Luz de día
Otoño del presente año 3020.
De manera sorprendente, Loki y Fandral lograron arreglar varias de las fallas que presentaba Vili en apenas un par de días —sin dormir y subsistiendo de café, o té negro muy cargado en el caso de Loki—. Sin duda, la anterior experiencia que había tenido con Valhalla había ayudado a que el proceso fuera más rápido; con los avances en la tecnología y una extensión parecida al software que Valhalla utilizaba para el buen funcionamiento de sus gráficos, Loki logró desarrollar un programa que se adaptara a las necesidades de Vili en menos de un día.
Desde luego, todo el equipo de Fandral necesitó ser renovado y optimizado, eso sin duda había ayudado bastante a que los recuerdos comenzaran a reproducirse de forma más fluida que en un desastroso inicio. Para su cuarto día probando el programa con todos los arreglos que habían hecho, ellos pudieron ver el recuerdo de Fandral como si estuvieran viviéndolo por segunda vez, tan fluido y nítido que casi era aterrador. Para Loki un poco menos que Fandral, después de todo, Valhalla podía tener sus toques más tétricos.
El sólido holograma de un Thor demasiado joven corrió nuevamente por todo el estudio de Loki, los sonidos perfectamente sincronizados con los movimientos del holograma de su hermano, que se detuvo frente a ellos para atrapar el balón de americano entre sus manos y echar a correr nuevamente. Como el recuerdo era de Fandral, se podía ver todo lo que él había visto ese día. Desde las gradas llenas de estudiantes gritando, hasta cada integrante de ambos equipos.
El verde césped artificial de la enorme cancha que no parecía tener fin, hasta el cielo azul sin nubes de aquel verano. Todos los sonidos también se sincronizaron de manera maravillosa con lo que se veía alrededor de todo el estudio de Loki, desde las fuertes pisadas tanto de Fandral como los de los otros jugadores, los gritos excitados de los espectadores en las gradas, e incluso el sonido de la respiración acelerada del propio Fandral, quien también había sido parte del equipo de fútbol americano.
En algún punto del recuerdo, alguien había gritado el nombre de Fandral, haciendo que el chico se detuviera y volteara la mirada, provocando que todo el holograma diera un giro de ciento ochenta grados en el estudio de Loki. El recuerdo entonces se enfocó en Hogun y Volstagg, quienes saludaban alegremente a Fandral desde las gradas más vacías, no obstante, pronto la atención de Fandral cayó en el único chico que no estaba haciendo un alboroto por el partido.
Una versión mucho más joven de Loki se mostró entonces, leyendo un libro de algún tipo, mientras que parecía ignorar todo a su alrededor. El foco de toda esa atención se mantuvo por alrededor de quince segundos, en los que sólo se podía ver a un distante Loki de catorce años leyendo sin que el mundo pudiera tocarlo siquiera. Luego hubo un golpe sordo, haciendo que el dueño de las memorias se tambaleara y el recuerdo se volviera negro.
Si Fandral parecía abochornado alrededor de Loki luego de eso, él no prestó atención. Simplemente parpadeó y dejó salir un suspiro entrecortado cuando su estudio regresó a la normalidad, después de que el recuerdo acabó y los hologramas desaparecieron.
—Es impresionante —murmuró Loki, luego de rápidos segundos de silencio.
Fandral sonrió, demasiado orgulloso de sí mismo.
—Lo es —asintió, quitándose el chip de la sien con sumo cuidado—. Está casi completo gracias a tu ayuda. Calculo que en un año podrá estar listo para ser distribuido y podrá ser usado.
Loki tarareo algo en acuerdo con lo que acababa de decir el otro hombre, aunque realmente no estaba prestando real atención. Su cabeza ya estaba lejos, la punta de sus dedos rozando el equipo de trabajo de Fandral con un gesto pensativo en su rostro; así que en realidad fue una sorpresa cuando levantó la mirada verde para posarla sobre el rostro del rubio y pedir:
—Podrías... —detuvo su petición para pensar lo que diría a continuación, luego—: ¿Crees que podrías prestarme tu equipo por una noche? Mañana por la mañana me aseguraré de llevarlo a Industrias Golden Apple.
Fandral parecía estar debatiéndose entre parecer sorprendido y al mismo tiempo, desconcertado. Pestañeó luego de un prolongado silencio y asintió rápidamente, haciendo luego un gesto desdeñoso con la mano al mismo tiempo que se apresuraba para dar una respuesta verbal.
—Está bien, puedes quedártelo por un poco más de tiempo —encogió los hombros tratando de parecer casual—. No avisé a Valquiria cuando estaría listo, así que no hay tanta prisa. Sin embargo, ¿estás seguro de querer usarlo? Antes dijiste que era bastante invasivo.
—Estaré bien, Fandral —Loki asintió, al mismo tiempo que el hombre rubio le entregaba el pequeño chip de punta afilada—. Puedo manejar un poco de dolor, a pesar de la creencia popular.
Fandral también meneó ligeramente la cabeza en un gesto que daba a entender que estaba prestando atención a lo que le decía Loki.
—De acuerdo —cogió el portafolios del escritorio y luego, sus ojos azules se centraron en el rostro de expresión distante de Loki—. Podría llamarte para vernos e ir a cenar en algún lugar cuando lo hayas terminado de utilizar y...
—No será necesario —lo interrumpió Loki casi de forma grosera, apartando los ojos del chip para darle una mirada llena de seriedad a Fandral—. Yo mismo lo llevaré a Golden Apple cuando lo haya desocupado.
El rostro lleno de esperanza de Fandral cayó por completo ante el sutil rechazo. Loki no podía sentirse culpable, en lo absoluto. El hombre debió saberlo mejor de antemano, hace mucho tiempo que alguien se había llevado el corazón de Loki, sin probabilidad alguna de reembolso. Y siendo honestos, Loki tampoco lo habría querido de regreso, sin importar nada. Gustoso se había entregado por completo, sin arrepentimientos.
Loki no podía dar algo que ya no tenía.
Una vez que Fandral se fue de su apartamento, Loki volvió a encerrarse en su estudio. Cerró todas las cortinas que habían dejado entrar los débiles rayos de sol de esa tarde y acomodó todo el equipo sobre su escritorio, dejando el proyector en una esquina sombría, de donde sabía que los recuerdos emergerían. Se sentó en su cómodo sillón de cuero y todavía se debatió un poco cuando llegó el momento de colocarse el chip en la cabeza.
Lejos de sentir miedo por el efímero dolor físico que esto le causaría, sentía miedo por lo que reviviría una vez que se colocara el chip en la sien, y todos los dolorosos recuerdos que había estado reprimiendo por años salieran para recordarle lo que había sido una vez, y que nunca más volvería a ser. Al menos no de la manera que todavía, en sus noches más oscuras y solitarias, deseaba que fuera.
Inhaló aire muy profundamente y luego lo dejó salir en una exhalación entrecortada. Desinfectó el área en su cabeza en la que se insertaría el chip, para después colocarlo sin más con una pequeña mueca de dolor en la boca. Era como enterrarse una aguja y sentir el dolor pulsante todo el tiempo, pero en la cabeza. Aunque desde luego, no era algo que Loki no pudiera manejar.
Después de todo, él ya había sobrevivido al peor dolor por el que alguien podía pasar.
Apareció el símbolo en la pantalla de la portátil, que indicaba que el programa estaba cargando absolutamente todos los recuerdos que Loki había tenido desde que había nacido. Todos ellos aparecieron enfilados y ordenados por carpetas de color azul, una carpeta desde los cero hasta los cinco años, otra de los cinco hasta los diez, y así sucesivamente hasta llegar a la edad actual de Loki. Él terminó eligiendo la carpeta número cuatro, con sus recuerdos de cuando tenía quince y hasta los veinte años. Tuvo que avanzar hasta la parte en donde estaban los recuerdos que a él le interesaban. Hizo clic en uno de ellos y de inmediato comenzó a reproducirse como si se tratara de una película.
Loki se recargó contra el respaldo de su sillón y se preparó para mirar todo desde las sombras de su estudio.
Carpeta número cuatro, recuerdo 8538
Invierno del año 2996.
Ese había sido un buen año para Loki. Siempre se había sabido el más brillante de su generación y nunca fue modesto para ocultar sus sorprendentes habilidades. Desde que era demasiado pequeño, le había apasionado todo el asunto de los videojuegos, no sólo jugarlos y ya, sino saber todo el proceso que había detrás de ellos. Cuando fue un poco más mayor para tener una noción más amplia de las cosas, se interesó a profundidad con la programación.
De verdad, no era una sorpresa que hubiera ahorrado durante dos años todo el dinero que ganaba gracias a que le hacía las tareas a su hermano mayor, para comprarse un equipo adecuado para desarrollar su primer videojuego. Le había costado varias noches de desvelos pero una vez que estuvo terminado había valido por completo la pena. Desde luego, no había sido perfecto como todo lo que se hace por primera vez, pero al menos ya era un gran paso dado.
Loki se sentía satisfecho consigo mismo por haber logrado crear todo un mundo en el que él controlaba todo lo que sucedía, desde la más pequeña insignificancia hasta las decisiones que podrían repercutir para el final del juego. Desde luego, Loki se había encargado de darle finales alternativos. El final podía cambiar, dependiendo si se jugaba en solitario o en pareja. Su videojuego había tenido tanto éxito en internet cuando lo puso en línea que pronto hubieron empresas interesadas en comprarlo. Los videojuegos eran algo extraño que volvía a estar de moda, luego de varias décadas en las que la mayoría de la gente había perdido el interés.
Él se deshizo de ese juego tan pronto como la siguiente fascinación captó toda su atención. Siempre había sido así, dedicaba todo su empeño y esfuerzo en algo, para después abandonarlo una vez que la siguiente gran obsesión llegara a su cabeza demasiado inteligente e inquieta. Claro que en el proceso ganó el dinero suficiente para comprarse un nuevo equipo e iniciar desde cero con algo más extraordinario.
Loki, después de todo, era la mente más brillante de su generación. Quizá, no un prodigio, pero todavía lo suficientemente astuto para que alguien pudiera seguirle el paso tan acelerado, ya que él siempre estaba pensando en descubrir, en crear nuevos mundos. Siempre habían estado estas ansias por más. Esa era su naturaleza. Así que sí, ese definitivamente había sido un buen año.
Carpeta número cuatro, recuerdo 50780
Verano del año 2999.
Cuando entró a la universidad había conocido a Wanda Maximoff, una chica realmente inteligente y extravagante, que tenía esta increíble fascinación por los viajes en el tiempo, las realidades alternativas y dentro de todo ello, se estaba especializando en el desarrollo de las realidades virtuales de una manera un poco más realista. Fue durante ese primer año en la universidad que Loki comenzó a interesarse también en ese campo. Desde luego, desarrollar videojuegos siempre había sido algo que había disfrutado mucho en su pubertad, pero la creación de realidades virtuales era algo que estaba en otro nivel completamente distinto.
El desarrollo de realidades virtuales había estado en constante avance y estudio desde hace más de un siglo, sin embargo, hasta ahora nadie había podido imaginar algo tan revolucionario y ambicioso como el poder preservar la mente humana en una de ellas, aún después de que el cuerpo físico sucumbiera a los años o las enfermedades. Después de que el cuerpo sucumbiera ante la repentina muerte.
Ese año, Loki vendió el último videojuego que había creado, con el dinero que ganó pudo comprarse todo el equipo necesario que ocuparía para desarrollar su primera realidad virtual junto a Wanda, a la que pronto bautizaron como: "Twilight time", como la canción de 1958. A ambos les gustaba lo demasiado antiguo como para considerarse vintage y a la moda.
Carpeta número cinco, recuerdo 5280
Otoño del año 3004.
Septiembre de ese año había sido especialmente frío, lluvioso y gris. La gente constantemente se quejaba de que las lluvias de verano ya habían durado demasiado, lo suficiente para que incluso alcanzaran a los primeros días de octubre. A Loki realmente no le importaba mucho lo lluvioso que los días habían estado últimamente, tenía tantas cosas que hacer durante el día como para preocuparse por ese tipo de cosas. Sus clases seguidas de la universidad, los propios deberes que tenía en su casa y desde luego, las tareas que aún le hacía a su incompetente hermano mayor.
Loki pensaba que sería justo decir que tendría dos graduaciones, la de Thor y la suya.
Además, tenía su pequeño club por las tardes, el cual estaba destinado al desarrollo de una avanzada realidad virtual situada en el año de 1987. Una época difícil, ya que era bastante lejana a su tiempo, por lo que Loki junto con todo su equipo habían pasado un año entero estudiando toda esa década. La vestimenta, las costumbres, la música y todo aquello que implicaba crear un nuevo mundo virtual en esta o cualquier otra época.
Así que sí, era una persona demasiado ocupada como para pensar en la lluvia, o cualquier otra cosa ajena a lo que preocupaba a su inquieta cabeza últimamente.
Su profesor de esa clase llevaba cinco minutos de retraso, por lo que mientras sus compañeros de aula platicaban animadamente entre ellos, él se colocó los audífonos, y pronto una canción en aleatorio comenzó a reproducirse sin necesidad de que él sacara su pequeño dispositivo holográfico de su mochila. Apoyó el mentón sobre la palma de su mano, cruzó una pierna sobre la otra por debajo de su pequeño pupitre, y se dedicó a mirar con aburrimiento a sus compañeros de aula mientras el tiempo parecía pasar demasiado lento al ritmo de The 1975.
Ojalá el tiempo hubiera seguido yendo así de lento por siempre.
Loki había estado demasiado concentrado en la letra, el ritmo movido de la música y la voz un tanto aguda del vocalista, que casi se pierde por completo cuando todos en el aula callaron repentinamente y su atención se dirigió a un lío de chico que acababa de entrar. Era sumamente pequeño en estatura y edad a comparación del resto en el salón, no era para menos que llamara la atención de algunos curiosos que se preguntaban qué hacía alguien que parecía de noveno año en una aula del MIT.
Loki no se lo preguntaba.
Había escuchado de él, y también lo había visto vagar por los pasillos cuando había llegado el año pasado. Loki siempre se supo el más brillante de su generación, pero este chico sin embargo, era un caso especial de "niño prodigio con demasiada suerte". Había escuchado por el propio Thor —quien había compartido clases con él el año pasado—, que el chico sólo tenía catorce años por aquel entonces, pero que de alguna manera su extraordinario IQ había sorprendido a los altos mandos, y académicos del MIT como para aceptarlo aun siendo tan joven.
Además, no era ningún secreto para nadie que también era el hijo de Howard Stark, dueño de la prestigiosa Stark Industries. La compañía creadora de un porcentaje alto de la nueva tecnología contemporánea. La mayoría de los estudiantes del MIT había escuchado del "chico Stark", al menos alguna vez. Loki no podía ser la excepción.
Él miró a todos con sus enormes, inteligentes y marrones ojos; su ceño ligeramente fruncido ante toda la conmoción que su entrada había causado. Pero lejos de mostrarse incómodo o intimidado, él en realidad les sonrió a todos con una coquetería descarada mientras se abría paso entre las butacas para encontrar la suya. Podría ser sólo suerte que la butaca que había elegido era la que estaba justo a lado de la de Loki. Sus ojos se encontraron por un momento demasiado breve, demasiado efímero; ojos de otoño que se encontraron con el verde líquido y demasiado frío en la mirada de Loki. El verde que poco a poco se convertía en marrón.
Entonces, el chico le sonrió. Demasiado altanero, demasiado seguro de sí mismo. Como si todo el tiempo hubiera sabido que los ojos de Loki no se habían despegado de él, desde que se hizo evidente su presencia en el aula demasiado silenciosa.
Entonces, el tiempo volvió a correr con la misma velocidad de siempre. El mundo continuó girando, las estrellas seguían muriendo allá arriba en el cielo, y todos regresaron a lo que sea que habían estado haciendo antes de que Stark irrumpiera en el salón. The 1975 volvió a reproducirse con una canción que pudo o no, haber sido escrita para ese momento en específico de la vida de Loki. O no, tal vez para algún futuro lejano en su vida. Probablemente, ninguno de los dos. Quizá sólo había sido una irónica coincidencia.
Este debe ser mi sueño,
estaba muy despierto antes de encontrarte.
"No puedo esperar por ti, chico".
Despiértame de mi sueño.
¿Qué significa todo nuestro amor?
Este debe ser mi sueño.
No podemos hacer el amor cuando tú vuelas
alrededor mío, cariño.
Bueno, pensé que era amor pero creo que debí
estar soñando acerca de sentir algo, en lugar
de sentirte a ti...
This must be my dream sonó una y otra vez, hasta que el profesor llegó, justo veinte minutos después de que su clase había comenzado. Durante ese tiempo, Loki se permitió cerrar los ojos, dejándose llevar una y otra vez por el agradable sonido de ese glorioso saxofón casi al final de la canción. Curiosamente, él pensó en el futuro y en cómo sería.
Cuando la clase por fin terminó, después de hora y media de aburrida y tediosa teoría, todos salieron del aula entre suspiros de alivio, pláticas animadas y apurando el paso, como si el tiempo pudiera regresar y dejarlos atrapados en un bucle infinito, viviendo una y otra vez la clase que acababa de concluir minutos atrás. Loki era uno de los últimos en salir del aula, guardaba con toda la calma del mundo todos los útiles que había regado sobre su pupitre en la hora pasada para matar el tiempo.
—Hey, Anthony.
Levantó la mirada cuando escuchó la irritante voz de Justin Hammer haciendo un eco vacío por todas partes, justo en ese momento Stark se detuvo frente a Justin, quien estaba obstruyendo el paso para que pudiera salir del casi solitario salón. Hammer parecía demasiado orgulloso de sí mismo, mientras se erguía en toda su altura en un gesto que pretendía ser amenazante. Justin Hammer no era muy alto en realidad, a penas la altura promedio, pero comparado con Stark, fácilmente le ganaba por una cabeza. Stark cruzó los brazos sobre su pecho, pero no se molestó en responder y Justin tomó su oportunidad para hablar de nuevo.
—¿No deberías estar en la guardería en lugar de aquí? —preguntó a modo de burla, mientras señalaba despectivamente a Stark.
—Y aquí debería ser yo quien pregunte eso —exclamó alegremente el otro chico, luego trató de empujar de su camino a Hammer, y agregó—: Fuera de mi camino, Hammeroide.
—¿O qué? —cuestionó Justin Hammer, con ambas cejas arqueadas—. ¿Vas a acusarme con tu papi?
Loki suspiró y rodó los ojos, ¿en qué momento de su vida había retrocedido hasta noveno grado otra vez? Justin Hammer lo hacía cuestionarse seriamente sobre el prestigio del MIT, en donde sólo a mentes brillantes se les permitía estudiar. Se colgó al hombro su viejo y gastado morral para dirigirse hacia donde Justin Hammer todavía tenía retenido a Stark como si fuera la cosa más divertida del mundo.
—Fuera del camino, Hammer.
Dijo, una vez que se paró justo detrás de Stark, haciendo que este respingara y volteara a verlo con los ojos muy grandes. Justin levantó la mirada, pareciendo un tanto sorprendido y a la vez, molesto de ver a Loki allí, interfiriendo. A juzgar por las reacciones de ambos, ninguno de los dos se había dado cuenta que no eran los únicos que quedaban en el aula casi desierta.
—¡Mira, Anthony! —se burló Justin, en voz tan alta que Stark volvió a respingar ligeramente—. ¡Tu caballero de brillante armadura vino a tu rescate!
Eso le valió un ceño fruncido por parte del chico castaño y de ojos marrones.
—Él no es mi...
—Quítate, Hammer —dijo Loki con un tono completamente exasperado, al mismo tiempo que interrumpió las protestas de Stark—. Me harás llegar tarde a mi próxima clase.
—Eso sería una verdadera lástima, ¿no Odinson? —Justin Hammer se miró las uñas desinteresadamente.
Loki intentó contar hasta diez, sin embargo, esta vez no pudo ni siquiera llegar al cinco sin sentir la frustración ardiendo en sus venas. Tomó a Hammer por las solapas de su sudadera deportiva y sin mucho esfuerzo, lo hizo a un lado de la puerta casi de forma brusca. El pobre imbécil dio un par de traspiés hacia atrás, y luego cayó de sentón sobre uno de los pupitres más cercanos. Estas eran el tipo de ventajas que se tenía de ser el hermano menor de Thor Odinson, aprendías a defenderte, o morías en el intento. Afortunadamente, o desafortunadamente, Loki desde luego, se había adaptado maravillosamente.
Ni siquiera le dedicó otra mirada a un aturdido Justin Hammer que todavía parecía procesar lo que acababa de pasar. Salió del aula a paso apresurado y mientras lo hacía, escuchó a Stark exclamar con un tono de voz particularmente complacido:
—Bye, Hammeroide.
Entonces, los pasos apresurados de Stark se hicieron escuchar por el solitario pasillo por el que Loki caminaba. Le tomó algunos segundos poder alcanzar a Loki, pero cuando lo hizo, le dedicó otra sonrisa en su dirección a la vez que colocaba una audaz mano tibia sobre su bíceps izquierdo. Loki lo vio todo por el rabillo de su ojo, mientras reducía significativamente la velocidad de su andar.
—Recuérdame no meterme contigo, Big guy —exclamó Stark con una enorme sonrisa, para luego apartar el toque de su brazo.
Agitó la mano un par de veces a modo de despedida casual, luego dio media vuelta y se alejó trotando de ahí. Loki se quedó en medio del pasillo viendo como Anthony se alejaba cada vez más de él, para luego desaparecer cuando dobló en la siguiente esquina del pasillo. Loki pestañeó un tanto contrariado por el inesperado acontecimiento, pero al final terminó por negar con la cabeza y seguir con su camino.
Carpeta número cinco, recuerdo 6000
Primavera del año 3005.
Con el inicio de un nuevo semestre, hubieron algunos chicos nuevos en el Club Universitario de Programación de Realidades virtuales del que Loki, de alguna forma, había liderado los últimos semestres. Siendo justos, no habían tantos integrantes debido a que en el Club Universitario de Robótica se estaba empezando a ambicionar con la idea de construir androides que lucieran idénticos a los humanos en apariencia. Incluso, se estaba trabajando con la idea de que fueran parecidos físicamente a una persona en particular, con todas sus virtudes y defectos.
Los androides por supuesto, en un inicio habían sido pensados para ser asistentes o inclusive sirvientes de los humanos. Habían muchos investigadores que pensaban que una vez que se tuvieran los suficientes avances en las realidades virtuales, podrían aplicar la teoría en los androides para que los humanos pudieran seguir viviendo en un cuerpo artificial, sólo transfiriendo su mente a ellos.
A veces, Loki se sentía un poco asustado de lo que estaba ayudando a crear.
Thor había estado muy involucrado en ese club desde que comenzó a ganar popularidad en el MIT, debido a la idea que se tenía de que el humano estuviera bastante cerca de encontrar la inmortalidad. Y era por eso que Loki sabía mucho acerca del proyecto que estaba tomando forma, para convertirse en una propuesta formal a desarrollar con apoyo financiero del gobierno y volverse en una realidad más temprano que tarde.
No era de extrañar que por esa razón los estudiantes prefirieran meterse al Club Universitario de Robótica, en lugar del Club Universitario de Realidades virtuales. Aunque con todas las investigaciones que ambos clubes estaban llevando a cabo, se iban dando cuenta de que las dos ramas iban mucho de la mano, inevitablemente tendrían que encontrarse en algún punto medio para ayudarse en el desarrollo mutuo de ambas.
Quizá, por eso fue toda una sorpresa ver el familiar rostro de Anthony Stark entre los nuevos integrantes. Loki no había hablado mucho con él en el semestre pasado cuando coincidieron en una clase, tal vez porque ante sus ojos seguía siendo un niño, con una asombrosa y brillante mente, pero todavía, un niño. Y Stark, a pesar de que parecía simpatizar con Loki desde el incidente con Justin Hammer, tampoco hizo un esfuerzo real por intentar hablar con él.
Probablemente, haya sido todo ese conjunto de cosas las que motivaron a que Anthony Stark se sentara en el lugar vacío a lado de Loki aquella vez. Al principio, Loki se sintió desconcertado, por supuesto que sí, no podría ser de otra manera, porque no era el único lugar desocupado en todo el amplio salón del club, pero tampoco dijo nada al respecto, a pesar de que la gran mayor parte del tiempo Wanda era quien se sentaba junto a él.
—Tu equipo... —dijo de pronto Stark, cuando Loki llevó la mirada hacia él, el chico parecía mirar la portátil de Loki con los labios torcidos—. ¿Cómo es posible que uses una monstruosidad como esa?
Honestamente, Loki no supo si debía sentirse ofendido por eso.
—La compré el semestre pasado —respondió a cambio, luego frunció el ceño cuando agregó—: Es marca Stark, de hecho.
Stark resopló, pareciendo estar dividido entre la ironía o la diversión.
—Ese es el problema —señaló, haciendo un gesto desdeñoso con la mano en el proceso—. El viejo no ha querido actualizar sus métodos arcaicos. Por eso tuve que armar mi propia portátil.
Ante eso, Loki no pudo evitar alzar una ceja. Se suponía que toda la tecnología Stark era la más avanzada en todos los sentidos, y por supuesto, eso quería decir que también tenía que ser la mejor. ¿Cómo era posible que existiera algo mejor que la portátil de última generación de Loki? Él siempre se aseguraba de tener lo último en tecnología cuando se trataba de usarlo en sus estudios, proyectos e investigaciones.
—¿Estás... insinúas que tu...? —hizo una breve pausa para señalar con un vago gesto de su mano a la portátil de Stark, que en realidad, no parecía muy diferente a la suya—. ¿Que el equipo que tú armaste es superior al mío?
—Sí —admitió encogiéndose de hombros, demasiado confiado de sí mismo—. Podría actualizar tu equipo si quisieras. A puesto a que también podría solucionar el problema que presenta el disco duro cuando usas programas con gráficos muy pesados.
Loki pestañeó, un poco más que sorprendido.
—¿Podrías? —le cuestionó.
—Podría —asintió el otro chico—. Ven a mi casa cuando quieras.
Ofreció con tal facilidad, como si fuera la cosa más normal del mundo invitar a un completo desconocido a tu casa. Decir que a Loki no lo desconcertaba este chico, sería una mentira vil y descarada, y eso que él se las arreglaba muy bien para decir mentiras viles y descaradas sin ningún tipo de esfuerzo, o si la situación lo requería, contar verdades a medias. Así que todo lo que pudo hacer al final, fue enarcar una ceja negra y preguntar:
—¿Por qué me ofrecerías algo así? —preguntó con seriedad—. Podría ser un total demente, incluso podría arrojarte por una de las ventanas de tu casa.
Los ojos marrones de Stark se entornaron mientras parecía analizar el rostro de expresiones duras de Loki. Ladeó el cuello después de rápidos segundos de estudiarlo detenidamente y resopló, rodando los ojos con algo más cercano a la diversión.
—Podríamos dejar en duda tu cordura —exclamó con una pequeña sonrisa torcida—. Sin embargo, alguien que es tan malvado como para arrojarme por una de las ventanas de mi propia casa, jamás me habría ayudado a ahuyentar a Justin Hammer de mi camino, aquella vez.
—Se lo dije —Loki acentúo aún más su ceja arqueada mientras explicaba—: Me haría llegar tarde a mis clases.
—¡Exacto! —Stark asintió con entusiasmo—. Pudiste decirle que te dejara pasar sólo a ti y seguir con tu camino, pero no lo hiciste a pesar de que sabías que llegarías tarde. En el fondo querías ayudarme, admítelo.
Y bueno, en el fondo, Loki sabía que esa era una verdad innegable, de todos modos rodó los ojos tratando de parecer indiferente con el tema. Todavía... aun si no se dio cuenta, terminó por ayudar indirectamente a Stark a quitar a Hammer de su camino en todos los sentidos. Bueno, Loki sabía que desde esa vez, Justin Hammer jamás volvió a molestar al chico, al menos no en su presencia.
Entonces, pronto la comprensión golpeó a Loki como un tren de carga. Desde luego que era raro que Stark se hubiera ofrecido a reparar la portátil de Loki e invitarlo a su casa, pero todo se debía a lo que había sucedido con Justin Hammer aquella tarde. Stark sentía que le debía alguna clase de favor a Loki, y él, por supuesto, entendía bastante bien el sentimiento de no querer deberle nada a nadie.
Entonces miró a Anthony Stark por más tiempo del que debía ser educado, luego abrió la boca para decir algo, cualquier cosa, y sin entender muy bien por qué, se animó a exclamar:
—Creo que podría dejar que revises mi portátil —se lamió los labios cuando Stark lo miró de reojo, sin poder ocultar su propia sorpresa; luego, para aliviar un poco de la tensión formal, dijo—: ¿Pero no tendrías primero que pedirle permiso a tu mamá?
La pregunta desde luego, estaba planteada para ser burlona pero de una manera más amistosa, de ninguna forma para ser despectiva por la clara diferencia de edad como lo había sido Justin Hammer. Y Anthony Stark pareció notar la diferencia de inmediato, porque sus hombros un tanto tensos se relajaron y giró el rostro para mirar a Loki con una sonrisa.
—Quiero decir... papá nunca está en casa —comenzó a decir Stark—. Y mamá estaría feliz de que lleve a alguien más que no sea Rhodey o Pepper, así que no nos molestaría. Probablemente Jarvis esté cerca, vigilando que no prendamos fuego a la casa, pero fuera de eso... creo que encontrarás que soy perfectamente capaz de ser niño grande, me gusta reparar las cosas rotas.
Loki no pudo evitar reír, haciendo que la sonrisa en el rostro de Stark se ampliara aún más. Luego asintió en dirección del otro chico, mirándolo por primera vez más allá de cualquier cosa que se dijera de él en los pasillos del MIT. A Loki le agradó, y ni siquiera trató de ocultarlo cuando volvió a hablar.
—Por supuesto que sí — le dijo a Stark con una pequeña sonrisa torcida—. Cosa inteligente.
Y Stark... sonrió.
Carpeta número cinco, recuerdo 10865
Verano del año 3005.
Con el inminente cambio de una primavera que había sido demasiado fresca al terrible bochorno del verano, algunas otras tantas cosas también fueron cambiando en la vida de Loki. No que fueran cambios notorios o sobresalientes, pequeñas cosas que se convirtieron en gestos cotidianos y familiares, sin que él pudiera percatarse de ello hasta que fue demasiado tarde para poder hacer algo al respecto. Comenzó con Loki llamándolo Anthony en lugar de Stark. Había sido en una calurosa tarde de marzo, con los primeros días de primavera en su apogeo.
Anthony había insistido hasta el cansancio que fuera llamado Tony, Loki no lo hizo a pesar de lo mucho que irritaba al chico no ser llamado de esa manera. Tal vez porque adoraba ver el ceño fruncido de molestia, que en realidad era más de berrinche que de enojo real. Quizá, porque le gustaba discutir por tonterías como esa con Anthony. Había un millón de razones y ninguna podía ser la adecuada del todo.
Todo lo que supo cuando llegó el final de la primavera de ese año, fue que Stark había dejado de ser Stark para convertirse en Anthony, y que a pesar de que Anthony todavía protestaba de vez en cuando por no ser llamado Tony, ya no había calor real en ninguna de esas protestas. Y ahora, sólo a Loki se le permitiría llamarlo por su nombre completo, él ahora era el afortunado, decían muchos.
De vez en cuando, él diría algo como: «es Tony, ya sabes», Loki sonreiría y respondería: «¿y qué pasa si quiero seguir llamándote Anthony?». Anthony rodaría los ojos y trataría de parecer molesto, pero al final, ambos sabrían que de ninguna manera era como se sentía él en realidad.
En el último día de primavera, en una tarde especialmente bochornosa que ya avisaba de la llegada del verano, Loki dejó de ser simplemente Loki y se convirtió en Lokes. Desde luego, con el paso del tiempo, habría de tener muchos otros sobrenombres del mismo tipo ridículo, pero principalmente Lokes. Y sólo a Anthony se le permitirían ese tipo de apodos, él ahora era el afortunado, al menos, era lo que otros tantos dirían.
Ese verano fue especial, dos mentes brillantes habían dado a luz a los primeros prototipos de lo que en algún glorioso futuro, sería Valhalla. Desde luego, Loki había estado trabajando en ello mucho antes que eso, teniendo algunas bases sólidas. Primero con un fallido intento con Wanda y Twilight time, después con un proyecto de los años de 1987 que había quedado a medias. Se podría decir que todos ellos, antecesores de Valhalla, a fin de cuentas.
Para cuando el verano de ese año llegó a su fin con las primeras hojas secas que caían de los árboles a punto de dormir, Loki y Anthony se habían vuelto muy buenos amigos, casi inesperadamente. Fue ese último día de verano en que Anthony se había armado de valor para mostrarle su desastroso y caótico taller a Loki. Piezas de hierro regadas por todas partes, herramientas y cables arrojados al azar sobre la mesa de trabajo, y un inusual robot en una de las esquinas del taller que parecía curioso, queriendo acercarse a Loki sin atreverse a hacerlo.
—Usualmente, dejaría que Dum-e se acercara a saludar —dijo de pronto Anthony, con los ojos sobre el robot—. Pero lo hice pararse en la esquina con el gorro de la vergüenza, porque me roció todo el extintor encima anoche.
Sólo entonces Loki notó que encima de la parte posterior de la garra del robot, había una especie de gorro hecho de papel en forma de cono con la leyenda: "Dunce" escrito a un costado de él, y que el robot parecía portar en todo su orgulloso esplendor. Loki soltó una pequeña carcajada y negó con la cabeza, mientras miraba todas las peculiaridades que habían a su alrededor.
—¿No estás siendo un poco duro? —cuestionó alegremente, mientras se acercaba al robot que ya empezaba a mover su garra con entusiasmo.
Anthony bufó, rodando los ojos pero acercándose también, de cualquier manera.
—Lo dices porque no tienes idea de lo difícil que es quitarse la espuma contra incendios del cuerpo —exclamó Anthony, dando pequeñas palmadas cariñosas sobre la carcasa del robot con una sonrisa cariñosa—. El chico no tiene remedio.
Loki parpadeó ante aquella sonrisa tan cariñosa, tan sincera y relajada. Jamás había visto una de esas en el rostro de Anthony, siempre ponía una sonrisa de falsa coquetería o una un poco más torcida, jamás una genuina. Quizá, no debió de ser una sorpresa para él, porque Anthony tampoco se mostraba ante los demás tal y como era; siempre ponía la fachada que la gente quería ver. Pero aquí, no hubo nada más honesto que la manera en que Anthony se estaba mostrando frente a Loki.
Eran similares en ese sentido, porque Loki tampoco se mostraba tal y como era realmente. Andaba por la vida dando sonrisas irónicas y palabras afiladas, los únicos momentos en los que sentía que realmente podía ser él mismo, era cuando trabajaba en sus mundos virtuales que creaba, pensando que llegaría el día en que dejarían de ser simples fantasías.
—Pareces... —comenzó, pero sin estar realmente seguro de decirlo en voz alta, sin embargo, cuando los enormes ojos marrones de Anthony se posaron sobre su rostro con curiosidad, Loki se obligó a continuar—. Pareces más cómodo con tus creaciones que con la gente real.
Anthony sonrió, mostrando sus bonitos dientes blancos.
—Lo sé —admitió con un ligero asentimiento de cabeza, luego su mirada regresó a Dum-e—. No es que esté defectuoso o algo por el estilo. Simplemente nunca he sido bueno lidiando con las personas, en general.
—Y sin embargo, aquí estamos —murmuró Loki, sintiéndose de pronto tan inseguro de su lengua plateada y sus palabras elocuentes.
Anthony pestañeó un par de veces, antes de dirigir su mirada de nuevo al rostro vacilante de Loki. Hubo un horrible momento de silencio, en el que Loki creyó que había dicho algo completamente equivocado, sin embargo, Anthony terminó por asentir con una pequeña sonrisa torcida en los labios.
—Uh-uh —tarareo alegremente—. Creo que simplemente conectamos, Lokes.
Otoño del presente año 3020.
Loki pausó el recuerdo.
El sillón de cuero negro rechinó cuando lentamente se colocó de pie, sus pasos lo llevaron hasta donde los hologramas yacían inmóviles, mirándose a los ojos y congelados en el tiempo. Pero Loki ni siquiera le dio una segunda mirada a su versión más joven, de expresión relajada y ojos suaves. No. Toda su atención se enfocó en la versión mucho más joven de Anthony, en los ojos marrones llenos de una inusual alegría, de brillante sonrisa familiar.
Se preguntó cuántas veces se había enamorado de Anthony sin ser consciente de ello, y cuántas más le tomó para darse cuenta de que lo amaba. A veces, los humanos no se daban cuenta de lo rápido que pasaba el tiempo, los años, los momentos y los pequeños rocíos de felicidad, y cuántas de esas veces habrían deseado que nunca acabara. Hasta que es demasiado tarde, y un día simplemente se despiertan para darse cuenta de que todo acabó.
En otoño algo muere, algo se acaba, Loki jamás debió olvidarlo.
Nota. Vili es el Dios nórdico de la inteligencia e innovación.
¡Hola, hola! Espero que se encuentren muy bien, cuando sea que estén leyendo esto. Pasaba por aquí para dejarles la actualización de este fanfic, al menos la primera parte de los recuerdos de Loki. Hablando de eso, espero no haber confundido a nadie con los saltos de tiempo, pero si alguien quedó con alguna duda, no duden en hacermelo saber y yo con mucho gusto estaré tratando de aclarar lo más que pueda. Realmente espero que haya sido de su agrado, me he estado esforzando mucho para que todo comience a calzar. Si llegaste hasta acá, muchas gracias por tomarte el tiempo de leerme, o comentar; eso sin duda siempre me anima mucho a seguir escribiendo y que la magia siga fluyendo de esta cabecita. Sin nada más que agregar, nos estamos leyendo la próxima.
¡Ah! Antes de despedirme, me gustaría dar un agradecimiento especial a Tsubame-Hime. Cariño, sé que prefieres pasar un poco más desapercibida, pero mereces el crédito por haberme señalado algunos de mis terribles errores ortográficos y con los guiones de diálogo, a pesar de que no eres mi beta y no tienes la obligación de hacerlo. Realmente, si tú no me lo haces saber, yo jamás me habría dado cuenta, creo. Así que muchas gracias por tomarte el tiempo de corregirme y darme mis merecidos jalones de oreja jajaja. Puede que jamás logre la perfección a la hora de escribir, pero cada día se aprende algo nuevo, y siempre es bueno detenerse y corregir lo que has estado haciendo mal, en la medida de lo posible. Con mayor razón si alguien que te aprecia es quien te lo hace saber. Así que gracias infinitas, iré mejorando de poco a poco, tratando de que mis errores sean menos notorios, ¡tenme paciencia Hime mía! 💗
Ahora sí, ¡saluditos! ✨
Love you 3000, Dragón. 🐉🌹
