Capítulo ocho
Rin caminaba unos cuantos metros por delante del señor Jaken. Sujetaba su sombrilla con fuerza mientras se dirigían al lago.
-¡¿Podrías esperarme?!- preguntó Jaken mirando a la chica de forma suplicante- ¡Mis pies son cortos y no soy tan rápido!
-Señor Jaken, usted hoy se ha portado muy mal- protestó Rin mirándole de reojo- ¡Casi golpeó al carpintero! ¡Eso no está nada de bien! Si sigue siendo así, le diré al señor Sesshomaru, cuando regrese, que mejor me cuide Ah-Un cuando yo esté sola.
-¡Pero fue porque él te dijo que hoy te veías realmente bonita!
-¿Y eso que tiene de malo?- se quejó la joven- ¿Insinúa que es mentira?
-¡Solo el amo bonito puede decirte esas cosas!
-¡Pero el carpintero tiene casi 70 años!- explicó Rin frunciendo el ceño- Además, es evidente que no lo dijo con las intenciones que usted se imagina...
-¡Eso da igual! Eres la prometida del amo Sesshomaru, esos humanos tontos deben aprender a respetar a quien no está en su mismo nivel.
-Soy más cosas que solo la prometida del amo Sesshomaru...- suspiró Rin desanimada- Sigo siendo la misma Rin de siempre y no quiero que la gente me mire o me trate distinto solo porque me voy a casar con él... ¡Si va a ser así, entonces tampoco me casaré con él!
-¡No te atreverías!- exclamó Jaken mirando a la chica horrorizado, tan solo de pensar que ella se atreviera a romper el compromiso o dejar plantado a su amo- ¡Rin, no digas eso ni en broma! ¡No es nada gracioso...!
Rin decidió que hacía mucho calor y que era el momento apropiado para meterse a nadar un momento al lago. No había nadie en aquel punto del bosque y necesitaba un momento de paz y tranquilidad.
Había logrado convencer a Jaken para que vigilara los alrededores y la advirtiera en caso de que alguien quisiera acercarse.
La joven podía sentir el agua fría refrescar su piel y su cabello mientras nadaba. Era una sensación agradable y, definitivamente necesitaba aquel momento a solas. Había estado durante muchos días, cada minuto acompañada y, aunque era lindo conversar, necesitaba tener un poco de espacio.
Rin estaba completamente ajena al hecho, de que a su espalda los ojos, curiosos, de alguien le observaban.
Kohaku estaba entrenando junto a su hermana mayor cuando una de sus armas cayó sobre el pasto, cerca del lago. Fue entonces cuando vio a Rin ingresar al lago. Jamás la había espiado cuando ella se bañaba antes, de hecho, aquello le pareció una coincidencia un tanto desafortunada, tomando en cuenta la decisión que había tomado de intentar olvidarla.
Mientras observaba la espalda de la joven y lo que alcanzó a contemplar del contorno de sus pechos, no pudo evitar pensar que Rin había alcanzado la plenitud en su belleza. Podía entender por qué un demonio como Sesshomaru la deseaba: ambos compartían aquel básico instinto, pero él tenía sentimientos reales por la chica y, aunque agradecía todo lo que el demonio había hecho antes por él, no estaba dispuesto a permitir que Rin fuera el precio a pagar de aquella deuda.
-¡Rin, sal del agua!- Jaken se acercó apresurado sosteniendo la ropa de la chica- ¡El amo bonito ya está aquí!
Kohaku se ocultó tras de un árbol para poder oír su conversación sin ser visto por ninguno de los dos.
-¡¿Ya llegó?!
-¡Sí! - una vez que se había vestido, Jaken la obligó a permanecer sentada para ayudarla a secar un poco su cabello- Pero no puedes verlo así: ¡estás toda empapada!
La risa de Rin, llenó aquella parte del bosque, antes de que la joven comenzara a peinarse un poco para finalmente tomar su sombrilla y correr a su anhelado encuentro con Sesshomaru.
Kohaku observó aquella escena sintiendo mucha curiosidad. Rin le había asegurado que Sesshomaru y ella no hacían nada malo las veces que se reunían en el bosque, pero él sentía serias dudas al respecto. Se dijo que no podía permitir que el demonio siguiera aprovechándose de una inocente chica, que solo le guardaba una ciega admiración, no obstante, Kohaku era inteligente y sabía que ante Sesshomaru estaba frente a una gran desventaja.
Por ahora, solo se conformaba con ver resuelta su curiosidad, por lo que comenzó a seguirlos en un completo silencio. Sin embargo, cuando llevaba solo un par de pasos, sintió una voz que, preocupada, le llamaba.
-¡Kohaku! ¡Kohaku!- la voz de Sango le llegó a lo lejos, amortiguada por la distancia y los árboles- ¡¿Estás bien?!
-¡Ya voy, hermana!
Kohaku, retrocedió en su idea y se dijo que por el momento, lo mejor era volver al entrenamiento, después de todo, aquella actividad, era parte de su trabajo.
Sesshomaru observó a Rin avanzar junto a Jaken. Su yukata en tonalidades violetas, combinaba con la sombrilla que ella usaba para protegerse del sol y su risa sonaba armoniosa entre el distraído cantar de los pájaros. Su prometida era muy hermosa, pero no pudo evitar creer que toda su belleza física era sólo un reflejo de lo preciosa que era su alma.
-Ya no corres para recibirme- observó Sesshomaru en cuanto Rin se detuvo frente a él- ¿Ocurre algo?
-Sí, ocurre que se fue hace varios días y yo me quedé aquí muy nerviosa esperando su regreso, ¿Cómo le fue en su viaje? ¿Ya habló con su madre? ¿Qué piensa ella sobre nosotros? ¡¿Ya podré conocerla?!
-Ven aquí...- Sesshomaru colocó su mano en la espalda de Rin, a la altura de su cintura, para atraerla un poco más cerca- No nos vemos hace varios días y creo, que primero, debemos saludarnos apropiadamente...
Rin parpadeó confundida al tiempo que su cara comenzó a arder producto del rubor de sus mejillas.
-¡No, se lo ruego!- exclamó Rin, nerviosa al sentir aún la mano del demonio sobre la parte baja de su espalda y como él se inclinaba hacia ella, en una clara intención de besarla- Me muero de la vergüenza: ¡El señor Jaken nos está mirando!
-¡Estás mintiendo! ¡Yo no estoy mirando nada!- aclaró el verde diablillo, quien, previamente se había tapado sus ojos con las manos, aunque en realidad, estaba mirando la escena entre medio de sus dedos.
Sesshomaru tomó la sombrilla de las manos de Rin, con el objetivo de crear una cortina entre ellos y los curiosos ojos de Jaken, quien se alejó, al comprobar que ya no podía ver nada.
-¿Así está bien?
Rin sólo asintió, sonriendo, mientras no podía evitar sentirse como una verdadera princesa, dentro de alguna leyenda o cuento mágico. Estaba segura de que en aquellos instantes, su vida superaba con creces sus propios sueños.
Sesshomaru se inclinó hacia la joven, quien de inmediato cerró sus ojos, con la expectativa de pronto recibir su ansiado beso. Esta vez, el demonio acarició suavemente con su nariz la mejilla de Rin hasta llegar a su barbilla. Él adoraba besarla, era una de las formas humanas de demostrar cariño más placenteras y agradables, pero sentir el aroma de su piel era algo que una parte muy primitiva de sí mismo necesita hacer. Sabía que el aroma característico de Rin era algo que siempre iba a permanecer vivo en su memoria.
Con la mano que no sostenía la sombrilla, Sesshomaru acarició el contorno de los labios de Rin para, luego, besarlos dulcemente. El contacto es suave y tierno al principio, pero luego, fue como si él necesitara más y comenzó a besarla con mayor ansiedad. La chica, correspondió aquel beso, sintiendo un agradable hormigueo en su interior. Ella también le había extrañado mucho y le gustaba saber que, de alguna forma, él se lo demostraba.
Una vez que el beso se terminó, Sesshomaru le devolvió la sombrilla a Rin y permitió que tomara su mano con la mano que le quedaba libre y así iniciar un paseo.
-Entonces... ¿Su madre ya decidió si me quiere o no?- murmuró Rin al tiempo que intentaba equilibrarse para caminar sobre un tronco que se había caído. El demonio avanzó a su lado, tomando su mano para darle una mayor estabilidad y evitar que se cayera, al tiempo que pensaba en como formular una respuesta que no hiriera los sentimientos de su prometida- Tal vez mi regalo no fue el apropiado, pero si usted me dice que le gusta a ella, podré aprender a hacerlo para que se sienta complacida...
-Te acepta.
-¡¿De verdad?!- Rin sintió el alivio en su pecho y al instante, una sensación de calma y felicidad- ¿Eso significa que cuando nos casemos viviremos con ella en el palacio?
-No.
-¿Por qué no? ¡¿Está planeando hacer un viaje también después de la boda?! ¡Yo quiero ir a muchos lugares!
-No podemos vivir en el palacio del Oeste porque renuncié a mis títulos, Rin.- explicó Sesshomaru con la misma calma que habría usado para decir que el día era muy soleado.
-Pero... ¿Cómo? ¿Por qué? ¡Yo pensé que solo iba a pedir la bendición de su madre para nuestra boda y concertar una visita más oficial!- Rin tuvo que sentarse en el tronco para no caer debido a la sorpresa- ¿Qué ocurrió?... ¿Acaso su madre no me acepta y está haciendo esto en un esfuerzo porque lo haga? ¡No tiene que hacer esto! Amenazar a su madre con estas cosas no está bien...
-No tenía opción- Sesshomaru se sentó a un lado de la joven-: se me informó que no podía casarme contigo y conservar los títulos, así que tomé la decisión de renunciar.
Rin le miró a los ojos un par de minutos, antes de comenzar a llorar. No podía dejar de sentirse terriblemente culpable porque Sesshomaru tuviera que renunciar a algo que era suyo, por su causa. Simplemente, no le parecía justo.
-¡No debió hacer algo así!- sollozó Rin intentando limpiar sus lágrimas- Si su madre no me aceptaba, entonces yo lo habría comprendido, pero no debió renunciar a cosas que son importantes para usted.
-Dije que ella te aceptaba...- el demonio no podía entender el porqué de las lágrimas en la muchacha, aunque respetaba el hecho de que ella quisiera llorar- ¿Cuales fueron sus palabras exactas?... Nos desea un matrimonio lleno de gracia y prosperidad, lo que, debe ser una bendición muy apropiada...
-Me siento culpable- confesó Rin, ya un poco mas calmada-, si ella me acepta ¿por qué le obliga a renunciar a sus títulos? ¡No es justo!
-Porque es una forma de protegernos: si yo no hubiera renunciado, ella habría tenido que matarnos... De esta forma, me he librado de algunos enemigos, pero eso no significa que no me haya ganado enemigos nuevos. Rin, no puedo garantizarte que viviremos de forma tranquila, pero estoy intentando hacer lo necesario para darte la mayor seguridad posible.
-Yo... tengo miedo, pero no de sus enemigos- susurró la joven-, me da miedo que un día, cuando yo ya no me encuentre con vida, usted examine el breve tiempo que compartimos juntos y piense que en realidad, no valió la pena renunciar al Oeste, que todo lo que vivimos, por breve que sea, no fue tan bueno...
-No ocurrirá- aseguró Sesshomaru convencido-, el Oeste era de mi padre, y bien sabes que yo quiero tener un imperio mayor, pero no quiero que nadie dude de mi fuerza diciendo que aumenté mi poder a partir de una herencia. El Oeste, nunca me ha interesado, realmente y no quiero un imperio en el que tú no seas la reina.
-Siento que esto será un punto de conflicto entre nosotros- Rin bajó un momento la mirada para explicarse mejor-: he visto que las parejas casadas pelean mucho, la señora Sango y el monje Miroku discuten casi una vez por semana...Si nosotros discutimos ¿qué le voy a decir si usted me dice que dejó sus títulos por mí? ¡No es justo!
-No pensaba casarme para pelear contigo...- para Sesshomaru la imagen mental de una pelea con Rin no era algo muy agradable de ver-, pero para que no sea un conflicto, prometo que nunca volveré a mencionar este tema y que no lo usaré como argumento para convencerte de algo... Rin, ahora que mis circunstancias cambiaron ¿Crees que podrás aceptarme?
-¿Qué cambió?... - la chica parpadeó sin entender- ¿Los títulos? A mí eso no me interesa... Yo estoy enamorada de usted, en esencia, no de su poder: si a usted no le importa que yo sea una huérfana, a mí no me importa si dejó de ser Lord del Oeste o no. Tampoco me importan sus enemigos, después de todo, la tristeza y el dolor son parte de la vida... confío en usted y sé que cumplirá su promesa y al final, superaremos todo y no seremos amantes trágicos.
Guardaron silencio un par de minutos, durante los que se miraban a los ojos. El momento, podría haber sido eterno, de no ser porque Jaken se acercó para interrumpir, aburrido de que le estuvieran excluyendo, cuando no estaban haciendo ni hablando de nada. Comenzaba a intuir que aquella era la parte negativa de aquel compromiso.
-¡Amo bonito, Rin tiene que ir a la aldea vecina mañana!- informó el diablillo notando que al parecer Rin no había dicho nada- ¡Dígale que no le da permiso!
-Señor Jaken, no estoy pidiendo permiso...
-¡¿Eso significa que ya no irás?!- los ojos del diablillo brillaron emocionados- ¡Podemos ir a hacer jabón con el amo bonito o a ver el mar! ¡Dijiste que querías ver el mar! ¡Será un gran día de Rin, Jaken y el amo bonito! ¡Es como una cita, pero mejorada porque yo estaré ahí!
-Señor Jaken, no pido permiso porque voy a ir, aunque a usted no le agrade la idea...- explicó la chica sonando muy decidida-, además ya me aburrí de hacer jabón, pero si quieren, tengo un poco que sobró en la casa de la anciana Kaede.
-¿Por qué tienes que ir?- preguntó Sesshomaru.
-Porque el parto al que fue a asistir la anciana Kaede aún no se produce, es como si el bebé no quisiera nacer- explicó la joven frunciendo un poco el ceño-, así que iré con la señora Kagome a ayudarla un poco.
-Puedes llevarte a Ah-Un para que lleguen más rápido- murmuró Sesshomaru-, la aldea más cercana queda a casi tres días caminando y puede ser peligroso.
-¡No es necesario!- exclamó Rin sonriendo- Kohaku se ofreció a llevarnos y nos vamos en la noche. Él va a esperarnos y traernos a nosotras de regreso a la aldea, así que está todo solucionado.
Sesshomaru asintió al tiempo que Jaken miraba a Rin con preocupación. Sabía que Kohaku cuidaría a la joven, pero no le terminaba de agradar la idea: no quería que él volviera a tratarla mal y sentía que ella no debería haberle perdonado, además si ni él ni el amo Sesshomaru estaban cerca ¿Quién iba a defender a Rin de un enojo repentino del muchacho?
Jaken se mantuvo silencioso durante toda aquella tarde, mientras seguía a Rin de regreso a la aldea. Fue justo antes de llegar que se encontraron con Kohaku, cerca del pozo, cuando el diablillo percibió un destello peculiar en los ojos del joven exterminador.
-¡Hola Rin, hola señor Jaken!- les saludó con una sonrisa.
-¡Hola Kohaku!- la chica solo se limitó a sonreirle muy alegre por verlo- ¿Cómo ha estado tu día?
-¡Muy bien! He estado entrenando mucho para ser un gran exterminador. Tu... ¿Vienes de hablar con el señor Sesshomaru?
-¡Sí! Él ya ha regresado de su viaje, tal vez la próxima vez debas venir con nosotros para que hables con él, sé que le alegrará ver el gran hombre en que te haz convertido.
-¿Esto te lo regaló él?- preguntó Kohaku tomando la sombrilla de las manos de la joven para examinarla un poco.
-No, me la dio la anciana Kaede cuando cumplí 17 años durante la primavera. El señor Sesshomaru no estuvo por aquí durante mi cumpleaños, pero me envió una carta y unos ornamentos para el cabello.
-Creo que yo no te di nada para tu cumpleaños- meditó el joven bajando un poco la mirada hacia sus botas-, la aldea a la que iremos mañana es más grande que la nuestra, si quieres algo no dudes en pedirlo, ¿está bien?
-¡No te preocupes, Kohaku! A mi no me interesan los regalos...
-¡Pero tengo una idea! - el chico sujetó a Rin firmemente de la mano ante los impactados ojos de la chica y de Jaken- ¡Encontré algo en el bosque! ¿Lo quieres ver?
Kohaku no esperó ningún tipo de respuesta para comenzar a correr arrastrando a Rin consigo. Ella sintió su corazón latir muy rápido a medida que atravesaban los árboles y arbustos de aquel extenso bosque, era la primera vez que alguien la llevaba de aquella forma al bosque y a lo lejos podía sentir la voz de Jaken gritando que se detuvieran.
-¡¿A dónde vamos?!- exclamó Rin intentando soltarse.
-Es una sorpresa, pero tienes que confiar en mí, ¿está bien?
Rin asintió. Ya había dejado de escuchar la voz del señor Jaken, por lo que, confiar era lo único que podía hacer en circunstancias como esas... Solo esperaba que el señor Jaken pudiera mantener la calma y no corriera donde Sesshomaru con quién sabe qué historia, totalmente dramática y fuera de contexto.
Una vez que llegaron a un claro de bosque, Rin vio que en un árbol de ramas fuertes y grandes, descansaba un columpio y no pudo evitar sonreír al pensar que quizás su amigo acudía a aquel lugar desde que era niño.
-Kohaku, ¿Tú hiciste esto?
-No, lo hizo Sango- confesó el joven con una sonrisa-. Solo ella y yo sabemos de nuestro prado con columpio, ahora lo sabes tú, pero porque es un lugar especial...Puedes sentarte...- le indicó señalando el columpio a lo que ella de inmediato soltó su sombrilla y se sentó con una sonrisa- Justo ahí, rodeada de flores y hojas, pareces un hada.
-Las hadas son muy caprichosas- observó Rin-, siempre andan cobrando los favores, les gustan las cosas brillantes y para ser tan pequeñas son muy temperamentales... Una vez, hace tiempo, estaba con el señor Jaken y un grupo de ellas intentó quitarle su báculo, por supuesto él comenzó a gritar pidiendo ayuda y cuando llegó el Señor Sesshomaru, ellas decidieron que querían casarse con él. Eran extremadamente groseras conmigo, porque son criaturas muy celosas, pero fue muy divertido porque estuvieron casi todo el día volando a su alrededor, intentando convencerle de una boda con ellas y se metían entre su ropa y sus cosas .
-No me imagino al señor Sesshomaru acosado por criaturas del tamaño de una mariposa...¿Cómo las alejó?
- No las alejó, se fueron solas porque pronto llegó un cazador de la aldea y comenzaron a seguirle a él... No sé si querrían casarse con el cazador o le siguieron para robarle, pero después de horas, por fin se fueron con otra víctima incauta.
-Bueno, tú no eres como ellas- se corrigió Kohaku después de reír un momento-, pero con esto puedes volar como las hadas.
-¡¿De verdad?!
El joven asintió antes de ubicarse a la espalda de Rin y empujar el columpio para que comenzara a moverse. Pronto, Rin pudo darse vuelo sola y sentir el aire a su alrededor de una forma que jamás había experimentado. Se puso de pie sobre el columpio con una sonrisa y riendo tan fuerte que, estaba segura, podrían escucharla desde cualquier rincón del bosque. Aquel momento, era lo más cercano que había sentido en la vida a lo que sería volar sola, sin tener que depender de Sesshomaru, Ah-Un o Kirara; sabía que con ellos podía volar mas alto, pero la sensación en el columpio era volar en la forma en que su capacidad de humana se lo permitía.
De pronto, Rin sintió que había tomado demasiado vuelo y su temor de estrellarse contra el suelo se vio confirmado, cuando se soltó de las cuerdas del columpio y voló, literalmente, unos cuantos metros por el aire antes de caer al pasto, como si fuera un saco o un montón de pesado equipaje.
-¡Rin!- exclamó Kohaku corriendo a su lado- ¡Rin! ¡Rin, ¿estás bien?!
Kohaku giró un poco el cuerpo de Rin para notar que estaba bien y que se estaba riendo, a pesar de que seguramente se había hecho un poco de daño.
-¡Creo que volé demasiado!- exclamó la joven sentándose sobre la hierba mientras seguía riendo. Las manos del joven exterminador seguían en su cintura y ella apoyó su mano en el hombro del muchacho para inclinarse sobre ella y seguir riendo- ¡Creo que soy una mala imitación de Ah-Un! Siendo grande, nunca me había caído de tanta altura...
-Rin, ¿Estás bien?- Kohaku se sentía preocupado porque su caída habría podido ser de mucha gravedad -¿No te golpeaste en la cabeza? ¿Puedes caminar?
La joven se puso de pie con ayuda de Kohaku, pero su quejido fue mayor a lo que se esperaba y tuvo que sentarse sobre el pasto nuevamente.
-¿Dónde te duele?- preguntó Kohaku sentándose frente a ella.
-La rodilla- murmuró Rin frunciendo ligeramente el ceño. Sin lugar a dudas, la anciana Kaede y el señor Jaken iban a regañarla por ser tan descuidada, pero la experiencia había sido tan divertida, que no se sentía para nada arrepentida-, pero no debe ser tan grave...
-Rin, te duele caminar ¡Por supuesto que es grave!... ¿Puedo ver?
Rin suspiró antes de arquear su pierna herida y levantar un poco su yukata. Ella desvió de inmediato la mirada en cuanto notó que Kohaku se ruborizaba. Para ella también era una situación extraña, de hecho, habría preferido tener que hacerse la curación por si misma, a permitir que un hombre la estuviera tocando. Sin embargo, dejó de pensar en la incomodidad, en cuanto sintió el dolor en su pierna por la aplicación de algún tipo de medicamento.
Mientras Kohaku, curaba la pierna de Rin, no pudo evitar pensar que horas antes la había visto completamente desnuda y, por un segundo, pensó en empujarla sobre la hierba y besarla como lo hacía el monje Miroku con su hermana. Sin embargo, descartó esa idea, ya que había vulnerado la confianza de Rin en demasiadas ocasiones en muy poco tiempo.
-No lo había notado...
-¿Qué cosa?- preguntó Rin atreviéndose a mirarle.
-Tus ojos son muy brillantes, me gustan mucho.
-Kohaku, no hagas esto- Rin suspiró sintiendo un poco de culpa por tener que romper el corazón de su amigo-, sabes que te considero un gran amigo, pero no puedo quererte de la forma en que tú te lo mereces.
-Tranquila, yo lo sé - Kohaku besó a Rin en la frente antes de ofrecerle su mano para ayudarla a ponerse de pie-, pero no voy a dejar de intentarlo... ¿Por qué no subes a mi espalda? Puedo llevarte.
-No, gracias, estoy bien- señaló la joven con una pequeña sonrisa.
-Vamos, - Kohaku sostuvo las manos de la joven para intentar convencerla- llegaremos más rápido a la aldea si lo hacemos así... es como un juego.
-No, estoy bien, no es necesario jugar así: he comido demasiado arroz y podría dañar tu espalda...
-Rin...
-Kohaku, - la chica no pudo evitar tensarse un poco al escuchar la voz de Sesshomaru justo donde se encontraban- Rin ya te dijo que no quería jugar de esa forma...
La chica miró hacia su derecha para notar que ahí estaba Sesshomaru junto a su sirviente, este último observaba la escena con los brazos cruzados sobre el pecho y la desaprobación en los ojos...
Hola!!!Espero que estén muy bien y muchas gracias por los comentarios porque los he leído todos y son muy lindos n.n y también muchas gracias por leer n.nEstaré respondiendo esta semana por PM (sí, me atrasé el fin de semana) y en el próximo capítulo a quienes no tienen cuenta aquí n.nEspero que tengan una gran semana y trataré de estar pronto por aquí n.n gracias por leer!!!! :D
