Categoría: Tercera generación.

Prompt: Mentiras.


Disclaimer; los personajes y los lugares de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.

Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.


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Mentiras

Lily se acurrucó contra su hermano, apoyó la cabeza en su hombro y miró el cuadro familiar: estaban los cinco y sonreían ante la cámara, se movían haciendo caras chistosas.

Aquello se veía tan lejano, como si no hubiese sido hace dos años. Había sido una época llena de felicidad y sin ningún problema de por medio.

Miró a Albus, pero estaba perdido en sus pensamientos. También tenía sus propios problemas, había sido expulsado luego de una pelea -con hechizos y golpes- con Scorpius y eso era algo que no entendía realmente, eran amigos. Tal vez, por esa situación, no podría graduarse.

Solo estaba segura de una cosa; Albus no estaba preocupado de eso, sino del hecho de pelear con su amigo. Agregándole los problemas con su padre.

Problemas que los estaban arrastrando a todos, su madre había decidido sacarla de Hogwarts y dar por terminado el año escolar. Incluso, ella se había tomado unos días de la temporada de Quidditch.

Lily sentía que su vida se había derrumbado como un castillo de naipes; James no había aparecido desde que tía Andrómeda había caído en el hospital, algunos días de eso, y su estado era delicado aún.

En realidad, todos estaban en un estado delicado.

No solo su castillo se había derrumbado, sino también el de los demás. Sus abuelos habían querido que ella y Albus se fueran a La Madriguera por un tiempo, sus tíos también querían moverlos de aquí.

—¡Por favor, bajen!

Ambos se sobresaltaron al escuchar la voz de su madre, Lily sabía hacía donde iba dirigido todo esto. Estaba un poco sorprendida de que su madre la incluyera, para todos seguía siendo una niña. Pero después de la gran discusión que habían tenido sus padres, sabía que debía estar ahí.

Cuando bajaron, solo estaban los cuatro.

Lily sintió cierto rechazo al ver a su padre, se veía completamente distinto a la última vez que lo vio. La atmosfera estaba tensa y pesada. Él se había ido o su madre lo había echado, se lo merecía por todas las mentiras que había dicho. De hecho, ninguno llevaba la argolla de matrimonio.

—James no vendrá —dijo su madre moviéndose hacia la sala.

Esto era tan protocolar para Lily, ella solo esperaba que dijeran lo que tenían que decir sin tapujos ni más mentiras.

Pero por minutos ninguno de ellos dijo nada, su madre miraba a su padre esperando que hablara.

Por supuesto, no ocurrió. Él no habló, solo los miraba. Estaba ojeroso y más delgado.

—¿Se van a divorciar? —se atrevió a preguntar.

Sintió la mirada de Albus.

—Lily…

—¿Por qué Teddy? —preguntó su hermano.

Ambos estaban seguros de que su madre ya sabía esa historia y, tal vez, la familia al completo.

—No creo que sea apropiado contárselos.

—¿Por qué? ¿Por qué no lo entenderíamos? ¿O por qué temes te odiemos más?

—Cariño…

—Por favor, dinos la verdad. No más mentiras.

Su padre miró a su madre y suspiró ruidosamente.

—La historia sencilla es que…