CAPITULO 8
Momento
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-Muy bien dormilones, es hora de levantarse- la voz de Hayami resonó como una sirena de incendios en su dolorida cabeza-. Hoy es el gran día, no hay tiempo para seguir durmiendo.
Abrió los ojos con mucha dificultad y los cerró de inmediato ante la luz del sol entrando directamente por la ventana y provocándole un pinchazo en la sien.
-Por favor, cállate- la voz de Kuroo resonó a sus espalda y apenas entonces se percató del brazo que lo rodeaba-. Hasta mañana si es posible.
-¿Esa es la forma de hablarle a tu encantadora hermana que te trajo las pastillas para la resaca que obviamente olvidaste comprar?
Kenma se removió entre los brazos del otro buscando acomodarse mejor para seguir durmiendo pero el sonido chillón de un silbato le caló directamente a las sienes, también al moreno por como despegó sus brazos de su cuerpo seguramente para sujetarse la cabeza.
-Lo siento- dijo dulcemente la responsable ante las miradas furiosas de ambos-. Se veían muy lindos y todo pero tengo que regresar a hacerme cargo de una boda y arreglarme y no pienso lidiar con el desastre que son todos los que están afuera.
Muy a su pesar el más alto se levantó de la cama y salió de la habitación no sin antes agarrar las dichosas pastillas y llevarse un par.
-Nunca había bebido tanto en mi vida- soltó tomando dos pastillas y aceptando la botella de agua que le ofrecía la chica-. ¿Qué hora es?
-Once y treinta, tienen como tres horas para ducharse, quitarse la resaca, comer algo y alistarse para la boda.
Torció la boca pasando la pastilla y su último recuerdo de la noche anterior pasó fugaz por su cabeza, casi se atraganta con el agua.
-Por dios Kenma- exclamó la chica dándole palmaditas en la espalda-. ¿Qué pasó? ¿Recién te das cuenta que hoy es la boda?
-No es eso- le atajó tosiendo y sonrojado, se debatió sobre contarle o no lo sucedido a la chica, claro que no había pasado a mayores-. Recordé otra cosa, pero no tiene importancia.
La chica abrió la boca para contestar pero la puerta de la habitación se abrió dando paso a un malhumorado Yaku desde el marco mientras Kuroo volvía a adentrarse en la habitación ofreciéndole una tostada, prefirió no mirarlo directamente y enfocó su atención en el líbero.
-Kenma, Lev está durmiendo en la bañera ¿podemos mover un mueble para evitar que salga?- le preguntó manteniendo una mano en su cabeza, al parecer también con resaca-. Seguramente empezará a gritar ni bien se despierte.
-Lo apruebo- declaró Kenma dándole una mordida a su tostada-. ¿Shoyo ya despertó?
La risa compartida entre Kuroo y Yaku le hizo ponerse alerta al instante y los interrogó con la mirada. Parecieron debatirse entre ambos y el moreno fue el que tomó la palabra.
-Al parecer había algo de tensión sexual contenida en esa habitación- tanteó Kuroo siendo directo sin proponérselo-. Entiendo por qué Lev terminó durmiendo en el baño.
-Y que lo digas, yo tampoco me hubiera arriesgado a entrar.
Kenma parpadeó ante las palabras de sus mayores y cuando terminó de procesarlo se atragantó por segunda vez en el día, provocando otra carcajada de estos. Y es que vamos, sabía que entre esos había algo, pero no a ese nivel considerando que más que nada era una relación a distancia.
-No es gracioso, tendré que deshacerme de esas sábanas- recriminó molesto-. ¿Y los demás?
-Yuki sigue dormido, Fukunaga está haciendo el almuerzo- el rostro de Kenma se iluminó ante lo último- Kai llevó a Tora a casa temprano en la mañana, dijo algo sobre retirar su traje en la tintorería.
Asintió terminando su tostada y se dispuso a levantarse tratando de evitar cualquier roce innecesario con Kuroo. Inuoka estuvo con ellos hasta la mitad de la fiesta en el bar pero se había retirado temprano para regresar a casa con su esposa, podían excusarlo. Yaku regresó hacia el comedor y Hayami se levantó de su lugar al lado de Kenma.
-Bueno, ya que aquí todo está listo tengo que regresar al lugar de la boda- anunció caminando hacia la puerta-. No olvides llamar a papá, dijo que quería decirte algo importante.
El moreno asintió y la chica salió de la habitación dejando a los dos solos, Kenma se removió incómodo en su sitio. Kuroo se tumbó de espaldas en la cama volviendo a cerrar los ojos.
-Kuro- le llamó y el mayor hizo un sonido para que continuara-. ¿Recuerdas algo de anoche?
-¿Hice algo vergonzoso?
El menor suspiró aliviado, era lo más fácil de sobrellevar que tener que dar alguna explicación si es que el otro había visto y recordaba algo justo antes de perder el conocimiento. Le sonrió divertido para disimular.
-Tú no, pero en cierto momento de la fiesta Bokuto se puso un vestido y gritó que estaba listo para casarse con Akaashi.
-Diablos, necesito un video de eso.
Kenma alcanzó su celular y buscó entre sus archivos, luego se lo extendió al mayor mostrándole la escena en particular.
-Tu regalo de bodas- agregó viendo la expresión de emoción de su amigo-. Con esto me libro de darte regalos por al menos un par de años.
-Eres el mejor- soltó viendo el video y besando fugazmente la cabeza de Kenma antes de salir corriendo fuera de la habitación.
Rio y se dispuso a seguirlo sintiéndose pesado, y no solo por la resaca.
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Recorrió los arreglos con la mirada y se sintió maravillado del resultado de tantos meses de trabajo. Ni un solo pétalo de rosa fuera de lugar, todo perfectamente acomodado y algunos trabajadores alistándose para servir a la hora de la ceremonia.
-Hola precioso- volteó al escuchar la voz de Hayami y le sonrió a pesar del apodo, al menos volvía a tener esa personalidad juguetona de antes de convertirse en una bola de estrés-. Y bien ¿qué tal ves nuestro trabajo?
-Está mejor de lo que hubiera esperado.
-Me alegra saberlo- sonrió con satisfacción-. ¿Tetsuro ya viene en camino?
El menor asintió confirmando y salieron del salón hacia el patio donde algunos de los encargados del comité de bodas discutían detalles finales. Todo iba de acuerdo al plan, media hora para el inicio marcado en las invitaciones y Kuroo ya en camino luego de arreglar el transporte de sus abuelos, a tiempo para recibir a los invitados.
-Podemos casarnos aquí mismo Akaashi- lloriqueaba un insistente Bokuto enfundado en su traje negro con detalles en lavanda designados para los padrinos-. Si te preocupa que le quitemos protagonismo a Kuroo, no hay problema, él dijo que no le importa, a Ha-chan tampoco.
-Bokuto-san, no nos podemos casar aquí, el sacerdote se enojará- trató de persuadirle el editor cuando divisó con la mirada a los otros dos-. Kozume-san ¿Kuroo ya está cerca?
-Estoy justo aquí.
Desde la espalda de Kenma, el alto se asomó mostrando su típica sonrisa, peinado de forma decente por primera vez en su vida y Kenma podía asegurar que nunca se había visto más guapo antes aunque ya lo hubiera visto mientras se estaba arreglando.
-Tetsuro- el padre de la novia se acercó al grupo y su presencia denotaba seriedad-. Me alegra que llegaras a tiempo para recibir a los invitados.
-Bueno, es mi responsabilidad después de todo- le respondió con un entusiasmo que contrastaba con la actitud del hombre-. De ninguna manera me atrevería a hacer esperar a nadie en un día tan especial.
El señor bufó y se alejó del grupo reuniéndose con un grupo de señores que se identificaron como los tíos de la novia.
-Seguro estaba esperando que te fugaras- musitó Hayami rodando los ojos-. No soporto a ese sujeto.
-Concuerdo- le secundó Akaashi para sorpresa de todos.
-Oh vamos, será mi suegro en un momento- les intentó tranquilizar inútilmente y se rindió al no ver ningún cambio en la mueca de disgusto de todos-. Como sea, vámonos ya. Tenemos que recibir a los invitados.
Ambos padrinos asintieron y Hayami se llevó a Akaashi hacia el interior del salón para acomodarse mientras esperaban.
Los primeros en llegar fueron algunos invitados de la novia a quienes saludaron cortésmente, a continuación llegaron unos cuantos compañeros de trabajo de Kuroo seguidos del grupo compuesto por Fukunaga, Teshiro, el entrenador Nekomata y algunos ex Fukurodani que saludaron entusiastas a los tres chicos y se dirigieron al interior de la capilla donde ya los esperaban Hayami y Akaashi.
La furgoneta con los del Karasuno causó un gran revuelo a su llegada, trayendo a los escandalosos cuervos con la emoción al máximo.
-Felicidades por tu boda, Kuroo-san- Daichi al ser de alguna forma la voz de la razón dentro del grupo ofreció un apretón de manos al novio-. Lamento no haber podido ir a la despedida, no suele ser lo mío.
-No te preocupes por eso, me alegra que no hubiera problema con el transporte.
-¡Woah! ¡Kenma, Kuroo-san, Bokuto-san! ¡El lugar está increíble!- Hinata se acercó con emoción evidente, tanto él como Kageyama habían decidido alistarse en el hotel con sus ex compañeros para llegar todos juntos a la ceremonia.
-¡Hey, hey, hey! ¡Soy el as de los padrinos de boda!
-Pero si casi toda tu parte del trabajo la hizo Akaashi- le recriminó Kenma fastidiado pero que no llegó al pelirrojo que miraba maravillado al ex Fukurodani.
-¡Oh Tsukki!- gritó el moreno llamando al rubio a la distancia, quien al ser arrastrado por una alegre Yachi y un igualmente alegre Yamaguchi no tuvo más opción que acercarse-. Me alegra que estés aquí después de todo.
-Bueno, pensé que sería un desperdicio dejar pasar la oportunidad de verte sufrir ante tus suegros o cometer algún error durante la ceremonia- le rebatió burlón recibiendo un codazo de parte del de pecas.
-Si tanto deseas que no me case dímelo y me fugo contigo ahora mismo- el mayor adoptó su mejor actitud coqueta para fastidiar al de lentes y se dio cuenta que lo consiguió al ver su expresión asqueada.
-Ni lo pienses.
Tanto Kuroo como los otros miembros del Karasuno rieron ante la escena y se despidieron temporalmente para separar sus asientos para la ceremonia. Inuoka y su esposa llegaron después, tomando unos minutos para hablar sobre el embarazo de esta. Siendo seguidos por el grupo de Lev, Alisa, Tora y Akane, ambos chicos combinando traje con sus hermanas.
Los padres de Kenma, que eran como una segunda familia de Kuroo obviamente, llegaron después en compañía del padre y los abuelos de Kuroo y Hayami, quien salió por breves momentos al encuentro. Kuroo recibiendo felicitaciones de parte de los todos los llegados y Kenma recibiendo un regaño de su madre por encorvarse y un jalón de mejillas de parte de la abuela de Kuroo. Kai vino detrás coincidiendo con la llegada de Miya Atsumu y quien recordaba como Sakusa Kiyoomi, del equipo de Bokuto y ex equipo de Hinata.
-Es una fiesta muy bonita, es imposible que este idiota haya aportado en algo- espetó el armador buscando un modo de fastidiar a Bokuto-. No tienes gusto para nada.
-Porque no lo hizo- susurró Kenma sin llegar a ser escuchado.
-Pues yo creo que Akaashi es atractivo.
-¡Omi-kun, no te pongas en mi contra!
-¡¿Verdad?! Akaashi es el mejor- se entusiasmó Bokuto hundiendo en una burbuja depresiva a Atsumu mientras Kuroo reía ante la escena.
Los invitados siguieron llegando entre ex alumnos del Shinzen y el Ubugawa con quienes tenían buena relación y los invitados de la novia. A este punto había pasado casi media hora y Kenma podía sentir que se le caerían los pies en cualquier momento, incluso Bokuto empezaba a estar inquieto por regresar adentro.
-Solo diez minutos más y tal vez podamos descansar un rato antes que empiece la ceremonia- les tranquilizó Kuroo obteniendo una mueca no muy convencida por parte de ambos.
-Tan alentador como siempre capitán- exclamó Yaku llegando junto con Yuki y dándole una palmada en la espalda a modo de saludo-. ¿Soy el último en llegar?
-Aún falta algo de gente, pero solo estaremos diez minutos más dando bienvenidas- explicó sobándose la zona golpeada y enderezándose automáticamente cuando llegó otro invitado de la novia.
Yaku a diferencia del resto y de Yuki, se quedó un rato haciéndoles compañía mientras veía llegar a la gente, hasta que algo le llamó la atención y enseguida cuestionó al más alto.
-¿Invitaste a Suguru?- Kuroo, que estaba distraído con despidiendo a una persona en camino a la capilla se volteó ante las palabras del líbero-. Pensé que se llevaban como perros y gatos.
-Claro que no lo invite- le aclaró-. Pero sí invité a Mika, supongo que era algo de esperar. Aunque tenía la esperanza que no siguieran juntos.
Kenma miró atento a la distancia como ambos se acercaban y los recuerdos de aquel día de la elección de vestido llegaron a su mente. Y la curiosidad aumentó cuando tanto Suguru y Mika llegaron a su altura y algo de incomodidad se dibujó en el rostro del primero.
-Kuroo-san, felicidades por tu boda- ofreció Mika jovial aferrada al brazo del otro-. Me alegra que me hayas invitado, moría por ir a una boda.
-Bueno, tal vez Suguru se está quedando corto con el asunto- comentó divertido haciendo que el aludido olvidara su incomodidad y se enojara, se veía a punto de soltar una grosería para satisfacción del moreno-. ¿Qué pasa? ¿Algo que decir?
El otro pareció impacientarse ante la mirada inocente de Mika tratando de buscar una forma de insultarlo sin que esta se diera cuenta, definitivamente nadie había madurado desde la preparatoria. Sin embargo, pareció calmarse al cabo de un momento y sonrió pretendiendo verse amable y no afectado por el comentario.
-Supongo que tienes razón- comentó con la voz temblándole de la ira escondida-. No cualquiera tiene las agallas de lanzarse a algo así como si nada. Hay que tomar un buen tiempo para meditarlo.
-Bueno, creo que depende mucho de las personas- rebatió Mika como si estuviera hablando del clima-. Creo que el momento existe independientemente del tiempo ¿no es así?
La sonrisa infantil en el rostro de Mika removió el corazón del ex capitán de Nohebi y de pronto se quedó desprovisto de palabras así que simplemente asintió con las mejillas rojas ante la mirada divertida del otro. Ambos fueron camino al interior de la iglesia luego de eso.
-¿Ahora quieres ser cupido?- le cuestionó Yaku mirándolo burlón mientras la mirada de este seguía a la pareja-. El romántico hombre a minutos de casarse desea felicidad en la vida amorosa de todos.
-No es eso- le respondió con una sonrisa-. Solo quise darle un empujoncito. Yo que tú no tiraría el traje.
El menor esbozó una sonrisa diminuta y tomó aire largamente. Hayami se acercó al grupo para anunciarles que la novia debería estar llegando en breves instantes y que era hora de entrar a tomar sus respectivos lugares.
Yaku se despidió de ellos para mezclarse con sus ex compañeros y los tres acompañados de Hayami siguieron hasta el frente al altar, excepto Bokuto que se acercó entusiasta a la segunda fila donde estaba Akaashi. Él era el encargado de guardar los anillos en lugar de Bokuto por precaución a que al peliplata se le perdieran antes de la ceremonia de entrega. Kenma por otro lado, era el padrino a cargo del primer brindis.
-¿Estás nervioso?- preguntó el menor tomando su lugar a un lado de Kuroo en el frente, aun algo dispersos mientras los encargados de la iglesia preparaban todo para la ceremonia nupcial.
-Algo- respondió aunque no sonó muy convencido-. La verdad me tiemblan un poco las manos. Qué vergonzoso.
La risa nerviosa del mayor le removió el corazón a Kenma y levantó la mano para darle una palmadita, siendo consciente hasta ese momento de lo mucho que le temblaban sus propias manos.
-Todo saldrá bien, ya verás.
La mirada de Kuroo le decía que no le convencía para nada su falsa calma, pero sabía que no era por las razones que creía. Y rogó a todos los dioses por una vez más esperando que esta vez sí se apiadaran de él y le permitieran continuar con la ceremonia sin vomitar o tener una baja de presión. Si lloraba podía excusarse en el sentimentalismo, pero creía estar listo para no hacerlo.
-Gracias.
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La tensión en el aire era difícil de pasar y todo se sentía como si estuviera avanzando en cámara lenta, tratando de procesar la situación a velocidad luz mientras su mente ideaba todos los escenarios posibles que le dieran una explicación razonable al asunto.
-Shiori-chan no contesta- le pareció escuchar la voz chillona de alguna de las chicas que recordaba de la prueba del vestido-. Pudo haber un accidente con el vestido, o el auto se pudo haber averiado.
El desconcierto reflejado en el rostro de los invitados y la palidez en el rostro de Kuroo le hicieron tener de nuevo esa molesta sensación de mareo, Hayami se acercó con su celular pegado a su oído y la seriedad bañando sus facciones.
-Maldición- masculló colgando la llamada y viendo con preocupación a ambos antes de dirigirse al hombre poco apacible que aguardaba al lado de ellos-. El chofer del auto tampoco contesta el teléfono, la agencia dijo que salió a la hora indicada.
-¿Es posible que fuera un accidente automovilístico?- se aventuró la madre de la novia con terror, Kenma juró que había empezado a sudar frío-. ¿Podemos tratar llamar a los hospitales?
La morena se mordió el labio indecisa y asintió antes de alejarse en busca de señal para continuar con sus llamadas, no sin antes dirigirle otra mirada de preocupación pura a su hermano. El padre de ambos se acercó con un vaso de agua que había ido a buscar al lugar de la recepción.
-Tetsuro- le llamó pero el mayor parecía tener la mirada perdida, tomó otros dos intentos hasta que reaccionó un poco desorientado-. Ten, relájate un poco. Todo estará bien.
Pudo ver el esfuerzo que hacía el hombre por mantener una sonrisa tranquilizante sin conseguirlo y el otro solo aceptó el agua en silencio tomándola con mucha dificultad por el temblor en sus manos. Kenma no pudo evitar chasquear la lengua.
Una hora de espera, llevaba el concepto de hacer esperar al novio a otro nivel. Debían incluso agradecer que de hecho el sacerdote fuera un amigo de la familia y hubiera separado el día entero para la ceremonia, pero incluso él parecía estar en su punto máximo de paciencia.
Cuando el hombre volvió a su lugar junto a los preocupados padres de Kenma, el más bajo se debatió sobre si sería bueno decir algo cuando no tenía la más mínima idea de qué y la angustia le recorrió por completo. Bokuto era calmado por Akaashi a un par de metros y considero en serio acercarse a pedirle algunos consejos sobre qué decirle en esa situación pero tenía la sensación de que alejarse de su lado sería incluso más problemático.
Hayami volvió al cabo de un rato y por su rostro no parecía tener buenas noticias, no sabía si la posibilidad de un accidente era alentadora o incluso peor en esa situación.
-¿Y bien?- preguntó impaciente el futuro suegro-. ¿Hubo noticias?
La morena negó con la cabeza y el otro pareció enfurecer aún más cuando el sacerdote advirtió un límite de veinte minutos más antes de cancelar la ceremonia, seguido de eso se dirigió molesto hacia la salida acompañado por su esposa.
-Tetsu- habló dudosa de continuar-. ¿Podrías sacar unas pastillas de mi bolsa? Me estoy sintiendo un poco mal.
El moreno abrió la boca desconcertado pero pareció que las palabras se le quedaron atoradas en la garganta antes de asentir con duda y alejarse con la cabeza gacha hacia sus pertenencias olvidadas junto al que era el asiento de Akaashi. Kenma se dispuso a seguirlo pero la mujer le detuvo poniendo una mano en su hombro.
-Déjalo- le susurró-. En realidad no las necesito, pero creo que él necesita moverse un poco.
Kenma asintió con mucha duda sin quitarle la vista de encima al mayor en cada mínimo movimiento, la angustia creciendo aún más cada segundo. Vio con el rabillo del ojo el lado donde los invitados del novio se ubicaban y comprobó que todos sus conocidos se hallaban casi en la misma situación. Tsukishima parecía especialmente serio conversando con un preocupado Yamaguchi. Frunció el ceño ante lo último.
-Aquí tienes.
Perdió pista del momento en que el mayor regresó a su lado pero el vacío en su voz le provocó escalofríos y comprobó que posiblemente a la chica también, quien aceptó las pastillas y tomó su botella de agua alejándose un par de metros en dirección a su padre. Kai y Yaku se acercaron tratando de mostrarse lo más animados que pudieron disimular.
-Ey chicos- llamó Yaku dubitativo-. ¿Qué les parece si salimos un momento a tomar aire? Creo que nos hará bien a todos.
El menor miró preocupado al moreno, y lo imitó cuando este asintió y salió guiado por Kai que le ofrecía la sonrisa conciliadora que era frecuente ver en él, aunque Kenma podía asegurar que era la primera vez que parecía costarle demasiado.
El panorama en la parte exterior estaba igual o peor de lo que estaba adentro, con todos susurrando en un tono un poco más elevado y visiblemente más inquieto. Había un grupo alejado que había salido a fumar un cigarrillo y podía reconocer entre ellos al entrenador del Karasuno. Yaku soltó un chasquido al ver su objetivo fallido y Kenma se inquietó mucho más al ver a Kuroo paseando su mirada por las personas.
-Seguro Ha-chan se quedó dormida- comentó Bokuto ignorando la tensión general saliendo de la iglesia junto a Akaashi-. Suele pasarme algunas veces.
Todos parecieron estar desconcertados ante el comentario del rematador pero fue la risa tensa de Kuroo la que les sorprendió aún más. El moreno miraba a Bokuto con un ligero tinte de agradecimiento.
-Tienes razón- le contestó disimulando la tensión que traía acumulada-. Seguramente es eso.
Y aunque todos estaban conscientes que no era el caso no hicieron ningún comentario al respecto.
Sin embargo y contra todos los pronósticos, el comentario del ex Fukurodani pareció materializarse y parecer casi profético cuando los encargados del parking empezaron a movilizarse y Hayami llegó corriendo desde el interior lo más rápido que sus tacones le permitieron.
-Al parecer el auto de la novia está a unos pocos metros- anunció sujetando el radio portátil que usaba para comunicarse con los encargados de otras áreas-. Por ahora necesitamos ir entrando para llevar a cabo la ceremonia.
Todos se permitieron soltar el aire que llevaban tanto tiempo reteniendo como si les quitaran un gran peso de encima y Kenma se permitió sonreír al ver la expresión aliviada de Kuroo. Pudo asegurar que jamás se imaginó que estaría tan genuinamente contento de que la boda se realizara, porque si de algo estaba seguro era de que por mucho que su egoísmo lo quisiera, le dolería mucho más ver a Kuroo devastado.
Los demás invitados empezaron a ingresar al recinto mientras Kuroo recibía palabras de algunos cuantos aliviados de que la situación se resolviera y se quedaron en la entrada hasta que el carro de la novia se podía divisar fácilmente desde la distancia. Solo entonces, cuando salía la dama principal del auto se permitieron darse la vuelta y disponerse a ingresar para evitar perder el factor sorpresa del vestido de novia.
-¿Estás bien?- preguntó al fin Kenma viendo como los colores parecían haber vuelto al rostro de su amigo.
-Creo que si- le respondió con una sonrisa de puro alivio-. Eso fue escalofriante.
Kenma asintió de acuerdo y emprendieron el camino a la iglesia mientras el padre de la novia caminaba en dirección contraria a ellos hacia el carro.
-Esperen- murmuró Hayami, quien se había quedado de pie en la entrada frente a la situación y de inmediato los hizo frenar en seco-. Algo no anda bien.
Con el ceño fruncido giraron para descubrir a qué se refería la morena y lo que vieron fue como un baldazo de agua fría.
El padre de la novia se veía furioso mientras la dama principal, a quien Kenma podía identificar como la rubia que habló con él durante la prueba de vestido, angustiada trataba de explicarle alguna cosa inútilmente al hombre, pero lo más desconcertante fue descubrir que dentro del automóvil no había nadie más además del chofer. Y se quedaron estancados en su lugar tratando de volver a procesar la situación.
-Oye Akaashi- llamó Bokuto a un lado luciendo realmente confundido por primera vez-. ¿La dama de honor y la novia deben llegar en carros diferentes?
El editor tragó pesado sintiéndose repentinamente impotente y le miró largamente antes de fijar su mirada en Kuroo, parado unos metros frente a él totalmente quieto.
-Me parece que no.
AHJHJAAAAA Al fin llegamos a este punto, el gran día fatal. Ya se veía venir pero trate de meterle el suspenso. Como sea, llegados a este punto tengo dilemas porque tengo dos versiones de lo que sigue y elegir va a ser un putazo pero ya veremos que pasa, tratare de seguir con el ritmo que llevo hasta ahora porque practicamente este es el ultimo capitulo que tenia adelantado y ahora toca escribir sobre la marcha, pero bueno.
Gracias por leer, hasta el martes si todo sale bien uwu
-Menomy
