Y para no meternos en líos repetimos lo mismo de siempre, estos personajes no son míos, pertenecen a la genial Stephanie Meyer y la historia fue escrita por la asombrosa autora, Jeskawood aka Jayeliwood, yo solo traduzco.
Y por supuesto, como espero que lo siga haciendo, me acompaña con un marcador rojo listo, mi amiga y Beta, Erica Castelo. Muchas gracias por tu apoyo constante por tantos años amiga *besos*
Capítulo Diez:
"Tienes que estarme jodiendo," murmuré bajo mi aliento. El brazo de Bella se ciñó en torno al mío cuando vimos a los tres tipos de pie frente a nosotros, bloqueando la salida más cerca del callejón. Eran Mike, Eric, y Tyler. Si el fuerte olor era alguna indicación de lo que habían estado haciendo, habían estado celebrando con un barril de cerveza o siete. Mike estaba frente a los dos chicos, todos viéndose estúpidamente divertidos.
"¿Entonces, qué, Bella? ¿Necesitas sentirte bien contigo misma? ¿Solo estás caliente? ¿O, tal vez estás siendo caritativa?" Mike preguntó, arrastrando un poco sus palabras. "¿Por qué estás haciendo esto?"
"¿De qué demonios estás hablando?" Demandó enojada, sus dedos enterrándose en mi brazo. Creo que estaba intentando impedir que les diera una golpiza. O tal vez estaba tratando de contenerse de hacerlo ella misma. Mike se lo merecía al menos, y los otros también por no detener su estúpido trasero borracho.
"Me refiero a… el Maldito Cullen. ¿En serio? ¿Qué? No lo entiendo. ¿Te está haciendo la tarea a cambio de una buena mamada de vez en cuando?" Se echó a reír por sus palabras, los otros idiotas soltaron risitas detrás de él. "Si no estás sacando nada de esto, solo eres una zorra estúpida."
"Cierra la puta boca, Newton," le gruñí, la furia empezando a recorrer descontroladamente mis venas. Literalmente estaba temblando al tratar de quedarme donde estaba. Pero como Bella dijo antes, no necesitaba que me arrestaran por el imbécil. No necesitaba actuar como un cavernícola para probar mi valía por darle el gusto a Mike.
"Simplemente no lo veo, Bella," dijo, ignorando mi presencia al acercarse un paso amenazadoramente. Odiaba cómo seguía diciendo su nombre. "¿No puedes con un verdadero hombre o algo así? Escuché que antes tenías a un extraño chico indio clavándotela y ahora a este fenómeno. En serio, ¿tienes un fetiche por los jodidos?"
Bella estalló. Pude verlo en sus ojos justo antes que dejara caer sus manos de mi brazo. Antes que pudiera detenerla, se lanzó hacia él. "Me vas a escuchar, estúpido borracho. No reconocerías a un verdadero hombre si te golpeara en la maldita cara. Edward es treinta veces mejor que tú. Lamento mucho no rendirme como quisieras que lo hiciera. En realidad, tengo putos estándares. Ve a molestar a alguien más."
"Tú, pequeña perra," gruñó al arremeter contra ella.
Eso fue todo. No iba a solo a esperar y dejar que pasara, pero todo pareció moverse muy rápido. Mike avanzó, y Bella lo abofeteó con fuerza. Pero eso no lo disuadió. Estaba a punto de agarrarlo cuando dos pares de brazos me rodearon. Vi a Mike estrellarla contra la pared justo antes que me liberara del agarre de Tyler al estrellar su espalda con fuerza contra la pared opuesta. Eric fue el siguiente cuando barrí sus pies. Se tropezó fácilmente, cayendo de boca en el áspero asfalto y rebotando con fuerza. Eso le pasaba por estar borracho como una cuba y tratar de empezar mierda. De haber estado sobrio, probablemente habría estado bien. Cuando me enderecé de ese ataque, vi a Mike manoseando el pecho de Bella a través de su camiseta mientras ella forcejeaba con él. Lo agarré por el hombro y se lo quité de encima. Luego lo golpeé en la cara, por si acaso.
"¡Mike, vamos! ¡Esto no vale la pena!" Tyler le gritó, medio tosiendo porque le saqué el aire. Estaba resollando como un ganso enojado. Eric ya había salido tambaleándose del callejón. Su nariz rota muy probablemente por la caída, y la sangre brotaba de sus fosas nasales cayendo sobre su camisa. Cuando no dijo nada, solo lo dejaron. Pensé que probablemente no tardaría mucho en seguirlos. Seguramente, no era lo bastante estúpido para quedarse por más.
Fui hacia Bella, intentando asegurarme que estaba bien. No parecía estar sangrando ni nada. Lágrimas brotaban de sus ojos, y su rostro estaba de un vivo color rojo. Deseé poder haberlos matados a todos por lastimarla. Ella no se merecía nada de lo que estaba pasando.
"Hijo de puta," escuché que murmuraron detrás de mí cuando las manos de Mike agarraron mi cintura, arrojándome hacia atrás. Mike se echó a reír como un asno, rebuznando ruidosamente, y Bella aprovechó la oportunidad para golpearlo en la cara. El crujido de hueso golpeando hueso no era un sonido agradable. Mike maldijo en voz alta, y Bella chilló por el dolor. Me levanté cuando ella intentó correr, alejándose del alcance de Mike. Pero los brazos de él envolvieron sus hombros con fuerza.
Con una gracia y velocidad sorprendentes, a pesar de su mano evidentemente rota, Bella lanzó a Mike al suelo como una profesional. Justo como le había enseñado una vez. El orgullo me invadió cuando vi la acción desarrollarse velozmente. Con una dura patada, lo maldijo.
Me acerqué a ella de inmediato. "Tu mano," le susurré, incapaz de encontrar mi voz. Traté de revisarla, pero la atrajo a su pecho.
"Lo sé," me respondió simplemente.
"Llama a la policía, ¿está bien?" Le dije bajito justo antes de escuchar a Mike poniéndose de pie una vez más. ¿Cómo es que no había tenido suficiente todavía? Incluso una chica pequeña, sin entrenamiento aunque ciertamente atlética, le estaba pateando el trasero. "Quédate detrás de mí," le ordené. Iba a terminar lo que sea que Mike inició.
Se abalanzó hacia mí, dándome un débil puñetazo en el hombro. Aunque apenas lo sentí, dejándolo pasar como si fuera nada. Se lo devolví, golpeándolo en la mandíbula. Su labio se abrió, y la sangre goteó cayendo en mi mano. Cuando vino hacia mí una vez más, lo pateé directamente en el estómago. Mike salió volando hacia atrás, estrellándose con la pared de ladrillo.
"Bella debería estar con un hombre como yo," dijo al escupir un poco de sangre. No podía ver nada más que furia en sus ojos. Sus manos apretadas en puños a sus costados mientras nos miraba, la ira recorriéndolo. Pude ver venas palpitando en su cuello y sus brazos. Nunca antes había visto a alguien tan enfurecido.
"¿Te refieres a uno que aparenta ser un buen tipo, que literalmente ataca a las chicas en callejones oscuros después de ser rechazado? Que te jodan," le siseé en respuesta, preparándome para el indudable ataque que se acercaba. De nuevo se abalanzó, golpeándome. Lo evadí, pero otro puñetazo me dio en la mandíbula. Sentí que mi labio se abrió dolorosamente. Escupí sangre que se acumuló en mi boca. Mike se veía orgulloso de sí mismo. Aunque se iba a arrepentir de eso.
Lo pateé en la rodilla, doblándola fácilmente, antes de darle una patada giratoria directamente a un lado de su cabeza. Sabía exactamente lo que estaba haciendo con ese movimiento. Mi talón cubierto por mi pesada bota conectó con su sien, sacudiendo su cerebro dramáticamente en su cabeza dura. Mike no se iba a levantar después de eso, al menos por unos cuantos minutos. Era lo único que iba a detener su estúpido trasero en ese momento. Si continuábamos, fácilmente podría haberlo matado. Tenía que evitar la tentación, porque eso era exactamente lo que quería hacer después de lo que le hizo a Bella.
Regresé a ella tambaleándome ya que se había pegado contra la pared. Mis brazos la envolvieron, solo deseando sentir su presencia tranquilizadora. Bella finalmente llevó su teléfono con su temblorosa mano a su oído, llamando a la policía. Había estado muy conmocionada antes.
"Hola… Ummm… Mi novio y yo fuimos atacados. Estamos justo detrás del cine en Port Angeles. Fueron tres muchachos, pero dos de ellos huyeron. Sí, los conocemos. Uh," pasó saliva, temblando. "Su nombre es Mike Newton. Mi nombre es Bella Swan, y mi novio es Edward Cullen. Creo… Creo que me rompí la mano. ¿Mike? Oh, um… Mi novio lo noqueó. Él—Él solo seguía levantándose y yendo tras nosotros," gimió en voz baja. "Creo que Mike estaba borracho. Gracias," la escuché lloriquear de forma entrecortada con su voz tensa y emocional. Cerré mis ojos, apoyándome en ella mientras jadeaba. Había estado en peleas antes pero nunca en una como esa. En realidad, nunca me había sentido aterrorizado por alguien más que yo. "Estarán aquí en un minuto," me informó.
"Gracias a Dios," dije entre mi aliento.
Bella se dejó caer lentamente contra la pared con el teléfono todavía en su oído, un sollozo entrecortado dejando sus labios. Acunaba su mano rota contra su pecho. Me deslicé junto a ella y con cuidado la puse en mi regazo. Se acurrucó en mí, empezando a sollozar con ganas. "Lo siento mucho," le susurré en su cabello. "Debí haber hecho más. Debí haberlo detenido antes de que te hiciera esas cosas."
"No debí haber ido tras él de esa forma. Sabía que estaba borracho," respondió Bella, rechazando mi disculpa. La operadora seguía en la línea. "Sí, aún estoy aquí," respondió. "Soy muy estúpida."
"Nunca debió tocarte de esa forma. Si hubiera hecho un mejor trabajo protegiéndote, él no habría—"
Me interrumpió antes de que pudiera terminar mis pensamientos.
"Edward, ya lo detuviste. Eso es todo lo que importa. Por favor, solo abrázame," me suplicó, descansando su cabeza en mi pecho.
Mis brazos se ciñeron en torno a ella. Sentí que un sollozo se abría paso en mi garganta cuando enterré mi rostro en su cabello. "Lo siento mucho. Te amo, y solo quiero mantenerte a salvo."
La realización de lo que acababa de decir en voz alta me golpeó unos cinco segundos después.
Bella levantó la vista despacio, sorbiéndose la nariz al hacerlo. Con cuidado pasó un dedo por mi labio roto. Con su manga, limpió delicadamente un poco de sangre, "También te amo."
Presioné mis temblorosos labios en su frente, ahora también llorando bajito. La descarga de adrenalina había pasado. El sonido de las sirenas se arremolinó en mis oídos, pero no pude escucharlas, no en realidad de todos modos. Estaba muy ocupado abrazando a Bella. Estaba demasiado ocupado sintiendo muchas emociones para responder.
"Llegaron," susurró bajito antes de colgarle a la operadora del 911.
"¿Señor? ¿Señorita?" Escuché una voz masculina llamándonos. Poco a poco, miré hacia arriba, limpiando las lágrimas de mis ojos. "¿Están bien?"
"Estoy bien, creo," asentí. "Pero estoy seguro que ella se rompió la mano cuando él la atacó."
"Está bien. Tenemos dos ambulancias en camino ahora. Necesito que me diga exactamente lo que ocurrió," el oficial mayor declaró tajantemente. Otro oficial estaba de pie junto a Mike, revisando su pulso. Después de asegurarse que tenía uno, lo revisó en busca de armas. Por supuesto, como cualquier chico de pueblo, tenía un cuchillo. Me sentí muy agradecido porque no lo hubiera sacado.
¿Qué podría haber pasado si me hubiese aterrorizado desmesuradamente?
"Acabábamos de cenar en la cafetería calle abajo. Íbamos a ir al cine, y después íbamos a ir por algo de postre, así que decidimos dejar el coche allí y solo caminar ya que no estaba muy lejos," comencé a decir. Tomé una respiración profunda, tragándome algunas de mis emociones. Bella asintió, estremeciéndose un poco. Me quité mi abrigo y lo envolví a su alrededor. Me susurró las gracias, enterrando su rostro aún más profundo en mi cuello. "Caminábamos hacia acá cuando escuchamos pasos detrás de nosotros. Mike," señalé su cuerpo inerte, "estaba allí, junto con un par de sus amigos. Todos vamos a la escuela juntos."
"¿Cuáles son los nombres de todos, si los conoces?" El policía preguntó, escribiendo rápidamente toda la información.
"Mike Newton, Eric Chow, y Tyler Crowley. Todos somos de Forks," le expliqué. "Mike… me odia por alguna razón. No sé por qué. Siempre me trató como la escoria del mundo, pero entonces empezó a llamar a Bella de esas formas terribles. Ella básicamente lo regañó por ello, y él la atacó. Eric y Tyler me agarraron mientras Mike… mientras él…" Me detuve, incapaz de decir las palabras. Me tragué mis sollozos.
"Mientras él me tocaba," Bella terminó por mí, su voz apenas un poco más fuerte que un susurro. "Me manoseó por encima de mi camiseta."
"Me pareces muy familiar," él le dijo, mirándola lentamente. "¿Cuál dijiste que era tu nombre?"
"Bella Swan," susurró, pasando una mano por sus mejillas para limpiar la humedad. Había diminutas manchitas de sangre en su frente por estar tan cerca a la pelea. Levanté mi mano y traté de limpiarlas con delicadeza.
"Espera. ¿La hija del jefe Swan?" Preguntó sorprendido. Ella asintió despacio, sin deseos de hablar más. El día ya había sido muy largo. Había hecho mella en ella, y sentía dolor, podía verlo porque temblaba. Se recargó totalmente en mi pecho. "De acuerdo, cielo. Sé que él está en servicio esta noche. Voy a llamarlo. Dame un segundo."
Habló por su radio unos minutos a unos metros de nosotros, dándonos la espalda. Los sonidos muy apagados. Bella lloriqueó bajito, sosteniendo su brazo con más fuerza a su pecho. La mecí suavemente de un lado al otro mientras esperábamos a que el resto de los servicios de emergencia se presentaran. Algunas veces se llevaba mucho tiempo en las ciudades pequeñas.
"Muy bien. Después que te agarró, ¿qué más pasó?" El policía preguntó, poniéndose de cuclillas frente a nosotros. Me di cuenta que adoptó un tono más suave desde que se enteró que el padre de Bella era un compañero policía.
"Me quité a Tyler de encima, e hice que Eric se tropezara para que soltara mi brazo como se me enseñó. Se cayó, y creo que rompí su nariz. Ellos decidieron que no iba a terminar bien y se fueron. Se lo quité de encima. Pensé que Mike se iría después de eso, pero no lo hizo. ¿Por qué no lo hizo?" Pregunté en voz muy baja para que me escuchara.
"¿Sabes artes marciales?" El policía preguntó, entrecerrándome los ojos.
Asentí despacio. "Sí," no podía mentir al respecto. No es como si no pudieran averiguar dónde trabajaba. "Traté de no—no utilicé excesiva fuerza. Mike—Mike solo seguía levantándose y viniendo tras de mí. Podía oler el licor en él," le dije, mi voz tensa. Tragué una y otra vez. "Era muy fuerte."
"De acuerdo. Dime qué pasó después de eso." Me dijo, al darse cuenta que empezaba a perder la calma. Una de las ambulancias finalmente se detuvo. Sabía que Mike iba a ser el primero ya que estaba en peores condiciones. Todavía no se había movido del suelo.
Lamí mis labios, pensando mis palabras con cuidado a medida que la escena pasaba rápidamente por mi mente. "Me agarró y me arrojó hacia atrás. Volvió a ir tras Bella, y ella le dio un puñetazo en la cara. Pero eso ni siquiera lo frenó. Pude escuchar el sonido. El sonido de sus nudillos…" Me estremecí, tomando una respiración profunda. Mis manos estaban temblando. "Ella trató de huir, pero él la volvió a agarrar. Ella… ella le dio una voltereta. No estoy seguro cómo, pero lo hizo con su mano. Debe haberle dolido mucho."
"¿Sabes artes marciales?" El policía le preguntó a Bella. Solo sacudió su cabeza. Él asintió, escribiendo algo. "Continúa, por favor."
"Se levantó… luego Mike me golpeó. Le devolví el golpe, solo tratando de detenerlo. Trató de golpearme otra vez, pero lo evadí. Y luego me golpeó en la boca. Solo decía toda esa mierda," balbuceé, perdiéndome en mis propias palabras. "Lo pateé en la rodilla y luego a un lado de la cabeza. No fue mi intención hacerle un verdadero daño. Lo juro. Solo quería detenerlo. Solo seguía viniendo tras Bella y de mí. No pude permitir que le hiciera eso a ella. Lo siento mucho."
Las lágrimas caían por mis mejillas, y enterré mi rostro en el hombro de ella. Su brazo ileso se envolvió en el mío, sosteniéndome con fuerza. De pronto me sentí como un cobarde.
"De acuerdo," el oficial suspiró. "Bueno, el jefe Swan viene en camino hacia acá. No estaba muy lejos. La segunda ambulancia también está en camino. Ambos van a tener que ir al hospital para que los revisen. También vamos a tener que hablar un poco más de esto."
Mierda, pensé. Iba a tener que ir a la cárcel por defenderla, e hice un pésimo trabajo en ello.
"Lo siento mucho," lloriqueé, besando su mejilla con firmeza.
"No. No te disculpes. Te amo," Bella dijo bajito pero con voz firme. Su mano buena se introdujo en mi cabello, tirando de mi rostro hacia el suyo. La besé con ternura, pegando mi frente a la suya. Justo entonces, escuché la voz que nunca quería escuchar de nuevo.
Acababan de colocar a Mike en la camilla cuando volvió en sí. Empezó a agitarse, sus brazos moviéndose en todas direcciones. Le dio un golpe al paramédico, maldiciendo y gritando todo el tiempo. "¿¡QUÉ DEMONIOS ME ESTÁN HACIENDO!? ¡BÁJENME DE UNA PUTA VEZ! ¿Dónde está ese estúpido cretino? ¡Voy a matarlo! ¡Ese cabrón! También a esa puta zorra. ¡VETE A LA MIERDA! SUÉLTAME."
El oficial de policía que estaba vigilando a Mike lo esposó a la camilla, solo sonrió engreído. "Encantador," lo escuché murmurar. "Tienes el derecho de permanecer callado. Cualquier cosa que digas puede y será usada en tu contra en un tribunal de justicia…" El hombre continuó mientras sus gritos continuaban.
Bella se acurrucó más en mí, sollozando de nuevo. La silencié, susurrándole palabras de amor al oído. Afortunadamente, metieron al bastardo al vehículo antes que decidiera callarlo yo mismo.
Justo cuando la segunda ambulancia se presentó, también lo hizo el jefe Swan y el que parecía ser su ayudante. El joven lo seguía, solo tratando de mantenerle el paso al padre frenético.
"¡¿Qué demonios pasó?!" Gritó al ver nuestra apariencia en el suelo. Mis brazos se ciñeron a Bella, mis instintos protectores entrando en acción una vez más.
"Jefe Swan," el caballero mayor que había estado hablando con nosotros antes llamó a su padre.
"Jones," suspiró. "Gracias por llamarme. ¿Dime lo que sabes?" Preguntó, su tono suavizándose un poco. Dos paramédicos se acercaron a nosotros y empezaron a revisar a Bella y a mí mientras los policías hablaban entre ellos. Fue algo bueno. No creía poder volver a contar la historia. Sabía que Bella no podía."
"Tenemos que llevar a estos dos al hospital," la mujer paramédica le dijo al padre de Bella. "Ella es seguro que se rompió la mano y él necesita suturar ese labio."
Aunque no quería levantarme, sabía que teníamos que hacerlo. La paramédica empezó a encaminar a Bella hacia las puertas abiertas de la ambulancia de un color rojo brillante, y yo la seguí, pero Charlie me detuvo. Supe en ese momento que estaba a punto de ser arrestado. Iba a odiarme después de todo esto. Nunca me permitiría volver a pasar tiempo con su hija. Simplemente lo sabía.
"¿De verdad noqueaste a ese tipo?" Preguntó con seriedad en voz baja.
"Sí," le susurré.
"¿Él—Él realmente… la tocó?" Gruñó furioso.
Solo asentí, incapaz de mirarlo. Si solo lo hubiese golpeado temprano en el día, todo esto nunca hubiera pasado. Pero pensé que estaba haciendo lo correcto. Pensé que Mike era de los que hacían mucho ruido pero no hacían nada. "Lo siento…"
"También lo siento. Siento que no hayas matado a ese estúpido cabroncete. Muchacho, tienes que tener muchísimo control para no haberle causado un daño grave. Sé que puedes hacerlo. Gracias, muchas gracias por cuidar de ella. No te preocupes por nada. ¿Está bien? Todo fue en legítima defensa. Solo… solo no vuelvan a caminar en callejones oscuros, ¿de acuerdo?"
"Sí, señor. Por supuesto, señor," le dije en seguida, mirándolo con ojos muy abiertos. No podía creer que hablara en serio.
"Me encargaré de todo con la policía aquí," Charlie suspiró bajito, frotando la parte de atrás de su cuello. "¿Tu coche sigue en la cafetería?"
"Sí, señor. Ahí está."
"Viaja en la ambulancia con Bella. Sé que te necesita en este momento. No creo que yo le sirva de consuelo. Todavía estoy muy enojado. No necesita escucharme despotricar y patalear. Dame tus llaves, y le diré a Sam que lleve tu coche al hospital. Los van a llevar al hospital en Forks, con tu papá. No permitiré que ese hijo de puta vuelva a estar a menos de cien yardas de ella. Lo juro por Dios."
Me le quedé mirando abiertamente por un largo momento. De repente me dieron ganas de abrazarlo. Pero, no quería arruinar cualquier opinión positiva que pudiera tener de mí al manosearlo frenéticamente. Después de sacar las llaves de mi bolsillo, las dejé caer en la palma de su mano.
"Gracias por ser tan comprensivo."
Charlie se sonrojó un poco, por un momento viéndose muy parecido a su hija. "Adelante, muchacho. Entra ahí. Ella te está buscando."
Y, entonces estrechó mi mano.
En verdad me sentí como un adulto por primera vez. Miré a sus intensos ojos castaños, el mismo castaño de los de su hija, y me dio una breve sonrisa. "Gracias de nuevo."
"Claro, claro." Se sonrojó un poco más, poniéndose algo incómodo. "Adelante."
Entré a la ambulancia con Bella. Estaba sentada en la camilla, mirando al techo inexpresiva. Tenían su mano vendada y cubierta con compresas frías. Mi chaqueta la cubría, pero todavía parecía tener frío. Miró lentamente en mi dirección, tendiéndome su mano. La tomé en seguida, llevándola a mis labios. "Abrázame," susurró.
Afortunadamente, la paramédica no dijo nada cuando fui a la camilla y puse a Bella en mi regazo. Juntos nos recostamos un poco en la cama ligeramente elevada. Su cabeza se acomodó en mi hombro mientras respiraba lentamente. Al menos ya no estaba llorando. Cerraron la puerta y empezamos el regreso a Forks, sin terminar la velada como había planeado en lo absoluto.
"¿Estás bien?" Le pregunté después de unos minutos, sin poder soportar el silencio. Era demasiado.
"Estoy… estoy un poco conmocionada, creo," Bella dijo bajito, su voz carente de emoción. "No puedo creer lo que acaba de pasar. Sabía que Mike era un imbécil, pero no creí que hiciera algo como eso. No lo entiendo. Solo rechacé su invitación para un baile."
"Estaba borracho," señalé.
"¡Eso es aún peor!" Dijo, su voz elevándose un poco. "Cuándo—cuándo Eric y Tyler te tenían y él estaba tocándome," sacudió su cabeza, "me estaba diciendo cómo iba a mostrarme lo que era estar con un verdadero hombre. Edward, me habría violado. Ese monstruo… Ese," gimió, frustrada. Las emociones volvían, y la principal era el enojo. "¿Cómo pudo creer que era un hombre? O, ¿¡siquiera un puto ser humano!?"
"Shhh," la silencié, besando su sien. Quería que hablara, no que se alterara de nuevo. "Ya pasó. Nunca permitiré que ese imbécil vuelva a estar a menos de un kilómetro de ti. Te protegeré. Lo prometo."
Bella se volvió despacio y pasó sus dedos con ternura por mi mandíbula. Vio el moretón que se estaba formando allí. "Lo sé," fue todo lo que dijo antes de inclinarse hacia adelante y besar el lado bueno de mi boca. No me importó si dolía o no, tenía que besarla mejor que eso. Enredé mis dedos en su cabello, acercándola más. Tenía que mostrarle lo mucho que la amaba. Nos apartamos después de un momento, descansando nuestra frente en la del otro.
Nos quedamos en silencio después de eso. Estaba cansado, mi descarga de adrenalina había desaparecido por completo esa noche. Bella dormitó, por así decirlo, contra mí. No estaba realmente dormida, creo, pero tampoco estaba realmente en el presente. Pasé mi mano por su espalda con ternura, convencido que estaba adolorida en diferentes partes. Sabía que yo lo estaba, pero estaba mucho mejor que ella.
Cuando la ambulancia se detuvo, Bella y yo nos pusimos de pie. Mi padre estaba parado frente a las puertas, con la preocupación escrita en todo su rostro. Por primera vez, no se veía como mi joven y bobo padre. Era un doctor preocupado, con el miedo danzando ligeramente en sus ojos verdes.
"Jesucristo," murmuró bajo su aliento, pasando los dedos por su desordenado cabello rubio.
Salí primero de la ambulancia, bajando con cuidado de un salto. Tomando a Bella de la cintura, la bajé. Se apoyó en mí, sin mirar a mi padre a los ojos. "Charlie llamó y dijo que venían en camino. Me contó lo que pasó. ¿Están bien?"
Suspiré. Sabía que respondería mucho esa pregunta. "Estoy bien. La mano de Bella…" Le dije, sin tener realmente deseos de decir nada más. Asintió en seguida y envolvió un brazo alrededor de la cintura de ella, conduciéndola a Emergencias.
"No te preocupes por nada, cariño. Me encargaré de todo personalmente, y los sacaré de aquí tan rápido como sea posible. ¿Tienes alguna otra herida? ¿Te duele alguna otra parte?" Preguntó, con su mano en su espalda baja mientras la llevaba por los pasillos. Los seguí, finalmente aliviado que un adulto en el que confiaba y amaba se hiciera cargo. Charlie era genial y todo, pero no había nadie como mi papá. Lo amé más en ese momento de lo que alguna vez pensé que sería posible. Estaba muy orgulloso de ser su hijo.
"Creo que tengo algunos moretones, pero eso es todo," Bella sacudió su cabeza al escuchar sus palabras. Llegamos a una pequeña habitación justo al final de pasillo. Ella se sentó aturdida, pasando su mano buena por su cabello. "Solo estoy—no lo sé… me siento muy cansada y confundida. Me duele. Yo solo—" Y entonces comenzó a llorar otra vez. Mi padre se acercó a ella de prisa, atrayéndola en un tierno abrazo y consolándola. El rostro de ella se enterró en su pecho, permitiéndole que la reconfortara.
"Está bien, querida. Voy a conseguirte un sedante suave y unos analgésicos. Entonces te llevaremos a rayos X y veremos cuál es el daño. Has sido una chica valiente esta noche. ¿Puedes ser valiente para mí un poco más?" Le preguntó, levantando su barbilla. Ella asintió despacio, sus ojos todavía húmedos con su labio inferior sobresaliendo un poco. "Buena chica. Edward," me llamó. Sabía exactamente lo que quería. Quería que me encargara de reconfortarla. Me acerqué a su lado, subiendo y bajando mi mano por su espalda. Ella se recargó en mí, enterrando su rostro en mi pecho. "Muy bien, voy a poner todo esto en marcha. Voy a enviar a una enfermera para que vea ese labio. Al menos necesitamos limpiarlo."
"Gracias, papá."
Frotó una mano firme sobre mi hombro antes de besar mi frente. Me recordé darle un gran abrazo más tarde. Aunque no lo hacía a menudo. Después de eso, nos dejó a solas.
Jugué con su cabello cuando comenzó a calmarse otra vez. Frotó sus ojos con brusquedad, con su labio inferior todavía sobresaliendo. Su rostro estaba extremadamente enrojecido, y sus pestañas empalmadas. "Bella, te ves linda cuando lloras," solté, sintiéndome estúpido al instante.
"Cierra la boca, mentiroso," se echó a reír de forma entrecortada, mirándome.
"Lo digo en serio," me defendí en seguida. "Pero creo que eres linda todo el tiempo."
Me dio una pequeña risita, pasando sus dedos sobre mi cuello. "Te amo," dijo otra vez. Me encantaba. Nunca lo escucharía lo suficiente.
"Dilo de nuevo," supliqué. Necesitaba escuchar nuevamente esas palabras.
Una pequeña sonrisa creció en su rostro. "Te amo, Edward."
Mis dedos envolvieron la parte de atrás de su cuello. "Otra vez," le supliqué al acercarla.
Su sonrisa creció aún más. "Edward Cullen, te amo. Muchísimo."
La besé con firmeza, ignorando el dolor en mi labio.
"También te amo, Isabella Swan."
"¡Muy bien, estoy aquí para ver a un hombre con un labio roto!" Una enfermera que había conocido desde que era un niño entró, su uniforme de un tono rosa muy brillante. Probablemente tenía más o menos la edad de mi padre, empezando al mismo tiempo que él en el hospital. Era otra de los buenos amigos de mi padre. Tanya sabía lo que estaba interrumpiendo, y la divertía demasiado. "Vaya Edward, seguro que sabes bien cómo reventarte algo," murmuró al examinar mi labio. Afortunadamente, no le pidió a Bella que se moviera. De todos modos, no creía poder dejarla ir en ese momento. "Bueno, necesito limpiar todo esto y quitarte todo el lápiz labial de ahí antes de poder curarlo."
"¿Qué puedo decir?" Pregunté con mi barbilla en alto. "Me gusta verme lindo."
Bella se echó a reír, sacudiéndose contra mí. Me reí también, la oleada de emociones fue demasiado. Además, ya era alrededor de la medianoche. Sabía que había perdido un poco el juicio, pero creo que necesitábamos romper algo de la tensión en el ambiente. La enfermera rodó los ojos, sonriendo para sí misma.
"Oh, y es el tono perfecto para ti, cariño. ¡Pero tiene que irse! Ahora, voy a limpiarlo y luego voy a poner un poco de adhesivo líquido ahí. Creo que eso será suficiente."
"Gracias, Tanya," le di una pequeña sonrisa. La devolvió con dulzura, pasando una delgada mano por mi cabello. Me hizo sentir como si tuviera de nuevo cinco años, pero con ella, estaba bien. Prácticamente era mi tía.
Charlie entró en eso momento, viéndose naturalmente preocupado. La dulce enfermera ya había limpiado mi boca con un paño húmedo y ahora estaba frotando una almohadilla empapada con alcohol sobre ella. "Cristo," murmuré por el ardor.
"¿Puedes con tres jugadores de fútbol borrachos pero lloriqueas por una cortadita en tu labio?" Preguntó él con una ceja levantada. Sonreí con suficiencia, incapaz de evitarlo. Él me dio una pequeña sonrisa en respuesta, palmeándome en el hombro. "Por cierto, detuvimos a los otros dos. Sí rompiste su nariz. Estúpido ca—" Se detuvo, sacudiendo su cabeza.
Tanya puso en seguida algo en mi labio antes de declararme listo. Honestamente, se sintió algo así como súper pegamento. Moví mi boca, solo tratando de acostumbrarme. "¡Terminé aquí, chico! No más peleas."
"Lo intentaré," le dije bromeando. "Nunca las empiezo."
"¿Solo las terminas?" Charlie me dio una pequeña sonrisa. Yo le sonreí orgulloso de mí mismo, escondiendo mi rostro en el cabello de Bella para que nadie pudiera verla.
"Muy bien, señorita Swan, traigo muchas drogas felices." Mi padre volvió a entrar con una leve sonrisa en su rostro, sosteniendo tres frascos y una sola jeringa. Los ojos de Charlie se ampliaron. Tanya se escabulló de la habitación, al darse cuenta que probablemente habría algún tipo de problema con eso. Las enfermeras tenían esa intuición. "Oh, hola Charlie," dijo al estrechar su mano. "Tengo un sedante suave para ella y unos analgésicos. Los necesitará una vez que empecemos con el yeso. También voy a darle una prescripción para cuando esté en casa. Oh, y también tenemos algo para su estómago. Los analgésicos pueden tener un efecto desagradable."
"Tenga cuidado, ella es peso ligero. Se pone atontada muy fácilmente," Charlie se rio entre dientes. Mi papá empezó a preparar los medicamentos, poniéndolos todos en la misma jeringa. Bella se encogió a mi lado, sujetando mi brazo con más fuerza. Si tuviera que adivinar, asumiría que no le gustan las agujas y tampoco a su padre. "Bueno, um… tengo que encargarme de mucho papeleo. Si quieres, puedo quedarme, pero estoy seguro que no quieres—"
"Está bien, papá. Tengo a estos dos. Estaré bien," Bella le aseguró.
"Está bien, cielo. Volveré en una hora o algo así. ¿Necesitas que te traiga algo?"
Ella dijo que no, y él se fue de prisa antes que mi papá pudiera inyectarla. "¿En el hombro, en el estómago o el trasero? Necesita ser en una parte con grasa," papá le preguntó juguetonamente. Rodé mis ojos al escuchar su desatinado intento de ser gracioso.
Bella sonrió nerviosa. "Supongo que en el estómago."
"En el estómago, será," respondió al levantar su camiseta con cuidado. Ella chilló bajito, apoyando su rostro en mi cuello. Me reí suavemente, tranquilizándola mientras frotaba la parte de atrás de su cabeza. Se tensó cuando la aguja se hundió para luego solo derretirse contra mí.
"Me siento caliente," Bella dijo con voz adormilada.
"Esa es la morfina, querida. Te di de la buena," le respondió. "Vamos a traer aquí la máquina de rayos x en un minuto. Tendrás que irte por un rato hasta que le hagan eso."
La máquina entró rodando, junto con el técnico de rayos x. Con cuidado bajé a Bella de mi regazo, y se meció hacia atrás. "Wow, esta es cosa de la buena," murmuró, con los ojos muy abiertos sin razón alguna. Fue algo difícil no me reírme de eso.
Esperé con mi padre en el pasillo, con mis brazos cruzados sobre mi pecho. Me sentía ansioso por no estar con ella en ese momento. No me gustó en lo más mínimo.
"Hiciste bien," dijo él bajito.
"Lo podría haber hecho mejor," repliqué.
"No debieron haber estado caminando por un callejón oscuro," señaló. "Pero es Port Angeles. Probablemente no han tenido un asalto en diez años. Apenas si tienen accidentes de tráfico."
"No tuvo nada que ver con estar en un callejón oscuro. Fue personal. Tuve mucho miedo, papá," le confesé. "Si algo le pasara a ella—No sé… No sé qué habría hecho. No creo que pueda vivir sin ella."
"Dios, eres igualito a mí," dijo en voz baja.
"¿A qué te refieres?" Le pregunté con curiosidad en mi voz, mirándolo.
"Rápido y con fuerza." Sacudió su cabeza. "Y espero que para siempre. Si tienes suerte como yo."
Sonreí ligeramente al escuchar sus palabras. "También lo espero."
Suspiró pesada y dramáticamente, arrojando un brazo sobre mi hombro. "Bueno, al menos elegiste una bonita."
Lo alejé de mí de un empujón, y se rio entre dientes, empujándome en respuesta. Antes que pudiera olvidarlo, le di un gran abrazo. Sentí que suspiró contra mí, devolviéndome el abrazo con fuerza. "Por favor, no le digas a mamá que me estoy ablandando," murmuré al apartarme.
"Sí, va a querer tomarte la foto para recordar la ocasión."
Los dos nos reímos suavemente por un breve segundo antes de volver a quedarnos en silencio. No creo que ninguno de los dos realmente deseara hablar después de eso. Pasé la mano por mi labio una vez más, odiando sentirlo adolorido y la incómoda tirantez. Se sentía extraño, pero tendría que acostumbrarme. No me sorprendería mucho si terminara con una cicatriz.
Unos diez minutos después, el técnico de rayos x finalmente salió con la máquina. "Te entregaré esto tan pronto como sea posible, Carlisle."
No esperé la respuesta de papá porque necesitaba volver a entrar con Bella. Cuando me vio sonrió, mi abrigo finalmente había dejado sus hombros. De hecho, ella estaba un poco sonrojada y con los ojos amplios. "Mi almohada volvió," dijo arrastrando las palabras, con una sonrisa más grande. "Yupiii…"
Me reí entre dientes, deslizándome detrás de ella en la pequeña cama. Colocando mis dos piernas a cada lado de su cuerpo, envolví mis brazos alrededor de su estómago cuando ella se recargó en mí. Tenía nuevas compresas frías en su brazo, casi hasta su codo. Se acurrucó en mí, disfrutando del calor de mi cuerpo contra el de ella. También me encantó. Nos recostamos juntos en silencio por no sé cuánto tiempo. Creo que me quedé dormido.
"Bueno, tienes dos nudillos rotos, y un par de huesos en tu mano están fracturados, junto con uno pequeño en tu muñeca. Vamos a tener que ponerte yeso," mi padre dijo al entrar. El sonido repentino me sorprendió, haciéndome saltar. Bella soltó una risita, llevando su mano buena a mi cabello. Tiró de él suavemente.
"Eres gracioso," dijo simplemente, con sus ojos todavía cerrados. "Y, muy lindo."
"¿Sabes? Probablemente podrías preguntarle lo que sea que quieras en este momento y recibir una respuesta. Lo que le puse es como suero de la verdad," bromeó él al mismo tiempo que sacaba todo el material que necesitaba para el yeso.
"No creo que haya alguna pregunta de la que me gustaría una respuesta en frente de mi padre," le informé con una sonrisa de suficiencia. Él tenía una sonrisa boba y avergonzada en su rostro. Tal vez sí tenía un poco de su humor.
"¡Oh! ¿Cómo preguntas de sexo?" Bella preguntó con una risita, con un tono un poco alto. Son las drogas divertidas. "No tienes que preguntar nada sobre eso. Nop. Nop. Nop." Agitó un dedo en el aire como si estuviera borracha antes de tocar mi nariz. "Eres excelente. Y, al parecer, es algo de familia porque Rosalie nunca deja de hablar de lo bueno que es. Ahora sé por qué."
Me sonrojé al instante, y mi papá se moría de la risa. "Oh, estoy muy orgulloso," limpió una lágrima ficticia de su ojo.
"Por favor, cierra la boca," le murmuré a él. Se burlaría de mí por el resto de mi vida. Lo sabía. En realidad, también lo haría Emmett. Supongo que había cosas peores.
"¡Debería estarlo! Edward es excelente," murmuró ella bajito, pasando sus dedos por mi mejilla. "Lo amo, muchísimo."
"¿Podemos hablar de algo más antes que el jefe Swan vuelva y me dispare? En serio. No es así como quiero morir," le dije en voz baja a mi novia drogada. Volvió a soltar una risita y besó mi mejilla con firmeza. "Bella, hablo en serio, nena."
"Muy bien, ustedes dos. ¿De qué color quieren el yeso?" Mi papá preguntó, finalmente poniéndose más serio. Bella eligió uno azul, y él se puso a trabajar en seguida. En algún momento del proceso, se quedó dormida en mis brazos. Me encantaba tenerla en mis brazos. Charlie entró justo cuando papá terminó el yeso.
"Tome," él le dijo, dándole un bote de pastillas. "Hice que me la surtieran aquí en la farmacia, así no tendrá que preocuparse de eso por la mañana. Va a sentir dolor. Se hizo mucho daño. Es una chica valiente."
"Gracias, doc. Entonces, supongo que debería llevarla a casa," dijo Charlie con un pequeño suspiro. Pasó su mano por su hombro, sacudiéndola suavemente. "Vamos, Bells. Es hora de llevarte a casa."
"No," lloriqueó, acurrucándose más en mí. "No, quiero quedarme con Edward."
La abracé a mí, sabiendo exactamente cómo se sentía. "Miren, tampoco quiero dejarla. Sé—Sé que somos jóvenes, pero nunca haría nada que lastimara a Bella, en especial en este momento. Yo solo—necesito quedarme a su lado. Puedo dormir en la mecedora en su habitación o en el sofá en mi habitación, y ella puede quedarse en la cama, pero solo necesito asegurarme que esté bien esta noche."
Ambos padres me miraron y luego el uno al otro. Ella ya se había quedado dormida nuevamente en mis brazos, aferrándose a mí con tanta fuerza que no estaba seguro que pudieran soltar sus dedos sin batallar. Charlie suspiró, frotando la parte de atrás de su cuello. "Tengo que volver a la delegación esta noche. Carlisle, ¿estarías dispuesto a que Bella se quedara en tu casa esta noche?"
"Por supuesto," accedió en seguida. "Estarán bien, y Esme estará allí si Bella necesita algo."
Charlie suspiró otra vez y me devolvió las llaves. Me había olvidado completamente de ellas. Las tomé en mi puño, mirándolo sorprendido. "Gracias," dije con un suspiro aliviado. Fue mucho más fácil de lo que pude haber esperado. Supongo que al final, sabían que nada podría realmente detenerme de hacerlo. No iba a dejarla. Le devolvió a papá las pastillas ya que iba a estar en nuestra casa.
Me moví rápidamente antes que pudieran cambiar de opinión, cargando a Bella en mis brazos. Ella murmuró bajito, apoyando su rostro en mi pecho y protegiendo sus ojos de la luz. "¿Podría uno de ustedes abrirme la puerta? No quiero dejarla caer."
Mi padre sonrió con suficiencia y asintió, tomando mis llaves. Me acompañó afuera y me abrió la puerta del pasajero. Charlie nos siguió, viéndose preocupado. "Mira, chico, debería terminar para las cuatro. Si quieres traerla a primeras horas de—"
Lo interrumpí antes que pudiera terminar. "Duerma un poco. La llevaré a casa después del almuerzo."
"Gracias," dijo entre su aliento antes de palmear mi espalda. Volvió a su patrulla, sacando un móvil al hacerlo. Sabía que tenía mucho con lo que lidiar con el papeleo y todo eso. Siempre más papeleo. Me alegró que se estuviera encargando de todo. Sabía que Bella no soportaría volver a contar la historia, sobre todo en ese momento. Sabía que probablemente tendríamos que lidiar con ello después, pero al menos no esa noche.
Conduje de prisa, abriendo la puerta y volviendo a tomar a mi novia en mis brazos. Mi madre me estaba esperando, su expresión casi asustada. Abrió la puerta principal, dejándome entrar.
"¿Está bien?" Preguntó, tocando delicadamente su cabello.
"Solo cansada," le aseguré. "Y drogada. Papá la drogó bastante."
"Probablemente lo necesitaba. Necesita descanso. ¿Por qué no la llevas a la cama?" Asentí. Pero antes que pudiera subir las escaleras me detuvo. "¿Tú estás bien?"
"Estaré bien," le aseguré. "Buenas noches, mamá. Te amo."
La llevé a mi habitación, sin encender ninguna de las luces. Tuve suficiente de la luz brillante en el hospital. Acostando a Bella en la cama, apenas se movió o respondió. Le quité los zapatos y los calcetines antes de quitarle los jeans. No quería quitarle la camiseta porque no creí poder hacerlo sin lastimarla. La recosté bajo las mantas antes de ponerme mis pantalones de dormir.
"¿Edward?" Bella me llamó en voz baja en la oscuridad.
"Aquí estoy, amor," le susurré, metiéndome detrás de ella. Era consciente que había dicho que dormiría en el sofá, pero tenía que abrazarla. Tenía que asegurarme que estaba bien. El único lugar que me parecía seguro era tenerla a mi lado. Puse mi brazo sobre su cintura, pegándola a mi cuerpo.
"Te amo," dijo entre su aliento, su mano sana buscando la mía. La sujetó con fuerza, presionando mi palma a su estómago. Enterré mi rostro en su cuello, besando ligeramente su oreja.
"También te amo," lo dije como una promesa, "Bella, te amo muchísimo."
Giró su cabeza hacia un lado, y nos besamos por unos momentos con ternura. Apartándose primero, dejó un beso en mi mandíbula. "Buenas noches."
Y esa fue la primera de muchas noches que me quedé dormido con ella en mis brazos.
Y el último capítulo termina con la característica ternura de estos dos, ¡awwww! Sí estaban seguras que era Mike el del callejón, no se equivocaron. ¿Quién más se quedó con ganas de que recibiera más golpes? ¡Yo sí! *Levanta la mano* Al menos pudimos ver al maestro Edward en acción, y a pesar de poder hacerle más daño, solo muestra el buen ser humano que es Edward al solo incapacitarlo, su castigo sin duda vendrá por el karma, empezando por ir a la cárcel y en el epílogo un poco más de qué fue con Mike. Y sí, este es el último capítulo, ya solo falta el epílogo y terminamos con esta linda historia. Mientras tanto esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció este capítulo y poder leer el epílogo. Así podremos iniciar con la traducción navideña ;)
Muchas gracias a los que dejaron su review en el capítulo anterior: Adriu, somas, SharOn, bealnum, Paola Lightwood, Gabriela Cullen, Aidee Bells, tulgarita, Jade HSos, Nanny Swan, Marie Sellory, GZarandon, aliceforever85, Car Cullen Stewart Pattinson, Maryluna, Lizdayanna, bbluelilas, rosycanul10, Rosiichita, Sther Evans, mony17, rjnavajas, ariyasy, martuu341, Ali-Lu Kuran Hale, Tata XOXO, kaja0507, Andy55TwilightOverTheMoon, EmilyChase, alejandra1987, Pameva, BereB, Lady Grigori, Pam Malfoy Black, sahorisolis, arrobale, Mapi, MajoRed, Liz Vidal, Isis Janet, Lectora18, viridianahernandez1656, Sully YM, kotoki haruno, jupy, krisr0405, LadyRedScarlet, NarMaVeg, angryc, sandy56, saraipineda44, Nitoca, Sindey Uchiha Hale Malfoy, Kriss21, glow0718, Cristal82, Lectora de Fics, EriCastelo, Mafer, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el epílogo ;)
