Threesome

Harry/Hermione/Ron

Continuación de 4000 historias y una más: Donde caben dos, caben tres


Harry había visto algo en las sombras, estaba haciendo guardia en el exterior de la tienda de campaña mientras Hermione dormía.

Hacía dos semanas que Ron se había ido, y no habían podido quedarse en un mismo sitio. Harry estaba casi seguro que era el medallón lo que hablaba por él. Y que volvería con ellos, lo quería, lo necesitaba. Pero al cambiar de campamento una y otra vez las posibilidades de que el pelirrojo los encontrara eran casi imposibles.

Por eso cuando vio un destello en la noche, deseó que fuera Ron. Sin embargo, no era él, sino un patrunus corpóreo, una pequeña cierva que le guiaba por el bosque donde se guarecían.

Harry lo había visto antes, solo que no sabía dónde. Cuando llegó a un lago, a pesar de haberlo seguido bajo la capa de invisibilidad sintió que había cometido un grave error. Al menos, hasta que vio algo en el fondo oscuro del lago, algo brillante que reconoció en seguida.

Era la espada de Gryffindor, la misma que había usado para matar al basilisco en Hogwarts.

Harry no lo dudó, se tiró al lago, con ella podrían destruir el guardapelo.

Con lo que no contó fue con que este no quería ser destruido de ningún modo, en su pecho pesaba mil veces más, lo hundía, lo estaba ahogando y ningún hechizo que usó con su propia varita le estaba sirviendo.

Si al menos pudiera alcanzar la espada, pero cada vez que sus dedos casi la rozaban el guardapelo lo zarandeaba alejándolo.

El pecho le dolía, no iba a aguantar mucho más.

Vio a la cierva de luz mirarlo desde arriba, "por favor, ayúdame" pensó.

Pero las primeras bocanadas que se vio obligado a dar solo hicieron que que sus pulmones abrasaran.

Luchó hasta que su cuerpo se rindió, todo era oscuro. Nada dolía, hasta que todo el dolor volvió a su cuerpo mucho más intensificado.

—Harry.

Harry sentía que le habían metido fuego en los pulmones, pero en realidad solo fue Ron haciéndole el boca a boca devolviéndole la respiración, haciendo que expulsara el agua de sus pulmones.

Harry se abrazó a él, tan fuerte a pesar de todo que Ron se resintió.

—Ron.

—Lo siento.—Le acarició la espalda mojada a Harry—En cuanto me fui quise volver, pero no os pude encontrar, lo siento tanto.

Harry le besó y Ron le devolvió el beso desesperado, esas semanas habían sido horribles, para Ron, y para ellos. Harry se sentó a horcajadas sobre el pelirrojo sin parar de besarle.

Pero se separó y le miró completamente enfadado.

—No vuelvas a hacerlo nunca más, ¿me oyes?—Ron bajó su mirada completamente abochornado—No puedes dejarnos así.

El tono lastimero de Harry le rompió el corazón, había sido un estúpido y los celos se lo habían comido.

Harry volvió a besarle y acabaron abrazados.

—Hermione no te perdonará tan fácilmente—le dijo cuando se levantaron y se lanzaron un par de hechizos de secado.

—Lo sé.

Harry se lanzó a andar hacia el campamento cuando se acordó del motivo por el que había llegado hasta allí.

—La espada—dijo, pero esta ya no estaba en el fondo del lago, sino en la mano de Ron, que sonreía tímidamente.

—Os recogí a los dos.

Harry volvió a besarle, y Ron amaba los besos de Harry.

Realmente no se había alejado tanto como había creído persiguiendo al patronus, cuando volvieron la tienda estaba a oscuras, Hermione no se había despertado.

Ambos chicos entraron en la tienda, Ron lanzó una mirada a la cama que los tres habían compartido hasta el momento.

En ella, Hermione dormía hasta que abrió los ojos de golpe asustada.

Las velas se encendieron levemente, Ron se quedó petrificado, Hermione no se movió mirándolo.

—Hola—dijo levemente.

—¿Hola?—dijo con voz aguda Hermione—En serio, ¿hola?

—Lo siento, Herms.

La chica se levantó de un salto, ninguno dormía ya con ropa de cama, sino completamente vestidos siempre listos para poder marcharse si las cosas se complicaban.

Hermione llegó hasta Ron que se mantuvo firme en su sitio.

La bofetada en la mejilla de Ron le dolió hasta a Harry.

—¿Sabes lo que nos has hecho pasar?—chilló ella.

—Ya está aquí, me salvó del lago, del medallón.

—¿Te has ido sin decírmelo?—Inquirió Hermione, y Harry se lamentó de lo que había dicho, ahora ella también estaría enfadada con él.

—No he podido parar de pensar en vosotros—dijo Ron mirándolos—Desde que me fui, solo en vosotros. Lo siento tanto.

—Claro que lo sientes—dijo Hermione cruzándose de brazos.

—Si no hubiera sido por esto—sacó el desiluminador que Dumbledore le había dejado al morir—, no os hubiera encontrado, lo intenté desde que el efecto del guardapelo me abandonó.

—Y mira lo que hemos encontrado.—Le mostró Harry la espada.

—¿Cómo?—preguntó la chica.

—Seguí un patronus .—Los ojos cerrados como dos rendijas de Hermione le dijeron sin palabras que era idiota al seguir un patronus en mitad de la noche, lo cual no era del todo falso—Él me encontró, el guardapelo me estaba ahogando.

—Sí, pensé que estaba muerto cuando lo vi en el fondo del lago.

Harry tomó la mano de Ron, pegándose a su costado.

Hermione les miró, estaba enfadada, dolida y agradecida de que por fin volvieran a estar juntos.

Harry que había dejado la espada le tendió una mano, Hermione la tomó y Ron la abrazó.

Hermione suspiró, le había echado tanto de menos.

—Os quiero—dijo Ron abrazándolos a los dos.

Hermione le miró, ¿en qué momento se había hecho tan grande que podía cobijarlos a ambos de ese modo?

El pelirrojo bajó hasta sus labios besándola, y ella abrió la boca.

Pero lo separó.

—No vuelvas irte, no te atrevas a dejarnos nunca más—dijo con los ojos brillantes por las lágrimas.

—Nunca más.

Harry sonrió y abrazó de vuelta a Ron, los tres estuvieron compartiendo besos y abrazos durante un buen rato.

—Vamos a la cama—pidió Hermione.

Los dos chicos la siguieron, pero Ron antes de tumbarse junto a ellos los miró.

Harry y Hermione se estaban besando, las manos de Harry desnudaban a la chica, esa había sido una de las imágenes que más le habían atormentado esos días. Pero mentiría que no hubiera sido algo que había rondado su mente muchas veces.

Los quería a los dos, los deseaba a los dos, y los celaba a ambos. Y sus inseguridades le hacían creer que nunca podría tenerlos a los dos por mucho tiempo.

Ellos no le necesitaban, y supo que esa misma imagen se habría estado dando durante esas dos semanas de ausencia. Ellos habrían estado juntos, y Ron sintió la bilis subir por su garganta. Pero la devolvió hacia abajo, ellos le miraban, prácticamente desnudos. Invitándole, como siempre ocurría cuando estaban juntos.

Los tres, hasta que Ron lo entendió, se había sentido tan mal. No podía dejar que esos pensamientos los volvieran a separar.

Harry se levantó viendo las dudas en Ron, le besó, como hizo aquella primera vez estando en casa de Sirius.

—Ya estamos los tres, nada más importa—le prometió Harry.

Hermione le esperaba en la cama, desnuda, abriendo sus piernas para que él ocupara ese sitio.

Harry le desnudaba mientras él besaba Hermione, notaba a Harry en su espalda, besándole el cuello, se sentía en casa.

Hermione tomó su varita y le lanzó a Harry y a ella varios hechizos, lubricantes, anticonceptivos y de protección.

Notó a Harry gemir a su espalda por la intrusión de la magia en su trasero. Y la lubricación natural y mágica de Hermione contra su polla.

A los tres les gustaba alargar los preliminares durante horas, pero los necesita, a los dos. Se coló en Hermione haciéndola gemir cuando se la metió completamente. Aún con Harry a su espalda, le dejó espacio, y ella subió sus piernas revelando su trasero para el moreno.

Ron se giró para besarle, no le importaba lo que ambos hubieran hecho en su ausencia, ahora estaban juntos.

Sus manos acariciaron los pechos de Hermione, mientras esta se mecía con ellos dos en su interior.

Los había echado tanto de menos, Harry acariciaba sus pezones sin dejar de gemir contra su oído, y Ron se giró. Harry le entendió perfectamente, saliendo de Hermione.

El moreno tomó su varita, y los preparó de nuevo a ambos. Tanto Hermione como Harry estaban ahora sobre la cama, mirándole, y Ron se alegró tanto de haberlos vuelto a encontrar que por primera vez en semanas respiró tranquilo.

Los besó, los acarició y lamió saboreándolos. Le gustaba la combinación en su boca del sabor de ambos genitales, jugosos y tan húmedo para él.

Mientras Ron los lamía, ellos se besaban y no pasó mucho tiempo en el que Harry fue el que se colocó sobre Hermione, penetrándola, y ofreciéndose a su vez a Ron.

Conectados los tres del modo más placentero, Ron se echó sobre Harry y este sobre Hermione, besándose los tres sin dejar de mover sus caderas.

Habían encontrado el ritmo exacto, el sudor los volvía resbaladizos pero nada evitó que se corrieran a la vez.

Ron cayó sobre la cama, había sido una noche estresante, siguiendo la luz de su desiluminador, encontrando a Harry casi muerto, enfrentándose a su mayor miedo que era perderlos. Hermione colocó su cabeza sobre su pecho acurrucándose contra él, Harry saltó los dos cuerpos y se colocó a su otro lado, colocándose el brazo de Ron bajo la cabeza como a él le gustaba.

Daba igual quien ocupara qué posición, solo debían estar juntos.

Cuando Harry les contó dos años atrás sobre su descubrimiento de la relación poliamorosa de Remus, Sirius y Tonks, les había abierto la posibilidad a lo que ellos mismos sentían.

Era raro, era complicado, pero era a algo a lo que no pensaban renunciar.

El trío de oro no se separaría nunca.

Ron, esa noche, a pesar de la misión que aún tenían por delante, de las muertes por todo el país, del poder que estaba tomando Voldemort, durmió plácidamente.


He escrito cosas más fuertes y sin embargo esto, personalmente, me ha parecido too much.

Hasta mañana.

Besitos.

Shimi.