El hilo rojo| (SesshoSaku)
Naruto e Inuyasha no me pertenecen.
Son obras de Masashi Kishimoto y Rumiko Takahashi
Por otro lado, esta historia es de mi autoría y la publicaré en Wattpad, Fanfiction.
Si las ves en otro lado por favor avisa. NO al plagio.
Qué empiece la historia y por favor lean la nota que dejo al final.
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Capítulo 8: Shinsengumi
Todo estaba tan oscuro... Sakura de alguna forma entraba y salía de la conciencia embelesada por la dulce voz de su madre proveniente desde alguna parte. Podía escuchar aquel relato mítico que le había estado acosando en sueños, aquel cuento del que no recordaba el final por más que tratara de hacer memoria y que ahora parecía entender que necesitaba recordar.
La sensación de vital importancia se asentó en su pecho, fue tal, que se encontró haciendo fuerza para despertar de su letargo aunque con poco resultado.
—... Ōkuninushi y la princesa Yakami se casaron y el fruto de esa unión fue una hermosa niña, hija y legado de las dos razas vivientes más poderosas. . . — Sakura se sintió contener el aliento cuando llegó finalmente a la parte donde lo habían dejado la última vez. Quería saber más... lo necesitaba, algo le decía que debía saber el final de esa historia.
Sus ojos, los cuales ahora se daba cuenta de que había estado manteniéndolos firmemente cerrados, pasaron a abrirse con expectativa. Aun recordaba lo que había pasado al última vez que se vio en esa posición, como de pronto su madre, su mentora y sus amigos más cercanos aparecieron ante ella haciéndole dudar con respecto a si aquello era un sueño o si realmente habían encontrado como comunicarse con ella.
Sin embargo, la expectativa se fue como un suspiro cuando se dio cuenta de donde estaba.
Era su vieja habitación. Se encontraba recostada con la cabeza descansando en las piernas de su madre, pero a diferencia de sueños pasados en aquella oportunidad conservaba la apariencia de su edad actual, aunque la pelirrosa mayor no parecía darse cuenta de ello.
Estuvo tentada a preguntarle, pero su madre siguió con el relato sin ninguna interrupción mientras acariciaba su cabello tal y como solía hacerlo cuando era pequeña.
— ...Todo era ideal para la ahora Reina y Rey el demonio, ambos vivían su historia de amor junto a su pequeña hija ajenos a lo que pasaba por fuera de su mundo idílico y la amenaza que se cernía sobre ellos. Así como Ōkuninushi demostró ser, un ser puro a pesar de sus raíces demoniacas... sus hermanos demostraron ser ruines y oscuros como un demonio solo podía serlo, al ser la raza viviente más corrompida y osc
ura. Viéndose incapaces de sentir felicidad por la suerte de su hermano, los demonios se dejaron hundir en una profunda ira, la envidia y el odio les consumió.Con el tiempo se aseguraron de ensuciar a su hermano, dijeron a todo cuanto quiso escucharles que les había traicionado y que había renegado de su raza. Pronto Ōkuninushi fue considerado por su propia raza como un traidor a su sangre, algo que no podían dejar pasar.
Sakura se pregunto si en el pasado su madre había tenido aquella voz tan dolida que podía notar en ese momento al llegar a aquella parte del cuento.
— Los demonios eran considerados seres egoístas e independientes debido a que actuaban bajo su propio interés, pero no dudaron un momento en aliarse a los hermanos y encaminarse en busca de Ōkuninushi y la reina Yakami. Los hermanos rivales, muy furiosos, conspiraron para matarlos y formaron una horda de demonios que causaron destrucción total allá por donde pasaron, sin tener la menor consideración con los seres que se le cruzaron o trataron de impedir su avance. Juntos eran una fuerza casi indestructible por lo que el enfrentamiento al final fue inevitable.
Sakura busco la mirada de su madre pero esta parecía perdida en sus pensamientos y la miraba sin verla realmente, ella se pregunto si no estaría dudando en si seguir con el relato o no. Aunque no la podía culparle por dudar, ella misma comenzaba a sentir como un peso pesado se asentaba en su pecho aunque no era capaz de entender el motivo real de porque se sentía así.
De todas formas Sakura necesitaba escucharlo. Antes de que pudiera pedirle que siguiera la hermosa pelirrosa soltó un suspiro y retomó la historia.
— Fue en una noche tormentosa que Ōkuninushi y la reina Yakami recibieron la visita de una hermosa Sascerdotisa que se presento como Midoriko. Aquella fue la única que logró avisarles del inminente ataque pero ya era demasiado tarde, había que luchar. La humana poseía poderes espirituales y se enfrento a los demonios junto a Ōkuninushi cuando los estos lograron de alguna forma llegar a ellos pasando por todas la barrera de protección de la Isla Oki.
Los demonios masacraron a todos los seres que habitaban aquel lugar diezmando a las razas puras. Yakami al ver que estaban perdiendo tomo la decisión más dura que jamás hubiera deseado tener que tomar. . . Ella tomo a su pequeña y a una joven Hada que era la nana de su hija, las tres fueron hacia la cueva de la montaña en el centro de la isla Oki que funcionaba como un santuario natural...
La voz de su madre se sentía cada vez más afectada y dolida, tal vez la pequeña Sakura no se hubiera dado cuenta pero ella, con su conciencia adulta sintió tanto el dolor en sus palabras que estuvo tentada a pedirle que se detuviera, no quería verla sufrir en su esfuerzo por terminar la historia.
— La casualidad no existe...
Los ojos jades de Sakura se mostraron confundidos con aquellas palabras, aquella no era la voz de su madre aunque las palabras habían salido de sus propios labios.
— El hilo rojo es infinito y nunca se romperá, ya que su dueño es el destino... sin importar el tiempo y la distancia... estará siempre atado, estarán siempre unidos... luz, oscuridad... humanidad...
Podrían pasar un millón de años ella jamás olvidaría aquellas palabras y ni la voz que las pronunciaba.
Alterada se incorporo y cuando volvió a ver a su madre esta ya no estaba. Su vieja cama de infante había sido remplazada por la de la vieja matrona que había remplazado a su madre y con ojos vacíos de un movimiento la volvió a tomar de la muñeca como aquel día antes de llegar a ese mundo.
— Una flor y un demonio, una flor y un demonio, una flor y un demonio... cielo e infierno, luz y oscuridad, vida o muerte...
Como la primera vez Sakura sintió sus ojos llenarse de lagrimas. La pesadez en su pecho fue mayor y asustada por su propio sentir comenzó a tironear del agarre de la anciana, pero aquella a pesar de la delicadeza por su edad parecía tener una gran fuerza al ella no poder aflojar siquiera el agarre.
— ¿Q-qué significa eso? ¿Demonio? ¿Hablas de Sesshomaru?—Pregunto entre su inútil forcejeo. Pero la mujer no respondió, siquiera parecía escucharla.
— Sakura Haruno... él es tú destino. ¿Morirías por él?
Aquellas últimas palabras hicieron eco en la mente de la pelirrosa. Dejando de intentar que librara su muñeca volvió su mirada llorosa a los ojos aún vacíos de la anciana.
— ¿Morir... por él? — Se escucho preguntar antes de que su mundo se tornara completamente negro.
Un par de ojos se abrieron de golpe dejando ver su brillante color verde jade.
Sakura mantuvo su mirada en el techo de madera sobre ella. La voz criptica seguía repitiendo aquellas palabras una y otra vez en su mente como una advertencia de algo que tenía que tener muy presente.
La primera vez que escucho aquello no le encontraba ningún sentido, pero de pronto al recordar el suceso aquello comenzaba a cobrar algo de coherencia.
''El hilo rojo'' Como un flash mental recordó aquel momento tras el primer beso que había compartido con Sesshomaru, donde había estado segura de sentir e incluso ver aquel lazo... ¿Podía tratarse del mismo?
''Una flor y un demonio'' Una flor... un demonio... no tenía que ser Shikamaru para entender la referencia. Sakura... su nombre dado de una flor. Sesshomaru, un demonio con el cual había estado creando un lazo sin quererlo.
— ¿Ya has despertado?
Un voz profunda y masculina interrumpió sus pensamientos.
Aun recostada ladeo la cabeza hacia aquella voz y pudo reconocer al joven que aparentemente le había salvado. Para su sorpresa aquel se encontraba sentado a su lado, ella había estado tan perdida en la interpretación de su sueño que no se había percatado siquiera de su presencia, ni de su insistente mirada seria puesta fijamente en ella.
A pesar de la semi oscuridad y de la limitada iluminación que provenía del exterior, la luz lunar que atravesaba los paneles de papel que servían de ventana o puertas corredizas era lo suficiente como para detallar sus bellos rasgos y ojos brillantes de un color curioso que el hombre poseía.
Incomoda, al ver que él no parecía interesado en romper el inquietante silencio que se instalo entre ellos, se incorporo con algo de dificultad a la vez que se aseguraba de que sus ropas estuvieran en su lugar.
Si aquel hombre se dio cuenta de como evaluaba su estado no pareció demostrarlo. No fue hasta que ella termino de evaluar su posición allí y el lugar en el que estaba que se dispuso a romper el hielo.
— Disculpe... yo... ¿Dónde estoy?
Pregunto Sakura finalmente con duda en su mirada, pero tranquila al ver que no le habían despojado más que de la capa de viaje. El hermoso kimono que había tenido mejores momentos seguía fielmente sujeto a su cuerpo al igual que su ropa interior, al menos su integridad física y sexual parecía intacta.
— Estamos en mi habitación, al menos hasta que amanezca te quedaras aquí.
La pelirrosa asintió sin ánimos de pelear. Tenía varias preguntas que hacer y puede que poco tiempo para hacerlas.
— Las mujeres que iban conmigo en la caravana. ¿Pudieron salvarlas? Nos querían vender a un demonio es lo único que supe.
— Mmm...
Daemon observo a la pelirrosa entrecerrando sus ojos, evaluando silenciosamente a la mujer frente a ella.
— Solo se perdió a una de ellas en medio del asedio, las demás se encuentran bien y las están regresando a sus aldeas en este mismo momento.
La vio asentir pero no tenían demasiado tiempo como para tratar de descubrir que pasaba por su mente en ese momento.
— Tengo que hacerte unas preguntas y espero por tu propio bien que seas honesta con tus respuestas... lo sabré si no es así.
La profundidad de aquella voz masculina, más la seriedad con la que se dirigía a ella, imponía a Sakura cierto temor hacia el joven sentado a su lado. Fácilmente aquel tono y forma de expresarse podía rivalizar con los modos de Sesshomaru, aunque aparentaba que él parecía más predispuesto a la conversación que el demonio.
Sin ánimos de agravar la situación asintió con la cabeza, después de todo le debía estar en resguardo y era normal que quisiera interrogarla ya que la debía de ver como una amenaza.
Si algo había aprendido en su estancia en ese mundo, era que ella se veía distinta a la mayoría, bastante raro se le hacía que no la hubiera maniatado o encadenado.
— Eres diferente a las mujeres que iban contigo, de hecho eres diferente a cualquier mujer humana. ¿Qué eres realmente?
La pregunta le hizo suspirar, incluso aunque se la vio venir.
— Soy tan humana como cualquiera aquí. — Se puso nerviosa al ver como el chico entrecerraba los ojos al escucharla decir aquello.
— De verdad lo soy, yo... se que el color de mi cabello puede ser un poco fuera de lo normal, he tenido incontables problemas desde que llegue aquí pero de donde vengo es normal... bueno, no mi color de cabello solo se de otra persona que lo lleva y es mi madre, pero si es normal el que las personas ''Humanos'' lleven diversos colores de cabellos y ojos dependiendo de a que familias y clanes pertenezcan.
Al ver la duda o molestia por parte del hombre no pudo evitar en justificarse lo mejor posible.
— ¿A qué te refieres con ''el lugar del que vienes''? ¿Eres de tierras muy lejanas?
Cuestiono él, al momento en el que el rostro de una descarada y odiosa castaña se le venía a la mente. Ya conocía a alguien que venía desde muy lejos, que por lo mismo tenía cierto rasgos físicos fuera de lo común debido a las diferencias entre las personas que habitaban ese lugar. Sin embargo la pelirrosa era algo demasiado fuera de lo normal. La idea de que en otra parte del mundo sea normal llevar colores de cabello y de ojos que podrían ser los de un demonio como algo natural, no encajaba. Además su aroma... había algo que no encajaba del todo.
— Es más complejo que eso... — Murmuro Sakura atrayendo nuevamente la atención del pelinegro que se había mostrado pensativo.
—Yo sé... yo se que es difícil de creer, pero no soy un demonio soy una humana... creeme por favor.
— Lo hago...
Sakura parpadeo sorprendida, no esperaba que le creyera tan fácilmente a pesar de que sabía estaba siendo honesta.
— Sé que no eres un demonio... deseaba comprobarlo y escucharlo de ti, porque a pesar de todo no deja de haber algo en ti, algo fuera de lugar y no me refiero solo a tu apariencia. Sin embargo, sé que eres humana...
De pronto le vio estirar una mano hacia ella y Sakura por inercia cerro sus ojos y ladeo su cabeza a un lado.
El miedo se asentó en su pecho y el cansancio que hacía sentir sus miembros pesados como piedras le impuso sentirse expuesta ante lo que aquel desconocido pensara hacer.
Fue en ese momento en que se percató de que habían estado induciéndole drogas constantemente y que su cuerpo entumecido y pesado no parecía haberse recuperado.
Al no sentir agresión alguna por parte de hombre abrió sus ojos y le observo con duda, para encontrarse con que sostenía el fragmento de la perla que aún pendía de su cuello entre sus dedos pálidos y elegantes.
Le vio observar el fragmento con una mirada taciturna, con una mezcla de algo parecido a la tristeza o añoranza. Por un momento la visión de aquel rostro atractivo le robó el aire. De alguna forma en su mente no se pudo formular la idea de que tal vez pensaba robarle el fragmento para él o que fuera algún tipo de amenaza.
— Ningún demonio podría conservar un fragmento de la perla Shikon con la pureza que tu le otorgas.
La voz hasta hace poco seria del joven ahora se escuchaba suave y la sensación de melancolía volvió a invadirla.
— Sin embargo, un humano cualquiera sentiría pesado la carga y fácilmente podría dejarse seducir por el poder que la joya promete, incluso siendo solo un pequeño fragmento de esta podría ser poseído por alguno de los demonios que alberga en su interior.
Tras decir aquellas palabras alzo su mirada del fragmento y observo a la chica que le miraba sorprendida con sus ojos como jades puestos en él y un adorable sonrojo en sus mejillas.
Fue en ese momento que se percato de la cercanía de sus cuerpos.
¿En que momento se le había acercado tanto como para invadir su espacio personal?
Contrariado y molesto consigo mismo soltó el fragmento de la perla con dolorosa agonía y se puso de pie observándola desde arriba.
— Cuida ese fragmento, en manos equivocadas puede ser letal...
Sakura le observo confundida, no había pasado ni media hora hablando con él chico y el cumulo de sensaciones que le generaba era abrumador.
— ¿Eres una sacerdotisa?
— ¿Eh? Oh no, no lo soy. — Se apresuró a aclarar ya que no era la primer persona en preguntárselo y entendía el que pensara aquello.
— ¿De donde dices que vienes entonces?
Le pregunto ya volviendo a su postura pasada, como si ese breve momento en el que se habló de la perla no hubiera pasado.
— El lugar se llama Konoha y está ubicado en el País del fuego. Yo... no se como explicarlo incluso hoy, no se como, no sé por qué llegue a este lugar, pero con seguridad puedo decir que soy de otro mundo.
Sakura espero ver duda en el rostro de hombre, incluso escepticismo, burla o enojo en el caso de que creyera que le mentía cuando le pidió puntualmente que fuera honesta. Para su sorpresa no solo no parecía sorprendido, sino que hasta pareció ver un brillo de algo cercano a la emoción en sus ojos.
— Bueno... eso explica varias cosas...
Tuvo que hacer acopio de todo su autocontrol para no expresar lo que sentía en ese momento.
Si esa mujer decía la verdad y sabía que lo estaba siendo honesta por raro que se escuchara. Ella era la clave de todo, ella podía ser la que terminara con su tormento. Por un lado no quería ilusionarse, pero sabía que no podía ser casualidad.
Lo que decía coincidía a la perfección, además de explicar el porque siendo humana su aroma indicaba... y le recordaba a... Él no podía preguntar al respecto, para empezar dudaba ella supiera su propia importancia, pero fuera de ello, tampoco deseaba llamar la atención sobre si mismo y que ella sospechara de su...
— Cuéntame todo... quiero saber como es que llegaste aquí.
Había pasado mucho tiempo, o así lo sentía Sakura, desde que había contado el como se encontró cayendo en un pozo y aparecido en aquel lugar.
Por un minúsculo momento llego a dudar de hablar del asunto con aquel desconocido, pero por raro que pareciera le infundía cierta confianza.
Él se había mostrado curioso incluso sin quererlo demostrar del todo.
Le había escuchado y no había dudado de su palabra ni una sola vez, y ella logro sentir de alguna forma que se desahogaba.
Explico como había sido su vida desde que llegó a ese lugar, como le atacaron en el pueblo por creerla un ser anti natural solo por su cabello, como había sido victima de constantes ataques por humanos y demonios por igual. El desconsuelo de no pertenecer a ningún lado había sido más profundo de lo que se imagino y tuvo que contener el deseo de llorar más de una vez.
Hablando con él se dio cuenta de como extrañaba su hogar, sus amigos y familia.
Incluso a Sesshomaru y Jaken. Se preguntó si la estarían buscando, si sabían algo de ella o simplemente la dieron por perdida.
¿Jaken la echaría de menos en sus viajes?
¿Sesshomaru pensaría en ella al menos un poco?
¿O tal vez se sentiría libre de ella y las confusiones que se generaban cuando estaban juntos?
Dolía pensarlo y saberlo tan lejos de ella por primera vez desde que se conocieron.
Hablar de Sesshomaru con el pelinegro fue complicado.
El había mostrado un claro disgusto y molestia, no le interrumpió a pesar de ello, pero estaba claro que sentía un gran repudio y posiblemente odio hacia los demonios.
Sakura se reservo algunos detalles, como la profecía de la anciana matrona del templo, así como el que hubiera llegado a morir y luego revivir, o el inicio aparente de sentimientos amorosos por un demonio de larga cabellera blanca y ojos dorados. Lo consideraba temas demasiado muy personales.
Sin embargo, se aseguro de detallar y mencionar que Sesshomaru le había salvado la vida incontable veces, que jamás le había hecho un mal y que le había cuidado y protegido.
De alguna forma la idea de que pudiera pensar mal del peliblanco no era opcional para ella. Sakura seguía consciente de su enamoramiento hacia Sesshomaru, por más molesta que hubiera estado con él y su insistencia en sobreprotegerla y no verla como la guerrera que era, ella no quería que pensaran que era una amenaza para ella.
Se vio defendiéndolo hasta de las miradas desagradables del pelinegro, las cuales eran notorias cada vez que lo mencionaba.
— Entonces... ¿Ese demonio era tu...?
Sakura parpadeo rogando que aquel calor en sus mejillas no fuera notable a la vista ante la clara insinuación del pelinegro.
— Solo somos algo así como amigos...
— ¿Algo así?
— Bueno, no es el ser más amigable del mundo, pero me salvo y le debo la vida. Me cuido y no me dejó sola en un mundo desconocido donde todos me ven como amenaza o comida.
Le vio alzar una ceja como poniendo en tela de duda sus palabras y eso la encabrono.
— Mira, no necesito que creas en mi palabra. Yo se lo que son los demonios, mi vida a peligrado casi a diario desde que he llegado y he visto cosas y seres que en mi mundo con todo y lo mucho que me ha tocado vivir y ver son inimaginables, pero no todos los demonios son malvados, no todo en el mundo es blanco o negro. Puede haber nobleza, bondad y misericordia en un demonio, así como puede haber humanos malvados ruines y destructivos que sin o con poder pueden ser tan asesinos como cualquier otro ser viviente.
Él no pudo esconder su sorpresa ante las palabras y formas de expresarse de la pelirrosa.
Sin embargo él odiaba a los demonios y su odio fundamentado y su propio orgullo no le permitían estar de acuerdo con las verdades que la mujer había escupido con claro enojo y emoción contenida.
— Hablas de algo que no sabes, que no entiendes...
Sakura le observo con enojo pero este enojo dejó paso a la duda cuando el pelinegro se calló de forma abrupta, para entonces mirar hacia la puerta de papel corrediza que estaba segura deba hacia el exterior.
El joven parecía taladrar la entrada con la mirada y ella no fue capaz de entender a que se debía su raro actuar hasta que casi un minuto después escucho pasos acelerados y voces fuera.
La molestia y el bullicio de pronto era palpable y temerosa ante lo que estaba pasando intento ponerse de pie.
¿Cómo había hecho él para darse cuenta de aquello antes?
— ¡Daemon! ¡Sabemos que la tienes allí sal ahora!
¿Daemon? ¿Ese era a caso el nombre del chico?
De ser el caso era bastante irónico.
— No, tú quedate aquí. —Dijo seco, casi con rudeza, haciendo acopio de la autoridad que imponía su profunda voz masculina. — Sin importar qué, no salgas de aquí adentro.
Sakura no quería que le impusiera aquello, pero por la mirada que le dirigía sabía que no se iría sin su respuesta y las cosas fuera estaban yendo a peor cuando otras voces se pronunciaron amenazadoras.
— Esta bien... — Asintió disgustada viéndole como se ponía sobre sus ropas una especie de túnica celeste con las orillas de sus mangas blancas y un protector de metal en la frente que le recordaba a las que solía usar en su mundo, para entonces salir dejando la puerta corrediza cerrada tras él.
Le prometió no salir, pero nada le impidió acercarse y abrir levemente la puerta dejando apenas una rendija para ver lo que sucedía fuera.
En el exterior, lo que parecía ser un patio interno de lo que empezaba a creer era una especie de residencia tradicional que le recordó mucho a la casa de Hinata, vio aglomerados fuera de esa habitación un grupo considerable de hombres de diversas edades y físicos. Los presentes se mostraban molestos y algunos temerosos.
Sakura vio al joven que ahora sabía se llamaba Daemon bajar del pasillo que parecía conectar las habitaciones y estancias alrededor de aquel gran jardín y se acercó a estos imponiendo su clara autoridad.
Pudo apreciar como a pesar del enojo nadie se animo a acercarse a él más de lo debido ni intentar agredirlo de alguna forma manteniendo cierta distancia.
¿A caso aquella confrontación era a causa de ella?
¿Sería que como vio en otros casos ellos la veían como una amenaza y que no debía de estar allí?
Las respuesta a su preguntas llegaron tan pronto las termino de formular en su cabeza.
— ¿Cómo pudiste traer a la amenaza a la Sede?
— Daemon esa demonio es una amenaza
— ¡Nos matará mientras dormimos!
— ¡Hay que matarla antes de que despierte!
— ¡SE CALLAN!
La voz de Deamon se hizo escuchar sobre todas y de infirma inmediata cayeron en un profundo silencio.
— La mujer no es un demonio, no es una amenaza y no se le infligirá daño alguno.
A Sakura casi se le escapa un suspiro al escuchar como le defendía de la turba de hombres molestos. Por un momento creo que eso fue todo cuando los hombres comenzaron a murmurar entre ellos, algunos dudosos pero dispuestos a acatar lo dicho por el pelinegro. Se sintió tonta luego, era obvio que no sería tan simple.
— ¡La Yokai sedujo al Capitán!
A aquel grito siguieron otros de hombres que claramente no creían en su palabra.
— ¡Está poseído!
— Hay que matarla para salvar al Capitán!
¿Capitán? La pregunta bailo en la mente de la pelirrosa dándose cuenta de que si bien ella había estado contándole cosas sobre su vida no sabía nada sobre quien era él.
La turba de pronto se torno violenta. La idea de que el pelinegro fuera poseído parecía ser más creíble que la de que ella pudiera ser una humana.
Maldita sea... ella ni siquiera se sentía con fuerzas para salir corriendo si todo se salía de control y se veía con la necesidad de huir.
Daemon en su primer encuentro se había mostrado como un guerrero letal y hábil con el uso de las espadas. Pero aún así dudaba que pudiera él solo contra todos esos hombres. Además... por más noble que hubiera sido al salvarla y darle el beneficio de la duda, en lugar de dejarla a su suerte o matarla como habría hecho cualquiera de esos hombres de haber sido alguno de ellos el que se la hubiera encontrado en el bosque cuando el demonio intento llevársela. Nada le garantizaba que el pelinegro quisiera protegerla al punto de tener que atacar a sus propios compañeros y aliados por ella.
De pronto se sintió muy preocupada y temerosa.
Era ese uno de los momentos en los que más débil y expuesta se había sentido.
La sensación era abrumadora e inquietante. Si no tuviera miedo por su vida estaría furiosa.
— ¡¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?!
La fuerte y desconocida voz resonó en aquel lugar acallando a todos en el acto.
Sakura, que desde esa posición podía ver solo las espaldas de Daemon se percato de como los hombros de aquel se aflojaron. Hasta ese momento se había notado tenso y amenazador.
Pudo ver como a su lado llegaban siete personas, seis de ellas vestían una túnica celeste con las orillas de las anchas mangas blancas tal como la que llevaba Daemon, incluso algunos de ellos los mismos protectores en su frente
Entre estas personas había un hombre mayor vestido de verde que era el único de los recién llegados sin la túnica celeste, cuatro hombres jóvenes más o menos de la edad que debía de tener Daemon que debería de estar en los veinte, un joven de larga cabellera castaña que debía de tener su edad o un poco menos y una mujer que no parecía ser mucho mayor que ella a pesar de su alta estatura. Ella al parecer era la única mujer en todo el lugar sin contarse a si misma.
— Daemon. ¿A qué se debe todo esto?
Pregunto el de verde, que parecía mayor y denotaba autoridad por sobre todos los presentes.
— ¡Una demonio lo ha poseído!
Exclamo sin permiso uno de los hombres congregados antes de que el pelinegro dijera algo.
Para sorpresa de Sakura el hombre soltó una sonora carcajada.
Algo que sorprendió a los hombres tumultuosos pero no parecía causar sorpresa en los que vestían aquella túnica en conjunto.
— No digan tonterías, nuestro Daemon jamás caería en algo como eso.
Aseguro el hombre dando sonoras palmadas en la espalda del pelinegro.
— Es que Daemon no caería en las garras de ninguna mujer sea o no demonio
Escucho decir a uno de los jóvenes que llevaba una pañoleta verde atada en la frente. Ante aquel comentario un castaño cobrizo de coleta baja y el más joven del grupo comenzaron a reír por lo bajo.
— Pero trajo a una mujer demonio y la está defendiendo.
Acotó un hombre pelado que parecía disgustado por la poca seriedad y frivolidad de los hombres que aún se reían.
— ¡ES CIERTO LA TIENE EN SU HABITACIÓN!
Tras aquel grito nuevamente los hombre comenzaron a alterarse, pero no le costo mucho al de más autoridad acallarlos antes de volverse hacia el pelinegro.
— Daemon yo se que esto tiene que tener una explicación. Te escucho.
Sakura no podía ver desde allí la expresión del pelinegro, pero casi podía imaginarse aquella mirada afilada y expresión de enojo en el bello rostro del hombre.
— No es una mujer demonio, es una humana, pero su apariencia es algo fuera de lo común.
— Bueno, eso no tiene nada de malo. No deberían de juzgar a alguien solo por su apariencia.
La que había hablado era la única mujer que había visto, esta se movió inquieta, casi podía asegurar que molesta, de aquella forma la pelirrosa pudo verla mejor. Su cabello castaño era varios tonos más claro que el de la mayoría presente o que cualquier humano que hubiera visto desde su llegada. Sin embargo, eran sus ojos lo que la volvían exótica, estos si bien eran castaños u oscuros, no podía distinguirlo del todo bien desde allí, su forma era rara pero en el mejor de los sentidos.
Sus ojos eran redondeados y más grandes, de alguna forma era muy diferente y sus rasgos faciales también, sus facciones menos delicadas pero no por ello menos atractiva, tan solo diferente. Incluso su cabello distaba de lo denominado normal, si bien el color no lo era tanto aunque fuera más claro que el de la mayoría, eran las definidas ondas desde el largo hasta las puntas que no se veían en la gente de ese lugar. Resaltaba con gracia entre el mar de cabellos lacios.
Aunque no estaba a su lado podía garantizar que era alta, parada a un lado de Daemon apenas era más baja que él y el pelinegro si era bastante alto. Estaba claro porque parecía disgustada ante la idea de que le discriminaran por su apariencia, seguro ella también habría sufrido aunque en menor medida, algún tipo de discriminación por como se veía.
No pudo evitar sentirse curiosa y un poco agradecida hacia ella.
— Tienes razón, pero no es como en tu caso Natalia.
¿Natalia? Hasta el nombre de la mujer era curioso.
— ¿A qué te refieres?
Escucho preguntar a la mujer.
— Ella realmente se ve como un ser no humano, no puedo culpar a los hombres en pensar lo peor. Pero les pido que confíen en mi palabra y mi sentidos...
Aquellas palabras parecieron aplacar a los que vestían las túnicas celestes que sin dudarlo asintieron y depositaron su confianza en él.
Pero por lo visto no pasaba lo mismo con el resto de los hombres.
— ¿Tus sentidos? ¿A caso estas tan seguro de ti mismo como para poner la vida de todos nosotros en riesgo por tus sentidos?
La voz desdeñosa provenía de un joven bastante atractivo que se abría camino de entre los hombres hasta enfrentase a Daemon. Ella no tenía que verlo para saber que estaba furioso, la nueva notoria tensión en sus hombros era suficiente.
— ¿Tan orgulloso eres y apegado a ti mismo como para creer que todos estamos decididos a solo confiar en tu sentidos Daemon?
— Kazama no...
— No Natalia. No lo defiendas... Daemon dinos a todos ¿Por qué debemos creer ciegamente en que esa mujer no nos atacara cuando le demos la espalda?
Sakura no lo podía garantizar, no tenía pruebas pero tampoco dudas. Entre aquel hombre y Daemon había una riña personal y él la estaba usando para atacar al pelinegro o desacreditarlo ante la mirada de los hombres que formaban el tumulto y volvían a mostrarse dudosos y preocupados.
Daemon se adelanto varios pasos quitándose su túnica y protector que dejó en manos del mas joven del grupo que le miraba preocupado, incluso desde su lugar pudo percatarse de su aura asesina y dudaba no hubiera ido a más de no haberse interpuesto entre ambos el hombre que vestía de verde.
Con una velocidad y agilidad impropia del humano promedio el hombre se adelanto y golpeo suavemente la frente de Daemon con lo que parecía ser un pequeño abanico.
No escuchó que le decía por lo bajo que hablaba, y no logro leerle los labios, pero fuera lo que fuera aunque no le quito el enojo al pelinegro logró calmarle lo suficiente como para hacerle recobrar la postura.
Con calma al saber que Daemon no atacaría al chico que le había provocado en primer lugar, el hombre paso al lado del pelinegro y se encamino donde estaban los jóvenes con las túnicas celestes. Fue en ese corto trayecto que la mirada de Sakura y la de aquel hombre se cruzaron.
Asustada se vio incapaz de apartar la mirada. Él por su parte pareció mostrarse curioso y le sorprendió cuando aquel le dedico finalmente una pequeña sonrisa antes de dirigirse hacia uno de los jóvenes.
— ¡Yo me hago cargo!
La voz de Daemon se hizo escuchar. Ahora miraba fijamente al castaño que había escuchado se llamaba Kazama.
— Yo me hago responsable de la mujer y lo que pase con ella.
Una especie de nervios atacaron el estomago de la pelirrosa.
¿Realmente estaba haciendo aquello por ella para que no le hicieran daño?
— Velaré por su seguridad y bienestar en lo que se queda en la sede y tomaré toda responsabilidad de lo que ella haga si me equivoco.
¿Por qué? ¿Por qué hacía aquello?
Ella sentía que la cabeza amenazaba por explotarle cuando un agudo dolor la invadió.
No había dejado de sentirse mal desde que había despertado, pero de pronto el malestar era incluso peor.
Con dificultad se movió hasta el futon en el suelo y se recostó sintiendo puntadas en la nuca.
Al rato escucho pasos y voces alejarse del lugar y poco después a Daemon entrar en la habitación.
— ¿Qué fue eso? — Preguntó con los ojos cerrados.
— Lo escuchaste todo.
No había sido una pregunta, él sabía que había presenciado todo de alguna forma.
— ¿Por qué?
Al no tener respuesta abrió con pereza sus ojos y busco el rostro del pelinegro que se mostraba taciturno mientras colgaba su túnica celeste y guardaba el protector entre sus ropas.
— Te pusiste en peligro por mi.
— No debería ser de esa forma si no haces nada que no debas.
— ¿Por qué confías en que no soy una amenaza? Confías en todo lo que te he dicho y sabes que he estado viajando con un demonio...
— Confío mucho en mi intuición, me ha salvado la vida más veces que años tengo.
No pudo evitar sonreírle.
— Gracias, prometo no defraudar la confianza que has puesto en mi... Tampoco quiero abusar de tu ayuda me iré apenas me sienta en condiciones.
— ¿Te sientes muy mal?
Ella casi pudo sentir preocupación en la voz masculina. Si su visión no se hubiera tornado tan borrosa capaz y lo hubiera visto reflejado en su rostro.
— Como si me hubiera pasado una gran roca por encima...
Murmuro cerrando sus ojos cuando una mano se posó en su frente.
— No tienes fiebre, puedo pedirle a alguien que venga a verte, para asegurarnos de que...
— No te preocupes, solo necesito descansar. Me han estado drogando constantemente por más tiempo del que se tengo en mente, esa droga me sacaba la conciencia y paralizaba pero no dormía o descansaba ni un poco.
Siento mi cuerpo tan pesado y rígido... me pesa todo y tengo mucho cansancio acumulado... lo... siento..
Daemon había notado como la pelirrosa hablaba cada vez más bajo y con mayor pesadez, fue testigo de como caía en un profundo y pesado sueño del que sabía demoraría mucho en despertar.
Con la idea de pedirle a alguien que igualmente la revisara por las dudas salió de su habitación y
se encontró con el hombre al que más apreciaba y respetaba sentado fuera de su puerta.
— ¿Todo bien con la chica?
Daemon asintió.
— ¿Decidiste vigilarnos?
Le vio negar para entonces ponerse de pie a su lado.
Como acostumbraban cuando solían juntarse para habar ambos hombres observaron el cielo como algo de interés común.
— Sabes perfectamente que confío en ti. Incluso si esa mujer fuera una Yokai y declararas que hay que confiar en ella, y que no es una amenaza, lo haría sin dudarlo Daemon.
El pelinegro volteo a verle con gran sorpresa en su mirada.
— Vaya jajaja debería de ofenderme que te sorprenda tanto mi confianza en ti.
Dijo entre risas el castaño poniendo una mano sobre el hombro del pelinegro.
— Te conozco desde siempre, mi padre confiaba en ti, mi abuelo confiaba en ti y yo lo hago ciegamente como ellos. Siempre fuiste como parte de mi familia, te vimos crecer y eres lo más parecido a un hermano que me queda... ¿O un hijo podríamos decir?
Daemon bajó la mirada sintiéndose apenado pero agradecido con aquel hombre.
Al verlo tan azorado el castaño aparto la mano del hombro del pelinegro y volvió a mirar el cielo, dando tiempo al otro de que se sobreponga de su momento emotivo.
— Estaba dando tiempo a que tranquilices a la chica antes de llamar a tu puerta, los demás fueron a asegurarse de que los hombres se calmen y regresaran a sus deberes o dormitorios. Nati estaba sermoneando a los de su división y dijo que iría a hablar con Kazama luego, igual yo lo haré. Entiendo que se llevan mal pero no puede desautorizarte de esa forma delante de los hombres.
Daemon negó, por más que trataran el tema era un caso perdido.
— Los chicos pensaban en reunirnos a tomar algo, acaban de llegar de sus rondas y hablaba con ellos cuando nos avisaron de lo que estaba pasando. Todos confiamos en ti pero es normal deseen saber más de la joven y que te llevo a saber que no es una amenaza.
El pelinegro asintió y acompaño al castaño donde el resto de los chicos estaban reunidos tomando Sake.
— Espero Nati esté dándole su merecido al idiota...
Fue lo primero que escucho Daemon al ingresar a la sala.
Al verlos todos se callaron y fijaron en su mirada en él, incluso cuando este se hubo sentado entre ellos.
Nadie dijo nada hasta que termino de tomar el primer sorbo del té que él se había servido, ya que era sabido no le agradaba tomar alcohol.
— ¿Cómo se ve?
Pregunto el más joven de los presentes.
— ¿Es bella? — Pregunto un castaño cobrizo de coleta baja.
— Eso no es relevante idiota.— Declaro una castaña entrando en el lugar.
Daemon suspiró, iba a ser una larga noche.
Sesshomaru observo con creciente rabia al demonio mal herido tirado a sus pies.
Desde la desaparición de la pelirrosa no había tenido ni un momento de descanso, el dolor se había tornado insoportable con el paso del tiempo.
No era físico pero tampoco mental, si le preguntaban era incapaz de explicar que tipo de dolencia le invadía al punto de impedirle hasta alimentarse.
El saberla perdida aterrada y expuesta a cualquiera que sea el motivo por el que se la hubieran llevado lo volvía completamente loco. El dolor y la rabia poseían su mente y cuerpo desbordándose.
Lo único que lo mantenía atado a la poca cordura que poseía en esos momentos era saber que estaba viva, no quería ni pensar las condiciones, pero estaba viva, estaba seguro y no podría descansar hasta que la viera y tuviera nuevamente a salvo entre sus brazos.
La perdida de la mujer había hecho que Sesshomaru entendiera a las malas lo necesitado que estaba de ella. Fuera de lo sexual y físico, incluso fuera de la conciencia del lazo que les unía por el destino, él la echaba en falta. Antes se habría cortado un brazo antes de admitirlo, pero malditos sean todos, necesitaba saberla a salvo tanto como el aire que respiraba para seguir con vida.
Dolía admitirlo pero la mujer se le había metido debajo de la piel. Su voz, su aroma, el tan solo escucharla platicar así no sea con él... era aterrador pero la extrañaba como un loco.
¿En qué momento había pasado aquello?
Ya ni siquiera podía culpar al lazo, ese no era su lado animal, la bestia en él queriendo algo que le pertenecía. Era él, Sesshomaru, su esencia su parte más pura y que siempre ignoró.
La necesitaba de regreso y la recuperaría así tuviera que matar a cada Yōkai que se encontrara hasta dar con el que se la robó.
— Por favor, tenga misericordia My Lord. . .
Gimoteo lloroso y dolido el Yōkai que Jaken y sus rastreadores lograron localizar y traer ante él después de una ardua investigación sin descanso.
Sesshomaru se adelantó y tras patear al futuro cadáver le pisó la cabeza manteniendo su pie sobre un lado del rostro de aquel.
— Habla, si lo haces morirás rápido y sin dolor, si te resistes te lo sacare a la fuerza y morirás lenta y muy dolorosamente.
— No hay misericordia para quien se mete con mi amo bonito.
Acoto Jaken a unos metros de ellos.
— P-pero... puedo ser su fiel vasallo si me perdona la vida, por favor po-por favor.
En respuesta Sesshomaru apretó su pisada cruelmente sobre la mejilla del Yōkai en una clara respuesta a su propuesta.
— Mejor deje que me encargue de él amo bonito, un desmembramiento o dos y seguro lo canta todo...
Ante la propuesta de Jaken el Yokai gimió rendido y comenzó a decirlo todo.
— El señor de las tierras del Sur supo sobre la humana especial, él tiene un harem con hembras de todas las especies actualmente existentes y cuando escucho sobre ella y quiso agregarla a su colección.
Ante aquello el peliblanco sintió su sangre arder y estuvo a punto de perder el control. Se negaba a pensar en lo que aquello significaba.
— P-Para — Pidió el demonio cundo apretó su pisada.— Se que ha pagado fortunas para llevar a cabo su secuestro y de paso tener a otras humanas que suplirían a las de su servidumbre, las que tienen suelen durarle poco ya que no sobreviven bajo su mandato, pero yo solamente debía sacarla de aquí y entregarla al escuadrón que la escoltaría a las tierras del Sur.
Termino de decir donde era el punto de entrega cuando Sesshomaru dejó escapar parte de su ira contenida y aplasto sin problema el cráneo del Yōkai bajo su pie.
Cuando Sakura volvió a despertar sentía que todo el peso del mundo se había ido de sus hombros. Aunque algo entumecida por la falta de movilidad desde su secuestro las horas de sueño habían hecho lo suyo.
— Oh, ya despertaste.
Incorporándose por suerte con mucha más facilidad que la última vez la pelirrosa se quedo mirando a la mujer que entraba en ese momento a la habitación. La pudo reconocer fácilmente de la noche anterior.
— Hola... — Murmuro tanteando el terreno y mirando a su alrededor notando que seguía en la misma habitación que antes. Pero no se veía a Daemon allí y se pregunto porque la dejo a solas con otra persona sabiendo que no estaban seguros de que ella se quedara.
— ¿Te sientes mejor? Ya empezábamos a preocuparnos por que no despertabas.
— Si... ¿Eh dormido mucho?
— Mmm... unos tres días mas o menos.
La boca de Sakura se abrió sin que ella pudiera hacer nada.
— Tranquila jajaja según Daemon te han drogado mucho es normal por el tipo de droga que te han suministrado, hay que agradecer que no te haya dado una sobredosis y que el sueño haya sido la mejor medicina.
— Si, es cierto en realidad es verdad, solo que para mi no ha pasado tato tiempo y estoy aun confundida por mi situación.
Ella era medico por al amor de Kami, claro que lo entendía estaba siendo tonta.
En ese momento un fuerte rugido acabo con el silencio que se había instalado entre ellas.
— Tonta de mi, debes de estar muerta de hambre deja te traigo algo de comer, mientras toma agua, te he estado hidratando con paños húmedos en los labios ya que no te he podido despertar.
Explico la mujer acercándole una botella de porcelana blanca llena de agua que Sakura apuro en tomar con ansiedad al notar de pronto la sed que tenía.
El apuro fue tal que no pudo evitar toser.
— También traeré más agua. Seguro esos demonios bastardos que trataron de traficarte no te daban de comer y beber adecuadamente.
Dijo la castaña acercándose a la salida.
— No me demoro en nada... Oh, por cierto ¿Cómo te llamas? Daemon reconoció que no ha preguntado tu nombre.
— Gracias... Ah, Sakura, Sakura Haruno.
— Tiene sentido jajaja Yo me llamo Natalia ya regreso esperame aquí.
Cuando se quedo sola Sakura observo mejor la habitación. Poniéndose de pie practico algunos ejercicios leves de estiramiento y trato de no asustarse cuando se percato de que vestía una suave y limpia yakuta blanca, su ropa permanecía ahora limpia doblada a un lado del futon.
Segura de que Natalia debía de tener que ver con eso y no Daemon, arreglo las mantas del futon y se sentó sobre este en espera de la joven.
Cuando la castaña llego con una gran bandeja llena de comida y bebida las dos mujeres comieron a gusto.
Sakura trato de consumir sus alimentos con cuidado y calma a sabiendas que debido a su inanición reciente podría caerle mal tanto de golpe. Pronto el sentirse hidratada y bien alimentada hizo maravillas con su estado de animo.
La mujer le informo mejor de su estado allí.
Ahora sabía a ciencia cierta que era la huésped y protegida de Daemon, que él se había mudado a una habitación libre al lado de la que ella ocupaba y era de él originalmente. Entre otras cosas le contó que el pelinegro había pedido a Natalia que le ayudara con sus cuidados, ya que al ser mujer podría atenderla mejor.
La joven además de amable había sido realmente muy buena, la había mantenido limpia e hidratada informando al resto diariamente de su estado de salud.
Sabía que le debía una a la mujer y a Demon. Quien sabe cual sería su situación sin ellos de por medio.
— La puerta de allí da a un baño, lavate en lo que yo llevo todo esto de regreso a la cocina. Te llevare a una reunión con el comandante y los chicos que esperan conocerte. Todos se alegraron cuando de camino a lo cocina les avise que has despertado. Daemon iba a venir pero le asegure que estabas bien que te diera tu espacio antes de reunirse.
Aunque Sakura hubiera preferido verlo antes de enfrentarse a todos asintió agradecida por tenerla tan en cuenta.
— Es agradable tener algo de compañía libre de testosterona de vez en cuando.
Fue la respuesta del la joven cuando ella le agradeció antes de que saliera con los cuencos vacíos de lo que fue el desayuno y almuerzo.
Mientras se lavaba y acicalaba en el pequeño cuarto de baño de la habitación Sakura meditaba en lo que le había contado la castaña.
Al parecer aquel lugar donde estaba era la Sede de los Shinsengumi. Por lo que entendió eran una especie de milicia militar, samuráis cruza con ninjas especializados en la seguridad de los civiles. Ellos conformaban siete divisiones, los que había visto que vestían túnicas celestes y blancas asumió eran junto con Daemon los Capitanes de esas divisiones.
Al mando del hombre que había cruzado mirada aquella noche y que era el Comandante y figura de mayor mando allí. No le sorprendió demasiado saber que era Daemon su vice Comandante por la forma en la que confía en él.
Se preguntaba que tan fuerte eran todos ellos si además de ser una milicia de humanos para ayudar a humanos, se enfrentaban con cualquier demonio igualmente.
''¿Son cazadores de demonios?''
Había preguntado en su ignorancia haciendo reír a la castaña que no tuvo reparos en explicarle que habían cazadores pero que ellos no se limitaban solo a la casería, no era su meta seguir demonios y acabar con ellos como hicieron la noche en la que la rescataron.
Ellos protegían a los humanos de los demonios y de ellos mismos. Eran una especie de policía privada a veces haciendo trabajos de protección por ayudar o siendo contratados por clanes para diversas tareas de guardaespaldas.
Sakura sintió mucha añoranza por su aldea y su mundo mientras la mujer le contaba como funcionaba todo allí.
— Permíteme ayudarte.
Escucho decir a la joven cuando volvió a buscarla y la encontró luchando con el precioso Kimono blanco que volvía a lucirse ahora que estaba limpio.
— Mmm... no así no era...
Pasó un buen rato antes de que pudieran ponérselo como suponían debía ser.
Al final ninguna de las dos estaba muy familiarizada con aquellas ropas tan elegantes pero complejas, y para cuando lograron acomodar las prendas el cabello de Sakura ya estaba seco.
— Te juro que odio vestirme así, pero Mimi parecía tan feliz de arreglar mi ropa a diario que me daba pena negárselo...
Nuevamente volvió a preguntarse que sería de los Yōkai... Ya habían pasado días sino es que una semana desde su secuestro. ¿No debería Sesshomaru haberla podido encontrar si la estuviera buscando?
Tal vez... tal vez dejarla ir no fue tan complicado después de todo...
¿Por qué la idea me duele tanto?
Se pregunto a si misma cuando unas lagrimas rebeldes escaparon de sus ojos.
— ¿Sakura? ¿Te siente mal?
La pelirrosa barrió las lagrimas con sus manos y negó fingiendo una sonrisa.
— Estoy bien, es solo que no se que hacer ahora, no se como seguir.
Declaro al final su otra gran preocupación.
Ya la habían ayudado, se sentía gratamente mejor y se aseguraría de dejar en claro su agradecimiento en la reunión con los Shinsengumi, pero no sabía donde estaba ahora y como seguir su búsqueda del hermano de Sesshomaru y la humana que viajaba con él sin la ayuda del Yōkai.
— Tranquila, veras que encontramos una solución, no vamos a dejarte que te vayas a tu suerte vayamos a hablar con el Comandate seguro se ofrece a ayudarte.
Decir que Sesshoamru estaba rabioso era menospreciar su estado de humor en ese momento. Ante él estaba un carromato abandonado cuerpos de Yōkais muertos sangre y ropajes.
Una vez dieron con el punto donde el Yōkai había dicho que entrego a la pelirrosa el aroma de ella débil y casi inexistente les permitió entender la ruta que los demonios habían estado llevando de camino al Sur. Junto con Jaken y algunos de sus soldados se encaminaron hacia aquella ruta con la idea de encontrarlos en el camino antes de que llegaran a su destino.
En la mezcla de olores además de un grupo de varios Yōkai pudieron detectar varios rastros humanos, seguramente las humanas que llevarían a servir al palacio del señor del Sur.
El que trasladaran tantas humanas vivas les impedía tomar un medio de transporte mas rápido que el normal y eso favorecía a su misión de rescate al verse alentados en el largo trayecto que los separaba de ese punto a los dominios del Sur.
Alentados Sesshomaru y Jaken habían avanzado adelantándose al grupo de guardias para terminar llevándose una gran desilusión al encontrarse al carromato con el que habían estado trasladando a las humanas abandonado. Al rededor y por las zonas aledañas los cuerpos de los Yōkais responsables.
Podía intuir que les habían atacado pero no como había pasado todo al final.
Desconocía si esos eran todos, quienes eran los que les atacaron aunque detectaba varias firmas de olor de humanos nuevas.
¿Tal vez fueron a rescatar a las mujeres secuestradas?
De ser así ¿Se llevaron a Sakura con ellos?
¿Se la habría logrado llevar algún Yōkai que no haya sucumbido a la lucha?
''Me estoy volviendo loco''
Se reconoció a si mismo cuando la desesperación lo invadió.
Hasta que la sintió.
Sin decir palabra se alejó del carromato atrás y comenzó a tomar una ruta fuera del sendero adentrándose en el bosque más cercano ignorando el gimoteo y dudas de Jaken tras de él.
Era leve, tanto que hasta llegó a dudar si su deseo de encontrarla no estaba jugando con sus sentidos, pero no, mientras más se alejaban del sendero más seguro estaba de que era su aroma.
La podía oler a ella y a otro Yōkai, sus temores estaba siendo confirmados y palpo el miedo en la punta de su lengua ¿Había llegado demasiado tarde?
Siguió el rastro hasta que se encontró con un cuerpo del Yōkai que había estado oleando por varios metros. El alivio fue temporal al no ver el cuerpo de la pelirrosa malherido cerca, ella habría logrado escapar, pero fue entonces que logró percibir otro aroma uno que alertó sus sentidos.
Concentrándose logro avanzar aun más hasta llegar a un claro, a un punto donde los aromas de la pelirrosa y el último encontrado se unían y su mente estalló.
No entendía que había pasado por más que intuía bastante la situación.
Pero aquel olor, el que había dado con la pelirrosa... su nariz no le mentía.
Debía encontrarla.
Sakura se dejó guiar por la castaña hacia una sala donde entendía se realizaría la reunión.
Lo que no esperaba era no solo encontrarse al Comandante y Daemon, sino a los demás Capitanes y tras de ellos a los hombres que la noche pasada habían estado tratando de matarla.
Se sintió intimidada cuando todas las miradas masculinas del recinto se fijaron en ella. Curiosidad, admiración, sorpresa y temor llegó a distinguir entre los más cercanos.
— Mmm...
Sin saber que hacer o decir buscó con la mirada a Demon, el cual estaba con el Comandante sentados mirando de frente a la formación del restos de los hombres mientras Natalia avanzaba y se sentaba a un lado de un joven castaño que estaba sentado en la primera hilera, donde ella pudo notar estaban la mayoría de los capitanes.
— Sakura...
La voz de la figura con mayor autoridad llamó su atención y ella le pasó a mirar agradeciendo internamente la sonrisa que le dirigía.
— Así te llamas ¿Cierto?
Pregunto este y supo que la castaña había dado la información en algún momento cuando fue a buscar su comida.
Ella asintió y tomo asiento a tal como luego le indicaron que hiciera a un lado de Daemon, ignorando olímpicamente cuando uno de los capitanes se acercó a otros dos.
— Les dije que no era fea, con ese nombre ser fea sería ilegal, paguen.
De mala gana los otros dos le pagaron al castaño que luego sonrío a la pelirrosa soltando un guiño coqueto en su dirección. Luego cuando volvió a su lugar se dirigió al más joven y le tendió igualmente la mano abierta.
— No hay cuernos ni nariz ganchuda... paga.
Igualmente el joven refunfuño antes de tenerle unas cuantas monedas de oro que el extrovertido Capitán guardo entre sus ropas con total dicha.
En otro momento Sakura habría hasta reído, pero al verse como punto de todas las miradas se sintió apenas capaz de respirar sin perder los nervios.
— Si acabaste con tus gracias Okita-San sería bueno empezar con la reunión ahora que estamos todos.
El mencionado lejos de avergonzarse le enseño la lengua a Daemon para luego volver su entera atención a Sakura que suspiro por lo bajo. De alguna forma su nervios parecieron ser más notorios de lo que esperaba porque el pelinegro llevó una de sus manos a su espalda y frotó aquella levemente antes de hablar.
— No estamos aquí para juzgarte Sakura, los presentes ya tienen una idea de quien eres.
Por la forma en que lo decía le daba a entender que algunos más que otros y entendió que lógicamente los Capitanes sabrían más que el resto de los presentes.
— Entiendo... — Murmuro para que solo él la escuchara.
— Como Daemon ha mencionado sabemos que provienes de un lugar lejano donde tu apariencia es considerada normal... — El Comandante espero a que ella asintiera antes de proseguir. — Eres humana y fuiste secuestrada en medio de tu búsqueda de respuestas debido a que deseas regresar a tu hogar ¿Es así?
Sakura volvió a asentir.
— Si... mi llegada a estas tierras ha sido desafortunada y accidental — Ella asumía que no sabían los detalles, al menos no todos por lo que habló lo justo y necesario. — Viajaba con unos amigos que hice en el camino —Tampoco quiso detallar en la naturaleza de estos amigos. —Estábamos descansando unos días en un lugar en las tierras del Norte cuando me raptaron. desde que he llegado a este lugar no han dejado de amenazarme humanos y demonios por igual debido a mi apariencia. Los humanos no entienden que así me veo naturalmente y me tachan de Yōkai, los demonios saben por mi aroma que soy humana pero mi aspecto y al parecer el hecho de que mi aroma es por motivos que desconozco levemente distinto al del humano promedio, suelen verme como la especialidad del menú.
—''También podría ponerla como la especialidad de mi menú personal''
Logró escuchar murmurar a uno de los capitanes. pero no habría podido decir cual aún queriendo por lo que ignoró aquello, ajena a como la mirada del pelinegro a su lado se afilaba amenazadoramente en dirección a un castaño cobrizo de coleta baja.
Entre el tumulto de hombres uno alzó su mano pidiendo la palabra.
— Señorita Sakura. Quisiera pedir por todos los presentes una disculpa por ser parte de esos que le han amenazado por su apariencia. Admito fui parte y que hasta ahora que le veo a pesar de que sigo pensando su apariencia es demasiado llamativa para ser natural, reconozco y siento que he sido un bárbaro. Yo confío en mi Capitán y quiero creer en su buena fe.
Ella vio a Daemon asentir a su lado conforme con las palabras del hombre y ella sonrió.
— Descuide, yo... siendo honesta sentí miedo, pero no puedo no entender su posición dentro de esto. De donde vengo también somos desconfiados con los forasteros por mucho menos que una apariencia fuera de lo normal.
— Señorita... — Llamo un joven de coleta casi al final de la sala alzando su mano. — ¿De donde es que viene?
Ella observó al Comandante y ante su asentimiento pasó a responder sintiéndose libre de hacerlo de la forma en la que ella decidiera. Comenzaba a creer que ellos no habían contado todo por respeto a ella y que si decidía hacer público todo era su elección. Agradecía aquel voto de confianza y decisión propia.
— Provengo de un lugar llamado País del Fuego, vivía en Konoha la Aldea Oculta entre las Hojas. Estaba de misión en un templo cuando tuve un accidente y llegue a estos lares.
Tras aquella respuestas varias manos más se levantaron. Animados por la curiosidad los hombres comenzaron a cuestionarla con amabilidad, entonces ella entendió que el Comandante y Capitanes esperaba algo como aquello pasara, se le hizo inteligente la forma en la que con ello estaban logrando que los hombres dejaran cualquier temor que hubo despertado antes ante su presencia en el pasado al lograr saber más de ella.
Sin embargo, fue ajena a la curiosidad e interés que igualmente estaba despertando entre las figuras de autoridad y el mismo Daemon a su lado.
— ¿Entonces en tu aldea hay una milicia como la nuestra? — Ese era el más pequeño de los capitanes preguntando con entusiasmo sin ocultar su interés.
— Así es, se nos llama Shinobis. En cada país de donde vengo, hay una aldea especializada donde viven los más grandes Clanes Shinobis... allí estudiamos desde muy pequeños en la academia como usar armas y diversas habilidades, algunos las consiguen desde nacimiento y otros las debemos aprender desde cero si no nacimos en un Clan con línea sucesoria.
— ¿Tu eres eso? ¿Eres una Shino?
Sakura asintió riendo.
—Shinobi, si... en si soy una Kunoichi, así se les llama a las Shinobi mujeres.
— ¿Permiten sin problema que las mujeres sean guerreras? — Pregunto Natalia emocionada.
— ¡Si! es más que normal, incluso en la actualidad la líder de mi aldea es mujer, mi maestra.
Fue así como de pronto se vio bombardeada de preguntas sobre como Clanes, la jerarquía y especializaciones. Cada respuesta emociono más y más a su publico los cuales parecían niños emocionados cuando describía las habilidades de algunos clanes, aclarando más de una vez que esos poderes eran normales donde venía y que los demonios no tenían nada que ver con ello.
Paso mucho rato antes de que el Comandante lograra dejar a todos medios conformes y así poder despacharlos. Más de uno se acerco a Sakura expresando sus deseos de platicar más con ella antes de que se fuera de la Sede si era posible.
Al final solo se quedaron el Comandante y los Capitanes con ella, los cuales se acercaron sonriente a la pelirrosa.
— Eso ha sido increíble ¿De verdad las cosas son así en tu mundo?
Pregunto el menor entre ellos y Sakura volvió a asentir.
— Suena como un lugar que me gustaría conocer.
Escucho decir a un castaño que llevaba amarrado en su cabeza una pañoleta verde. Más de uno asintió a lo dicho por él.
— Sakura, entendemos que todo lo que mencionaste es algo que se escapa de nuestro mundo, lo que refuerza lo que Daemon nos ha informado de que realmente eres de otro lugar fuera literalmente de este mundo.
Ella asintió al Comandante.
— Según tengo entendido hay una humana que va a acompañada de un Hanyō y que podría tener una idea de como regresarte ¿Es así?
— No puedo volver por el mismo lugar que me trajo a este mundo, lo intente pero es como que el pase estuviera cerrado, como si solo hubiera sido un medio de llegada pero no de regreso...
Así Sakura explico detalladamente como fue que paso todo antes de su caída y posterior a esta ya estando allí y su amistad con el gran Yōkai.
— Esa chica pertenece a este mismo mundo, pero viene del futuro según entiendo, ella no es mi mismo caso pero es lo más cercano a lo que me ha pasado y si hay alguien que puede darme una pista de como volver a casa es ella. Al menos ella sabe como ir y volver de su tiempo a este, tal vez pueda enseñarme como y probarlo en mi caso si es posible.
—¿Y confías realmente en que eso sea cierto?
La pregunta de Daemon le sentó mal.
— ¿A qué te refieres?
— Los demonios suelen aprovecharse de los humanos, debes entender que puede ser que te haya mentido, puede que esa mujer no exista o no sea tal como te lo ha dicho. ¿Lo pensaste alguna vez? ¿Tuviste alguna prueba por mínima que fuera?
— Yo le creo... sé que él no me ha mentido.
La seguridad en sus palabras y la fe ciega en Sesshomaru le sorprendió por un momento.
— Se que les puede costar creer en mi palabra, hasta yo misma dudaría de que alguien diga todo lo que he dicho desde que entre a este lugar o desde que nos encontramos y hablamos pro primera vez Daemon... pero mesas atrás este mundo, ustedes y todo lo que hay aquí era inimaginable para mi. Y aquí estoy, viviéndolo, padeciéndolo... es posiblemente mi única oportunidad de volver a casa, de volver al único lugar donde no me discriminan por como me veo y donde no me amenazan humanos y demonios por igual...
Ella no quería llorar, pero al frustración estaba afectándola de sobremanera.
Necesitaba a Sesshomaru, deseaba verlo, él la entendería no la juzgaría...
— Oye no...
Un joven de cabellera oscura y cabello amarrado en una coleta ladeada se acerco a ella y le dio un pañuelo cuando sus lagrimas comenzaron a desbordar sus ojos.
— Daemon no quiso hacerte sentir mal, es normal ver todos los puntos de vista hasta los peores.
Daemon suspiro y froto su frente mosqueado consigo mismo y la situación.
Sus compañeros le miraron feo por hacer llorar a la pelirrosa y aunque no la veía sentía la mirada de la otra mujer en la habitación apuñalándole la nuca con ojos que no necesitaba ver para saberlos llenos de reproche.
— Lo siento Sakura, pero es una posibilidad y lo sabes. Le crees y con solo eso estoy decidido a ayudarte a encontrar a la mujer pero entiende que no es seguro que sea como te lo han dicho.
Resignada la pelirrosa asintió tras sonarse la nariz ahora roja con el pañuelo que Saito le había donado.
— Yo lo sé... pero de verdad confío en que al menos esa mujer si existe y está por algún lado... sé que no es del todo factible que su situación ayude a la mía, pero no perderé la fé en la única esperanza de volver a casa que tengo.
— Estoy de acuerdo contigo pequeña —Dijo entonces el Comandante que parecía enternecido con ella, por la forma en la que se dirigió a ella y su mirada suave y amable. — Tomo como mía las palabras de Daemon, también ayudaré en lo que pueda con la búsqueda de esa mujer y cualquier pista que nos pueda llevar a que puedas volver a tu hogar.
Sakura fue ajena a la mirada que le dirigió Daemon a su Comandante, los cuales en un breve momento se comunicaron y entendieron a la perfección.
— Yo me sumo a la ayuda. — Natalia se acercó a la pelirrosa colgándose se su brazo con confianza. — Se bien lo que es perder un hogar, también vengo de un lugar muy lejano, aunque no es la misma situación ya que ese lugar si es en este mundo, pero cuando era pequeña fui presa del trafico de personas. Un Rey deseaba una amante exotica y me trajeron de un continente que está al otro lado del gran mar, como notaras mis rasgos son bastante con los de estos ojitos de arroz. —Comento burlona y Sakura tarto de no sentirse ofendida ya que ella no tenía un estilo de ojos muy diferente al del resto allí de hecho.
— Bien que adoras a estos ojitos de Arroz — Comentó el castaño cobrizo de coleta baja y ella le enseño la lengua.
— La cosa es que estos bellos hombres me rescataron de mi cautiverio hace un tiempo justo antes de que el vejete me usara más que para los quehaceres de la casa. Me quede aquí hasta que encontraran como mandarme a mi hogar sana y salva, pero para cuando eso pudo ser posible ya no me quise ir y aquí estoy.
La historia de la castaña era triste pero la forma en la que ella se lo había contado seguramente evitando los detalles sórdidos no le dio tiempo a sentirse mal con ella. Claramente se mostraba feliz y a gusto allí con los demás.
— Si no tienes una mejor alternativa estas invitada a quedarte Sakura, al menos hasta que podamos encontrar a la mujer, una alternativa para enviarte a su hogar o simplemente hasta que lo desees. — Propuso el Comandante. —Entiendo tu situación tan desafortunada y no se que pasó con los Yōkai que te acompañaban y ayudaban, pero puedo ofrecerte seguridad aquí y tal vez en el peor de los casos un lugar a donde pertenecer.
Sakura se mostro gratamente sorprendida pero a su vez confundida.
La idea de tener una alternativa de quedarse sola y expuesta a ese mundo tan peligros sin haber aún recuperado sus habilidades admitía le aterraba. Pero por otro alado... el recuerdo de Sesshomaru llenó sus sentidos.
Una vez más ardió en ella el deseo de verle, de tocarle, de saber al menos que estaba haciendo y si su desaparición le afecto en lo más mínimo siquiera.
Ahora que tenía la mente más fresca recordaba como se el que le atacaran le había enfurecido, aunque no alcanzo a verle debido a lo sedada que estaba logro entrever de forma borrosa que incluso se había transformado a su forma Yōkai completa y había intentado ayudarla.
Maldita fuera aquella droga que le imposibilito ver aquello con claridad y lo limito a un gran borrón blanco y rojo antes de perder la conciencia.
Pero había una gran realidad.
Por más que deseara ir corriendo a él no sabía como ni donde encontrarlo. Ella desconocía como moverse en ese mundo, y si al salir de la seguridad que le brindaban comenzaban a rastrearla otros Yōkai como había pasado antes...
— Yo... Aceptaría su amable oferta Señor Comandante. — Dio Sakura realizando una venia en clara señal de agradecimiento y respeto.
El hombre se mostro agradado pero avergonzado por la forma tan formal en la que le hablo la joven.
— Me alegra Sakura, pero por favor llamame por mi nom... Qué tonto, en ningún momento nos hemos presentado, mi error.
La pelirrosa le miro curiosa al percatarse de que ciertamente su nombre era conocido por todos allí, pero ella desconocía el de la mayoría.
— Me llamo Isami Kondo, soy el Comandante en jefe de los Shinsengumi. — Tras presentarse con una amigable sonrisa señalo al pelinegro a su lado. — A Demon ya lo conoces, es mi Vice-Comandante y Capitán de la Primer División.
Sakura asintió sonriendo al pelinegro, expresando el que no conservaba ningún resentimiento por la crudeza de este al tocar aquel tema tan delicado para ella.
— Esos dos — Siguió diciendo el Kondo señalando a dos castaños. — Son Shinpachi Nagakura Capitán de la segunda División... — Señalo al de la pañoleta verde amarrada en la cabeza— Y SanoSuke Harada Capitán de la Tercera División. — Refiriéndose ahora al que llevaba su cabello largo y castaño cobrizo amarrado a una coleta baja.
Ambos hombres se mostraron amigables tras ser presentados.
— Son dos payasos pero muy buena gente se que se llevarán bien. — Dijo ganándose ahora las malas miradas de los resentidos castaños.
Sakura por su parte no pudo evitar reír ganándose la mirada de los dos jóvenes que ya no parecían molestos si la mala broma la animaba.
— El pequeño entre nuestra filas es Heisuke Tōdō, es joven pero que no te deje engañar su apariencia es fuerte y no por nada es el Capitán de la Cuarta División. — El joven castaño que amarraba su larga cabellera castaña en una alta coleta sonrió a la pelirrosa con simpatía.
Ella no pudo dejar de pensar que era tan bonito y delicado en apariencia que fácilmente podía ser una chica. Su amiga Ino sin dudas le envidiaría si lo conociera. Divertida con su pensamiento más reciente devolvió la sonrisa del joven que de alguna forma pasó a sonrojarse con fuerza ante su gesto y para Sakura la visión fue de lo más adorable.
— Él es Souji Okita, Capitán de la Quinta División.
El castaño que llevaba el mismo peinado que el Comandante, el cual consistía en un semi recogido de su cabello levemente largo hasta casi los hombros le dedico una sonrisa antes de ...
— Ten cuidado con él es un mujeriego...
Antes de volver su mirada a un lado disconforme con aquel agregado por parte del Comandante.
Sakura que lo había reconocido por ser el que había ganado dinero a costa de ella y por haberle estado guiñando el ojo anteriormente no pudo menos que echarse a reír divertida.
— Yo me llamo Hajime Saito, soy el Capitán de la Sexta División. — Se presento a si mismo el chico de cabellos oscuros y coleta ladeada sobre uno de sus hombros.
Ella no pudo no sonreírle, aun agradecida por el pañuelo que este le había dado cuando sus emociones la traicionaron.
— ¡Saito-Kun! No es justo, yo estaba presentándoles.
— ¿Y dejarte agregar un comentario tonto de mi persona? Permíteme pasar de eso Comandante.
Realmente eran un grupo con el que no podría aburrirse.
— A mi ya me conoces Sakura, pero permite me presente. — Se adelanto la castaña mientras el Kondo seguía recriminándole a Saito. — Me llamo Natalia, siendo honesta no recuerdo mi apellido era tan pequeña cuando me llevaron que simplemente conserve mi nombre, pero me llaman Nati así que siéntete con la libertad de dejar las formalidades conmigo, estaré encantada de tener compañía femenina en lo que dure tu estadía. Si alguno de estos machitos se pasa de listo solo dime.
La pelirrosa asintió sonriente y observo a los presentes.
Kondo seguía discutiendo cuan niño con el serio Saito mientras Heisuke se reía divertido de ellos. Nagakura, Harada y Okita hablaban entre ellos, los dos primeros recriminándole al tercero por las ganancias que tuvo a costa suya preguntándole si no la había ido a ver en secreto antes que ellos mientras descansaba, lo cual significaba que habría hecho trampa. Rápidamente se les sumo Natalia la cual enojada les recriminaba no haberla sumado a las apuestas clandestinas sin aceptar que no lo habían hecho porque era obvio que ella ya sabía de la apariencia de la pelirrosa.
Sin saber como sentirse no se percato de que Daemon que la había estado observando en todo momento se le acercaba.
— Sabes que no estas obligada a nada...
En ese momento ella puso su atención en él encontrándose con su profunda mirada.
— Estaremos encantados de ayudarte pero quiero que sepas que no estas presa aquí, eres libre de irte cuando lo creas necesario. Aunque de verdad espero decidas quedarte y dejar que te ayudemos.
Se demoro en encontrar las palabras adecuadas para responderle al pelinegro, por lo que en primera instancia le dedico una sonrisa agradecida.
— Yo... Gracias. —No sabía como explicarle que esas palabras le habían generado mucha tranquilidad. Saber que le ayudarían pero que no dejaba ser dueña de su vida y ser libre de tomar sus decisiones y su propio rumbo.
Ajena era en ese momento de que el resto había dejado de hablar entre ellos y volvían su atención a ella y Daemon.
— Yo quiero quedarme, pero no deseo abusar de su hospitalidad. Se que no estoy del todo bien, mis habilidades... no se que pasó pero desde que estoy aquí pedí mucho de mi esencia como Kunoichi.
— No tienes que forzarte a nada que no te sea posible, no pedimos ningún tipo de pago por la ayuda que te ofrecemos. — Aseguro el pelinegro.
— Lo sé, pero se que igual puedo ser útil para ustedes mientras esté aquí. Soy medico, si bien sin mis habilidades me limito bastante, hay mucho que aún puedo hacer por los heridos. Además tengo un buen conocimiento de yerbas curativas. En mi estadía en este mundo aprendí el uso de varias de las que desconocía y se que hay muchas de las que si tenía conocimiento previo, puedo crear medicina, antídotos para diversos venenos y ungüentos. Así como ayudar en los primero auxilios cuando se necesario.
— Eso sería increíble Sakura. — Interrumpió Kondo. — Tenemos una enfermería que es como un hospital improvisado, tenemos un medico muy bueno pero creo que él se mostraría agradecido del intercambio de conocimiento que podría haber entre ustedes. Te lo presentaré si te parece.
Ella no pudo estar más encantada con la idea.
Todo era un total caos.
Las murallas se habían derribado, el palacio imperial apenas se mantenía en pie entre escombros, llamas, columnas de humo y centenares de cuerpos sin vida.
El Sur había caído bajo el asedio del Señor del Norte y Oeste. Sesshomaru estaba ahora a un paso de ser el señor supremo y gobernante de todas las naciones y tierras de los cuatro vientos. Sin embargo, él gran Yōkai no parecía ni un poco agradado con su gran victoria como lo habría estado en el pasado.
Tras no poder seguir el rastro de la pelirrosa una vez más. Sesshomaru había reunido a sus fuerzas armadas y llevado estas hacia el Sur donde atacó y venció al soberano de aquellas tierra. Aquel que torturo hasta estar seguro de que le decía todo cuanto quería saber antes de matarlo por haber sido el principal causante del secuestro de la mujer humana delante de sus seguidores aún con vida, dejando en claro el mensaje de que nadie que osara meterse con el Gran Sesshomaru viviría para gozar la osadía.
Sin embargo era una victoria amarga ya que seguía sin recuperar a la pelirrosa.
El Kitsune solo le dijo que uno de los demonios que habían estado con Sakura había logrado escapar de la emboscada y que se trataba de un grupo de humanos los que se posiblemente se habían llevado a la mujer y que igualmente les había estado rastreando sin suerte por llevarse su tesoro. Gracia y comentario que le termino de robar la vida de una forma lenta y dolorosa que el peliblanco disfruto al menos por un momento.
Sin embargo, poco y nada sabía de dicho grupo y él saberla viva aún era la única pista que le mantenía cuerdo. Aunque al recordar el aroma que se había mezclado con el de ella algo seguía sin encajar en la ecuación y no podía dejar de preocuparle.
Por otro lado le desconcertaba el que sus vasallos recorrieran en su búsqueda todo el norte Sur y Oeste y no encontraran ni rastros de su aroma, cual le constaba era diferente al de cualquier humano y atrayente de sobremanera para los demonios.
Si ella no estaba en la última zona que le faltaba por recorrer solo podía significar una cosa... y eso solo complicaría considerablemente su búsqueda.
Si bien no quería ni considerar esa explicación, debía de tenerla muy en cuenta ya que tenía todo el sentido del mundo. Después de todo eran humanos con la capacidad y habilidad de enfrentarse y derrotar a un grupo de Yōkais y vivir para seguir luchando.
Solamente esperaba por su bien que no le pusieran una mano encima a esa mujer.
— Amo Sesshomaru, esperamos sus indicaciones ¿Qué hacemos con las mujeres y los niños?
El peliblanco observo al Comandante de sus tropas. Por un momento pensó en mandarlos matar a todos le daba igual, pero como un flash el rostro de la pelirrosa horrorizado apareció en su mente. Sin dudas ella no callaría ni permitiría algo como eso.
Él haría todo lo que ella quisiera en ese momento si con eso lograba conseguir volver a verla al menos una vez más.
— Dejalos con vida.
— Pero mi señor, las mujeres lo entiendo pero los niños podrían revelarse en un futuro e ir contra usted. ¿Y las humanas de la servidumbre?
— Los matare como a sus padres si se creen capaces de enfrentarme en ese momento. A las humanas quiero que las dejen libres, pero antes deben de preguntar a todas y cada una si saben de alguna armada de humanos, algún grupo de caza demonios o milicia. Toda información sirve. Prometan lo dejarlas lejos de este lugar donde puedan escapar a sus hogares sin el asedio de los Yōkai para los que han estado sirviendo si es necesario, pero todo lo que puedan decir me sirve.
Con aquella respuesta el Comandante asintió y tras realizar una venia se retiró a dar las ordenes correspondientes.
En la noche tras una gran cena divertida donde los hombres de la Sede dieron la bienvenida a la nueva integrante femenina temporal, un pelinegro de larga coleta y un castaño se encontraron mirando la el cielo nocturno en un agradable silencio que ambos solían saber valorar.
— Gracias...
Al final el pelinegro decidió hablar.
— ¿Por qué?
— Ya sabes, por incentivarla a quedarse, sabes qué...
— Daemon no es solo por ti — Suspiro el castaño. — Si en parte, pero ella de verdad necesita ayuda no la podíamos dejar a su suerte sola en este mundo tan distinto al suyo. Entiendo que sea valiosa para ti sin saberlo siquiera, el que sea lo más cercano en mucho... mucho tiempo de búsqueda para ti. En que posiblemente sea una clave para saber como resolver tu mayor dolencia... Daemon no hay nada que no haría por ayudarte lo sabes.
El pelinegro asintió sin despegar sus ojos de la gran luna.
— Pero así no necesitaras que se quedara por lo que sabemos y para que puedas sonsacar información, sobre si ella te es útil o no al final, igual le hubiera ofrecido la ayuda.
— Lo sé... de todas formas gracias por eso también.
— No es nada... por cierto. Sobre la mujer que ella busca ¿No sería por casualidad la que nosotros rastreamos, esa la sacerdotisa que trajo y destrozo la perla?
La mirada del pelinegro se afilo con furia.
— Esa mujer destrozo más que una perla...
Continuará. . .
Nota de la autora:
He aquí el octavo capitulo de ''El Hilo Rojo''
Sakura y Sesshomaru están separados pero unidos firmemente por el lazo sentimental emocional y leal que les une.
Nuestro demonio favorito no está escatimando en muertes cuando se trata de recuperar a su mujer. Tal vez esta separación es la clave para que su orgullo quede finalmente en segundo plano y como dice el dicho: No sabes que tienes hasta que lo pierdes.
Todos lo amamos incluso en su modo psycho killer.
Sakura por fin ve la cara de la fortuna al terminar en un lugar donde le harán sentir útil y valorada.
¿Qué pasará cuando el ansiado reencuentro se dé?
¿Volverá con el amo bonito o será demasiado tarde y como Natalia se sentirá tentada a quedarse y ser parte de los Shinsengumi quienes parecen encantados de tenerla allí?
Por si no se han dado cuenta de los detalles, el que Natalia se vea exótica y la referencia de que se trata de una joven que proviene de un lugar muy muy lejano, es referencia a que es latina, proviene de América y de pequeña la robaron y llevaron a Asia como contrabando de personas.
Se que este Cap habla sobre el distanciamiento entre nuestros protas pero creo que lo compensé y con regalías en todos los hermosos bebes capitanes. (Estos personajes pertenecen a la serie Hakuouki que no es muy conocida pero les invito a buscar a los pjs para que vean como son ya que a diferencia de Wattpad aquí no puedo poner imagenes.)
Me interesaría saber cual es su favorito.
El mío está claro es Daemon pero admito Hajime Saito me puede un montón y si algún día hago un crossover Hakuouki x Naruto, en realidad serían dos, uno donde Sakura se quede con Hijikata (Daemon) y otro donde se quede con Saito bebé jajaja
En fin, espero le haya gustado, es por lejos el cap más largo hasta el momento y que ha tenido de todo un poco.
¡Las leooooooo!
PinKrystal : Muchas gracias por leerme y dejarme saber que te gusta mi contenido, espero la espera haya valido la pena y siempre tienes mi Obra ''Tiempo de Olvidar'' un crossover de Bleach y Naruto que te aseguro gustará mucho.
Guest: Espero la espera valiera la pena. Sé que me he tomado un tiempo por lo que traje el capítulo por lejos más largo hasta el momento siendo más del doble de uno común.
Guest 2: Sakura tendrá sus habilidades de regreso lo garantizo y no será solo al final, podrán todo ver lo grandiosa que es y de lo que es capaz. Pero no quiero mencionar nada al respecto hasta que llegue el momento para que sea una sorpresa para todos.
JenJen0199: Espero que un cap el doble y un poco más de largo llene tu espectativa jajaja
¡Hasta el próximo capítulo!
