La Saga "Harry Potter", pertenece a J.K. Rowling

La Saga "Las Crónicas del Campamento Mestizo", pertenece Rick Riordan.

Tres Semidiosas Impares.

Nogitsune 96: Harriet si bien conoce sobre la magia, jamás supo lo que era un Obscurial, James y Lily no le hablaron sobre eso, pues se creía (dentro de la línea cronológica que estoy siguiendo), que el último Obscurial, apareció en 1865, nadie había vuelto a ver uno. Ella pudo sentir la magia del Obscurial, pudo sentir las emociones que habitaban en la magia, antes de que esta se "separara" de ella.

08: Harriet en el Campamento.

Harriet POV

—Hola, ¿te encuentras bien? —fue la pregunta que me hizo una chica de cabello negro con blanco y ojos castaños, según sabría después, el color de cabello negro y blanco, era normal en la gran mayoría de los hijos de Hermes.

—No.… no estoy segura... ¿Cuánto tiempo he dormido? —pregunté, pasándome una mano por los ojos, entonces pude enfocar mi vista. — ¿Dónde estamos? —Miré la gran habitación en la cual me encontraba, había otros niños o más bien, adolescentes, recostados en camas.

La chica me pasó un vaso con un pitillo. —Por favor, bebe esto, pero... por favor, hazlo despacio, ¿sí? —aunque su petición me parecía extraña, asentí. —Estamos en... En un campamento, esta es la clínica.

— "Un campamento" —repetí en un susurro. — ¿Cómo llegué hasta aquí?

— ¿Qué es lo último que recuerdas?

—A mis despreciables tíos, poniéndome toda clase de tareas, y luego mi tío golpeándome, por haber sacado buenas notas, en el examen de biología —dije. Ella me miró extrañada. —Siempre fue así, desde que viví con ellos, ¿sabes? Yo vivía con mis padres, mi vida fue normal, pero fallecieron hace unos meses, y fui llevada por un amigo de ellos, a vivir con mis tíos, quienes me odiaban. Me golpeaban todo el tiempo, me ponían tareas y siempre me estaban, lastimando, ayer algo pasó... —miré mi mano. —Algo... algo ocurrió. Mi magia... ella no soportó el estar tan... ¿encerrada, podría decir? Y se liberó, me recubrió, y luego aparecieron unas personas, recuerdo escuchar un relámpago, y luego he despertado aquí.

— ¿Dónde ocurrió eso? —fue su pregunta.

—En Londres, ¿Dónde estamos?

—En escocia —dijo la chica, mientras se mordía los labios y miraba por la ventana, a un árbol. —Hace unas tres noches, ese árbol de nogal apareció, y fuiste... literalmente esculpida en la madera del árbol, antes de volverte...

Lancé una risilla, ante una idea que apareció en mi mente. — ¿De carne y hueso?

—Así es —aseguró ella.

—Harriet Lily Evans —me presenté.

—Leslie Glenn —dijo ella, enseñándome su sonrisa, estaba orgullosa de su nombre. —Hija de Hermes —me enseñó que en su brazo estaba el símbolo del caduceo o (como lo llamamos en la actualidad) símbolo de la medicina/vara de Asclepios. Agarró un espejo. — ¿Puedes por favor, quitarte la camiseta?, hay algo que debes de ver. —Asentí y me la quité, la chica agarró un segundo espejo, uno lo colocó detrás de mí y el otro ante mi rostro, en el reflejo se veía un águila. —Esto nos ha puesto nerviosos a todos, ¿sabes? —a Leslie le tomó unos minutos recobrar la calma. — ¿Sabes sobre los tres reinos Olímpicos?

Asentí. —Cielo, mar e inframundo. El águila, es el símbolo de... —tragué saliva. —Mi padre. ¿Por qué dices que se han puesto nerviosos?

—Eh... bueno, pues... —se aclaró la garganta. —La II Guerra Mundial, no solo fue un conflicto que afectó a los humanos... ordinarios, sino que también afectó a los semidioses. Adolf Hitler, Benito Mussolini, y Hirohito Kujō, ellos tres fueron las potencias del Eje y eran hijos del dios Had...

—Mi madre me ha dicho, que son nombres que no deben de pronunciarse a la deriva —dije rápidamente.

—Bueno, ellos tres, eran hijos del dios del Inframundo.

— ¿Dices que Franklin Roosevelt, Winston Churchill, George Marshall y Chiang Kai-shek, eran hijos de mi padre o del tío mar? —pregunté, aquello hizo brillar los ojos Leslie, quien asintió.

—Esa guerra casi destruye el mundo, y los campamentos tenemos conocimiento de que todos ellos, estuvieron literalmente en el frente de batalla, incluso si "la historia oficial", dice otra cosa —dijo Leslie. —Lucharon entre todos, usando sus poderes al máximo, casi destruyen el mundo. Cuando los tres grandes, vieron la destrucción que causaron, juraron por el Río Estigio, que es el juramento más grande que puede llegarse a hacer, que no volverían a tener hijos.

—Y mi padre no cumplió —gruñí, mientras Leslie, me pasaba la bandeja, yo seguí comiendo.

—Jamás se ha visto al Estigio cobrándose una vida, ¿sabes? —dijo ella.

—Creo que puedo imaginarlo —dije.

Mi comida era una medicina divina llamada Ambrosia, y la bebida se llamaba Néctar, con ambas me curé, fue delicioso pues la Ambrosia sabía a tocino y el Néctar a unas galletas de chocolate llamadas "Oreo", al terminar de comer, me entregó una camiseta violeta con las letras S.P.Q.R y con eso seguí a Leslie, ella me dijo que era hija de Hermes, era griega y que leer latín le era imposible, pero que sabía (por las conversaciones con otros Semidioses romanos), que significaba "El Senado y el Pueblo de Roma".

Nos acercamos al primer piso. —Esta cabaña en específico, es algo así como... la cabaña donde se preparan las actividades que se realizarán. Es un campamento de verano, así que encontrarás diversión, Harriet, pero también es un... centro de entrenamiento para los semidioses, somos el ejercito del olimpo, incluso si actualmente el Corazón del Oeste, está en América del Norte.

Fruncí el ceño. — ¿El corazón de qué?

—El Corazón del Oeste, querida —dijo una voz, cuando llegamos al primer piso. A nuestra derecha, encontramos a una mujer alta, de cabello blanco, piel pálida, ojos verdes y que llevaba una camiseta blanca y un pantalón corto café. —Buenos días para ti, soy Fama, una Ninfa colocada aquí por haber sido elegida, como directora del Campamento Olympus.

—Gracias por... cuidar de mí, señorita Fama. —Dije sonrojándome.

—Por nada, querida —dijo Fama —es lo que hacemos mi compañera y yo.

— ¿Entrenar al ejercito del Olimpo Grecorromano? —pregunté, segundos después me di cuenta de mi descaro.

—Entrenar y cuidar de los mestizos —especificó otra voz, era un... centauro de género femenino, tenía el cabello negro, y los ojos castaños, su pelaje en su cuerpo equino era también negro. —Soy la señorita Kiria, es para mí un placer conocerte jovencita. Verás: el Olimpo tiene un ejército de semidioses a sus servicios, primero en Grecia, en el monte Olimpo donde colocaron un gran palacio, luego se desplazaron a Roma, donde sus nombres cambiaron —asentí, eso lo sabía. —luego a Alemania, Francia, España, aquí mismo en Inglaterra y ahora están en Norteamérica.

—Leslie Glenn, me dijo sobre la... II Guerra Mundial, un asunto de semidioses —dije, Kiria asintió. —Este Campamento es la fusión de dos campamentos, que existen en Norteamérica, pero allá están separados, griegos al este y romanos al oeste. Los dioses desean evitar una guerra, aunque ya tuvieron un conflicto al estar todos juntos, y otro al intentar separarlos. —Creía entenderlo. —Eres hija de una versión romana, y en ustedes, siempre se forma un tatuaje de su padre o madre, así que no es difícil otorgarte una cabaña. —Caminamos fuera de la cabaña, mientras que yo veía todo maravillada, niños de camisetas anaranjadas y violetas, algunos jugaban, otros montaban en unos terroríficos caballos alados de color negro, otros entrenaban en artes marciales y otros entrenaban con espadas.

— ¿Una cabaña, señorita Kiria? —pregunté.

—Es algo que hemos tomado del Campamento de los Griegos, que se ubica en el este de los Estados Unidos, en Long Island. Ellos son menos militaristas que los campistas del Campamento Júpiter, pero tienen la buena costumbre de haber edificado cabañas para todos los dioses, es algo que nosotros tomamos, aunque aún existe la separación entre los semidioses romanos –como ustedes, quienes llevan camisetas violetas y tienen el tatuaje de su padre o madre–, en cambio los griegos llevan un collar —explicó Kiria.

— ¿Lo mejor de ambos campamentos, lo es el nuestro? —pregunté divertida, había estado mirándolo todo, hasta llegar a una cabaña de mármol blanco con un águila de bronce en la parte superior de la puerta.

—Sí, podríamos decir algo como eso —aceptó Kiria —Esta es tu cabaña, eres su única habitante.

— "Se supone que yo ni siquiera debería de existir" —susurré, antes de sentir un suave golpe en mi hombro.

—No hables de ti misma de esa forma, señorita. No te desprecies. Si estás viva, si tienes el derecho de existir, es por y para algo. —Me pidió Kiria, con un tono maternal. Asentí, aunque no muy segura, en el interior había una cama, un nochero, un tocador con un espejo, un armario, una ducha y un lavamanos.

—Gracias —dije. — ¿Y ahora? —La seguí, vimos las otras cabañas para los semidioses, y cada una con su propia personalidad.

La cabaña del tío Poseidón era de baja, larga y de piedra áspera gris, con piezas de coral y conchas marinas, y el tridente en sobre la puerta.

Pude comprobar que el techo y el antejardín de la cabaña de la tía Deméter, era de césped y flores reales, había toda clase de flores silvestres y rosas, la cabaña tenía un color marrón claro.

La cabaña de Ares tenía pintadas desconcentradas de rojo y negro, en el techo y el suelo que estaba debajo de las ventanas había alambre de púas, y se escuchaba música punk y rock. Comencé a menear la cabeza, al ritmo de la canción.

La cabaña de Atenea era de mármol gris, con el marco de la puerta y del techo pintados de negro, de los pilares que estaban junto a la puerta, caían unas tiras de tela negra.

Las paredes de la cabaña de Apolo estaban recubiertas de placas de oro sólido, era difícil mirarla fijamente.

La cabaña de Artemisa estaba pintada de colores azul oscuro y negro, que se asemejaban a la noche, pues ella era la diosa no solo de la caza y de los animales salvajes, sino también de la luna.

La cabaña de Hefesto era de ladrillo, tenía muchas placas de metal aquí y allá, su puerta era la de una bóveda de banco, circular y todo, habiendo al menos cuatro chimeneas, de las cuales salían humos grises o completamente negros, hacía calor, al acercarse mucho.

La cabaña de Afrodita, parecía una casa de muñecas de tamaño real, estaba pintada con un color rosa y líneas fucsia.

La cabaña de Hermes si bien tenía hasta cinco pisos, tenía una apariencia de ser más "hogareña", era una cabaña a la cual no solo iban los hijos de Hermes, sino a aquellos semidioses no reclamados por sus padres.

La cabaña de Dionisio estaba pintada de color violeta, con racimos de uvas por aquí y por allá, además de un agradable color amarillo. Según algunos de sus habitantes: "tanto color violeta uva, dañaba los ojos"

La cabaña de Hades era de Obsidiana sólida, tenía un cráneo en la puerta y unas antorchas de fuego griego de color verde. Era bastante terrorífica.

La cabaña de Iris, estaba pintada con los colores del Arcoíris y estaba decorada con prismas, así como un arcoíris de madera, sobre la parte superior de la cabaña. Daban la impresión de estar llena de personas, que se quedaron atrapadas en los estereotipos y ropa de los años 70.

La cabaña de Morfeo era tan normal físicamente, como la cabaña de Hermes, había una pequeña fuente, de la cual salía agua del río Lete, y sonaba una suave música de violín.

La cabaña de Tique estaba pintada en un color violeta, daba la impresión que alguien se fue a Las Vegas, y se trajo tantas máquinas de apuestas, y letreros de neón como pudo, y después los colocaron en la cabaña, pues nada combinaba con nada.

La cabaña de Hebe era de mármol blanco y tenían una fuente, que, si bien no daba la juventud, sí restauraba las energías.

La cabaña de Nike era un gimnasio en miniatura, pintado de rojo y azul.

La cabaña de Némesis era de piedra negra y tenían una bandera roja que decía en griego y en latín "Venganza y Justicia".

La cabaña de Hécate era de mármol verde, y se veían destellos, relámpagos, llamas y vientos verdes salir del interior. Todos decían, que era una academia de magia en miniatura.

El campamento subsistía con la recolección y venta de frutas del bosque, tales como: Arándanos, agraz, frambuesa, fresa, grosella, zarzamora, mora, entre otros.

Había un campo de tiro con arco y tiro con lanza, un coliseo en miniatura para los combates de esgrima, entre otras armas.

En mi segundo día en el campamento, conocí a una chica de la casa de Hefesto, se llamaba Megan, tenía el cabello negro y largo, ojos castaños, era solo un poco robusta, y su camiseta anaranjada, me solía mirar con una sonrisa, no sé qué veía en mí; pero pronto me hice su amiga, ella me llevó a rastras a la cabaña de Hefesto, y les pidió a todos que les enseñara mi tatuaje, todos ahogaron un grito, al ver el símbolo de Júpiter en mi espalda, pronto, Megan calmó los ánimos de todos, y explicó como la forma griega de mi padre, le salvó una vez de un monstruo, un Escorpión del Abismo, así que estaba en deuda con él; pero otra chica, llamada Coralia, dijo que Megan perdería la paciencia conmigo y eso era peligroso.

Aquello no le gustó a Megan, y dijo que entre ambas me entrenarían.

Así que, viendo mi menuda estatura, me consiguieron (o más bien, forjaron) armas para mí, y una armadura, todas mis armas, el peto y el casco, fueron encantados por Dexter Hollinan, un hijo de Hécate, para que crecieran conmigo.

Fue muy divertido el cómo entre ambas forjaron mis espadas.

Megan forjó una espada Xiphos, pero al decirle que era diestra, Megan y una chica hija de Ares (llamada Gabriela) dijeron que ningún guerrero debía de tener debilidades de ningún tipo, y me hicieron entrenar con la Xiphos con la mano izquierda.

Coralia forjó una espada de tipo Spatha Romana, fue paciente y la empuñaba con la mano derecha.

Entrenaba desde las nueve a las once, con Megan y Gabriela, usando la Xiphos.

Y entrenaba desde las dos a las cuatro, con Coralia y la Spatha.

Megan y Carolina me tomaron como a una hermana menor, eso me hizo sentirme no solo querida, sino que, por primera vez, en un largo tiempo, valía la pena estar viva.

Gabriela se encargó de comunicarse con un hijo de Marte, para que me entrenara en un arte marcial mano a mano romano.