Advertencia este capítulo tiene escenas sensibles se sugiere proceder con cautela. Y gente, no se preocupen, todo mejora, tal vez no en este capítulo, pero en los siguientes, créanme.


Adora había estado pasando los días, las semanas, entrenando muy duro, no había ni un solo día en el que saltara su rutina de ejercicio, mantenerse ocupada le ayudaba a no pensar mucho en Catra. Llevaba 4 meses así, siempre lo mismo, se levanta temprano, comienza el entrenamiento, termina hasta el mediodía, luego come algo ligero, para continuar entrenando. Termina de ejercitarse pasadas las 6 de la tarde, y aunque Glimmer ya la ha regañado montones de veces, la rubia sigue sin hacerle caso porque sabe que si se detiene un solo momento su mente traerá la necesidad de volver a estar con ella. Y no quiere, no desea pensar en eso. Se rehúsa.

Ya que ha terminado sus deberes, está lista para bañarse y relajarse un poco, su cuerpo se lo pide casi gritando, ya que muchas veces termina con terribles dolores de espalda, por ello se da un corto tiempo de descanso además de las horas que usa para dormir.

La verdad Adora no había estado cuidando para nada su embarazo, Glimmer le exigía que lo hiciera, pero a la rubia ya actualmente le daba igual lo que le sucediera a ella o a la magia acumulada en ella.

Además sumándole que desde que curó a Catra no ha podido volverse a convertir en She-Ra, y ello vuelve a ser su principal preocupación como si hubiese olvidado que su valor no está únicamente en ser la heroína, sino que también tiene valor lo que es ella misma, pero Adora lo había olvidado, quizás debido a su depresión que ha venido después de su rompimiento con Catra, a la felina la ha visto muy pocas veces, el castillo es muy grande y ambas evitan encontrarse, a pesar de eso los encuentros que han tenido en el comedor principal, Adora se ha fijado que Catra llora con frecuencia, lo puede ver en sus ojos bicolores hinchados y llorosos, también ve que las ojeras de la gatita están más marcadas de lo usual, quizás tampoco la ha pasado muy bien, pero la rubia sigue molesta desecha la idea de volver, después de todo las dos tendrán que aprender a vivir separadas. Y Adora piensa que Catra lo merece ya que le dio muchas oportunidades y aún así logró defraudarla, otra vez, cree que ya fue suficiente de estar aguantando sus equivocaciones.

En el caso de Catra está muy arrepentida, ha estado reconociendo sus errores, dándole un montón de vueltas a lo que pasó, y se da cuenta que quizás sí fue ella quien tuvo la culpa, más no descarta que Adora también es una imprudente que a veces pierda la cabeza, que se arriesga demasiado por otros, y no está mal, lo malo viene cuando se pone en último lugar y no le importa arriesgarse con tal de ayudar. También ella merece estar bien, necesita valorarse un poco más, pero tal parece que aún no la entendido.

La felina no se quita de encima la responsabilidad que tuvo, pues reconoce que actuó impulsivamente y no pensó en las consecuencias, pero desea tanto una nueva oportunidad de la rubia, una oportunidad que quizás en esta ocasión no va a venir. Y está consciente de ello, aunque saberlo no impide que le duela demasiado su separación, de verdad ella pensó que podrían estar juntas y disfrutar de un pasado unidas. Le lastima demasiado pensar que no podrá ser de ese modo, porque ella no es capaz de perdonarla o de comenzar de nuevo, y la felina tampoco va a obligarla, pues conoce que quizás ya obtuvo demasiadas oportunidades por parte de ella, y tal vez no merezca otra más. Sin embargo se arrepiente tanto, no desea estar a su lado si ella no quiere, lo único que más desea ahora es obtener el perdón de Adora.

La morena ha hablado mucho con Glimmer últimamente, gracias a la pelirrosa ha podido llevar su rompimiento de una mejor manera, de vez en cuando se cuentan chistes con los que pasan riendo horas.

Catra sabe que la rubia no ha querido siquiera hablar con Glimmer, y las dos están muy preocupadas, jamás pensaron que la mujer sería capaz de actuar de ese modo. Más la gatita no quiere ser indiferente ni actuar fríamente, puede reconocer que Adora no está bien, y necesita ayuda, lo peor es que no saben bien cómo ayudarla sin tenerla que obligar, ¿O será que en estos casos ya es necesario obligarla? Porque se está poniendo en riesgo, y tampoco les gusta ver a la rubia auto lastimándose.

Catra también hace ejercicio para no perder condición, pero lo hace más moderadamente, y aún así a veces se ha llevado fuertes regaños por parte de la Reina.

Catra le muestra sonrisas en ocasiones falsas a Glimmer para evitar que se preocupe también por ella, pero la realidad es que Catra odia lo que le está pasando, por equivocación y sin saber bebió de esa misma magia que hizo que ella también se quedara preñada. Sin embargo la felina nunca tuvo en sus planes ser ella la que tuviera que parir, tiene muchas razones para no desear pasar el proceso, y en realidad le pone de malas estar obligada a aguantarse, y le da un cierto miedo el dolor que le espera. Si Adora estuviera a su lado está segura que todo sería más fácil, pero no lo está.

Con el embarazo el cabello de Catra se ha vuelto más brillante, y sus uñas están más largas, rescata eso como algo bueno, además de los primeros movimientos del bebé que ha empezado a poder percatarse, le parece maravilloso el milagro de la vida. Aunque detesta que su ropa le ha dejado de quedar, y tiene que usar ropa que no le gusta del todo.

Catra a pesar de todo ama a su hijo de ella y de Adora, y está dispuesta a sacrificar un poco su comodidad para poder conocerlo.

Esa noche Catra abrió el regalo que Loonie le envió y se le dibujó una sonrisa en el rostro, al verlo, de la caja de regalo sacó un suave oso de peluche, color gris, de inmediato lo abrazó. Dormiría con él esperando esa noche su nuevo amigo la acompañase para evitar tener pesadillas, pues el trauma que le dejó la mala experiencia que vivió con los lobos gigantes, la sigue marcando noche tras noche, con terribles pesadillas.

Así que Catra se acostó en su cama y se aferró fuertemente a su oso de peluche, tenía miedo de volver a ver esos gigantes colmillos, y esa mirada rojiza que ferozmente la persigue en cada sueño, no quiere revivir otra vez en esta noche, ese recuerdo de la noche traumática para ella. Aún llora por lo que pasó, y da gracias a que su cuerpo es fuerte sino tal vez ahora mismo su bebé no estaría creciendo tan sano. Pero no quiere pensar más en ello. Después de todo es algo que ya sucedió, y el pasado debe quedarse en el pasado.

Al siguiente día a la gatita se le hizo tarde para llegar al comedor a desayunar, por lo mismo que iba apurada no quería hacer esperar a sus amigos, sin embargo su atención se desvió hacia la ventana, cuando a través del cristal, vio a la rubia que pasó corriendo del otro lado.

Le pareció un poco raro porque iba en dirección al pequeño cuarto de baño del jardín, y ese lavabo nadie lo usa, sólo quedó de adorno.

Entonces decidió aguantar el hambre un poco más, y fue a seguirla, se dirigió a dar la vuelta al pasillo para poder salir al jardín de atrás, siguió su camino hasta el cuarto de baño.

Ahí encontró a la rubia de espaldas agarrándose fuerte del lavamanos, y arqueada.

—¿Adora?—, preguntó confundida.

Enseguida vio como la rubia se arqueó aún más y produjo un sonido como cuando vacías tu estómago, al mismo tiempo de que Catra se dio cuenta que ella estaba vomitando se acercó para darle apoyo.

—Está bien, Adora, tranquila—, dijo delicadamente.

Pero en el lavamanos que nadie usaba estaban unas flores blancas que adornaban, las cuales se habían pintado de rojo, y la felina notó eso, asustándose, y fue más su impresión cuando la rubia levantó su rostro manchado con hilos finos de sangre resbalando de su boca.

—Adora, ¿Qué has hecho?...—, preguntó Catra, con lágrimas en los ojos.

La rubia también parecía asustada, tal parece que ni ella misma entendía el por qué de pronto comenzó a vomitar sangre.

—No lo sé Catra… yo estaba… haciendo ejercicio y de pronto escuché como uno de mis huesos se rompía, creo que fue una costilla—, respondió la rubia arrepentida un poco de sus actos.

A Catra se le rompió el alma en ese momento, y abrazó a Adora muy fuerte.

—No te preocupes, mi pequeña niña...,— la felina podía sentir el cuerpo helado de la rubia, y ella intentaba darle calor,—A veces pasan estas cosas, vas a estar bien—, la morena dijo palabras de ánimo para no empeorar la situación.

Adora temblaba, separándose bruscamente, nuevamente para ir a vomitar otra vez.

—Iré por Glimmer, ella sabrá que hacer—, dijo Catra.

—Catra…, si te vas ya no podré despedirme de ti…

—¿Qué estás diciendo?—, preguntó Catra, llorando.

La rubia en esta ocasión fue ella la que se acercó a la gatita, y le acarició la mejilla, al mismo tiempo que la miraba a los ojos.

—Ésto es grave, tú y yo lo sabemos—, expresó Adora con una débil sonrisa.

A Catra se le abrieron los ojos, ella no quería tomar eso como una opción, su amada esposa estaría bien, no hay nada que pueda ser más fuerte que ella.

—¡Cállate, tonta!—, gritó la morena—,¡Vas a estar bien! ¡Así que perdóname!

Adora sonrío.

—Te perdono...—, en ese mismo momento Adora perdió el control sobre su cuerpo, cerrando sus ojos, su corazón se detuvo.

Catra la sostuvo en sus brazos, y la abrazaba fuertemente gritando una y otra vez, muy fuerte su nombre.

Uno de los sirvientes escuchó los llantos fuertes de Catra y no perdió tiempo para ir prontamente por la Reina Glimmer.

Bow y Glimmer llegaron hasta donde Catra y Adora, muy rápidamente la Reina brillante usó toda su magia a su alcance, pero después de varios intentos no pudo hacer nada, pues su mejor amiga se había ido.


Bow se había quedado esa noche a dormir con Catra para intentar calmarla, ya que la gatita no dejaba de gritar y llorar, y el arquero se quedó cuidándola, se alegró de estar con ella ya que la morena durante la noche, intentó varias veces lanzarse desde la ventana del quinto piso del castillo.

Y Glimmer habló con su padre para organizar un funeral digno de la heroína de todos, She-Ra. Y una última despedida para la mejor amiga de todas, Adora.

Continuará...