"Pidiéndole perdón a Bakugou"
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Los días pasaron volando desde que dejó ir a su primer amor.
Y debía admitir que las cosas se fueron aplacando. Las aguas se calmaron en la tempestad de su amigo explosivo.
Por alguna razón, se sentía aliviado, como si la tensión de sus músculos se disipara y la niebla que érase su amistad, fue regresando a lo que fue desde el inicio.
Bakugou no le dirigió la palabra desde que Midoriya se confesó, pero no lo culpaba si no le hablaba. De todas maneras, había sido él quien se metió en sus asuntos sin su permiso y lo hizo pasar un mal momento en el juego de verdad o reto.
Dejar ir a su primer amor suponía un peso sobre su columna, mas no se sentía tan terrible, como lo habían sido los otros obstáculos que enfrentó y después superó.
Midoriya relucía su enorme felicidad por la escuela y nadie se atrevía a romper con la armonía que lo acompañaba.
Se pillaba a sí mismo observándolo todavía, teniendo en mente que se proponía en olvidarlo. Pero admitía que era muy difícil hacerlo tan rápido.
Pero sus amigos hacían el trabajo sencillo al no dejarlo solo por nada. Sus amigos sabían cuán dolido estaba por lo sucedido, que sin emitir juicio. Su compañía lo era todo.
Aunque de alguna manera, Todoroki le hacía mejor compañía, porque los dos compartían un amor no correspondido por la misma persona; y por tanto, se entendían mejor en el ámbito amoroso.
De cualquiera forma, comenzaba a sentir que su corazón sanaba, gracias al apoyo recibido y a la voluntad que tiene para superarse a sí mismo con los obstáculos.
Si bien, sanar no es fácil, pero tampoco imposible.
Él se consideraba alguien con la suficiente resiliencia para resarcir los escombros de su corazón cuando las cosas se desmoronaban. No importaba lo didicil que todo pareciera, él trataba de encontrar la salida del encierro de su interior, antes de que éste mismo lo devorase.
Cabía mencionar que él no tenía plan en particular para resolver aquella cuestión, mas sin embargo, poseía la capacidad de no ser muy brillante en el área intelectual, de la cual lo ayudaba a no pensar tantas cosas en tan poquito tiempo. Su pensamiento era más que nada lineal. Se guiaba por lo que sucedía en el aquí y en el ahora, como para centrarse en el pasado.
Con los años ha logrado apropiarse de aquella capacidad de rehabilitarse de las decepciones y de las falsas ilusiones que pudo haber tenido. Aunque admitía que le faltaban unos cuantos años para fortalecer aquella técnica, no emitía quejas al respecto.
Sin más, el proceso de recuperación tomaría el tiempo necesario.
Luego de dos semanas del suceso ocurrido en el juego de verdad o reto, estaba sentado con sus amigos en la cafetería, almorzando.
Su mejor amigo no se juntaba con ellos, ni siquiera en las prácticas del entrenamiento. Por mucho que entre los cuatro trataban de conversar animadamente sobre cualquier cosa, había de admitirse que el ambiente no era el mismo de siempre, pues extrañaban al rubio, quien ahora almorzaba exclusivamente con el pecoso.
Cabía mencionar que no se le despegaba desde que Midoriya se confesó. Parecía estar en una nube de cristal, fascinado por estar a su lado.
Sonreía de poderlo ver tan contento, pues su sonrisa (que en ocasiones es una rareza) surgía en él de manera genuina.
No ponía quejas al respecto, pues las cosas estaban donde deberían estar.
Pero afortunadamente, sus amigos se encontraban justo de su lado.
—Yo creo que debemos disculparnos con Bakugou— Sugirió Kirishima en un día de esos, donde el sentimiento de querer enmendar su amistad surgieron estruendosamente en su cabeza.
Sus tres amigos lo miraron desconcertados.
—Kirishima— Mina fue la primera en hablar. —Sé que lo que hicimos con Blasty estuvo mal, pero tú saliste afectado con todo esto. ¿Estás seguro de lo que dices?
—Por supuesto que estoy seguro de lo que digo— Vociferó convencido con su argumento.
Para empezar, Bakugou nunca los apuñaló por la espalda. Nunca buscó dañarlos en el tiempo que llevaban conociéndolo. Bakugou no tiene malas intenciones para con ellos; entonces, lo que debían hacer es pedirle perdón. Hacerle saber cuán arrepentidos estaban por haberlo puesto en aprietos y burlarse de sus sentimientos.
—Bakugou no nos ha hecho nada malo— Opinó Kirishima. —Si bien, nos ha dado consejos para mejorar. Nunca ha llegado a dudar de nuestros quirks y de lo que pueden hacer. Nos ayuda a utilizar nuestras particularidades en cada momento donde se necesitan. Él no nos limita, no se ríe de lo que podemos hacer.
Sus amigos se tornaron pensativos. Absorbiendo lo que él había dicho. Sopesaron la situación, dejando que la realidad entrara.
—Ahora que lo dices— Dijo Kaminari. —Tienes razón. Blasty nunca nos ha tratado de perjudicar en nuestra meta de ser héroes.
Sero asintió en concordancia.
—Hicimos mal en burlarnos de él— Añadió Sero.
—Fuimos terribles— Dijo Kaminari con cierta culpa.
—De lo peor— Acompañó Sero.
Mina seguía con su porte pensativo, como si tratara de encontrar las palabras para hablar. Pero se quedaba muda.
Tal vez le afectó haber sido la que mayor presión le impuso a Bakugou.
—Tenemos que disculparnos— Soltó Mina, tomándolos desprevenidos. —No debimos meternos desde el inicio con Blasty. Lo hemos lastimado injustamente y no podemos culparlo por ignorarnos.
—Exacto— Coreó Sero.—Al menos tenemos que disculparnos por nuestro comportamiento. No fuimos los amigos más sensatos que debió tener explodo.
—Y a todo esto— Intervino Kaminari, dudoso. —¿Cómo lo hacemos? Digo, no podemos llegar y pedirle disculpas así como si nada— Hizo ojos de incredulidad. —Está fuera de lugar.
El Pikachu hacía rodar el ratón de su cabeza, porque sus neuronas avanzaban hacia lo que debían de hacer como amigos, o para esas alturas, ex amigos.
Todos bajaron la cabeza ante lo dicho por Kaminari.
¿Cómo pedirle disculpas a Bakugou luego de lo que hicieron contra él?
—No había pensado en cómo hacer eso— Admitió Kirishima, agobiado.
—Podemos simplemente pedirle disculpas los cuatro juntos— Sugirió Mina. —Si nos ve arrepentidos, tal vez lo considere.
—Conociendo a Bakugou, lo dudo— Opinó Kaminari. —Nos incinera en cuanto nos vea.
—Nos hará pedazos si nos ve en su camino— Lamentó Sero. —Tal vez, lo mejor sea que cada uno le pida disculpas en individual. Si a alguien le va mal, se puede advertirle al otro para que tenga cuidado.
¿Qué estará bien? Se dijo.
Lo que sugieren no está mal, pero… frunció el ceño, se supone que está saliendo con Midoriya. Así que no debería de ser tan complicado acercarse a él, si Midoriya lo acompaña.
—Kirishima, ¿tu qué propones?—Le habló Mina, expectativa.
Él salió desperdigado directo al presente, sin notar que su ceño fruncido se arqueaba en relación a su pensamiento.
Miró a sus amigos, enfocándose en cada uno. Ellos lo observaban esperanzados de lo que saldría de su boca.
Suspiró.
—Yo digo que lo hagamos con Midoriya presente— Propuso. —Si él está con Bakugou, podrá calmarlo.
Sus amigos suspiraron contentados con la sugerencia.
—Sí, es razonable— Dijo Mina. —Además esos dos están saliendo, ¿no?
—Por supuesto que están saliendo— Refunfuñó Kaminari. —Blasty se la pasa pegado a nuestro solecito como chicle.
—Pues claro— Bufó Mina. —Es su novio.
—Usemos esa ventaja a nuestro favor— Apuntó Sero. —Y nos disculpamos, aprovechando que no nos hará polvo.
—¿Hacemos eso, entonces?— Preguntó Kirishima, cerciorándose de que sus amigos estuvieran de acuerdo con su idea; misma que sí accedieron a cumplir.
Y fue así como se lanzaron el mismo día de la sugerencia al ataque, puesto que su paciencia no duraba mucho y no aguantarían hasta nuevo aviso para hacerlo.
En cuanto Midoriya pasaba por entre las mesas con el rubio a su espalda, se lanzaron a abordarlos.
—Oi— Kirishima los llamó al segundo en que los vio en su rango de visión.
Midoriya se detuvo en un instante. Pero Bakugou lo empujó para que siguiera avanzando.
—Queremos hablar con ustedes— Dijo Mina.
Midoriya parpadeó, regresando a su paso anterior.
—No les hagas caso, Deku— Refunfuñó Bakugou. —Sólo quieren molestar.
—Pero— Dijo el pecoso.
El rubio lo empujó nuevamente.
Los evadía, era razonable que hiciera eso, teniendo en mente lo que le hicieron.
—No, no queremos molestarlos— Repuso Kirishima. —Queremos hablar rápido contigo, Bakugou.
—Pues yo no— Chasqueó, desinteresado.
—Es importante— Intervino Sero. —Sólo escúchanos.
Bakugou los miró, ofendido.
—No hablaré con ustedes, extras— Escupió con la nariz arrugada. —Vámonos, Deku.
—Pero, son tus amigos, Kacchan— Repuso Midoriya, preocupado por él.
—No son mis amigos— Vociferó el rubio. —¡Si hubieran sido mis amigos, no me hubieran apuñalado por la espalda!.
—Oye, no lo digas así— Kaminari hizo un mohín. —No somos tan crueles para hacer eso.
—Pero lo hicieron— Dijo el rubio en tono de reproche. —Se burlaron de mi, malditos extras—.Su mirada se ensombreció—Y se metieron con Deku.
El pecoso lo observó nervioso y colocó su mano sobre su hombro en señal de apoyo.
—Kacchan, no me hicieron nada malo— Repuso Midoriya.
—Oh, pero ¡claro que lo hicieron!— Objetó el rubio, resentido. —Con sus estúpidas bromas sin sentido se metieron contigo también, Deku— En un arrebato, cogió el dobladillo de su camisa del uniforme, sacando de onda a Midoriya. Bakugou se sonrojó haciendo tal gesto. —No es justo.
Los ojos de los cuatro se dirigieron a la mano del chico explosivo sosteniendo el dobladillo del uniforme del chico. El sonrojo pintaba los matices de su fruncido rostro, acaparando gran parte de su atención.
Se notaba lo feliz que se sentía de poderlo tocar libremente; y, lo demostraba cada que quisiera.
—¿Por qué no los escuchas, Kacchan?— Sugirió Midoriya, sostenido por éste.
—No quiero— Sacudió la cabeza.
—Son tus amigos.
—No lo son— Refutó, acrecentando la mueca de circunstancia de sus labios apretados.
Midoriya alzó la vista y los encaró a los cuatro. Con sus ojos verdes les pedía que se apuraran. La urgencia que adornaban sus pupilas fijamente puestas en ellos, causó un estremecimiento en Kirishima, quien en segundos de reponerse del ataque inesperado del pecoso, reaccionó.
—Sólo queremos disculparnos contigo— Espetó Kirishima.
—Sí, estamos arrepentidos por lo que hicimos— Repuso Kaminari.
—Sobre todo yo— Irrumpió Mina. —Me comporté fatal y me burlé de tus sentimientos.
—Fuimos de lo peor—Añadió Sero. —Nos metimos en tu vida sin permiso.
Bakugou subió la mirada y los observó detenidamente; daba la impresión de que quería creerles, pero se detenía de hablarles.
—Hemos sido pésimos amigos contigo, Bakugou— Intervino Kirishima. —Y sinceramente estamos más que arrepentidos por todo. No volveremos a burlarnos de tus sentimientos.
—Esto lo hicimos porque queríamos verte feliz— Añadió Mina. —Ya llevabas mucho tiempo con la cara larga. Queríamos hacer algo al respecto y ayudarte.
Midoriya miró a Bakugou, quien se aferraba al dobladillo de su uniforme, aún con la cara ofendida y un puchero molesto.
—Kacchan— Le susurró Midoriya. —¿Te dejo con tus amigos? O ¿quieres que me quede?
El rubio se sonrojó y se apegó a su espalda.
—Quédate—Pidió.
Kirishima escuchó aquello, sin evitar empaparse de tristeza, puesto que la conexión que esos tenían ahora, superaba lo que antes se consideraba como rivalidad.
—Están arrepentidos— Le susurró de regreso.
—Deku, no los perdonaré— Refunfuñó, apegándose a su lado. Su frente rozaba ligeramente su omóplato.
—Son tus amigos— Repuso en tono dulce. —Te aprecian mucho.
—Deku— Gruñó indignado.
Kirishima se levantó de la mesa, exaltando al chico explosivo, que le dirigió una mirada resentida.
—¿Qué quieres tú, bastardo?— Dijo a la defensiva.
Kirishima se inclinó hacia adelante, diciendo:—Por favor, perdóname bro. Herí tus sentimientos y rompí tu confianza. Por favor, déjame ser tu amigo otra vez. Juro que no volveré a herirte y a desperdiciar tu confianza.
En eso, sus amigos también se pusieron de pie y se disculparon en unidad. Suplicando por el perdón del rubio, quien seguramente miraba anonadado la escena.
—Kacchan— Midoriya le susurró.
—No quiero— Quejó.
—Te están pidiendo disculpas— Resaltó cuidadosamente. —En verdad, se arrepienten de haberte lastimado, Kacchan.
—Argh— Soltó un bufido. —Está bien— Les habló a ellos, sobresaltándolos. —Lo haré si se arrodillan ante mí.
—¡Kacchan!
—¿Que nos arrodillemos?— Exclamó Kaminari, incrédulo.
Kirishima estaba un poco sorprendido por la orden, pero él era quién más debía de manifestar su culpa. Mediante un acuerdo consigo mismo, se hincó con la cabeza gacha.
—Bro— Expresó Sero, sorprendido.
—Kirishima, ¿qué haces?!—Siseó Mina.
—Lo que debí hacer desde el primer plan que hicimos— Replicó él.
Y así, sus amigos se agacharon en una eventual disculpa, atrayendo asimismo la atención de sus compañeros, quienes los miraban con cara de asombro.
—Lo sentimos— Dijeron los cuatro al mismo tiempo.
—C-chicos—Suspiró Midoriya, boquiabierto.
Bakugou chasqueó la lengua, empoderado.
—Bien, bastardos— Dijo soberbio. —Ya se pueden levantar. Todo está solucionado.
Los cuatro levantaron la cabeza entusiasmados.
—Pero— Su mirada se ensombreció. —Si me vuelven a apuñalar por la espalda. Los mato.
Ellos sacudieron la cabeza obedientes, sin atreverse a contrariarlo. Aunque les costara lo que hicieron. Darle la contraria a Bakugou, era un boleto directo a ser explotado.
Los cuatro regresaron a sus debidos asientos, siendo observador por la mirada inquisitiva del rubio, quien apegado a Midoriya, no parecía parpadear viendo sus gestos.
De veras, estaba molesto.
—No lo volveremos hacer— Juraron.
Bakugou sonrió de lado.
—Bien— Fue lo que dijo.
Entonces se reunió con ellos, tomando asiento con Midoriya a su lado. Los dos depositaron sus bandejas de comida y estuvieron con ellos durante el resto del almuerzo.
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NOTA: Estos chicos pidiéndole perdón a Katsuki, quien aunque no dijera mucho, los terminó perdonando porque son sus amigos.
