormente lo hacía para molestarlo.

"¿Pero puedo quedarme con las baterías?" preguntó Loki. "Hay un par de ellas entre las ofrendas".

"¡¿Eh?!" ¿Qué clase de persona dejaría baterías como ofrenda?" Estos locos mortales, pensó el dios pelirrojo.

Loki estaba a punto de decir algo, antes de que notara que algo o más bien alguien se acercaban a su ubicación a alta velocidad. Eones de experiencia y reflejos bien ejercitados para evitar lo que los demás trataban de lanzarle, le dieron la forma de evitar a un pie que apuntaba a su cara. El dueño de dicha parte del cuerpo se estrelló contra el suelo con suficiente fuerza para derribar el templo principal. Aún peor, era un individuo muy familiar y extremadamente peligroso. "Lind-san, qué amable de tu parte venir a visitarnos. Supongo que todo va bien."

"Corta la charla, Loki. ¿Qué has hecho esta vez?" preguntó la diosa furiosa que tenía la desgracia de conocer muy bien al embaucador. En realidad, la mayoría de las Valkyrias lo conocían por sus bromas, causando que lo persiguieran varias veces, sucedía tan a menudo que algunos incluso pensaron en incluirlo en los ejercicios de entrenamiento ya que Loki era bueno haciendo que los otros dioses y diosas lo persiguieran, Incluso había un rumor entre ellos que decía que quien lo lograra atrapar obtendría un ascenso hasta los más altos rangos del Valhala.

¿"Yo"? Nada en absoluto... al menos aún no..." dijo el dios mientras miraba la estructura rota a su lado, de todas las Valkyrias, ¿por qué ella? Ella era la persona más difícil de tratar, pero también la mejor para hacerle bromas.

"Entonces, ¿qué fue esa explosión de antes?" preguntó Lind, que no creía nada de lo que había dicho el alborotador. Agarrando la parte delantera de sus ropas, ella lo levantó ligeramente del suelo. "Dame una razón para creerte".

"Dos en realidad... La primera es que técnicamente soy un dios de primera clase", dijo Loki mientras levantaba un dedo mientras contaba, antes de señalar al dios del trueno que los observaba. "Y la segunda es que él lo hizo."

Al notar al otro dios, Lind dejó ir a Loki y de repente se enderezo. "¡Thor-sama! Lo siento no me di cuenta de su presencia."

"¿Cuántas veces te he dicho que ya no estoy en las Alas de combate? Como sea, la explosión fue en efecto obra mía, pero eso ya no es un problema. Sólo tendremos que arreglar el daño que has causado y no habrá más problemas. Pero debo elogiar tu sentido del deber dado que al parecer estás de... ¿vacaciones?"

Lind apenas podía contener su sonrisa. Uno de los miembros más famosos en la historia de las Alas de combate la acababa de elogiar. Antes de que ella tuviera la oportunidad de decir algo, el dios alborotador había decidido expresar sus pensamientos también.

"Eso no es lo único que se le puede alagar el día de hoy, al parecer ella finalmente empezó a mostrar algo de piel, ese top es un toque muy agradable."

El bromista no pudo decir nada más porque la diosa avergonzada le dio una fuerte patada, enviándolo a la pila de escombros más cercana, antes de entrar a la casa para pedirle a Peorth algo más para ponerse.

"Al parecer, las Valkyrias lo aman", dijo Urd cuando Lind entró en la casa.

"Esto no es nada, normalmente es peor que esto", respondió Thor al recordar las interacciones pasadas del embaucador con las diosas guerreras. Lo más probable es que se estuviera conteniendo un poco desde que estaba tratando con Lind. Sin embargo, era agradable ver que se había relajado un poco. "Bien, vamos a arreglar este lío ahora, ¿de acuerdo?"

"Claro", acordó Urd pensando en que los padres de Keiichi estaban probablemente a pocos minutos de distancia.

Belldandy sonrió a pesar de no haber participado en las bromas. Después de todo, estaba acostumbrada a esto y en su lugar se unió a su hermana y a su tío en las reparaciones.


Mientras tanto, el improvisado grupo de búsqueda del portal había llegado finalmente al centro de la cámara subterránea de Nidhogg. De hecho, el objeto que buscaban estaba justo delante de ellos, cuidadosamente colocado en una pila de varios objetos que debieron caer en el pozo y traídos aquí por los secuaces del Dragón Infernal. Podían simplemente alcanzarlo y agarrarlo, pero todo esto había sido fácil, de hecho demasiado fácil.

Aparentemente no había señales de esas serpientes, lo que fue bastante alarmante para Hild. La última vez estaban por todo el maldito lugar, pero ahora todo estaba demasiado tranquilo y no le gustaba nada. "Detente, Hagall-chan."

Su subordinada hizo exactamente lo que le dijeron que hiciera, pero no pudo evitar preguntarse cuál era el problema. El hacha de la diosa estaba sólo unos pasos adelante, así que, ¿qué estaban esperando? No todo tenía que ser tan complicado, pero por otro lado, Hild-sama tenía mucha más experiencia en combate que ella. ¿A quién estoy engañando? Nunca he luchado contra nadie... No a menos que cuentes a esa mascota que trajeron esas tres diosas, pero esa batalla era realmente contra Hild-sama...'

Mientras la rubia se quedaba lo más quieta posible, Hild volteo su mirada para revisar a Surt que aparentemente no había prestado mucha atención a sus advertencias y estaba mirando justo encima de ellas. Bajando su mirada hacia ella, hizo un gesto silencioso para salir del camino. A veces era común que los guerreros demoníacos confiaran en esa forma de comunicación con la esperanza de mantener un bajo perfil. El Eldjotunn preparó dos hechizos en silencio, mientras Hild agarraba la parte superior del vestido de Hagall y saltaba lo más lejos posible a la derecha, cargando a Hagall con ella.

Sólo cuando ambos se quitaron de en medio, Hild miró hacia arriba para ver cuál era el problema. Colgando de las raíces de los árboles había docenas de serpientes, todas completamente inmóviles en posición de ataque y con sus colmillos expuestos. En lugar de atacarlos de frente como era habitual para ellas, habían optado por una emboscada. Hild no tenía dudas de que todas estaban esperando a que ellos llegaran al centro donde estaba el hacha, esto significaba que las serpientes se habían dado cuenta de cuál era su objetivo. De alguna manera esas cosas se estaban volviendo más inteligentes con el tiempo, ya que no había otra explicación posible para su comportamiento actual.

En ese momento exacto, Surt golpeó el suelo con su mano derecha, enviando una ola de energía oscura hacia el centro de la habitación y creando una serie de líneas en el suelo de la caverna. Reaccionando al cambio repentino, las serpientes decidieron lanzarse hacia delante con la esperanza de despachar cualquier amenaza, pero antes de que tuvieran la oportunidad las líneas estallaron en una serie de picos muy afilados como de obsidiana. Al caer en la trampa, las serpientes fueron empaladas, pero incluso eso fue sólo temporal ya que las serpientes estaban dotadas de notables poderes de regeneración y ese ataque sólo fue un pequeño contratiempo.

Tratando de ahorrar el mayor tiempo posible, el Eldjotunn apuntó su otro hechizo directamente a la desprevenida Ansuz que miraba fijamente el desastre que tenía delante. Para cuando ella se dio cuenta ya era demasiado tarde, ya que el hechizo de viento la envió volando por el estrecho camino justo en medio de todas esas picas de obsidiana. "¡¿Qué crees que estás haciendo?!"

"¡Sólo agarra la maldita cosa y regresa!" gritó Surt. "¡Esas cosas no se quedarán así para siempre!"

Hild ya había empezado a volar hacia la salida, arrastrando a Hagall con ella, La rubia no tenía ninguna posibilidad si esas cosas llegaban a ella, Ansuz por otro lado no era tan vulnerable, después de todo ella solía ser una Valkyria también.

De hecho, la diosa no necesitó que nadie se lo dijera dos veces y comenzó a volar hacia la salida pero hizo una pausa por un momento cuando notó que entre la pila de artículos, había algunas hachas de batalla. Las mismas que usaban las Alas de Combate, pero ¿qué hacían aquí abajo? Eso podría esperar para más tarde... Ahora mismo tenía que moverse y rápido. Volando tan rápido como fuera posible en un ambiente tan cerrado, pasó justo al lado del demonio que aparentemente estaba preparando otro hechizo y se unió a Hild y Hagall que ya estaban en el túnel de salida.

El hechizo de Surt también estaba listo y, por lo que parece, también justo a tiempo, como las serpientes ya se habían curado completamente, dirigieron su atención a Surt ya que era el único miembro del grupo que aún permanecía en la vasta cámara. Levantando ambas manos directamente frente a él, una serie de runas rojas aparecieron y formaron una mándala, y cuando esta estuvo completa, el demonio conjuró fuertemente: "¡Mega Flare!"

Durante una fracción de segundo la cámara entera fue iluminada con la luz de mil soles, ya que una tremenda cantidad de energía fue liberada repentinamente, mientras que a Nidhogg no le importaba y apenas se movía mientras dormía, sus subordinados no tuvieron esa suerte. Inmediatamente se convirtieron en cenizas, descomponiéndose en partículas tan pequeñas que la regeneración era imposible, pero, un nuevo grupo de serpientes surgió del manantial de Hvergelmir a sólo unos pocos túneles de la cámara de Nidhogg, listo para tomar la posición de los fallecidos.

El sistema de túneles que estaba conectado con la cámara de Nidhogg se estremeció con la colosal explosión y esta envió una ola de aire sobrecalentado y escombros hacia los túneles, mientras las dos demonias y la diosa aterrizaban brevemente para evitar ser arrastradas por las oleadas de aire que se precipitaban para llenar el vacío detrás de ellas, Surt había conseguido alcanzarlas.

"¿Todo listo?" preguntó Hild, antes de agarrar a Hagall una vez más, para vergüenza de la rubia.

"Sí, están muertos. Pero lo más probable es que otros ocupen su lugar. Debemos salir de aquí", dijo el Eldjotunn. "Luchar contra ellos aquí no es una opción."

"¿Por qué?" era la única pregunta que tenía Hagall. Surt ciertamente no se contuvo, así que, ¿Por qué no volver a hacer lo mismo?

"Hagall-chan, la cámara de atrás está llena con las raíces de Yggdrasil y estas pueden absorber casi cualquier hechizo", explicó Hild. "Piénsalo de esta manera. Si intentamos algo así aqui, los túneles se derrumbaran y esas serpientes serían más que felices en hacernos compañía."

"En otras palabras, tenemos que salir ahora mismo", dijo Ansuz mientras giraba la mirada para ver qué era lo que de repente estaba causando ruido detrás de ellos. "¿Están...?"

"Sí. Son unos bichos encantadores y persistentes, ¿no?" respondió Surt mientras también echaba un vistazo detrás de ellos. 'A este paso no lograremos salir a tiempo. Hubiera preferido no tener que usar esto delante de ellos, pero no tengo otra opción.'

"¡Adelante, Laevateinn!"