VIVIR OTRA VEZ

Por Niteryde

Traducido por Inuhanya

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17.- Modo Ultra Papá

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Eran poco más de las tres de la mañana, meses después, cuando Bra comenzó a llorar en su habitación, haciendo que los monitores se encendieran en la habitación de sus padres. Vegeta gruñó, rodando sobre su estómago y hundiendo su rostro en una almohada por el cansancio. Se acababa de quedar dormido; sin Bulma a su lado, el sueño había resultado ser muy difícil de conciliar. En aquel entonces, cuando era soldado de Freezer, podía dormir en cualquier lugar, en cualquier clima, en cualquier condición, y sus sentidos finalmente se habían agudizado lo suficiente como para que nadie pudiera acercarse a él mientras dormía sin despertarlo. Ahora, la cama king-size más cómoda de La Tierra no hacía nada por él sin la presencia de su esposa a su lado, para su consternación.

Bulma estaba en un viaje de trabajo, lo que oficialmente lo tenía en "modo ultra papá", según sus burlonas palabras antes de irse para tomar su vuelo. Regresaría la noche siguiente, así que no sería mucho. Apenas 24 horas sin ella mientras cuidaba a los niños. Estaba seguro de que podría sobrevivir 24 horas sin su esposa, pero no parecía prometedor si no podía dormir decentemente. La falta de sueño era una cosa del pasado—a Bulma le gustaba regañarlo con que hoy en día, necesitaba su "sueño reparador", para su disgusto.

Instintivamente, Vegeta alcanzó a donde normalmente estaría Bulma, y se sorprendió momentáneamente cuando su mano solo tocó las sábanas. Frunció cuando recordó que se había ido, por lo que nadie más iba a ir a ver cómo estaba Bra, ya que Trunks pasaría la noche donde Goten y no regresaría hasta la mañana. Suspirando, el príncipe se incorporó y de mala gana se levantó de su cálida cama. Bostezó mientras se colocaba sus shorts y luego salió de la habitación.

"Ya voy, ya voy," murmuró en voz baja, navegando fácilmente por el oscuro complejo. Finalmente, Vegeta llegó a la habitación de su hija y abrió la puerta. Le frunció a la niña de dos años que estaba sentada en su cama de niño con su mono de Nemo, abrazando su osito de peluche mientras lloraba.

"Qué pasa, niña? Sé que no puedes tener hambre."

Bra lo miró con tristeza. "Papi!" gritó ella, las lágrimas bajaban por su enrojecido rostro. "No me gusta esto!"

"Tienes que ser más específica," gruñó irritado. "Qué no te gusta ahora?"

Desde que Bra había escuchado a Trunks decir que no le gustaba cierta película, ahora todo estaba precedido por un "No me gusta". Ahora Bra seguía diciéndoles a sus padres que no gustaba mucho de algo: no le gustaban los vegetales, no le gustaba su hermano, no le gustaba su ropa, no le gustaban los baños, no le gustaban las nubes, no le gustaba el sol. Alguna vez, Bra incluso había dicho que no le gusta Bulma o Vegeta, dependiendo de si dicho padre le decía que no y se negaba a sus deseos—la pequeña rápidamente había aprendido que sus padres tenían una voluntad muy fuerte, y decirles esas palabras solo hizo que se doblaran y le negaran más, así que esa no había durado mucho.

Le dio a su padre una triste mirada, sollozando mientras lloraba, "No me gusta esta cama!"

Vegeta se mordió la lengua con fuerza antes de que un "mierda" escapara de su lengua. "Los terribles dos años," lo había llamado Bulma. Bulma había manejado la peor parte de esto con Trunks, porque Vegeta en ese entonces no tenía paciencia para eso—estaba más inclinado a lanzar a Trunks a una jungla salvaje cuando era un niño de dos años para obligarlo a sobrevivir solo, antes que lidiar con cualquiera de las tonterías testarudas que venían con un niño de dos años.

Tenía mucha más paciencia esta vez, pero no era infinita, especialmente cuando estaba cansado y no de buen humor. Desafortunadamente, no podía ceder ante su esposa, por lo que frunció el ceño mientras miraba a su hija.

"Esta es una cama nueva," le informó Vegeta, tratando de razonar. "Así que no quiero escucharlo. Acuéstate y duérmete."

"No!" gritó Bra, mientras continuaba llorando. Entonces, se le ocurrió visiblemente una idea; Vegeta prácticamente podía ver el bombillo encendido sobre su cabeza. "Papi, Bra quiere pastel!"

El ojo de Vegeta tembló. "No vas a comer pastel a esta hora, ahora acuéstate y duerme," espetó.

Bra sollozó mientras miraba a su padre, sus brillantes ojos azules nadaban en lágrimas. "Pero papi," gimió ella.

Vegeta sintió que su resolución comenzaba a desmoronarse. "Ni siquiera TENEMOS pastel, Bra," dijo él exasperado.

"Vamos a la tienda!" anunció Bra, sonriéndole, sus lágrimas ya olvidadas mientras entraba en modo de resolución de problemas de niños pequeños. "Vamos ahora, papi. Pastel, LUEGO dormir!"

Él derritió su sonrisa con una mirada fulminante; si alguien sabía sobre situaciones de rehenes, era él. Nunca había cedido a una, jamás, y se condenaría si permitía que una niña de dos años lo hiciera rendir ahora. "Ciertamente no vamos a ir a la tienda a esta hora," gruñó él. "Esta no es una negociación, mocosa. Haz lo que te dicen."

"Pero papi!"

"Pero papi, nada. No quiero escucharlo. No me hagas venir aquí para decírtelo de nuevo. Quiero que te duermas en los próximos cinco minutos."

Los ojos de Bra se llenaron de lágrimas otra vez mientras sollozaba mirándolo fijamente, abrazando más fuerte su oso de peluche. Las frescas lágrimas comenzaron a bajar por su rostro, y Vegeta ladeó su cabeza para contener un gruñido.

"Está bien," suspiró él, mirando a la niña de dos años mientras sus ojos se suavizaban. Suspiró de nuevo, echándole la culpa de su fatiga a su falta de voluntad para pelear con la niña esa noche. "No tenemos pastel, pero puedes comerte UNA galleta si eso significa que te dormirás después."

Bra se alegró. "Yay! A Bra le gustan las galletas," rió ella, secando sus lágrimas.

"Tenemos un trato entonces?" Preguntó Vegeta, pero la pequeña ya había saltado de su cama y pasó rápidamente junto a su padre, riendo mientras arrastraba su osito de peluche.

Vegeta giró sus ojos, pero la siguió mientras bajaba las escaleras, dirigiéndose directamente a la cocina. Encendió la luz al entrar, luego observó ligeramente divertido cómo Bra fácilmente se subía al mesón. Dejó caer su oso mientras se ponía de pie, abriendo un gabinete y estirándose con las puntas de sus dedos para alcanzar el tarro de galletas. Él ladeó su cabeza con curiosidad; Bulma deliberadamente había escondido las galletas y, sin embargo, esta niña sabía EXACTAMENTE dónde estaban.

Sonrió satisfecho; la niña era inteligente. Quizás todo ese dinero que se destinaba al programa preescolar de impulsores de genios por el que Bulma estaba pagando estaba dando sus frutos.

Bra trató de poner ambas manos en el frasco de galletas y sacarlo, pero estaba hecho de vidrio, por lo que Vegeta inmediatamente agarró el frasco antes de que pudiera. Lo depositó sobre el mesón mientras Bra se sentaba junto al tarro, sonriendo felizmente mientras observaba a su padre abrirlo.

"Galleta, galleta!" cantaba emocionada.

"Solo una, luego a la cama," le dijo él severamente. Vegeta sacó una galleta con chispas de chocolate y se la alcanzó, sacó otra para él, luego comenzó a colocarle la tapa antes de que Bra gritara en protesta.

"Papi!" se quejó ella.

Él la miró exasperado. "Ahora qué?"

"Runo también quiere galleta!" Le dijo Bra, señalando al osito de peluche que estaba sentado junto a ella. Un obsequio de sus abuelos para Navidad, desde entonces había sido inseparable del osito de peluche. Si Runo hubiese sido a prueba de agua, probablemente habría insistido en bañarse con su oso de peluche; como estaba, Runo obedientemente esperaba en el lavabo del baño cada vez que ella se bañaba.

Vegeta miró al oso, luego a su hija, frunciéndole. "Es un juguete. No come," le dijo sin rodeos.

La expresión de Bra se derritió en una mirada de desaprobación que le recordó a su esposa. "Runo tiene hambre!" le informó en voz alta. "Bra ama a Runo!"

Vegeta pausó, exhaló por la nariz para no desintegrar su oso de peluche y sacó otra galleta del tarro. Se la alcanzó a Bra, quien se la puso en frente al oso, complacida. Vegeta giró sus ojos y cerró el tarro, luego lo colocó de nuevo donde estaba. Entonces se recostó contra el mesón, metiéndose la galleta en la boca de una sola vez mientras Bra mordisqueaba la suya felizmente.

"Papi?"

"Hn?"

Ella le parpadeó. "Es el cumpleaños de Bra?"

"No. Tu cumpleaños es en unos meses. Entonces tendrás tres años." Bra contempló su respuesta, mirando su galleta a medio comer en sus manos. Vegeta suspiró cuando vio que sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. "Y ahora qué, niña?"

"No me gustan los cumpleaños!" le informó consternada, sonándose mientras frescas lágrimas comenzaban a bajar por su rostro.

"Muy bien, ya es suficiente. Estás molesta porque estás cansada, así que necesitas irte a la cama. Anda, vamos," le ordenó Vegeta, girándose hacia ella y extendiendo sus brazos.

Bra inmediatamente corrió hacia él, abandonando las galletas pero levantando a Runo mientras trepaba a sus brazos y lo abrazaba alrededor de su cuello. Él le frotó la espalda y la sacó de la cocina, aunque deliberadamente caminó más lento de lo normal. Elevó su ki lo suficiente como para elevar la temperatura de su cuerpo mientras Bra descansaba su cabeza en su hombro mientras él continuaba frotando su espalda. Para cuando llegó a la habitación del tercer piso, la pequeña se había quedado profundamente dormida en sus brazos.

Vegeta volvió a acomodarla en su cama tan suavemente como pudo, asegurándose de darle su osito de peluche. Lo último que necesitaba era que lo despertaran otra vez porque el oso había desaparecido. Bra rodó de costado, dándole la espalda abrazando su oso fuertemente contra su pecho mientras él la cubría con las mantas.

El príncipe se demoró un momento más, mirando a su hija mientras fruncía. Se agachó y suavemente retiró un mechón de cabello azul de su rostro. Su tercer cumpleaños llegaría pronto. El tiempo estaba moviéndose muy rápido—se sentía como si apenas hace unos días hubiesen traído a Bra a casa cuando era una recién nacida. Deseaba poder ralentizar las cosas, pero así era la vida.

Momentos después, estaba de regreso en su propia habitación. Suspiró, metiéndose en su cama y acostándose boca abajo sobre las sábanas, sin molestarse en quitarse de nuevo los shorts o incluso, volver a las almohadas. Ahora se arrepentía de la sesión de entrenamiento vespertino que había tenido con Gokú antes de que Bulma se fuera al aeropuerto; había sido más intenso y brutal que de costumbre, lo que lo tenía exhausto.

Estaba casi dormido cuando escuchó su teléfono celular vibrar en su mesita de noche. Vegeta resistió el impulso de gemir. Qué tenía que hacer un hombre para lograr dormir un poco? Era una de las raras ocasiones en que lo necesitaba de verdad.

Entonces recordó que era tarde y que solo Bulma y Trunks tenían su número directo (lo había cambiado después de que Krilin lo había conseguido, solo por puro principio), y eso lo despertó rápidamente. Después de todo, podría ser una emergencia—de lo contrario, por qué llamar a esta hora? Agarrando su teléfono un segundo después, lo miró con los ojos entrecerrados. Era un número que no reconocía.

Vegeta rechazó la llamada, murmurando maldiciones en su idioma nativo mientras se recostaba. Apenas descansó la cabeza cuando el teléfono volvió a sonar. Rechinando los dientes, lo levantó y respondió.

"Quienquiera que sea, será mejor que sea bueno para llamarme a esta hora," gruñó enojado.

"Hola, es el padre de Trunks Briefs?" respondió una mujer.

Vegeta inmediatamente se sentó, de repente muy despierto. "Qué pasó?" demandó él.

"Hola, Sr. Briefs, siento llamarlo a esta hora. Parece que su hijo y un grupo de amigos de su escuela—uno de los cuales es mi hijo también—pensaron que era una buena idea lanzarse a una fiesta en el bosque. Hubo mucho alcohol, y casi todos los chicos están borrachos, incluido su hijo. Podría venir a recogerlo? Dice que no puede 'volar'—está muy ebrio—y dijo que lo llamara, porque su mamá está fuera de la ciudad."

Demasiado para "Voy a quedarme donde Goten esta noche." Vegeta exhaló lentamente, obligándose a contar hasta cinco. Entonces se pasó la mano por el rostro, sus ojos temblaban, pensando en cómo iba a asesinar a su primogénito antes de que el chico tuviera la oportunidad de mudarse.

"Señor?"

"Lo haría si pudiera, pero mi hija solo tiene dos años, no puedo dejarla sola en la casa," explicó Vegeta. "Es posible que alguien más lo traiga aquí?"

"Entiendo totalmente lo de su hija. Lo siento, tenemos las manos atadas. Estos niños dejaron un verdadero desastre en el bosque. Hay alguien más que pueda venir a buscarlo? Si no, podemos llamarle un taxi."

"Sí, hágalo. Debería tener dinero para pagarlo."

"Lo haré."

Con eso, Vegeta colgó. Se sentó en el borde de la cama, retorciendo su nariz. No estaba seguro de por qué estaba más enojado—que Trunks se hubiera involucrado en una fiesta así, o que le hubiera mentido deliberadamente sobre el lugar al que iba. Suponiendo que dormir ahora estaba fuera de discusión, se levantó y bajó las escaleras para esperar la llegada de su hijo, murmurando para sí que esta mierda nunca pasaba cuando Bulma estaba en casa.

Vegeta estaba sentado en el sofá, bebiendo una taza de café recién hecho media hora después, cuando sintió que su hijo llegaba en el taxi fuera de la propiedad. Poco después, el joven estaba caminando hacia el edificio. Vegeta levantó su taza para beber un trago, frunciendo cuando sintió que Trunks se detenía justo detrás de la puerta principal. Momentos después, se dio cuenta por qué—el adolescente estaba vomitando afuera. Bebiendo su café de un solo trago, dejó la taza en una mesa lateral y se acercó a la puerta.

Trunks estaba tendido en el frío pavimento después de vomitar, acurrucado en posición fetal mientras se abrazaba el estómago con dolor. Miró con ojos nublados cuando la puerta del frente se abrió y salió su padre, quedándose de pie en el umbral. El príncipe solo estaba vestido con shorts azules sueltos, con los brazos cruzados sobre el pecho mientras miraba enojado a su único hijo.

"Papá. No quise hacerlo," arrastró Trunks, su rostro enrojecido.

"Debería dejarte aquí afuera en el frío para que duermas, niño idiota," gruñó Vegeta.

Trunks gimió mientras descansaba su cabeza en el pavimento. Vegeta exhaló por la nariz con frustración, antes de acercarse a su hijo y ponerse en cuclillas junto a él. No sin cuidado, agarró a Trunks por la chaqueta y tiró de él para que se sentara.

"Vamos, niño, levántate," gruñó Vegeta, levantándose y ayudando a su hijo a pararse también. Agarró el brazo de Trunks y lo puso alrededor de sus hombros para ayudar a estabilizar al adolescente. "Discutiremos esto en la mañana."

"M'kay," murmuró Trunks mientras Vegeta lo ayudaba a caminar hacia la casa. "Esto no se siente tan bien como pensé," gimió él.

"Tch. Espera hasta la mañana, luego dime cómo te sientes."

"Me dejas… caer en el sofá, por favor?"

Sin una palabra, Vegeta lo llevó al sofá y luego soltó a su hijo. Trunks rápidamente colapsó sobre el sofá, de cara. Vegeta giró sus ojos. Si fue una coincidencia o fue planeado de que esta pequeña fiesta sucediera cuando Bulma estaba fuera de la ciudad, Trunks tuvo la suerte de que su esposa no estuviera ahí. Todavía le estaría gritando si lo estuviera. Gruñendo para sí, se acuclilló junto a su hijo para comenzar a quitarle la chaqueta.

"Oye, papá?" Murmuró Trunks mientras su padre le sacaba la chaqueta.

"Hn?" Gruñó Vegeta, moviéndose más abajo para quitar una de las botas de Trunks.

"Crees que soy una decepción?"

Vegeta levantó su cabeza sorprendido. "Qué?"

Los ojos azules de Trunks estaban desprotegidos por la emoción cuando él y su padre hicieron contacto visual. Casi tartamudeaba mientras hablaba, "Quiero decir, porque dejé de entrenar… además sé que… eso te decepciona… que no sea más como tú. Además, no nací con cola y… y es mi culpa que Bra haya perdido la suya, y…"

"Trunks," Vegeta lo interrumpió, mirando a su hijo con exasperación cuando vio lágrimas brillando en los ojos del muchacho. "Lo único que me decepciona en este momento, es que tienes 15 años y te emborrachaste con amigos idiotas. Pero incluso por eso, no puedo culparte por completo, cuando eres la mitad mía, y Dios sabe que yo fui mucho peor a los 15 años. Me importa una mierda el resto. Nada de eso te hace una decepción para mí."

"No es fácil ser tu hijo, papá," susurró Trunks, ya medio dormido.

Vegeta no supo qué decir inmediatamente a eso. Dudó antes de decir en voz baja, "Solo duérmete, niño. Hablaremos por la mañana."

"Uh huh," respiró Trunks. Un segundo después, el adolescente estaba roncando.

Vegeta lo miró fijamente por un segundo más, luego suspiró. Retiró la otra bota de Trunks, luego movió al adolescente para que estuviera acostado de lado, antes de salir del salón. Prontamente después, regresó con un vaso de agua helada y un balde. Dejó el cubo cerca de Trunks en caso de que lo necesitara durante la noche, y dejó el vaso de agua en la mesa auxiliar junto al sofá.

Frunció mientras miraba a Trunks por un tiempo, parte de él se sentía completamente culpable. Cuánto tiempo se había sentido así el muchacho? No tenía ni idea. Pero no iba a adivinarlo en ese momento, no tan cansado como estaba.

El príncipe finalmente se fue y regresó a su propia habitación, todo el tiempo preguntándose si alguna vez había tenido un desafío mayor que ser un padre decente.

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El teléfono de Vegeta sonó una hora después de poder conciliar el sueño. Gruñó, inconscientemente volviendo la cabeza lejos del sonido, deseando unos minutos más de sueño. El timbre se detuvo finalmente, y hubo un feliz silencio durante un tiempo que no duró lo suficiente en la estimación de Vegeta. El timbre volvió a sonar y el príncipe abrió los ojos; sus párpados se sentían increíblemente pesados. Girando la cabeza, entrecerró los ojos ante la brillante luz del sol que entraba a raudales en su habitación. El príncipe le dio un vistazo al monitor del bebé, pero Bra todavía estaba dormida, y por el ki de Trunks, el adolescente también.

Alcanzó el teléfono, y lo respondió justo antes de que pasara al correo de voz.

"Qué?" gruñó él, acostándose hasta quedar de espaldas, con la mano libre tapándose los ojos.

"Esa es manera de contestar el teléfono?" preguntó Bulma molesta. "Un buenos días de vez en cuando no te matará!"

Vegeta bostezó profundamente, antes de refunfuñar. "Como sea."

"Te desperté? Normalmente ya estás levantado a esta hora," dijo Bulma sorprendida, leyendo perfectamente la aspereza de su voz. Vegeta frunció y miró el teléfono de nuevo, sorprendido de que marcara las 7:30 am. Se sorprendió aún más de que Bra no se hubiese despertado todavía, pero no se iba a quejar.

"Una larga noche," admitió él.

"Sí? Los niños están bien?"

"Tch, mocosos. Deberíamos venderlos al mejor postor."

Bulma rió, "Estás en modo ultra papá, entiende eso, cielo."

"A qué hora estarás en casa?"

"Mi vuelo aterriza alrededor de las 7 pm, pero si las festividades posteriores a la conferencia me aburren, puedo tomar un vuelo más temprano," respondió ella, antes de que su tono se volviera juguetón. "Por qué, extrañas a tu hermosa esposa?"

"Tch, nunca," gruñó Vegeta. A pesar de sus palabras, rodó de estómago hacia el lado de la cama de Bulma para poder olerla mientras escuchaba su voz, descansando la cabeza en su almohada.

"Bueno, yo te extrañé. El hotel es asombroso, pero me costó trabajo conciliar el sueño sin ti."

"No te culpo, yo también me extrañaría," dijo arrastrando las palabras, haciéndola reír del otro lado.

"Está bien, bueno, tengo que correr, solo quería saludar. Te escribiré cuando esté en el aeropuerto más tarde."

"Bien."

"Te amo."

"Más te vale que sí."

Luego colgó y tiró el teléfono a un lado. Deslizó un brazo debajo de la almohada de Bulma mientras se acomodaba completamente contra ella, exhalando profundamente mientras cerraba los ojos de nuevo. Si los niños aún no estaban despiertos, entonces dormiría un poco más si era posible.

Bra solo le permitió veinte minutos más. Vegeta gimió un poco contra la almohada cuando escuchó a la niña cantar en voz alta y desagradablemente por el monitor del bebé. Se movió lo suficiente para poder mirar el monitor, y entonces frunció cuando vio que no estaba en la cama, y de hecho, no estaba en la cámara. Eso nunca era bueno…

Menos de un minuto después, después de salpicarse un poco de agua fría en la cara para despertarse, Vegeta entró en la habitación de Bra. Su oscura mirada inmediatamente se posó en la niña en la habitación, la molestia cruzó sus rasgos cuando vio lo que estaba haciendo. Bra tenía varios marcadores abiertos y detuvo sus salvajes rayones en la pared el tiempo suficiente para sonreírle a su padre.

"Buenos días, papi!" lo saludó felizmente.

"Qué te hemos dicho sobre pintar en la pared, Bra?" demandó él enojado.

Bra se giró hacia la pared y la señaló mientras se reía. Fue solo entonces que Vegeta se dio cuenta de que sus manos y rostro también estaban cubiertos de marcador. Junto con su cabello despeinado, la niña parecía una pequeña artista loca.

"Arte de Bra!" anunció orgullosamente.

"El arte de Bra debe estar en uno de los cientos de libros para colorear que tienes, no en las paredes," gruñó Vegeta.

"No me gustan los libros para colorear!" Gimió Bra, la L en colorear sonó como una fusión con la letra W.

Vegeta cruzó los brazos sobre su pecho con desaprobación. "Bueno, a tu madre y a mí no nos gusta el arte mural, así que estamos a mano, niña. Y mírate. Marcador en todas partes. Ahora vas a necesitar un baño antes del desayuno."

"No!" Gritó Bra con alarma. Ella se puso de pie, mirando a Vegeta con grandes ojos azules. "Sin baño!"

Vegeta frunció. "Bra, te bañas a diario. No estoy seguro de por qué esta es una batalla de todos los días."

"No, papi! No me gustan los baños!" gritó ella inflexible.

Mierda, necesito café, musitó Vegeta, antes de suspirar mientras cedía, "Está bien, desayunaremos primero, pero luego te darás un baño para que pueda quitarte esa mierd—tinta de marcador."

"Desayuno?"

"Sí."

"Comemos pastel!" concluyó ella, visiblemente animada.

"Sí—espera, qué? No, te dije que no tenemos pastel," le dijo Vegeta con un frunce.

"Papi, ve a la tienda! Entonces Bra come pastel."

Sus ojos se fruncieron molestos. "No me des órdenes, mocosa. No desayunarás pastel, comerás lo que te dé y me lo agradecerás cuando termines. Ahora vamos, bajemos."

Bra hizo puchero mientras se acercaba, levantando su oso de peluche en el camino. Lo miró cuando se detuvo directamente en frente de él.

"Papi alto!" anunció ella, con los ojos muy abiertos. "Alto como la luna!"

Él resopló, luchando contra una sonrisa. "No trates de adularme, niña, porque nunca va a funcionar."

"Papi, alza a Bra?" preguntó la pequeña, extendiendo sus brazos hacia arriba y ofreciéndole su sonrisa más grande mientras se estiraba sobre las puntas de sus pies.

Vegeta vaciló, pero solo por un momento, antes de agacharse y levantarla. Bra rió mientras lo abrazaba con fuerza, y él gruñó, relajándose cuando lo hizo. Solo Dios sabía que ella superaría esto pronto, y entonces extrañaría a su niña de esta edad. Así que imaginó que sería mejor disfrutarlo mientras durara.

Como si sintiera el hilo de sus pensamientos, Bra se separó brevemente, dándole una palmada en la frente sin demasiada suavidad y haciendo que su rostro se arrugara en respuesta.

"Bra ama a papi," anunció felizmente.

Vegeta gruñó en aprobación. "Bien, porque soy el único que tienes, niña. Ahora vayamos a desayunar. Y quédate callada cuando bajemos, para que no molestes a tu hermano."

Bra sonrió y levantó un dedo hacia su boca. "Shhhh."

"Sí," asintió Vegeta, recordando a Trunks cuando era niño mientras estuvo a punto de sonreír. "Shh, sin duda…"

Horas después, Trunks finalmente se despertó, con el peor dolor de cabeza de su vida. Gruñó de agonía mientras se movía en el sofá, sobre su espalda, cubriéndose los ojos con un brazo para bloquear la luz que entraba por las ventanas. No recordaba haber llegado a casa, pero sabía que probablemente se enfrentaría con Vegeta, eso era seguro. Sin embargo, cómo se suponía que iba a saber que esas bebidas eran tan fuertes?

"Bien, finalmente estás despierto," dijo la ronca voz de su padre detrás de él. Trunks bajó el brazo y se sentó, entrecerrando sus ojos hacia su padre, quien estaba sentado en el área del comedor, lo que le daba una clara vista del sofá en la sala. "De todos modos, iba a despertarte pronto. Ya son más de la 1 de la tarde. La niña está tomando una siesta y no iba a dejarte dormir con ella esta vez."

"Oh, dios," gimió Trunks, moviéndose de nuevo hasta que se sentó lentamente. Descansó los codos en sus rodillas y se tapó el rostro con ambas manos.

"Hay un medicamento junto a ti con un poco de agua, tómalo y bébete toda el agua. Estás deshidratado."

Trunks miró tímidamente a su padre, pero Vegeta estaba mirando un libro sobre la mesa, con una mano sosteniendo una taza de café. Trunks centró su atención en lo que su padre le había dejado. Se tomó las pastillas y luego el agua—estaba fría y era perfecta, lo que lo hizo suspirar de alivio.

Bajó el vaso a la mesa auxiliar, mirando de nuevo a Vegeta. El príncipe no levantó la mirada. Trunks se rascó la cabeza cansadamente, antes de caer en cuenta de que si Vegeta no lo iba a castigar, su madre seguramente sí lo haría. No había duda de que ya habría oído hablar de la situación. Lentamente, se puso de pie y comenzó a caminar hacia las escaleras para ir a darse una ducha.

"No lo creo," dijo Vegeta después de que Trunks hubiera dado solo un paso. Trunks lo miró, y esta vez, la mirada de Vegeta estaba directamente sobre él. "Ven aquí y siéntate, para que podamos hablar."

Trunks soltó un suspiro, sus hombros se desplomaron. Aquí vamos, pensó miserablemente, girándose y dirigiéndose lentamente hacia el comedor. Se deslizó en una silla frente de su padre, tragando con dificultad mientras lo hacía, mientras deseaba que su dolor de cabeza mejorara rápidamente.

Vegeta deslizó una enorme bolsa de papel hacia su hijo, quien frunció confundido. La nariz de Trunks se retorció cuando acercó la bolsa, tratando de mirar dentro. "Comida?" preguntó, haciendo que una rara sonrisa se extendiera por el rostro de su padre.

"Sí, sándwiches. Tu madre los compra cuando uno de nosotros tiene resaca," explicó el príncipe. "Me trajeron unos para el almuerzo. Esta bolsa es toda para ti. Adelante y come mientras hablamos."

Trunks gruñó y no dudó, sacando tres sándwiches enormes y colocándolos frente a él. Estaba hambriento e inmediatamente comenzó a desenvolver uno mientras Vegeta se recostaba en su silla, mirándolo con una seria mirada en su rostro.

"Bueno, adelante," ordenó Vegeta. "Lo dejé pasar anoche porque no estabas en condiciones de hablar, así que dime ahora, qué pasó exactamente."

Trunks le dio un enorme mordisco al primer sándwich, suspirando de satisfacción mientras los sabores estallaban en su boca. Extra carne y extra queso, justo como le gustaba. Todavía se sentía terrible, pero en la verdadera naturaleza Saiyajin, satisfacer el hambre era lo primero. Trunks masticó pensativamente, manteniendo sus ojos en el sándwich en sus manos mientras ordenaba sus ideas. Tragó, luego habló, evitando el contacto visual con su padre.

"Estaba pasando el rato con Goten, cuando me invitaron a una fiesta con algunos amigos de la escuela. Sólo tenía la intención de ir por un rato, de verdad! Ni siquiera sabía que habría alcohol. Los muchachos se estuvieron burlando de mí, los mayores, para que probara un poco, y no sé, no quise parecer asustado, sabes? Tomé un poco y luego un poco más porque no sentí nada. Pensé que estaba bien, pero luego, supongo que se me salió de las manos. Ni siquiera recuerdo cómo llegué aquí, para ser honesto…"

Trunks levantó la mirada hacia Vegeta. La expresión del príncipe era dura, estoica e ilegible.

"Ya veo," fue todo lo que dijo Vegeta, antes de levantar su taza de café para tomar otro trago, sus oscuros ojos miraban a su hijo intensamente haciendo que Trunks bajara la mirada de nuevo. El adolescente le dio otro mordisco a su sándwich.

Cuando tragó, Trunks se aclaró la garganta y preguntó, "Entonces, fuiste a recogerme o algo?"

"No. Hice que te regresaran en un taxi. No podía dejar a tu hermana sola."

Trunks asintió comprendiendo, antes de aventurarse nervioso, "Entonces, um, qué dijo mamá cuando le dijiste? Supongo que estoy castigado de por vida," gruñó él, antes de dar otro enorme mordisco.

Vegeta descansó su codo en la mesa, sosteniendo su taza de café justo frente a él. Respiró hondo, disfrutando del aroma. Lo tranquilizaba, y lo ayudaba a mantenerlo conectado a tierra para la conversación que tenía entre manos.

"No voy a contarle sobre esto."

Trunks casi se atraganta con su sándwich, antes de obligarse a tragar lo que estaba masticando. Levantó la mirada hacia su padre en estado de shock. "Qué? De verdad?" Vegeta solo gruñó en respuesta, por lo que Trunks agregó un desconcertado, "Por qué? Ustedes dos se cuentan todo, no es así?"

"Bueno, no todo, pero la mayoría de las cosas," admitió Vegeta, frunciendo mientras lo hacía. "Hay muchas cosas que tu madre aún no sabe de mí… como, por ejemplo, el hecho de que era más joven que tú, la primera vez que me emborraché."

Trunks parpadeó sorprendido. "Vaya," suspiró. "Tienen cerveza en el espacio?"

"No como aquí, era diferente de un planeta a otro. Pero la mayoría de los planetas a los que fuimos tenían alguna variante intoxicante. Si la tenían, la encontrábamos y la probábamos. Era una forma de pasar el tiempo… honestamente, la mayoría de las cosas que hicimos para pasar el tiempo, son ilegales aquí… como, ya sabes, beber por debajo de la edad permitida," dijo él intencionalmente, haciendo que Trunks bajara la mirada avergonzado.

"Oh."

"Supongo que lo que estoy diciendo es que tienes una parte de mí en ti. Así que entiendo… la necesidad de lucirse, el miedo a parecer débil, el orgullo que puede impulsar a un hombre. Sin embargo, las cosas son diferentes para ti. La tienes fácil en este planeta, así que no puedes tomar estas decisiones estúpidas, Trunks. Tienes la oportunidad de ser mejor y más inteligente."

"Hmm." Trunks frunció mientras masticaba su sándwich y las palabras de su padre.

"Anoche mientras estabas intoxicado, parecías pensar que yo te veía como una decepción. Eso es cierto, o fue solo por el alcohol?"

"Oh Dios, yo dije eso?" Trunks se encogió, sonrojándose de un profundo carmesí.

"Lo hiciste."

"Bueno, eso es vergonzoso," murmuró Trunks mientras buscaba un nuevo sándwich.

"Entonces no te sientes así?" Desafió Vegeta. "No sientes, y te estoy citando, que es difícil ser mi hijo?"

Trunks frunció mientras desenvolvía su segundo sándwich y luego le daba un mordisco. Tomó varios más, antes de finalmente responder.

"A veces, supongo," admitió Trunks.

"Por qué?" presionó Vegeta.

"No lo sé…" se quejó Trunks, su sonrojo se profundizó más. Todo el tiempo, evitó el contacto visual con su padre. "Supongo que a veces es como… que no soy lo suficientemente bueno, no importa lo que haga. Como si tú… nunca estuvieras satisfecho con lo fuerte que me volví, así que simplemente… dejé de entrenar, para no tener que lidiar con eso. Aunque, para ser justos, no eres solo tú. Supongo que también me siento así con mamá, algunas veces. Con ella, son mis tareas las que no son lo suficientemente buenas, porque ella es una genio, sabes? No entiende por qué es difícil para mí sacar una A en todas las clases, porque fue muy fácil para ella. No sé, supongo que a veces es difícil ser su hijo también."

"La expectativa es difícil. Y también lo entiendo," cedió Vegeta asintiendo. "Tu madre y yo somos parecidos en que tenemos estándares extremadamente altos… hablando por mí, solo quería que fueras fuerte, y que crecieras en el tipo de hombre que nunca podría ser. Y creo que vas para allá… eres un buen muchacho, y más hombre a los 15 que yo a los 30. Estás lejos de ser una decepción para mí, Trunks."

Trunks sonrió. "Gracias , papá. Sabes, me gusta hablar contigo… así. Podemos hacerlo más? Tal vez, también pasar más el rato? No lo hacemos tanto como antes."

Vegeta resopló. "Bueno, eso es porque siempre vas a la casa de Kakarotto."

"Lo suficientemente justo."

"Además, debes saber que aún serás castigado por esto. El hecho de que pueda relacionarme no significa que pueda dejarlo pasar," le informó Vegeta con severidad. "Y esta es una promoción única. La próxima vez, no seré tan amable, así que te sugiero que aprendas y mejores."

"Supongo que es justo. Entonces, cuál es el daño?"

"Castigado por un mes, sin celular, sin ver a Goten. Y esta tarde, te unirás a tus amigos inadaptados para regresar al bosque a limpiar todo ese desastre que dejaron."

Trunks suspiró fuertemente, antes de levantarse. "Bueno, entonces debería tomar una ducha. Pero oye, mi cabeza se siente mejor, así que es una ventaja." Dudó por un momento, antes de agregar genuinamente, "Gracias, papá."

Vegeta gruñó mientras su hijo salía del salón. Alcanzó y sacó un sándwich de la bolsa para él, luego se sentó mientras lo desenvolvía. Podía sentir a Trunks subir las escaleras y podía sentir que su hija todavía estaba durmiendo.

Finalmente, algo de paz y tranquilidad, pensó para sí, devorando rápidamente el sándwich frente a él.

Estaba contemplando hacer un poco de entrenamiento antes de que Bra se despertara de su siesta, cuando miró hacia la puerta con sorpresa. Un momento después, su esposa entró. Vegeta miró el reloj de la pared; eran horas antes de que la esperara en casa, aunque no se quejaba.

"Hola! Estoy en casa!" Llamó Bulma.

"Estoy aquí y tengo comida," respondió Vegeta lo suficientemente fuerte para que ella lo escuchara.

"Bien! Me muero de hambre," respondió ella.

Varios minutos después, Bulma finalmente entró al comedor donde él estaba. Se acercó y lo besó en la mejilla a modo de saludo, antes de tomar asiento junto a él en lugar del frente.

"Llegas temprano a casa," observó él, alcanzándole un sándwich.

"Sí, el clima cambió, comenzó a bajar! Todos se pusieron nerviosos porque sus vuelos de regreso a casa fueran cancelados, así que solo llegamos a la mitad de las sesiones de la mañana, antes de que todos saliéramos. Aunque está bien—logré presentar mi flota espacial, por lo que no fue un total desperdicio. Entonces salí en el primer vuelo para no quedar varada. Lo reprogramarán, y esta vez, seré el anfitrión para no tener que viajar."

"Hn."

"Y, cómo están los niños? Te llevaron a beber? Por eso es que hoy tenemos los sándwiches para la resaca?" rió Bulma.

"La niña está durmiendo y Trunks se está bañando. Sigo pensando que deberíamos venderlos a los dos. Son un puñado de mierda." Se detuvo, antes de agregar con cautela. "Esa niña especialmente va a ser un problema cuando sea mayor."

"Es una cascarrabias, como su papá," bromeó ella, inclinándose para besarlo de nuevo. Esta vez, Vegeta se giró y se inclinó, agarrando sus labios con los suyos. Bulma se acercó más mientras compartían un beso, mientras él suspiraba con satisfacción. Lo profundizó ansiosamente, su lengua exploraba su boca con una urgencia como si se hubiese ido durante una década en lugar de un día.

"Mmm, extrañaba esto," susurró Bulma contra sus labios después de que se separara sin aliento.

"Creo que necesito relajarme," susurró él con una sugestiva sonrisa.

"Bueno, cuando un bebé hace la siesta siempre es el mejor momento para relajarse." Rió Bulma mientras lo agarraba de la mano, y luego lo sacaba apresuradamente de su asiento y del comedor.

"Pensé que estabas hambrienta?" Preguntó Vegeta, aunque no estaba poniendo resistencia.

"Lo estoy, y no solo para un sándwich."

Su sonrisa se amplió mientras ambos entraban a su habitación un momento después, cerrando la puerta detrás de ellos.

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Continuará…

Nota de Inu: Awwwwww, cómo me encantan estos capítulos de momentos entre padre e hijo, me derriten! Quién es un hermosho papá? Hola a todos! Espero que se encuentren muy bien. Gracias a Dios la autora no se demoró mucho en actualizar así que aquí les traigo el nuevo capítulo. Muchas gracias por leer y esperar la continuación con muchas ansias, gracias por dejar sus comentarios que son maravillosos siempre. Nos leemos en el próximo, que espero no tarde tanto, jejejeje. Besos!