Ni los personajes Teen Titans ni los personajes de Lucifer o cualquier referencia a otra serie me pertenece, yo solo lo tomo prestado para jugar un rato.

N/A: ¡No me matéis! ¡Se que he tardado mucho, pero tengo mi excusa! Acabo de empezar el el colegio y ademas me estoy sacando el carnet de coche, por lo que el tiempo libre no es muy abundante últimamente, espero que se entienda y perdón por la espera.

Capitulo 8: ¿Caballo Demonio? Si, pero uno especial.

- Pues bien, ya estamos aquí – Dijo John.

- Lo mejor será encontrar un lugar donde pasar la noche, ya es tarde – Dijo Raven.

Todos estuvieron de acuerdo y comenzaron a buscar un lugar donde quedarse unos días, los suficientes para descubrir si el espíritu era real o no, y en caso de que lo fuera, detenerlo antes de que siguiera matando.

Caminaron bastante rato hasta que Raven se quedó mirando a una posada con una suave sonrisa.

- ¿Quieres quedarte allí? - Preguntó Damian, mirando la expresión apacible de su compañera.

- Se siente bien – Explicó Raven, aunque claramente sus compañeros no lo acabaron de entender.

- Me da una buena sensación, que es seguro… - Raven luchó un poco, buscando como describirlo – Se siente bien – Claramente no encontró como expresarse.

- Esta bien – Se rió John – Vamos, es un buen sitio como cualquier otro.

Entraron en la posada y fueron recibidos por una niña de unos nueve años, los miró con los ojos abiertos y llenos de curiosidad antes de sonreír con alegría.

- Oh, invitados – Exclamó la niña - ¡Mamá, tenemos invitados!

La niña era una pequeña monada, era de piel bronceada, pelo largo y negro atado en dos trenzas que le caían por los costados, su ropa tenia cierto aire nativo y la pluma que adornaba su pelo solo agregaba al efecto.

- ¿Vais a quedaros aquí? ¿Cuantas habitaciones? ¿Os gustan los cuentos? ¡Siempre contamos cuentos por la noche! Y… - Una voz risueña interrumpió a la niña.

- Vamos, vamos – Se rió una mujer mayor, vestida de forma similar a la niña – No molestes a los invitados, Sakari, sabes que a tu madre no le gusta.

- ¡Abuela! - Exclamó la niña, corriendo a los brazos de su abuela.

- Lamento este recibimiento tan brusco – Sonrió otra mujer acercándose, probablemente la madre de la niña, también con ropas de aire nativo – Últimamente no tenemos muchos clientes y debe haberse emocionado – Sonrió amablemente.

- No hay problema, su hija es un encanto – Sonrió Kory, saludando a la niña que le devolvió el saludo desde los brazos de su abuela.

- ¡Oh, que maleducada soy! - Exclamó la mujer de golpe – Mi nombre es Imala, ella es mi madre, Tala y ya habéis conocido a mi hija Sakari, es un placer conoceros ¿En que podemos ayudaros?

- Nos gustaría hospedarnos aquí unos días, pero no estamos seguros de cuantos – Dijo Dick.

- Eso no será un problema, sígueme y os asignaremos habitaciones – Sonrió Tala.

Dick siguió a la mujer, diciendo que él se encargaría y dejo al resto observando el lugar.

No era muy grande o lujoso, pero era cálido y reconfortante, su decoración Nativo Americano te resolvía cualquier duda de que las dueñas del lugar pertenecían a esta raza.

Raven se paseó por el lugar cómodamente, mirando las pinturas y cuadros que adornaban las paredes hasta que una en particular le llamó la atención.

Era la pintura de un caballo indio, de raza appaloosa, pelaje negro, manchas blancas en la grupa y patas junto con largas crines blancas, plumas de tonos blancos, violetas, azules y negros decoraban sus crines.

Raven soltó una risita algo nerviosa, ese caballo se parecía a Robin, le habría hecho gracia y hasta ilusión si el parecido no fuera tan acertado.

- Ah, el gran Tasunke – La abuela se había acercado a Raven mientras ella estaba concentrada en la pintura.

- Es un caballo hermoso – Sonrió Raven.

- Si, desde luego que si – La abuela le sonrió afablemente – Dime niña, no seras por casualidad una Hechi…

- ¡Vamos chicos! - Exclamó Dick - ¡Vamos a instalarnos!

Raven le sonrió a la mujer mientras volvían con el grupo.

- ¿Que me iba diciendo? - Preguntó Raven.

- Oh, no te preocupes, cariño – Sonrió – Ve a instalarte con tus amigos, luego podemos hablar mientras cenamos, como a dicho mi nieta, siempre contamos historias ¿Te gustaría conocer la historia de Tasunke?

- Me encantaría – Sonrió Raven.

El grupo subió las escaleras sin ver o oír lo que Imala le decía a su madre.

- ¿Y esa mirada, mamá? - Imala preguntó con gesto divertido, solo para ponerse seria al segundo siguiente – Me pregunto porque han venido aquí, parecen buenas personas pero con lo que esta pasando...es peligroso salir.

- No te preocupes, ellos han venido a ayudar, son buenos – Tala sonrió y acaricio la cabeza de Sakari.

- ¿Y como sabes eso, abuela? - Preguntó Sakari.

- Oh, porque yo veo cosas, cosas que muy pocas personas pueden ver – Tala dejo el resto de la frase al aire con gesto de misterio que hizo reír a su nieta.

- Ay, mamá... – Dijo Imala, negando suavemente con la cabeza, pero sonriendo de todas formas.

Mientras tanto, nuestro grupo de héroes (Y no tan héroes *Tose* *Tose* Constantine *Tose* *Tose*) se instalaba tranquilamente.

Raven terminó rápidamente y se acercó a la ventana para mirar al exterior escasamente iluminado, ya no habían personas en la calle a pesar de que las farolas todavía estaban encendidas, era obvio que le tenían miedo al Jinete, no los culpaba, ella misma estaba algo nerviosa, incluso con la ayuda de Robin era algo arriesgado.

Y al pensar en Robin no pudo evitar que su mente vagara a la pintura de aquel caballo, Tasunke.

Raven no era tonta, sabia que ese lugar tenia protecciones mágicas, por eso se sintió atraída por precisamente este lugar, eran protecciones diferentes a las que estaba acostumbrada pero funcionaban igual de bien.

Y estaba segura que Tala estaba por preguntarle si era una Hechicera, lo que significaba que era más que probable que ella también lo fuera, una no preguntaba así como así si no tenia una fuerte sospecha.

Fue entonces cuando le pareció ver una chispa roja en la calle, pero al fijarse mejor no vio nada, se acercó un poco más y abrió la ventana para asomarse con cautela.

- Hace frio – Se murmuró, mirando donde había visto la luz, la niebla comenzó a acompañar a la noche y le agregaba cierto efecto tétrico.

Con un suspiro, cerró la ventana y se decidió a acabar con esto lo antes posible...o al menos, saciar su curiosidad, y sabia exactamente como.

Sabiendo que sus amigos todavía estarían acomodándose y descansando un poco antes de la cena y salir por la noche a buscar al Jinete, Raven aprovechó en bajar a buscar a Tala, cual fue su sorpresa al toparse a Damian en las escaleras.

- ¿Damian? ¿Ocurre algo? - Preguntó Raven.

- No, simplemente he terminado de instalarme – Respondió - ¿Adonde vas? ¿Necesitas ayuda?

- No necesito nada, pero la compañía puede estar bien, voy a buscar a Tala – Dijo Raven.

- ¿La anciana? ¿Que puede interesarte de ella? - Preguntó Damian, alzando una ceja.

- Oh créeme, Tala sabe más de lo que crees – Sonrió Raven – Son las Brujas más antiguas las que son más sabias y vale la pena detenerse a escuchar.

Raven continuó su camino y, a pesar de la mirada algo confusa de Damian, este la siguió hacia el piso de abajo.

- Hola de nuevo, chicos – Dijo Tala, sentada frente al cuadro de Tasunke con una taza en las manos, sin siquiera girarse a verlos.

- Buenas noches, Tala – Saludó Raven, deteniéndose cerca de la mujer.

- Oh, pero no os quedéis ahí, sentaos, sentaos, que el fuego de la chimenea da un calorcito tan bueno, es agradable en noches tan frías como estas – Se rió afablemente.

- Muchas gracias – Dijo Damian mientras los dos se sentaban uno al lado del otro en el ancho sofá delante de Tala.

- Tala, me estaba preguntando algo antes de que mi compañero nos llamara ¿Que era? - Pidió Raven.

- Oh, querida, tú ya sabes lo que estaba preguntando, nos reconocemos entre nosotras ¿Verdad? - Tala le dio una mirada cómplice y picara.

- Desde luego, entonces supongo que usted también es una Bruja – Dijo Raven.

- Oh, tratame de tú, querida, todavía no soy tan vieja – Se rió – Y técnicamente soy una Chaman, al menos así nos llamamos en mi cultura, pero bueno...Bruja, Chaman, Hechicera...es todo lo mismo – Raven asintió a las palabras de Tala.

- Espera – Pidió Damian - ¿No dijiste que Bruja y Hechicera era diferente, que unos usaban la magia del mundo sobrenatural y otros tenían magia propia o algo así?

- Ah, el viejo cuento – Murmuró Tala.

- Te contaré un pequeño secretito mal guardado entre las Brujas y Magos – Sonrió Raven – Si bien no es completamente falso, no hay diferencia entre Bruja, Hechicera, Chaman o cualquier otra forma de decirlo, todo es igual.

- ¿Entonces porque dijiste...?

- La brujería es una práctica, Damian – Dijo Raven – Todo el mundo puede practicarla y en cierto modo, cualquiera puede ser Bruja o Mago, es por eso que hay cierta diferencia.

- Algunos piensan que para ser Bruja ha de tener ciertos dones, la intuición es de la que más suelen hablar – Siguió Tala – Pero todos los humanos la tenemos y todos los humanos tenemos dones, algunos lo tienen más desarrollado que otros, algunos por herencia y otros aprenden a desarrollarlos o activarlos, pero todos los tenemos.

- Pero las criaturas sobrenaturales también tenemos y usamos un tipo diferente de magia, eso es lo que nos diferencia – Continuó Raven – Pero si piensan que Brujas, Hechiceros o Chamanes son cosas diferentes y que no nos llevamos bien, es más fácil para nosotros pasar inadvertidos porque piensan que nos dejaremos en evidencia.

- Este mundo todavía no esta preparado para las maravillas que puede aportar la magia – Suspiró Tala – Las palabras "Caza de Brujas" todavía nos causa escalofríos a la mayoría de nosotras, incluso a las que por fortuna, no lo vivieron en carnes propias.

Efectivamente, tanto Tala como Raven se estremecieron levemente.

- Comprendo – Dijo Damian simplemente, apuntándose mentalmente no mencionar el tema.

- De todos modos – Dijo Raven, sacudiendo la cabeza – Ese caballo, Tasunke – Dijo señalando al cuadro.

- Si, antes lo estabas mirado muy concentrada ¿Que hay con él? - Preguntó Tala.

- Se parece mucho a un caballo que conozco, la cosa es que es clavado, son iguales y...me preguntaba si podría hablarme un poco de él – Pidió Raven.

- ¿Crees que son el mismo caballo? - Preguntó Damian.

- Bien podría serlo – Raven se encogió de hombros.

Todos se fijaron en el animal de la pintura, de hecho, el pelaje no era completamente negro, si no más bien gris oscuro, las manchas appaloosa eran de un tamaño lo suficientemente grande como para que se le pudiera confundir de lejos por un caballo pinto y las crines tampoco eran completamente blancas, si no que tenia barios mechones negros y grises que se mezclaban con el blanco, sus ojos de un violeta de varios tonos de este color y las plumas grandes que decoraban sus crines eran también de distintos tamaños...desde luego no era un caballo fácil de confundir.

- ¿Y dices que tu caballo es igual a Tasunke? - Dijo Tala, sacando a los jóvenes de su ensimismamiento.

- ¡Oh, no! – Exclamó Raven – Robin no es mio, es más bien un viejo amigo con el que quedar jugar de vez en cuando, es un caballo salvaje pero si que es verdad que es igual al de la pintura y...seamos honestos, eso no es posible.

- No, no lo es – Respondió Tala – Creo que este tal Robin es en realidad Tasunke.

Tala se tomó unos segundos para pensar antes de seguir hablando.

- Tasunke era el caballo del jefe de nuestra tribu hace mucho tiempo...era un caballo con mucho valor y era incondicionalmente leal a su dueño, aunque el jefe afirmaba, al igual que tú, que no era su dueño, si no que eran amigos...lamentablemente nada es eterno y Tasunke murió debido a su avanzada edad, todos estaban desbastados pero el jefe le rogó a nuestros dioses que protegieran a Tasunke y lo trataran como se merecía, como un héroe – Tala sonrió - Los dioses, conmovidos, lo convirtieron en un espíritu guardián que nos protege y busca a alguien con quien compartir un buen momento como los que pasó con el jefe.

- Bueno...en nuestro caso es un demonio...caballo demonio – Dijo Raven.

- Bueno, ¿Acaso no hay guías espirituales que son demonios? Puede que Tasunke haya decidido ser uno de tus guías – Dijo Tala, y Raven tuvo que darle la razón en eso, conocía a muchas personas que tenían demonios como guías espirituales, John Constantine sin ir más lejos, era uno de ellos.

Se mantuvieron en silencio unos segundos, hasta que Raven se enderezó y se cruzó de brazos.

Damian y Tala la miraron de forma interrogante.

- ¡Me estas diciendo que llevo años literales llamándolo Robin, preguntándole si tenia un nombre, y él diciéndome que no y que ya le estaba bien como le llamaba, cuando si que tiene un nombre propio! ¡¿En serio?! - Gruñó Raven a nadie en particular.

Tala se hecho a reír ante el ligero tono de indignación de la joven Bruja.

- Bueno querida, Tasunke probablemente estaba esperando a que descubrieras su nombre por ti misma, o simplemente no quería que te dejaras llevar por su historia – Explicó Tala, amablemente – Él no sabia nada de ti cuando os conocisteis y tu no sabias nada de él tampoco, era un comercio justo.

- Si, supongo que tienes razón – Suspiró Raven – Pero eso no quita que lo vaya a sermonear la próxima vez que le llame.

- Pobre criatura, sufrirá tu ira – Bromeó Damian – Me alegro de no estar en sus zapatos...o cascos mejor dicho.

- Ese chiste es bajo, Damian – Respondió Raven, a pesar de no poder evitar una sonrisa.

Tala observo a los dos jóvenes unos momentos, sonriendo afablemente como la abuela cariñosa que era, pero segundos después se puso seria y hasta sombría.

- Venís a tratar de acabar con el Jinete sin Cabeza ¿Verdad? - Les dijo, con voz fuerte y firme.

- Si, así es – Respondió Raven, firmemente también.

No fue hasta ese momento que Damian se dio cuenta de como había cambiado el tono de voz y actitud de Raven, hasta hace unos momentos parecía simplemente una chica que disfrutaba sentarse al fuego para escuchar historias, que lo era, pero ahora volvía a parecer más una reina o una líder hablando con uno de los suyos.

A Damian le pareció sorprendente que pudiera pasar de una chica "normal", a una heroína, o a una reina tan fácil y fluidamente, pero de nuevo, es algo que llevaba haciendo mucho tiempo, por lo que ya debía estar acostumbrada.

- Es peligroso...pero creo que puedo ayudar de alguna manera – Dijo Tala, sin siquiera molestarse en tratar de disuadir a Raven, sabia que de todas formas no podría – Yo no soy la única Bruja aquí, y esta no es de las que se dedican a ayudar a la gente precisamente – Gruñó.

- ¿Crees que esta Bruja es quien a traído de vuelta al Jinete sin Cabeza? - Preguntó Raven, no era demasiado descabellado, pero le sorprendía que alguien fuera tan estúpido para hacer algo así, este tipo de magia tenia la mala costumbre de volverse en contra de quien la utilizaba – Es estúpido.

- Si, lo es – Tala estuvo de acuerdo – Pero ya sabes como puede ser la gente.

Raven murmuró para si misma.

- La Señora Waneta lleva años queriendo la fortuna de su familia, desgraciadamente tiene a muchísimos herederos antes que ella, aún así ella siempre pareció estar segura de que ese dinero sería suyo, y casualmente, el Jinete sin Cabeza aparece y va a matar precisamente a estas personas, no atacaba a los demás, parecía que no le importaban, pero de aquí a hace una semana el Jinete comenzó a matar indiscriminadamente – Explicó Tala, suspirando pesadamente - ¿Como le seguirás el ritmo al Jinete? Es muy rápido.

- Tenia la esperanza de que Robi...esto, Tasunke...tengo que confirmar esto – Raven se murmuró esto ultimo a si misma, antes de sacudir la cabeza y volver a centrarse – Creo que con Tasunke de nuestro lado tenemos muchas posibilidades de alcanzarlo, o al menos de estar en condiciones similares.

(N/A: Si...he deicidio cambiar el nombre del caballo de Robin a Tasunke, pensé que llamarlo Robin podría ser confuso, perdón por ello)

Tala asintió, acariciándose la barbilla pensativamente.

- En caso de que vosotros y vuestros amigos necesitéis refugio en la batalla, la iglesia del pueblo será un lugar seguro, el Jinete y su caballo no pueden entrar – Les dijo Tala, a lo que Raven asintió, pero no pudo evitar hacer una ligera mueca.

- Tasunke no podría entrar...pero siempre puede irse y luego volver a llamarlo, en caso de John sería irónico que entrara y me reiría de ello por un tiempo y con el resto de los Titanes no debería haber problema con que entraran – Dijo Raven, pensativamente mirando hacia el techo.

- ¿Y tú? - Preguntó Damian, sabiendo que Raven había preferido dejarse fuera.

- Esto… - Raven le dio una falsa sonrisa apacible que Damian no creyó ni un segundo – Dolería...o mejor dicho ardería...mucho...y realmente me jodería...pero bueno, nada que no pueda soportar.

Raven le sonrió a Damian de manera inocente, pero Damian se dedicó a mirarla con una ceja alzada y a suspirar negando con la cabeza mientras Tala se reía.

Tala, como Chaman, había sabido que Raven era en parte demonio desde que pasó por la puerta, pero también sabia que no todos los demonios eran malos, y no le parecía que la joven fuera mala, por lo que la dejo entrar recibiéndola con los brazos abiertos.

Ya entrada la noche, los Titanes y John se adentraron en el bosque, esperando el momento en el que el Jinete sin cabeza decidiera hacer su aparición.

- Es...realmente inquietante aquí ¿No? - Dijo Garfield, tratando de aliviar la tensión a pesar de que estaba siendo completamente honesto.

- Si...la verdad es que un poco de miedo si que da – Dijo Jaime, estando de acuerdo mientras Donna asentía casi imperceptiblemente.

- Uno se acostumbra – Sonrió Raven, sintiendo pena por el malestar de sus amigos.

- ¿Sabes? Esto me recuerda a una misión que tuvimos hace unos pocos años...aquella en la que salvamos un pueblo costero de un Kappa – Dijo Constantine, mirando perezosamente a su alrededor – Vaya mierda de misión…

- Yo me lo pasé bien – Sonrió Raven – Y al final logramos apaciguar ambas partes.

- Si, al menos tú te lo pasaste bien – Bufó John – Elias, Liam y yo no lo disfrutamos tanto como tú y Zhalia.

Raven se contentó con sonreírle de manera falsamente inocente.

En ese momento oyeron un relincho y el sonido de cascos chocando fuertemente contra el suelo del bosque.

Los Titanes y John se escondieron en los arbustos y vieron pasar al Jinete sin Cabeza a toda velocidad en su caballo hacia el pueblo, atravesando la niebla con facilidad.

- ¿Esa cosa...es el Jinete sin Cabeza…? - Dick, al igual que el resto de los Titanes, se había puesto pálido como el papel, sin acabar de creer lo que habían visto.

- Bueno, amor – Dijo John – Creo que esa es tu señal para llamar a Robin.

- Oh, creo que te refieres a Tasunke – John levantó una ceja ante la respuesta y tono de su amiga – Te lo cuento luego.

- Como quieras – John se encogió de hombros.

Raven se alejó un poco de sus amigos y, cerrando los ojos para concentrarse alzó una mano hacia adelante, unos segundos después un destello apareció delante de su mano y revelo una espada larga y delgada, con la empuñadura de oro y la hoja brillando con un aura de poder.

- ¿Que? - Preguntó Raven, ante la mirada de "¿En serio?" de Constantine - ¡Él tiene armas que cercenan cabezas de un solo golpe! ¡Perdoname por querer tener más posibilidades de defenderme!

Ignorando la risa del exorcista, Raven aprovechó la hoja de su espada y izo un pentagrama en el suelo, colocó algunas runas aquí y allá y con un suave golpe en el centro de la estrella llamó:

- ¡Hey, amigo! Te estamos esperando ¿Nos hechas una pata?

El pentagrama se incendió, pero solo por las lineas y runas que Raven había hecho, las llamás danzaron unos momentos antes que una cabeza equina saliera del pentagrama, apoyó sus patas delanteras en el suelo delante de él y con un impulso más salió completamente, alzándose sobre sus patas traseras.

El fuego se extinguió, haciendo desaparecer el pentagrama, como si nunca hubiera estado allí, la única evidencia de lo que había pasado era una pequeña parte de la hierba algo chamuscada de la que nadie se daría cuenta.

- El Jinete se nos escapa ¿Estas listo? - Dijo Raven, acercándose al animal y acariciándole el cuello mientras él le levantaba una pata para que pudiera usarla de escalón y saltar sobre su lomo – Tasunke – Terminó Raven, una vez acomodada en su lomo.

La cabeza de Tasunke se levantó de golpe, con las orejas atentas que cayeron hacia atrás sin violencia cuando giró la cabeza para mirar a su amiga, soltando un relincho de disculpa.

- Lo siento, pequeña – Raven escuchó la suave voz de Tasunke en su mente – Me gustaba tanto que me quisieras por quien soy y no por ser un espírituguardián sagrado…

Raven suspiró mientras les daba una señal a los Titanes, peinando la crin de Tasunke amorosamente.

- Voy a seguir al Jinete, vosotros tratad de cortarle el paso, veremos si tenemos suerte y podemos razonar con él, es improbable, pero vale la pena intentarlo – Con una palmada en el cuello, Tasunke se levanto sobre sus patas traseras y echó a correr por donde el Jinete había desaparecido.

Galoparon rápidamente por el bosque, acercándose rápidamente al poblado.

- Sabes que a mi no me importa lo que seas o lo que dejes de ser ¿Verdad? - Dijo Raven, aprovechando los escasos momentos que tenían antes de toparse con el Jinete – Me gustas por quien eres, eres mi amigo y nada podrá cambiar eso.

- Lo sé, debí haberte sido honesto cuando preguntaste – Suspiró Tasunke – Lo siento.

- Bueno...si me ayudas a terminar con los problemas que esta causando el Jinete sin Cabeza y me llevas algún día al páramo de los fénix te perdonaré – Dijo Raven, con tono divertido, claramente bromeando.

- ¡Dalo por hecho! - Se rió Tasunke.

Disfrutaron unos segundos más antes de finalmente ver al Jinete, y este pareció verlos a ellos...o eso parecía, como no tenia cabeza era difícil saber hacia donde estaba mirando…

- No parece contento – Dijo Tasunke – Claro que si yo no tuviera cabeza tampoco estaría contento.

- Ten cuidado – Advirtió Raven.

No pasó mucho tiempo antes de que Raven y Tasunke se encontraran frente a frente con el Jinete y su caballo.

El Jinete hizo el primer movimiento, antes de que Raven pudiera hacer nada, levanto sus armas que brillaban como si estuvieran al rojo vivo y atacó. Raven pudo frenar el golpe con su espada y, aprovechando el momento de desconcierto del Jinete al ver que realmente había logrado parar el golpe, lo empujo hacia un lado, a pesar de que sabia que no lograría hacerle caer de su caballo.

Las armas volvieron a chocar con un sonido siniestro y metálico que hizo que a Raven se le pusieran los pelos de punta.

- ¡Escucha! ¡No se que es lo que te molesta tanto o lo que buscas! ¡Pero podemos ayudarte a buscarlo y así puedes volver al descanso eterno! ¡Debes dejar de matar a personas inocentes! - Le gritó Raven, todavía luchando contra él, por el rabillo del ojo vio a sus amigos acercarse a toda velocidad, listos para atacar.

Si el Jinete la entendió no lo hizo ver y siguió atacando, ahora él el que se aprovechó de la situación de distracción de su oponente y logro hacerle una herida en el brazo, herida que había ido a la cabeza, pero Tasunke se alejó alarmado y Raven se protegió instintivamente con el brazo.

Raven le gruñó, llevándose una mano a la herida mientras sujetaba fuertemente la espada y Tasunke los alejaba.

- ¡Mierda! - Jadeó Raven.

Los Titanes atacaron en ese momento mientras John corría hacia ella.

Kory y Donna toman la delantera, tratando de golpear al Jinete, Gar y Jaime atacan juntos desde un costado, Dick saltó sobre él y Damian se para delante de Raven y Tasunke con la espada desenfundada y listo para atacar o proteger.

- ¿Estas bien? - Preguntó Damian a la chica detrás de él.

- Si...solo es un rasguño – Contesta Raven, aunque Tasunke relinchó disgustado, estando en desacuerdo.

- No se ve bien, amor – Advirtió John.

- Se curará – Insistió Raven.

De alguna manera, el Jinete había logrado sacarse de encima al resto de Titanes y, cuando estaba a punto de atacar a matar, Raven alzó las manos, creando una barrera que lo dejó encerrado, antes de poder hacer nada más, se volvió a llevar una mano a la herida del brazo y gruñó.

- Joder, es profundo...duele…

- ¡Te lo estoy diciendo! - Exclamó John.

- Necesitamos más tiempo – Dijo Raven – Y la barrera no aguantara mucho más – Dijo, viendo como el Jinete golpeaba la barrera con sus armas y su caballo la golpeaba con sus cascos, la barrera estaba comenzando a resquebrajarse.

Trató de bajar, deslizándose por el lomo de Tasunke, pero estaba algo inestable, Tasunke se arrodilló, permitiéndole bajar sin peligro y Damian se apresuró a sujetarla firme.

- Vete, Tasunke – Pidió Raven – Te llamaré cuando estemos a punto de volver al ataque, pero ahora tenemos que refugiarnos y tu no puedes entrar en la iglesia.

- ¿Y que hay de ti?

- ¿Y que hay de ti?

Preguntaron John y Tasunke a la vez.

- No te preocupes por mi, pero vete, te prometo que todo estará bien, ahora ve – Dijo Raven, firme pero gentil, acariciando la frente del animal, que pareció verse lamentable antes de asentir obedientemente y, vacilante, echó a correr y desapareció en el suelo con un fogonazo como con el que había llegado.

- Entrar a la iglesia no ayudará a que tus heridas se curen o que retomes fuerza, todo lo contrario – Dijo John, más preocupado que cabreado.

- ¡Ya lo se! - Bufó Raven – Pero es el único lugar donde el Jinete no puede entrar.

Una vez todos reunidos, Raven volvió a hablar.

- ¡Vamos, rápido!

Espero que os haya gustado, dejadme un Review que me anima a continuar!

shironeko black: Me alegro mucho de que te haya gustado, espero que este capitulo también te haya gustado y perdón por la tardanza.