Hola
Yo pensaba que solo había pocas personas leyendo mi historia y ahora me entero que hay varios que la han agregado a favoritos, igual que muchas de otras de mis historias.
A ustedes les agradecería mucho que dejaran algún comentario, cuando alguien comenta y me dice que le gusta me apresuro en publicar la siguiente parte, pero si no sé si hay alguien leyendo podría tomar mucho tiempo antes de que la termine.
Y creo que es así por todas las historias en general, ya que yo comencé esta por mi, para tener algo que leer de ScarxSimba, pero apenas leí que hubo a quienes les gusto publique más episodios cuando ni yo sabía cuando la terminaría y ya me estoy acercando al final.
Estaría muy feliz si me dejaran su opinión, pero si no, bueno. Me alegra que mi historia sea de su agrado en cerio : )
Muchas Gracias a
Marcus, gabokingston y JosefoJudas por sus comentarios y por seguir mi historia, algo que no muchos se toman la molestia de hacer.
Espero disfruten este episodio.
- . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . -. - . - . - . - . - . - . -
Sus cuatro patas lo llevaron muy lejos de la Roca del Rey. Se encontraba tan enojado por lo sucedido con Mufasa que no pudo evitar descargar toda esa rabia que se acumulaba en su pecho contra uno de los inocentes animales que pastaban tranquilamente en las praderas. Desde que se había convertido en Rey, Mufasa creía que podía opinar y hacer de la vida de los demás lo que quisiera, ya que tenía el poder para hacerlo, era un muy mal rasgo que heredo de Ahadi.
Antes no pudo importarle menos lo que hiciera o dijera su hermano, nunca acostumbro a escucharlo de todas formas y Mufasa siempre dejo pasar su osadía ya que sus faltas jamás fueron de mucha importancia, pero ahora que las decisiones de su detestable hermano afectaban no solo su futuro con Simba sino su felicidad con él, no podía estar más molesto. ¿Como se atrevía Mufasa a intervenir?
Toda su vida desde el comienzo fue fastidiada por la simple presencia de su molesto hermano mayor, jamás pudo escapar de su sombra y tuvo que vivir de las miserias que le dejaba su generosidad. Y aun así se había apartado y dejado vivir su vida a plenitud.
Mufasa siempre fue feliz y amado pero ahora...cuando finalmente experimentaba ese maravilloso sentimiento del que fue excluido por su causa, este se oponía, arruinando su vida como siempre lo hacía. Y él más perjudicado era Simba, su pobre y adorable sobrino estaba en medio de todo el caos entre hermanos y lo que menos que este merecía era sufrir.
Con solo imaginarlo llorar solo encerrado en una cueva en ese momento le estrujaba el corazón, por muy negro y deteriorado que este pudiera estar. La única razón por la que aun podía decir que tenía un corazón era por Simba, este le había enseñado a amar nuevamente, haciendo que su pulso se acelerara cada ves que lo miraba con esos ojos repletos de un profundo cariño.
Escupió de forma despectiva el cuello de la inerte cebra debajo de él, mientras los animales cercanos se alejaban del área hasta una distancia más prudente sin querer formar también parte en el menú del león. Pero Scar no tenía nada de hambre, bufó entre dientes ante la cobardía de las manadas que lo veían asustadas, rodo los ojos con fastidio.
Debía hacer algo para cambiar las cosas, lo que fuera. Había soportado demasiado tiempo mendigando felicidad, ahora la reclamaría, aunque tuviera que tomarla a la fuerza, aunque tuviera que desobedecer los deseos de su Rey, o incluso aunque tuviera que borrar a Mufasa del panorama. Abrió los ojos ante la fugaz y peligrosa idea que cruzo su mente.
Puede que no fuera lo más ideal pero quizás si lo más preciso dadas las circunstancias, ya que hablar no convencería a su hermano y luchar no era una opción por obvias razones, las cuales había olvidado en un momento de ira. No dejaba más alternativa, sino lo hacía Simba se vería forzado a formar toda una vida al lado de una leona que no apreciaba y no estaba dispuesto a permitir que su sobrino viviera una vida amargada como la que él tuvo que soportar antes de conocerlo.
Entonces de forma decidida se levanto con lentitud para después inclinarse sobre su presa recién cazada, tomando una de sus patas fuertemente con la mandíbula y la arranco, se giro sobre sus pasos con un destino fijo en mente, espantando a cada animal que se cruzaba en su camino con las malas energías que desprendían de él.
Simba gimoteaba en silencio mientras intentaba contener las lágrimas que no dejaba salir, se encontraba completamente solo en una esquina de la gran cueva con la cabeza apoyada sobre sus patas, estaba un poco aliviado al haber sido dejado en paz por los demás leones que se encontraban afuera, ya que no se sentía con ganas de socializar con nadie.
No sabía si ya estaban enterados pero necesitaba estar solo en ese momento. Todo lo que había sucedido no pudo haber salido de peor manera, jamás en su vida había visto a su padre tan molesto y decepcionado con él, lo peor de todo es que no había justificación para todo lo que dijo.
Taka no estaba con él para ascender al trono ni nada parecido, de eso estaba seguro, podía ver en sus ojos lo mucho que lo amaba y no quería que nadie ni mucho menos su padre hicieran calumnias en su contra. Nada de lo que dijera podría convencerlo de lo contrarío.
Su tío le había demostrado en más de una ocasión lo importante que era para él, mimándolo, enseñándole, aconsejándolo, velando por su seguridad...e incluso le había tenido la suficiente confianza para confiarle su verdadero nombre y se sentía honrado de ser él único que este dejará llamarlo de esa forma.
Pero lamentablemente había algo en lo que su padre si tenía la razón, y eso era que este era él Rey y sin importar lo que hiciera, quisiera o dijera, mientras este siguiera gobernando no podría hacer nada en contra de sus deseos, ya que lo que dictaba un Rey era algo mucho más importante que los deseos de un joven príncipe.
Su mente le gritaba que no era justo, su padre era feliz, su madre era feliz, todos eran felices ¿Por qué no les permitían a ellos se felices? Ya que sabía que no podría vivir plenamente una vida dichosa sino era en compañía de Taka. Su tío lo hacía sentir amado y apreciado, no podía imaginarse una vida sin él, desde que era cachorro fue una parte importante de su vida y no quería que esto cambiara ahora.
Habían avanzado tanto en este tiempo y no deseaba que todo eso se perdiera. Aparto la mirada hacia un lado, la razón para no haberse confesado a su tío antes, además del miedo a ser rechazado, era porque estaba seguro de que su padre no estaría de acuerdo con su relación. No entendía por que le tenía tanto rencor y desconfianza a su tío, si era él mejor león que conocía.
No sabía como arreglarían las cosas y aunque fuera duro y muy difícil aun así no se arrepentía de nada, nunca se disculparía por amar, el amor no era motivo para estar avergonzado y aunque su relación causara la ira y descontento de su padre, anunciaría su amor con el pecho hinchado de orgullo y rostro en alto. Su amor no era malo, solo era eso...amor.
Nala se sentía triste, había podido observar la gran discusión que se desato entre los miembros de la Familia Real y no había sido nada agradable de ver. Venía sospechando desde hace un largo tiempo de los sentimientos que Simba le profesaba a Scar, ella siempre había sido muy observadora además de que creía que era casi imposible no notar la mirada de puro amor en los ojos del joven príncipe.
No le había sorprendido tanto cuando averiguo de que los sentimientos de su amigo eran correspondidos, después de todo Simba era él único león al que Scar le permitía invadir su espacio personal y del cual disfrutaba su compañía, pero lo que si le había sorprendido fue la reacción explosiva que tuvo él Rey.
Sentía lastima por Simba, nadie merecía ser apartado de aquella forma del ser amado, pero lamentablemente no podía ir en contra de los deseos de su Rey, lo que dictará Mufasa era ley y su amigo no podría cambiarlo hasta que no tuviera la edad para reclamar el trono. Soltó un suspiro cansado, le gustaría poder hacer algo para poder ayudarlo.
-¡Gruarrhh!-Gruño Mheetu lanzándose hacía Nala de improviso, pero la leona bajo rápidamente la cabeza y su hermano termino fallando y rodando por el suelo.
-Debes madurar...-Murmuro Nala negando con la cabeza.
-¡Jajajaja! ¿Me oíste? ¡Ehh! ¿Me escuchaste?-Pregunto Mheetu tirado en el piso boca arriba.
-Con toda claridad, por eso no has pasado tu prueba de cacería-Respondió Nala acercándose hasta él -Antes de lanzarte sobre una presa, primero no grites y segundo no hagas tanto ruido mientras te acerques, pudo oírte desde kilómetros-Aconsejo la leona.
-¡Jajajaj!-Río Mheetu mientras se levantaba -Estuve cerca...-Aseguro él león sentándose sobre el suelo y rascándose la oreja distraídamente -Oye...¿Sabes a donde esta Simba?...No lo veo desde la mañana, estaba actuando muy raro creo que esta enfermo-Pregunto Mheetu inocentemente.
-Esta castigado-Respondió Nala tranquilamente.
-¿Eh? ¿Por que?-Cuestiono Mheetu ladeando la cabeza confundido.
-Bueno no creo que deba decírtelo, es algo...privado-Respondió Nala insegura.
-¡Oye! ¡Soy tu hermano debes decírmelo!-Exclamo él león de melena marrón levantándose.
-Justamente es por que eres mi hermano, te conozco y se que le irás con el chisme a todo el mundo-Dijo Nala frunciendo levemente el ceño.
-Me ofendes...-Dijo Mheetu llevándose una pata al pecho de forma dramática -¿Desde cuando hago eso? ¡Vamos dime! ¡Me come la curiosidad!-Pidió dando pequeños saltos impacientes -Y si no me dices...ehmm...le iré a preguntar yo mismo-Dijo él león haciendo ademán de ir hacia la cueva.
-¡No lo molestes!-Dijo la leona parándolo.
-Entonces dime-Dijo él menor alzando la barbilla testarudo. La cazadora suspiro.
-Esta bien te diré...-Dijo asintió Nala, Mheetu sonrío de forma triunfante -Simba esta enamorado y ha Mufasa no le gusto eso-Contó la leona.
-¿Y de quien esta enamorado para que lo castiguen?-Pregunto Mheetu confundido pues hasta donde sabía, que su amigo haya encontrado a quien amar era una buena noticia. Nala frunció los labios indecisa.
-Bueno...de...un príncipe-Respondió la leona sin querer decir el nombre de Scar ya que no sabía como su hermano tomaría la noticia, seguramente lo gritaría a los cuatro vientos.
-Pero si no hay otro príncipe en la sabana aparte de Simba y...y...¡No puede ser!-Chilló Mheetu alarmado -¡AMA A SCAR!-Exclamo sorprendido. Nala rápidamente se abalanzó sobre su hermano tirándolo hacía atrás y tapándole el hocico con las patas.
-¡Shsss! ¡Te escuchara toda la sabana!-Regaño la leona, esa era la rección que había esperado pero sinceramente no creyó que su hermano entendería la indirecta, ya que no era él león más listo de la manada. Negando con la cabeza se aparto de él lentamente.
-Pero es que...es que...¡¿Como esta enamorado de ese amargado antisocial?! Es que no lo entiendo-Exclamo él león de melena marrón.
-Algo debió haberle visto Simba-Respondió Nala encogiéndose de hombros.
-¡Woau!...¡Woau!...no culpo al Rey por estar enojado, Scar es una mala influencia-Dijo Mheetu recordando cuando alentó a Simba a hacer lo que fuera por ganar, lo que le costo un buen golpe contra el suelo y a su amigo el regaño de Mufasa.
-Yo no puedo decir eso, debo conocer todo el panorama. Además lo primero aquí debe ser la felicidad de Simba-Dijo Nala de forma madura, a lo que su hermano hizo una mueca.
-Creo que lo preferiría con cualquiera menos con Scar, es muy raro y...oscuro-Comento Mheetu desviando la mirada, entonces a lo lejos pudo divisar a Tama y Kuzimu caminando -¡Hey! ¡Tengo que decirles algo!-Grito él león mientras salía corriendo hacia sus amigos.
-¡¿Y te llamas su mejor amigo?! ¡Pensé que no lo dirías!-Exclamo Nala molesta corriendo detrás de su hermano boca floja, él cual parecía incapaz de guardar un secreto.
En las Tierras Oscuras la manada de Hienas husmeaba entre los escombros polvorientos y los huesos viejos buscando algo que comer, pero lamentablemente no había nada, ni siquiera un pequeño pedazo olvidado de carne. Banzai se sentó sobre la tierra molesto, frotando su estomago el cual rugía exigiendo comida, la Hiena resoplo.
-¡Shenzi tengo mucha hambre!-Se quejo. La otra Hiena rodo los ojos.
-¡Dime algo que no sepa genio!-Espeto Shenzi hambrienta de igual forma. Ed emitió algunos chillidos irritantes mientras se revolcaba sobre el suelo haciendo notar su hambre.
-Vayamos a las Tierras del Reino-Propuso Banzai.
-Si, solo para que nos despedace él Rey. No se tu, pero yo prefiero no arriesgar mi pellejo y seguir visitando las lejanías para cazar suricatos-Dijo Shenzi seriamente.
-¡Pero ya estoy cansado de tener que comer suricatos revueltos y estrellados! ¡Siempre hay que correr mucho y casi no llenan!-Se quejo Banzai.
-¡Bueno a menos de que tengas una idea de como evitar a Mufasa tendrás que soportar la dieta de suricatos!-Exclamo Shenzi irritada.
-¡Uffss! Ese Mufasa...¡Nos complica la existencia! ¡Si tan solo no estuviera! O al menos fuera menos fuerte e intimidante podríamos intentar burlarlo-Gruño Banzai.
-Si, da mucho miedo, casi tanto como su feo aspecto. De solo escuchar su nombre tiemblo-Comento Shenzi sintiendo un escalofrío.
-¿En cerio?-Cuestiono Banzai arqueando una ceja para después sonreír -Mufasa..-Murmuro y Shenzi volvió a temblar.
-Uh...¡Otra vez!-Pidió la Hiena.
-¡Mufasa...Mufasa...Mufasa...!-Repitió Banzai varias veces parando los pelos de Shenzi ante tantos temblores. Ambas Hienas cayeron al suelo riendo a carcajadas seguidas rápidamente por Ed.
-Me temo ver que estoy rodeado de incompetentes...-Se escucho la voz de Scar resonar en el lugar y las tres Hienas rápidamente alzaron la vista para toparse con la imagen del león recostado sobre una gran roca situada arriba de ellos, observándolos desde la cima.
-¡Oh..Scar! ¡Solo eres tú!-Exclamo Banzai aliviado.
-Por un momento pensé que era alguien importante, alguien como Mufasa-Comento Shenzi para después reír estruendosamente junto a Ed. Scar se frotó la frente con la pata de forma irritada.
-¡Oh vamos Scar no te amargues! ¡Solo era una broma! Eres nuestro amigo...-Dijo Banzai sonriendo.
-Si...claro...-Murmuro él león desviando la mirada con fastidio.
-Scar tenemos hambre...-Se quejo Shenzi sintiendo su estomago rugir.
-¡Si! ¿Nos trajiste algo? ¡Scar, amigo, viejo, compadre!-Pregunto Banzai animadamente.
-No creo que se lo merezcan-Murmuro él león de pelaje oscuro mostrando una pata de cebra.
Inmediatamente las Hienas se posicionaron debajo suyo abriendo el hocico con ansia, mientras se les hacía agua a la boca y cuando Scar les tiro la extremidad ellos se abalanzaron sobre la carne con hambre, comenzando a comer rápidamente.
-Los escuche quejándose de Mufasa...¿Acaso no están cansados de que por causa suya no puedan darse la buena vida en las Tierras del Reino?-Cuestiono Scar.
-Bueno si...pero no hay nada que podamos hacer con eso Scar...-Respondió Shenzi con la boca llena.
-¿Y si les dijera que hay una manera de conseguirlo?-Propuso él león jugando con sus afiladas garras de forma distraída.
-¿Y que vamos a hacer? ¿Matar a Mufasa?-Pregunto Banzai con sarcasmo. Una sonrisa maliciosa se formo en los labios del león de melena oscura.
-Precisamente...-Respondió Scar para gran sorpresa de las Hienas. Él león saltó desde la roca en la que se encontraba con mucha agilidad y aterrizo frente a ellos -Tengo un plan-Dijo y su sonrisa desapareció, no lucía feliz.
Simba se removía incomodo en su lugar una y otra vez recostado cerca de la entrada de la cueva, la parte más alejada de la roca que compartía con sus padres. Cuando el cielo africano cayo tornándose oscuro y llego la hora de dormir el joven león estaba tan disgustado con su padre que no le dirigió palabra alguna fingiendo como si no estuviera, yendo a descansar lejos de él.
Mufasa no refuto absolutamente nada, quizás entendiendo su disgusto pero aun así sin estar dispuesto a dar su pata a torcer, su decisión seguía firme e irrevocable, lo que sea que fuera lo que hablo con Rafiki al parecer no lo disuadió en nada. Sarabi tampoco objeto, decidiendo brindarle a su hijo el espacio que necesitaba.
Esa noche a Simba le había costado mucho más trabajo dormir que de costumbre, no solo a causa de los acontecimientos ocurridos esa tarde, sino también por el hecho de que su tío descansaba a muy poco de la cueva, seguramente igual de abatido que él, y que estaba vez no pudiera salir corriendo hasta donde estaba su pareja para consolarlo y pasar tiempo juntos como siempre lo hacía, le dolía y mucho.
Giro sobre su espalda entre sueños y a los pocos minutos abrió los ojos, parpadeando varias veces. Era plena madrugada y hacía frio, se podían escuchar los ronquidos y ronroneos de los demás leones. Simba soltó un suspiro pesado, apoyando la cabeza sobre sus patas frontales, emitió un pequeño gemido triste, como deseaba en esos momentos ser envuelto en un reconfortante abrazo de su amado Taka.
-Tú tampoco puedes dormir ¿Eh?-La inconfundible voz de su tío hablando en tono bajo hizo que el corazón del príncipe saltara emocionado.
Rápidamente alzo la cabeza buscándolo con la mirada, incluso con la buena vista que tenía en la oscuridad se le era difícil distinguir la oscura figura de Taka, pero aunque no podía verlo sintió el incontrolable impulso de ir a su encuentro. Volteo el rostro asegurándose de que sus padres estuvieran durmiendo.
Y con cuidado de no despertar a nadie se abrió paso entre los pocos leones que habían a sus costados, pero no era fácil intentar no pisar a ninguno de los leones y leonas dormidos en el suelo, especialmente a los cachorros. Pudo escuchar los pasos de Taka afuera, volteo una vez más a mirar a Mufasa y sin querer perder lo que quizás sería uno de los escasos encuentros que tendrían en el futuro cercano decidió saltar a los leones.
Y aunque pudo avanzar perfectamente encima de sus súbditos pasando de la entrada sin más dificultades, el salto estuvo demasiado impulsado lo que lo hizo tropezar y rodar varias veces por el suelo llenándose de polvo y golpeándose la cabeza contra el duro piso. Terminando con el cuerpo esparcido por el suelo de roca.
-Auch...-Murmuro adolorido él príncipe.
-¿Te encuentras bien?-Pregunto Scar sentado frente a él, Simba alzo la cabeza del suelo velozmente encontrándose con los brillantes ojos esmeraldas de su tío mirándolo fijamente, inmediatamente sintió su propia mirada nublarse a causa de las lágrimas que comenzaban a hacerse presentes.
-Taka...-Gimoteo él joven león levantándose y corriendo hacia él.
Scar extendió sus patas recibiendo a su sobrino en un fuerte abrazo, Simba no tuvo dificultades para acomodarse contra el pecho del otro león, disfrutando la sensación cálida de tener el cuerpo de su tío envolviéndolo. Scar recargo la barbilla sobre la corta melena roja de su sobrino, sintiéndolo frotarse contra él y este hizo lo mismo buscando su calidez corporal.
Simba se aferro al mayor apoyando las patas firmemente en su pelaje oscuro dejando finalmente salir las lágrimas que venía acumulando, llorando en su pecho. Scar sintió su corazón contraerse ante los suaves gimoteos, se aferro más al abatido príncipe lamiendo suavemente una de sus mejillas con cariño.
-Por favor no llores...-Pidió Scar frotando su cabezas juntas.
-...¿Qué vamos a hacer...?...-Pregunto Simba con la voz quebrada, destrozando al mayor.
-Shsss...-Siseo suavemente él león de melena oscura atrayendo la preocupada cabeza hasta su pecho, pasando cariñosamente su pata por la espalda de su sobrino, acariciándole el pelaje dorado en un intento de reconfortarlo.
Los primeros rayos del sol comenzaron a salir en el horizonte iluminando la sabana, y las lágrimas de Simba disminuyeron hasta el punto en que finalmente se detuvieron. Scar paso delicadamente la lengua limpiando los rastros de lágrimas dejados en las mejillas del menor. Simba emitió un ronroneo satisfecho, disfrutando de la caricia.
Después llevo una de sus patas al rostro de su tío uniendo sus miradas, captando toda su atención. Él león de pelaje dorado formo una pequeña sonrisa acercando sus rostros, entonces lamió suavemente los labios de Scar, este cerró los ojos centrándose en la caricia respondiendo inmediatamente el amoroso gesto. Luego de unos eternos minutos ambos se separaron apoyando sus frentes juntas.
-Te amo...-Murmuro Simba con palabras repletas de cariño.
-Yo también...no sabes cuanto...haría lo que fuera por ti-Aseguro Scar en un suspiro, recordando repentinamente a lo que había venido -Se como solucionar todo esto-Informo él león. Simba lo miro con curiosidad.
-¿En cerio?-Cuestiono impresionado él príncipe. Él mayor sintió.
-Haja...cuando amanezca y el sol este en su punto más alto quiero que nos veamos en las praderas-Dijo Scar.
-¿Qué vamos a hacer?-Pregunto Simba.
-Te lo diré en su momento, se paciente-Dijo Scar sonriendo tranquilamente.
-Pero...-Iba a objetar él león más joven pero un beso de parte de su pareja lo calló.
Nublando su mente y haciendo que todas sus dudas y preguntas quedaran en un segundo plano mientras se concentraba en responder al amoroso gesto. Confiaba completamente en su tío y si este tenía un plan él confiaría en que todo se solucionaría.
