-Allí mira.

-¿Dónde?

-Al lado del chico pelirrojo, el de lentes.

-¿Has visto su cicatriz?

-Pero también, mira quien esta atrás de el

-¿Es ella?

-Sí, la de pelo castaño y ojos verdes.

Los murmullos siguieron a Harry y Bittori desde el primer día, los alumnos esperaban fuera de las aulas y se ponían de puntillas para mirarlos, a veces eran tan cínicos que se giraban en los pasillos. Era molesto pues no eran animales de circo.

Tori no prestaba atención a esas cosas, le interesaba más no perderse en alguna de las 142 escaleras que tenía Hogwarts, algunas llevaban a un lugar diferente los viernes, otras tenían un escalón que desaparecía a mitad de camino y había que recordarlo para saltar.

Era un poco difícil recordar donde estaba todo, si ella no tuviera a Hermione a su lado para recordarle por donde tenían que ir, probablemente terminaría igual de pérdida que Ron y Harry, tenía un buen sentido de la orientación pero el colegio era como un laberinto que todos los días cambiaba, y para colmo los fantasmas tampoco ayudaban, siempre le sacaban un susto cuando algunos se deslizaban de repente a través de la puerta que intentabas abrir, Nick casi decapitado siempre intentaba señalar el camino, pero Peeves se encargaba de poner puertas cerradas y escaleras con trampas en el camino de los que llegaban tarde a clase, aún peor que Peeves, si eso era posible, era el celador Argus Filch; una vez había visto que Harry y Ron se habían topado con él la primera mañana tratando de pasar una puerta que había resultado ser la del tercer piso.

Ellos habían dicho que estaban perdidos, pero Filch no les creyó, incluso iba a llamar a uno de los profesores hasta que ella los había salvado diciendo que Quirrell los llamaba.

Tenía una gata llamada señora Norris, flacucha y de color polvoriento, con ojos saltones como linternas, iguales a los de Filch, la podías ver pasear sola por los pasillos, si uno infringía una regla delante de ella se escabullía para buscar a Filch, muchos estudiantes los detestaban y el deseo de muchos era darle una buena patada a la señora Norris.

Para cuando llegó la primera vez de Mione y Tori, como le decía Abril a Hermione, de entrar a las aulas de Hogwarts se habían dado cuenta de que la magia era mucho más que agitar una varita y decir unas palabras graciosas.

Tenían que estudiar muchísimas cosas, aprenderse demasiados nombres e incluso salir del castillo a estudiar herbología con la profesora Sprout con quien aprendían a cuidar de todas las plantas extrañas y hongos, y descubrir para que se utilizaban.

Las clases eran un poco complejas pero nada con que Abril no pudiera lidiar, la mayoría era interesante salvo por algunas, como por ejemplo la clase de historia de la magia pues era dictada por un fantasma y no tenía algo en contra de ellos pero el Señor Bins hablaba monótonamente mientras escribía nombres y fechas.

La profesora McGonagall era una mujer severa, inteligente y estricta. El primer día de clase había dicho.

-Transformaciones es una de las magias más complejas y peligrosas que aprenderán en Howard, cualquiera que pierde el tiempo en mi clase tendrá que irse.- después transformó un escritorio en un cerdo y luego le devolvió su forma original, todos en el aula estaban impresionados y rápidamente se emocionaron pero después habían comprobado que no era algo sencillo, les hizo hacer una cantidad de anotaciones y les dio a cada uno una cerilla para que intentaran convertirla en una aguja, al final Hermione y ella habían hecho sólo un pequeño cambio en la cerilla, sin embargo habían sido las únicas, ante esto la profesora McGonagall les dedicó a ambas una excepcional sonrisa.

Aunque la clase que todos sin excepción esperaban era defensa contra las artes oscuras, pero la impartición de la clase por parte del profesor Quirrell resultó ser casi una broma, su aula tenía un fuerte olor a ajo y todos decían que era para protegerse de un vampiro que había conocido en Rumanía.

Su turbante dijo que era un regalo de un príncipe africano como agradecimiento por haberlo liberado de un molesto zombi pero ninguno verdaderamente creía su historia, los gemelos Weasley insistían en que estaba lleno de ajo para protegerlo cuando el vampiro apareciera.

Abril se había vuelto muy amiga de ambos gemelos, pasaba mucho tiempo con ellos o con Hermione, algunas veces también pasaba tiempo con Harry y Ron pues era muy sociable pero la mayoría del tiempo lo pasaba con los gemelos, se habían vuelto inseparables en los pocos días que llevaba el curso.

También había descubierto que la gran mayoría de los alumnos eran de familias muggles, quienes como ella no tenían mucha experiencia con la magia, había tantas cosas que aprender que ni siquiera alguien que había pasado toda su vida sabiendo que era mago tenia ventaja.

El viernes de esa semana había sido un día importante para Harry, Ron y Bittori.

Ese día Bittori había despertado temprano, pues no había podido conciliar fácilmente el sueño la noche anterior, había tenido sueños extraños que la habían dejado sin mucho sueño por lo que 7 en punto ya estaba arreglada para empezar el día, como ya era rutina despertó a Hermione.

-¡Mione!- susurró en el oído de la chica, quien se removió en las sábanas- Vamos chica, es hora de despertar.

-Cinco minutos más- dijo aún dormida.

-Sabes que esos cinco minutos se convertirán en media hora.

-Sí, si...

-Bueno, está bien, iré a desayunar, ¿está bien?

Al no escuchar respuesta Abril bajó a la sala para dirigirse al Gran comedor, desayunó con calma los huevos con tocino y el zumo de calabaza que había aparecido a penas se sentó.

Después de unos minutos regresó a los dormitorios, cuando entró pudo ver que Hermione en realidad ya estaba terminándose de arreglar.

-Vaya, no esperaba que si fueran cinco minutos, mira que solo tardé 20 minutos en desayunar.

Ambas chicas rieron, y agarraron sus portafolios, Abril acompañó en el desayuno a Mione, para cuando regresó por segunda vez al Gran comedor había más gente que cuando ella desayunó.

Tomaron asiento en las bancas, mientras Hermione desayunaba y le contaba a Tori sobre el ensayo de Pociones, Bittori leía un libro y escuchaba a Hermione, se vio un poco distraída por una presencia cercana y sabiendo de quienes se trataba exclamó.

-Fred y George Weasley, ni se les ocurra.

Ante esto Hermione levantó la mirada, ambos chicos estaban atrás de Bittori tratando de aventarle un poco de zumo de calabaza a la chica, quien los veía enojada.

-Vamos, en serio no puedes fingir que no notas nuestra presencia- dijo George sentándose en el lado derecho de Bittori

-Aun no entiendo como lo haces- dijo Fred sentándose a su lado izquierdo.

-No es tan difícil, tengo un buen sentido de la percepción- contestó la chica riñéndolos con la mirada.

Hermione veía a las tres personas frente a ella, tenía un poco de envidia de la chica por cómo podía hacer amigos tan fácilmente, podía hablar con la gente aun si no los conocía, por eso tenía tantos amigos, sin embargo también agradecía que la considerase una por igual.

-Que tenemos hoy- preguntó Abril a Hermione.

-Pociones con los de Slytherin- respondió Hermione- El profesor Snape es el jefe de la casa de Slytherin dicen que siempre los favorece a ellos...hoy veremos sí es verdad.

-Ojalá McGonagall nos favoreciera un poco más a nosotros- dijo Abril.

McGonagall era la jefa de la casa Gryffindor pero eso no le había impedido darles una gran cantidad de deberes el día anterior, justo en aquel momento llegó el correo, Abril ya se había acostumbrado pero la primera mañana se había impresionado un poco cuando 100 lechuzas entraron de repente al Gran comedor durante el desayuno, volando sobre las mesas hasta encontrar a sus dueños para dejarles caer encima cartas y paquetes.

Solo habían sido dos veces en las que Cassia había aparecido con cartas de su madre, muchos alumnos al ver a la lechuza se habían asustado, aún más cuando se posaba en el hombro de la chica pues le mordisqueaba la oreja para conseguir algo de comida antes de volver a dormir en la lechuzeria con las demás.

Aquella mañana, había pasado volando junto a la lechuza de Harry, Hedwig, quien era una hermosa lechuza blanca, cuando Cassia se había posado en su hombro robó un poco de pan que había dejado Hermione para dárselo al ave, se fijó de inmediato en la nueva carta que su madre le había enviado sin embargo no pudo evitar fijarse en que a Harry también le había llegado una carta, no le prestó mucha atención pues no era de su incumbencia, así que desatando el nudo de la pata de su lechuza quitó la carta y la abrió.

Querida Bittori:

No ha pasado mucho desde que intercambiamos cartas, estoy muy feliz de que hayas encontrado personas tan amables, escuche que tuviste un problema con el niño Malfoy, me encontré con Lucius el padre de Draco, al parecer le dijo que habías sido un poco...dura con él, sin embargo no hay nada de qué preocuparse, espero que te esté yendo bien en tus clases y también espero poder pronto darte una sorpresa.

Con amor mamá.

Abril cogió prestada la pluma que Fred tenía en la mano y rápidamente al reverso de la carta que había enviado a su madre contestó:

Mamá:

Sí me está yendo bien, he conocido a unos chicos increíbles, también Hermione se ha convertido en una buena amiga. No fue bueno que te enteraras por boca de otra persona que tuve un pequeño problema con Malfoy, pero tenía que hacerlo, estaba diciendo cosas horribles sobre los padres de Harry y también indirectamente sobre papá, sin embargo también estoy bien y espero con ansias tu sorpresa. Dale un saludo a Daisy de mi parte.

Con amor Bittori.